África Crespo

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Estas navidades he recibido una visita muy especial. Mi amiga Celia y su hijo Raúl decidieron hacer las maletas y venirse a pasar unos días a la Mancha y así alejarse del bullicio de Madrid. Se hospedaron en el Parador de Manzanares. Tuvieron nuestro pueblo de referencia porque yo vivo aquí. Y vinieron sin planes, a lo que surgiera. Yo me volqué en hacerles de su estancia lo más agradable posible.

Llegaron a la hora de comer y no dudé en llevarlos al Castillo de Pilas Bonas. Me pareció que era el lugar perfecto para que comenzaran su visita por nuestra ciudad. Se quedaron impresionados con el sitio. Me dijeron que se pensaban que irían a un restaurante llamado Castillo y no a un castillo de verdad. Su camarero, Manu, nos hizo de aquella visita un momento muy especial. Comimos de maravilla platos típicos de nuestra región y después nos enseñó el castillo.

Jamás lo había visto desde la perspectiva histórica que él nos lo mostró. Mis turistas quedaron encantados y yo comencé a enamorarme y a valorar mucho más nuestro castillo. Me quedé mirando la sala donde dicen que estuvo la reina Isabel la Católica como si me encontrar en un plató de cine. Aquello me pareció apasionante. Sabía que estuvo aquí, pero aquel día todo lo vi con otros ojos. Con ojos de turista, una perspectiva que jamás había probado en mi pueblo.

Paseamos después por la calle El Carmen y la calle Mojas. Iba pensando que el pueblo estaba vacío, nadie por las calles. Sin embargo, Raúl y Celia iban disfrutando de la tranquilidad, del canto de los pájaros, del frío de la tarde de diciembre rozando sus mejillas, del aire puro que respiraban y de las formas que hacían las nubes. Esto en Madrid es impensable. Ni aire puro, ni nubes, ni tranquilidad.

Llegamos a la casa de Malpica donde se encuentra el Museo del Queso y el museo de Ignacio Sánchez Mejías. Les fui contando toda la historia que yo me sé, los entresijos de la generación del 27, el porqué de aquel museo. Me di cuenta de que lo iba haciendo con ilusión, con euforia, con júbilo. Todo aquello resumía la historia de mi amado Manzanares.

Quería enseñarles mucho más. Hacer muchas más cosas, pero el tiempo marchaba en nuestra contra. Les mostré con ilusión y nostalgia nuestro convento de las Monjas de Clausura. Desee que no se echara a perder. Lo veía tan bonito…

Fuimos a comprar vino a la tienda de la Cooperativa Jesús del Perdón. Después, a la carrera, llegamos a la casa que Cabrera tiene en la calle Jesús del Perdón a comprar una gran variedad de quesos manchegos. Me encantó el trato que tuvieron con ellos. Probaron todos los quesos sobre los que preguntaron. Les encantaron y a mí me gustó que trataran así a mis turistas.

Siguieron la ruta por Ruidera, Infantes y San Carlos del Valle, de este último aseguraron que era el pueblo más bonito de España. Según su criterio, claro.

Y para acabar con esos días navideños desayunamos churros con chocolate en la cafetería El Temple. Allí leímos varios ejemplares de Siembra, que los propietarios guardan con cuidado sobre el piano. Estaban impresionados.. El lugar les pareció maravilloso, el trato.

Salimos rumbo a Diverinfancia. Un pabellón con decenas de actividades para niños y todo ello gratuito. Llegamos muy pronto y había muy poca gente lo que fue aún mejor. Los niños lo pasaron genial.

Y yo viví aquel viaje como una turista más. Una turista de mi pueblo, del que me he vuelto a enamorar.

Pedro Villarroel

Manzanares se convirtió, al primer siglo de su existencia, en un emporio económico de Calatrava. Ciertamente, su defensa justificó la idea de amurallar el poblado, algo de lo que hablamos en la primera entrega de esta serie.. En esta segunda, hablaremos de cuando, y en cuanto tiempo, se debía construir y cual era su recorrido, estructura, configuración y aspecto exterior….Y de lo que sabemos, porque quedó escrito en el documento de 1352, firmado por el Comendador Nuñez de Prado y nuestro Concejo…junto a lo investigado por relevantes paisanos, como Jose Antonio García Noblejas, Jeronimo Lozano García-Pozuelo, Antonio Bermúdez García Moreno y Diego Gallego Fernández Pacheco, tenemos suficientes datos para hablar de lo pretendido en esta crónica…

En el proyecto de muralla pactado en el histórico documento de 1352, se especificó que el cercado habría de terminarse en cinco años, y que debía construirlo la propia gente de Manzanares. A cambio, y en compensación, la encomienda eximía a los aldeanos de una serie de “pechas” (impuestos). Lo primero que se hizo, fue medir el perímetro de lo que entonces era el Lugar de Manzanares, y sabemos que fue de unos 1.000 a 1.100 metros, . La muralla, en ese perímetro, y con ese metraje, estaba ubicada, y seguía el curso de las actuales calles:, Virgen de la Esperanza, Iglesia, Hoz, Antonio Iniesta, Plaza de Santa Cruz y calle Pizarro,.. al término de está, la muralla cortaba la calle del Carmen, se continuaba por lo que era jaraiz de la casa de Jonte, y terminaba, cerrando su contorno, en la calle Virgen de la Esperanza.. Estas calles por donde iba la muralla eran conocidas con el único nombre de “callejuelas de la hoz”, por el similar aspecto del cercado con esa herramienta.. El mango de la hoz, único tramo recto de la muralla, era, precisamente, el primer tramo de la callejuela que hoy conocemos como “calle de la hoz”, que va de la calle de Nuestro Padre Jesús del Perdón, hasta la mitad de dicha callejuela, luego se iniciaba el curvado continuo que caracteriza la hoja de una hoz, siguiendo el recorrido citado anteriormente.. El cercado se diseñó a base de tapiales sucesivos, de unos dos metros de largo (530 en total), y de anchura similar (unos 2 metros) a la de las paredes del Castillo, donde, como hemos visto, se iniciaba,y concluía el amurallamiento… dejando, en su interior, el “casco histórico” de Manzanares.. Los cimientos de la muralla, de cal y canto, debían tener dos metros de anchura, y estar acabados en 1353…Cada año posterior, tendría que levantarse un metro de cerca, para tenerla completada, en toda su altura, en cinco años. El último año, además de la tapia correspondiente, se debía construir el antepecho del cercado, con almenas, saeteras y un suelo de cal y arena, para facilitar la eliminación del agua en caso de lluvia. Por último, en el diseño del cercado, se contemplaban tres puertas de acceso al poblado; una, llamada “puerta de saliente”, situada junto al castillo, en un edificio conocido en tiempos recientes como “El Pajarón”, otra, conocida como “puerta del norte” , situada en la calle Iglesia, en lo que es hoy la entrada al “callejón del ejército”, que une la citada calle Iglesia con Reyes Católicos; y otra, la “puerta de poniente”, que estaba situada en el tramo de muralla que cercaba la Plaza de Santa Cruz.

