Por Manuel Rodríguez Mazarro.

Sigue a su aire la pandemia del “miedo” después del año, la vacuna que…, los días se alargan, alboroto de gallineros políticos, día de la “mujer”, del padre San José, estamos en prima-Vera, complejo cambio de hora, pasó la Semana Santa sin pena ni gloria, Ilusión de juntarse las familias ausentes, la Pascua florida, tradiciones de nuestros pueblos, limpieza general, armarios, ropas de entretiempo, preparativos de cochura, –“priorillos” caseros realizados por nuestras madres y abuelas, esta es la vispera de la Pasión.

Me gusta rebobinar, relatar nuestros recuerdos en aquellas cocinas de fogón, trabajo exagerado, jabón casero, asperón, estropajo, cachivaches, cacharros, utensilios a manejar, fregoteo en el dornillo, quedaban como los “chorros del oro”. Eventos de “cochura vasta”, complejo mundo de este mes.

Cajón de la cómoda o del baúl, con olor a naftalina o alcanfor, salía de año en año envuelto en periódicos el farol, la túnica, el capirucho y todo lo concerniente, incluso el cuaderno de recetas escritas a lápiz.

—Las casas olían a canela, miel y fritos; de niños, sentados como felinos en la silla baja, ojos fijos, observando las manos que batían huevos, harina, manteca, azúcar, aceite, anís, “litines El Vesubio”, paños blancos tapando la masa y los mimbres.

Minuciosa limpieza. Cada ama de casa tenía su especialidad, rosquillos, mantecados, pastas, torrijas, flores,…magdalenas en candilejas de hojalata que al pasar por el horno daban aquél subidón de “moño” endulzado.–El mantecado de picos, se triplicaba en volumen, mordida que se llenaba la boca de hojaldre.

Rosquillos de carrete o gargantas, —buen alfarero para ir moldeando la bola de masa y todos salir melgos. La sartén de aceite hirviendo, vueltas y vueltas con una varita especial, ¡oh aquél movimiento de vals de Strauss!, cuidando el dorado, el baño en almíbar y azúcar.

Las flores, nombre de dulzura, color, encanto al paladar. Receta de conventos Calatravos, con enseña de su cruz. Fogones organizados, cuidando los arropes, mistelas, hervidos, anisados y otros destilados de esencias y jarabes que hacían subir mágicamente al cielo.

En este caminar de antesala de la Pasión no podía faltar la típica rosca de nuégados.  Decían ser la corona de Cristo y los piñones o nuégados con miel, representaban las gotas de sangre. –Curiosidad de llamarle rosca Utrera (pueblo de Andalucía). Posiblemente sea receta de Despeñaperros para abajo y llegó a Manzanares en la época que se transportaba en carros nuestros vinos en pellejos, costales de trigo, queso y derivados del cerdo (Vda. Cendal). Cambio que se hacía por aceite, miel y salazones.

Cestas de mimbre, escriños, fuentes y bandejas con elementos para endulzar la vida terrenal, recorrían las mesas en estos días de liturgia, fecha indicada en nuestros pueblos de compaginar el luto de Pasión con el bienestar corporal, de ahí el: “a nadie le amarga un dulce”.

Las denominadas carrozas, se desempolvaban después de un año guardadas, los preparativos de la cofradía, los acuerdos de los hermanos para que su Imagen fuese más vistosa y para ello, cuando terminaban un año, ya empezaban con la antesala del próximo.

El jueves y viernes Santo se oía el silencio en las calles, se respetaba incluso la voz. No había cines, cerraban el casino, bares, panaderías, los novios no entraban a las casas de las novias tenían acotado todo movimiento estelar, días de paralización total, incluso algunas labores caseras.

El recorrido procesional del Cristo Yacente o Santo Entierro de siempre ha causado respeto, carroza custodiada por la Guardia Civil con uniforme de gala y mosquetón a la funerala, tras la imagen las jerarquías cumpliendo el mandato oficial (bastón de mando), acompañamiento de señoras con mantillas, velos, crespones. Impone el desfile de nazarenos de negro riguroso.

He recordado aquella antesala de la Pasión, cuando ni pensábamos en este mal nacido “covid” que nos está haciendo la “puñeta”.

Pies de fotos:

Foto 1: Inauguración del Cristo de la Columna ( patio colegio D. Cristobal 1971)

Foto 2: Pasacalles de Virgen del Traspaso, C/ Toledo (1957)

Foto 3: Recordando a D. Jesús y D. Fernando Palop en plena actividad (2002).

Foto 4: Representación viviente en Domingo de Ramos de 1960

Foto 5: 23 de Marzo de 1985 Bendición nueva imagen “El Descendimiento”.

Foto 6: Ntra. Banda en procesión (José F.-Hidalgo) abril de 1963.

Foto 7: Tradicional paseo en el Domingo de Ramos (1995).

Foto 8: Nuestra Señora del Traspaso, año 1968.

Foto 9: Primitivo San Juan por la C/ Reyes Católicos de 1956.

Foto 10: Desfile Procesional por la calle virgen de Gracia (1960).

Foto 11: Antiguo conjunto de Jesús atado a la columna (1965)

Por Saíd Ruíz Salazar

La vida en los pueblos es, a veces, como los microorganismos: invisibles si el arte no los crea.

A veces, los lenguajes artísticos no necesitan de una vanguardia enardecida para ponerse patas arriba. Hace años (así, a ojo, unos doce), unos amigos músicos apurábamos una noche de verano tumbados en la Plaza de las Palomas. Mirando a la torre de la iglesia, rodeados por los soportales, solos, y con todos los temas de conversación agotados, a alguien le dio por preguntar: “¿cómo creéis que suena la plaza?”. Es comprensible que nos sonriésemos pensando que ya era buen momento para irse a acostar. “No, no me habéis entendido. Me refiero a cómo creéis que sonaría la plaza puesta en música. Si es posible una música referencial. Si podríamos emocionarnos al escuchar una música como nos emocionamos cuando vemos fotos antiguas de la plaza”.

Uno, como aquel muchacho, se pregunta si existe un «no se qué» (algunos críticos lo llaman rasgos de estilo) que permita definir el arte manzanareño frente a las manifestaciones artísticas limítrofes. Si puede haber una condensación artística que muestre la vivencia íntima de un pueblo. En suma, si la vivencia del pueblo puede germinar en un estilo rastreable en la obra de los artistas locales. Desde una óptica no ajena al romanticismo lo reconocía Hipólito Taine, creo que en el prólogo de su Historia de la literatura inglesa (1869): las obras artísticas y literarias son resultado de la raza, el ambiente y el momento. Ahora, es complicado. Los peajes que debe pagar el artista en su formación son costosos. La imperativa conquista de la modernidad nos aleja. Nos hace ver el mundo con oídos ajenos. Se domina la técnica para llegar a la técnica. Pero la sencillez e ingenuidad huye de nuestros corazones. Y —no nos engañemos— la obra redonda, no llega.

