A Ourense solo le falta una cosa. Por lo demás, el que se acerca a conocer la ciudad (mejor diría se aleja, porque desde Manzanares nos queda a casi 700 km) no dejará de toparse con placeres para el cuerpo y alivios para el alma.

Un primer paseo por el casco viejo te termina llevando, entre callejas y plazuelas, con sus fuentes y cruceiros, a la Plaza Mayor. Porticada e inclinada, como ninguna otra verás por España. Y de ahí a la catedral. La catedral de San Martín, románica tardía de transición al gótico. Te basta un vistazo al pórtico para caer en la cuenta de que merece la pena. Dentro te aguardan las bellas capillas del ábside, un destacado retablo y un reconfortante paseo meditado por sus naves. Nada mejor que la piedra desnuda para dar descanso al alma. ¿Y al cuerpo cuándo? Pues aquí mismo también. Nada más salir de la catedral hay que cambiar de tercio y liarse con la tapa de empanada por las rúas da Paz, Lepanto o Viriato. Digo empanada como bien podría decir mejillones o pulpo, ya sabemos que en Galicia no se falla.

Aunque tiene Ourense otro atractivo que combina como ningún otro el tema este del deleite para el cuerpo con el gozo para el alma. Ya lo vieron los romanos que conquistaron Ourense, que sabrían de esto un rato. Las termas. Sí, sí, verdaderas termas. Hay variedad donde elegir, pero ya te digo yo con las que el acierto es seguro: Las de Outariz, a escasos minutos de la ciudad en coche y pegaditas al Miño. No hay mejor modo para descansar cuerpo y mente que dejar el móvil en la taquilla y sumergirse en estas aguas reparadoras.

Y estando en Ourense no te vengas sin acercarte (aquí sí que digo a conciencia acercarse, pues solo son un puñado de kilómetros) a la Ribeira Sacra. Justamente donde el Sil, el afluente del Miño que todos estudiamos, serpentea entre acantilados de paredes rocosas y laderas de viñedos. Si vas a ir con prisas, mejor no vayas. Porque te vas a arrepentir de no poder pasar un buen rato en sus miradores contemplando el agua luchando con la roca. La vista desde lo alto es espectacular, pero también merece la pena darse el paseíto en catamarán para apreciar de cerca los terrenos escarpados donde parece imposible poder vendimiar esas uvas que acabarán siendo los afrutados vinos de la Ribeira Sacra. Lo dicho, que si vas con prisas, mejor no ir. Porque la idea es quedarse a dormir en un monasterio de los muchos que abundan por la zona (de ahí lo de Sacra, claro). Hay que rematar bien esta escapada, que va de hermanar el bálsamo para el alma con los goces para el cuerpo. Y no puede ser otro que el Monasterio de Santo Estevo, otrora cenobio o colegio de Artes, pero hoy un Parador de los emblemáticos. Aún recuerdo el rato que eché leyendo en su claustro (el de los Obispos, el más cautivador, porque tiene dos más) o deambulando por su iglesia. Si a esto le unes el placer de desayunar en el claustro de la Portería con esos panes que por aquí se gastan o de cenar bajo una auténtica bóveda en las viejas caballerizas un rodaballo con un albariño de la zona, ya tienes otra vez la simbiosis cabal entre lo mundano y lo etéreo.

A Ourense solo le falta una cosa. Y es que el mar bañe sus tierras. Aunque visto lo visto, ni falta que le hace.

Concepción Moya García y Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil

El 11 de noviembre de 1910 tuvo lugar un nuevo suceso sangriento en Manzanares, cuando Ramón Clemente Casado abrió fuego contra una pareja de guardias civiles, matando a uno e hiriendo al otro, tras lo cual inició una larga huida al ser perseguido por decenas de guardias. Su perfecto conocimiento del terreno y astucia para escapar del cerco al que le sometieron, alargó la fuga durante 15 días, concluyendo con su entrega a las autoridades. El seguimiento exhaustivo de la prensa de todo el país, lo convirtieron en una leyenda, llegando a ser catalogado como el “último bandido”.

     Para buscar las causas del suceso, hay que retrotraerse en el tiempo. Ramón Clemente Casado, apodado “Uñas”, era un joven de 22 años, soltero, pequeño de estatura, delgado y moreno, que se dedicaba a la caza furtiva desde los 12 años, acompañando a su padre, con el objeto de alimentar a su humilde familia. Dos años antes del suceso fue sorprendido por dos guardias, uno de ellos conocido como Maroto, cuando estaba cazando pájaros, los cuales le golpearon hasta que entregó la escopeta. Un segundo incidente tuvo lugar el 8 de septiembre de 1910, durante la feria, cuando estaba cazando junto con Antonio Vázquez en “El Cuartillo”. Fueron descubiertos por dos guardias civiles a caballo, Antonio Hornero y Patricio Morales, que los persiguieron y tras capturarlos, los abofetearon y les dieron varias patadas, que le provocaron a Ramón la rotura de un oído y la descomposición del muslo, causándole una cojera que le duró dos meses. Fue atendido por el curandero Eugenio Calleja, debiendo prestarle Felipe López Cano una burra, para que pudiera desplazarse.

     En noviembre fue condenado por el Juzgado Municipal a 20 días de arresto, por sus actividades furtivas, denunciadas por un guarda de la finca de “La Mancha”, enviando a un alguacil para darle a conocer la pena y conminarle a que se presentase en el Juzgado. Ante su negativa y actitud amenazante, el empleado solicitó la presencia de la guardia civil para que le acompañara. A las 6 de la tarde del 11 de noviembre, la pareja formada por el cabo Juan Ramírez y el guardia Antonio Hornero, junto a Servando Fernández Muñoz, se presentaron en casa de Ramón, para conducirlo ante el juez. Pero Ramón al verlos llegar huyó, por lo que tras un infructuoso registro, regresaron al centro de la población sin él.

     El prófugo saltó las tapias del corral de su casa y se dirigió hacia el camino de la Cruz que debían seguir los guardias, escondiéndose en la tapia de la era de Capilla. Al llegar la pareja, el fugado efectuó dos disparos de postas hiriendo mortalmente a Hornero, el cual falleció horas después, y levemente a Ramírez. Los guardias dispararon infructuosamente sobre el atacante, que tras realizar los disparos, saltó al extremo de la pedriza, dándose a la fuga por el campo.

     Los heridos fueron auxiliados por los vecinos de las casas próximas que salieron al oír las detonaciones y atendidos por el personal de la Cruz Roja que llegó poco después junto con el médico, el Dr. Roncero. Hornero fue trasladado en camilla al hospital, donde falleció a las cuatro de la mañana, mientras que su compañero se desplazó por su propio pie, al ser leves las heridas. Ramón Hornero era natural de Almagro, tenía 31 años y dejaba a su viuda embarazada y con tres hijos. Fue enterrado a las cuatro de la tarde, presidiendo la ceremonia el teniente coronel jefe de la Guardia Civil, un comandante de zona, el alcalde, el juez de instrucción y el municipal, junto a varios concejales. El cabo Ramírez estuvo en tratamiento 15 días, recuperándose plenamente de sus heridas[1].

     A partir de ese momento se llevó a cabo una larga e infructuosa persecución. El teniente coronel jefe de la Benemérita en la provincia se dirigió a Manzanares para coordinar la operación, donde fueron encaminados todos los guardias civiles disponibles para participar en ella. La prensa de todo el país se dedicó a magnificar sus hazañas tachándolo de bandido o bandolero. Las informaciones indicaban que había herido a un guardia del campo en el brazo diciéndole “no te mato, pero te dejo manco”, cuando solamente lo desarmó, poniendo en su boca declaraciones como: “catorce cartuchos me quedan, trece son para los guardias y uno para mi”, e incluso algunas informaciones lo situaban en la sierra de Alcaraz o en la aldea de El Salobral, cuando no salió de los alrededores de Manzanares.

     Ramón tras el tiroteo huyó hasta el corral de “la Retamosa”, donde un vecino de Daimiel le dio de cenar. El día siguiente estuvo merodeando por los alrededores de Manzanares, encontrándose con un pastor que le aconsejó entregarse a las fuerzas del orden. Después cenó y pernoctó en la casa de Filiberto Lozano, de la que salió el 13 por la mañana, día en el que no se cruzó con nadie, eludiendo el operativo montado por los guardias civiles para su persecución.

     El 14 se refugió en un chozo de pastor, donde sorprendió a los guardias de campo León Gutiérrez y Francisco Córdoba, que estaban al servicio del ayuntamiento de Daimiel, cuando iban a penetrar en él. Les obligó a entregar sus armas y municiones, manifestándoles a continuación “que no se mataba, porque quería defender su vida matando”. Después, les conminó a que se marcharan de allí.

