Ángel García-Consuegra Guijarro

Siempre he vivido la Navidad en sentido de familia

José Felipe Fernández López es el delegado diocesano de pastoral de juventud de la Diócesis de Ciudad Real además de Párroco in solidum de la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares. En nuestro café de hoy, José Felipe nos hablará acerca de la Navidad. De cómo la vive él, de cuál es el significado que él le da a estas fechas y analiza cómo la vive la sociedad.

Pregunta: ¿Qué es para ti la Navidad?

Respuesta: Para mí principalmente es el hecho de rememorar el nacimiento de Jesucristo, que como sabemos es central para la vida de cualquier cristiano. También está ligado a toda la temática de la unión familiar, de juntarnos y también es un tiempo para vivir en eso. Tal vez está relacionado porque Jesús nació en una familia y es un ejemplo a seguir.

P.: ¿Cómo te gusta celebrar la Navidad? ¿Sueles hacer algo diferente al resto de personas?

R.: Mi vida ha cambiado mucho. Recuerdo las navidades de mi infancia y recuerdo las vivencias con la familia, el encuentro y muchos momentos esperados. Cuando fui sacerdote, mis primeras Navidades las pasé bastante lejos de casa, pero bueno, tuvo su parte positiva porque mucha gente de las parroquias se me abría a que estuviese en estas fechas tan señaladas con ellos y es de agradecer. También tuve la suerte en mis primeros años de estar en un equipo de sacerdotes donde lo celebrábamos juntos. Pasar estas fechas con una comunidad parroquial también me parece importante. La Misa de Nochebuena, la Misa de Navidad también son momentos para vivir en comunidad y yo he disfrutado mucho de ello. Probablemente no haga cosas muy diferentes al resto de la gente, pero sí que es verdad que a lo largo de mi vida he tenido momentos en que la he vivido de forma diferente, pero siempre en sentido de familia. Ya fuera la familia física, espiritual o sacerdotal.

P.: Ahora que sí puedes, imagino que aprovechas para estar junto con tu familia ya sea en Valdepeñas o en Manzanares

R.: Ahora es al revés, mis padres vienen a estar conmigo. La cercanía geográfica permite que mi familia puede venir, y también se han adaptado mucho a esta vivencia parroquial. Se han unido bastante en la Misa del Gallo y después cantamos villancicos en el salón de la Iglesia. Es una suerte poder compartirlo con ellos.

P.: ¿Dista mucho el significado que pueda tener la Navidad para la sociedad que el que pueda tener para ti?

R.: Yo creo que, en primer lugar, cada uno tiene total libertad de celebrar la Navidad como crea conveniente. Eso no quita que uno deba tener las cosas claras cuando lo vive desde una perspectiva de fe. Creo que es verdad que estamos muy ligados al consumismo, aunque también pienso que es algo que se da no solo en Navidad ya que lo vemos también en todo el año. Yo siempre digo que los españoles no sabemos celebrar nada si no es con una buena comida de por medio y tampoco creo que sea lo más adecuado. El tema de regalos se da a lo largo de todo el año y creo que tenemos que ser muy responsables en este tema tanto con los niños como con los adultos.

P.: Relacionado con el consumismo, el Estudio de Consumo Navideño 2019 elaborado por Deloitte refleja que los hogares españoles tienen un presupuesto de 554 euros en Navidad, lo que supone un 2,4% más que en 2018. ¿Te parecen alarmantes estos datos?

R.: Todos los abusos son peligrosos y más cuando estamos pasando por un periodo económico un tanto inestable. No me parece lo más adecuado incrementar ese consumo, pero también es cierto que, si eso no sucede, los comercios cerrarían y se quitarían puestos de trabajo. Al final con este tema sucede el fenómeno de la pescadilla que se muerde la cola y nunca sabes que es lo más acertado. Cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes de lo que podemos hacer y podemos gastar. Yo muchas veces en estos temas sigo los dictados del sentido común. Cuando nos hemos juntado en Navidad los abuelos con los hijos y con los nietos, los abuelos siempre piden que podamos vivir todos estos momentos juntos. A lo mejor los de mediana edad lo que piden es que se pueda hacer con las mejores condiciones, y los niños lo que piden son juguetes y regalos. Para los cristianos, también tenemos que hacerlo desde nuestra perspectiva de la fe.

P.: Durante este mes de diciembre se va a representar en la Iglesia de Altagracia la obra “Entregado” en su cuarta edición, ¿sirven también estos actos para preparar la Navidad?

R.: Efectivamente. Los días 6,7,8,27 y 28 de diciembre a las 20:00 en la Parroquia tendremos la cuarta edición de “Entregado”, esta vez dedicada a la vida de la Virgen María. Todo lo que facilite a la gente el hecho de conocer la importancia evangélica de lo que se está celebrando me parece fundamental. Ya sea en Navidad contando el Nacimiento de Jesús o relacionado con la Inmaculada contando la vida de María. Los primeros interesados en que se sepa lo que estamos celebrando somos nosotros, los creyentes. La humildad, el esfuerzo y el cariño son los pilares de esta representación. Es una invitación sencilla y humilde a esta cuarta edición de “Entregado”. También hay mucha responsabilidad de querer hacerlo bonito y que salga bien.

