Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

Ha comenzado un nuevo curso, ya va por la XII edición. ¿Qué materias se van a abordar?

En octubre, en vísperas de las elecciones, abrimos el curso hablando de populismos con dos expertos en la materia, Fernando Vallespín y Máriam Martínez-Bascuñán. El tema de noviembre aborda el problema de la despoblación, un asunto que ya forma parte de la agenda política y que, por ejemplo en Teruel, se ha transformado en la elección de un diputado. Contaremos con Sergio del Molino, escritor que acuñó el término de ‘la España vacía’, y con Ángel Raúl Ruiz Pulpón, profesor de la UCLM y coautor de un completo estudio sobre despoblación en la provincia de Ciudad Real.

Ya en febrero, el día 28, a las puertas de un nuevo 8M, tendremos a las escritoras Marta Sanz y Berna González-Harbour para hablarnos de la cada vez mayor presencia y relevancia de libros escritos por mujeres. En abril abordaremos el problema de la desigualdad con el economista José Carlos Díez y con el periodista Javier Ruiz, director de información económica en la Ser.

Para cerrar el curso, en mayo, con el título ‘Goles de Mujer’, queremos organizar  un acto distinto a lo habitual para tratar el espectacular avance del fútbol femenino y la particular lucha por la igualdad que hay detrás de cada jugadora.

Desde luego, me gustaría resaltar el acertado olfato del equipo de la Escuela, con nuestro director, Román Orozco, a la cabeza, a la hora de plantear temas candentes cada curso.

Hemos visto que las mujeres van a tener un papel destacado, incluso con alguna sorpresa. ¿Nos puedes anticipar algo de “Goles de Mujer”?

Justo cuando termine la Liga Iberdrola, y gracias a la colaboración del diario As, haremos una mesa redonda sobre fútbol femenino. Estará moderada por el propio director del periódico, Vicente Jiménez, y queremos que participen jugadoras que compiten en la liga española, internacionales de varios países.

Estará precedido esa misma tarde de un torneo 3 en 1 de fútbol femenino, tal vez fútbol sala, con equipos de nuestra provincia para que las participantes puedan asistir después al acto, en el que las jugadoras de 1ª división les entregarían los trofeos conmemorativos.

En el caso del fútbol tenemos un ejemplo más de la lucha por la igualdad de la mujer. Prueba de ello es la huelga de jugadoras que, como profesionales que son, exigen un convenio digno. Desde luego, parece que hay quien está interesado en contar de raíz el extraordinario avance que estaba teniendo el fútbol femenino.

En este curso una de las novedades es el cambio de nombre de Escuela de Ciudadanos a Escuela de Ciudadanía. ¿Cuál ha sido el motivo?

Nuestro compromiso con la igualdad. Además de las que tendremos este curso, a lo largo de todos estos años han pasado por la Escuela muchas mujeres con un claro compromiso feminista: Almudena Grandes, Nativel Preciado, Soledad Puértolas, Inmaculada Montalbán, Carmen Calvo, Pepa Bueno, Amelia Valcárcel, Elvira Lindo, Nuria Varela…

También hemos tenido a hombres especialmente significados en la lucha por la igualdad y el feminismo, como Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno de violencia de género; e Isaías Lafuente.

Lo de ‘Ciudadanía’ ya se lo planteó Román cuando fundó la Escuela de Ciudadanos en 2008. Entonces había una campaña muy radical en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en enseñanzas medias y optó por el masculino genérico para el nombre de la Escuela por no parecer que se copiaba el título de la asignatura o que se trataba de un apéndice institucional.

Es cierto que la RAE y los puristas de la lengua defienden el masculino genérico para referirnos a ambos sexos, pero no es menos cierto que quienes han “fijado, limpiado y dado esplendor” a nuestra lengua durante trescientos años han sido académicos hombres.

Lo del lenguaje inclusivo no es una moda ni algo progre. Unos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Revolución francesa surgió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana pues hubo mujeres que se sintieron excluidas en ese primer texto. Y no se trata de excluir a nadie. El lenguaje inclusivo no hace ningún daño y, al fin y al cabo, la lengua se construye con el uso.

Además, te contaré una anécdota. Cuando me eligieron presidente de la Escuela de Ciudadanos hubo quien pensó que me habían elegido candidato del partido político Ciudadanos ¡y me felicitó por ello! Ha habido más casos de personas que, por ese nombre, han pensado que teníamos vinculación con este partido. No tenemos nada en contra de Ciudadanos, por supuesto, pero debe quedar claro que somos una asociación sociocultural independiente. Como Escuela de Ciudadanía ya no queda duda y no excluimos a nadie. Y ‘ciudadanía’ es un concepto precioso.

¿Hay algún profesor que te gustaría especialmente que participara alguna vez en la Escuela de Ciudadanía?

Después del profesorado que hemos tenido en los once anteriores cursos creo que mis gustos personales ya han quedado más que satisfechos con figuras como Iñaki Gabilondo, Pepa Bueno, Carles Francino, Isaías Lafuente o el Gran Wyoming, por citar algunos. Personalmente, y por su ejemplo y compromiso de ciudadanía, me gustaría que algún día vinieran cantautores como Serrat y Rozalén o periodistas como Jordi Évole, pero es muy complicado.

A quien más me gustaría escuchar como profesor de la Escuela de Ciudadanos es a nuestro director, Román Orozco.

Es uno de los mejores periodistas que ha tenido este país desde el final del franquismo. Su trayectoria y reconocimientos lo acreditan. Su experiencia, conocimientos y compromiso ciudadano nos podrían aportar muchísimo. No se lo he planteado a él porque sé que me va a decir que no ya que rehúye de cualquier protagonismo. Ya propuse a la asamblea de la asociación, aprovechando que teníamos que hacer el cambio de nombre, la denominación de Escuela de Ciudadanía ‘Román Orozco’. Todos estuvieron de acuerdo menos él. Y, evidentemente, respetamos su decisión.