     Los guardias informaron de estos hechos a las fuerzas de la guardia civil, que montaron un operativo con quince parejas al mando del capitán Herrera y del teniente Alderete, reforzados con guardias de campo, consiguiendo localizar al prófugo en la corraliza de “la Retamosa”, cercándola para evitar su huida. Tras ello se produjo un intenso tiroteo entre Ramón y sus perseguidores, en el que el primero procuró limitar el uso de las municiones. Los guardias ante el riesgo que suponía asaltar el corral a campo abierto, más teniendo en cuenta que Ramón se encontraba atrincherado y era un experto tirador, decidieron esperar la llegada de la noche.

     La acción más audaz de Ramón fue la que realizó a continuación, pues al sentirse acorralado dio muestras de gran astucia, escapando de un cerco en el que participaban unos cuarenta hombres. Armó un pelele con dos palos y sus ropas, colocándole una de las carabinas que había sustraído a los guardias jurados, y lo dejó junto a una tapia a la vista de sus perseguidores. Al verlo, los guardias se acercaron y abrieron fuego contra él, tras lo cual el capitán Herrera, el teniente Alderete y el guardia de campo Hilario Vallejo, se dirigieron al galope al corral, donde solo vieron el muñeco dejado por Ramón. Éste vestido con su ropa interior y una americana, junto con la escopeta, eludió el cerco aprovechando la confusión y la oscuridad, pasando incluso al lado de un guardia de caballería que no lo vio. En el fracasado asalto resultó herido leve el guardia Vallejo, al ser confundido con el prófugo[2].

 


[1] El Imparcial, 13 y 15 de noviembre de 1910; La Mañana, La Época, El Liberal, El Siglo Futuro y El Día de Madrid, 15 de noviembre de 1910; Diario de la Mancha y El Correo Español, 16 de noviembre de 1910; Heraldo Militar, 18 de noviembre de 1910; El Pueblo Manchego, 16 de mayo de 1911.

[2] Diario de la Mancha, 16 de noviembre de 1910; El Día de Madrid, 16 y 19 de noviembre de 1910; El País, 16 de noviembre de 1910; El Imparcial, 17 de noviembre de 1910.

Concepción Moya García y Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil

En la actualidad estamos viviendo unos momentos difíciles, por la pandemia del coronavirus Covid-19, que nos ha obligado a cambiar nuestra forma de vida, al menos de forma temporal, como consecuencia del confinamiento y la paralización de las actividades económicas no esenciales, para detener la expansión de una enfermedad para la que no se conoce vacuna ni remedio, y que se está expandiendo rápidamente por toda la humanidad. Pero esta situación no es la primera vez que aparece, pues en la historia encontramos otros momentos en los que han ocurrido situaciones similares, que han afectado gravemente a la población, siendo las actuaciones adoptadas parecidas a las actuales, como podremos observar a continuación.

En este artículo vamos a hablar de dos de las más cercanas a nuestro tiempo. En el siglo XIX, el cólera fue una de las enfermedades que produjo una mayor mortalidad en el mundo. La primera epidemia se desarrolló en la India en 1817, y desde allí se extendió a Europa, América y otras zonas de Asia. España sufrió cuatro brotes importantes desde 1833, que provocaron grandes mortandades. El más fuerte tuvo lugar en 1885, procedente del sur de Francia, y favorecido por el comercio del país vecino hacia los puertos levantinos. El cólera se introdujo por Valencia, extendiéndose desde allí por toda la geografía española, siendo las regiones más afectadas las del sur y el levante. El número de infectados ascendió a más de 338.000, de los cuales casi 120.000 fallecieron, creando una situación de psicosis en la población1.

Las principales medidas contra la epidemia fueron sobre todo higiénicas, siendo un ejemplo el bando publicado por el ayuntamiento de Valdepeñas, mucho antes de que la enfermedad llegase a la localidad, solicitando a los vecinos que blanqueasen sus casas, procurando el mayor aseo y limpieza de las mismas, además de prohibir el movimiento de estercoleros y basuras, así como arrojar aguas sucias o inmundicias a la calle. Al mismo tiempo se acumularon productos desinfectantes y cal viva para calcinar los cadáveres y se crearon lazaretos para asegurar el aislamiento de los afectados, aunque al final no fue preciso utilizarlos. Para evitar el desabastecimiento de alimentos, se aconsejó a los comerciantes que tuvieran reservas de arroz, azúcar y almendra2. Aunque existía una vacuna contra la enfermedad, creada en enero de 1885 por el médico español Jaime Ferrán, el número de vacunados apenas alcanzó los cincuenta mil.

Uno de los primeros pueblos afectados en la provincia fue Membrilla, donde se inició a comienzos de julio. Cuando el día 23 se empezaron a generalizar las muertes, la situación se volvió alarmante. Una de las primeras medidas que se tomaron fue prohibir el lavado de la ropa en el río Azuer, estableciendo un puesto de la Guardia Civil para que se cumpliera la orden. De esta forma se evitó que la enfermedad se propagase hacia Manzanares y Daimiel.

El hecho de que en Manzanares se diera la circunstancia de que el alcalde, Juan Sánchez Cantalejo, fuera médico, favoreció que se tomaran con prontitud las medidas adecuadas, comenzando la desinfección de locales y calles, al tiempo que se suspendían la celebración de actos multitudinarios. Ello provocó la amarga queja de Filomena de San Giuliano, que después de desplazarse con su compañía y 800 kilos de equipaje para dar dos funciones en el teatro de Manzanares los días 25 y 26 de julio, y sufrir la fumigación de su personal y material, al final no recibió la autorización para realizar la representación, al no permitir las autoridades sanitarias las aglomeraciones de público.

La grave situación en Membrilla a finales de julio, con 32 fallecidos en 16 días y 34 personas convalecientes, un médico en cama afectado por la epidemia y el otro en un “grave estado de postración moral” por tener enferma a su hermana, unida a la resistencia de los enfermos a tomar la medicación, provocó que el subdelegado de medicina de Manzanares tuviera que ponerse al frente de la situación sanitaria en Membrilla. El gobernador de la provincia se desplazó a la localidad con desinfectantes y recursos, llegando numerosas ayudas desde Manzanares para controlar la epidemia, que entre los días 4 y 10 de agosto causó 85 infectados y 40 muertos.

En Manzanares, a las medidas higiénicas y sanitarias se unió el control de las personas que entraban en la localidad. Un médico se desplazó a la estación del ferrocarril para someter a los viajeros que llegaban a una inspección facultativa. A aquellos que presentaban algún síntoma de la enfermedad, les expedía un certificado y los enviaba al hospital de “epidemiados” que se había establecido en el Hospital de la Caridad, situado en la esquina de las calles Estación y Hospital (actualmente Virgen de la Paz y Alfonso Mellado). Por otro lado, se formó una asociación de mujeres, presidida por Dolores Noblejas y Antonia Enríquez, que apoyaba y secundaba las medidas dictadas por las autoridades y atendía a las personas afectadas, lo que favoreció que los escasos focos en la población se controlaran y extinguieran con rapidez3.

El primer caso de cólera en Manzanares tuvo lugar el 5 de agosto, dándose la enfermedad por controlada el 28 de septiembre. Durante este tiempo, hubo un total de 54 personas infectadas de las que murieron 39, un número bajo, si lo comparamos con otras localidades como Membrilla con 368 afectados y 158 muertos, Valdepeñas 469 infectados y 182 fallecidos, Alcázar de San Juan con 395 y 163 o Tomelloso con 398 y 225, respectivamente.

Para celebrar el fin de la epidemia, el 18 de octubre se celebró en la iglesia de la Asunción un solemne Te-Deum de acción de gracias, al que asistieron las autoridades, cofradías y fieles, oficiado por Pedro José Sánchez Carrascosa, que hizo un compendio de los momentos vividos durante la epidemia y de las medidas tomadas por las autoridades, destacando la acción del alcalde, que ayudó y consoló a los enfermos desde su doble función, administrativa y científica. La procesión y festividad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, al no poder realizarse en su día, se celebró el 25 de octubre, a continuación de la novena4.

La epidemia de gripe de 1918 fue una auténtica pandemia mundial, provocando un gran número de muertos en todo el planeta, que algunas fuentes cifran entre los 50 y 100 millones, calculando que murió un 2,5% de la población. En España los datos oficiales de fallecidos ascendieron a unos 169.000, aunque las estimaciones realizadas por investigadores actuales los elevan hasta los 260.000. El momento crítico de la epidemia en nuestro país fue entre los meses de septiembre y noviembre de 19185.