Es complicado (lo sé) hallar el equilibrio entre los hallazgos formales de la segunda mitad del XX (en fotógrafos, músicos, pintores, escultores…) y la clausura indeseable de la ortología regionalista. En este aspecto, debemos aprender mucho de la observación minuciosa de nuestros arquitectos. Pero hay que hacer un poder por abandonar el ensimismamiento creativo y las postraciones al estilo universal de las redes. Y volver. Y salir a la calle. Acercarse a la gente corriente. No hay que ir lejos para encontrar materia artística. Hay que observar la fisonomía material del pueblo para dibujar su cara íntima, tortuosa, besana. La vida en los pueblos es, a veces, como los microorganismos: invisibles si el arte no los crea.

Detrás de la pregunta de aquel muchacho se escondía una poética que está por escribir y que nos interpela a todos.

El lunes, 4 de enero fui con unos amigos a la Biblioteca Nacional a ver la exposición sobre Concepción Arenal. Tiene dos partes: la biográfica y la relacionada con su obra.

Me impresionó gratamente el contemplar la valía de esta gallega que nació en Ferrol el 31 de enero de 1820 y murió en Vigo el 4 de febrero de 1893. Estuvo casada con Fernando García Carrasco y tuvieron tres hijos. Fue valiente en una época en la que la mujer permanecía en segundo plano en la sociedad. Quiso estudiar y lo hizo vestida de hombre, en la Facultad de Derecho de la Universidad Central, en donde conoció al que sería su marido. Sus inquietudes sociales la llevaron a estudiar Derecho penal para poder combatir y remediar las carencias que había en las cárceles e instituciones educativas. Su pasión era pensar, leer y escribir y transmitirlo a las clases más desfavorecidas para que encontraran la verdadera libertad. Su religiosidad era profunda y no concebía la justicia sin la caridad cristiana, de tal forma que se puso a trabajar en las Conferencias de san Vicente de Paul y estuvo al frente de la sección de mujeres de la Cruz Roja de España. También como corresponsal de guerra en la retaguardia del Hospital de Sangre, en Miranda de Ebro, durante la Tercera Guerra Carlista. Encontró apoyo en grandes intelectuales, la mayoría hombres y también de algunas mujeres de la nobleza. Escribió poesía, ensayo, teatro, relatos, etc. Fue precursora del Trabajo Social en España.

Su visión de la política social se hace necesaria en nuestros días: “La sociedad más perfecta es aquella en que más personas libremente se armonizan para el bien” o “Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican”.

Me parece que su figura ha de inspirar a las mujeres y hombres de hoy para no quedarse cruzados de brazos y empezar a actuar unidos en el bien, que como ella dice tiene efecto multiplicador.

Ella supo aunar justicia y caridad. Su principal interés era contribuir a la construcción de un mundo mejor.

Por María Teresa García Perales

Cada 2 de febrero,  fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, valorando así el   testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca, entregando su vida al Señor. Bajo el lema “La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido”, se reconoce el don de la vocación y de la misión encomiable que desarrollan las personas consagradas en la Iglesia y en la sociedad.

En España contamos con 37.286 religiosos y religiosas que dedican su vida al servicio a Dios y a los demás sin límites.

El día 3 de febrero se veneró la imagen de San Blas en el templo de la Asunción. La pandemia obligó al Santo a no procesionar y a salir de su ermita para poder ser contemplado a los pies del Altar Mayor y conmemorar su festividad con una Misa a la que asistieron tanto representantes de los grupos municipales del Ayuntamiento como de las Cofradías de Manzanares.

Siguiendo las intenciones de nuestro Obispo para este año, cada primer viernes de mes se llevará a cabo una oración para orar juntos y pedir que el Señor envíe vocaciones. Por ello, el 5 de febrero tuvo lugar la Oración por las vocaciones en el templo de Altagracia. La palabra vocación significa “llamada” y nace del encuentro interior con el amor de Cristo, es un diálogo de amor entre dos personas, Dios es el que llama y el hombre es el llamado a adoptar la capacidad de dialogar con las necesidades del mundo, con el corazón de Dios que es el Padre de los pobres.

El 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebró la Jornada Mundial del Enfermo bajo el lema “Cuidémonos mutuamente”, lo cual cobra especial sentido si tenemos en cuenta la situación tan dura en que se encuentran algunos enfermos en tiempos de pandemia, sin poder ser visitados por sus familiares y sufriendo en soledad en las habitaciones o las UCIS de los hospitales o en sus propias casas.

Desde aquí nos hacemos eco de la reseña que aparece en la publicación: “Con vosotros” del domingo 7 de febrero en que el doctor Jesús Sánchez – Migallón, miembro del equipo de redacción de Siembra, nos escribe:

 Conmemorar esta jornada en el año 2021 pasa inevitablemente por recordar y tener presentes en nuestras oraciones a los miles, millones de personas, que han sufrido la COVID-19, algunos pasando a la casa del Padre, tras un tremendo sufrimiento de ellos y sus familias. Sin olvidar a sanitarios de diversas categorías que en un acto de heroicidad han entregado su vida, como hizo Jesucristo para salvar a sus semejantes.

“Esta pandemia nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad. Un ser invisible, minúsculo, nos está haciendo pasar por un Sábado Santo permanente de tristeza, aislamiento y melancolía, entre un periodo de enfermedad, pasión y muerte y la esperanza de un tercer día, en el que únicamente pedimos, que no es poco, la vuelta a la normalidad cuando esta pandemia termine. Tan solo desde la fe podemos encontrar respuesta a las incógnitas que se nos plantean con respecto a la enfermedad y la muerte. La atención a nuestros enfermos nos exige una profesionalidad, entrega y responsabilidad. Este 11 de febrero es un día para reflexionar y mantener esa vocación de servicio y defensa de la vida que nos llevó a esta profesión. Es nuestra obligación y responsabilidad ayudar a pacientes y familiares a encontrar, conocer y profundizar en esa dimensión que proporciona la vivencia de la fe en el transcurso de la enfermedad. Dios siempre ayuda en los momentos difíciles.”

El 12 de febrero se celebró en el templo de Altagracia la Vigilia de Oración de Manos Unidas de Manzanares. Este año el lema es “Contagia solidaridad para acabar con el hambre” y las colectas en nuestra Arciprestazgo de Mancha Sur, se hicieron con el objetivo de financiar el Proyecto de Alimentación, con un coste de 48329 euros y  destinado a mejorar las condiciones de vida para el desarrollo sustentable y sostenible con mejora alimentaria para familias en la Perla, en Veracruz (Mexico).

El 15 de febrero, la Asociación de Cofradías de Manzanares emitió un comunicado en el que confirmaba que por segundo año consecutivo, no se celebrarán las tradicionales procesiones ni ningún acto externo de Semana Santa. No serán suspendidas las celebraciones litúrgicas de Cuaresma y el Triduo Pascual, siempre respetando las medidas de aforo, higiene y seguridad

El 16 de febrero la Comisión de Economía de la Parroquia de la Asunción se reunió en relación con las obras de restauración de la fachada, pórtico y cornisa del templo, llegando al acuerdo de adjudicar las obras a la empresa Rafael Gómez Galdon, S.A., por serla oferta más favorable, de entre las tres recibidas. Dicha empresa, ubicada en Socuéllamos,  tiene amplia experiencia en la realización de obras de Restauración y rehabilitación de edificaciones, monumentos, etc…

El inicio de las obras está pendiente de concretarse, aunque probablemente se llevará a cabo después de Semana Santa.

