Manuel Díaz-Pinés Fernández-Prieto

‘GALMANGO’.

Hoy quiero hacerles partícipes del recuerdo y reconocimiento de un manzanareño trabajador y luchador, inquieto como pocos, pero no conocido por muchos de los actuales lectores de la Revista, por razones obvias de edad. A pesar de que Manuel Rodríguez Mazarro, hace algún tiempo, le dio homenaje en un interesante reportaje sobre su figura, permitidme realizar una introducción que considero necesaria, para acercarnos a su múltiple faceta de persona, industrial emprendedor, poeta, historiador… Se trata de D. José María Rodríguez Medina, (1873-1961), nacido en nuestro pueblo, por supuesto.

Tuve el gusto de conocerle personalmente y hablé infinidad de veces con él, siendo yo un adolescente ávido de conocimientos, porque pasar unos minutos en su compañía, era una auténtica gozada y una verdadera lección de Historia y de Vida. Recuerdo que le preguntaba muchas cosas sobe ‘la Ciega de Manzanares’, con la que llegó a relacionarse, puesto que María Francisca nació en 1818 y falleció en 1894, cuando José María Rodríguez, tenía ya 21 años.

Persona muy inquieta, como ya mencioné, habitaba en la calle Carrilejo, número dos, donde fundó un grupo de gentes republicanas muy activas, que llamó ‘Tertulia’. De empleado de Bodegas Larios, por un tiempo, se convirtió más tarde en un pequeño industrial del ramo vinícola, con continuas iniciativas. Era, además, escritor local, poeta, historiador… Su constante compromiso social le hizo participar en la vida pública de la ciudad, como concejal, por el Partido Republicano, siendo Alcalde D. Antonio Rubio (1909-1913) y es uno de los concejales firmante de las Ordenanzas Municipales de 1.913.  Fue el promotor de la creación de varias escuelas en Manzanares.

La verdad es que D. José María Rodríguez, constituyó en su momento, un verdadero archivo de la Historia de Manzanares. A pesar de su avanzada edad, conservaba en plenitud su numen creador y su producción poética era diaria. Todos sus trabajos, eran pasados a máquina por él mismo y luego repartidos a domicilio, a pie o en su bicicleta, siempre acompañado de su inseparable bastón, que le ayudaba en su cojera (tuvo una mala caída desde un caballo y ya se sabe lo que pasa en los pueblos… que se quedó para siempre como ‘El Cojo Rodríguez’). Para nada esa circunstancia, evitó que emanara energía en todo momento.

Don José María Rodríguez edito varios tomos de poesía. Su fama se difundió más allá de nuestra provincia y gozó de la general admiración y aprecio de todo el vecindario pues sus poesías siempre versaron sobre temas de actualidad y el costumbrismo popular, fue su arma poética. Publicó varios libros y artículos, como “Mis corros”. Escribió un buen libro narrando toda la Guerra de la Independencia. Conocemos de su obra dos tomos de sus “Conatos Poéticos” y una autobiografía titulada “La Vida de un Hombre Vulgar” publicada en 1.957 (confiesa tener en ese momento 84 años) en la que, en la prosa poética, característica de sus escritos, cuenta anécdotas y datos de su vida.

 

                                                                                                     General Liger Belair

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García.

A mediados del siglo XVIII, como nos muestra el Catastro del marqués de la Ensenada, la Plaza Pública continuaba siendo el lugar donde se concentraba el mayor número de tiendas de la localidad, habiendo aumentado hasta siete. Todas son descritas como cuartos tiendas para vender frutas y legumbres. Tres eran de pequeño tamaño, una de Alonso Villarreal, vecino de Membrilla, que gestionaba Eugenia Muñoz, con cinco varas de frente y fondo, otra de Francisco Triviño, que tenía alquilada Isidro Martín Carrión, con seis varas de frente y cinco de fondo, pagando la primera cuatro ducados anuales y el segundo 80 reales de vellón[1], mientras que la tercera, propiedad de Cathalina León, se encontraba desalquilada.

     Otras dos tiendas tenían el mismo frente que las anteriores pero con mayor fondo, siendo su propietario el Conde de Sevilla la Nueva. Una contaba con cinco varas por dieciséis y la otra seis por veintiuna, teniendo arrendada la primera Ana María de Penas y la segunda Juan Navarro, por seis ducados cada uno. Finalmente, había dos de mayor tamaño, una de Juan Merino con 10 varas de frente y 13 de fondo, que la alquilaba Miguel Castellanos por diez ducados y la otra, propiedad de Joseph Montalbo, clérigo de menores, con 8 varas de frente y 18 de fondo, que tenía arrendada Juan Blanco Pacheco por ocho ducados[2].

     Como podemos apreciar estas tiendas se ubicaban en el mejor lugar de la población, y eran propiedad de nobles, hidalgos, personas adineradas y religiosos, los cuales no las gestionaban directamente, sino que las arrendaban a comerciantes y tenderos, que vendían en ellas sobre todo frutas y géneros frescos. Los edificios, en el caso de los más pequeños, tenían las tiendas en la planta baja, en el segundo suelo solían contar con cocina y dormitorio, y en el tercero, cámaras o más dormitorios, mientras que los mayores tenían además corral, pozo y cueva. Los balcones de las casas que daban a la plaza eran dos y se alquilaban por 30 o 40 reales, para las corridas de toros y otros espectáculos.

