Concepción Moya García y Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil

En la actualidad estamos viviendo unos momentos difíciles, por la pandemia del coronavirus Covid-19, que nos ha obligado a cambiar nuestra forma de vida, al menos de forma temporal, como consecuencia del confinamiento y la paralización de las actividades económicas no esenciales, para detener la expansión de una enfermedad para la que no se conoce vacuna ni remedio, y que se está expandiendo rápidamente por toda la humanidad. Pero esta situación no es la primera vez que aparece, pues en la historia encontramos otros momentos en los que han ocurrido situaciones similares, que han afectado gravemente a la población, siendo las actuaciones adoptadas parecidas a las actuales, como podremos observar a continuación.

En este artículo vamos a hablar de dos de las más cercanas a nuestro tiempo. En el siglo XIX, el cólera fue una de las enfermedades que produjo una mayor mortalidad en el mundo. La primera epidemia se desarrolló en la India en 1817, y desde allí se extendió a Europa, América y otras zonas de Asia. España sufrió cuatro brotes importantes desde 1833, que provocaron grandes mortandades. El más fuerte tuvo lugar en 1885, procedente del sur de Francia, y favorecido por el comercio del país vecino hacia los puertos levantinos. El cólera se introdujo por Valencia, extendiéndose desde allí por toda la geografía española, siendo las regiones más afectadas las del sur y el levante. El número de infectados ascendió a más de 338.000, de los cuales casi 120.000 fallecieron, creando una situación de psicosis en la población1.

Las principales medidas contra la epidemia fueron sobre todo higiénicas, siendo un ejemplo el bando publicado por el ayuntamiento de Valdepeñas, mucho antes de que la enfermedad llegase a la localidad, solicitando a los vecinos que blanqueasen sus casas, procurando el mayor aseo y limpieza de las mismas, además de prohibir el movimiento de estercoleros y basuras, así como arrojar aguas sucias o inmundicias a la calle. Al mismo tiempo se acumularon productos desinfectantes y cal viva para calcinar los cadáveres y se crearon lazaretos para asegurar el aislamiento de los afectados, aunque al final no fue preciso utilizarlos. Para evitar el desabastecimiento de alimentos, se aconsejó a los comerciantes que tuvieran reservas de arroz, azúcar y almendra2. Aunque existía una vacuna contra la enfermedad, creada en enero de 1885 por el médico español Jaime Ferrán, el número de vacunados apenas alcanzó los cincuenta mil.

Uno de los primeros pueblos afectados en la provincia fue Membrilla, donde se inició a comienzos de julio. Cuando el día 23 se empezaron a generalizar las muertes, la situación se volvió alarmante. Una de las primeras medidas que se tomaron fue prohibir el lavado de la ropa en el río Azuer, estableciendo un puesto de la Guardia Civil para que se cumpliera la orden. De esta forma se evitó que la enfermedad se propagase hacia Manzanares y Daimiel.

El hecho de que en Manzanares se diera la circunstancia de que el alcalde, Juan Sánchez Cantalejo, fuera médico, favoreció que se tomaran con prontitud las medidas adecuadas, comenzando la desinfección de locales y calles, al tiempo que se suspendían la celebración de actos multitudinarios. Ello provocó la amarga queja de Filomena de San Giuliano, que después de desplazarse con su compañía y 800 kilos de equipaje para dar dos funciones en el teatro de Manzanares los días 25 y 26 de julio, y sufrir la fumigación de su personal y material, al final no recibió la autorización para realizar la representación, al no permitir las autoridades sanitarias las aglomeraciones de público.

La grave situación en Membrilla a finales de julio, con 32 fallecidos en 16 días y 34 personas convalecientes, un médico en cama afectado por la epidemia y el otro en un “grave estado de postración moral” por tener enferma a su hermana, unida a la resistencia de los enfermos a tomar la medicación, provocó que el subdelegado de medicina de Manzanares tuviera que ponerse al frente de la situación sanitaria en Membrilla. El gobernador de la provincia se desplazó a la localidad con desinfectantes y recursos, llegando numerosas ayudas desde Manzanares para controlar la epidemia, que entre los días 4 y 10 de agosto causó 85 infectados y 40 muertos.

En Manzanares, a las medidas higiénicas y sanitarias se unió el control de las personas que entraban en la localidad. Un médico se desplazó a la estación del ferrocarril para someter a los viajeros que llegaban a una inspección facultativa. A aquellos que presentaban algún síntoma de la enfermedad, les expedía un certificado y los enviaba al hospital de “epidemiados” que se había establecido en el Hospital de la Caridad, situado en la esquina de las calles Estación y Hospital (actualmente Virgen de la Paz y Alfonso Mellado). Por otro lado, se formó una asociación de mujeres, presidida por Dolores Noblejas y Antonia Enríquez, que apoyaba y secundaba las medidas dictadas por las autoridades y atendía a las personas afectadas, lo que favoreció que los escasos focos en la población se controlaran y extinguieran con rapidez3.

El primer caso de cólera en Manzanares tuvo lugar el 5 de agosto, dándose la enfermedad por controlada el 28 de septiembre. Durante este tiempo, hubo un total de 54 personas infectadas de las que murieron 39, un número bajo, si lo comparamos con otras localidades como Membrilla con 368 afectados y 158 muertos, Valdepeñas 469 infectados y 182 fallecidos, Alcázar de San Juan con 395 y 163 o Tomelloso con 398 y 225, respectivamente.

Para celebrar el fin de la epidemia, el 18 de octubre se celebró en la iglesia de la Asunción un solemne Te-Deum de acción de gracias, al que asistieron las autoridades, cofradías y fieles, oficiado por Pedro José Sánchez Carrascosa, que hizo un compendio de los momentos vividos durante la epidemia y de las medidas tomadas por las autoridades, destacando la acción del alcalde, que ayudó y consoló a los enfermos desde su doble función, administrativa y científica. La procesión y festividad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, al no poder realizarse en su día, se celebró el 25 de octubre, a continuación de la novena4.

La epidemia de gripe de 1918 fue una auténtica pandemia mundial, provocando un gran número de muertos en todo el planeta, que algunas fuentes cifran entre los 50 y 100 millones, calculando que murió un 2,5% de la población. En España los datos oficiales de fallecidos ascendieron a unos 169.000, aunque las estimaciones realizadas por investigadores actuales los elevan hasta los 260.000. El momento crítico de la epidemia en nuestro país fue entre los meses de septiembre y noviembre de 19185.

A finales de septiembre, el Gobierno Civil distribuyó circulares dando instrucciones sobre los casos sospechosos de gripe y ordenó la instalación de locales para personal técnico y desinfección, por si fuera necesario el aislamiento de enfermos. En octubre de 1918, la epidemia afectaba a numerosos pueblos de Ciudad Real. La cifra de morbilidad en la provincia pasaba de 2.000, los casos graves un 6%, mientras las defunciones se encontraban entre un 2 y un 3%. Las poblaciones más afectadas eran Daimiel, Miguelturra y sobre todo Tomelloso con unos 3.000 casos, y cuatro o cinco muertes diarias, habiéndose propagado la epidemia por la llegada de forasteros a la vendimia. El 9 de octubre se estableció un puesto sanitario de vigilancia para desinfectar a los viajeros procedentes de puntos invadidos en la estación de Alcázar de San Juan, ampliándose posteriormente a las de Valdepeñas, Manzanares, Ciudad Real y Puertollano, y el 14 se dictó el cierre de todas las escuelas. Entre las recomendaciones médicas estaban el lavado jabonoso y frecuente de las manos, el fregado de las casas con zotal o lejía y que los hombres dejasen de acudir a casinos, peñas y tertulias.