Comenzó la segunda Cuaresma en tiempos de pandemia, después de vivir unos meses complicados que parecen no tener fin, llenos de renuncias y sacrificios. Es tiempo de conversión, un periodo de cuarenta días que comienza con la celebración del Miércoles de Ceniza y que nos ayuda a preparar nuestro corazón y para poder acompañar a Jesús durante su Pasión, su Muerte y el acontecimiento más importante de nuestra fe, que es la Resurrección de Jesús.

Durante la tarde del Miércoles de Ceniza tuvo lugar tanto en la Ermita de la Divina Pastora como en la Parroquia de Altagracia, un acto de imposición de la ceniza a los niños de los grupos de Catequesis de 5º de Primaria a 2º de la ESO. En dicha celebración, Don José Felipe hizo una alegoría de la Cuaresma, un tiempo en que se nos invita a renovarnos y reconstruirnos, comparándola con una secuencia de la película de Harry Potter en que aparece el ave fénix quemándose y resurgiendo de sus cenizas. Nosotros también, al recibir las cenizas sobre nuestras cabezas, iniciamos el camino de la Cuaresma hacia la Pascua,  para igual que ave fénix fortalecernos e intentar ser mejores.

Esa misma tarde también se impuso la Ceniza en las misas de ambas parroquias en el horario de costumbre, para conducirnos a: “…vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, ayudándonos a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre”, como refleja el Papa Francisco en su Mensaje para la Cuaresma 2021.

También ese día, la Hermandad del Santo Entierro y la Virgen de la Soledad dio comienzo a un Solemne Triduo a sus titulares de forma virtual, que se puede aún escuchar en las redes sociales y en el que cada día se pudo escuchar la lectura del Evangelio por un seminarista mayor de Ciudad Real y la meditación de un sacerdote . Dicho Triduo culminó con la celebración de la Función General de Hermanos el sábado día 20, y la celebración de la Eucaristía en hermandad para así mostrar su compromiso con la Iglesia, y cumplir con lo que dictan las Reglas de la Hermandad.

Os dejamos el cartel que refleja los actos cuaresmales en nuestra Unidad de Acción Pastoral.

Finalizo esta crónica recordando a María, que fue durante muchos años sacristana de la Parroquia de la Asunción y que nos dejó a comienzos de febrero. Desde aquí nuestro recuerdo agradecido por la labor realizada al servicio del templo y nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y amigos. DEP María junto a Dios nuestro Señor.

Revista Siembra

Se llama Estefanía José. Llegó a Manzanares porque conoció “a un manzagato”, con el que se casó. De un pueblecito de Granada, es maestra de infantil y se formó en Pedagogía Waldorf en Altea, Alicante (Casa Waldorf). Aunque estuvo a punto de acabar Trabajo Social, su embarazo y su hijo le hicieron optar por la educación. “Cómo conociste la pedagogía Wandolf?” “Buscaba una alternativa más respetuosa para mi hijo”.

¿Qué es exactamente la pedagogía Waldorf y qué ventajas tiene sobre las actuaciones pedagógicas tradicionales?

La pedagogía Waldorf no es un método como tal, no es la suma de unos factores que darían un resultado determinado fijo, es un camino de conocimiento muy profundo del ser humano en su desarrollo a lo largo de la vida. En el caso de la infancia, es un modo de “observar” el mundo que nos rodea, y acoger a los niños cada día con una mirada limpia y sin prejuicios. Es como ponerte unas gafas que tienen un cristal sucio, necesitas limpiarlas cada día  para verlo todo con claridad. Si aprendemos a observar así, los niños crecen sin ser juzgados y su individualidad se hará segura y fuerte en el camino. La verdadera pedagogía nace cada día de observar al niño en su desarrollo, sin prejuicios y de forma respetuosa, atendiendo siempre a su verdadero ser.  En esto nos podríamos extender mucho, pero solo quiero dar una pincelada para que se entienda un poco la esencia de esta pedagogía.

La pedagogía Waldorf pretende el desarrollo integral del niño en todas sus etapas. Se da la misma importancia al pensar, sentir y voluntad (o hacer), para que así el pequeño crezca y madure adecuadamente. La primera infancia es la base de lo que será el adulto futuro; es la etapa más importante en la vida de un ser humano, porque  los niños vienen abiertos al mundo, sin filtro, y todo lo que aprendan en estos primeros años, cala muy profundo, hasta los “huesos”.  En los primeros siete años de vida, el niño aprende por imitación y a través del juego libre y movimiento. Como adultos tenemos la enorme responsabilidad de ser  personas “dignas” de ser imitadas; lo más importante para el desarrollo del niño es el adulto que tiene delante de si, más allá del entorno y materiales, por ello debemos hacer cada día un trabajo interno y cuidar así cada gesto, palabra, formas de hacer, etc..  siendo conscientes de la enorme repercusión que tienen nuestros actos en los niños.

Las ventajas que pueda tener educar en esta pedagogía, es que los niños crecen sin prisa y a su ritmo, teniendo en cuenta la etapa madurativa en que se encuentran. Los niños se desarrollan sin estrés  y se respeta profundamente su individualidad. Le damos la misma importancia al aprendizaje cognitivo, emocional y físico, lo que permite que el niño  tenga “salud” en todos los aspectos de su desarrollo. La atención es más individualizada, y el cuidado del entorno y los materiales hace que los niños aprecien y valoren la armonía y belleza en todos los detalles, esto facilitará que sean seres humanos sensibles a las necesidades del entorno que los rodea y a otros seres humanos en general.

En la edad con la que Vd. trabaja en su centro, ¿qué se pretende conseguir con este enfoque pedagógico?

El desarrollo integral y holístico del niño en el primer septenio. Por ello se respeta y acoge a cada ser como único que es, y se propicia todo lo necesario para que crezca y madure a su ritmo y sin prisas. Ello repercutirá en su salud física, emocional y mental futura.

¿Existe una “personalidad Waldorf”? ¿Los niños crecen de otra manera o con otras sensibilidades? ¿Qué se trabaja con ellos?

La “personalidad Waldorf” es un poco encajonar una pedagogía que lo que pretende es precisamente lo contrario, desarrollar y dejar salir individualidades totalmente diferentes y únicas, pero sí es cierto que desde esta pedagogía los niños desarrollan ciertos rasgos que los hacen ser más sensibles al entorno que los rodea, personas y otros seres vivos, y a la belleza en general. También suelen ser personas muy seguras de sí mismas y con las ideas muy claras, porque han crecido en un entorno sin prejuicios y sin competencia. Al desarrollarse en un ambiente artístico y armonioso, y trabajar mucho el “hacer” con las manos, los niños desarrollan una voluntad firme, lo que les permitirá ser adultos constantes y voluntariosos en su vida.

En los siete primeros años del niño, trabajamos en base a un ritmo diario, semanal, mensual y anual. Por supuesto los límites son necesarios para el desarrollo del niño, siempre desde el respeto y la claridad. Hacemos actividades artísticas (pintura, cocina, canciones y corros, juegos de dedos, cuento, huerto, cuidado del entorno tanto interior como exterior en el jardín. Las maestras siempre estamos haciendo cosas de la voluntad: tejer, cocinar, limpiar, etc. porque somos el modelo que los niños necesitan como alimento para su juego libre.