A finales de septiembre, el Gobierno Civil distribuyó circulares dando instrucciones sobre los casos sospechosos de gripe y ordenó la instalación de locales para personal técnico y desinfección, por si fuera necesario el aislamiento de enfermos. En octubre de 1918, la epidemia afectaba a numerosos pueblos de Ciudad Real. La cifra de morbilidad en la provincia pasaba de 2.000, los casos graves un 6%, mientras las defunciones se encontraban entre un 2 y un 3%. Las poblaciones más afectadas eran Daimiel, Miguelturra y sobre todo Tomelloso con unos 3.000 casos, y cuatro o cinco muertes diarias, habiéndose propagado la epidemia por la llegada de forasteros a la vendimia. El 9 de octubre se estableció un puesto sanitario de vigilancia para desinfectar a los viajeros procedentes de puntos invadidos en la estación de Alcázar de San Juan, ampliándose posteriormente a las de Valdepeñas, Manzanares, Ciudad Real y Puertollano, y el 14 se dictó el cierre de todas las escuelas. Entre las recomendaciones médicas estaban el lavado jabonoso y frecuente de las manos, el fregado de las casas con zotal o lejía y que los hombres dejasen de acudir a casinos, peñas y tertulias.

Pese a ello, Manzanares no fue especialmente atacada por la enfermedad, pues mientras que en otros pueblos los casos se contaban por miles, el 8 de octubre se informó de la existencia de 40 afectados de carácter benigno y 15 con fiebres tifoideas. El 18 del mismo mes, se comunicaron 53 nuevos casos, 4 de ellos graves, en un día en el que en el hospital de Valdepeñas hubo 16 defunciones6.

Un claro ejemplo de la escasa incidencia de la enfermedad en Manzanares, se puede ver en las estadísticas de octubre, en las que aparecen 491 casos de gripe en su distrito, mientras que en el de Alcázar se cifran en 16.642, en el de Ciudad Real en 5.700, y en los de Infantes y Valdepeñas 3.119 y 1.377 casos respectivamente. El mes siguiente, Manzanares se mantiene con 307, frente a los 1.666 de Almadén, 1.470 en Infantes, 836 de Alcázar o los 709 en Valdepeñas. En los tres meses más duros de la epidemia, de septiembre a noviembre, en el distrito de Manzanares se contabilizaron 881 afectados, teniendo en cuenta que incluían a otras poblaciones grandes, como Membrilla y La Solana7.

Las principales medidas tomadas por el ayuntamiento de Manzanares cuando la epidemia atacó con más fuerza fueron el cierre de escuelas, la desinfección de las calles y locales, la limpieza de las cubas de reparto de agua, y la prohibición de actos con acumulación de personas, entre los que se incluyó la visita a los cementerios el 1 de noviembre. El número de muertos desde marzo de 1918 hasta finales del año siguiente ascendió a unos 758, un número muy bajo para tan largo periodo de tiempo, por lo que la epidemia apenas afectó a la localidad.


Jiménez Villalta, Enrique: Epidemias y salud. Ciudad Real: del cólera de 1833 a la gripe de 1918. Biblioteca de Autores Manchegos. Ciudad Real, 2013, pp. 68, 77 y 79.

Archivo Municipal de Valdepeñas (AMV). Caja 846, libro 13. Actas de sesiones 1883-1885. Acuerdos de 14 de julio y 2 de septiembre de 1884.

El Imparcial, 25 de julio de 1885; El Eco de Daimiel, 1 y 15 de agosto, 1 de septiembre de 1885; El Globo, 12 de agosto de 1885; La Iberia, 23 de agosto de 1885.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 16 de abril de 1886 y El Eco de Daimiel, 28 de octubre de 1885.

Jiménez Villalta, Enrique: Op. cit., pp. 121-124.

El Pueblo Manchego, 9, 14, 15, 19, 22, 24 y 31 de octubre de 1918.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 20 de noviembre, 16 de diciembre de 1918 y 31 de enero de 1919.

BERMÚDEZ, Antonio: Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931). Edición del autor en CD. Córdoba, 2008, p. 339.

Ángel García-Consuegra

En estos tiempos la televisión debe estar para informar, pero también para entretener, acompañar y concienciar

José Carlos Naranjo Sánchez – Maroto es periodista en Manzanares10TV. Ha estado en importantes medios a lo largo de su carrera como por ejemplo Cadena Ser, AS o Los 40 TV. En esta entrevista tratará de acercarnos la realidad de la televisión en momentos como este y nos contará la labor que hacen en la emisora local para alegrar la tarde a todos los manzanareños.

Pregunta: ¿Desde cuándo tenías claro que te gustaba el periodismo?

Respuesta: Lo tenía bastante claro desde la ESO prácticamente ya que me apasionaba el periodismo deportivo. La gente tenía la duda en Bachillerato de a qué carrera meterse, pero yo por suerte siempre supe cuál sería mi elección.

P.: ¿Por qué decidiste estudiar en Madrid?

R.: Cuando yo estudié la carrera, en esta comunidad no se ofertaba el grado de periodismo. Realmente me gustó mucho la opción de Madrid porque ahí es donde considero que está el meollo de esta carrera puesto que hay numerosos medios y periodistas. Tenía muy claro la carrera y también el sitio. En mi época, la Universidad Complutense es la que mejor fama tenía en este ámbito, pero allí ves otra realidad. La Carlos III también estaba muy bien, pero, aun así, estoy contento con la decisión que tomé. También me ayudaron en mi formación las distintas charlas de periodistas en los colegios mayores puesto que es donde prácticamente más aprendes de esta carrera. Hablar con profesionales, ver sus perspectivas, etc. ayuda mucho, casi más que lo que aprendes en las aulas que al final está todo orientado de una forma más teórica.

P.: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del periodismo?

R.: Estuve en PRISA mucho tiempo en la sección digital de la Cadena SER, AS, Los 40, etc. Mis primeras prácticas fueron en el Ayuntamiento de Manzanares tanto en OndaMancha como en la televisión municipal de entonces. Lo hice durante los primeros veranos de mi carrera. Ya en el de cuarto me quedé en Madrid en la SER en la sección de deportes. Ahí trabajé con personas que consideraba ídolos como Paco González y fue increíble. Otro verano estuve en el AS en la sección del Real Madrid y después de eso entré en Los 40 en una televisión que tenían que ya no existe. Ahí fue donde conseguí mi primer trabajo sin ser becario.

P.: Durante tu experiencia en la Cadena SER obtuviste un premio muy importante. Háblanos de ello.

R.: Sí, tengo muy buen recuerdo. Nos dieron un Ondas por cómo cubrimos desde la redacción de deportes los Juegos Olímpicos de 2008. Es verdad que nos lo dieron principalmente por los enviados que fueron a Pekín, pero, en parte, también lo considero mío porque trabajamos mucho los miembros de la redacción que nos quedamos en Madrid. Allí hay una diferencia de ocho horas con España por lo que teníamos que madrugar para trabajar y eso durante un mes fue costoso. Vivirlo trabajando es totalmente diferente a verlo desde casa que puedes hacer una selección de los deportes; ahí tienes que estar para todo. Recuerdo especialmente el día de la final de tenis en la que Nadal ganó la medalla de oro. Fue una auténtica locura cómo lo vivimos en la redacción.

P.: ¿Dirías que esa fue tu mejor experiencia como periodista o tienes otras mejores?

R.: Pese a lo vivido en la Cadena SER, diría que no es mi mejor momento como periodista porque era becario. Disfruté mucho de mi experiencia en la televisión de Los 40 porque tuve la experiencia de trabajar como tal. Hice un especial con Dani Martín, con Despistaos… aunque lo cierto es que como estoy ahora mismo en la televisión de Manzanares, no he estado nunca. La gente le tiene muy poca estima a los medios locales, pero te da mucha escuela. Es donde de verdad aprendes porque tienes toda la responsabilidad de la noticia y tienes que cubrir actos muy distintos: un pleno, un concierto de música regional, unas elecciones municipales, etc.

P.: Actualmente estáis haciendo “¿Quedamos? ¡En la tele!”, un programa en directo con Manzanares10TV para hacer más amena la cuarentena a la población. ¿Cómo surgió la idea?

R.: El programa fue una improvisación total. El fin de semana en el que se decretó el Estado de Alarma no trabajamos porque no había nada que cubrir. Yo estuve pensando en mi casa qué haríamos con la televisión ahora que no iba a haber actos porque al final vivimos de eso. Ese mismo lunes nos reunimos cada uno con una idea diferente. Es verdad que hay una gran diferencia entre lo que pensamos el primer día y lo que hacemos hoy. Todo ha ido evolucionando gracias a la implicación de la gente. Yo propuse que lo que toda la población necesitaba era entretenimiento y alejarse de los informativos que hablan todo el rato del coronavirus. La idea inicial consistía en una hora de programa centrándonos en cuatro o cinco noticias y a día de hoy, gracias a la colaboración ciudadana, hemos llegado a superar las tres horas en alguna edición. Estamos increíblemente agradecidos.