P.: Para terminar, no sé si tú eres muy dado a hacerlo, pero, ¿tienes algún propósito para el 2020?

R.: Gracias a Dios no tengo que quitarme ya de fumar, pero igual hacer algo más de deporte no me vendría mal (risas). Tal vez sea por la edad, pero con el paso de los años cada vez pienso en deseos más realistas. Quiero que mi familia y mi gente de Manzanares sean felices. La vida traerá sus sinsabores, pero pedir la felicidad es muy importante. Ya lo dijo Jesús en su día: “Pedid y se os dará”. Personalmente lo que pido para todos nosotros es que seamos felices y que se vean cumplidas todas nuestras expectativas y nuestros sueños. Que creemos una sociedad justa y una sociedad mejor puesto que es algo realmente importante.

 

Quiero dar las gracias a José Felipe por acceder a esta entrevista. Soy consciente de que cada minuto suyo es oro y se encuentra para arriba y para abajo constantemente sin apenas tener tiempo para él. Me ha parecido la persona más adecuada para cerrar el año en mi sección. Trabajador, sencillo, constante y que vive la Navidad desde dentro, como se debe hacer. Recién aterrizado de Jordania, con un par de misas de por medio y con alguna que otra hora menos de sueño le dio tiempo a responderme a esta entrevista tan sincera y tan humana. Gracias por todo, sabes que te tengo un aprecio superlativo.

Para todos los lectores de Siembra yo también me sumo a la petición de José Felipe: que sean felices y que luchemos por un mundo más justo, que falta nos hace. Feliz cambio de década. Que nos sigamos tomando muchos cafés juntos.

Ignacio García-Noblejas Santa-Olalla

VIDA LOCAL.-

Titular correspondiente al martes 10 de febrero: “La Hermandad Ferroviaria de  Manzanares hace entrega de un pergamino al general Moscardó. En él se le nombra Hermano Honorario de la misma”, resumimos dicha noticia con estas líneas: “…El artístico pergamino es obra de Gerardo Escobar, obrero de Vías y Obras de Manzanares. La comisión que hizo entrega del pergamino estuvo formada por el Rvdo. P. Cristino del Carpio, capuchino, consiliario de la Hermandad; don Evaristo Bicand Daulart, inspector de Vías y Obras; don Francisco Amorós Cazorla, don Gerardo Escobar y don Juan Sánchez de la Blanca, hermano mayor. La entrega se hizo en el domicilio del general Moscardó. Los comisionados hicieron entrega del pergamino,  subrayando la circunstancia de que el ilustre soldado sea oriundo de Manzanares…El teniente general Moscardó agradeció el homenaje que se le rendía y tuvo palabras de elogio para la magnífica labor que realiza la Hermandad Ferroviaria de Manzanares, población que prometió visitar en fecha próxima”.

    OBRAS.-

“Reforma Gran Teatro”; este titular lo inserta “Lanza” en la edición correspondiente al lunes 16 de febrero, y continuamos leyendo: “Días pasados, y acompañado del señor alcalde don Pedro González-Román, giró visita al edificio del Gran Teatro el arquitecto madrileño don Germán Valentín-Gamazo García-Noblejas, de tanto renombre en la región por sus magníficas obras. De esta visita se ha sacado la certeza de que habrá que ir a la inmediata reforma del amplio edificio… constará de tres pisos y el cuanto al futuro teatro tendrá patio de butacas, entrada de entresuelo, y encima principal o general. El señor Valentín-Gamazo García-Noblejas se ha puesto ya manos a la obra en el proyecto”.

NOTAS NECROLÓGICAS.-

        Titular del jueves 19 de febrero: “Notas de Manzanares. Sepelio del Excmo. Sr. Don Francisco Mansilla”. Destacamos: “En la tarde ayer tuvo lugar el sepelio de los restos mortales del Excmo. Sr. don Francisco Mansilla Mansilla, fallecido el pasado día 17 en Madrid, donde residía accidentalmente. Su muerte había causado en Manzanares general sentimiento pues no en vano había convivido entre nosotros cerca de cincuenta años, por lo que se le consideraba como un manzanareño más, habiendo ejercido como notario de Manzanares durante muchos años. A las cuatro se organizó la comitiva…Presidían el duelo familiar el hijo del finado don Francisco Mansilla Juan; hijos políticos don Pedro Chabot Braconier; el Ilmo. Sr. don Blas Tello Fernández-Caballero, director general de Política Interior; y don Javier Hernández Arcos; nieto, don Blas Tello MansillaEl duelo oficial lo presidió el gobernador civil de Ciudad Real, señor del Moral; presidentes de las diputaciones de Ciudad Real y Toledo, señores García-Noblejas y Rodríguez Bolonio; alcalde de Manzanares, señor González-Román…También figuraba en el duelo una representación de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Notarial de Albacete. El Ayuntamiento de Manzanares y la Hermandad de Labradores asistieron en corporación pues de esta última formaba parte el finado como miembro del Cabildo…”

DEPORTES.-

Crónica con la firma de “Jolopca” en la edición del martes 3 de febrero: “Manzanares 1-Ferrocarril 0”, destacando el gol del manzanareño Gómez poniendo como colofón el cronista: “Lo mejor del partido lo fue, sin género de dudas, la concurrencia extraordinaria, digno de mejor resultado…Lo mejor, eso que decimos: el gentío que ha vuelto al fútbol de Manzanares. No reseña la noticia en esta ocasión la alineación de los jugadores que defendieron la elástica del equipo de Manzanares.