     Además de las tiendas de la plaza, había otras siete personas con establecimientos dedicados al comercio. El primero de ellos, Juan Antonio Fernández Caballero, de 32 años, era descrito como mercader de por menor y tratante de nieve, sal, aguardiente, hierro y otros géneros. Tanto él como su mujer, Mariana Barrera Sánchez, eran oriundos de Laredo (Cantabria) e hijosdalgo. Tenían abierta la tienda en una casa situada en la calle Empedrada esquina con la Plaza Pública, con 32 varas de frente y 14 de fondo, en la cual también estaba su vivienda, contando con un corredor de seis ventanas que daban a la plaza, abonando 30 ducados por su arrendamiento a la capellanía que administraba Juan Bermúdez. Para atender el negocio contaban con dos criados, uno de 23 años al que pagaban 24 ducados anuales “por la asistencia que el dicho tiene en la tienda que en esta villa tengo de Mercader”, y otro de 16 que percibía 16 ducados por el mismo trabajo. Poseían además un caballo para sus viajes de negocios, obteniendo unas ganancias anuales de 1.500 reales.

     Otros dos tenderos tenían los mismos apellidos, por lo que posiblemente serían familia. El mayor, Pedro de la Torre de 50 años, se definía como “tendero de tienda avierta de mercería, con alguna quincallería”, vivía con su mujer y dos sobrinas huérfanas de su hermano Jerónimo, una de 15 y otra de 12 años. Su negocio y vivienda estaban ubicados en la calle de la Cárcel, con 15 varas de frente y 53 de fondo, teniendo en la planta baja dos salas, una cocina, despensa, horno, caballeriza, patio con corredor, traspuesta y cámaras, mientras que en la calle Ancha tenía otra casa, propiedad de sus sobrinas, lindera con la ermita del Santísimo Cristo Arrodillado. Las ganancias eran unos 6 reales diarios. Alfonso de la Torre, con 41 años, estaba casado y tenía dos hijos y cuatro hijas, todos pequeños, y se consideraba “tendero de especería”. Su establecimiento se encontraba en la calle Ancha, contando con cuarto bajo, tienda de especiería, cocina, casa horno, dos cámaras, pajar y cuadra, estimando sus beneficios anuales en unos mil reales.

     El comerciante Joseph Miguel Perea, tenía su tienda y vivienda en la calle Empedrada, contaba con 16 varas de frente y 14 de fondo, una fachada bastante considerable para la venta. El edificio poseía un dormitorio, cuarto principal y “otro accesorio que sirve de tienda”, una cocina principal y otra con horno, cueva y pozo en la planta baja, mientras que en la alta tenía cámaras que estaban divididas en cuatro piezas, las cuales utilizaría como almacén. Con 40 años, estaba casado, tenía cuatro hijos pequeños, y se consideraba “mercader con tienda avierta de diferentes generos y ropas”. Mientras él se encargaba de atender la tienda, su sobrino Juan Ramón Romero, que vivía con ellos, “se ocupa en salir a vender por las calles desta villa algunos generos”, no pagándole salario alguno, “solo el comer y dezencia de su vestir”. Como vendía ropa y otros géneros, que ofrecía no solo en la tienda sino por las calles, sus ganancias eran altas, unos 1.500 reales anuales “libres para pago de contribuciones y manutenzion de mi familia”, aunque reconocía que los ingresos eran variables y era difícil “dar punto fijo por consistir en las propaziones de el comercio, sus bredas y su buen despacho”.

     El resto de tenderos o comerciantes de Manzanares eran: Fernando Sánchez Archidona, de 55 años, que era zapatero, pero al ser corto de vista no podía ejercer bien su profesión, de la que apenas obtenía unos 100 reales, por lo que para completar sus ingresos, en su casa situada en la calle que iba desde la plaza al convento, había instalado una sala tienda de especiería con la que ingresaba otros 250 reales. El siguiente era Thomas Moreno, de 51 años, con una situación parecida al anterior, pues aunque era alfarero, debido a sus problemas de visión solo obtenía de su profesión unos 150 reales anuales, por lo que en su casa de la calle Empedrada, que lindaba con el mesón de la fruta, había abierto una tienda “de espezeria baja” de la que conseguía otros 250 reales. Finalmente, encontramos a Joseph Andrés Palomar, que vivía en la plazuela de Don Pedro Naranjo, el cual se definía como buhonero, por lo que se dedicaría a la venta ambulante, ofreciendo por las calles objetos de poco valor (agujas, alfileres, cuchillos, tijeras, dedales y otras cosas semejantes), por las que obtenía unas ganancias anuales de unos 500 reales.

     Como hemos podido ver, el comercio de Manzanares a mediados del siglo XVIII era variado, contando con siete establecimientos en la Plaza Pública, de los que seis estaban operativos, para la venta de frutas, legumbres, verduras y géneros frescos, por lo era el principal centro comercial de la localidad. De estas tiendas, una tercera parte era gestionada directamente por mujeres, lo que nos muestra su implantación dentro del comercio local. Además, había otras siete personas con el oficio de mercader o tendero, de los cuales dos tenían locales en la calle Empedrada, con una gran variedad de productos (ropa, sal, aguardiente, hierro, nieve,…), obteniendo 1.500 reales anuales. Otros dos tenían negocios más modestos, de mercería, especiería y quincallería, con unos ingresos algo menores, de 1.000 reales. De los restantes, dos eran artesanos que debido a los problemas para ejercer su oficio debido a una mala visión, habían montado pequeñas tiendas con las que completaban sus ingresos, en las que obtenían unos 250 reales, mientras que el último se dedicaba a la venta ambulante, con ingresos modestos, pero mayores que los dos anteriores, de unos 500 reales[3].