Pese a ello, Manzanares no fue especialmente atacada por la enfermedad, pues mientras que en otros pueblos los casos se contaban por miles, el 8 de octubre se informó de la existencia de 40 afectados de carácter benigno y 15 con fiebres tifoideas. El 18 del mismo mes, se comunicaron 53 nuevos casos, 4 de ellos graves, en un día en el que en el hospital de Valdepeñas hubo 16 defunciones6.

Un claro ejemplo de la escasa incidencia de la enfermedad en Manzanares, se puede ver en las estadísticas de octubre, en las que aparecen 491 casos de gripe en su distrito, mientras que en el de Alcázar se cifran en 16.642, en el de Ciudad Real en 5.700, y en los de Infantes y Valdepeñas 3.119 y 1.377 casos respectivamente. El mes siguiente, Manzanares se mantiene con 307, frente a los 1.666 de Almadén, 1.470 en Infantes, 836 de Alcázar o los 709 en Valdepeñas. En los tres meses más duros de la epidemia, de septiembre a noviembre, en el distrito de Manzanares se contabilizaron 881 afectados, teniendo en cuenta que incluían a otras poblaciones grandes, como Membrilla y La Solana7.

Las principales medidas tomadas por el ayuntamiento de Manzanares cuando la epidemia atacó con más fuerza fueron el cierre de escuelas, la desinfección de las calles y locales, la limpieza de las cubas de reparto de agua, y la prohibición de actos con acumulación de personas, entre los que se incluyó la visita a los cementerios el 1 de noviembre. El número de muertos desde marzo de 1918 hasta finales del año siguiente ascendió a unos 758, un número muy bajo para tan largo periodo de tiempo, por lo que la epidemia apenas afectó a la localidad.


Jiménez Villalta, Enrique: Epidemias y salud. Ciudad Real: del cólera de 1833 a la gripe de 1918. Biblioteca de Autores Manchegos. Ciudad Real, 2013, pp. 68, 77 y 79.

Archivo Municipal de Valdepeñas (AMV). Caja 846, libro 13. Actas de sesiones 1883-1885. Acuerdos de 14 de julio y 2 de septiembre de 1884.

El Imparcial, 25 de julio de 1885; El Eco de Daimiel, 1 y 15 de agosto, 1 de septiembre de 1885; El Globo, 12 de agosto de 1885; La Iberia, 23 de agosto de 1885.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 16 de abril de 1886 y El Eco de Daimiel, 28 de octubre de 1885.

Jiménez Villalta, Enrique: Op. cit., pp. 121-124.

El Pueblo Manchego, 9, 14, 15, 19, 22, 24 y 31 de octubre de 1918.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 20 de noviembre, 16 de diciembre de 1918 y 31 de enero de 1919.

BERMÚDEZ, Antonio: Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931). Edición del autor en CD. Córdoba, 2008, p. 339.

Ángel García-Consuegra

En estos tiempos la televisión debe estar para informar, pero también para entretener, acompañar y concienciar

José Carlos Naranjo Sánchez – Maroto es periodista en Manzanares10TV. Ha estado en importantes medios a lo largo de su carrera como por ejemplo Cadena Ser, AS o Los 40 TV. En esta entrevista tratará de acercarnos la realidad de la televisión en momentos como este y nos contará la labor que hacen en la emisora local para alegrar la tarde a todos los manzanareños.

Pregunta: ¿Desde cuándo tenías claro que te gustaba el periodismo?

Respuesta: Lo tenía bastante claro desde la ESO prácticamente ya que me apasionaba el periodismo deportivo. La gente tenía la duda en Bachillerato de a qué carrera meterse, pero yo por suerte siempre supe cuál sería mi elección.

P.: ¿Por qué decidiste estudiar en Madrid?

R.: Cuando yo estudié la carrera, en esta comunidad no se ofertaba el grado de periodismo. Realmente me gustó mucho la opción de Madrid porque ahí es donde considero que está el meollo de esta carrera puesto que hay numerosos medios y periodistas. Tenía muy claro la carrera y también el sitio. En mi época, la Universidad Complutense es la que mejor fama tenía en este ámbito, pero allí ves otra realidad. La Carlos III también estaba muy bien, pero, aun así, estoy contento con la decisión que tomé. También me ayudaron en mi formación las distintas charlas de periodistas en los colegios mayores puesto que es donde prácticamente más aprendes de esta carrera. Hablar con profesionales, ver sus perspectivas, etc. ayuda mucho, casi más que lo que aprendes en las aulas que al final está todo orientado de una forma más teórica.

P.: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del periodismo?

R.: Estuve en PRISA mucho tiempo en la sección digital de la Cadena SER, AS, Los 40, etc. Mis primeras prácticas fueron en el Ayuntamiento de Manzanares tanto en OndaMancha como en la televisión municipal de entonces. Lo hice durante los primeros veranos de mi carrera. Ya en el de cuarto me quedé en Madrid en la SER en la sección de deportes. Ahí trabajé con personas que consideraba ídolos como Paco González y fue increíble. Otro verano estuve en el AS en la sección del Real Madrid y después de eso entré en Los 40 en una televisión que tenían que ya no existe. Ahí fue donde conseguí mi primer trabajo sin ser becario.

P.: Durante tu experiencia en la Cadena SER obtuviste un premio muy importante. Háblanos de ello.

R.: Sí, tengo muy buen recuerdo. Nos dieron un Ondas por cómo cubrimos desde la redacción de deportes los Juegos Olímpicos de 2008. Es verdad que nos lo dieron principalmente por los enviados que fueron a Pekín, pero, en parte, también lo considero mío porque trabajamos mucho los miembros de la redacción que nos quedamos en Madrid. Allí hay una diferencia de ocho horas con España por lo que teníamos que madrugar para trabajar y eso durante un mes fue costoso. Vivirlo trabajando es totalmente diferente a verlo desde casa que puedes hacer una selección de los deportes; ahí tienes que estar para todo. Recuerdo especialmente el día de la final de tenis en la que Nadal ganó la medalla de oro. Fue una auténtica locura cómo lo vivimos en la redacción.

P.: ¿Dirías que esa fue tu mejor experiencia como periodista o tienes otras mejores?

R.: Pese a lo vivido en la Cadena SER, diría que no es mi mejor momento como periodista porque era becario. Disfruté mucho de mi experiencia en la televisión de Los 40 porque tuve la experiencia de trabajar como tal. Hice un especial con Dani Martín, con Despistaos… aunque lo cierto es que como estoy ahora mismo en la televisión de Manzanares, no he estado nunca. La gente le tiene muy poca estima a los medios locales, pero te da mucha escuela. Es donde de verdad aprendes porque tienes toda la responsabilidad de la noticia y tienes que cubrir actos muy distintos: un pleno, un concierto de música regional, unas elecciones municipales, etc.

P.: Actualmente estáis haciendo “¿Quedamos? ¡En la tele!”, un programa en directo con Manzanares10TV para hacer más amena la cuarentena a la población. ¿Cómo surgió la idea?

R.: El programa fue una improvisación total. El fin de semana en el que se decretó el Estado de Alarma no trabajamos porque no había nada que cubrir. Yo estuve pensando en mi casa qué haríamos con la televisión ahora que no iba a haber actos porque al final vivimos de eso. Ese mismo lunes nos reunimos cada uno con una idea diferente. Es verdad que hay una gran diferencia entre lo que pensamos el primer día y lo que hacemos hoy. Todo ha ido evolucionando gracias a la implicación de la gente. Yo propuse que lo que toda la población necesitaba era entretenimiento y alejarse de los informativos que hablan todo el rato del coronavirus. La idea inicial consistía en una hora de programa centrándonos en cuatro o cinco noticias y a día de hoy, gracias a la colaboración ciudadana, hemos llegado a superar las tres horas en alguna edición. Estamos increíblemente agradecidos.