Manuel Rodríguez Mazarro

Ya ha llovido desde que estuve hablando con Tomás Bautista Criado, conocido por “el bolo”, entonces él contaba con 90 años. Me gustaba hablar con los mayores, siempre aprendía, conclusiones sabias que la experiencia enseñaba y actualmente todo está en la tecnología. Su aprendizaje escolar fue de cinco meses en la escuela de San Juan (hoy telefónica). Época en la que a los padres les interesaba que los hijos ayudaran en la casa, en este caso era el campo, hortelano, que no perdiera el tiempo en leer y en escribir, era aquella mentalidad.

Recordaba el eclipse total de sol en mayo de 1900, me lo contó a su manera y con gracia: –“llegaron muchos forasteros a Manzanares, incluso la cantina de la estación hizo menú especial para tanta gente. Se quedó el pueblo totalmente de noche, en los corrales las gallinas se fueron a acostar y la borrica empezó a rebuznar. Vinieron retratistas extranjeros con aparatos de chimenea y patas, se subieron a la torre de la parroquia y otros al castillo con garrafas de vino que les regaló el Ayuntamiento, el alcalde un tal González Calero Carrascosa y allí en las alturas pasaron el día”. Este comentarista se imagina una película de Berlanga de aquella época.

Después surge hablar sobre la epidemia que atacó medio Manzanares del cólera morbo en el 1855. —“A los enfermos los llevaban a la finca “El Españoleto”, donde se encontraba el lazareto, por el camino de los cerros”. —El desastre de mortalidad que produjo en el pueblo durante un año, caían la media de cinco al día de colitis y diarreas. —Llevaban a los infectados allí y pocos se salvaban. Mandaron hervir el agua que sacábamos de los pozos y blanquear las habitaciones. —Desde entonces no han dejado de enterrar cerca del pueblo. En 1880 hicieron el cementerio “viejo” (desaparecido).

“El Bolo” con noventa años, su boina encasquetada y gran entereza, recordaba todo aquél episodio de la pandemia del cólera que afectó gravemente a Manzanares. –Dio tres golpes en el suelo con la garrota, pensando, recapacitando y me hizo la pregunta:– “mi padre, que proviene de cuando en las casas de campo, se marchaban de quintería y solo comían gachas, bollosopas y patatas con pringue, –el fuego de sarmientos, dormían en los pollos, la sartén de rabo largo, en el silencio, solo se oía el ruido de soltar lo agarrao de la cuchara y ahí quedó reflejado el “catapún”.

–De esto surge el oficio del sartenero, personaje inmemorial de arreglos de:– “todo tipo de pucheros, sartenes, cacerolas y lo relacionado a composturas de estaño, lañas a dornillos y tinajas”.—Chapuzas con recorte de latas, botanas que se hacían revisadas por medio de llenado de agua, en caso de algún salidero, tenía solución.—Arreglo de colocar el “culo” a la sartén de ese catapún o los remaches a las patas o poner el asa a la alcuza, las trébedes, la lechera de salir a la calle al cabrero, ordeño de ubre y hervir la leche.

Después de esta curiosa conversación con “el bolo”, me fui a la calle la Tercia, 39 a casa de José Crespo Fierrez, más conocido por el “Hermano Pío”. Otro personaje con 97 años que tenía entonces, longevo de pertenencia, panadero de oficio, reído de la vida, humor característico, abundante vivencia, prestigiosa memoria tapada con gorra de mil batallas que, con él estuve recorriendo chascarrillos y buenaventura de primeros de siglo pasado, me refirió:

Dicen de casar, casar,

yo también me casaría                                                                                  

si la vida de casado,

fuera como el primer día.

 

Las mozas de Manzanares

no saben partir jamón;

pero si saben llevar

pelitos a lo garsón.

                                                                     

El “Hermano Pío” nació en Membrilla y a los pocos años sus padres vinieron a Manzanares. — ¡Había que hacer buen pan de candeal! Y así se quedó de panadero con diez años. Lo levantaban a las cinco de la mañana, acarreaba los leños al horno y costales de harina al obrador en la tahona de los “cristianos”. — Hacíamos el mejor pan de “cruz” de Manzanares. –Mi interés era recordar aquel olor de hace décadas, de pan recién cocido, elaborado al estilo tradicional, a horno de leña.

–Se amasaba a mano y deprisica, en caso de dormirse, el manotazo y colleja del maestro. Allí no se utilizaban las levaduras, masa madre y sobao, del que salía crujiente por fuera y mullido por dentro, aguantaba una semana y estaba igual, de los que se llevaban costales los gañanes al campo sin quedarse “miajón”.