Pero como te decía al principio, los temas y el profesorado de cada curso no se eligen por preferencias o gustos personales. Se proponen y consensúan por parte de la junta directiva… y después hay que cerrarlos. Creo que así está funcionando muy bien.

Fue en el año 2008 cuando Román Orozco vio la posibilidad de crear la Escuela. Ahora eres su Presidente. ¿Cómo se lleva este reto tan exigente y estar al lado de un periodista con la trayectoria de Román?

Es una responsabilidad enorme y un privilegio. Lo primero, por tratar de mantener el altísimo nivel que ha conseguido la Escuela. Y lo segundo, porque siempre he admirado a Román desde que siendo yo un chaval supe, precisamente a través del reconocimiento que le hizo Siembra, que trabajaba como corresponsal en América. Esa admiración fue creciendo conforme seguí su trayectoria y fui conociéndole de cerca.

Es un ejemplo para la profesión periodística: trabajador infatigable, minucioso, amante de la documentación y de la precisión, y persona con mucho criterio. Estar a su lado y aprender de él es, como te decía, un privilegio.

Siempre he colaborado con la Escuela de una u otra manera desde que Román y Antonio Caba presentaron el primer curso en la biblioteca municipal. Poco a poco me fui implicando y Román fue creando un gran equipo que él sigue dirigiendo y que a mí  me toca presidir. En efecto, es un reto exigente y ahora me doy cuenta de lo muchísimo que trabaja y ha trabajado Román por este proyecto desde hace doce años.

 

 

 

 

Manuel Díaz-Pinés Fernández-Prieto

‘GALMANGO’.

Hoy quiero hacerles partícipes del recuerdo y reconocimiento de un manzanareño trabajador y luchador, inquieto como pocos, pero no conocido por muchos de los actuales lectores de la Revista, por razones obvias de edad. A pesar de que Manuel Rodríguez Mazarro, hace algún tiempo, le dio homenaje en un interesante reportaje sobre su figura, permitidme realizar una introducción que considero necesaria, para acercarnos a su múltiple faceta de persona, industrial emprendedor, poeta, historiador… Se trata de D. José María Rodríguez Medina, (1873-1961), nacido en nuestro pueblo, por supuesto.

Tuve el gusto de conocerle personalmente y hablé infinidad de veces con él, siendo yo un adolescente ávido de conocimientos, porque pasar unos minutos en su compañía, era una auténtica gozada y una verdadera lección de Historia y de Vida. Recuerdo que le preguntaba muchas cosas sobe ‘la Ciega de Manzanares’, con la que llegó a relacionarse, puesto que María Francisca nació en 1818 y falleció en 1894, cuando José María Rodríguez, tenía ya 21 años.

Persona muy inquieta, como ya mencioné, habitaba en la calle Carrilejo, número dos, donde fundó un grupo de gentes republicanas muy activas, que llamó ‘Tertulia’. De empleado de Bodegas Larios, por un tiempo, se convirtió más tarde en un pequeño industrial del ramo vinícola, con continuas iniciativas. Era, además, escritor local, poeta, historiador… Su constante compromiso social le hizo participar en la vida pública de la ciudad, como concejal, por el Partido Republicano, siendo Alcalde D. Antonio Rubio (1909-1913) y es uno de los concejales firmante de las Ordenanzas Municipales de 1.913.  Fue el promotor de la creación de varias escuelas en Manzanares.

La verdad es que D. José María Rodríguez, constituyó en su momento, un verdadero archivo de la Historia de Manzanares. A pesar de su avanzada edad, conservaba en plenitud su numen creador y su producción poética era diaria. Todos sus trabajos, eran pasados a máquina por él mismo y luego repartidos a domicilio, a pie o en su bicicleta, siempre acompañado de su inseparable bastón, que le ayudaba en su cojera (tuvo una mala caída desde un caballo y ya se sabe lo que pasa en los pueblos… que se quedó para siempre como ‘El Cojo Rodríguez’). Para nada esa circunstancia, evitó que emanara energía en todo momento.

Don José María Rodríguez edito varios tomos de poesía. Su fama se difundió más allá de nuestra provincia y gozó de la general admiración y aprecio de todo el vecindario pues sus poesías siempre versaron sobre temas de actualidad y el costumbrismo popular, fue su arma poética. Publicó varios libros y artículos, como “Mis corros”. Escribió un buen libro narrando toda la Guerra de la Independencia. Conocemos de su obra dos tomos de sus “Conatos Poéticos” y una autobiografía titulada “La Vida de un Hombre Vulgar” publicada en 1.957 (confiesa tener en ese momento 84 años) en la que, en la prosa poética, característica de sus escritos, cuenta anécdotas y datos de su vida.

 

                                                                                                     General Liger Belair

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García.

A mediados del siglo XVIII, como nos muestra el Catastro del marqués de la Ensenada, la Plaza Pública continuaba siendo el lugar donde se concentraba el mayor número de tiendas de la localidad, habiendo aumentado hasta siete. Todas son descritas como cuartos tiendas para vender frutas y legumbres. Tres eran de pequeño tamaño, una de Alonso Villarreal, vecino de Membrilla, que gestionaba Eugenia Muñoz, con cinco varas de frente y fondo, otra de Francisco Triviño, que tenía alquilada Isidro Martín Carrión, con seis varas de frente y cinco de fondo, pagando la primera cuatro ducados anuales y el segundo 80 reales de vellón[1], mientras que la tercera, propiedad de Cathalina León, se encontraba desalquilada.