P.: ¿Qué tal la implicación de la población? ¿Ha respondido bien?

R.: La implicación ciudadana ha ido progresiva. Es cierto que el primer día no nos llegó mucha respuesta, pero a partir de ahí hemos recibido muchísimas fotos y videos de todo lo que pedimos. Son muy participativos y eso nos encanta porque hace que podamos tener un programa muy completo. Aun así, nosotros tenemos un bloque de noticias porque, al fin y al cabo, somos un medio de información y tenemos que darlas, aunque es complicado por la inexistencia de estas y solo manejamos los datos que aporta el Gobierno de España y el SESCAM. Además del bloque de noticias, tenemos muchas secciones que hacen que el programa sea lo más participativo posible. La asociación Kinésica del pueblo nos ayuda con una sección, también Germán con un apartado de fotografías o incluso una chica manzanareña que vive en Berlín y pinta nos ayuda con una sección de arte. Además, hacemos entrevistas porque pienso que son muy dinámicas y cercanas para que la gente pueda ver lo que opinan o lo que tienen que contar otros de su alrededor.

P.: ¿Cómo os organizáis para preparar el programa? ¿Cuál piensas que será el futuro de este?

R.: Nos encargamos de organizar los contenidos porque todo tiene que seguir un orden, no podemos meter la información de golpe porque queda raro para el espectador. Nos reunimos antes de cada programa y establecemos las pautas a seguir. Ojalá esta buena dinámica dure mucho tiempo porque se nos pasa el tiempo volando y muchas veces ni nos enteramos que llega la pausa para aplaudir. Respecto a la duración, esto tiene sentido mientras que esté la gente en casa porque así puede ver la televisión dos o tres horas. A mí me gustaría seguir cuando acabe el Estado de Alarma, es cierto que no será igual, pero hacer algo parecido con modificaciones porque engancha y a la audiencia le gusta lo que hacemos. La televisión tiene que estar para informar, pero en estas situaciones tiene que estar para entretener, acompañar y concienciar.

Muchas gracias a José Carlos por querer acercar la realidad de la profesión a todos los lectores. Tratar de crear contenido en momentos como este es ciertamente complejo y lo están consiguiendo a la perfección. No me cabe la más mínima duda de que los manzanareños están encantados de su servicio que llena nuestras casas cada tarde.

Por Francisco Menchén Bellón

 

“Si es bueno dormir, mejor es soñar.

Y lo mejor de todo, despertar”

ANTONIO MACHADO /1875-1939)

La crisis inducida por el COVID-19 nos está conduciendo a una gran transformación social, económica, cultural, educativa y espiritual, sin precedentes. El cambio tan profundo que estamos viviendo quedará grabado en nuestra memoria durante muchos años. La pandemia ha sacado de todos nosotros lo mejor que tenemos, y también nos ha obligado a renunciar a todos nuestros hábitos y costumbres y a aceptar, sin titubeo, un estilo de vida desconocido, inusual e incómodo. Estamos ante uno de esos momentos excepcionales que nos presenta la vida.

Algo insólito está pasando en Manzanares: las calles desiertas, las empresas, las tiendas, los bares y los centros docentes cerrados; toda la población confinada en casa, se halla estimulando el cerebro con distintas opciones, alternativas y planes. En el preciso momento en que escribo estas líneas, está cambiando el futuro de la humanidad. Es posible que nos dirigimos a un nuevo renacimiento que ponga al ser humano en el centro de los valores universales.

No estamos realmente aislados, puesto que internet nos está proporcionando aquellos recursos que necesitamos: alimentos, apps de aprendizaje, video conferencias, plataformas de entretenimiento y acceso a bienes culturales de todo tipo. Esta nueva forma de aislamiento nos permite colaborar en la construcción de una nueva mentalidad que será difícil revertir. Tras el aislamiento social es muy probable que cambien nuestros valores, creencias y patrones de conducta. Es la primera vez que en la historia de mi pueblo y de la humanidad se afronta con estas medidas una crisis global.

Los manzanareños tenemos que despertar la creatividad que habita en nuestro interior y empezar a pensar, a sentir con emoción lo que hacemos y crear el mundo que deseamos y, no esperar a que lo hagan los demás. Despertar es conectar con la energía que envuelve a nuestro cuerpo, que nos hace vibrar. La acción de despertar nos permite armonizar el propósito interior con el propósito exterior. Hay que evitar que el ego intente recuperar el control, pues trataría de oscurecer la consciencia emergente.

Pienso que, igual que en los años 40 y 50, la cultura occidental tuvo que posicionarse para vencer los desastres que se produjeron en las dos Guerras Mundiales, hoy día tenemos que recurrir a los patrones que utilizaron los líderes de aquella época, tanto intelectuales como científicos, para superar la descomunal locura, y valorar las estrategias más acertadas, con el objeto de explorar ideas y actuar ahora en consecuencia.

Según las investigaciones realizadas, me consta que, en aquel período, dentro del campo de las humanidades, se realizaron importantes avances, a cargo de los grandes genios del momento, que sirvieron para paliar el caos que se extendió por todo el mundo. Desde mi atalaya, quiero resaltar las aportaciones que hizo el prestigioso psicólogo suizo CARL GUSTAV JUNG (1875-1961), que investigaba por aquel entonces, sobre la influencia del inconsciente colectivo en el comportamiento humano.

La teoría jungüiana resaltaba, entre otros aspectos, el gran interés que había que prestar a la espiritualidad de Oriente para que el hombre y la mujer alcanzaran su plenitud. De este tiempo selecciono de su obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” este mensaje: “La naturaleza, el alma y la vida se me muestran como la divinidad manifestándose”.

Actualmente, estamos viviendo unos tiempos turbulentos, convulsos y desbordantes, hasta tal punto que, el coronavirus ha dado jaque mate a la humanidad entera. Por lo tanto, para salir de esta crisis existencial tan profunda, considero que hay que despertar, inexorablemente, a una nueva consciencia; no podemos continuar viviendo con los mismos parámetros, creencias y programas. Hay que empezar a valorar el sentido que tiene la dimensión espiritual para que el ser humano desarrolle todo su potencial que hay en su interior.

En el silencio del “estado de alarma” que estamos viviendo, la creatividad, la imaginación y la capacidad inventiva de todos los humanos han aflorado hasta el infinito, dada la facilidad de accesos que hemos tenido a productos culturales de todo tipo. Nunca en momentos de crisis se había recibido tantos impactos novedosos, en tan poco tiempo.

Hemos estados hiperconectados con el mundo, pero desconectados de nosotros mismos. Recurro a una sentencia de uno de los analistas más prestigiosos del planeta, YUVAL NOAH HARARI, historiador israelí, que ha declarado: “Superaremos la pandemia, pero corremos el peligro de despertar a un mundo diferente”

Estoy plenamente convencido que después de esta reclusión, retumbará en Manzanares una creatividad poderosa que traerá un nuevo renacimiento de todos los ciudadanos. Tendremos que, recrear, reajustar y reconsiderar muchos aspectos de nuestra organización política, social, educativa y también de nuestra vida interior. Pero no debemos sucumbir al miedo. Solo llegará el triunfo cuando se abra el corazón al vecino, al que piensa diferente, al desconocido y, entonces sentiremos que la energía creativa fluirá con AMOR por todo nuestro ser.