¿Cuál es el secreto de buen pan denominado de cruz? –“El “Hermano Pío” costándole trabajo el levantar la cabeza, me respondió: –buena harina panadera, se amasa con agua, se deja reposar para que fermente de un día para otro y ya está la masa madre. ¿El hacerle la cruz por arriba y pincharlo por detrás?, dijo: –es para que salga perfecto y los vapores de cocer salgan y no reviente o se abra. Cada panadero tiene su clave, no todos los pinchos traseros son los mismos.

¿Algo curioso de tus años mozos?: –“En las bodas, la invitación se tenía por costumbre el repartir un cantero de pan y vino hartar, los novios guardaban, conservaban ese trozo, se decía que era para evitar disgustos entre las familias y daba fertilidad”. –Frase del “Hermano Pío”:–Lo que no bebas en esta vida, eso te has perdió.

Pues este fue el resultado de dos vivencias con 90 y 97 años, que hoy tendrían 131 y 138, años lúcidos y trabajando desde que tenían doce o catorce. Aclarada la incógnita del “catapún y el pan de cruz”, relatadas directamente por “El Bolo y el Hermano Pío” aborígenes de Manzanares.

La primera vez que el Reino de España otorgó un título a Manzanares, fue con motivo del único episodio bélico constatado en la historia de nuestro Castillo. Esto ocurrió al final de la segunda década del siglo XVI, con nuestra Encomienda muy pujante, y el Castillo semejaba una “Casa de Encomienda” más que una fortaleza militar,.. Esos años no fueron fáciles en España, pues, a pesar de la victoria total sobre los almorávides, en 1492, la entronización de Carlos.I, empezó a crear problemas en la nobleza española que, sobre todo, tras ser coronado Carlos como emperador en Aquisgrán,  se sintió “desatendida” de su Rey. Este malestar, se transmitió, interesadamente, desde ciertos ámbitos de esa nobleza a los comunes del pueblo llano, haciéndoles ver que el séquito de nobles flamencos que trajo a España Carlos I, aprovechaba su habitual ausencia, para cometer abusos y tropelías, siendo percibidos como “extranjeros aprovechados”…  Todo eso, azuzó el fuego del descontento, hasta conducir al proceso, qué se habría de conocer como la “Rebelión de los Comuneros de Castilla. Por entonces,, se hicieron en Castilla  extensas privatizaciones de la tierra a costa de los comunes, concentrándose  grandes heredades, a lo que se añadió el aumento de los precios de la lana en los años previos, motivando  rencillas locales, como las de los artesanos textiles, descontentos con la acaparación de grandes partidas de lana por los mercaderes de grueso, que especulaban con ella cotidianamente. En esa tesitura, aumentaron las voces contra la autoridad de Carlos I, y  la agitación cundió en Castilla y, por ende, en La Mancha….

Sin embargo, Manzanares vivía en esos años una época de prosperidad, y las gentes del vulgo, y el propio Concejo, consideraban que el Reino de España, al retomar las riendas de la villa (hasta entonces en manos maestrales), dando preponderacia al Alcalde y al Concejo, frente al anterior poder del Maestre, les otorgaba mayores oportunidades para su pujante desarrollo.. y, así fue que Manzanares y sus gentes, se posicionaron del lado de sus reyes, al igual que sucedió en casi todas las villas del Campo de Calatrava y de San Juan, donde existía una sensibilidad similar ante el conflicto latente. Pero, por diversas y contrarias razones a las de calatravos y sanjuanistas, la causa comunera prendió con fuerza en otras zonas manchegas, como Toledo, donde la crisis urbana y el descontento de las capas menestrales, estuvo liderado por hidalgos de la importancia de Juan de Padilla, Pero Laso de la Vega,  Hernando de Ávalos, Juan Gaitán y el conde de Cedillo. Estos líderes rebeldes eran tan nobles como los que apoyaban al Rey, solo que por la situación específica de su territorio, o la valoración que hicieron del riesgo que corría su propio pecunio, optaron por decantarse a favor del movimiento comunero, para mantener su status de oligarquía local…Varios de estos rebeldes e hidalgos manchegos, estaban próximos a la Orden de Santiago, y eso explica que el movimiento comunero prendiera en las villas y territorios de dicha Orden, con mayor fuerza que en las villas y áreas de Calatrava y de San Juan, Por eso, en Ciudad Real, los altercados más fuertes ocurrieron en el área de Montiel y villas santiaguinas, donde mucha gente se puso a favor de los sublevados;. Pero, las indisciplinadas tropas comuneras, terminaron por hacer añorar lo “malo conocido”, y eso quitó mucha fuerza al movimiento comunero entre el vulgo… pues, “al fin y a la postre”, estaba comandado por la misma nobleza que les subyugó siempre…Cosas parecidas sucedían en las villas bajo control comunero, cuando eran “reconquistadas” por la realeza, que también exigía de inmediato a los paisanos: víveres, alojamientos y soldados..