P.: ¿Qué tal la implicación de la población? ¿Ha respondido bien?

R.: La implicación ciudadana ha ido progresiva. Es cierto que el primer día no nos llegó mucha respuesta, pero a partir de ahí hemos recibido muchísimas fotos y videos de todo lo que pedimos. Son muy participativos y eso nos encanta porque hace que podamos tener un programa muy completo. Aun así, nosotros tenemos un bloque de noticias porque, al fin y al cabo, somos un medio de información y tenemos que darlas, aunque es complicado por la inexistencia de estas y solo manejamos los datos que aporta el Gobierno de España y el SESCAM. Además del bloque de noticias, tenemos muchas secciones que hacen que el programa sea lo más participativo posible. La asociación Kinésica del pueblo nos ayuda con una sección, también Germán con un apartado de fotografías o incluso una chica manzanareña que vive en Berlín y pinta nos ayuda con una sección de arte. Además, hacemos entrevistas porque pienso que son muy dinámicas y cercanas para que la gente pueda ver lo que opinan o lo que tienen que contar otros de su alrededor.

P.: ¿Cómo os organizáis para preparar el programa? ¿Cuál piensas que será el futuro de este?

R.: Nos encargamos de organizar los contenidos porque todo tiene que seguir un orden, no podemos meter la información de golpe porque queda raro para el espectador. Nos reunimos antes de cada programa y establecemos las pautas a seguir. Ojalá esta buena dinámica dure mucho tiempo porque se nos pasa el tiempo volando y muchas veces ni nos enteramos que llega la pausa para aplaudir. Respecto a la duración, esto tiene sentido mientras que esté la gente en casa porque así puede ver la televisión dos o tres horas. A mí me gustaría seguir cuando acabe el Estado de Alarma, es cierto que no será igual, pero hacer algo parecido con modificaciones porque engancha y a la audiencia le gusta lo que hacemos. La televisión tiene que estar para informar, pero en estas situaciones tiene que estar para entretener, acompañar y concienciar.

Muchas gracias a José Carlos por querer acercar la realidad de la profesión a todos los lectores. Tratar de crear contenido en momentos como este es ciertamente complejo y lo están consiguiendo a la perfección. No me cabe la más mínima duda de que los manzanareños están encantados de su servicio que llena nuestras casas cada tarde.

Por Francisco Menchén Bellón

 

“Si es bueno dormir, mejor es soñar.

Y lo mejor de todo, despertar”

ANTONIO MACHADO /1875-1939)

La crisis inducida por el COVID-19 nos está conduciendo a una gran transformación social, económica, cultural, educativa y espiritual, sin precedentes. El cambio tan profundo que estamos viviendo quedará grabado en nuestra memoria durante muchos años. La pandemia ha sacado de todos nosotros lo mejor que tenemos, y también nos ha obligado a renunciar a todos nuestros hábitos y costumbres y a aceptar, sin titubeo, un estilo de vida desconocido, inusual e incómodo. Estamos ante uno de esos momentos excepcionales que nos presenta la vida.

Algo insólito está pasando en Manzanares: las calles desiertas, las empresas, las tiendas, los bares y los centros docentes cerrados; toda la población confinada en casa, se halla estimulando el cerebro con distintas opciones, alternativas y planes. En el preciso momento en que escribo estas líneas, está cambiando el futuro de la humanidad. Es posible que nos dirigimos a un nuevo renacimiento que ponga al ser humano en el centro de los valores universales.

No estamos realmente aislados, puesto que internet nos está proporcionando aquellos recursos que necesitamos: alimentos, apps de aprendizaje, video conferencias, plataformas de entretenimiento y acceso a bienes culturales de todo tipo. Esta nueva forma de aislamiento nos permite colaborar en la construcción de una nueva mentalidad que será difícil revertir. Tras el aislamiento social es muy probable que cambien nuestros valores, creencias y patrones de conducta. Es la primera vez que en la historia de mi pueblo y de la humanidad se afronta con estas medidas una crisis global.

Los manzanareños tenemos que despertar la creatividad que habita en nuestro interior y empezar a pensar, a sentir con emoción lo que hacemos y crear el mundo que deseamos y, no esperar a que lo hagan los demás. Despertar es conectar con la energía que envuelve a nuestro cuerpo, que nos hace vibrar. La acción de despertar nos permite armonizar el propósito interior con el propósito exterior. Hay que evitar que el ego intente recuperar el control, pues trataría de oscurecer la consciencia emergente.

Pienso que, igual que en los años 40 y 50, la cultura occidental tuvo que posicionarse para vencer los desastres que se produjeron en las dos Guerras Mundiales, hoy día tenemos que recurrir a los patrones que utilizaron los líderes de aquella época, tanto intelectuales como científicos, para superar la descomunal locura, y valorar las estrategias más acertadas, con el objeto de explorar ideas y actuar ahora en consecuencia.

Según las investigaciones realizadas, me consta que, en aquel período, dentro del campo de las humanidades, se realizaron importantes avances, a cargo de los grandes genios del momento, que sirvieron para paliar el caos que se extendió por todo el mundo. Desde mi atalaya, quiero resaltar las aportaciones que hizo el prestigioso psicólogo suizo CARL GUSTAV JUNG (1875-1961), que investigaba por aquel entonces, sobre la influencia del inconsciente colectivo en el comportamiento humano.

La teoría jungüiana resaltaba, entre otros aspectos, el gran interés que había que prestar a la espiritualidad de Oriente para que el hombre y la mujer alcanzaran su plenitud. De este tiempo selecciono de su obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” este mensaje: “La naturaleza, el alma y la vida se me muestran como la divinidad manifestándose”.

Actualmente, estamos viviendo unos tiempos turbulentos, convulsos y desbordantes, hasta tal punto que, el coronavirus ha dado jaque mate a la humanidad entera. Por lo tanto, para salir de esta crisis existencial tan profunda, considero que hay que despertar, inexorablemente, a una nueva consciencia; no podemos continuar viviendo con los mismos parámetros, creencias y programas. Hay que empezar a valorar el sentido que tiene la dimensión espiritual para que el ser humano desarrolle todo su potencial que hay en su interior.

En el silencio del “estado de alarma” que estamos viviendo, la creatividad, la imaginación y la capacidad inventiva de todos los humanos han aflorado hasta el infinito, dada la facilidad de accesos que hemos tenido a productos culturales de todo tipo. Nunca en momentos de crisis se había recibido tantos impactos novedosos, en tan poco tiempo.

Hemos estados hiperconectados con el mundo, pero desconectados de nosotros mismos. Recurro a una sentencia de uno de los analistas más prestigiosos del planeta, YUVAL NOAH HARARI, historiador israelí, que ha declarado: “Superaremos la pandemia, pero corremos el peligro de despertar a un mundo diferente”

Estoy plenamente convencido que después de esta reclusión, retumbará en Manzanares una creatividad poderosa que traerá un nuevo renacimiento de todos los ciudadanos. Tendremos que, recrear, reajustar y reconsiderar muchos aspectos de nuestra organización política, social, educativa y también de nuestra vida interior. Pero no debemos sucumbir al miedo. Solo llegará el triunfo cuando se abra el corazón al vecino, al que piensa diferente, al desconocido y, entonces sentiremos que la energía creativa fluirá con AMOR por todo nuestro ser.

Pedro Villarroel

Hablamos en la anterior entrega de la posibilidad que la muralla de Manzanares no hubiera quedado terminada, o que hubiese dejado de construirse al poco de comenzar sus trabajos, comentando las posibles razones de ese abandono, y concluyendo que esa hipotesis de muralla inconclusa, es algo posible e, incluso, probable… Pero también supimos que hubo un proyecto escrito, en donde se habla de las características que esa muralla debía tener, y hay evidencias concretas de que Manzanares tuvo muralla, por los vestigios encontrados de su construcción de tapiales en varios puntos de lo que fue su trayecto. En todo caso, es innegable que, desde hace siglos, no queda en Manzanares nada de la muralla majestuosa que anunciaba su proyecto constructivo, y de eso, del ¿por que no quedó nada de la muralla?, versará esta última entrega acerca de la historia de la muralla de Manzanares.