Quedan sin embargo, en la historia de esta historia de la muralla de Manzanares, algunas cuestiones a responder, que ofrecen dudas, y que serán objeto de las siguientes entregas de esta serie …¿se completó?…¿porque no quedó casi ningún rastro de ella a los dos siglos de su construcción?….De todo ello, intentaré dar cuenta en siguientes entregas…y para terminar esta; por su curiosidad y valor histórico, aquí van los párrafos del documento histórico de 1352, en donde se comentan, al lenguaje de la época, todos estos aspectos de cómo y de que manera, en tiempo y forma, habría de hacerse la muralla:

que seáis obligados de cercar el dicho lugar de Manzanares en estos dichos cinco años que nos vos facemos esta merced la cual cerca habéis de facer en derredor del dicho lugar por el lugar que nos el dicho Maestre e vos los dichos procuradores e concejo lo […] e medimos que fallamos por la dicha medida que montan quinientos e treinta tapias el primer cerco en derredor del dicho lugar e habéis de hacer la dicha cerca en esta manera, el primero año que será en la era de XCI años que fagades el cimiento en derredor del logar que sea fecho de cal e de piedra de una tapia en alto e en los otros cuatro años primeros siguientes que fagades en derredor del dicho lugar el adarve de cuatro tapias en alto de buena tapia gruesa de tierra e otra tapia angosta encima que sea antepecho e encima sus almenas en que los dichos cuatros años que fagades cada año una tapia en derredor del dicho lugar e el postrimero año que fagades el dicho antepecho e almenas e que fagades encima del dicho adarve todo en derredor el suelo de cal e de arena fasta dos palmos en alto e le fagades el ala de losas por do vierta el agua fuera del dicho adarve e la marca del cimiento e de las tapias gruesas que sean tan anchas como el adarve del castiello del dicho lugar e que aya cada tapia en alto cinco palmos e otrosí que fagades las saeteras de las tapias que […] fueren de cal e de arena e que fagades tres puertas en la dicha cerca por do entren e salgan al lugar do entendieren que más complieran en guisa que todas estas labores e cada una de ellas sean bien fechas e acabadas de cada uno de los dichos cinco años”. por su sazon a bien vista de maestros e sinon por cada favor que falledieredes o alguna lavor non dieredes e non ficieredes como dicho es que nos pechedes diez mil maravedíes en pena dela moneda que agora corre que facen diez dineros el maravedie por postura cierta e sosegada que ponedes con nusco e la pena pagada o non pagada que seades tenidos a facer la dicha cerca e las dichas labores que le pertenecen según dicho es; salvo si las dichas labores o alguna dellas fincare de se dar e facer en alguno de los dichos años por grandes .aguas o por fuertes tiempos en manera que las non podades dar e facer et quanto por tales embargos como estos o por cualquier dellos forzare de se facer las dichas labores o alguna de ellas que vos los dichos Procuradores o el dicho Concejo o vros. subsesores o qualquier de vos o de ellos seades tenudos de facer las dichas labores que asi fincaren en el año primero que se seguira de mas de las dichas otras labores a las que hovieredes facer por qualquier manera o razón que pechedes a nos e a nros. sucesores 50. M. mrs. en pena de la dicha moneda por pena e por postura contra que conusco ponedes la pena pagada e non pagada que seades tenudos de facer e complir todo lo que dicho es. E non el dicho Mtre. por nos e por la dicha nra. Orden e por nros. sucesores otorgamos que vos no podamos pasar ni ir contra esta mrd. e bien que vos facemos ni contra parte dello en todo este dicho tiempo delos dichos cinco años e si contra ello fueramos o contra parde ello nos o otros por nos en el tiempo de suso dicho por alguna razón o dro. que por ayamos en qual manera quor maguer quisiéremos decir que fuésemos en ello engañados e…vos que lo non podamos facer ca de todo nos partimos e renunciamos expresamente en esta carta en nos los suso dichos procuradores por nos e por el Concejo de Manzanares nos obligamos”.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

Las dos fotografías más antiguas que se conservaban de Manzanares son del año 1900 y fueron realizadas por una expedición de la Asociación Astronómica Británica, durante su estancia en nuestra localidad para observar un eclipse de sol. En una de ellas se ve a los expedicionarios con el castillo al fondo y en la otra se observa la fachada de la iglesia de la Asunción y la plaza en un día de mercado. Las conocidas fotos de Azuara de diferentes edificios de Manzanares son posteriores y fueron realizadas a partir de 1910.

Alfonso Montero, de la Asociación de Historia de Socuellamos, nos ha proporcionado tres fotografías de gran calidad tomadas en Manzanares cuatro años antes que las anteriores, concretamente entre el 6 y 7 marzo de 1896. El fotógrafo fue el francés Óscar Vaillard Gascard, afincado en Alicante, que trabajaba para una firma francesa de vinos. Debido a su profesión, realizó numerosos viajes por La Mancha, teniendo relaciones comerciales con bodegueros de la zona.