Socuellamos, fue una de las villas manchegas donde prendió con fuerza la rebelión comunera, quedando bajo su poder….Y es aquí cuando aparece Manzanares en esta historia… Parece ser que los Comuneros de Socuéllamos, pusieron el punto de mira en Manzanares, que tuvo que prepararse para la lucha. En nuestra villa, el Comendador,    D. Rodrigo Manrique, en el año 1519, hizo restaurar el castillo, limpiando sus fosos y reacondicionando la liza,, lo que dio a nuestra Casa de Encomienda un aspecto de fortaleza inexpugnable, que se yerguía majestuosa sobre la vega del Azuer… Puestos , en pie de guerra todos los hombres útiles de la población, y  muchos de las villas de Villarrubia y Daimiel… se aprestaron en nuestro castillo a la defensa del  Rey….

Se cuenta que, cuando llegaron por el sur, -desde Membrilla- las tropas comuneras, con la pretensión de tomar el Castillo y el villazgo, la imponente visión de nuestro fortaleza les hizo poner “pies en polvorosa”, volviendo sobre sus pasos, tras recibir el aviso de los dos o tres primeros cañonazos que salieron del Castillo..

“Por este episodio, nuestra villa, recibió el título de “Leal Villa de Manzanares”, por la gracia del Rey Emperador Carlos I”…

“Y para terminar esta crónica, lo haré, plasmando la referencia que hicieron del episodio nuestros notables manzagatos, en 1579, en las Relaciones de Felipe II…

“cosas más dignas de memoria y ser sabidas, no hay más de que esta villa y vecinos de ella siempre han sido leales y muy servidores de Su Majestad, y en el tiempo de las comunidades, que fue el año de mil y quinientos y diez y nueve y en los demás siguientes que duró la dicha comunidad, en esta villa no hubo comunero alguno ni lo dejaron entrar, y se defendieron debajo del amparo de don Rodrigo Manrique, comendador que a la sazón era de esta villa, la cual recogió a todos los vecinos de ella en la fortaleza y castillo de la dicha Encomienda de manera que se resistieron, resistiendo a los comuneros y favoreciendo a los servidores de Su Majestad y recogiendo aquí todos los que se venían a amparar con sus personas y haciendas, y así se defendieron muchas en ella de los vecinos comarcanos”.

Manuel Díaz-Pinés Fernández-Prieto

‘GALMANGO’

“Venimos de esbozar en la anterior entrega, la crueldad de los episodios vividos en Manzanares, durante la Guerra de la Independencia, valorando la actuación de nuestras gentes y la del Párroco Álvarez de Sotomayor”.

 … “El triunfo fue rotundo y la posición conquistada, pero, a los pocos días, fue reconquistado por los refuerzos. Las represalias se produjeron a seguido y se ordenó por el mando que los supervivientes fueran pasados a cuchillo sin previa formación de causa.

El Párroco Sotomayor, salió al encuentro de las fuerzas francesas, pero no fue solo. Iba acompañado por el Cristo Arrodillado y pedía que el rigor de su mano se descargara sobre su persona pero que respetaran al pueblo, a sus feligreses y que el sacrificio del Párroco de aquellas almas, saciara sus ansias de sangre. El General Leger Belair, cedió ante el patetismo del momento, perdonó al pueblo y al Párroco y, quitándose el fajín, lo ciñó al Cristo Arrodillado como señal de sumisión y perdón. “Perdón” es el nombre del Cristo, Jesús del Perdón.

Precisamente sobre este episodio del Párroco de Manzanares, en el Gran Teatro, fue representada, el 14 de Septiembre de 1958, la obra de Antonio Iniesta, ‘SOTOMAYOR’, drama en tres actos – el tercero dividido en dos cuadros y apoteosis final en prosa –  con dirección de D. José Díaz de Lope Díaz y un grupo de Teatro del Frente de Juventudes. La representación tuvo tanto éxito de público, que hubo que repetir la obra en varias ocasiones. Entre los actores, estaban Luisillo, Mercedes Díaz, Pepe Enrique, Luis Zárate, Paco Calero … (en las fotografías que se muestran, puede verse el reparto y una foto del Grupo). Esta obra, formó parte del Programa de Actos en honor de Nuestro Padre Jesús del Perdón, del citado 1958, con motivo de las Fiestas Patronales. El evento fue patrocinado por el Excmo. Ayuntamiento de Manzanares, para exaltar la figura del Párroco, D. Pedro Álvarez de Sotomayor, que en un gesto inconmensurable de fe y valentía, salvó al pueblo de ser arrasado por las tropas napoleónicas, historia real de principios del pasado siglo, bien conocida por todos los manzanareños.

También y relacionado con tantos momentos vividos en nuestro pueblo durante la Guerra de la Independencia, hay una publicación destacada de D. José María Rodríguez Rodríguez, historiador y poeta manzanareño, cuyos trabajos, traspasaron las fronteras de nuestra provincia. Había nacido en Manzanares en 1871 y vivió más de 90 años, publicando poesía costumbrista e investigando hechos históricos de su pueblo, que escribía a máquina y repartía personalmente, valiéndose de su bicicleta que le ayudaba a sobrellevar su cojera. En mi poder tengo – mecanografiado por el mismo Sr. Rodríguez – un relato de la citada Guerra, de la que destaco solo unas palabras: “ Veinte y ocho de mil ocho cientos nueve, viendo el Gobierno la fama adquirida por este pueblo, la Junta Central Gubernativa del Reino, le concede en nombre del Rey, Fernando Séptimo, aquel tan deseado, el título de ‘FIDELÍSIMA’, que lo brilla y enaltece y dicha enseña la ostenta en su escudo por su denuedo… Y termina su relato  con las palabras, Viva España, de España la Mancha y de la Mancha, Manzanares”.