Háblenos de su proyecto en Manzanares… ¿Cuándo nació? ¿Qué le animó a ello?

Mi hijo no tenía un año aun cuando conocí una mama, Paqui, que me acercó a esta pedagogía, y con la que inicié un camino con muchos obstáculos y satisfacción al mismo tiempo para darlo a conocer en Manzanares y alrededores. Empezamos como asociación, pero el proyecto que ahora gestiono en Manzanares nació de forma autónoma  hace dos años, como un Hogar de madre de día. Nunca me imaginé trabajando con niños, de hecho, hice la formación por mi hijo, que ya tiene 8 años y va a una escuela Waldorf en Ciudad Real, Madreselva. Quería  acompañarlo de la forma más adecuada y respetuosa posible y quería profundizar en dicha pedagogía. El interés fue en aumento y ello hizo que me planteara crear mi propio proyecto y hacer llegar esta pedagogía a otras familias y profesionales que buscaran alternativas diferentes.

¿A partir de qué edad pueden venir los niños a su centro y hasta qué edad?

Desde uno hasta los 6 años.

¿Cuenta con algún tipo de subvención, concierto, ayuda, etc, de la Administración? ¿es necesario contar con algún tipo de permiso u homologación para abrir un centro de estas características?

No cuento con ninguna ayuda ni subvención. Mi trabajo lo realizo en mi Hogar, y para ello se necesita hacerse autónomo y los trámites y seguros correspondientes para ello.

Por último, ¿qué ha aprendido en estos años de los niños y las familias con las que ha trabajado? ¿Siente aliento y estímulo para continuar y ampliar su proyecto en el futuro?

Los niños para mí son el motor para seguir aprendiendo y mejorando día a día como persona. Me dan claridad y alegría en mi hacer diario, y son el impulso para llevar esta pedagogía a padres y maestros  que quieran aprender  y  llevarlo  ya sea a sus  escuelas, hogares u otros espacios dedicados a la infancia.

A las familias les debo su interés y confianza tanto a mi proyecto como hacia mi persona. Sin ellas yo no estaría haciendo lo que hago cada día.

Y por supuesto que seguiré trabajando para dar a conocer mi trabajo  y llegar cada día a más personas.

¿POR QUÉ LLEVO A MI HIJO A PEDAGOGÍA WALDORF?

María José Sánchez de la Serrana Rodríguez

Me gustan metodologías activas sobre todo en la etapa de la infancia, a través del movimiento de su cuerpo, de experimentar, tocar, ver, hacer, cantar y escuchar.

Pienso que un niño necesita moverse y no estar en una mesa sentado escuchando o haciendo fichas.

Y esta metodología me ofrecía esto, José aprende a través del juego, de canciones usando su cuerpo y sus dedos, de hacer el pan con sus compañeros todos los jueves, de jugar con materiales nobles como madera, lana, telas, de cuentos con gran valor intrínseco, de su propio canto y sobre todo del contacto con el aire libre del gran patio, de su huerto y su fiesta de la cosecha, de su columpio, sus charcos y sus días de lluvia.

Me siento afortunada de tener este hogar y este tipo de pedagogía en Manzanares.

Además es un grupo muy reducido de niños y la atención es muy directa.

¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA WALDORF PARA MÍ?

Por Asun Alcaide Muñoz

 

Mi nombre es Asun Alcaide, soy maestra de Educación Primaria en el CEIP  “Altagracia” de Manzanares.

Descubrí  la pedagogía Waldorf de mano de Paqui Nieto y Estefanía Tejada hace unos 8 años, a través de los diferentes encuentros que organizaron en Manzanares, varios de ellos dirigidos por Sandra Chandía, maestra y formadora Waldorf y Antonio Malagón, presidente de la Asociación de Centros Waldorf de España.

Desde un principio me fascinó esta pedagogía y comencé a participar en talleres de elaboración de juguetes artesanales, a llevar a mi hija al grupo de juegos y a la escuela de verano que se impartía desde la Asociación Waldorf de Manzanares.

Para mí, lo más admirable de este método de enseñanza es el respeto hacia el desarrollo natural del niñ@ en todos sus aspectos: físico, anímico e intelectual.  Es una metodología donde “las prisas” no existen. Cada cual tiene su propio desarrollo, su propia evolución sin ser comparado con ningún otro,  dando una especial importancia al proceso y no al resultado.

De este modo, otro aspecto muy reseñable, es la gran importancia de la figura del maestr@. Ya que no sólo debe mantenerse en continua formación pedagógica, sino estar en constante autoeducación como persona. Podría decirse que se parte de la premisa de que “nadie puede entregar aquello que no posee”. Por tanto el maestro debe de “ser y vivir” aquello que pretende inculcar al alumnado.

Es destacable, la estrecha relación que mantienen con la naturaleza y con los ritmos y  ciclos de ésta. De igual modo, el juego libre y el movimiento tiene una vital importancia, siendo los juguetes que utilizan los niñ@s, de materiales naturales como la madera o la lana.

 Así las artes como la Educación Plástica, la Música y  los trabajos manuales, desempeñan un papel fundamental en esta pedagogía, haciendo que el alumn@ se desarrolle de una forma armónica y equilibrada.

Todas estas premisas quedan reflejadas en el ambiente acogedor y hogareño que se crea ante la mezcolanza de todos estos ingredientes, aspecto fácilmente comprobable al visitar el Hogar Madre de día de  “El árbol de  vida” de Manzanares, o la escuela “Madre Selva” de Ciudad Real.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García.

El juicio, realizado por el sistema de jurado, tuvo lugar el 12 y el 13 de noviembre de 1912, en la audiencia de Ciudad Real. El tribunal estaba compuesto por los magistrados Campos Moro, Arboleya y Martínez, actuando el primero como presidente, el fiscal era de la Escosura y el abogado defensor, Julián Arredondo. Poco antes del comienzo del juicio, los accesos al Palacio de Justicia estaban abarrotados de gente, y custodiados por parejas de la guardia civil a pie y a caballo, que intentaban contener a la multitud.

     El juicio comenzó con el interrogatorio de los acusados. “Cañamón” reconoció los hechos y relató cómo llevaron a cabo el crimen, e indicó que él y “Borguetas” se fugaron del penal de Ceuta en momentos distintos, reuniéndose en la casa de este último. “Borguetas” declaró haberse fugado de Ceuta el 10 de agosto, que no conocía al resto de los acusados, y negó su participación en los asesinatos. Afirmó haber pasado esa noche en Tomelloso, cenando en casa de “Pajarillas”, no cambiando su declaración a pesar de la insistencia del fiscal y las pruebas presentadas.

     El “Portus” y José Bolaños también negaron todo, afirmando que no conocían la casa de los asesinados. El segundo alegó que había firmado su confesión forzado por los golpes. La mujer y la cuñada de Bolaños contestaron durante los interrogatorios lo contrario de lo que aparecía en sus declaraciones, denunciando que las habían firmado bajo presiones. El fiscal les recordó que incurrirían en un delito si no declaraban la verdad.