Pedro Villarroel

Hablamos en la anterior entrega de la posibilidad que la muralla de Manzanares no hubiera quedado terminada, o que hubiese dejado de construirse al poco de comenzar sus trabajos, comentando las posibles razones de ese abandono, y concluyendo que esa hipotesis de muralla inconclusa, es algo posible e, incluso, probable… Pero también supimos que hubo un proyecto escrito, en donde se habla de las características que esa muralla debía tener, y hay evidencias concretas de que Manzanares tuvo muralla, por los vestigios encontrados de su construcción de tapiales en varios puntos de lo que fue su trayecto. En todo caso, es innegable que, desde hace siglos, no queda en Manzanares nada de la muralla majestuosa que anunciaba su proyecto constructivo, y de eso, del ¿por que no quedó nada de la muralla?, versará esta última entrega acerca de la historia de la muralla de Manzanares.

Hemos de suponer, que la muralla de Manzanares, fuese cual fuese el tamaño que alcanzó, desapareció por completo en menos de dos siglos, por lo que dijeron algunos notables de Manzanares a Felipe II, en las Relaciones acerca de las características que tenía esta villa, allá por 1579”…cuando, contestando al tema de las murallas, adujeron lo siguiente:

Que se sabía haberlas tenido el pueblo, pero en aquellos años ya no se consideraban tales”…

Ademas de este contundente aserto, lo cierto es que no hay escrito ni documento alguno, de los que se han conservado en los Archivos de la Orden Calatrava, donde los visitadores que, regularmente, auditaban el Lugar de Manzanares, citen una muralla en los Siglos XIV y XV, antes de esas Relaciones hechas a Felipe II…No sabemos que llevó a esa situación, aunque ya reflexionamos sobre posibles causas en el anterior capítulo de esta serie. Como comentamos, quiza no se pudo construir, dada la magnitud de un proyecto a realizar por los menos de mil habitantes que tenía, entonces, Manzanares…Quiza la caida en desgracia de Frey Juan Nuñez de Prado, en 1352, principal instigador de su construcción, llevara a la suspensión de las obras un año después de su comienzo, pero tampoco sabemos si fue así. No hubo noticias..ni de grandes batallas, ni de catástrofes naturales en la época, por lo que a ninguna de esas razones parece imputable la desaparición de la muralla…Quiza todo eso influyó… pero, en todo caso, la más probable y fundada de las explicaciones para esa desaparición, es que: la razón por la que se construyó, terminó mostrándose poco consistente, ya que el Lugar no fue atacado por nadie, y los vecinos empezaron a ver a la muralla como algo innecesario, que impedía el crecimiento y la expansión de un Lugar tan prospero como era Manzanares por entonces. El amplio desarrollo de la ganaderia, como fundamento del crecimiento de Manzanares en su primer siglo de existencia, tenia lugar y asiento en las afueras del Lugar, en los pastos cercanos a las cañadas reales y en cuevas, próximas al Azuer, en los aledaños del Torreon de Moratalaz donde existían, además, pozos muy ricos en agua, que se utilizaban como refugio de ganado y pastores tranhumantes y como abrevaderos. El Lugar de Manzanares se nutría económicamente de los impuestos que imponia La Mesta a los dueños de esos ganados, por la utilización de nuestro agua y pastos, pero muchos de estos ganaderos no vivían en el Lugar…Los aldeanos de Manzanares, aun eran escasos en número, y podían tener sus viviendas por dentro del perímetro de las murallas. Sin embargo, ya justo por la época en que se construyó la muralla, comenzó a crecer la actividad agropecuaria en Manzanares, ante las enormes posibilidades de las tierras de su encomienda, por la riqueza en agua de su subsuelo. No solo era muy rica y feraz la vega del Azuer, famosa por sus huertas en toda la región, incluso antes del nacimiento de Manzanares… es que todos los terrenos existentes, dentro de las lindes de la encomienda, tambien eran muy ricos.. De forma y manera, que Manzanares, en pocos años, cambió la actividad ganadera por la agropecuaria, como primera fuente de vida e ingresos. Mucha gente forastera resultó atraida por estas riquezas naturales, y comenzaron a asentarse en el Lugar, incrementando su vecindario, que ya no tenía cabida por dentro del perimetro de la muralla. Asi la cuestión, las casas comenzaron a crecer por fuera de la misma, certificando su defunción, ya que el cercado, o lo que hubiera de él, quedó engullido en el interior del Lugar, perdiendo, de ese modo, la utilidad defensiva que se le quiso dar en origen… Los nuevos aldeanos del Lugar, fueron derribando la muralla, poco a poco, reutilizando sus tapiales y piedras en las nuevas construcciones que expandíeron el área urbana.

…De esa manera, puede decirse, que los descendientes de aquellos que construyeron la muralla, decidieron derruirla… y acabaron con ella y con su historia en Manzanares.

 

Entrevista realizada el 20-03-2020

Sherezada Herrador Cordero-Sánchez es enfermera PEAC en las Urgencias del Centro de Salud de La Solana (Ciudad Real). Ismael Juvera Sánchez de Pablo es enfermero de hospitalización en el Hospital HM Madrid. Laura Ortega Iniesta trabaja como enfermera en la “Residencia de Ancianos La Milagrosa” de Manzanares.

Pregunta: ¿Cómo se ha visto afectado tu puesto de trabajo con el Coronavirus y cómo es tener que lidiar con este problema en la labor que desempeñas?

Respuesta Sherezada: Los PEAC trabajamos básicamente por guardias de 24h (en algunos casos incluso más) en las urgencias de los Centros de Salud (C.S). Atendemos la Urgencia física del C.S, además de las urgencias en “la calle”. Somos a los primeros que avisa el 112 (en la mayoría de los casos) o los propios usuarios cuando hay alguna emergencia domiciliaria en una localidad. Una vez allí, atendemos al paciente y filtramos de alguna manera si se requiere otro tipo de ayuda (UVI móvil o Soporte Básico, por ejemplo).

Esta situación nos afecta a todos los niveles, principalmente porque estamos acostumbrados a tener un contacto bastante estrecho con los pacientes, el cual ahora es imposible. Hemos tenido que adaptar la organización interna del centro, modificar la distribución de nuestro lugar de trabajo, además de intentar, más que nunca, hacer una buena educación sanitaria e informar a los usuarios, y todo de manera telemática o incluso manteniendo la distancia de seguridad cuando vienen al centro.

Respuesta Ismael: Ha cambiado totalmente nuestra forma de trabajar, tanto con los casos positivos y las sospechas (pasamos una sola vez a la habitación del paciente para minimizar el contacto y realizamos todas las actividades de una) como con los negativos (también intentamos minimizar el contacto para evitar contagios, pero hay veces que es imposible). Lidiar día a día con esta situación es física y mentalmente agotador. La enorme carga de trabajo (cambio de vestuario, trabajar más horas, atender a todo el mundo, etc.) te deja KO.

Respuesta Laura: Actualmente, la carga de trabajo ha aumentado muchísimo, tanto para mí, como para mis compañeras y el resto de sanitarios. Tenemos que seguir realizando todas las funciones que teníamos antes, pero ahora le sumas todos los cuidados que requiere la situación del nuevo virus. Estamos dando el 200%.

Es difícil lidiar con toda esta situación de estrés, llegas a casa cansada física y psicológicamente, pero sabes que al día siguiente vas a tener que seguir al pie de cañón, dando lo mejor de ti. Nuestros mayores se lo merecen.

P.: ¿Qué cuidado tenéis que tener por vuestro puesto de riesgo sobre todo de contagio y posible propagación? ¿Cómo es vivir con ese miedo a poder pasárselo a familiares o compañeros de piso?

R.S.: Psicológicamente para nosotros está siendo bastante duro. Como todo el mundo conocerá por la información que se viene dando, para tratar a un probable caso positivo de Coronavirus necesitamos estar equipados con guantes, mascarilla, bata y gafas. Aquí, surgen dos problemas: el primero, pacientes que entran a la consulta y que no nos informan de que son de riesgo epidemiológico hasta que prácticamente se van a ir, lo que supone para los profesionales haber realizado una atención sin las medidas de protección correctas; y segundo, la inmensa falta de material, que nos obliga a reutilizarlo, con el peligro que esto conlleva para nuestra salud. Además, está siendo imposible conseguir más material porque las gerencias no pueden hacerlo posible. España se está quedando sin material para protegernos al tratar a los enfermos.