La colección completa de Óscar Vaillard se compone de unas 2.000 fotografías, de las cuales la mayor parte de ellas son de Alicante y de Jumilla, en la provincia de Murcia. En la zona de La Mancha realizó unas 60, pero desafortunadamente solo se han podido localizar 21 de ellas: 13 de Campo de Criptana, 2 de Alcázar de San Juan, 3 de Villa de Don Fadrique y 3 de Manzanares. Las fotografías han sido recuperadas, organizadas y digitalizadas gracias a los esfuerzos de su nieto José Manuel Collado Vaillard.

En la más llamativa de las tres fotografías de Manzanares aparece la plaza y la iglesia de la Asunción, muy similar a la ya comentada de 1900, pero de muchísima mejor calidad. Se puede observar con todo detalle la fachada de la iglesia. En cuanto al aspecto del templo, la principal diferencia con la actualidad son los balconcillos de la parte derecha, ya desaparecidos, y la ausencia de la reja, que se construyó posteriormente en 1916. También son muy pintorescas las vestimentas de las viandantes que transitaban por la plaza. Debió ser un día frío, a pesar de estar tomada en marzo, ya que la mayor parte de las personas se protegen con llamativas capas de colores lisos, de rayas o de cuadros. La disposición desordenada de las personas parece indicar que se estaba celebrando un mercado en la plaza, en el que los vendedores ofrecían sus mercancías directamente desde los carros.

Las otras dos fotografías se tomaron en la madre nueva o caz del río Azuer a su paso por Manzanares. El caz discurría por el actual paseo Príncipe de Asturias y fue canalizado y soterrado a finales de los años 70 del siglo XX, lo que dificulta localizar el lugar en el que se hicieron las fotografías. Afortunadamente se conserva un antiguo callejero de Manzanares, realizado por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1885 apenas once años de la visita de Óscar Vaillard, que puede orientarnos sobre los lugares que aparecen en las fotos.

En una de las dos fotografías podemos observar casas muy cercanas al río y además una ligera curva hacia la izquierda del cauce. Según el callejero mencionado, la zona por la que el río discurría más cercano a la población era entre las actuales calles de San Antón y Ramón y Cajal. Adicionalmente, a partir de la calle Ramón y Cajal, llamada en aquella época de la Feria, el río se separaba de la población girando hacia la izquierda, dando lugar a una amplia zona arbolada. Por tanto, podríamos suponer que esta primera fotografía fue realizada en la actual avenida Cristóbal Colón, entre las esquinas de las calles Orden de Calatrava y Ramón y Cajal. En 1917 esta parte del cauce fue objeto de una importante remodelación, alejándolo de la población para ampliar los paseos del río.

En cuanto a la segunda fotografía, en la que aparece un puente de madera, es más complicado establecer su localización. En el callejero de 1885 solo aparecen puentes sobre el río en la carretera de Andalucía y frente a la calle de la Cárcel. El puente que se ve en la fotografía no debe ser ninguno de ellos ya que estos se habían construido en 1873 con materiales más resistentes que unas simples maderas. Además, en esta foto los edificios se ven mucho más lejanos por lo que quizá debió tomarse al final de los paseos, en las cercanías de la vía del tren.

En cualquier caso, el tiempo transcurrido y las modificaciones urbanísticas realizadas en esta zona de Manzanares, impiden realizar una localización exacta.

La colección completa de fotografías de Oscar Vaillard de La Mancha, incluidas estas tres de Manzanares, se publicarán próximamente en un libro titulado “La Mancha del siglo XIX en las fotografías de Óscar Vaillard: Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Manzanares, La Villa de don Fadrique. 1895-1896”. Este libro, cuyo coordinador es Alfonso Montero, ha sido escrito por diferentes autores de cada una de las localidades mencionadas y cuenta con la participación del nieto de Oscar Vaillard, que ha escrito el prólogo.

                                                                                                       Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

VIDA LOCAL.-

 “Manzanares. Sesión municipal”, titular del martes 17 de marzo; del contenido de la referida noticia llama la atención estas líneas, curiosa cuando menos con ojos de hoy…pero no se nos olvide que estamos hablando de 1953: “…Se adquirirán tres bicicletas con destino a la Guardia Municipal, así como dos rótulos indicadores del nombre de la población para fijarlos en las entradas de las carreteras…”.

   En la misma sesión municipal, reseñada antes el 17 de marzo, se acordó…”dejar pendiente de estudio el presupuesto de desagüe de la calle Toledo y de adoquinado del terreno existente en la calle de Alfonso Mellado y el Mercado de Abastos,…igualmente se acordó celebrar subasta para la adjudicación de los almacenes del sótano del Mercado de Abastos fijando en 1.250 pesetas y 700 pesetas el tipo de subasta para los exteriores e interiores respectivamente…y se cederá gratuitamente el edificio de la Plaza de Toros para la celebración de novilladas fijando en cinco mil pesetas por novillada sin picadores la cantidad que ha de percibir este Ayuntamiento por el arbitrio de Consumos de Lujo…”.

VIDA POLITICA LOCAL.-

 “Nuevos delegados de Falange en Manzanares”, rótulo correspondiente a la edición del  miércoles 4 de marzo, con este contenido: “…Anoche se celebró en la Jefatura Local la toma de posesión del nuevo administrador-tesorero Antonio Fernández-Pacheco Mañas recientemente nombrado por el Jefe Local Pedro González-Román Fernández, quien aprovechó la ocasión para agradecer de corazón los servicios que a lo largo de trece años prestó Felipe Maeso Enrique al frente de la tesorería de la Jefatura Local. El señor González-Román Fernández…ha nombrado Administrador del Frente de Juventudes a Romualdo Camacho Sánchez-Gil…asistieron el delegado entrante y saliente junto con el Delegado Local del Frente de Juventudes Jesús Díaz-Pinés Casado…Anteriormente a ello el Jefe local visitó las dependencias del Hogar y la Academia de adultos, conversando con los profesores y alumnos, a quienes hizo entrega de los premios correspondientes a los meses de enero y febrero, presenciando a continuación los ensayos de la banda de cornetas y tambores del Frente de Juventudes.

