Por Pedro María Castellano

Hay quienes, a los nacidos en Manzanares, nos llaman manzagatos. Incluso quien lo hace en tono despectivo. Sin embargo, yo creo que es todo lo contrario. Dicen de los gatos que son fuertes, astutos y habilidosos, no en vano se cree que tienen siete vidas y que cuando caen, lo hacen siempre de pie. Y así es el carácter de los que hemos nacido en Manzanares. Hemos demostrado en multitud de ocasiones que somos una sociedad fuerte y que las veces que las circunstancias nos han intentado derribar, hemos sabido caer de pie.

Son muchísimos los actos heroicos de gente cotidiana que nos encontramos a diario. Multitud de gestos de cariño hacia los que, día tras día, se enfrentan a esta pesadilla. Innumerables los voluntarios de nuestra localidad, que dedican su tiempo a fabricar mascarillas e ingenian EPI para ayudar a quienes intentan combatir esta pandemia. Y hemos de estar orgullosos como sociedad, porque ese tiempo y esos actos de cariño, van dirigidos a todos nosotros, ya que, de una forma u otra, todos nos enfrentamos al maldito virus, ya sea de forma pasiva, quedándonos en nuestras casas para no contagiarnos ni contagiar a nuestros vecinos, o de forma activa, en el hospital, centros de salud, residencias de ancianos, policías y cuerpos de seguridad o limpiando nuestras calles y recogiendo nuestra basura.

Los pequeños comercios de Manzanares, han demostrado ser mucho más grandes que cualquier gran superficie.

Las pymes de nuestra localidad, han sabido adaptarse a esta situación y se han apresurado a facilitar sus teléfonos para atendernos y hacernos llegar todo aquello que necesitamos, sin necesidad de salir de nuestras casas y exponernos al contagio. Nuestros agricultores y ganaderos son gigantes que cada día, se enfrentan a los molinos del miedo armados con su empeño de hacernos servir los alimentos que necesitamos.

La crisis del coronavirus que estamos sufriendo, es dura, muy dura. E incluso esta realidad que vivimos, se vuelve aterradora cuando por desgracia, podemos poner nombres y caras a las cifras que escuchamos de afectados y fallecidos. Cuando nos toca de cerca. Pero lo superaremos, porque somos manzagatos, y por muy hondo que parezca el pozo del covid19, vamos a caer de pie. Y no importa si por momentos nos falta el aliento, porque tenemos siete vidas, hemos sido bautizados con vino blanco y a nosotros, los manzagatos, nada ni nadie nos puede vencer.

 

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