[1] El ducado equivalía a 11 reales de plata y un maravedí (375 maravedíes), mientras que un real de plata valía 2 reales y medio de vellón. Así pues cuatro ducados suponían unos 44 reales de plata o 110 de vellón. Eran valores aproximados, que solían fluctuar según la cantidad de metal con el que se fabricaban las monedas. En el Catastro de Ensenada, cuando hablaban de reales se referían a los de vellón.

[2] Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR). Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 708, Cuaderno de las memorias de casas, Plaza Pública.

[3] AHPCR. Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 539, Memoriales de legos y seglares.

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Christian BOBIN

Ediciones Encuentro

Madrid, 2017

169 págs.

Juan Villegas Cano

Bobin es un curioso y atípico escritor francés nacido en 1951 y que tras acabar sus estudios de filosofía en la Universidad de Dijon comienza a dedicarse a la literatura. Los primeros años los pasó compaginando esta actividad con otros ocasionales oficios y a partir de 1991 se entrega por entero a la escritura.  En el panorama literario actual no es fácil encontrar autores como Bobin y muestra de ello es que de su extensa publicación en francés una mínima parte ha sido traducida al castellano. Una “rara avis” del que la crítica llama ya “phénomène Bobin”, que sorprende por haberse hecho un hueco en editoriales y librerías con una literatura esencialista, sin artificios ni ilusionismos literarios para agradar al mundo editorial y por su valentía para presentarse ante el lector con transparencia respecto a posiciones y creencias personales acosadas a menudo en el foro público. Cristian Bobin cautiva a los lectores escribiendo, como él mismo dice, “con una balanza minúscula, como la que utilizan los joyeros. En uno de los platillos pongo la sombra y en el otro la luz. Un gramo de luz sirve de contrapeso a varios kilos de sombra”.    Este libro de Bobin es la obra de quien se ha topado con el sinsentido de la muerte. Sabe de la desesperación y el desconsuelo, el propio, por la muerte de su padre, y el de cualquier C. que, como cuenta, “el día del entierro de su madre, a C. le picó una abeja. Había mucha gente en el patio de la casa familiar. Vi a C. en el infinito de sus cuatro años sorprenderse, antes que nada, del dolor de la picadura; después, justo antes de empezar a llorar, buscar ávidamente con la mirada, entre todos los que se encontraban allí, a la que siempre la había consolado; e interrumpir bruscamente aquella búsqueda al comprender de pronto la ausencia y la muerte”.   Chistian Bobin nos presenta en sus libros a personas que no han sido noqueadas por el lado trágico de la existencia. Encontramos en este escritor que vive en medio de un bosque en Borgoña, “vecino de Dios y de los pájaros que pululan por sus libros”, ajeno a la vida literaria, un anuncio de la tumba vacía. Sabedor de que su padre vive, invita a sus lectores a entrar en la lógica de la celebración y la gracia y nos ofrece a través de sus líneas -como el tilo al petirrojo- un cobijo para la esperanza.

 

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

Ángel García-Consuegra Guijarro

Siempre he vivido la Navidad en sentido de familia

José Felipe Fernández López es el delegado diocesano de pastoral de juventud de la Diócesis de Ciudad Real además de Párroco in solidum de la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares. En nuestro café de hoy, José Felipe nos hablará acerca de la Navidad. De cómo la vive él, de cuál es el significado que él le da a estas fechas y analiza cómo la vive la sociedad.

Pregunta: ¿Qué es para ti la Navidad?

Respuesta: Para mí principalmente es el hecho de rememorar el nacimiento de Jesucristo, que como sabemos es central para la vida de cualquier cristiano. También está ligado a toda la temática de la unión familiar, de juntarnos y también es un tiempo para vivir en eso. Tal vez está relacionado porque Jesús nació en una familia y es un ejemplo a seguir.

P.: ¿Cómo te gusta celebrar la Navidad? ¿Sueles hacer algo diferente al resto de personas?

R.: Mi vida ha cambiado mucho. Recuerdo las navidades de mi infancia y recuerdo las vivencias con la familia, el encuentro y muchos momentos esperados. Cuando fui sacerdote, mis primeras Navidades las pasé bastante lejos de casa, pero bueno, tuvo su parte positiva porque mucha gente de las parroquias se me abría a que estuviese en estas fechas tan señaladas con ellos y es de agradecer. También tuve la suerte en mis primeros años de estar en un equipo de sacerdotes donde lo celebrábamos juntos. Pasar estas fechas con una comunidad parroquial también me parece importante. La Misa de Nochebuena, la Misa de Navidad también son momentos para vivir en comunidad y yo he disfrutado mucho de ello. Probablemente no haga cosas muy diferentes al resto de la gente, pero sí que es verdad que a lo largo de mi vida he tenido momentos en que la he vivido de forma diferente, pero siempre en sentido de familia. Ya fuera la familia física, espiritual o sacerdotal.

P.: Ahora que sí puedes, imagino que aprovechas para estar junto con tu familia ya sea en Valdepeñas o en Manzanares

R.: Ahora es al revés, mis padres vienen a estar conmigo. La cercanía geográfica permite que mi familia puede venir, y también se han adaptado mucho a esta vivencia parroquial. Se han unido bastante en la Misa del Gallo y después cantamos villancicos en el salón de la Iglesia. Es una suerte poder compartirlo con ellos.