Estas problemáticas nos generan mucha ansiedad e impotencia, puesto que al ya existente riesgo de contraer la enfermedad simplemente por estar expuestos a la situación, hay que sumarle el hecho de no estar correctamente protegidos. A todo esto, hay que añadir que, después de trabajar, volvemos a casa con nuestros familiares, que sí que están haciendo cuarentena, algunos de ellos siendo población de riesgo, y dormimos con la incertidumbre de ¿me habré contagiado hoy?

R.I.: Debemos tomar las precauciones que nos indican desde el departamento de riesgos laborales y desde el ministerio. Utilizar correctamente los equipos de protección impermeables (EPIs) y seguir todos los protocolos de actuación y prevención. Es una situación que es complicada de llevar ya que a los más cercanos les has dado consejos de actuación y prevención y puede que se infecten sólo porque tú estás expuesto. Siempre hay una probabilidad (aunque sea mínima) de contagio con la gente con la que compartes espacio, pero es un riesgo que se tiene que asumir para poder resolver la situación en la que nos encontramos.

R.L.: A todos nos ha pillado esto de imprevisto, hemos tenido que adoptar medidas de un día para otro. Por ejemplo, en las residencias se han suspendido las visitas de los familiares, se han aplazado todos los análisis, consultas externas, etc. Cuando alguien presenta síntomas, debe quedarse aislado. Todas las medidas adoptadas tienen el fin de no contraer y propagar el virus.

En el caso de los sanitarios, el contacto con las personas es inevitable, por lo que es necesario el uso de EPIs, lavado de manos continuo, desinfección de material, etc. Creo que todos nos hemos parado a pensar, ¿tendré el virus?, ¿se lo habré pegado a alguien?

P.: Desde tu punto de vista, ¿cómo estás viendo la implicación de la población con la pandemia? ¿Crees que nos estamos comportando a la altura de la situación o hemos llegado a un nivel de alarmismo/pasotismo que dificultan las labores que los sanitarios tenéis que llevar a cabo?

R.S.: Hay población que lo está haciendo francamente bien quedándose en casa y saliendo para lo imprescindible; pero hay otro porcentaje, para nosotros supone ser uno bastante alto, que no está tomándose la situación con la seriedad que se debe.

Se sigue acudiendo a los centros con clínica respiratoria sin avisar primero telefónicamente, lo que supone para nosotros un riesgo de contagio al recibirlos sin estar correctamente equipados. Al reprimirles por no avisar y por no cumplir correctamente con las normas establecidas para este caso, nos pierden el respeto y la forma de trato no es para nada la correcta, ¡hasta nos has llegado a amenazar con “tosernos”! ¿Y tenemos que aguantar esto? Hay una cosa que es importante aclarar, y es que estar pagando seguridad social, no da derecho a nadie a tratar a los profesionales sanitarios como si fuésemos basura, pensando así que estamos subordinados a sus caprichos. Ahora más que nunca la gente debería concienciarse de que se debe hacer un buen uso de la sanidad, un uso racional, en el que se incluye el respeto a sus profesionales.

A pesar de toda la información que se ha ofrecido, se sigue haciendo uso de las urgencias para cosas que no son consideradas como tal, se saturan y nos quedamos sin recursos. Esperamos que toda la población tome consciencia y nos ayuden a acabar con este virus.

R.I.: Al principio el problema se tomó muy a la ligera, pero a medida que los casos fueron aumentando se empezó a expandir una histeria (no hace falta que comente cómo estaban los supermercados) en la población que parece que con los consejos del ministerio de Sanidad y la divulgación de información contrastada y científica está empezando a calmarse. Aun así, nos queda mucho trabajo a todos por delante porque esto depende de todos. Nos queda aprender a actuar en esta situación que nos ha tocado vivir, ni tomarla a la ligera ni echarnos las manos a la cabeza, actuar con consecuencia, cautela y responsabilidad. Sigamos las indicaciones del ministerio de Sanidad, utilicemos correctamente los servicios sanitarios, tengamos civismo y sentido común.

R.L.: Hay gente muy concienciada con todas las medidas que hay que tomar. Pero hay muchos otros, que no terminan de asimilar esta situación, que no hacen caso y que se toman la pandemia a modo de broma, lo estamos viendo todos los días en las RRSS. En la residencia, tanto los ancianos como sus familias están pasando por una situación difícil, no poder verse, abrazase, besarse…Nosotros intentamos tener a todos los familiares comunicados, el teléfono no para quieto ni un segundo, y esto también supone más trabajo.

A pesar de todo lo que está pasando, es muy bonito ver como los trabajadores se están dejando la piel, ver como muchas personas están donado material a centros sanitarios, ver el apoyo y la paciencia de las familias, los amigos y las compañeras. De verdad, GRACIAS.

Gracias infinitas a vosotros. Me habéis hecho un hueco en vuestra agenda en estos días tan complicados para todos, pero mucho más para vosotros. Sois un ejemplo encomiable y el pilar sobre el que se cimienta este país. Es un orgullo poder consideraros a vosotros tres como amigos y comprobar lo lejos que habéis llegado. Saldremos de esta, estoy seguro, pero no sería posible sin todos los sanitarios que se desviven día tras día. Entrega, lucha y garra al servicio de los demás.

Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

“Nuevo estandarte para la Hermandad Ferroviaria de Manzanares”

En su edición del jueves 2 de abril “Lanza” publica el siguiente titular: “Nuevo estandarte para la Hermandad Ferroviaria de Manzanares”, titular al que siguen estas líneas: “Los actos celebrados por la Hermandad Ferroviaria de los Santos Arcángeles Miguel y Rafael han revestido especial brillantez, al realizar Ejercicios Espirituales durante los días 20 al 27 en los talleres de Vías y Obras. A ellos asistieron muchos ferroviarios para oír la palabra de su Consiliario Rvdo. Padre Cristino del Carpio, capuchino, quien en unión del Hermano Mayor don Juan Sánchez de la Blanca vienen laborando tenazmente durante los últimos tiempos…El pasado domingo tuvo lugar una solemne Misa de comunión general acercándose a la sagrada mesa cerca de dos centenares de ferroviarios que recibieron de manos del Excmo. Señor Obispo Prior de Ciudad Real, don Emeterio Echeverría Barrena, la Sagrada Forma. Terminada la comunión se procedió a la bendición del estandarte de la Hermandad. Fueron padrinos en dicho acto don Pedro González-Román Fernández, alcalde de Manzanares, y doña María Cortes de González-Román…Del sagrado templo parroquial salió la comitiva con los padrinos, bandera y estandarte al Santo Hospital donde se celebró el desayuno de hermandad…Reorganizada la Directiva de la Hermandad, el Hermano Mayor don Juan Sánchez de la Blanca presentó la dimisión de su cargo. Pero como a lo largo de cinco años su labor ha sido tan amplia como fructífera, no le fue admitida en modo alguno…”.