Hemos de suponer, que la muralla de Manzanares, fuese cual fuese el tamaño que alcanzó, desapareció por completo en menos de dos siglos, por lo que dijeron algunos notables de Manzanares a Felipe II, en las Relaciones acerca de las características que tenía esta villa, allá por 1579”…cuando, contestando al tema de las murallas, adujeron lo siguiente:

Que se sabía haberlas tenido el pueblo, pero en aquellos años ya no se consideraban tales”…

Ademas de este contundente aserto, lo cierto es que no hay escrito ni documento alguno, de los que se han conservado en los Archivos de la Orden Calatrava, donde los visitadores que, regularmente, auditaban el Lugar de Manzanares, citen una muralla en los Siglos XIV y XV, antes de esas Relaciones hechas a Felipe II…No sabemos que llevó a esa situación, aunque ya reflexionamos sobre posibles causas en el anterior capítulo de esta serie. Como comentamos, quiza no se pudo construir, dada la magnitud de un proyecto a realizar por los menos de mil habitantes que tenía, entonces, Manzanares…Quiza la caida en desgracia de Frey Juan Nuñez de Prado, en 1352, principal instigador de su construcción, llevara a la suspensión de las obras un año después de su comienzo, pero tampoco sabemos si fue así. No hubo noticias..ni de grandes batallas, ni de catástrofes naturales en la época, por lo que a ninguna de esas razones parece imputable la desaparición de la muralla…Quiza todo eso influyó… pero, en todo caso, la más probable y fundada de las explicaciones para esa desaparición, es que: la razón por la que se construyó, terminó mostrándose poco consistente, ya que el Lugar no fue atacado por nadie, y los vecinos empezaron a ver a la muralla como algo innecesario, que impedía el crecimiento y la expansión de un Lugar tan prospero como era Manzanares por entonces. El amplio desarrollo de la ganaderia, como fundamento del crecimiento de Manzanares en su primer siglo de existencia, tenia lugar y asiento en las afueras del Lugar, en los pastos cercanos a las cañadas reales y en cuevas, próximas al Azuer, en los aledaños del Torreon de Moratalaz donde existían, además, pozos muy ricos en agua, que se utilizaban como refugio de ganado y pastores tranhumantes y como abrevaderos. El Lugar de Manzanares se nutría económicamente de los impuestos que imponia La Mesta a los dueños de esos ganados, por la utilización de nuestro agua y pastos, pero muchos de estos ganaderos no vivían en el Lugar…Los aldeanos de Manzanares, aun eran escasos en número, y podían tener sus viviendas por dentro del perímetro de las murallas. Sin embargo, ya justo por la época en que se construyó la muralla, comenzó a crecer la actividad agropecuaria en Manzanares, ante las enormes posibilidades de las tierras de su encomienda, por la riqueza en agua de su subsuelo. No solo era muy rica y feraz la vega del Azuer, famosa por sus huertas en toda la región, incluso antes del nacimiento de Manzanares… es que todos los terrenos existentes, dentro de las lindes de la encomienda, tambien eran muy ricos.. De forma y manera, que Manzanares, en pocos años, cambió la actividad ganadera por la agropecuaria, como primera fuente de vida e ingresos. Mucha gente forastera resultó atraida por estas riquezas naturales, y comenzaron a asentarse en el Lugar, incrementando su vecindario, que ya no tenía cabida por dentro del perimetro de la muralla. Asi la cuestión, las casas comenzaron a crecer por fuera de la misma, certificando su defunción, ya que el cercado, o lo que hubiera de él, quedó engullido en el interior del Lugar, perdiendo, de ese modo, la utilidad defensiva que se le quiso dar en origen… Los nuevos aldeanos del Lugar, fueron derribando la muralla, poco a poco, reutilizando sus tapiales y piedras en las nuevas construcciones que expandíeron el área urbana.

…De esa manera, puede decirse, que los descendientes de aquellos que construyeron la muralla, decidieron derruirla… y acabaron con ella y con su historia en Manzanares.

 

Elena Morales regenta el pazo Santa María en el camino de Santiago.

“Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan”

“Hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino”

“Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros”

Fue la decisión más difícil de su vida, dejarlo todo y volar con Miguel hacia Galicia donde los padres de este necesitaban que se hicieran cargo del negocio que había emprendido. Se encontraron con un hotel que levantar y mucha soledad. A partir de ahí, horas de trabajo robadas al sueño y mucha imaginación para acabar reflotando este precioso pazo con un equipo de doce personas.

 Esta manzanareña de 35 años que había estudiado diseño gráfico después de haber pasado por la aulas del IES Azuer era wedding planner y se formaba en marketing digital. Ahora descubre a los viajeros al borde del camino y de ellos aprende cada día.

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Qué fue lo más duro?

Los comienzos fueron tan complicados que aun a día de hoy ambos pensamos que si tuviéramos que repetir la experiencia, no lo haríamos. Con tan sólo 25 años, trabajábamos todo el día, todos los días de la semana y hasta altas horas de la noche. Es cierto que con esa edad el cuerpo lo aguanta todo, pero realmente fue un cambio de vida muy grande, pasamos de trabajar en Madrid con un ritmo de vida frenético pero rodeados de un entorno para nosotros muy cómodo, bien posicionados y trabajando de lunes a viernes al medio día, para dejarlo todo para trabajar en el duro mundo de la hostelería. Y dormíamos poco, siempre pensando en cada uno de los problemas que se nos iban planteando, progresando muy poco a poco e intentando ahorrar para poder ir contratando a cada vez más gente que nos ayudase hasta que llegamos a poder contratar a un equipo de doce personas entre personal de limpieza, jardinería, cocina, sala, recepción, servicios complementarios para masajes, etc.

Lo más duro fue la sensación es que el tiempo ha transcurrido muy deprisa pero en Galicia las cosas ocurren muy despacio, o al menos muchísimo más despacio que en Madrid y eso nos desesperaba, era imposible cerrar la agenda semanal porque los profesionales y proveedores no adquirían un compromiso. Gracias a Dios, hoy podemos decir que nos acompaña personal muy válido, formado, con idiomas y con ganas de aprender y mejorar, y un buen ejemplo de ello es un manzanareño que se llama Alejandro Nieto-Márquez, que aunque no nos conocíamos anteriormente del pueblo, una vez leyó que yo estaba buscando personal y no dudó en desplazarse para trabajar en Galicia.

¿Qué te atrae de este negocio? ¿Qué encuentras de bello en él?

Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan, la mayoría de ellos es un público nacional e internacional, educado, tranquilo, que viene al Camino de Santiago con ganas de pasarlo bien y desconectar del día a día, de las redes sociales, de las tecnologías y de encontrarse consigo mismo y con los demás, gente sana de cuerpo y de corazón. De muchos de ellos hemos aprendido muchísimo porque hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino.

¿Elegiste el Camino de Santiago por alguna razón en especial?

Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros, y eso que hacía ya muchos años que yo había ido con mi mejor amigo David Bernalte, también “manzagato”, a vivir esta experiencia y puedo decir con seguridad que es una de las experiencias que más me habían marcado en la vida, pero nada hacía adivinar que terminaría dedicándome a vivir de ello y que podría pasear entre los frondosos bosques gallegos cada día.

Imaginamos que al ser un establecimiento pequeño, de los llamados “con encanto”, el trato con el cliente es primordial. Háblanos de ello: ¿se aprende de cada viajero? ¿Qué te enseña el trato con los huéspedes?

Son muchas las personas que idealizan el hecho de montar un negocio propio dedicado a la hostelería “con encanto”, sin embargo han de contar con que no es un negocio más, a partir del día 1, vives dedicado en cuerpo y alma a atender a las personas que vienen a visitarte y en muchos meses continuos no hay descanso, es un trabajo intenso, como muchos otros… lo mejor de ello es que Miguel y yo tomamos vacaciones a la vez, y cerramos el hotel por una larga temporada, lo que nos permite dedicarnos a viajar, que es lo que más nos gusta del mundo. Lo peor: el verano lo pasamos trabajando, y se limitan las posibilidades de viajar junto a amigos o ir a la playa.

¿Hay ayudas para jóvenes emprendedores?

No, no hemos encontrado ayuda alguna para jóvenes emprendedores ni facilidades a la hora de emprender una nueva vida en la “España” más despoblada, de hecho, más bien todo han sido dificultades y complicaciones a la hora de hablar con las instituciones y plantear mejoras.

Te ves allí toda la vida o eres un espíritu libre….

No sabría decirte que va a ser de nosotros en el futuro, vivimos en el día a día y nuestro negocio a día de hoy va bien, de hecho hemos montado una empresa de gestión de hoteles y van surgiendo nuevos proyectos. No obstante no pasa un día que no eche de menos mi tierra o Madrid, e intento escaparme aquí cada vez que puedo, sin duda lo que más se echa en falta cuando se está lejos es a la familia y amigos, da igual que vivas en Galicia o en Pekín.

Para terminar, me gustaría invitar a todos vuestros lectores a que vengan a visitar Galicia y Pazo Santa María, Galicia es una tierra que enamora por sus paisajes y su gastronomía, y sin duda el Camino de Santiago es una experiencia que ha de vivirse al menos una vez en la vida. Y que se identifiquen, que tendremos una sorpresa preparada para cada uno de ellos.