     Otras dos tiendas tenían el mismo frente que las anteriores pero con mayor fondo, siendo su propietario el Conde de Sevilla la Nueva. Una contaba con cinco varas por dieciséis y la otra seis por veintiuna, teniendo arrendada la primera Ana María de Penas y la segunda Juan Navarro, por seis ducados cada uno. Finalmente, había dos de mayor tamaño, una de Juan Merino con 10 varas de frente y 13 de fondo, que la alquilaba Miguel Castellanos por diez ducados y la otra, propiedad de Joseph Montalbo, clérigo de menores, con 8 varas de frente y 18 de fondo, que tenía arrendada Juan Blanco Pacheco por ocho ducados[2].

     Como podemos apreciar estas tiendas se ubicaban en el mejor lugar de la población, y eran propiedad de nobles, hidalgos, personas adineradas y religiosos, los cuales no las gestionaban directamente, sino que las arrendaban a comerciantes y tenderos, que vendían en ellas sobre todo frutas y géneros frescos. Los edificios, en el caso de los más pequeños, tenían las tiendas en la planta baja, en el segundo suelo solían contar con cocina y dormitorio, y en el tercero, cámaras o más dormitorios, mientras que los mayores tenían además corral, pozo y cueva. Los balcones de las casas que daban a la plaza eran dos y se alquilaban por 30 o 40 reales, para las corridas de toros y otros espectáculos.

     Además de las tiendas de la plaza, había otras siete personas con establecimientos dedicados al comercio. El primero de ellos, Juan Antonio Fernández Caballero, de 32 años, era descrito como mercader de por menor y tratante de nieve, sal, aguardiente, hierro y otros géneros. Tanto él como su mujer, Mariana Barrera Sánchez, eran oriundos de Laredo (Cantabria) e hijosdalgo. Tenían abierta la tienda en una casa situada en la calle Empedrada esquina con la Plaza Pública, con 32 varas de frente y 14 de fondo, en la cual también estaba su vivienda, contando con un corredor de seis ventanas que daban a la plaza, abonando 30 ducados por su arrendamiento a la capellanía que administraba Juan Bermúdez. Para atender el negocio contaban con dos criados, uno de 23 años al que pagaban 24 ducados anuales “por la asistencia que el dicho tiene en la tienda que en esta villa tengo de Mercader”, y otro de 16 que percibía 16 ducados por el mismo trabajo. Poseían además un caballo para sus viajes de negocios, obteniendo unas ganancias anuales de 1.500 reales.

     Otros dos tenderos tenían los mismos apellidos, por lo que posiblemente serían familia. El mayor, Pedro de la Torre de 50 años, se definía como “tendero de tienda avierta de mercería, con alguna quincallería”, vivía con su mujer y dos sobrinas huérfanas de su hermano Jerónimo, una de 15 y otra de 12 años. Su negocio y vivienda estaban ubicados en la calle de la Cárcel, con 15 varas de frente y 53 de fondo, teniendo en la planta baja dos salas, una cocina, despensa, horno, caballeriza, patio con corredor, traspuesta y cámaras, mientras que en la calle Ancha tenía otra casa, propiedad de sus sobrinas, lindera con la ermita del Santísimo Cristo Arrodillado. Las ganancias eran unos 6 reales diarios. Alfonso de la Torre, con 41 años, estaba casado y tenía dos hijos y cuatro hijas, todos pequeños, y se consideraba “tendero de especería”. Su establecimiento se encontraba en la calle Ancha, contando con cuarto bajo, tienda de especiería, cocina, casa horno, dos cámaras, pajar y cuadra, estimando sus beneficios anuales en unos mil reales.

     El comerciante Joseph Miguel Perea, tenía su tienda y vivienda en la calle Empedrada, contaba con 16 varas de frente y 14 de fondo, una fachada bastante considerable para la venta. El edificio poseía un dormitorio, cuarto principal y “otro accesorio que sirve de tienda”, una cocina principal y otra con horno, cueva y pozo en la planta baja, mientras que en la alta tenía cámaras que estaban divididas en cuatro piezas, las cuales utilizaría como almacén. Con 40 años, estaba casado, tenía cuatro hijos pequeños, y se consideraba “mercader con tienda avierta de diferentes generos y ropas”. Mientras él se encargaba de atender la tienda, su sobrino Juan Ramón Romero, que vivía con ellos, “se ocupa en salir a vender por las calles desta villa algunos generos”, no pagándole salario alguno, “solo el comer y dezencia de su vestir”. Como vendía ropa y otros géneros, que ofrecía no solo en la tienda sino por las calles, sus ganancias eran altas, unos 1.500 reales anuales “libres para pago de contribuciones y manutenzion de mi familia”, aunque reconocía que los ingresos eran variables y era difícil “dar punto fijo por consistir en las propaziones de el comercio, sus bredas y su buen despacho”.

     El resto de tenderos o comerciantes de Manzanares eran: Fernando Sánchez Archidona, de 55 años, que era zapatero, pero al ser corto de vista no podía ejercer bien su profesión, de la que apenas obtenía unos 100 reales, por lo que para completar sus ingresos, en su casa situada en la calle que iba desde la plaza al convento, había instalado una sala tienda de especiería con la que ingresaba otros 250 reales. El siguiente era Thomas Moreno, de 51 años, con una situación parecida al anterior, pues aunque era alfarero, debido a sus problemas de visión solo obtenía de su profesión unos 150 reales anuales, por lo que en su casa de la calle Empedrada, que lindaba con el mesón de la fruta, había abierto una tienda “de espezeria baja” de la que conseguía otros 250 reales. Finalmente, encontramos a Joseph Andrés Palomar, que vivía en la plazuela de Don Pedro Naranjo, el cual se definía como buhonero, por lo que se dedicaría a la venta ambulante, ofreciendo por las calles objetos de poco valor (agujas, alfileres, cuchillos, tijeras, dedales y otras cosas semejantes), por las que obtenía unas ganancias anuales de unos 500 reales.