     Por la tarde se interrogó a la mujer de “Pajarillas”, que dijo no saber nada del asunto, y que su marido no estuvo en su casa la noche de 22, mientras que a la mañana siguiente encontró en la cuadra de su casa a “Cañamón” y “Borguetas”. Después pasaron por el estrado Luís Rodríguez y Ricardo Roncero, dueño y dependiente de una tienda, que compraron la ropa robada a las víctimas; Pedro José Velasco, médico que atendió a “Cañamón”; Alfonso Maeso Alcolea, jefe de la policía; Simón Bolaños, amigo de Doroteo que descubrió los cadáveres, y dos mujeres en cuya casa bebieron los acusados unos vasos de vino. También se leyeron las declaraciones de la persona que encontró la ropa de los acusados y del inspector de policía Juárez.

     El día siguiente continuaron los interrogatorios de testigos, presentando a continuación las pruebas documentales: el reconocimiento de la casa, los resultados de la autopsia, las pruebas periciales, las diligencias realizadas y los antecedentes penales de los acusados.

     Para finalizar, el fiscal y el defensor leyeron sus informes, solicitando el primero un veredicto de culpabilidad por asesinato con los agravantes de alevosía, premeditación, reincidencia, nocturnidad y allanamiento de morada, mientras que el segundo afirmó que no había pruebas, solicitando su absolución. A continuación, el presidente del tribunal realizó un resumen, que fue calificado como acertado e imparcial.

     Aunque terminaron a horas avanzadas de la noche, el jurado se retiró a deliberar. Una hora más tarde, emitió un veredicto de culpabilidad reconociendo todos los agravantes presentados. El fiscal solicitó la pena de muerte para los cuatro acusados, siendo esta la condena emitida por el tribunal. “Cañamón”, “Borguetas” y Bolaños escucharon impasibles la sentencia, al contrario que Portugués, que mostró una fuerte emoción durante su lectura[1].

     El viernes, 17 de abril de 1914, casi un año y medio después, comenzaron a correr rumores de que la ejecución era inminente, confirmándose el lunes 20 que dos días después se llevaría a cabo. El mismo día llegaron dos verdugos, procedentes de Madrid y Burgos, así como seis parejas de guardias al mando de un teniente, para reforzar la seguridad.

     A partir de ese momento comenzaron las peticiones de perdón, enviando el obispo y el alcalde de Ciudad Real telegramas al rey y al presidente del consejo de ministros, solicitando la conmutación de la pena de muerte por la de cadena perpetua. El martes a mediodía entraron los reos en la capilla, donde permanecieron las 18 horas anteriores a su ejecución, acompañados por varios sacerdotes y 24 hermanos de la Paz y Caridad, que se turnaron durante todo el tiempo de espera.

     Ante la falta de respuesta a sus telegramas, el martes por la mañana partieron en tren hacia Madrid el obispo Javier Irastorza y el presidente de la Diputación, Antonio Criado, a los que se sumaron en la capital el ministro Gasset y los diputados Gutiérrez de la Vega y González Llana, reuniéndose con el presidente del gobierno, Eduardo Dato, y el ministro de Gracia y Justicia, Francisco Javier González de Castejón, a los que solicitaron el indulto de los reos. Sus gestiones fueron acompañadas de numerosos telegramas enviados por asociaciones obreras, benéficas y de prensa, así como de la Cruz Roja de Ciudad Real.

     Ese mismo día a las doce del mediodía fue leída la sentencia a los presos por el secretario y el oficial de la audiencia. En ese momento se abrió la puerta del Perdón de la iglesia de San Pedro, en Ciudad Real en la que se instaló un altar con el Cristo de los ajusticiados, una tradición que se realizaba cuando se iba a ejecutar una pena de muerte. La cruz de la imagen tenía numerosas estaquitas, faltándole veinte de ellas, tantas como el número de personas ajusticiadas.

     Las gestiones realizadas consiguieron arrancar al gobierno el indulto de dos de los presos: Francisco Portugués y José Bolaños, no así de los dos reincidentes, Orencio Peinado “Cañamón” y Miguel Galindo “Borguetas”, a los que se les confirmó la pena. La noticia del perdón llegó a la prisión la noche del 21. Al comunicársela a los indultados se les separó de los otros dos condenados, para evitarles mayor sufrimiento.

     A las doce de la noche, entró el último turno de acompañantes, formado por el secretario de cámara del Obispo, Pedro J. Menchén, el párroco y el coadjutor de San Pedro, Emilio Morales y Román Carrizo, un padre jesuita y cuatro hermanos de la Paz y Caridad. A las cuatro de la madrugada se celebró la misa, y a las seis comenzó la ejecución con garrote vil, en primer lugar de Orencio Peinado y a continuación de Miguel Galindo, destacando la devoción con la que este último besaba una estampa de la Virgen de Peñarroya, que le entregó el padre Menchén.

     Una vez realizadas las ejecuciones, los médicos reconocieron los cadáveres, y el verdugo más antiguo se dirigió al representante de la justicia, pronunciando la frase de rigor: “Señor Secretario. La ley está cumplida, sin novedad”. A continuación, comenzaron a tañer las campanas de San Pedro[2].

     En esta ocasión, teniendo en cuenta la crueldad del crimen y que dos de los condenados no eran de la localidad, en Manzanares no hubo ninguna movilización a su favor, centrándose las peticiones de indulto en la capital. No pudieron salvar a los cuatro condenados, al ser dos de ellos reincidentes y haber cometido doce años antes un crimen similar, con una mujer asesinada en el Pozo de la Serna. “Cañamón” y “Borguetas” pagaron con su vida, el cumplimiento de una justicia que todavía aplicaba la norma que equiparaba el castigo con el crimen cometido, “ojo por ojo y diente por diente”, y que tardaría todavía muchas décadas en ser erradicada de la legislación española.

[1] El Pueblo Manchego, 13 y 14 de noviembre de 1912; El País, 15 de noviembre de 1912.

[2] El Pueblo Manchego, 20, 21 y 22 de abril de 1914; El Correo Español, El País y La Correspondencia Militar, 20 de abril de 1914; El Siglo Futuro, La Época, El Heraldo Militar y La Correspondencia de España, 21 de abril de 1914; El Día de Madrid, La Mañana y El País, 22 de abril de 1914; La Época, 23 de abril de 1914.

Por Pedro Villarroel

En anteriores números de SIEMBRA, he comentado la historia constructiva de la Iglesia Parroquial de Manzanares, y parece oportuno recordar ahora, en los sucesivos, el complicado y dilatado proceso, prolongado más de dos décadas, que dio lugar a uno de los elementos más icónicos de su interior, el magnífico retablo que tuvo, hasta aquel trágico comienzo de la guerra incivil, en que fue destruido por el fuego y la sinrazón. Como sabemos, fue otro fuego accidental. acaecido el día del Corpus de 1571, el que arrasó “sin dexar señal alguna del retablo” el ábside primitivo de la Parroquial de Manzanares.  Poco sabemos de ese primer retablo, más allá que estaba enseñoreado por la patrona de la villa: “Nuestra Señora de la Alta Gracia”. Egas “el Mozo” se puso, enseguida, “manos a la obra”, para reconstruir la cabecera de la Catedral; y cabe suponer que, dado su carácter perfeccionista, no albergaría dudas que debía superar a la precedente y, de manera especial, en los concerniente a su retablo mayor. Egas “el Mozo”, “hizo de la necesidad, virtud”, y consideró al incendio una oportunidad para que la Catedral de Manzanares tuviera un retablo más acorde a la magnificencia que le habían otorgado las obras que él había concretado en años precedentes, ampliando el crucero, la propia Catedral y el bellísimo frontispicio que construyó en su fachada sur.