VIDA RELIGIOSA.-

   “Lanza” en su edición del sábado 21 de marzo publica: “Ante la Semana Santa de Manzanares”. Y este es en resumen el contenido de tal noticia: “Previamente convocados por el señor alcalde, don Pedro González Román Fernández, se reunieron los mayordomos de las distintas Cofradías de esta ciudad, al objeto de fijar detalles para el mayor esplendor de la Semana Santa…se ha constituido la Junta Central de Hermandades pro Semana Santa. Esta Junta, cuyo presidente es don Pedro González-Román Fernández, teniendo como director espiritual al Rvdo. P. Manuel de Hontoria, párroco de la ciudad, está constituida de la siguiente forma: Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, don José María Espinar Díaz-Alises; el Desprendimiento o Traspaso, don Pedro Guijarro; Santo Entierro, don Francisco López; Cristo de la Columna y Santa Cruz, don Luis Ripoll; las Tres Marías, don Tomás Lozano; la Oración del Huerto, don Antonio López de los Mozos; El Encuentro, don Juan Sánchez de la Blanca; San Juan, don Miguel Fernández-Pacheco; y Santísima Virgen de los Dolores, don Ángel Sánchez-Cantalejo. Como componentes de la Junta y en calidad de secretario, tesorero y vice-tesorero, figuran don César López, don Vicente Sánchez-Gil y don José Díaz de Lope Díaz, respectivamente. Se acordó organizar festivales en sus distintas manifestaciones, así como postulaciones y suscripciones, la primera de las cuales ha sido encabezada por el Excelentísimo Ayuntamiento de Manzanares con una cantidad fuerte.

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

Ha comenzado un nuevo curso, ya va por la XII edición. ¿Qué materias se van a abordar?

En octubre, en vísperas de las elecciones, abrimos el curso hablando de populismos con dos expertos en la materia, Fernando Vallespín y Máriam Martínez-Bascuñán. El tema de noviembre aborda el problema de la despoblación, un asunto que ya forma parte de la agenda política y que, por ejemplo en Teruel, se ha transformado en la elección de un diputado. Contaremos con Sergio del Molino, escritor que acuñó el término de ‘la España vacía’, y con Ángel Raúl Ruiz Pulpón, profesor de la UCLM y coautor de un completo estudio sobre despoblación en la provincia de Ciudad Real.

Ya en febrero, el día 28, a las puertas de un nuevo 8M, tendremos a las escritoras Marta Sanz y Berna González-Harbour para hablarnos de la cada vez mayor presencia y relevancia de libros escritos por mujeres. En abril abordaremos el problema de la desigualdad con el economista José Carlos Díez y con el periodista Javier Ruiz, director de información económica en la Ser.

Para cerrar el curso, en mayo, con el título ‘Goles de Mujer’, queremos organizar  un acto distinto a lo habitual para tratar el espectacular avance del fútbol femenino y la particular lucha por la igualdad que hay detrás de cada jugadora.

Desde luego, me gustaría resaltar el acertado olfato del equipo de la Escuela, con nuestro director, Román Orozco, a la cabeza, a la hora de plantear temas candentes cada curso.

Hemos visto que las mujeres van a tener un papel destacado, incluso con alguna sorpresa. ¿Nos puedes anticipar algo de “Goles de Mujer”?

Justo cuando termine la Liga Iberdrola, y gracias a la colaboración del diario As, haremos una mesa redonda sobre fútbol femenino. Estará moderada por el propio director del periódico, Vicente Jiménez, y queremos que participen jugadoras que compiten en la liga española, internacionales de varios países.

Estará precedido esa misma tarde de un torneo 3 en 1 de fútbol femenino, tal vez fútbol sala, con equipos de nuestra provincia para que las participantes puedan asistir después al acto, en el que las jugadoras de 1ª división les entregarían los trofeos conmemorativos.

En el caso del fútbol tenemos un ejemplo más de la lucha por la igualdad de la mujer. Prueba de ello es la huelga de jugadoras que, como profesionales que son, exigen un convenio digno. Desde luego, parece que hay quien está interesado en contar de raíz el extraordinario avance que estaba teniendo el fútbol femenino.

En este curso una de las novedades es el cambio de nombre de Escuela de Ciudadanos a Escuela de Ciudadanía. ¿Cuál ha sido el motivo?

Nuestro compromiso con la igualdad. Además de las que tendremos este curso, a lo largo de todos estos años han pasado por la Escuela muchas mujeres con un claro compromiso feminista: Almudena Grandes, Nativel Preciado, Soledad Puértolas, Inmaculada Montalbán, Carmen Calvo, Pepa Bueno, Amelia Valcárcel, Elvira Lindo, Nuria Varela…

También hemos tenido a hombres especialmente significados en la lucha por la igualdad y el feminismo, como Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno de violencia de género; e Isaías Lafuente.

Lo de ‘Ciudadanía’ ya se lo planteó Román cuando fundó la Escuela de Ciudadanos en 2008. Entonces había una campaña muy radical en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en enseñanzas medias y optó por el masculino genérico para el nombre de la Escuela por no parecer que se copiaba el título de la asignatura o que se trataba de un apéndice institucional.

Es cierto que la RAE y los puristas de la lengua defienden el masculino genérico para referirnos a ambos sexos, pero no es menos cierto que quienes han “fijado, limpiado y dado esplendor” a nuestra lengua durante trescientos años han sido académicos hombres.

Lo del lenguaje inclusivo no es una moda ni algo progre. Unos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Revolución francesa surgió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana pues hubo mujeres que se sintieron excluidas en ese primer texto. Y no se trata de excluir a nadie. El lenguaje inclusivo no hace ningún daño y, al fin y al cabo, la lengua se construye con el uso.