P.: ¿Dista mucho el significado que pueda tener la Navidad para la sociedad que el que pueda tener para ti?

R.: Yo creo que, en primer lugar, cada uno tiene total libertad de celebrar la Navidad como crea conveniente. Eso no quita que uno deba tener las cosas claras cuando lo vive desde una perspectiva de fe. Creo que es verdad que estamos muy ligados al consumismo, aunque también pienso que es algo que se da no solo en Navidad ya que lo vemos también en todo el año. Yo siempre digo que los españoles no sabemos celebrar nada si no es con una buena comida de por medio y tampoco creo que sea lo más adecuado. El tema de regalos se da a lo largo de todo el año y creo que tenemos que ser muy responsables en este tema tanto con los niños como con los adultos.

P.: Relacionado con el consumismo, el Estudio de Consumo Navideño 2019 elaborado por Deloitte refleja que los hogares españoles tienen un presupuesto de 554 euros en Navidad, lo que supone un 2,4% más que en 2018. ¿Te parecen alarmantes estos datos?

R.: Todos los abusos son peligrosos y más cuando estamos pasando por un periodo económico un tanto inestable. No me parece lo más adecuado incrementar ese consumo, pero también es cierto que, si eso no sucede, los comercios cerrarían y se quitarían puestos de trabajo. Al final con este tema sucede el fenómeno de la pescadilla que se muerde la cola y nunca sabes que es lo más acertado. Cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes de lo que podemos hacer y podemos gastar. Yo muchas veces en estos temas sigo los dictados del sentido común. Cuando nos hemos juntado en Navidad los abuelos con los hijos y con los nietos, los abuelos siempre piden que podamos vivir todos estos momentos juntos. A lo mejor los de mediana edad lo que piden es que se pueda hacer con las mejores condiciones, y los niños lo que piden son juguetes y regalos. Para los cristianos, también tenemos que hacerlo desde nuestra perspectiva de la fe.

P.: Durante este mes de diciembre se va a representar en la Iglesia de Altagracia la obra “Entregado” en su cuarta edición, ¿sirven también estos actos para preparar la Navidad?

R.: Efectivamente. Los días 6,7,8,27 y 28 de diciembre a las 20:00 en la Parroquia tendremos la cuarta edición de “Entregado”, esta vez dedicada a la vida de la Virgen María. Todo lo que facilite a la gente el hecho de conocer la importancia evangélica de lo que se está celebrando me parece fundamental. Ya sea en Navidad contando el Nacimiento de Jesús o relacionado con la Inmaculada contando la vida de María. Los primeros interesados en que se sepa lo que estamos celebrando somos nosotros, los creyentes. La humildad, el esfuerzo y el cariño son los pilares de esta representación. Es una invitación sencilla y humilde a esta cuarta edición de “Entregado”. También hay mucha responsabilidad de querer hacerlo bonito y que salga bien.

P.: Para terminar, no sé si tú eres muy dado a hacerlo, pero, ¿tienes algún propósito para el 2020?

R.: Gracias a Dios no tengo que quitarme ya de fumar, pero igual hacer algo más de deporte no me vendría mal (risas). Tal vez sea por la edad, pero con el paso de los años cada vez pienso en deseos más realistas. Quiero que mi familia y mi gente de Manzanares sean felices. La vida traerá sus sinsabores, pero pedir la felicidad es muy importante. Ya lo dijo Jesús en su día: “Pedid y se os dará”. Personalmente lo que pido para todos nosotros es que seamos felices y que se vean cumplidas todas nuestras expectativas y nuestros sueños. Que creemos una sociedad justa y una sociedad mejor puesto que es algo realmente importante.

 

Quiero dar las gracias a José Felipe por acceder a esta entrevista. Soy consciente de que cada minuto suyo es oro y se encuentra para arriba y para abajo constantemente sin apenas tener tiempo para él. Me ha parecido la persona más adecuada para cerrar el año en mi sección. Trabajador, sencillo, constante y que vive la Navidad desde dentro, como se debe hacer. Recién aterrizado de Jordania, con un par de misas de por medio y con alguna que otra hora menos de sueño le dio tiempo a responderme a esta entrevista tan sincera y tan humana. Gracias por todo, sabes que te tengo un aprecio superlativo.

Para todos los lectores de Siembra yo también me sumo a la petición de José Felipe: que sean felices y que luchemos por un mundo más justo, que falta nos hace. Feliz cambio de década. Que nos sigamos tomando muchos cafés juntos.

Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

VIDA LOCAL.-

Titular correspondiente al martes 10 de febrero: “La Hermandad Ferroviaria de  Manzanares hace entrega de un pergamino al general Moscardó. En él se le nombra Hermano Honorario de la misma”, resumimos dicha noticia con estas líneas: “…El artístico pergamino es obra de Gerardo Escobar, obrero de Vías y Obras de Manzanares. La comisión que hizo entrega del pergamino estuvo formada por el Rvdo. P. Cristino del Carpio, capuchino, consiliario de la Hermandad; don Evaristo Bicand Daulart, inspector de Vías y Obras; don Francisco Amorós Cazorla, don Gerardo Escobar y don Juan Sánchez de la Blanca, hermano mayor. La entrega se hizo en el domicilio del general Moscardó. Los comisionados hicieron entrega del pergamino,  subrayando la circunstancia de que el ilustre soldado sea oriundo de Manzanares…El teniente general Moscardó agradeció el homenaje que se le rendía y tuvo palabras de elogio para la magnífica labor que realiza la Hermandad Ferroviaria de Manzanares, población que prometió visitar en fecha próxima”.