En aquel tiempo en que la Reforma protestante  echaba raíces en Europa; el Concilio de Trento, estableció que la Iglesia Católica potenciase en sus templos toda su simbología ideológica contrarreformista; con esculturas y cuadros de: Cristos, Vírgenes o Santos.. como “armamento” de divulgación y adoctrinamiento católico, en contraposición a la ausencia de esta caracterización simbólica en la cultura religiosa del luteranismo”…

De hecho, los retablos mayores de las Iglesias y Catedrales del Siglo de Oro, se constituyeron en la mejor y más eficaz arma simbólica (visual y doctrinal) del Catolicismo frente al Protestantismo… Naturalmente, Egas “el Mozo”, debió pensar en ello cuando diseñó “su” bellísimo Frontispicio barroco-renacentista en la fachada sur de la Catedral, que estaba cargado de toda esa simbología…Ahora, tenía la oportunidad de proponer algo parecido para el diseño del nuevo retablo del Altar Mayor. Así, siguiendo la misma idea configurativa, pensó en el diseño de una estructura en madera, que tapizaría la superficie semiovoidea del nuevo Abside… Estaría compuesta de una calle central, entronizada como el frontispicio, con la imagen de la Virgen de la Asunción y cuatro calles laterales (dos a cada lado de la central), donde se dispondrían imágenes y cuadros alegóricos al Nuevo Testamento, también parecido al diseñó del frontispicio.

“Se dio, entonces, la feliz circunstancia que, en aquel último cuarto del Siglo XVI, el afamado arquitecto y estucador italiano, Giovanni Battista Perolli, estaba contratado por Don Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, en la vecina villa del Viso, construyendo el Palacio que hoy lleva el nombre de este pueblo y el del Marqués. Aprovechando su estancia en tierras manchegas, los servicios de Perolli eran requeridos, para dirigir o diseñar pequeñas obras en villas próximas, como Manzanares, donde realizó originales aportaciones arquitectónicas en la Sacristía y en la propia Catedral….Quizá por eso, o por lo que gustaron esas aportaciones, el cura rector de Manzanares, Frey Alonso de Torrecilla, el mayordomo de nuestra Parroquial, el regidor Juan Bautista de Salinas y el alcalde; Martín Collado, estimaron oportuno plantear al Consejo de la Ordenes y al Concejo de la villa, la posibilidad de contratar a Perollí para dirigir la obra del nuevo Retablo Mayor de la Catedral de Manzanares, siguiendo las ideas de Egas “el Mozo”. No conocemos las interioridades del proceso de negociación con Perolli, seguramente difíciles por su contrato en exclusiva con Don Alvaro de Bazán…  que, en principio, le impedían dirigir una obra de esa magnitud.. Pero lo cierto es que, Perolli “entendió” muy bien las ideas de Egas “el Mozo”. y le gustó mucho el diseño que había planteado para el nuevo retablo y el reto que Iglesia y Concejo le proponían…Habló de ello con D. Alvaro de Bazán y, tras su anuencia , aceptó encantado el encargo…. siendo así, que:

“En fecha de 6 Junio de 1580, Perolli, firmó un contrato, ante el escribano local Francisco López Tarín, con las autoridades de la Iglesia y el Concejo de la villa, por el que se le adjudicaba, en un “primer remate”, la obra de un “retablo mayor” en nuestra Catedral de Manzanares”…“Recibió a cuenta, la cantidad de 92.548 maravedíes, e inició, enseguida, las primeras obras en el Abside  que contendría el nuevo retablo”

Pero las circunstancias hicieron que Giovani Battista Perolli enfermase gravemente, y falleciera en el curso de esas primeras tareas…sin que supiésemos nada de lo que hubiera sido “su” retablo, más allá de “alguna traza sobre papel” y de los cinco días de trabajos de albañilería que ya se habían realizado en el Abside. La muerte de Perolli, frustró que nuestra Catedral tuviera un retablo firmado por uno de los arquitectos más prestigiosos de Europa… El retablo mayor de la catedral de Manzanares, no estaría firmado por Perolli, pero lo estaría por unos paisanoa,… lo cual no quedaba nada mal para nuestro acervo histórico particular… hablaremos de ello en el siguiente capítulo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por María Teresa García Perales

Con la esperanza puesta siempre en Dios que nos guía y alienta.

Diciembre de 2020, último mes de un año que superó lo imaginable , pero a su vez, nos hizo valorar lo verdaderamente importante y saber ponderar qué cosas merecen la pena. Este mes que clausura el año, comenzaba con las celebraciones previas al Día de nuestra Patrona, la Virgen de Altagracia, como Madre de Esperanza a la que acudimos más que nunca para que interceda por nosotros y especialmente por los que más lo necesitan en este tiempo de pandemia.

En estos días, en las Eucaristías dedicadas a los diferentes grupos parroquiales, se fueron depositando elementos distintivos a los pies de la imagen de la Virgen; un teléfono ofrecido por la Pastoral de la Salud, un gran peluche de los catequistas y responsables de formación, y una imagen de la Sagrada, como referente para todos y auxilio en los momentos difíciles por los que pasan las familias.

El día 7, en la Vigilia de la Virgen, los jóvenes le pidieron salud y fortaleza para los enfermos y descanso eterno a los fallecidos. Siempre acudimos a ella en los momentos de dificultad y ahora más que nunca le pedimos que proteja a nuestro pueblo. Le damos también las gracias por todas aquellas personas que siguen dándolo todo para superar esta situación.

El día 8 de Diciembre, festividad de la Virgen de Altagracia , también se celebró el Día del Seminario. Don Jerónimo en su la homilía nos recordaba que “…a pesar de las dificultades que haya, ahí está siempre la esperanza, como una raíz que se mete en la confianza y las promesas del Señor que ha venido, que está viniendo y vendrá…”. Ese mismo día, el Papa Francisco convocaba el Año Santo dedicado a San José, desde el martes 8 de diciembre de 2020, hasta el 8 de diciembre del próximo año 2021, que tendrá la gracia de permitir a los fieles recibir Indulgencias Plenarias aplicables por ellos mismos o por los difuntos.

El 12 de diciembre, Don Secundino administró el Sacramento de la Confirmación a Ana Belén Sánchez García en la Parroquia de Altagracia, al no poder hacerlo en su momento por causas ajenas a ella; normalmente, el Sacramento de la Confirmación es administrado por el Obispo, pero si fuese necesario, como en este caso, el Obispo puede encomendárselo a un sacerdote. Debido a la pandemia,  las Confirmaciones tuvieron lugar siguiendo estrictas normas de organización para evitar el contagio, al igual que en todas las celebraciones que se llevan a cabo en la Unidad Pastoral.