Además, te contaré una anécdota. Cuando me eligieron presidente de la Escuela de Ciudadanos hubo quien pensó que me habían elegido candidato del partido político Ciudadanos ¡y me felicitó por ello! Ha habido más casos de personas que, por ese nombre, han pensado que teníamos vinculación con este partido. No tenemos nada en contra de Ciudadanos, por supuesto, pero debe quedar claro que somos una asociación sociocultural independiente. Como Escuela de Ciudadanía ya no queda duda y no excluimos a nadie. Y ‘ciudadanía’ es un concepto precioso.

¿Hay algún profesor que te gustaría especialmente que participara alguna vez en la Escuela de Ciudadanía?

Después del profesorado que hemos tenido en los once anteriores cursos creo que mis gustos personales ya han quedado más que satisfechos con figuras como Iñaki Gabilondo, Pepa Bueno, Carles Francino, Isaías Lafuente o el Gran Wyoming, por citar algunos. Personalmente, y por su ejemplo y compromiso de ciudadanía, me gustaría que algún día vinieran cantautores como Serrat y Rozalén o periodistas como Jordi Évole, pero es muy complicado.

A quien más me gustaría escuchar como profesor de la Escuela de Ciudadanos es a nuestro director, Román Orozco.

Es uno de los mejores periodistas que ha tenido este país desde el final del franquismo. Su trayectoria y reconocimientos lo acreditan. Su experiencia, conocimientos y compromiso ciudadano nos podrían aportar muchísimo. No se lo he planteado a él porque sé que me va a decir que no ya que rehúye de cualquier protagonismo. Ya propuse a la asamblea de la asociación, aprovechando que teníamos que hacer el cambio de nombre, la denominación de Escuela de Ciudadanía ‘Román Orozco’. Todos estuvieron de acuerdo menos él. Y, evidentemente, respetamos su decisión.

Pero como te decía al principio, los temas y el profesorado de cada curso no se eligen por preferencias o gustos personales. Se proponen y consensúan por parte de la junta directiva… y después hay que cerrarlos. Creo que así está funcionando muy bien.

Fue en el año 2008 cuando Román Orozco vio la posibilidad de crear la Escuela. Ahora eres su Presidente. ¿Cómo se lleva este reto tan exigente y estar al lado de un periodista con la trayectoria de Román?

Es una responsabilidad enorme y un privilegio. Lo primero, por tratar de mantener el altísimo nivel que ha conseguido la Escuela. Y lo segundo, porque siempre he admirado a Román desde que siendo yo un chaval supe, precisamente a través del reconocimiento que le hizo Siembra, que trabajaba como corresponsal en América. Esa admiración fue creciendo conforme seguí su trayectoria y fui conociéndole de cerca.

Es un ejemplo para la profesión periodística: trabajador infatigable, minucioso, amante de la documentación y de la precisión, y persona con mucho criterio. Estar a su lado y aprender de él es, como te decía, un privilegio.

Siempre he colaborado con la Escuela de una u otra manera desde que Román y Antonio Caba presentaron el primer curso en la biblioteca municipal. Poco a poco me fui implicando y Román fue creando un gran equipo que él sigue dirigiendo y que a mí  me toca presidir. En efecto, es un reto exigente y ahora me doy cuenta de lo muchísimo que trabaja y ha trabajado Román por este proyecto desde hace doce años.

 

 

 

 

Manuel Díaz-Pinés Fernández-Prieto

‘GALMANGO’.

Hoy quiero hacerles partícipes del recuerdo y reconocimiento de un manzanareño trabajador y luchador, inquieto como pocos, pero no conocido por muchos de los actuales lectores de la Revista, por razones obvias de edad. A pesar de que Manuel Rodríguez Mazarro, hace algún tiempo, le dio homenaje en un interesante reportaje sobre su figura, permitidme realizar una introducción que considero necesaria, para acercarnos a su múltiple faceta de persona, industrial emprendedor, poeta, historiador… Se trata de D. José María Rodríguez Medina, (1873-1961), nacido en nuestro pueblo, por supuesto.

Tuve el gusto de conocerle personalmente y hablé infinidad de veces con él, siendo yo un adolescente ávido de conocimientos, porque pasar unos minutos en su compañía, era una auténtica gozada y una verdadera lección de Historia y de Vida. Recuerdo que le preguntaba muchas cosas sobe ‘la Ciega de Manzanares’, con la que llegó a relacionarse, puesto que María Francisca nació en 1818 y falleció en 1894, cuando José María Rodríguez, tenía ya 21 años.

Persona muy inquieta, como ya mencioné, habitaba en la calle Carrilejo, número dos, donde fundó un grupo de gentes republicanas muy activas, que llamó ‘Tertulia’. De empleado de Bodegas Larios, por un tiempo, se convirtió más tarde en un pequeño industrial del ramo vinícola, con continuas iniciativas. Era, además, escritor local, poeta, historiador… Su constante compromiso social le hizo participar en la vida pública de la ciudad, como concejal, por el Partido Republicano, siendo Alcalde D. Antonio Rubio (1909-1913) y es uno de los concejales firmante de las Ordenanzas Municipales de 1.913.  Fue el promotor de la creación de varias escuelas en Manzanares.

La verdad es que D. José María Rodríguez, constituyó en su momento, un verdadero archivo de la Historia de Manzanares. A pesar de su avanzada edad, conservaba en plenitud su numen creador y su producción poética era diaria. Todos sus trabajos, eran pasados a máquina por él mismo y luego repartidos a domicilio, a pie o en su bicicleta, siempre acompañado de su inseparable bastón, que le ayudaba en su cojera (tuvo una mala caída desde un caballo y ya se sabe lo que pasa en los pueblos… que se quedó para siempre como ‘El Cojo Rodríguez’). Para nada esa circunstancia, evitó que emanara energía en todo momento.