    OBRAS.-

“Reforma Gran Teatro”; este titular lo inserta “Lanza” en la edición correspondiente al lunes 16 de febrero, y continuamos leyendo: “Días pasados, y acompañado del señor alcalde don Pedro González-Román, giró visita al edificio del Gran Teatro el arquitecto madrileño don Germán Valentín-Gamazo García-Noblejas, de tanto renombre en la región por sus magníficas obras. De esta visita se ha sacado la certeza de que habrá que ir a la inmediata reforma del amplio edificio… constará de tres pisos y el cuanto al futuro teatro tendrá patio de butacas, entrada de entresuelo, y encima principal o general. El señor Valentín-Gamazo García-Noblejas se ha puesto ya manos a la obra en el proyecto”.

NOTAS NECROLÓGICAS.-

        Titular del jueves 19 de febrero: “Notas de Manzanares. Sepelio del Excmo. Sr. Don Francisco Mansilla”. Destacamos: “En la tarde ayer tuvo lugar el sepelio de los restos mortales del Excmo. Sr. don Francisco Mansilla Mansilla, fallecido el pasado día 17 en Madrid, donde residía accidentalmente. Su muerte había causado en Manzanares general sentimiento pues no en vano había convivido entre nosotros cerca de cincuenta años, por lo que se le consideraba como un manzanareño más, habiendo ejercido como notario de Manzanares durante muchos años. A las cuatro se organizó la comitiva…Presidían el duelo familiar el hijo del finado don Francisco Mansilla Juan; hijos políticos don Pedro Chabot Braconier; el Ilmo. Sr. don Blas Tello Fernández-Caballero, director general de Política Interior; y don Javier Hernández Arcos; nieto, don Blas Tello MansillaEl duelo oficial lo presidió el gobernador civil de Ciudad Real, señor del Moral; presidentes de las diputaciones de Ciudad Real y Toledo, señores García-Noblejas y Rodríguez Bolonio; alcalde de Manzanares, señor González-Román…También figuraba en el duelo una representación de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Notarial de Albacete. El Ayuntamiento de Manzanares y la Hermandad de Labradores asistieron en corporación pues de esta última formaba parte el finado como miembro del Cabildo…”

DEPORTES.-

Crónica con la firma de “Jolopca” en la edición del martes 3 de febrero: “Manzanares 1-Ferrocarril 0”, destacando el gol del manzanareño Gómez poniendo como colofón el cronista: “Lo mejor del partido lo fue, sin género de dudas, la concurrencia extraordinaria, digno de mejor resultado…Lo mejor, eso que decimos: el gentío que ha vuelto al fútbol de Manzanares. No reseña la noticia en esta ocasión la alineación de los jugadores que defendieron la elástica del equipo de Manzanares.

La primera vez que el Reino de España otorgó un título a Manzanares, fue con motivo del único episodio bélico constatado en la historia de nuestro Castillo. Esto ocurrió al final de la segunda década del siglo XVI, con nuestra Encomienda muy pujante, y el Castillo semejaba una “Casa de Encomienda” más que una fortaleza militar,.. Esos años no fueron fáciles en España, pues, a pesar de la victoria total sobre los almorávides, en 1492, la entronización de Carlos.I, empezó a crear problemas en la nobleza española que, sobre todo, tras ser coronado Carlos como emperador en Aquisgrán,  se sintió “desatendida” de su Rey. Este malestar, se transmitió, interesadamente, desde ciertos ámbitos de esa nobleza a los comunes del pueblo llano, haciéndoles ver que el séquito de nobles flamencos que trajo a España Carlos I, aprovechaba su habitual ausencia, para cometer abusos y tropelías, siendo percibidos como “extranjeros aprovechados”…  Todo eso, azuzó el fuego del descontento, hasta conducir al proceso, qué se habría de conocer como la “Rebelión de los Comuneros de Castilla. Por entonces,, se hicieron en Castilla  extensas privatizaciones de la tierra a costa de los comunes, concentrándose  grandes heredades, a lo que se añadió el aumento de los precios de la lana en los años previos, motivando  rencillas locales, como las de los artesanos textiles, descontentos con la acaparación de grandes partidas de lana por los mercaderes de grueso, que especulaban con ella cotidianamente. En esa tesitura, aumentaron las voces contra la autoridad de Carlos I, y  la agitación cundió en Castilla y, por ende, en La Mancha….