El Adviento nos dio la oportunidad también de preparar nuestro corazón ante la llegada del Salvador, a pesar de las dudas y los interrogantes que han hecho mella en nosotros. Los más pequeños comenzaron a asistir a la Liturgia de la Palabra pensada por y para ellos en estas cuatro semanas, los domingos a las 11:30, tanto en la Parroquia de Altagracia como en la ermita de la Divina Pastora.

Y llegó la Nochebuena, en un año cargado de escepticismo ante la posibilidad de que la celebración de la Navidad fuera posible. Las cenas familiares reunieron menos comensales alrededor de la mesa, la Luz de Belén iluminó los templos y hogares de Manzanares, y la Misa de Nochebuena tuvo lugar a una hora inusual en relación a otros años, debido al nivel 3 en que nuestra ciudad se encontraba.

Jesús nació un año más en nuestros corazones, trayendo la esperanza a nuestras vidas y el deseo de que la próxima Navidad podamos reencontrarnos como antaño. Quiso encarnase en el seno de una familia muy humilde y en recuerdo de ello, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia y justo el día 26 de diciembre, víspera del último domingo del año, dos matrimonios celebraron sus bodas de oro y seis sus bodas de plata, en la Iglesia de la Asunción, acompañados de sus familiares. En recuerdo de ello, se les fue entregada una orla como recuerdo de este acontecimiento tan importante en la vida de un matrimonio cristiano.

Al comenzar el año, la pandemia nos dejó sin poder ver el nuevo montaje de Entregado que tanto esperábamos, titulado “Una historia apasionante”. Tampoco fue posible procesionar a ninguno de los llamados Santos Viejos y por ello, para conmemorar a San Antón, el primero de ellos y sin la presencia de su imagen, la eucaristía del domingo 17 de enero se dedicó

a todos y cada uno de los miembros de cofradía, pidiendo especialmente por los difuntos. También, los actos que otros años se realizan en honor a la Virgen de la Paz, se trasladaron al templo de Nuestra Señora de Altagracia, del 21 al 24 de enero, sin ser procesionada la imagen por nuestras calles.

No obstante, si se han podido realizar las oraciones por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa en la Parroquia de Altagracia, que tienen lugar los primeros viernes de cada mes, además del Día de la Infancia Misionera, que este año se ha adelantado una semana, al día 17 de enero, con el lema “Con Jesús a Nazaret. ¡Somos familia! “, con el objetivo de que los niños conozcan cómo era la vida familiar de Jesús y como vivía la fe, a través de la realización de actividades, como las huchas del compartir o el visionado de vídeos en catequesis y en los centros escolares.

Luisa Fernández-Pacheco García, niña de 11 años de nuestra Unidad Pastoral que se prepara para recibir la Confirmación, nos decía en el Semanario de la Iglesia de Ciudad Real “Con vosotros” del 17 de enero: Para mí, el Día de la Infancia Misionera es la esperanza y oportunidad para agradecer a Dios todo lo que Él nos regala. En nuestra diócesis, he tenido la suerte de asistir a dos encuentros organizados por la Delegación de Misiones y eso me ha ayudado a ser mejor persona, tomando conciencia de que todos podemos dar testimonio de nuestra fe, rezando por los misioneros que atienden a niños como yo en países muy lejanos y compartiendo en la medida de lo posible, nuestros pequeños ahorros con los que no tienen medios, ni una vida tan cómoda y segura como la nuestra”.

Termino esta crónica haciendo un llamamiento a todas las parejas que vayan a contraer matrimonio este año en la Unidad Pastoral, para inscribirse para la preparación de los Cursillos Prematrimoniales que dieron comienzo el viernes 29 de enero en el Centro Parroquial de la Asunción.

¡ Hasta el mes que viene ¡ Con la esperanza puesta siempre en Dios que nos guía y alienta, seguimos trabajando con esperanza…

 

Debo confesar que en mi viaje a Teruel cometí todos y cada uno de los siete pecados capitales. Absolutamente todos. Soberbia, avaricia, ira, gula, lujuria, pereza y envidia. En todos fui cayendo sin apenas tiempo para los remordimientos.

Para caer en el primero de ellos no precisé siquiera haber pisado la capital turolense. Pues ya en el propio trayecto, mientras conducía me rondaba en la cabeza la idea de que en aquel viaje estaba perdiendo el tiempo. Que si con todo lo que yo ya había visto dentro y fuera de España a ver que se me había perdido a mí en Teruel… que a ver qué pintaba yo en un sitio tan poco chic… La primera en la frente: la soberbia. Y contra la soberbia, ya sabemos, la humildad. Humildad que no tardó en llegar nada más poner un pie en la ciudad, pues el viaje prometía. Vaya que si prometía.

En Teruel la ruta hay que comenzarla recorriendo el puñado de torres mudéjares que definen el perfil de la ciudad. Torres de cerámicas y ladrillos modestos, colocados con mimo por manos musulmanas y cristianas. La de San Pedro, la de San Martín, la del Salvador. Y llega aquí la segunda caída (en la tentación, entiéndase). Pues de refilón observé cómo en una tienda ofrecían al turista una bandeja repleta de suspiros de amante. Y ante tal delicia de queso y huevo, con aire despistado fui cogiendo y cogiendo hasta dejar la bandeja como un tablero de ajedrez con apenas cuatro fichas en pie. Avaricia, pura avaricia. Y contra la avaricia, ya se sabe, la generosidad. Tuve entonces que poner remedio a mis remordimientos comprando allí mismo un par de tarros de cristal repletos de melocotones de Calanda de los que ya daría buena cuenta.

Ya bien entrada la tarde llega el plato fuerte del mudéjar turolense. La catedral de Santa María te abre sus puertas y te deja sin aliento cuando alzas la vista para recalar en su imponente artesonado. Una auténtica enciclopedia de la vida medieval tallada en más de treinta metros de madera. Con semejante artesonado, ni por un momento se echa de menos la consabida bóveda de las naves catedralicias. Para poder apreciar hasta el mínimo detalle de esta bellísima techumbre, de esta Capilla Sixtina de inspiración mudéjar, no hay más que acceder a la galería superior con entrada desde el coro. Y llega entonces el tercero (de los pecados capitales, claro está). Pues nada más poner un pie en la escalera, estallo de ira al impedirme un empleado el acceso al estar rozando ya la hora de cierre. Y contra la ira, no queda otra, paciencia. Propósito de enmienda y a aguardar resignado la aquiescencia del encargado.

Y como de alguna manera había que aplacar esta furia, me dispuse entonces a probar los manjares de la tierra. Tan solo tenía que escoger una buena barra donde alternar unos tintos con unas tapas de jamón. Y esto ya sabemos cómo acaba, pues el jamón te lleva al queso, el queso a la longaniza de Alcañiz, y al final no hay quien se resista a probar el ternasco recién asado. Gula, pura gula. Más que el dolor de tripa por el atracón (que de eso no tuve, pues soy de buen comer), me atacó entonces el dolor de los pecados. Y contra la gula, bien sabemos, la templanza. Y a otro día no me quedó más remedio que contentarme en el desayuno con un triste café con leche en una terracita de la Plaza del Torico. Triste por el solitario café, que no por la plaza, pues aunque coqueta y menuda, está flanqueada por edificios eclécticos con alguno modernista que te alegra la vista.