Don José María Rodríguez edito varios tomos de poesía. Su fama se difundió más allá de nuestra provincia y gozó de la general admiración y aprecio de todo el vecindario pues sus poesías siempre versaron sobre temas de actualidad y el costumbrismo popular, fue su arma poética. Publicó varios libros y artículos, como “Mis corros”. Escribió un buen libro narrando toda la Guerra de la Independencia. Conocemos de su obra dos tomos de sus “Conatos Poéticos” y una autobiografía titulada “La Vida de un Hombre Vulgar” publicada en 1.957 (confiesa tener en ese momento 84 años) en la que, en la prosa poética, característica de sus escritos, cuenta anécdotas y datos de su vida.

 

                                                                                                     General Liger Belair

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García.

A mediados del siglo XVIII, como nos muestra el Catastro del marqués de la Ensenada, la Plaza Pública continuaba siendo el lugar donde se concentraba el mayor número de tiendas de la localidad, habiendo aumentado hasta siete. Todas son descritas como cuartos tiendas para vender frutas y legumbres. Tres eran de pequeño tamaño, una de Alonso Villarreal, vecino de Membrilla, que gestionaba Eugenia Muñoz, con cinco varas de frente y fondo, otra de Francisco Triviño, que tenía alquilada Isidro Martín Carrión, con seis varas de frente y cinco de fondo, pagando la primera cuatro ducados anuales y el segundo 80 reales de vellón[1], mientras que la tercera, propiedad de Cathalina León, se encontraba desalquilada.

     Otras dos tiendas tenían el mismo frente que las anteriores pero con mayor fondo, siendo su propietario el Conde de Sevilla la Nueva. Una contaba con cinco varas por dieciséis y la otra seis por veintiuna, teniendo arrendada la primera Ana María de Penas y la segunda Juan Navarro, por seis ducados cada uno. Finalmente, había dos de mayor tamaño, una de Juan Merino con 10 varas de frente y 13 de fondo, que la alquilaba Miguel Castellanos por diez ducados y la otra, propiedad de Joseph Montalbo, clérigo de menores, con 8 varas de frente y 18 de fondo, que tenía arrendada Juan Blanco Pacheco por ocho ducados[2].

     Como podemos apreciar estas tiendas se ubicaban en el mejor lugar de la población, y eran propiedad de nobles, hidalgos, personas adineradas y religiosos, los cuales no las gestionaban directamente, sino que las arrendaban a comerciantes y tenderos, que vendían en ellas sobre todo frutas y géneros frescos. Los edificios, en el caso de los más pequeños, tenían las tiendas en la planta baja, en el segundo suelo solían contar con cocina y dormitorio, y en el tercero, cámaras o más dormitorios, mientras que los mayores tenían además corral, pozo y cueva. Los balcones de las casas que daban a la plaza eran dos y se alquilaban por 30 o 40 reales, para las corridas de toros y otros espectáculos.

     Además de las tiendas de la plaza, había otras siete personas con establecimientos dedicados al comercio. El primero de ellos, Juan Antonio Fernández Caballero, de 32 años, era descrito como mercader de por menor y tratante de nieve, sal, aguardiente, hierro y otros géneros. Tanto él como su mujer, Mariana Barrera Sánchez, eran oriundos de Laredo (Cantabria) e hijosdalgo. Tenían abierta la tienda en una casa situada en la calle Empedrada esquina con la Plaza Pública, con 32 varas de frente y 14 de fondo, en la cual también estaba su vivienda, contando con un corredor de seis ventanas que daban a la plaza, abonando 30 ducados por su arrendamiento a la capellanía que administraba Juan Bermúdez. Para atender el negocio contaban con dos criados, uno de 23 años al que pagaban 24 ducados anuales “por la asistencia que el dicho tiene en la tienda que en esta villa tengo de Mercader”, y otro de 16 que percibía 16 ducados por el mismo trabajo. Poseían además un caballo para sus viajes de negocios, obteniendo unas ganancias anuales de 1.500 reales.

     Otros dos tenderos tenían los mismos apellidos, por lo que posiblemente serían familia. El mayor, Pedro de la Torre de 50 años, se definía como “tendero de tienda avierta de mercería, con alguna quincallería”, vivía con su mujer y dos sobrinas huérfanas de su hermano Jerónimo, una de 15 y otra de 12 años. Su negocio y vivienda estaban ubicados en la calle de la Cárcel, con 15 varas de frente y 53 de fondo, teniendo en la planta baja dos salas, una cocina, despensa, horno, caballeriza, patio con corredor, traspuesta y cámaras, mientras que en la calle Ancha tenía otra casa, propiedad de sus sobrinas, lindera con la ermita del Santísimo Cristo Arrodillado. Las ganancias eran unos 6 reales diarios. Alfonso de la Torre, con 41 años, estaba casado y tenía dos hijos y cuatro hijas, todos pequeños, y se consideraba “tendero de especería”. Su establecimiento se encontraba en la calle Ancha, contando con cuarto bajo, tienda de especiería, cocina, casa horno, dos cámaras, pajar y cuadra, estimando sus beneficios anuales en unos mil reales.

     El comerciante Joseph Miguel Perea, tenía su tienda y vivienda en la calle Empedrada, contaba con 16 varas de frente y 14 de fondo, una fachada bastante considerable para la venta. El edificio poseía un dormitorio, cuarto principal y “otro accesorio que sirve de tienda”, una cocina principal y otra con horno, cueva y pozo en la planta baja, mientras que en la alta tenía cámaras que estaban divididas en cuatro piezas, las cuales utilizaría como almacén. Con 40 años, estaba casado, tenía cuatro hijos pequeños, y se consideraba “mercader con tienda avierta de diferentes generos y ropas”. Mientras él se encargaba de atender la tienda, su sobrino Juan Ramón Romero, que vivía con ellos, “se ocupa en salir a vender por las calles desta villa algunos generos”, no pagándole salario alguno, “solo el comer y dezencia de su vestir”. Como vendía ropa y otros géneros, que ofrecía no solo en la tienda sino por las calles, sus ganancias eran altas, unos 1.500 reales anuales “libres para pago de contribuciones y manutenzion de mi familia”, aunque reconocía que los ingresos eran variables y era difícil “dar punto fijo por consistir en las propaziones de el comercio, sus bredas y su buen despacho”.