Sin embargo, Manzanares vivía en esos años una época de prosperidad, y las gentes del vulgo, y el propio Concejo, consideraban que el Reino de España, al retomar las riendas de la villa (hasta entonces en manos maestrales), dando preponderacia al Alcalde y al Concejo, frente al anterior poder del Maestre, les otorgaba mayores oportunidades para su pujante desarrollo.. y, así fue que Manzanares y sus gentes, se posicionaron del lado de sus reyes, al igual que sucedió en casi todas las villas del Campo de Calatrava y de San Juan, donde existía una sensibilidad similar ante el conflicto latente. Pero, por diversas y contrarias razones a las de calatravos y sanjuanistas, la causa comunera prendió con fuerza en otras zonas manchegas, como Toledo, donde la crisis urbana y el descontento de las capas menestrales, estuvo liderado por hidalgos de la importancia de Juan de Padilla, Pero Laso de la Vega,  Hernando de Ávalos, Juan Gaitán y el conde de Cedillo. Estos líderes rebeldes eran tan nobles como los que apoyaban al Rey, solo que por la situación específica de su territorio, o la valoración que hicieron del riesgo que corría su propio pecunio, optaron por decantarse a favor del movimiento comunero, para mantener su status de oligarquía local…Varios de estos rebeldes e hidalgos manchegos, estaban próximos a la Orden de Santiago, y eso explica que el movimiento comunero prendiera en las villas y territorios de dicha Orden, con mayor fuerza que en las villas y áreas de Calatrava y de San Juan, Por eso, en Ciudad Real, los altercados más fuertes ocurrieron en el área de Montiel y villas santiaguinas, donde mucha gente se puso a favor de los sublevados;. Pero, las indisciplinadas tropas comuneras, terminaron por hacer añorar lo “malo conocido”, y eso quitó mucha fuerza al movimiento comunero entre el vulgo… pues, “al fin y a la postre”, estaba comandado por la misma nobleza que les subyugó siempre…Cosas parecidas sucedían en las villas bajo control comunero, cuando eran “reconquistadas” por la realeza, que también exigía de inmediato a los paisanos: víveres, alojamientos y soldados..

Socuellamos, fue una de las villas manchegas donde prendió con fuerza la rebelión comunera, quedando bajo su poder….Y es aquí cuando aparece Manzanares en esta historia… Parece ser que los Comuneros de Socuéllamos, pusieron el punto de mira en Manzanares, que tuvo que prepararse para la lucha. En nuestra villa, el Comendador,    D. Rodrigo Manrique, en el año 1519, hizo restaurar el castillo, limpiando sus fosos y reacondicionando la liza,, lo que dio a nuestra Casa de Encomienda un aspecto de fortaleza inexpugnable, que se yerguía majestuosa sobre la vega del Azuer… Puestos , en pie de guerra todos los hombres útiles de la población, y  muchos de las villas de Villarrubia y Daimiel… se aprestaron en nuestro castillo a la defensa del  Rey….

Se cuenta que, cuando llegaron por el sur, -desde Membrilla- las tropas comuneras, con la pretensión de tomar el Castillo y el villazgo, la imponente visión de nuestro fortaleza les hizo poner “pies en polvorosa”, volviendo sobre sus pasos, tras recibir el aviso de los dos o tres primeros cañonazos que salieron del Castillo..

“Por este episodio, nuestra villa, recibió el título de “Leal Villa de Manzanares”, por la gracia del Rey Emperador Carlos I”…

“Y para terminar esta crónica, lo haré, plasmando la referencia que hicieron del episodio nuestros notables manzagatos, en 1579, en las Relaciones de Felipe II…

“cosas más dignas de memoria y ser sabidas, no hay más de que esta villa y vecinos de ella siempre han sido leales y muy servidores de Su Majestad, y en el tiempo de las comunidades, que fue el año de mil y quinientos y diez y nueve y en los demás siguientes que duró la dicha comunidad, en esta villa no hubo comunero alguno ni lo dejaron entrar, y se defendieron debajo del amparo de don Rodrigo Manrique, comendador que a la sazón era de esta villa, la cual recogió a todos los vecinos de ella en la fortaleza y castillo de la dicha Encomienda de manera que se resistieron, resistiendo a los comuneros y favoreciendo a los servidores de Su Majestad y recogiendo aquí todos los que se venían a amparar con sus personas y haciendas, y así se defendieron muchas en ella de los vecinos comarcanos”.

Mª José Sánchez de la Serrana Rodríguez

Cuando sentimos alguna molestia, preferimos ir al médico y que nos recete una pastilla para mitigarlo. Nunca nos paramos a pensar… ¿Tengo estrés? ¿Estoy hidratado? ¿Hago el suficiente ejercicio físico? ¿Me alimento saludablemente? ¿Duermo las horas suficientes?

Muchas veces nos cuesta demasiado trabajo hacernos responsables de lo que nos pasa y preferimos mirar para otro lado. Si supiéramos el poder de autocuración que tenemos tan solo siendo conscientes de lo que nos pasa.

Todos sabemos los beneficios que nos ofrece hacer ejercicio, no solo a nivel físico sino también a nivel mental: oxigenación de todo el organismo, mejor circulación, más tono muscular, mejora de la presión arterial, liberación de hormonas de la felicidad, prevención del envejecimiento prematuro… Por ello, qué mejor inversión a largo plazo en nuestro organismo que introducir en nuestra rutina semanal caminar, nadar, un paseo en bicicleta o tonificación muscular.

Lo mismo pasa con el tema de nutrición; la tendencia actual y fácil es comprar comida envasada, precocinada, o ir a sitios de comida rápida, donde lo que priman son las calorías vacías, baja calidad nutricional y llenos de potenciadores de sabor. Así nuestro cuerpo no puede sacar lo que necesita y a la larga sentimos más ansiedad por comer, más trastornos y lo peor aún, enfermedades como la obesidad que lleva a otras muchas más. Pensamos que una buena dieta nos dará salud, pero creemos que una mala alimentación no nos la quitará, y hay que decir que ocho de cada diez enfermedades guardan relación con lo que comemos y bebemos.

Es necesario comer alimentos naturales, preparados por nosotros, mirando etiquetas para evitar ingredientes cuya nomenclatura ni entendemos, exceso de azúcares… y de esta manera nuestro metabolismo funcionará mucho mejor, con más energía.