Elena Morales

morales@pazosantamaria.com

Gerente

CRÓNICA DEL SILENCIO.

En el momento de escribir esta crónica, viernes 20 de marzo, recorre como un escalofrío por todo el pueblo la noticia de la muerte de Francisco Javier Collado Rivas, guardia civil que prestaba servicio en Herrera de la Mancha y que tenía un hijo de 10 años. Silencio sobre silencio. De aquí a que este artículo vea la luz, toneladas de silencio se habrán derramado como arrobas de denso aceite sobre los tejados de Manzanares, sobre las ciudades de toda España.

El silencio lo inunda todo. Ni los aplausos ni las sirenas pueden conjurarlo. Ahora todo es silencio y cuando, poco a poco, los ruidos de la ciudad se vayan filtrando por los resquicios de este silencio tan duro, cuando las voces cantarinas de los niños fluyan como agua de manantial que rompe los terrones, entonces, aún el silencio permanecerá, de fondo, invisible y eterno en el corazón de muchos porque lo que estamos viviendo estos meses será difícil de olvidar.

 

Está en lo que tocas, está en lo que respiras. Un contagiado contagia a su vez a otros cinco. No sabes que lo tienes, pero lo tienes. Lo trasmites a tus compañeros de trabajo. A tus hijos. Y aunque nos dicen que es leve, aunque no ves imágenes de los hospitales, las UCI y los tanatorios, el miedo es libre (y, en este caso, justificado). Se oye en sordina jugar a los niños en el interior de las casas esperando que la plaga pase de largo. Aquí nadie ha rociado el dintel y las jambas. Manzanares contiene la respiración. Espera. Guarda silencio.

EL RUIDO PRECEDE AL SILENCIO

Pero el ruido precede al silencio: la semana del 8 al 15 de marzo fue la del ruido. Ensordecedor el ruido del 8M en las calles con motivo de las manifestaciones del Día de la Mujer; el ruido que aún resuena en ecos lejanos sobrevolando este mar de silencio. Ya había 674 casos y 17 muertos.

10 de marzo: aplazamiento de las Jornadas Empresariales de Manzanares. En las agendas oficiales comienza a haber tachones: De Patricia Franco a Ramón Jauregui; se van cayendo sus compromisos.

11 de marzo: suspensión de todas las actividades sociales y culturales del Ayuntamiento y el mercadillo. Todavía quedaban 5 días para la entrada en vigor del Estado de Alarma pero se empezaba a respirar que íbamos a perder el pulso de nuestra vida normal.

12 de marzo: llega la medida más radical de Nieva antes del confinamiento: suspensión de la Escuela de Música, la Universidad Popular, las Escuelas Deportivas, el Centro Ocupacional y el CAI municipal. Mucho ruido. Es como cuando el escándalo de pájaros eléctricos presienten ya la cercanía del tsunami. Pero ese mismo día aún queda espacio para el esperpento. Esto es la España de Valle Inclán, al fin y al cabo: la Universidad de Castilla La Mancha suspende las clases sin contar con Page. El presidente del Castilla La Mancha, airado, acusa a “algunos” de querer quince días de vacaciones.

Más ruido; es la mañana del ruido: una madre llama al instituto Azuer dando noticia de su hijo está aislado con síntomas. Ha estado en una excursión en Madrid junto con otros 60 alumnos. Es el tiempo de los buenos reflejos: la dirección del centro ordena a cuatro grupos de alumnos que se vayan a casa. El ruido es ya ensordecedor; el ruido de los mensajes de whatsapp, que es el mayor de todos: bulos, rumores, los padres se presentan en la puerta de los centros a llevarse a sus hijos, llamadas telefónicas, correos electrónicos… de la Guardia Civil, la Inspección Educativa, de la Subdelegación del Gobierno… el ruido va en aumento pero Page aún no suspende las clases hasta las 19,00 horas.

13 de marzo: se empiezan a difundir fotos de las estanterías de Mercadona vacías; los profesores trabajan (ya sí en silencio) en los colegios e institutos. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez anuncia que anunciará el Estado de Alarma

14 de marzo: algunos bares y negocios de Manznanares empiezan a cerrar por iniciativa propia. Unas horas después comienza el Estado de Alarma. Irrumpe el silencio.

15 de marzo: rompe el silencio de la mañana del domingo el megáfono del coche de Protección Civil recordando el decreto por el que estamos obligados a permanecer en casa. Domingo raro. Sin misa, sin cañas a mediodía, sin ir a ver a los abuelos. Sensación aguda de incredulidad.

Por la tarde pasan el aviso al Hospital de Manzanares de que enfermos por coronavirus del hospital de Tomelloso pueden empezar a llegar. Finalmente eso no sucede. Por la tarde, el sindicato de funcionarios de prisiones denuncia que la dirección de Herrera de la Mancha ha permitido visitas a los presos esa mañana.

16 de marzo: el Polígono Industrial sigue trabajando. Aún se ven muchos coches por la calle, aunque en las gasolineras atiendan por las ventanillas exteriores al local. Primera sensación de que todavía podríamos ir a más en el confinamiento. Por la tarde, comienzan en Manzanares las misas en streaming por Facebook.

17 de marzo: se confirman tres casos de coronavirus en Manzanares.

18 de marzo. El Ayuntamiento comienza las tareas de desinfección del mobiliario urbano con trajes especiales. Siete muertos en una residencia de ancianos de Tomelloso. Por la tarde los profesores de la Escuela de Música y otros servicios municipales son despedidos.

20 de marzo: Muere Francisco Javier Collado.

SENTIMIENTOS, SENSACIONES.

¿Por qué se trabaja en algunos sitios? Miedo en los supermercados.

 La gente se pregunta por qué se trabaja en algunos sitios como, por ejemplo, en algunas fábricas, las notarías o en los bancos. ¿Tanta necesidad hay de ir a realizar gestiones que podrían esperar? ¿no existen los cajeros automáticas y las domiciliaciones? ¿no se podrían acortar los horarios y aminorar así la exposición? El sentimiento es miedo. Una empleada de un supermercado de Manzanares menciona hasta 8 veces la palabra miedo en su breve conversación con nosotros. Sus compañeros sienten miedo. El viernes y el sábado fue “bestial”, la gente “como loca, sin conocimiento” y “sin protección” acude a comprar pero hasta el sábado a mediodía la empresa no les suministra mascarillas. Al ver las aglomeraciones en la puerta y la histeria creciente algunos trabajadores se echan a llorar de la impotencia, del miedo. Se preguntan por qué no se acortan los horarios para que la gente entienda que verdaderamente sólo se puede ir a comprar lo esencial. En su supermercado un compañero está de baja, en cuarentena y el sentimiento que cunde entre los trabajadores es que “lo vamos a coger todos”.

GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DEL ESTADO DE ALARMA.

“La policía no se va a relajar”

Hablamos con Juan López de Pablo, concejal al cargo de la Policía Local y Protección Civil. Lo primero que nos quiere transmitir es su agradecimiento a la ciudadanía por su comportamiento ejemplar. Según su percepción, el confinamiento se está cumpliendo. ¿Cuántas personas han sido sancionadas?. Hasta el día 19 se ha sancionado a 14 personas por infracciones relacionadas con la obligación de permanecer en casa pero no se ha tenido que cerrar ningún establecimiento, como en otras localidades.    

Tanto la Policía Local como Protección Civil están coordinados con la Guardia Civil y bajo el mando del Ministerio del Interior. En Manzanares se ha decidido que Protección Civil haga labores de información junto con un retén de Policía Local que atiende el teléfono mientras el resto de Policía y Guardia Civil se encargan del control del cumplimiento del Real Decreto de Alarma. No se han dado casos de vandalismo, pillaje o criminalidad al amparo de la confusión de los primeros días. Sí que existe la típica picaresca del que alarga más de lo necesario el paseo del perro o da un rodeo para ir a comprar el pan. ¿Y los adolescentes?: “El primer día fue más complicado porque se reunían en el Calicanto o el parque Miguel Ángel Blanco y hubo que intervenir para informarles de que esto no es una broma”. “La policía no se va a relajar” es la idea que deja en el aire el concejal cuando acaba nuestra conversación.  

LOS PUESTOS DE TRABAJO DE ALGUNOS SERVICIOS MUNICIPALES.

EL Whatsapp echa humo. Se ha conocido que el Ayuntamiento ha despedido a 71 personas. Indignación en todo el pueblo. Siembra contacta con una de esas personas “Nos dieron la noticia el viernes aunque ya suponíamos que podía pasar porque veíamos las noticias. Es verdad que se nos ha prometido que cuando todo vuelva a la normalidad se nos readmitirá en las mismas condiciones. Estamos tristes y preocupados esperando que todo pase. Y a la vez enfadados porque las autoridades y empresas no creen que podamos seguir trabajando desde casa contactando con las familias para seguir desarrollando nuestra programación y adaptarla a las circunstancias”

Rebeca Sánchez Maroto, jefa de la oposición.