     Como hemos podido ver, el comercio de Manzanares a mediados del siglo XVIII era variado, contando con siete establecimientos en la Plaza Pública, de los que seis estaban operativos, para la venta de frutas, legumbres, verduras y géneros frescos, por lo era el principal centro comercial de la localidad. De estas tiendas, una tercera parte era gestionada directamente por mujeres, lo que nos muestra su implantación dentro del comercio local. Además, había otras siete personas con el oficio de mercader o tendero, de los cuales dos tenían locales en la calle Empedrada, con una gran variedad de productos (ropa, sal, aguardiente, hierro, nieve,…), obteniendo 1.500 reales anuales. Otros dos tenían negocios más modestos, de mercería, especiería y quincallería, con unos ingresos algo menores, de 1.000 reales. De los restantes, dos eran artesanos que debido a los problemas para ejercer su oficio debido a una mala visión, habían montado pequeñas tiendas con las que completaban sus ingresos, en las que obtenían unos 250 reales, mientras que el último se dedicaba a la venta ambulante, con ingresos modestos, pero mayores que los dos anteriores, de unos 500 reales[3].

[1] El ducado equivalía a 11 reales de plata y un maravedí (375 maravedíes), mientras que un real de plata valía 2 reales y medio de vellón. Así pues cuatro ducados suponían unos 44 reales de plata o 110 de vellón. Eran valores aproximados, que solían fluctuar según la cantidad de metal con el que se fabricaban las monedas. En el Catastro de Ensenada, cuando hablaban de reales se referían a los de vellón.

[2] Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR). Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 708, Cuaderno de las memorias de casas, Plaza Pública.

[3] AHPCR. Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 539, Memoriales de legos y seglares.

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Christian BOBIN

Ediciones Encuentro

Madrid, 2017

169 págs.

Juan Villegas Cano

Bobin es un curioso y atípico escritor francés nacido en 1951 y que tras acabar sus estudios de filosofía en la Universidad de Dijon comienza a dedicarse a la literatura. Los primeros años los pasó compaginando esta actividad con otros ocasionales oficios y a partir de 1991 se entrega por entero a la escritura.  En el panorama literario actual no es fácil encontrar autores como Bobin y muestra de ello es que de su extensa publicación en francés una mínima parte ha sido traducida al castellano. Una “rara avis” del que la crítica llama ya “phénomène Bobin”, que sorprende por haberse hecho un hueco en editoriales y librerías con una literatura esencialista, sin artificios ni ilusionismos literarios para agradar al mundo editorial y por su valentía para presentarse ante el lector con transparencia respecto a posiciones y creencias personales acosadas a menudo en el foro público. Cristian Bobin cautiva a los lectores escribiendo, como él mismo dice, “con una balanza minúscula, como la que utilizan los joyeros. En uno de los platillos pongo la sombra y en el otro la luz. Un gramo de luz sirve de contrapeso a varios kilos de sombra”.    Este libro de Bobin es la obra de quien se ha topado con el sinsentido de la muerte. Sabe de la desesperación y el desconsuelo, el propio, por la muerte de su padre, y el de cualquier C. que, como cuenta, “el día del entierro de su madre, a C. le picó una abeja. Había mucha gente en el patio de la casa familiar. Vi a C. en el infinito de sus cuatro años sorprenderse, antes que nada, del dolor de la picadura; después, justo antes de empezar a llorar, buscar ávidamente con la mirada, entre todos los que se encontraban allí, a la que siempre la había consolado; e interrumpir bruscamente aquella búsqueda al comprender de pronto la ausencia y la muerte”.   Chistian Bobin nos presenta en sus libros a personas que no han sido noqueadas por el lado trágico de la existencia. Encontramos en este escritor que vive en medio de un bosque en Borgoña, “vecino de Dios y de los pájaros que pululan por sus libros”, ajeno a la vida literaria, un anuncio de la tumba vacía. Sabedor de que su padre vive, invita a sus lectores a entrar en la lógica de la celebración y la gracia y nos ofrece a través de sus líneas -como el tilo al petirrojo- un cobijo para la esperanza.

 

Manuel Rodríguez Mazarro

Existe comentario de un hecho que ocurrió en Manzanares, estuve siguiendo los pasos sobre un bulo y resulta que fue realidad. –El 30 de marzo de 1939, la tropa de la IV División de Navarra (requetés) pasaron por nuestro pueblo. Ejercito formado por legionarios, mercenarios y regulares, difícil de controlar tras varias semanas de camino desde Extremadura. –La guarnición se componía de 900 soldados de artillería, 1500 de campaña y 200 de caballería.

Entraron a Manzanares por el “Camino Ancho”. Salió a recibirlos el comandante en plaza Rodolfo García, aquél ejercito liberador con boinas rojas, los ¡Arriba España!, saludos, besos, ovaciones, abrazos, banderas, –“a partir un piñón”.

El regimiento de caballería se concentró en nuestra Plaza, donde había abrevaderos, los de artillería y campaña en la del Matadero y en el Castillo fue donde tenían la parte seria del tribunal militar, tajantes juicios.

Estuvieron varios días, se abastecieron y “limpiaron la era”. Tiempo justo en que vaciaron las tinajas de las bodegas de Manzanares, quedaron sin tartárico ni zumo de uva fermentado. –Este es el “bulo real”. –Durante la estancia, el personal de tropa tuvo sus ratos de expansión y el vino les vino divino.

Aún se encuentra en pié e intacta en sus dos alturas, preciosa y digna de conservar la bodega. Hace esquina calle del Carmen con la de Matadero (actual Pizarro), pertenece a la familia Tello-Mansilla y lindera con el colegio de las R.M. Concepcionistas.

Dicha bodega con veinte mil arrobas, el trasiego del personal era constante con zaques, cubas, pellejos y enseres donde se pudiera trasladar el vino, aparte del que cada cual había ingerido. Tinajas de 450 a 500 arrobas, o sea, más de 7.000 litros por recipiente, el primer día de visita perdieron líquido al límite del alcance humano. El jolgorio festero se supone durante los días de asentamiento en Manzanares. De verdadera fiesta entre vecinos con juntas y pegas.