“Ganó el Manzanares (3-1) al Bolañego”

Crónica del partido de fútbol correspondiente al miércoles 22 de abril: “Ganó el Manzanares (3-1) al Bolañego”; destacamos de dicha crónica: “…el equipo manzanareño se mostró muy superior al de los últimos partidos…El señor Sánchez Haro realizó un arbitraje fácil encontrando en la nobleza de los jugadores su mejor aliado…los tres goles del equipo de Manzanares fueron anotados por el debutante Echevarría, hábil dominador de la pelota…El equipo local alineó a Bolaños; Mascaraque; Paquillo; Williams; Alcolea; López; Echevarría; Guillermo; Estrada; Aglio; y Navarro…”.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García

     En la crónica de sucesos de Manzanares, encontramos en la segunda mitad del siglo XIX algunos ejemplos de crímenes y asesinatos, pero estos ocurrían de forma esporádica, como sucedió con el caso de Domingo Serrano, que fue condenado a muerte en abril de 1860, acusado del asesinato de su esposa Francisca Serrano, o la mujer de 36 años que fue encontrada muerta, atada de pies y manos en el interior de una noria el 31 de mayo de 1862, y que gracias a las pesquisas realizadas por el inspector Francisco Briones, se descubrió que fue asesinada por su cómplice de un robo de dinero y alhajas realizado en Madrid, con el objetivo de ocultar el delito y obtener mayor ganancia, después de dirigirse ambos a Manzanares[1].

     Sin embargo, entre junio de 1910 y febrero de 1911, en poco más siete meses ocurrieron en Manzanares tres sucesos criminales y luctuosos, que provocaron un total de cinco muertes. Estos hechos tuvieron una amplia repercusión tanto en la prensa provincial como en la nacional, situando a la población en el epicentro de la crónica negra del país. Los casos fueron resueltos con rapidez y los juicios de los implicados acabaron con una condena de cadena perpetua y cinco penas de muerte, de las cuales se ejecutaron dos, mientras que las otras tres fueron conmutadas por prisión perpetua, gracias a unos indultos solicitados por la mayoría del tejido social local y provincial, con el apoyo de la prensa, sobre todo en uno de los casos.

     En los próximos artículos vamos a conocer de forma cronológica y pormenorizada los graves sucesos que ocurrieron en ese corto lapso de tiempo, así como su repercusión, los procesos y el impacto social que tuvieron.

     El primero de los crímenes tuvo lugar el 25 de junio de 1910, a las siete de la tarde, en una casa situada en el número 28 del Paseo de la Estación. La vivienda era propiedad de José Roncero Antequera, de 36 años de edad, casado con Luisa Núñez Granados[2] y padre de tres hijas de corta edad. Era un destacado comercial de Manzanares que había trabajado en las casas Medina y Roncero, Roncero y Gil, y en ese momento ocupaba un cargo importante en la de Dimas Monge, de la que en tiempos había sido copropietario. Vivía en la calle Vuelta de don Pedro, teniendo alquiladas algunas habitaciones de la vivienda que poseía en el Paseo de la Estación, al matrimonio formado por Francisco Abellán, factor suplementario de la compañía de ferrocarril del Mediodía, y su mujer Josefa Hidalgo.

     El día 25 estaba supervisando unas obras de albañilería que se realizaban en la casa, acompañado de su primo Antonio Criado y su amigo Pablo Hernández, cuando llegó al lugar Marino Risueño Ródenas, natural de Albacete, factor telegrafista de la compañía ferroviaria, de 26 años, soltero y amigo íntimo del matrimonio que tenía alquilada la casa. Este solicitó hablar a solas con José Roncero, tras lo cual ambos se trasladaron a una habitación situada en la galería del piso superior, donde charlaron unos momentos, a continuación Risueño sacó un revolver y después de perseguirlo, disparó en la escalera de la vivienda contra Roncero, que resultó alcanzado en la parte posterior de la cabeza, causándole el proyectil daños en el ojo derecho sin llegar a salir al exterior, muriendo en el acto.

     Con el ruido de los disparos, salió a la galería Josefa Hidalgo, a la que también disparó hiriéndola en un hombro, tras lo cual se encerraron los dos en una habitación. El asesino intentó suicidarse, aunque falló en el intento, pues sólo se causó un pequeño rasguño en la frente. Cuando llegó el juez de instrucción Sr. Bascarán con la Guardia Civil ordenó el arresto inmediato de Risueño, que se encontraba atrincherado en la habitación donde se había refugiado junto a Josefa. Una vez detenido, se evacuó a la herida hasta el Hospital Municipal, aunque fue atendida en un principio por varios miembros de la Cruz Roja que habían acudido a la casa, entre los que estaban Juan Mascaraque, Francisco Mellado, Antonio García y Cristóbal Montero, aunque este último que era amigo personal del muerto, no pudo cooperar por indisponerse al ver el cadáver.

     El detenido tuvo que ser sacado de la casa por una puerta trasera, pues una multitud que se había concentrado en la entrada se mostraba dispuesta a lincharlo, deponiendo su actitud ante la presencia decidida de los guardias civiles. El juez autorizó que el cadáver de José Roncero se quedara en la casa, donde se le practicó la autopsia, partiendo desde allí para ser enterrado a la mañana siguiente, en una imponente manifestación de duelo.

     El posible móvil del crimen parecía ser las recriminaciones que realizaba José Roncero a Marino Risueño, por sus continuas visitas a horas intempestivas a Josefa Hidalgo, causando molestias y provocando escándalo entre los vecinos, mientras que su marido, por las características de su trabajo, al ser suplementario, se ausentaba la mayor parte de los días fuera de Manzanares. Entre los vecinos corrían rumores sobre la relación entre Marino y Josefa, e incluso se hablaba de un posible consentimiento de esta situación por el marido, habiendo vivido Marino en el domicilio familiar durante un mes, aunque lo había abandonado por las murmuraciones que esta situación había desencadenado[3].

     El juicio por el crimen tuvo lugar el 15 de febrero de 1911, en el juzgado de Manzanares, bajo la dirección del presidente de la Sala Sr. Del Águila Burgos, con el sistema de jurado, para el cual fueron seleccionados Luís Contreras, José Merino, Roque Padilla, Jaime Ramón Díaz, Antonio Garrido, Domingo Jaime Morales, Víctor Torres, Alfonso Jaime Morales, Ramón Muñoz, Julián Olmo, Nicanor López y Alfonso López Villalta[4].

     La ley del jurado fue aprobada el 20 de abril de 1888, por el ministro Manuel Alonso Martínez, manteniéndose hasta la Dictadura de Primo de Rivera. El primer juicio con jurado se celebró en la Audiencia de Manzanares el 6 de mayo de 1889, instruido por el juzgado de Infantes contra Primo Gómez Ortiz por el delito de asesinato, siendo condenado a quince años de presidio[5]. Se utilizaba la figura del jurado puro, formado por 12 personas ajenas al sistema judicial, frente al mixto, que mezclaba a juristas con legos en la materia. Sus miembros debían cumplir varias condiciones: ser mayor de 30 años, saber leer y escribir, ser cabeza de familia y vecino del término municipal al menos cuatro años, por lo que solían formarlo los mayores contribuyentes del partido, estando excluidas las mujeres. Emitían su veredicto por mayoría, encargándose los magistrados de dictar sentencia.

(continuará)

 


[1] La Esperanza, 25 de abril de 1860; Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 6 de junio de 1862, La Discusión, 19 de agosto de 1862.

[2] José Roncero Antequera nació el 1 de agosto de 1873 y se casó el 4 de septiembre de1898 (Archivo Parroquial de Manzanares, libro de nacimientos nº 49, p. 377 y libro de matrimonios nº 21, p. 56).

[3] Diario de la Mancha, 27 y 28 de junio de 1910; El Imparcial, 27 de junio de 1910.

[4] El Pueblo Manchego, 15 de febrero de 1911.

[5] Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 29 de abril de 1889, El Eco de Daimiel, 15 de mayo de 1889.

África Crespo

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Estas navidades he recibido una visita muy especial. Mi amiga Celia y su hijo Raúl decidieron hacer las maletas y venirse a pasar unos días a la Mancha y así alejarse del bullicio de Madrid. Se hospedaron en el Parador de Manzanares. Tuvieron nuestro pueblo de referencia porque yo vivo aquí. Y vinieron sin planes, a lo que surgiera. Yo me volqué en hacerles de su estancia lo más agradable posible.