“Los despidos son un error enorme”

Rebeca Sánchez Maroto considera estos despidos un “error enorme que va a poner en dificultades a muchas familias de Manzanares” añade que “una Administración cuenta con un respaldo que no puede compararse al de una empresa privada”; según comenta a Siembra, los trabajadores del Ayuntamiento les están haciendo llegar su indignación. Siembra le ha preguntado si el Ayuntamiento dejará de percibir ingresos por esta razón a lo que se nos dice que no se dejará de percibir ningún impuesto y que sin embargo se ahorrarán en nóminas 100.000 euros este mes.

Julián Nieva. Hablamos con el alcalde.

“Son suspensiones de contrato que se verán compensadas”

A las preguntas de Siembra por este asunto, el alcalde aclara que no son despidos sino “suspensiones de contrato” con derecho a paro y que en esta decisión cuenta con el respaldo del Comité de Empresa. Según ha declarado a Siembra, el Ayuntamiento se compromete a readmitir a todo el personal afectado y prorrogar las actividades hasta julio si así fuera necesario para compensar el tiempo perdido teniendo en cuenta que estos contratos vencían el 15 de junio. Sobre si las contratas externas (el caso del CAI, por ejemplo) que también ha llevado a cabo despidos, seguirán cobrando, el alcalde ha informado de que estas contratas de gestiones indirectas están suspendidas. “¿También la zona azul?” -preguntamos- “La empresa de la zona azul es independiente del Ayuntamiento. Si suspende su actividad será por su cuenta y riesgo”. Insistimos en preguntarle si los despidos están justificados si el Ayuntamiento no deja de percibir ingresos… “El Ayuntamiento dejará de percibir mucho dinero en precios públicos y tasas variadas, la afectación económica y los costes de reconstrucción del estropicio serán enormes. Además, se reembolsarán recibos y pagos de servicios no disfrutados”

SANITARIOS EN PRIMERA LÍNEA

Todo el equipo de Urgencias ha revivido la vocación por la que un día, de jóvenes, decidieron estudiar enfermería

Los testimonios que hemos recabado entre los enfermeros y médicos de Manzanares nos ilustran del ambiente que se está viviendo en el servicio de urgencias y en el hospital en general. Cabe destacar que se percibe una reticencia a hablar y un clima general de (quizá comprensible) opacidad. “Nos han indicado que no debemos contar muchas cosas para evitar el riesgo de generar alarma” nos indica uno de los profesionales de enfermería. Insistimos en que nos cuente cómo se está viviendo por dentro esta situación. “Cada vez que me pongo el EPI (Equipo de Protección Individual) para coger muestras y tratar a un sospechoso es muy estresante, quieres hacerlo bien no sólo para no cogerlo tú sino sobre todo para no contaminar a otras personas”. ¿Qué es lo que más te está marcando de estos vertiginosos días de trabajo? “El compañerismo, sin duda” Nos comenta que siente como en todo el equipo de urgencias ha revivido la vocación por la que un día, de jóvenes, decidieron estudiar enfermería y que se sienten muy vinculados al grupo, al equipo y que se respira entre todos ellos mucha humanidad.

Nos lo confirma, igualmente, un médico del servicio: “Se mantiene la moral muy alta y un gran espíritu de servicio”. Se consideran una gran familia independientemente de la categoría profesional y nos transmite que los ciudadanos de Manzanares pueden estar muy tranquilos y orgullosos del hospital de Manzanares. En la mente de muchos, el recuerdo de la anterior gran crisis que se vivió aquí, el contagio de legionella: “El servicio de urgencias del Hospital Virgen de Altagracia fue reconocido en diferentes congresos y sociedades profesionales en aquella ocasión”. Pero… ¿existe miedo? -preguntamos-  “¡Es normal!. Pero es un riesgo inherente a nuestra profesión. Un riesgo que asumimos”. En su mente existe quizá más preocupación por el riesgo de contagio a sus familias o a otros pacientes que por ellos mismos.

¿Cómo se está trabajando en el hospital?. Una ola de solidaridad.

“A fecha de hoy (20 de marzo) sólo se realiza la prueba a pacientes que ingresas y a profesionales sanitarios, de residencias o de servicios esenciales con el objetivo de que, si son negativos, puedan seguir trabajando” aunque nos avisa de que este protocolo puede cambiar de un momento a otro. A la pregunta de cómo se está comportando la ciudadanía se nos responde que con una grandísima responsabilidad. Se ha dejado de acudir a urgencias por procesos banales o leves y las estructuras y profesionales de urgencias se pueden dedicar a los pacientes del coronavirus. Los pacientes a los que se les indica que pueden tener coronavirus atienden y aplican correctamente las indicaciones” Para evitar la concentración de personas –nos cuentan- se han suspendido las consultas y quirófanos programados (excepto lo no demorable). Todos los recursos disponibles deben estar preparados para un incremento súbito de la demanda.

No sólo los aplausos en los balcones, no sólo los reconocimientos públicos o privados de cargos intermedios –el servicio de urgencias se siente muy respaldado por la dirección del centro, nos transmite uno de los médicos- La ola de solidaridad es real y tangible. Se han producido donaciones de material, mascarillas y de equipos de protección por parte de particulares, empresas y otros profesionales sanitarios como por ejemplo los dentistas de Manzanares. A día de hoy (siempre es importante remarcarlo) no hay desabastecimiento.

LA PROCESIÓN VA POR DENTRO

En el momento de escribir estas palabras pocos tienen la esperanza de que se celebre la Semana Santa. Esta vez, con toda propiedad, la procesión va por dentro. La procesión del silencio, este año será una procesión espiritual. No se espera que haya oficios litúrgicos y sin embargo, ¿quién duda de que puede ser una oportunidad de recogimiento y meditación enorme? Hermandades y Cofradías lloran que su Cristo, su Virgen no sientan este año el relente perfumado de la primavera y el sonido de canela y limón de las marchas procesionales. Pero lo entienden. Tiempo habrá de reencontrarnos con ellos. El amor no se acaba y habrá otras primaveras y otras Semana Santa. Pero hay un llamamiento a la vivencia íntima y espiritual, este año más que nunca de la Pasión y la Cruz, pero también de la Resurrección, de Cristo.

 

Entrevista realizada el 20-03-2020

Sherezada Herrador Cordero-Sánchez es enfermera PEAC en las Urgencias del Centro de Salud de La Solana (Ciudad Real). Ismael Juvera Sánchez de Pablo es enfermero de hospitalización en el Hospital HM Madrid. Laura Ortega Iniesta trabaja como enfermera en la “Residencia de Ancianos La Milagrosa” de Manzanares.

Pregunta: ¿Cómo se ha visto afectado tu puesto de trabajo con el Coronavirus y cómo es tener que lidiar con este problema en la labor que desempeñas?

Respuesta Sherezada: Los PEAC trabajamos básicamente por guardias de 24h (en algunos casos incluso más) en las urgencias de los Centros de Salud (C.S). Atendemos la Urgencia física del C.S, además de las urgencias en “la calle”. Somos a los primeros que avisa el 112 (en la mayoría de los casos) o los propios usuarios cuando hay alguna emergencia domiciliaria en una localidad. Una vez allí, atendemos al paciente y filtramos de alguna manera si se requiere otro tipo de ayuda (UVI móvil o Soporte Básico, por ejemplo).

Esta situación nos afecta a todos los niveles, principalmente porque estamos acostumbrados a tener un contacto bastante estrecho con los pacientes, el cual ahora es imposible. Hemos tenido que adaptar la organización interna del centro, modificar la distribución de nuestro lugar de trabajo, además de intentar, más que nunca, hacer una buena educación sanitaria e informar a los usuarios, y todo de manera telemática o incluso manteniendo la distancia de seguridad cuando vienen al centro.

Respuesta Ismael: Ha cambiado totalmente nuestra forma de trabajar, tanto con los casos positivos y las sospechas (pasamos una sola vez a la habitación del paciente para minimizar el contacto y realizamos todas las actividades de una) como con los negativos (también intentamos minimizar el contacto para evitar contagios, pero hay veces que es imposible). Lidiar día a día con esta situación es física y mentalmente agotador. La enorme carga de trabajo (cambio de vestuario, trabajar más horas, atender a todo el mundo, etc.) te deja KO.

Respuesta Laura: Actualmente, la carga de trabajo ha aumentado muchísimo, tanto para mí, como para mis compañeras y el resto de sanitarios. Tenemos que seguir realizando todas las funciones que teníamos antes, pero ahora le sumas todos los cuidados que requiere la situación del nuevo virus. Estamos dando el 200%.