En esta bodega, ocurrió un accidente. Uno de estos soldados se abrazó al brocal de la tinaja con tal “ansia viva” y esfuerzo que hizo para llegar al líquido que perdió el equilibrio, cayendo de bruces y por más que intentaron los compañeros en socorrerle, la inmersión fue instantánea. El cuerpo pudo recuperarse a través de unas arrebañaderas, ya con la dosis de ahogo profundo, sin recuperación posible.

Opino que aquel monolito de granito, por ciento desapareció, no se sabe dónde están sus restos. Respetando la historia de nuestro pueblo  se debía haber conservado con nueva inscripción: EN MEMORIA AL SOLDADO DESCONOCIDO, QUE PERDIÓ SU VIDA EN LA IV TINAJA DEL EMPOTRO DE UNA BODEGA.– Manzanares 30-3-1939.

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

Ángel García-Consuegra Guijarro

Siempre he vivido la Navidad en sentido de familia

José Felipe Fernández López es el delegado diocesano de pastoral de juventud de la Diócesis de Ciudad Real además de Párroco in solidum de la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares. En nuestro café de hoy, José Felipe nos hablará acerca de la Navidad. De cómo la vive él, de cuál es el significado que él le da a estas fechas y analiza cómo la vive la sociedad.

Pregunta: ¿Qué es para ti la Navidad?

Respuesta: Para mí principalmente es el hecho de rememorar el nacimiento de Jesucristo, que como sabemos es central para la vida de cualquier cristiano. También está ligado a toda la temática de la unión familiar, de juntarnos y también es un tiempo para vivir en eso. Tal vez está relacionado porque Jesús nació en una familia y es un ejemplo a seguir.

P.: ¿Cómo te gusta celebrar la Navidad? ¿Sueles hacer algo diferente al resto de personas?

R.: Mi vida ha cambiado mucho. Recuerdo las navidades de mi infancia y recuerdo las vivencias con la familia, el encuentro y muchos momentos esperados. Cuando fui sacerdote, mis primeras Navidades las pasé bastante lejos de casa, pero bueno, tuvo su parte positiva porque mucha gente de las parroquias se me abría a que estuviese en estas fechas tan señaladas con ellos y es de agradecer. También tuve la suerte en mis primeros años de estar en un equipo de sacerdotes donde lo celebrábamos juntos. Pasar estas fechas con una comunidad parroquial también me parece importante. La Misa de Nochebuena, la Misa de Navidad también son momentos para vivir en comunidad y yo he disfrutado mucho de ello. Probablemente no haga cosas muy diferentes al resto de la gente, pero sí que es verdad que a lo largo de mi vida he tenido momentos en que la he vivido de forma diferente, pero siempre en sentido de familia. Ya fuera la familia física, espiritual o sacerdotal.

P.: Ahora que sí puedes, imagino que aprovechas para estar junto con tu familia ya sea en Valdepeñas o en Manzanares

R.: Ahora es al revés, mis padres vienen a estar conmigo. La cercanía geográfica permite que mi familia puede venir, y también se han adaptado mucho a esta vivencia parroquial. Se han unido bastante en la Misa del Gallo y después cantamos villancicos en el salón de la Iglesia. Es una suerte poder compartirlo con ellos.

P.: ¿Dista mucho el significado que pueda tener la Navidad para la sociedad que el que pueda tener para ti?

R.: Yo creo que, en primer lugar, cada uno tiene total libertad de celebrar la Navidad como crea conveniente. Eso no quita que uno deba tener las cosas claras cuando lo vive desde una perspectiva de fe. Creo que es verdad que estamos muy ligados al consumismo, aunque también pienso que es algo que se da no solo en Navidad ya que lo vemos también en todo el año. Yo siempre digo que los españoles no sabemos celebrar nada si no es con una buena comida de por medio y tampoco creo que sea lo más adecuado. El tema de regalos se da a lo largo de todo el año y creo que tenemos que ser muy responsables en este tema tanto con los niños como con los adultos.

P.: Relacionado con el consumismo, el Estudio de Consumo Navideño 2019 elaborado por Deloitte refleja que los hogares españoles tienen un presupuesto de 554 euros en Navidad, lo que supone un 2,4% más que en 2018. ¿Te parecen alarmantes estos datos?

R.: Todos los abusos son peligrosos y más cuando estamos pasando por un periodo económico un tanto inestable. No me parece lo más adecuado incrementar ese consumo, pero también es cierto que, si eso no sucede, los comercios cerrarían y se quitarían puestos de trabajo. Al final con este tema sucede el fenómeno de la pescadilla que se muerde la cola y nunca sabes que es lo más acertado. Cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes de lo que podemos hacer y podemos gastar. Yo muchas veces en estos temas sigo los dictados del sentido común. Cuando nos hemos juntado en Navidad los abuelos con los hijos y con los nietos, los abuelos siempre piden que podamos vivir todos estos momentos juntos. A lo mejor los de mediana edad lo que piden es que se pueda hacer con las mejores condiciones, y los niños lo que piden son juguetes y regalos. Para los cristianos, también tenemos que hacerlo desde nuestra perspectiva de la fe.

P.: Durante este mes de diciembre se va a representar en la Iglesia de Altagracia la obra “Entregado” en su cuarta edición, ¿sirven también estos actos para preparar la Navidad?

R.: Efectivamente. Los días 6,7,8,27 y 28 de diciembre a las 20:00 en la Parroquia tendremos la cuarta edición de “Entregado”, esta vez dedicada a la vida de la Virgen María. Todo lo que facilite a la gente el hecho de conocer la importancia evangélica de lo que se está celebrando me parece fundamental. Ya sea en Navidad contando el Nacimiento de Jesús o relacionado con la Inmaculada contando la vida de María. Los primeros interesados en que se sepa lo que estamos celebrando somos nosotros, los creyentes. La humildad, el esfuerzo y el cariño son los pilares de esta representación. Es una invitación sencilla y humilde a esta cuarta edición de “Entregado”. También hay mucha responsabilidad de querer hacerlo bonito y que salga bien.