Otro tema que veo frecuentemente, son personas que tienen alguna dolencia muscular, cervical y prefieren tomarse un antiinflamatorio, sin darse cuenta de los efectos secundarios que tienen a la larga esos medicamentos. Sería mucho más recomendable visitar al fisioterapeuta y tratar esa carga muscular o articular y seguir sus recomendaciones. Con una o dos visitas a este profesional y sus pautas físicas como clases de pilates, os aseguro que ese problema podría evitarse.

Y por último, no olvidar tiempo para respirar y relajarse. Hay semanas cargadas de mucho trabajo y estrés; llega el fin semana y la gente en lugar de desconectar va masivamente a centro comerciales a consumir, comprar, salas de cine, a estar rodeada de más y más gente. Lo más beneficioso sería visitar algún paraje natural, dar un paseo, respirar aire puro, estar en silencio y volver cargado con lo mejor.

Nuestro cuerpo es nuestro medio para relacionarnos con el exterior y es importante cuidarlo para poder disfrutar de la vida más y mejor.

“Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día”

Rubén Chamero es el actual entrenador del Manzanares C.F. Ha realizado un arranque de temporada de ensueño obteniendo siete victorias consecutivas y quiere seguir en esa buena racha para tratar de ascender al club de categoría. Le avala la experiencia adquirida en el cuadro juvenil de este pueblo donde consiguió el ascenso a Liga Nacional y estuvo a punto de lograrlo a División de Honor. Además de sus labores en el mundo del fútbol, estudió un máster de director en centros de servicios sociales, actividad a la que se dedica profesionalmente.

Pregunta: ¿Qué tal está siendo tu primer año como entrenador del Manzanares C.F.? ¿Estás cómodo aquí?

Respuesta: Yo creo que cada etapa tiene sus dificultades con sus cosas positivas y pienso que en el primer equipo son muy profesionales. La plantilla que hemos confeccionado está formada por grandes futbolistas que entienden muy bien este deporte y yo personalmente estoy muy agradecido con ellos. Al final también tienes que lidiar con el día a día donde todos quieren jugar porque tenemos un plantel en el que cualquiera puede ser titular. Al final los problemas se resuelven entre todos y estoy muy contento con ellos.

P.: Ya conoces el club porque has sido entrenador juvenil de este mismo equipo durante varios años, ¿qué tal fue la experiencia?

R.: Fue una gran experiencia que a mí me encantó. Tuve que coger un equipo en provincial y ver como en tres años cogimos una madurez de juego y de resultados incluso que estuvimos rozando con los dedos División de Honor. Los chicos ya se veían jugando contra Valencia, Villarreal o Atlético de Madrid y fue muy bonita esa temporada. Yo tengo una gran experiencia de aquel equipo juvenil.

P.: Lograste grandes hazañas con ellos, ¿con qué momento te quedarías?

R.: Me quedaría con el ascenso en Mora. Dieciocho años pasaron hasta que pudimos ascender a Liga Nacional. Fue algo realmente especial por lo que se generó en el vestuario ya que éramos una familia. Como momento positivo recuerdo ese. Todos llorando, abrazados y fue muy emotivo. Estábamos muy nerviosos por cómo llegó, por el resultado y por ver la tensión que se había generado. Como momento negativo, que también hay que decirlo, fue este año en Illescas cuando en los últimos minutos se nos escapó el ascenso a División de Honor. Todos en el vestuario llorando y yo los miraba y se me partía el corazón. Tuve que pasarme dentro y ahí lloré mucho. Fue la primera vez que lloré por el fútbol.

P.: ¿Por qué decidió Rubén Chamero hacerse entrenador?

R.: Siempre me ha gustado desde los 15 o 16 años. Con mi grupo de amigos era el entrenador aparte de jugar y para mí era toda una ilusión. Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día, pero no sabía si era un sueño de niño pequeño. Al final se ha cumplido y estoy muy agradecido por la oportunidad que me ha dado el club.

P.: ¿Tienes algún referente a nivel nacional?

R.: Referentes a nivel nacional de Primera División tengo varios. Me gustan Paco Jémez, José Bordalás, Josep Guardiola y en parte Quique Setién. Trato de quedarme con lo mejor de cada uno de ellos porque pienso que tienen un estilo personal y al final yo quiero exprimir sus cualidades más positivas para poder aplicármelas a mí mismo.

P.: A la hora de preparar un partido, ¿eres muy meticuloso cuando analizas al rival?

R.: En ocasiones sí, aunque yo considero que para ser Preferente tenemos demasiados datos desde el cuerpo técnico que preferimos no dar a los jugadores porque es algo en lo que no nos gusta incidir. Es cierto que sabemos cómo juega el rival y vemos donde nos puede hacer daño con sus mejores jugadores, pero no hacemos un análisis exhaustivo de todo salvo en algún partido puntual.

P.: ¿Cómo te ves en un futuro?

R.: No me gusta pensar en futuro en general. A nivel futbolístico me gusta ir partido tras partido. El fútbol es una afición que tengo y el tiempo que pueda estar en el Manzanares estaré agradecido. Lo compagino con el resto de cosas de mi vida y lo que quiero es centrarme en disfrutar de la temporada y luego ya el tiempo dirá. Tampoco quiero ponerme metas futuras porque si me las hubiera puesto, seguramente no habría pensado en llegar a Manzanares y tener este inicio tan bueno.