Es difícil lidiar con toda esta situación de estrés, llegas a casa cansada física y psicológicamente, pero sabes que al día siguiente vas a tener que seguir al pie de cañón, dando lo mejor de ti. Nuestros mayores se lo merecen.

P.: ¿Qué cuidado tenéis que tener por vuestro puesto de riesgo sobre todo de contagio y posible propagación? ¿Cómo es vivir con ese miedo a poder pasárselo a familiares o compañeros de piso?

R.S.: Psicológicamente para nosotros está siendo bastante duro. Como todo el mundo conocerá por la información que se viene dando, para tratar a un probable caso positivo de Coronavirus necesitamos estar equipados con guantes, mascarilla, bata y gafas. Aquí, surgen dos problemas: el primero, pacientes que entran a la consulta y que no nos informan de que son de riesgo epidemiológico hasta que prácticamente se van a ir, lo que supone para los profesionales haber realizado una atención sin las medidas de protección correctas; y segundo, la inmensa falta de material, que nos obliga a reutilizarlo, con el peligro que esto conlleva para nuestra salud. Además, está siendo imposible conseguir más material porque las gerencias no pueden hacerlo posible. España se está quedando sin material para protegernos al tratar a los enfermos.

Estas problemáticas nos generan mucha ansiedad e impotencia, puesto que al ya existente riesgo de contraer la enfermedad simplemente por estar expuestos a la situación, hay que sumarle el hecho de no estar correctamente protegidos. A todo esto, hay que añadir que, después de trabajar, volvemos a casa con nuestros familiares, que sí que están haciendo cuarentena, algunos de ellos siendo población de riesgo, y dormimos con la incertidumbre de ¿me habré contagiado hoy?

R.I.: Debemos tomar las precauciones que nos indican desde el departamento de riesgos laborales y desde el ministerio. Utilizar correctamente los equipos de protección impermeables (EPIs) y seguir todos los protocolos de actuación y prevención. Es una situación que es complicada de llevar ya que a los más cercanos les has dado consejos de actuación y prevención y puede que se infecten sólo porque tú estás expuesto. Siempre hay una probabilidad (aunque sea mínima) de contagio con la gente con la que compartes espacio, pero es un riesgo que se tiene que asumir para poder resolver la situación en la que nos encontramos.

R.L.: A todos nos ha pillado esto de imprevisto, hemos tenido que adoptar medidas de un día para otro. Por ejemplo, en las residencias se han suspendido las visitas de los familiares, se han aplazado todos los análisis, consultas externas, etc. Cuando alguien presenta síntomas, debe quedarse aislado. Todas las medidas adoptadas tienen el fin de no contraer y propagar el virus.

En el caso de los sanitarios, el contacto con las personas es inevitable, por lo que es necesario el uso de EPIs, lavado de manos continuo, desinfección de material, etc. Creo que todos nos hemos parado a pensar, ¿tendré el virus?, ¿se lo habré pegado a alguien?

P.: Desde tu punto de vista, ¿cómo estás viendo la implicación de la población con la pandemia? ¿Crees que nos estamos comportando a la altura de la situación o hemos llegado a un nivel de alarmismo/pasotismo que dificultan las labores que los sanitarios tenéis que llevar a cabo?

R.S.: Hay población que lo está haciendo francamente bien quedándose en casa y saliendo para lo imprescindible; pero hay otro porcentaje, para nosotros supone ser uno bastante alto, que no está tomándose la situación con la seriedad que se debe.

Se sigue acudiendo a los centros con clínica respiratoria sin avisar primero telefónicamente, lo que supone para nosotros un riesgo de contagio al recibirlos sin estar correctamente equipados. Al reprimirles por no avisar y por no cumplir correctamente con las normas establecidas para este caso, nos pierden el respeto y la forma de trato no es para nada la correcta, ¡hasta nos has llegado a amenazar con “tosernos”! ¿Y tenemos que aguantar esto? Hay una cosa que es importante aclarar, y es que estar pagando seguridad social, no da derecho a nadie a tratar a los profesionales sanitarios como si fuésemos basura, pensando así que estamos subordinados a sus caprichos. Ahora más que nunca la gente debería concienciarse de que se debe hacer un buen uso de la sanidad, un uso racional, en el que se incluye el respeto a sus profesionales.

A pesar de toda la información que se ha ofrecido, se sigue haciendo uso de las urgencias para cosas que no son consideradas como tal, se saturan y nos quedamos sin recursos. Esperamos que toda la población tome consciencia y nos ayuden a acabar con este virus.

R.I.: Al principio el problema se tomó muy a la ligera, pero a medida que los casos fueron aumentando se empezó a expandir una histeria (no hace falta que comente cómo estaban los supermercados) en la población que parece que con los consejos del ministerio de Sanidad y la divulgación de información contrastada y científica está empezando a calmarse. Aun así, nos queda mucho trabajo a todos por delante porque esto depende de todos. Nos queda aprender a actuar en esta situación que nos ha tocado vivir, ni tomarla a la ligera ni echarnos las manos a la cabeza, actuar con consecuencia, cautela y responsabilidad. Sigamos las indicaciones del ministerio de Sanidad, utilicemos correctamente los servicios sanitarios, tengamos civismo y sentido común.

R.L.: Hay gente muy concienciada con todas las medidas que hay que tomar. Pero hay muchos otros, que no terminan de asimilar esta situación, que no hacen caso y que se toman la pandemia a modo de broma, lo estamos viendo todos los días en las RRSS. En la residencia, tanto los ancianos como sus familias están pasando por una situación difícil, no poder verse, abrazase, besarse…Nosotros intentamos tener a todos los familiares comunicados, el teléfono no para quieto ni un segundo, y esto también supone más trabajo.

A pesar de todo lo que está pasando, es muy bonito ver como los trabajadores se están dejando la piel, ver como muchas personas están donado material a centros sanitarios, ver el apoyo y la paciencia de las familias, los amigos y las compañeras. De verdad, GRACIAS.

Gracias infinitas a vosotros. Me habéis hecho un hueco en vuestra agenda en estos días tan complicados para todos, pero mucho más para vosotros. Sois un ejemplo encomiable y el pilar sobre el que se cimienta este país. Es un orgullo poder consideraros a vosotros tres como amigos y comprobar lo lejos que habéis llegado. Saldremos de esta, estoy seguro, pero no sería posible sin todos los sanitarios que se desviven día tras día. Entrega, lucha y garra al servicio de los demás.

Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

“Nuevo estandarte para la Hermandad Ferroviaria de Manzanares”

En su edición del jueves 2 de abril “Lanza” publica el siguiente titular: “Nuevo estandarte para la Hermandad Ferroviaria de Manzanares”, titular al que siguen estas líneas: “Los actos celebrados por la Hermandad Ferroviaria de los Santos Arcángeles Miguel y Rafael han revestido especial brillantez, al realizar Ejercicios Espirituales durante los días 20 al 27 en los talleres de Vías y Obras. A ellos asistieron muchos ferroviarios para oír la palabra de su Consiliario Rvdo. Padre Cristino del Carpio, capuchino, quien en unión del Hermano Mayor don Juan Sánchez de la Blanca vienen laborando tenazmente durante los últimos tiempos…El pasado domingo tuvo lugar una solemne Misa de comunión general acercándose a la sagrada mesa cerca de dos centenares de ferroviarios que recibieron de manos del Excmo. Señor Obispo Prior de Ciudad Real, don Emeterio Echeverría Barrena, la Sagrada Forma. Terminada la comunión se procedió a la bendición del estandarte de la Hermandad. Fueron padrinos en dicho acto don Pedro González-Román Fernández, alcalde de Manzanares, y doña María Cortes de González-Román…Del sagrado templo parroquial salió la comitiva con los padrinos, bandera y estandarte al Santo Hospital donde se celebró el desayuno de hermandad…Reorganizada la Directiva de la Hermandad, el Hermano Mayor don Juan Sánchez de la Blanca presentó la dimisión de su cargo. Pero como a lo largo de cinco años su labor ha sido tan amplia como fructífera, no le fue admitida en modo alguno…”.

“Ganó el Manzanares (3-1) al Bolañego”

Crónica del partido de fútbol correspondiente al miércoles 22 de abril: “Ganó el Manzanares (3-1) al Bolañego”; destacamos de dicha crónica: “…el equipo manzanareño se mostró muy superior al de los últimos partidos…El señor Sánchez Haro realizó un arbitraje fácil encontrando en la nobleza de los jugadores su mejor aliado…los tres goles del equipo de Manzanares fueron anotados por el debutante Echevarría, hábil dominador de la pelota…El equipo local alineó a Bolaños; Mascaraque; Paquillo; Williams; Alcolea; López; Echevarría; Guillermo; Estrada; Aglio; y Navarro…”.