P.: Para terminar, no sé si tú eres muy dado a hacerlo, pero, ¿tienes algún propósito para el 2020?

R.: Gracias a Dios no tengo que quitarme ya de fumar, pero igual hacer algo más de deporte no me vendría mal (risas). Tal vez sea por la edad, pero con el paso de los años cada vez pienso en deseos más realistas. Quiero que mi familia y mi gente de Manzanares sean felices. La vida traerá sus sinsabores, pero pedir la felicidad es muy importante. Ya lo dijo Jesús en su día: “Pedid y se os dará”. Personalmente lo que pido para todos nosotros es que seamos felices y que se vean cumplidas todas nuestras expectativas y nuestros sueños. Que creemos una sociedad justa y una sociedad mejor puesto que es algo realmente importante.

 

Quiero dar las gracias a José Felipe por acceder a esta entrevista. Soy consciente de que cada minuto suyo es oro y se encuentra para arriba y para abajo constantemente sin apenas tener tiempo para él. Me ha parecido la persona más adecuada para cerrar el año en mi sección. Trabajador, sencillo, constante y que vive la Navidad desde dentro, como se debe hacer. Recién aterrizado de Jordania, con un par de misas de por medio y con alguna que otra hora menos de sueño le dio tiempo a responderme a esta entrevista tan sincera y tan humana. Gracias por todo, sabes que te tengo un aprecio superlativo.

Para todos los lectores de Siembra yo también me sumo a la petición de José Felipe: que sean felices y que luchemos por un mundo más justo, que falta nos hace. Feliz cambio de década. Que nos sigamos tomando muchos cafés juntos.

Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

VIDA LOCAL.-

Titular correspondiente al martes 10 de febrero: “La Hermandad Ferroviaria de  Manzanares hace entrega de un pergamino al general Moscardó. En él se le nombra Hermano Honorario de la misma”, resumimos dicha noticia con estas líneas: “…El artístico pergamino es obra de Gerardo Escobar, obrero de Vías y Obras de Manzanares. La comisión que hizo entrega del pergamino estuvo formada por el Rvdo. P. Cristino del Carpio, capuchino, consiliario de la Hermandad; don Evaristo Bicand Daulart, inspector de Vías y Obras; don Francisco Amorós Cazorla, don Gerardo Escobar y don Juan Sánchez de la Blanca, hermano mayor. La entrega se hizo en el domicilio del general Moscardó. Los comisionados hicieron entrega del pergamino,  subrayando la circunstancia de que el ilustre soldado sea oriundo de Manzanares…El teniente general Moscardó agradeció el homenaje que se le rendía y tuvo palabras de elogio para la magnífica labor que realiza la Hermandad Ferroviaria de Manzanares, población que prometió visitar en fecha próxima”.

    OBRAS.-

“Reforma Gran Teatro”; este titular lo inserta “Lanza” en la edición correspondiente al lunes 16 de febrero, y continuamos leyendo: “Días pasados, y acompañado del señor alcalde don Pedro González-Román, giró visita al edificio del Gran Teatro el arquitecto madrileño don Germán Valentín-Gamazo García-Noblejas, de tanto renombre en la región por sus magníficas obras. De esta visita se ha sacado la certeza de que habrá que ir a la inmediata reforma del amplio edificio… constará de tres pisos y el cuanto al futuro teatro tendrá patio de butacas, entrada de entresuelo, y encima principal o general. El señor Valentín-Gamazo García-Noblejas se ha puesto ya manos a la obra en el proyecto”.

NOTAS NECROLÓGICAS.-

        Titular del jueves 19 de febrero: “Notas de Manzanares. Sepelio del Excmo. Sr. Don Francisco Mansilla”. Destacamos: “En la tarde ayer tuvo lugar el sepelio de los restos mortales del Excmo. Sr. don Francisco Mansilla Mansilla, fallecido el pasado día 17 en Madrid, donde residía accidentalmente. Su muerte había causado en Manzanares general sentimiento pues no en vano había convivido entre nosotros cerca de cincuenta años, por lo que se le consideraba como un manzanareño más, habiendo ejercido como notario de Manzanares durante muchos años. A las cuatro se organizó la comitiva…Presidían el duelo familiar el hijo del finado don Francisco Mansilla Juan; hijos políticos don Pedro Chabot Braconier; el Ilmo. Sr. don Blas Tello Fernández-Caballero, director general de Política Interior; y don Javier Hernández Arcos; nieto, don Blas Tello MansillaEl duelo oficial lo presidió el gobernador civil de Ciudad Real, señor del Moral; presidentes de las diputaciones de Ciudad Real y Toledo, señores García-Noblejas y Rodríguez Bolonio; alcalde de Manzanares, señor González-Román…También figuraba en el duelo una representación de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Notarial de Albacete. El Ayuntamiento de Manzanares y la Hermandad de Labradores asistieron en corporación pues de esta última formaba parte el finado como miembro del Cabildo…”

DEPORTES.-

Crónica con la firma de “Jolopca” en la edición del martes 3 de febrero: “Manzanares 1-Ferrocarril 0”, destacando el gol del manzanareño Gómez poniendo como colofón el cronista: “Lo mejor del partido lo fue, sin género de dudas, la concurrencia extraordinaria, digno de mejor resultado…Lo mejor, eso que decimos: el gentío que ha vuelto al fútbol de Manzanares. No reseña la noticia en esta ocasión la alineación de los jugadores que defendieron la elástica del equipo de Manzanares.