Llegaron a la hora de comer y no dudé en llevarlos al Castillo de Pilas Bonas. Me pareció que era el lugar perfecto para que comenzaran su visita por nuestra ciudad. Se quedaron impresionados con el sitio. Me dijeron que se pensaban que irían a un restaurante llamado Castillo y no a un castillo de verdad. Su camarero, Manu, nos hizo de aquella visita un momento muy especial. Comimos de maravilla platos típicos de nuestra región y después nos enseñó el castillo.

Jamás lo había visto desde la perspectiva histórica que él nos lo mostró. Mis turistas quedaron encantados y yo comencé a enamorarme y a valorar mucho más nuestro castillo. Me quedé mirando la sala donde dicen que estuvo la reina Isabel la Católica como si me encontrar en un plató de cine. Aquello me pareció apasionante. Sabía que estuvo aquí, pero aquel día todo lo vi con otros ojos. Con ojos de turista, una perspectiva que jamás había probado en mi pueblo.

Paseamos después por la calle El Carmen y la calle Mojas. Iba pensando que el pueblo estaba vacío, nadie por las calles. Sin embargo, Raúl y Celia iban disfrutando de la tranquilidad, del canto de los pájaros, del frío de la tarde de diciembre rozando sus mejillas, del aire puro que respiraban y de las formas que hacían las nubes. Esto en Madrid es impensable. Ni aire puro, ni nubes, ni tranquilidad.

Llegamos a la casa de Malpica donde se encuentra el Museo del Queso y el museo de Ignacio Sánchez Mejías. Les fui contando toda la historia que yo me sé, los entresijos de la generación del 27, el porqué de aquel museo. Me di cuenta de que lo iba haciendo con ilusión, con euforia, con júbilo. Todo aquello resumía la historia de mi amado Manzanares.

Quería enseñarles mucho más. Hacer muchas más cosas, pero el tiempo marchaba en nuestra contra. Les mostré con ilusión y nostalgia nuestro convento de las Monjas de Clausura. Desee que no se echara a perder. Lo veía tan bonito…

Fuimos a comprar vino a la tienda de la Cooperativa Jesús del Perdón. Después, a la carrera, llegamos a la casa que Cabrera tiene en la calle Jesús del Perdón a comprar una gran variedad de quesos manchegos. Me encantó el trato que tuvieron con ellos. Probaron todos los quesos sobre los que preguntaron. Les encantaron y a mí me gustó que trataran así a mis turistas.

Siguieron la ruta por Ruidera, Infantes y San Carlos del Valle, de este último aseguraron que era el pueblo más bonito de España. Según su criterio, claro.

Y para acabar con esos días navideños desayunamos churros con chocolate en la cafetería El Temple. Allí leímos varios ejemplares de Siembra, que los propietarios guardan con cuidado sobre el piano. Estaban impresionados.. El lugar les pareció maravilloso, el trato.

Salimos rumbo a Diverinfancia. Un pabellón con decenas de actividades para niños y todo ello gratuito. Llegamos muy pronto y había muy poca gente lo que fue aún mejor. Los niños lo pasaron genial.

Y yo viví aquel viaje como una turista más. Una turista de mi pueblo, del que me he vuelto a enamorar.

Pedro Villarroel

Manzanares se convirtió, al primer siglo de su existencia, en un emporio económico de Calatrava. Ciertamente, su defensa justificó la idea de amurallar el poblado, algo de lo que hablamos en la primera entrega de esta serie.. En esta segunda, hablaremos de cuando, y en cuanto tiempo, se debía construir y cual era su recorrido, estructura, configuración y aspecto exterior….Y de lo que sabemos, porque quedó escrito en el documento de 1352, firmado por el Comendador Nuñez de Prado y nuestro Concejo…junto a lo investigado por relevantes paisanos, como Jose Antonio García Noblejas, Jeronimo Lozano García-Pozuelo, Antonio Bermúdez García Moreno y Diego Gallego Fernández Pacheco, tenemos suficientes datos para hablar de lo pretendido en esta crónica…

En el proyecto de muralla pactado en el histórico documento de 1352, se especificó que el cercado habría de terminarse en cinco años, y que debía construirlo la propia gente de Manzanares. A cambio, y en compensación, la encomienda eximía a los aldeanos de una serie de “pechas” (impuestos). Lo primero que se hizo, fue medir el perímetro de lo que entonces era el Lugar de Manzanares, y sabemos que fue de unos 1.000 a 1.100 metros, . La muralla, en ese perímetro, y con ese metraje, estaba ubicada, y seguía el curso de las actuales calles:, Virgen de la Esperanza, Iglesia, Hoz, Antonio Iniesta, Plaza de Santa Cruz y calle Pizarro,.. al término de está, la muralla cortaba la calle del Carmen, se continuaba por lo que era jaraiz de la casa de Jonte, y terminaba, cerrando su contorno, en la calle Virgen de la Esperanza.. Estas calles por donde iba la muralla eran conocidas con el único nombre de “callejuelas de la hoz”, por el similar aspecto del cercado con esa herramienta.. El mango de la hoz, único tramo recto de la muralla, era, precisamente, el primer tramo de la callejuela que hoy conocemos como “calle de la hoz”, que va de la calle de Nuestro Padre Jesús del Perdón, hasta la mitad de dicha callejuela, luego se iniciaba el curvado continuo que caracteriza la hoja de una hoz, siguiendo el recorrido citado anteriormente.. El cercado se diseñó a base de tapiales sucesivos, de unos dos metros de largo (530 en total), y de anchura similar (unos 2 metros) a la de las paredes del Castillo, donde, como hemos visto, se iniciaba,y concluía el amurallamiento… dejando, en su interior, el “casco histórico” de Manzanares.. Los cimientos de la muralla, de cal y canto, debían tener dos metros de anchura, y estar acabados en 1353…Cada año posterior, tendría que levantarse un metro de cerca, para tenerla completada, en toda su altura, en cinco años. El último año, además de la tapia correspondiente, se debía construir el antepecho del cercado, con almenas, saeteras y un suelo de cal y arena, para facilitar la eliminación del agua en caso de lluvia. Por último, en el diseño del cercado, se contemplaban tres puertas de acceso al poblado; una, llamada “puerta de saliente”, situada junto al castillo, en un edificio conocido en tiempos recientes como “El Pajarón”, otra, conocida como “puerta del norte” , situada en la calle Iglesia, en lo que es hoy la entrada al “callejón del ejército”, que une la citada calle Iglesia con Reyes Católicos; y otra, la “puerta de poniente”, que estaba situada en el tramo de muralla que cercaba la Plaza de Santa Cruz.