Tras reponer fuerzas, a dos pasos de la plaza te plantas en la iglesia de San Pedro, que forma conjunto con el Museo de los Amantes. Allí es donde reposan los restos enamorados de Diego y de Isabel, y cuya historia de amor relata la guía como si estuviese viendo allí mismo a la desdichada Isabel besar los labios de su enamorado ya inerte. Con tal fogosidad desgrana la guía los detalles, que es fácil volver a caer en tentación, la lujuria en este caso, claro está. Y contra la lujuria, ya se sabe, acto de contrición y vuelta a los pensamientos castos a los que te obliga el templo que realmente estás pisando.

También le llegaría el turno a la pereza, pues después del par de horitas de visita guiada y de la reparadora sopa de ajo que aquí se gastan, la siesta se extendió más de la cuenta, y caí de lleno en el penúltimo pecado capital. Y contra la pereza, quién lo duda, diligencia. Y buena cuenta que di de semejante penitencia, pues a otro día me subí sin rechistar las cuestas hasta el castillo de Albarracín. Debo confesar que fue aquí, en este precioso Albarracín, donde pequé también de envidia. De envidia por aquellas mansiones señoriales, con sus ventanas enrejadas, sus puertas flanqueadas y sus escudos con apellidos de alta alcurnia. Y contra la envidia, ya sabemos, caridad. Una caridad que pronto se impone, pues pesa mucho más el amor hacia quienes me dan todo desinteresadamente que la envidia por los placeres materiales y mundanos.

Siete pecados capitales con sus siete virtudes reparadoras. Y todos ellos en una ciudad que modestamente te enamora como ya lo estuvieron Diego e Isabel. Y es que el pecado, el verdadero pecado, es no haberle dado a Teruel la oportunidad de ser visitado. Y yo, afortunadamente, de ese pecado no tengo ya que confesarme.

Por Pedro Villarroel

En este capítulo me ocuparé en describir como se fue construyendo y elevando al cielo de Manzanares la antigua Torre de nuestra parroquia, considerando las características más significativas de los “cinco cuerpos” que, de abajo arriba, la configuraron, definitivamente, pasada la mitad del siglo XVIII…Podemos imaginar a los paisanos de aquel tiempo, cada vez que circulaban por la Plaza Mayor, elevando su mirada para observar el rudimentario andamiaje de cuerdas y maderos, donde unos obreros, que parecían funambulistas, iban concretando la construcción de esa Torre,… ver como se elevaba, desde la galería de la Iglesia, su primer cuerpo, una mole sólida y cuadrada de piedra, a finales del siglo XVII…luego, algún tiempo después, apenas atisbado entre el andamiaje, la gente contemplaría la elevación del segundo cuerpo, tan característico y bien armado de aquella torre, el Campanario, una construcción octogonal de grandes ventanales, que permitían ver sus ocho campanas interiores…La campana que hacía más frente a la Plaza era un gran ejemplar; que tañía con especial sonoridad, gravedad y arrogancia, tendiendo a mitigar el sonido de las restantes, como queriendo mostrar su carácter dominante, para el anuncio de grandes aconteceres… Es probable que la Torre iniciara el “Siglo de las luces” terminando ese segundo cuerpo,.. y que fuera, en ese Siglo XVIII, mientras la guerra de sucesión, o durante la comendaturía del “Señor de los Cameros”, cuando se izaron al cielo sus tres últimos cuerpos… El tercer cuerpo, el del Reloj, compuesto de cuatro esferas que se correspondían con los cuatro contornos de la base de la Torre, cubiertas de bella pizarra. El cuarto cuerpo, una pequeña maravilla, constituida por un alto y airoso templete, con gráciles ventanales, y todo su conjunto circundado por un balconcillo. Finalmente, el quinto cuerpo, hecho a base de pequeños departamentos, dispuestos en correspondencia vertical con las esferas del reloj, daba gran armonía al conjunto de la bellísima torre antigua de la Catedral de Manzanares, en una airosa espiral apizarrada, que habría de conocerse, como “el nazareno”, sobre el que se izaron, en un glorioso día ignoto de aquella centuria ilustrada, una bola de acero, coronada por una Cruz de hierro de ochocientos kilos, que remató esa imponente Torre.. Fue en el año 1778, cuando podemos fechar el evento final que otorgó completitividad a la torre antigua; en esa fecha, más de un siglo después de ser colgadas en su campanario las dos primeras campanas, se instaló el primer reloj de la torre… de una sola esfera, y frente a la plaza… daba con un solo tañido las medias horas y con dos las horas…. ante la admiración y contento del vecindario, quienes orgullosos y satisfechos de aquel gran acontecimiento en sus vidas, dieron por bien empleados los 6.000 reales que costó el reloj, aunque en aquella dura época fuese un evidente exceso. Los vecinos, se paraban en la Plaza, a escuchar el tañido de las campanas, cuyo eco se propagaría por la senda del tiempo y los vetustos caminos, desafiando al horizonte por los siglos de los siglos…

Igual que un fuego accidental, el día del Corpus de 1571, fue origen y razón de la reforma y ampliación del crucero y, en gran medida también, de la idea de crear una nueva torre para nuestra catedral, otro incendio, la madrugada del 21 de julio de 1936, esta vez provocado por el odio y la estulticia humana, acabó con aquella magnífica Torre, motivando la construcción de la actual, durante la postguerra, en un ejercicio de mimetismo arquitectónico bastante logrado, que puso a la visión de los manzanareños otra magnífica y bellísima Torre, algo más robusta y alta que la antigua, pero bastante parecida; ícono de este pueblo y también un auténtico Faro de la Mancha… reconocible en lontananza de campos y caminos, como señal de proximidad a Manzanares; y que, al paisano que se acerca, cuando la percibe en el horizonte, le provoca gran alegría y cierta congoja, sintiéndose atraido por ella… como si esa aguja esbelta, estuviese imantada… como si su aspecto bellísimo, que atrae a todo el que pasa cerca de Manzanares, lo hiciese en él de manera especial y más intensa…No es nada extraño este efecto y sensación…llega a su pueblo, al encuentro de su gente…y, aunque venga de lugares próximos o lejanos, y aunque este dejando atrás gentes y cosas buenas ¡¡¡ay, amigo mio!!!…este, al que llega, anunciado por la silueta frágil y esbelta de su Torre, perfilada en el incomparable cielo azul que dibuja su contorno; es, ni más ni menos, que su pueblo…allí están los colores y olores de su infancia…los lugares que evocan los ruidos y los juegos de su niñez, aquel pasillo, de aquella casa (la suya), donde aún parece oirse el sonido de los pasos del padre, de la madre o de los hermanos…allí está ese castillo que habla del origen calatravo de la villa y de sus gentes;… allí se acerca ese pueblo suyo, con su rio y sus paseos, sus plazuelas, sus parterres y su Gran Teatro, lugares que son testigo de juegos y de primeros amores… y esa Plaza, tantas veces transitada, con una Iglesia de precioso frontispicio. de cuyos techos surge esa Torre bellísima, símbolo e ícono, por siempre jamás, de la noble e hidalga villa de Manzanares de la Mancha.