Manuel Rodríguez Mazarro

Ya ha llovido desde que estuve hablando con Tomás Bautista Criado, conocido por “el bolo”, entonces él contaba con 90 años. Me gustaba hablar con los mayores, siempre aprendía, conclusiones sabias que la experiencia enseñaba y actualmente todo está en la tecnología. Su aprendizaje escolar fue de cinco meses en la escuela de San Juan (hoy telefónica). Época en la que a los padres les interesaba que los hijos ayudaran en la casa, en este caso era el campo, hortelano, que no perdiera el tiempo en leer y en escribir, era aquella mentalidad.

Recordaba el eclipse total de sol en mayo de 1900, me lo contó a su manera y con gracia: –“llegaron muchos forasteros a Manzanares, incluso la cantina de la estación hizo menú especial para tanta gente. Se quedó el pueblo totalmente de noche, en los corrales las gallinas se fueron a acostar y la borrica empezó a rebuznar. Vinieron retratistas extranjeros con aparatos de chimenea y patas, se subieron a la torre de la parroquia y otros al castillo con garrafas de vino que les regaló el Ayuntamiento, el alcalde un tal González Calero Carrascosa y allí en las alturas pasaron el día”. Este comentarista se imagina una película de Berlanga de aquella época.

Después surge hablar sobre la epidemia que atacó medio Manzanares del cólera morbo en el 1855. —“A los enfermos los llevaban a la finca “El Españoleto”, donde se encontraba el lazareto, por el camino de los cerros”. —El desastre de mortalidad que produjo en el pueblo durante un año, caían la media de cinco al día de colitis y diarreas. —Llevaban a los infectados allí y pocos se salvaban. Mandaron hervir el agua que sacábamos de los pozos y blanquear las habitaciones. —Desde entonces no han dejado de enterrar cerca del pueblo. En 1880 hicieron el cementerio “viejo” (desaparecido).

“El Bolo” con noventa años, su boina encasquetada y gran entereza, recordaba todo aquél episodio de la pandemia del cólera que afectó gravemente a Manzanares. –Dio tres golpes en el suelo con la garrota, pensando, recapacitando y me hizo la pregunta:– “mi padre, que proviene de cuando en las casas de campo, se marchaban de quintería y solo comían gachas, bollosopas y patatas con pringue, –el fuego de sarmientos, dormían en los pollos, la sartén de rabo largo, en el silencio, solo se oía el ruido de soltar lo agarrao de la cuchara y ahí quedó reflejado el “catapún”.

–De esto surge el oficio del sartenero, personaje inmemorial de arreglos de:– “todo tipo de pucheros, sartenes, cacerolas y lo relacionado a composturas de estaño, lañas a dornillos y tinajas”.—Chapuzas con recorte de latas, botanas que se hacían revisadas por medio de llenado de agua, en caso de algún salidero, tenía solución.—Arreglo de colocar el “culo” a la sartén de ese catapún o los remaches a las patas o poner el asa a la alcuza, las trébedes, la lechera de salir a la calle al cabrero, ordeño de ubre y hervir la leche.

Después de esta curiosa conversación con “el bolo”, me fui a la calle la Tercia, 39 a casa de José Crespo Fierrez, más conocido por el “Hermano Pío”. Otro personaje con 97 años que tenía entonces, longevo de pertenencia, panadero de oficio, reído de la vida, humor característico, abundante vivencia, prestigiosa memoria tapada con gorra de mil batallas que, con él estuve recorriendo chascarrillos y buenaventura de primeros de siglo pasado, me refirió:

Dicen de casar, casar,

yo también me casaría                                                                                  

si la vida de casado,

fuera como el primer día.

 

Las mozas de Manzanares

no saben partir jamón;

pero si saben llevar

pelitos a lo garsón.

                                                                     

El “Hermano Pío” nació en Membrilla y a los pocos años sus padres vinieron a Manzanares. — ¡Había que hacer buen pan de candeal! Y así se quedó de panadero con diez años. Lo levantaban a las cinco de la mañana, acarreaba los leños al horno y costales de harina al obrador en la tahona de los “cristianos”. — Hacíamos el mejor pan de “cruz” de Manzanares. –Mi interés era recordar aquel olor de hace décadas, de pan recién cocido, elaborado al estilo tradicional, a horno de leña.

–Se amasaba a mano y deprisica, en caso de dormirse, el manotazo y colleja del maestro. Allí no se utilizaban las levaduras, masa madre y sobao, del que salía crujiente por fuera y mullido por dentro, aguantaba una semana y estaba igual, de los que se llevaban costales los gañanes al campo sin quedarse “miajón”.

¿Cuál es el secreto de buen pan denominado de cruz? –“El “Hermano Pío” costándole trabajo el levantar la cabeza, me respondió: –buena harina panadera, se amasa con agua, se deja reposar para que fermente de un día para otro y ya está la masa madre. ¿El hacerle la cruz por arriba y pincharlo por detrás?, dijo: –es para que salga perfecto y los vapores de cocer salgan y no reviente o se abra. Cada panadero tiene su clave, no todos los pinchos traseros son los mismos.

¿Algo curioso de tus años mozos?: –“En las bodas, la invitación se tenía por costumbre el repartir un cantero de pan y vino hartar, los novios guardaban, conservaban ese trozo, se decía que era para evitar disgustos entre las familias y daba fertilidad”. –Frase del “Hermano Pío”:–Lo que no bebas en esta vida, eso te has perdió.

Pues este fue el resultado de dos vivencias con 90 y 97 años, que hoy tendrían 131 y 138, años lúcidos y trabajando desde que tenían doce o catorce. Aclarada la incógnita del “catapún y el pan de cruz”, relatadas directamente por “El Bolo y el Hermano Pío” aborígenes de Manzanares.