Quedan sin embargo, en la historia de esta historia de la muralla de Manzanares, algunas cuestiones a responder, que ofrecen dudas, y que serán objeto de las siguientes entregas de esta serie …¿se completó?…¿porque no quedó casi ningún rastro de ella a los dos siglos de su construcción?….De todo ello, intentaré dar cuenta en siguientes entregas…y para terminar esta; por su curiosidad y valor histórico, aquí van los párrafos del documento histórico de 1352, en donde se comentan, al lenguaje de la época, todos estos aspectos de cómo y de que manera, en tiempo y forma, habría de hacerse la muralla:

que seáis obligados de cercar el dicho lugar de Manzanares en estos dichos cinco años que nos vos facemos esta merced la cual cerca habéis de facer en derredor del dicho lugar por el lugar que nos el dicho Maestre e vos los dichos procuradores e concejo lo […] e medimos que fallamos por la dicha medida que montan quinientos e treinta tapias el primer cerco en derredor del dicho lugar e habéis de hacer la dicha cerca en esta manera, el primero año que será en la era de XCI años que fagades el cimiento en derredor del logar que sea fecho de cal e de piedra de una tapia en alto e en los otros cuatro años primeros siguientes que fagades en derredor del dicho lugar el adarve de cuatro tapias en alto de buena tapia gruesa de tierra e otra tapia angosta encima que sea antepecho e encima sus almenas en que los dichos cuatros años que fagades cada año una tapia en derredor del dicho lugar e el postrimero año que fagades el dicho antepecho e almenas e que fagades encima del dicho adarve todo en derredor el suelo de cal e de arena fasta dos palmos en alto e le fagades el ala de losas por do vierta el agua fuera del dicho adarve e la marca del cimiento e de las tapias gruesas que sean tan anchas como el adarve del castiello del dicho lugar e que aya cada tapia en alto cinco palmos e otrosí que fagades las saeteras de las tapias que […] fueren de cal e de arena e que fagades tres puertas en la dicha cerca por do entren e salgan al lugar do entendieren que más complieran en guisa que todas estas labores e cada una de ellas sean bien fechas e acabadas de cada uno de los dichos cinco años”. por su sazon a bien vista de maestros e sinon por cada favor que falledieredes o alguna lavor non dieredes e non ficieredes como dicho es que nos pechedes diez mil maravedíes en pena dela moneda que agora corre que facen diez dineros el maravedie por postura cierta e sosegada que ponedes con nusco e la pena pagada o non pagada que seades tenidos a facer la dicha cerca e las dichas labores que le pertenecen según dicho es; salvo si las dichas labores o alguna dellas fincare de se dar e facer en alguno de los dichos años por grandes .aguas o por fuertes tiempos en manera que las non podades dar e facer et quanto por tales embargos como estos o por cualquier dellos forzare de se facer las dichas labores o alguna de ellas que vos los dichos Procuradores o el dicho Concejo o vros. subsesores o qualquier de vos o de ellos seades tenudos de facer las dichas labores que asi fincaren en el año primero que se seguira de mas de las dichas otras labores a las que hovieredes facer por qualquier manera o razón que pechedes a nos e a nros. sucesores 50. M. mrs. en pena de la dicha moneda por pena e por postura contra que conusco ponedes la pena pagada e non pagada que seades tenudos de facer e complir todo lo que dicho es. E non el dicho Mtre. por nos e por la dicha nra. Orden e por nros. sucesores otorgamos que vos no podamos pasar ni ir contra esta mrd. e bien que vos facemos ni contra parte dello en todo este dicho tiempo delos dichos cinco años e si contra ello fueramos o contra parde ello nos o otros por nos en el tiempo de suso dicho por alguna razón o dro. que por ayamos en qual manera quor maguer quisiéremos decir que fuésemos en ello engañados e…vos que lo non podamos facer ca de todo nos partimos e renunciamos expresamente en esta carta en nos los suso dichos procuradores por nos e por el Concejo de Manzanares nos obligamos”.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

Las dos fotografías más antiguas que se conservaban de Manzanares son del año 1900 y fueron realizadas por una expedición de la Asociación Astronómica Británica, durante su estancia en nuestra localidad para observar un eclipse de sol. En una de ellas se ve a los expedicionarios con el castillo al fondo y en la otra se observa la fachada de la iglesia de la Asunción y la plaza en un día de mercado. Las conocidas fotos de Azuara de diferentes edificios de Manzanares son posteriores y fueron realizadas a partir de 1910.

Alfonso Montero, de la Asociación de Historia de Socuellamos, nos ha proporcionado tres fotografías de gran calidad tomadas en Manzanares cuatro años antes que las anteriores, concretamente entre el 6 y 7 marzo de 1896. El fotógrafo fue el francés Óscar Vaillard Gascard, afincado en Alicante, que trabajaba para una firma francesa de vinos. Debido a su profesión, realizó numerosos viajes por La Mancha, teniendo relaciones comerciales con bodegueros de la zona.

La colección completa de Óscar Vaillard se compone de unas 2.000 fotografías, de las cuales la mayor parte de ellas son de Alicante y de Jumilla, en la provincia de Murcia. En la zona de La Mancha realizó unas 60, pero desafortunadamente solo se han podido localizar 21 de ellas: 13 de Campo de Criptana, 2 de Alcázar de San Juan, 3 de Villa de Don Fadrique y 3 de Manzanares. Las fotografías han sido recuperadas, organizadas y digitalizadas gracias a los esfuerzos de su nieto José Manuel Collado Vaillard.

En la más llamativa de las tres fotografías de Manzanares aparece la plaza y la iglesia de la Asunción, muy similar a la ya comentada de 1900, pero de muchísima mejor calidad. Se puede observar con todo detalle la fachada de la iglesia. En cuanto al aspecto del templo, la principal diferencia con la actualidad son los balconcillos de la parte derecha, ya desaparecidos, y la ausencia de la reja, que se construyó posteriormente en 1916. También son muy pintorescas las vestimentas de las viandantes que transitaban por la plaza. Debió ser un día frío, a pesar de estar tomada en marzo, ya que la mayor parte de las personas se protegen con llamativas capas de colores lisos, de rayas o de cuadros. La disposición desordenada de las personas parece indicar que se estaba celebrando un mercado en la plaza, en el que los vendedores ofrecían sus mercancías directamente desde los carros.

Las otras dos fotografías se tomaron en la madre nueva o caz del río Azuer a su paso por Manzanares. El caz discurría por el actual paseo Príncipe de Asturias y fue canalizado y soterrado a finales de los años 70 del siglo XX, lo que dificulta localizar el lugar en el que se hicieron las fotografías. Afortunadamente se conserva un antiguo callejero de Manzanares, realizado por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1885 apenas once años de la visita de Óscar Vaillard, que puede orientarnos sobre los lugares que aparecen en las fotos.

En una de las dos fotografías podemos observar casas muy cercanas al río y además una ligera curva hacia la izquierda del cauce. Según el callejero mencionado, la zona por la que el río discurría más cercano a la población era entre las actuales calles de San Antón y Ramón y Cajal. Adicionalmente, a partir de la calle Ramón y Cajal, llamada en aquella época de la Feria, el río se separaba de la población girando hacia la izquierda, dando lugar a una amplia zona arbolada. Por tanto, podríamos suponer que esta primera fotografía fue realizada en la actual avenida Cristóbal Colón, entre las esquinas de las calles Orden de Calatrava y Ramón y Cajal. En 1917 esta parte del cauce fue objeto de una importante remodelación, alejándolo de la población para ampliar los paseos del río.

En cuanto a la segunda fotografía, en la que aparece un puente de madera, es más complicado establecer su localización. En el callejero de 1885 solo aparecen puentes sobre el río en la carretera de Andalucía y frente a la calle de la Cárcel. El puente que se ve en la fotografía no debe ser ninguno de ellos ya que estos se habían construido en 1873 con materiales más resistentes que unas simples maderas. Además, en esta foto los edificios se ven mucho más lejanos por lo que quizá debió tomarse al final de los paseos, en las cercanías de la vía del tren.

En cualquier caso, el tiempo transcurrido y las modificaciones urbanísticas realizadas en esta zona de Manzanares, impiden realizar una localización exacta.

La colección completa de fotografías de Oscar Vaillard de La Mancha, incluidas estas tres de Manzanares, se publicarán próximamente en un libro titulado “La Mancha del siglo XIX en las fotografías de Óscar Vaillard: Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Manzanares, La Villa de don Fadrique. 1895-1896”. Este libro, cuyo coordinador es Alfonso Montero, ha sido escrito por diferentes autores de cada una de las localidades mencionadas y cuenta con la participación del nieto de Oscar Vaillard, que ha escrito el prólogo.