     El resto de tenderos o comerciantes de Manzanares eran: Fernando Sánchez Archidona, de 55 años, que era zapatero, pero al ser corto de vista no podía ejercer bien su profesión, de la que apenas obtenía unos 100 reales, por lo que para completar sus ingresos, en su casa situada en la calle que iba desde la plaza al convento, había instalado una sala tienda de especiería con la que ingresaba otros 250 reales. El siguiente era Thomas Moreno, de 51 años, con una situación parecida al anterior, pues aunque era alfarero, debido a sus problemas de visión solo obtenía de su profesión unos 150 reales anuales, por lo que en su casa de la calle Empedrada, que lindaba con el mesón de la fruta, había abierto una tienda “de espezeria baja” de la que conseguía otros 250 reales. Finalmente, encontramos a Joseph Andrés Palomar, que vivía en la plazuela de Don Pedro Naranjo, el cual se definía como buhonero, por lo que se dedicaría a la venta ambulante, ofreciendo por las calles objetos de poco valor (agujas, alfileres, cuchillos, tijeras, dedales y otras cosas semejantes), por las que obtenía unas ganancias anuales de unos 500 reales.

     Como hemos podido ver, el comercio de Manzanares a mediados del siglo XVIII era variado, contando con siete establecimientos en la Plaza Pública, de los que seis estaban operativos, para la venta de frutas, legumbres, verduras y géneros frescos, por lo era el principal centro comercial de la localidad. De estas tiendas, una tercera parte era gestionada directamente por mujeres, lo que nos muestra su implantación dentro del comercio local. Además, había otras siete personas con el oficio de mercader o tendero, de los cuales dos tenían locales en la calle Empedrada, con una gran variedad de productos (ropa, sal, aguardiente, hierro, nieve,…), obteniendo 1.500 reales anuales. Otros dos tenían negocios más modestos, de mercería, especiería y quincallería, con unos ingresos algo menores, de 1.000 reales. De los restantes, dos eran artesanos que debido a los problemas para ejercer su oficio debido a una mala visión, habían montado pequeñas tiendas con las que completaban sus ingresos, en las que obtenían unos 250 reales, mientras que el último se dedicaba a la venta ambulante, con ingresos modestos, pero mayores que los dos anteriores, de unos 500 reales[3].

[1] El ducado equivalía a 11 reales de plata y un maravedí (375 maravedíes), mientras que un real de plata valía 2 reales y medio de vellón. Así pues cuatro ducados suponían unos 44 reales de plata o 110 de vellón. Eran valores aproximados, que solían fluctuar según la cantidad de metal con el que se fabricaban las monedas. En el Catastro de Ensenada, cuando hablaban de reales se referían a los de vellón.

[2] Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR). Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 708, Cuaderno de las memorias de casas, Plaza Pública.

[3] AHPCR. Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 539, Memoriales de legos y seglares.

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Christian BOBIN

Ediciones Encuentro

Madrid, 2017

169 págs.

Juan Villegas Cano

Bobin es un curioso y atípico escritor francés nacido en 1951 y que tras acabar sus estudios de filosofía en la Universidad de Dijon comienza a dedicarse a la literatura. Los primeros años los pasó compaginando esta actividad con otros ocasionales oficios y a partir de 1991 se entrega por entero a la escritura.  En el panorama literario actual no es fácil encontrar autores como Bobin y muestra de ello es que de su extensa publicación en francés una mínima parte ha sido traducida al castellano. Una “rara avis” del que la crítica llama ya “phénomène Bobin”, que sorprende por haberse hecho un hueco en editoriales y librerías con una literatura esencialista, sin artificios ni ilusionismos literarios para agradar al mundo editorial y por su valentía para presentarse ante el lector con transparencia respecto a posiciones y creencias personales acosadas a menudo en el foro público. Cristian Bobin cautiva a los lectores escribiendo, como él mismo dice, “con una balanza minúscula, como la que utilizan los joyeros. En uno de los platillos pongo la sombra y en el otro la luz. Un gramo de luz sirve de contrapeso a varios kilos de sombra”.    Este libro de Bobin es la obra de quien se ha topado con el sinsentido de la muerte. Sabe de la desesperación y el desconsuelo, el propio, por la muerte de su padre, y el de cualquier C. que, como cuenta, “el día del entierro de su madre, a C. le picó una abeja. Había mucha gente en el patio de la casa familiar. Vi a C. en el infinito de sus cuatro años sorprenderse, antes que nada, del dolor de la picadura; después, justo antes de empezar a llorar, buscar ávidamente con la mirada, entre todos los que se encontraban allí, a la que siempre la había consolado; e interrumpir bruscamente aquella búsqueda al comprender de pronto la ausencia y la muerte”.   Chistian Bobin nos presenta en sus libros a personas que no han sido noqueadas por el lado trágico de la existencia. Encontramos en este escritor que vive en medio de un bosque en Borgoña, “vecino de Dios y de los pájaros que pululan por sus libros”, ajeno a la vida literaria, un anuncio de la tumba vacía. Sabedor de que su padre vive, invita a sus lectores a entrar en la lógica de la celebración y la gracia y nos ofrece a través de sus líneas -como el tilo al petirrojo- un cobijo para la esperanza.

 

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

Ángel García-Consuegra Guijarro

Siempre he vivido la Navidad en sentido de familia

José Felipe Fernández López es el delegado diocesano de pastoral de juventud de la Diócesis de Ciudad Real además de Párroco in solidum de la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares. En nuestro café de hoy, José Felipe nos hablará acerca de la Navidad. De cómo la vive él, de cuál es el significado que él le da a estas fechas y analiza cómo la vive la sociedad.

Pregunta: ¿Qué es para ti la Navidad?

Respuesta: Para mí principalmente es el hecho de rememorar el nacimiento de Jesucristo, que como sabemos es central para la vida de cualquier cristiano. También está ligado a toda la temática de la unión familiar, de juntarnos y también es un tiempo para vivir en eso. Tal vez está relacionado porque Jesús nació en una familia y es un ejemplo a seguir.