 

A Rubén lo entrevisté tras empatar a cero frente al Carrión. Tras siete partidos seguidos ganando llegó el primer partido en el que no sumaban tres puntos. (Algunas veces pienso que soy un poco gafe en esto del fútbol). Reconozco que no sabía cómo me iba a recibir porque merecieron ganar y lo más normal es que hubiera venido alterado. Todo lo contrario. En plena tensión del partido incluso tuvo tiempo para saludarme, sonreírme y decirme desde lo lejos “luego hablamos”. Cuando por fin lo entrevisté, lo hice dando un paseo por el campo del José Camacho, donde a un buen entrenador le gusta estar, a ras de césped. A Rubén le quedan todavía muchas cosas buenas por vivir como entrenador, estoy seguro. Cualidades las tiene a raudales y a nivel personal es un encanto. Siempre disponible y solo con buenas palabras. Gracias Rubén y suerte en lo que queda de temporada. Ojalá dejes al Manzanares en la categoría que se merece.

Pedro Villarroel González-Elipe

Historias nuestras: Los Orígenes

A final del Siglo XIII, en el año1284, Frey Blasco Nuñez, es citado como el primer comendador de la recíén creada Encomienda del Lugar de Manzanares. Ese Lugar de Manzanares, nacido medio siglo antes, en torno a un castillo que vigilaba la frontera de Calatrava con Santiago, estaba atravesado por las cañadas y veredas reales que, de Norte a Sur y de Este a Oeste, se cruzaban allí; una circunstancia no buscada, que nos configuró, desde nuestro origen, como sitio de tránsito para los ganados transhumantes que, año tras año, acoplados al clima y a la consecuente oscilación de los pastos, recorrían los territorios de Iberia… Los pastores y ganaderos que por aquí pasaban, incluso antes de nacer el Lugar de Manzanares, al advertir la riqueza en agua de estos espacios nuestros, construyeron abrevaderos en la cercanía de algunas de las múltiples cuevas existentes en el terreno, (como la cueva del Roquito, aledaña al Torreón de Moratalaz, o las cuevas del “cerro del moro”, al sur del poblado).. Estas cuevas  eran utilizadas como improvisadas posadas por los pastores, y como establo de sus ganados, por lo que el Lugar, aparte de un sitio de tránsito, se convirtió en punto de asentamiento temporal de pastores y animales, algo que, quizá, fue lo que galvanizó y dio más vida al incipiente Lugar de Manzanares, en tiempos de la segunda mitad  del siglo XIII.

La creación del “Honrado Concejo de la Mesta”, en el año 1273, concreto normas y privilegios reales para el movimiento de rebaños y ganados por las vías pecuarias del Reino, reorganizó y rediseño las cañadas y veredas, y estableció los diezmos y tasas que los propietarios del ganado debían pagar a los dueños de villas y Encomiendas que estaban surcadas por las veredas (a modo y manera de un peaje) para compensar los gastos del consumo de pastos, agua y estabulado del ganado a su paso por la zona.  Esta posibilidad financiera, fue determinante para el desarrollo inmediato de la Encomienza de Manzanares, configurada 11 años después, que pudo beneficiarse mucho de las citadas normas por el gran trasiego de ganado que generaba el cruce de cañadas reales en nuestro solar, algo que también explicita muy bien el gran auge de la ganadería en la encomienda de Manzanares, durante el primer siglo de existencia de nuestro Lugar. 

Los regidores de Manzanares, acondicionaron para pasto muchas de sus tierras, y la ganadería fue, sin duda, la industria más pujante del Lugar en sus primeros tiempos…
Cuando Manzanares se asentó como aldea, comenzó a crecer en número de gentes y terreno, por fuera de sus murallas, a mediados del siglo XIV. Muchos de esos “nuevos manzagatos”, agotadas las posibilidades de la ganadería, se hicieron  con tierras de la encomienda para dedicarlas a cultivos, pero encontraron que la indefinición jurídica de nuestra Encomienda, les ocasionaba conflictos continuos con los vecinos de Lugares y villas próximas, que les negaban el derecho a cultivarlas, alegando que esas tierras no tenían dueño, porque se encontraban en un territorio de tránsito, y eran utilizadas en usufructo desde tiempos inmemoriales…A finales del Siglo XV, Manzanares obtuvo el reconocimiento jurídico-administrativo del territorio de su Encomienda, lo que facilitó a su emergente población el cultivo y aprovechamiento agrícola de las tierras propias, virando, en pocos años, las tareas y labores del pueblo de las actividades ganaderas a las faenas agrícolas…La riqueza feraz de la vega del Azuer, la existencia de abundante agua y el emprendimiento característico de las gentes de Manzanares, hizo el resto, pues facilitó ese cambio de actividad, y convirtió rápidamente en “campesinos” a los otrora “pastores y ganaderos… .De modo y manera que, cuando Manzanares fue considerada villa, allá por 1512, la mayoría de sus gentes se dedicaban a la agricultura en detrimento de la ganadería…Y sabemos que todo esto fue así, porque quedó reflejado en las “Relaciones Topográficas de Felipe II”, de1579, donde los notables de Manzanares que redactaron lo concerniente a nuestra villa, hablaron de la vida y actividades de los aldeanos comunes de la siguiente manera:

esta villa es de labradores y se labra y siembra, y las cosas que en ella más se cogen de ordinario es pan, y algunas frutas y vino; y los ganados que hay son muy pocos por falta de los pastos y albergos que para ello son necesarios, y las pocas carnes que se crían son buenas y carneros llanos y de lana prieta”. ….