La primera vez que el Reino de España otorgó un título a Manzanares, fue con motivo del único episodio bélico constatado en la historia de nuestro Castillo. Esto ocurrió al final de la segunda década del siglo XVI, con nuestra Encomienda muy pujante, y el Castillo semejaba una “Casa de Encomienda” más que una fortaleza militar,.. Esos años no fueron fáciles en España, pues, a pesar de la victoria total sobre los almorávides, en 1492, la entronización de Carlos.I, empezó a crear problemas en la nobleza española que, sobre todo, tras ser coronado Carlos como emperador en Aquisgrán,  se sintió “desatendida” de su Rey. Este malestar, se transmitió, interesadamente, desde ciertos ámbitos de esa nobleza a los comunes del pueblo llano, haciéndoles ver que el séquito de nobles flamencos que trajo a España Carlos I, aprovechaba su habitual ausencia, para cometer abusos y tropelías, siendo percibidos como “extranjeros aprovechados”…  Todo eso, azuzó el fuego del descontento, hasta conducir al proceso, qué se habría de conocer como la “Rebelión de los Comuneros de Castilla. Por entonces,, se hicieron en Castilla  extensas privatizaciones de la tierra a costa de los comunes, concentrándose  grandes heredades, a lo que se añadió el aumento de los precios de la lana en los años previos, motivando  rencillas locales, como las de los artesanos textiles, descontentos con la acaparación de grandes partidas de lana por los mercaderes de grueso, que especulaban con ella cotidianamente. En esa tesitura, aumentaron las voces contra la autoridad de Carlos I, y  la agitación cundió en Castilla y, por ende, en La Mancha….

Sin embargo, Manzanares vivía en esos años una época de prosperidad, y las gentes del vulgo, y el propio Concejo, consideraban que el Reino de España, al retomar las riendas de la villa (hasta entonces en manos maestrales), dando preponderacia al Alcalde y al Concejo, frente al anterior poder del Maestre, les otorgaba mayores oportunidades para su pujante desarrollo.. y, así fue que Manzanares y sus gentes, se posicionaron del lado de sus reyes, al igual que sucedió en casi todas las villas del Campo de Calatrava y de San Juan, donde existía una sensibilidad similar ante el conflicto latente. Pero, por diversas y contrarias razones a las de calatravos y sanjuanistas, la causa comunera prendió con fuerza en otras zonas manchegas, como Toledo, donde la crisis urbana y el descontento de las capas menestrales, estuvo liderado por hidalgos de la importancia de Juan de Padilla, Pero Laso de la Vega,  Hernando de Ávalos, Juan Gaitán y el conde de Cedillo. Estos líderes rebeldes eran tan nobles como los que apoyaban al Rey, solo que por la situación específica de su territorio, o la valoración que hicieron del riesgo que corría su propio pecunio, optaron por decantarse a favor del movimiento comunero, para mantener su status de oligarquía local…Varios de estos rebeldes e hidalgos manchegos, estaban próximos a la Orden de Santiago, y eso explica que el movimiento comunero prendiera en las villas y territorios de dicha Orden, con mayor fuerza que en las villas y áreas de Calatrava y de San Juan, Por eso, en Ciudad Real, los altercados más fuertes ocurrieron en el área de Montiel y villas santiaguinas, donde mucha gente se puso a favor de los sublevados;. Pero, las indisciplinadas tropas comuneras, terminaron por hacer añorar lo “malo conocido”, y eso quitó mucha fuerza al movimiento comunero entre el vulgo… pues, “al fin y a la postre”, estaba comandado por la misma nobleza que les subyugó siempre…Cosas parecidas sucedían en las villas bajo control comunero, cuando eran “reconquistadas” por la realeza, que también exigía de inmediato a los paisanos: víveres, alojamientos y soldados..

Socuellamos, fue una de las villas manchegas donde prendió con fuerza la rebelión comunera, quedando bajo su poder….Y es aquí cuando aparece Manzanares en esta historia… Parece ser que los Comuneros de Socuéllamos, pusieron el punto de mira en Manzanares, que tuvo que prepararse para la lucha. En nuestra villa, el Comendador,    D. Rodrigo Manrique, en el año 1519, hizo restaurar el castillo, limpiando sus fosos y reacondicionando la liza,, lo que dio a nuestra Casa de Encomienda un aspecto de fortaleza inexpugnable, que se yerguía majestuosa sobre la vega del Azuer… Puestos , en pie de guerra todos los hombres útiles de la población, y  muchos de las villas de Villarrubia y Daimiel… se aprestaron en nuestro castillo a la defensa del  Rey….

Se cuenta que, cuando llegaron por el sur, -desde Membrilla- las tropas comuneras, con la pretensión de tomar el Castillo y el villazgo, la imponente visión de nuestro fortaleza les hizo poner “pies en polvorosa”, volviendo sobre sus pasos, tras recibir el aviso de los dos o tres primeros cañonazos que salieron del Castillo..

“Por este episodio, nuestra villa, recibió el título de “Leal Villa de Manzanares”, por la gracia del Rey Emperador Carlos I”…

“Y para terminar esta crónica, lo haré, plasmando la referencia que hicieron del episodio nuestros notables manzagatos, en 1579, en las Relaciones de Felipe II…

“cosas más dignas de memoria y ser sabidas, no hay más de que esta villa y vecinos de ella siempre han sido leales y muy servidores de Su Majestad, y en el tiempo de las comunidades, que fue el año de mil y quinientos y diez y nueve y en los demás siguientes que duró la dicha comunidad, en esta villa no hubo comunero alguno ni lo dejaron entrar, y se defendieron debajo del amparo de don Rodrigo Manrique, comendador que a la sazón era de esta villa, la cual recogió a todos los vecinos de ella en la fortaleza y castillo de la dicha Encomienda de manera que se resistieron, resistiendo a los comuneros y favoreciendo a los servidores de Su Majestad y recogiendo aquí todos los que se venían a amparar con sus personas y haciendas, y así se defendieron muchas en ella de los vecinos comarcanos”.