P.: ¿Cómo te gusta celebrar la Navidad? ¿Sueles hacer algo diferente al resto de personas?

R.: Mi vida ha cambiado mucho. Recuerdo las navidades de mi infancia y recuerdo las vivencias con la familia, el encuentro y muchos momentos esperados. Cuando fui sacerdote, mis primeras Navidades las pasé bastante lejos de casa, pero bueno, tuvo su parte positiva porque mucha gente de las parroquias se me abría a que estuviese en estas fechas tan señaladas con ellos y es de agradecer. También tuve la suerte en mis primeros años de estar en un equipo de sacerdotes donde lo celebrábamos juntos. Pasar estas fechas con una comunidad parroquial también me parece importante. La Misa de Nochebuena, la Misa de Navidad también son momentos para vivir en comunidad y yo he disfrutado mucho de ello. Probablemente no haga cosas muy diferentes al resto de la gente, pero sí que es verdad que a lo largo de mi vida he tenido momentos en que la he vivido de forma diferente, pero siempre en sentido de familia. Ya fuera la familia física, espiritual o sacerdotal.

P.: Ahora que sí puedes, imagino que aprovechas para estar junto con tu familia ya sea en Valdepeñas o en Manzanares

R.: Ahora es al revés, mis padres vienen a estar conmigo. La cercanía geográfica permite que mi familia puede venir, y también se han adaptado mucho a esta vivencia parroquial. Se han unido bastante en la Misa del Gallo y después cantamos villancicos en el salón de la Iglesia. Es una suerte poder compartirlo con ellos.

P.: ¿Dista mucho el significado que pueda tener la Navidad para la sociedad que el que pueda tener para ti?

R.: Yo creo que, en primer lugar, cada uno tiene total libertad de celebrar la Navidad como crea conveniente. Eso no quita que uno deba tener las cosas claras cuando lo vive desde una perspectiva de fe. Creo que es verdad que estamos muy ligados al consumismo, aunque también pienso que es algo que se da no solo en Navidad ya que lo vemos también en todo el año. Yo siempre digo que los españoles no sabemos celebrar nada si no es con una buena comida de por medio y tampoco creo que sea lo más adecuado. El tema de regalos se da a lo largo de todo el año y creo que tenemos que ser muy responsables en este tema tanto con los niños como con los adultos.

P.: Relacionado con el consumismo, el Estudio de Consumo Navideño 2019 elaborado por Deloitte refleja que los hogares españoles tienen un presupuesto de 554 euros en Navidad, lo que supone un 2,4% más que en 2018. ¿Te parecen alarmantes estos datos?

R.: Todos los abusos son peligrosos y más cuando estamos pasando por un periodo económico un tanto inestable. No me parece lo más adecuado incrementar ese consumo, pero también es cierto que, si eso no sucede, los comercios cerrarían y se quitarían puestos de trabajo. Al final con este tema sucede el fenómeno de la pescadilla que se muerde la cola y nunca sabes que es lo más acertado. Cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes de lo que podemos hacer y podemos gastar. Yo muchas veces en estos temas sigo los dictados del sentido común. Cuando nos hemos juntado en Navidad los abuelos con los hijos y con los nietos, los abuelos siempre piden que podamos vivir todos estos momentos juntos. A lo mejor los de mediana edad lo que piden es que se pueda hacer con las mejores condiciones, y los niños lo que piden son juguetes y regalos. Para los cristianos, también tenemos que hacerlo desde nuestra perspectiva de la fe.

P.: Durante este mes de diciembre se va a representar en la Iglesia de Altagracia la obra “Entregado” en su cuarta edición, ¿sirven también estos actos para preparar la Navidad?

R.: Efectivamente. Los días 6,7,8,27 y 28 de diciembre a las 20:00 en la Parroquia tendremos la cuarta edición de “Entregado”, esta vez dedicada a la vida de la Virgen María. Todo lo que facilite a la gente el hecho de conocer la importancia evangélica de lo que se está celebrando me parece fundamental. Ya sea en Navidad contando el Nacimiento de Jesús o relacionado con la Inmaculada contando la vida de María. Los primeros interesados en que se sepa lo que estamos celebrando somos nosotros, los creyentes. La humildad, el esfuerzo y el cariño son los pilares de esta representación. Es una invitación sencilla y humilde a esta cuarta edición de “Entregado”. También hay mucha responsabilidad de querer hacerlo bonito y que salga bien.

P.: Para terminar, no sé si tú eres muy dado a hacerlo, pero, ¿tienes algún propósito para el 2020?

R.: Gracias a Dios no tengo que quitarme ya de fumar, pero igual hacer algo más de deporte no me vendría mal (risas). Tal vez sea por la edad, pero con el paso de los años cada vez pienso en deseos más realistas. Quiero que mi familia y mi gente de Manzanares sean felices. La vida traerá sus sinsabores, pero pedir la felicidad es muy importante. Ya lo dijo Jesús en su día: “Pedid y se os dará”. Personalmente lo que pido para todos nosotros es que seamos felices y que se vean cumplidas todas nuestras expectativas y nuestros sueños. Que creemos una sociedad justa y una sociedad mejor puesto que es algo realmente importante.

 

Quiero dar las gracias a José Felipe por acceder a esta entrevista. Soy consciente de que cada minuto suyo es oro y se encuentra para arriba y para abajo constantemente sin apenas tener tiempo para él. Me ha parecido la persona más adecuada para cerrar el año en mi sección. Trabajador, sencillo, constante y que vive la Navidad desde dentro, como se debe hacer. Recién aterrizado de Jordania, con un par de misas de por medio y con alguna que otra hora menos de sueño le dio tiempo a responderme a esta entrevista tan sincera y tan humana. Gracias por todo, sabes que te tengo un aprecio superlativo.

Para todos los lectores de Siembra yo también me sumo a la petición de José Felipe: que sean felices y que luchemos por un mundo más justo, que falta nos hace. Feliz cambio de década. Que nos sigamos tomando muchos cafés juntos.