En el aspecto folclórico, Manzanares ha sabido guardar, en contra de las corrientes modernas, todo el sabor de sus tradiciones patrias. En los últimos años, grupos de aficionados manzanareños, hombres y mujeres con mucho talento, representaron diferentes zarzuelas en el Gran Teatro manzanareño (ver fotografía, con muchísimas caras conocidas en La Rosa del Azafrán, desgraciadamente ya fallecidas). La seguidilla y la jota manchega aún se conservan como regusto de las costumbres de siglos pasados. Existe una corriente de favor porque estas manifestaciones artísticas no desaparezcan y en la célebre zarzuela “La Rosa del Azafrán” se pone de manifiesto toda la riqueza y tipismo de las costumbres y  se canta con música de seguidilla la letra de D. Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, siendo la  música del Maestro Guerrero. Estas estrofas del libreto de la Rosa del Azafrán, son memorables y las sabe de memoria casi todo el mundo. Los padres las cantan a los hijos, que ya las aprenden a edad temprana. Por ejemplo:

 

Manzanares, Manzanares

ya no es tierra de manzanos,

pero a mujeres bonitas

no hay quien le gane la mano.

Son esbeltas y bizarras,

son graciosas y arrogantes.

¡Pa gustarle al que me gusta

quién fuera de Manzanares!

 

Desde Manzanaritos a La Solana

hay una legüecita 

de tierra llana.

No hay una yegua que en menos de dos horas

se ande esa legua.

 

Aunque soy de la Mancha

no mancho a nadie;

más de cuatro quisieran

tener mi sangre.

 

Aunque la Mancha tenga

cien mil lugares,

no hay lugar más bonito 

que Manzanares.

 

Manzanares, ha tenido a lo largo de su existencia figuras preclaras de las ciencias y las artes, pero el caso extraordinario, el que en los finales del pasado siglo llamó la atención, fue el de la conocida por la “Ciega de Manzanares” (1818-1894) que, ciega y analfabeta, armó un verdadero alboroto en los medios artísticos y literarios de la Corte.

Sin preparación cultural previa, fue el caso típico de poetisa clásica de metro y rima perfectísimos. A su versificación inmaculada, se unía la sorprendente facilidad de improvisación sobre la base de un pie forzado, quedando boquiabiertos los oyentes. Fue, además, una gran latinista que aprendió solo de oídas a través de las persianas de un Instituto de esta ciudad. Por este procedimiento, llegó a ser profesora destacada y llegó hasta a disertar en este idioma en la Universidad de Granada. Gozó de las preferencias de S. M. la Reina Dña. Isabel II.

La “Ciega de Manzanares”, vivió de la caridad y murió en esta ciudad el 26 de julio de 1894, teniendo proyectado el Ayuntamiento la construcción de un monumento que perpetúe su honrosa memoria. Manzanares lo ansía y podrá ver colmado sus anhelos.

Los vinos de Manzanares, estimadísimos en el ámbito nacional, pero que también saben surcar las rutas de los conquistadores hacia tierra de Indias, se encuentran en una fase que puede ser decisiva para su industrialización. El vino se embotella, no solamente los vinos especiales, sino que los vinos comunes, esos modestos vinos que se beben en todas las mesas de España, también están industrializándose con vistas a una mayor difusión de sus excelencias. Todo el mundo podrá saborearlos y, como consecuencia lógica de sus virtudes, ha de incrementarse su venta en proporciones imposibles de calcular.

 En estas tareas de tipo patriótico, merecen figurar con caracteres de distinción las firmas comerciales: Agustín Serrano, Félix Espinar, Carmen G-Calero, Bodegas Felguera, Cooperativa Jesús del Perdón, Antonio Noblejas Velasco y otros muchos que comenzarán a embotellar a no tardar, estando sus proyectos comerciales en vías de ejecución.

Mª José Sánchez de la Serrana Rodríguez

Cuando sentimos alguna molestia, preferimos ir al médico y que nos recete una pastilla para mitigarlo. Nunca nos paramos a pensar… ¿Tengo estrés? ¿Estoy hidratado? ¿Hago el suficiente ejercicio físico? ¿Me alimento saludablemente? ¿Duermo las horas suficientes?

Muchas veces nos cuesta demasiado trabajo hacernos responsables de lo que nos pasa y preferimos mirar para otro lado. Si supiéramos el poder de autocuración que tenemos tan solo siendo conscientes de lo que nos pasa.

Todos sabemos los beneficios que nos ofrece hacer ejercicio, no solo a nivel físico sino también a nivel mental: oxigenación de todo el organismo, mejor circulación, más tono muscular, mejora de la presión arterial, liberación de hormonas de la felicidad, prevención del envejecimiento prematuro… Por ello, qué mejor inversión a largo plazo en nuestro organismo que introducir en nuestra rutina semanal caminar, nadar, un paseo en bicicleta o tonificación muscular.

Lo mismo pasa con el tema de nutrición; la tendencia actual y fácil es comprar comida envasada, precocinada, o ir a sitios de comida rápida, donde lo que priman son las calorías vacías, baja calidad nutricional y llenos de potenciadores de sabor. Así nuestro cuerpo no puede sacar lo que necesita y a la larga sentimos más ansiedad por comer, más trastornos y lo peor aún, enfermedades como la obesidad que lleva a otras muchas más. Pensamos que una buena dieta nos dará salud, pero creemos que una mala alimentación no nos la quitará, y hay que decir que ocho de cada diez enfermedades guardan relación con lo que comemos y bebemos.

Es necesario comer alimentos naturales, preparados por nosotros, mirando etiquetas para evitar ingredientes cuya nomenclatura ni entendemos, exceso de azúcares… y de esta manera nuestro metabolismo funcionará mucho mejor, con más energía.

Otro tema que veo frecuentemente, son personas que tienen alguna dolencia muscular, cervical y prefieren tomarse un antiinflamatorio, sin darse cuenta de los efectos secundarios que tienen a la larga esos medicamentos. Sería mucho más recomendable visitar al fisioterapeuta y tratar esa carga muscular o articular y seguir sus recomendaciones. Con una o dos visitas a este profesional y sus pautas físicas como clases de pilates, os aseguro que ese problema podría evitarse.

Y por último, no olvidar tiempo para respirar y relajarse. Hay semanas cargadas de mucho trabajo y estrés; llega el fin semana y la gente en lugar de desconectar va masivamente a centro comerciales a consumir, comprar, salas de cine, a estar rodeada de más y más gente. Lo más beneficioso sería visitar algún paraje natural, dar un paseo, respirar aire puro, estar en silencio y volver cargado con lo mejor.

Nuestro cuerpo es nuestro medio para relacionarnos con el exterior y es importante cuidarlo para poder disfrutar de la vida más y mejor.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García

El comercio de los pueblos de nuestra comarca estaba asociado, al igual que en otras zonas, a la interacción entre las villas y los territorios rurales que las rodeaban. La producción agraria y las materias primas producidas en su entorno eran trasladadas a los lugares donde se concentraban los puestos de venta en los pueblos, que se solían articular alrededor de las plazas públicas, como foco de compra y venta de productos. En los años finales del siglo XV y comienzos del XVI se produjo un auge de la economía en La Mancha, como consecuencia de varios factores: el aumento demográfico, las buenas cosechas, el alza de los precios agrarios por la llegada de los metales americanos y el desarrollo de la artesanía local, para satisfacer las necesidades de los nuevos pobladores. Todo ello favoreció el aumento del comercio, por un lado, de los mercaderes que se encargaban del traslado de los productos agrícolas y artesanales que se producían en distintas zonas, asistiendo a mercados y creando redes comerciales, y por otro, de las tiendas que se establecieron en los pueblos, para la venta de los productos locales y de los importados por dichos mercaderes, los cuales en algunos casos cumplían ambas funciones, pues a su labor comercial y de negocio, unían la posesión de una tienda en los pueblos donde estaban establecidos.

     La existencia de tiendas en Manzanares está datada desde fechas tempranas, pues en la primera década del siglo XVI, la cofradía de San Sebastián ya poseía una lindera con las casas de Alonso Sánchez Calero el Viejo. Al mismo tiempo se constata la existencia de mercaderes locales que asistían a ferias, y se desplazaban comprando y vendiendo sus productos por toda la provincia.

     Un claro ejemplo de ello, lo encontramos en Cristóbal de Villarreal Barceno. Cuando su padre Diego Barceno, fue asesinado en Ciudad Real, durante los tumultos antijudíos de 1474, su madre, Leonor López, se trasladó a Manzanares con sus nueve hijos, siendo Cristóbal el más pequeño de ellos. Su madre y sus seis hermanas se ganaron la vida cosiendo y tejiendo, mientras que de sus hermanos uno se trasladó a Sevilla como paje y el otro se hizo sastre, estableciéndose en Membrilla[1].

     Cristóbal fue instruido durante su infancia en una escuela de Membrilla, siendo enviado posteriormente a Sevilla, donde estuvo dos años y medio al servicio de un mercader, Alfonso de Villarreal. Tras ello, completó su aprendizaje en Tembleque, con el contador Fernando de Ribera, adquiriendo los conocimientos de contabilidad necesarios para desarrollar su trabajo. Una vez adquirida la formación adecuada, se estableció en Manzanares con su madre, donde abrió una tienda de especiería, con la que empezaría a ganarse la vida de manera independiente. Más adelante, se unió a otros comerciantes de Daimiel y Villarta, recorriendo ferias y mercados de diversos lugares, aumentando así de forma importante su radio de acción. Su gran actividad le permitió aumentar su negocio en Manzanares, instalando un matadero de cerdos en su casa, en la que vendía los productos de la matanza, al tiempo que actuaba de intermediario de productos textiles, teniendo posiblemente la propiedad total o parcial de un batán, lo que le hacía participar en la mayor parte del proceso productivo textil. En 1513 fue detenido, juzgado y condenado por judaizante[2].

     Vemos como este formado mercader converso de origen judío, no se limitó a abrir una tienda para vender los productos, sino que tejió una amplia red comercial, ampliando y diversificando sus negocios, lo que le aseguraba amplios ingresos, producto de una activa red mercantil, lo que provocaba el rechazo de sus vecinos “cristianos viejos” que lo acabaron denunciado, terminando así con su lucrativo negocio.

     La mayoría de las tiendas de Manzanares, al igual que en otras localidades, se establecieron en la Plaza Pública, y acabaron siendo controladas por los poderes públicos de la villa, que veían en ellas un lucrativo negocio. En la segunda mitad del siglo XVI, de las cinco tiendas que había en la plaza, una era propiedad del Concejo, otra del bachiller Quesada, que era alcalde ordinario, y el resto de personas vinculadas a oficios municipales, con lo mantenían el control y monopolio del principal centro comercial de la villa, arrendándolas a altos precios. Los establecimientos comerciales estaban controlados por las élites locales y el propio ayuntamiento, que las alquilaban a personas con formación como tenderos, quienes se encargaban de su gestión, mientras que otros pequeños establecimientos eran propiedad de cofradías o personas particulares.

     La llegada de una nueva minoría en 1577, los moriscos granadinos reasentados en Manzanares tras la revuelta de las Alpujarras, con la capacidad y decisión necesarias para ejercer el comercio, estuvo a punto de desestabilizar el negocio. La pretensión de los moriscos de establecer tiendas para la venta de fruta, especias y lienzos, provocó que el ayuntamiento limitara el número de tiendas de la plaza a cinco, que eran las que existían en ese momento, impidiendo su aumento, por lo que los moriscos fueron desplazados a una calle situada en las afueras de la localidad, en la que establecieron sus negocios, la cual fue conocida desde ese momento como Zacatín[3], que significa “mercado de ropa” en algarabía (árabe hispano), nombre que todavía conserva.

     Parte de los productos alimentarios, se solían producir en la localidad, como los cereales, legumbres, vino, carne, y algunas frutas, mientras que otros se obtenían en las huertas de poblaciones cercanas. La mayoría de los artículos para la construcción se adquirían o  elaboraban en el pueblo y sus alrededores, como la piedra, tierra, cal y yeso, así como productos textiles sencillos, lo que fomentaba el comercio local y comarcal. Sin embargo, la falta de algunos productos básicos, hacía necesario un comercio más amplio, que traía aceite de Andalucía, pescado de Sevilla, Cartagena y Málaga, hierro de Vizcaya, madera de Alcaraz, Cuenca y la Sierra de Segura, junto a paños de seda y mercaderías ordinarias de Toledo y otros lugares[4].

     En el siglo XVII se mantenían las tiendas de la plaza, apareciendo citada la de Martín de Quijada, cuando se proyectó la ampliación de aquella, y a comienzos del siglo XVIII, en un proceso inquisitorial, vuelve a citarse una tienda de la localidad, al frente de la cual estaba María Núñez, en la que se vendían alimentos y frutos secos[5]. En esta ocasión se observa cómo las mujeres tenían cierto peso y presencia dentro del comercio local, lo cual se verá corroborado en los años siguientes.

(continuará)

 


[1] Archivo Histórico Nacional (AHN). Sección Inquisición, Tribunal de Toledo, legajo 163, expediente 7, Proceso contra María López por judaizante, 1512-1522.

[2] AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo, legajo 188, expediente 10, Proceso contra Cristóbal de Villarreal Barceno, 1513-1523 y TOLEDANO GALERA, Juan: “Conversos y comercio en el Campo de Calatrava en la Edad Media. Siglos XV-XVI” en Cuadernos de Estudios Manchegos, II época, nº 23-24. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 2001, pp. 32, 39 y 40.

[3] GÓMEZ VOZMEDIANO, M. F.: Mudéjares y moriscos en el Campo de Calatrava. Biblioteca de Autores Manchegos. Ciudad Real, 2000, p. 104.

[4] VIÑAS MEY, C. y PAZ, R.: Relaciones histórico-geográficas-estadísticas de España ordenadas por Felipe II. Ciudad Real. Centro Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1971, p. 297.

[5] AHN. Consejo de Órdenes Militares, legajo 6089, visita de 1607 y Tribunal de la Inquisición de Toledo, legajo 33, expediente 16, Proceso de fe de Manuel Carrán y Manuel Pajero, 1707.

“Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día”

Rubén Chamero es el actual entrenador del Manzanares C.F. Ha realizado un arranque de temporada de ensueño obteniendo siete victorias consecutivas y quiere seguir en esa buena racha para tratar de ascender al club de categoría. Le avala la experiencia adquirida en el cuadro juvenil de este pueblo donde consiguió el ascenso a Liga Nacional y estuvo a punto de lograrlo a División de Honor. Además de sus labores en el mundo del fútbol, estudió un máster de director en centros de servicios sociales, actividad a la que se dedica profesionalmente.

Pregunta: ¿Qué tal está siendo tu primer año como entrenador del Manzanares C.F.? ¿Estás cómodo aquí?

Respuesta: Yo creo que cada etapa tiene sus dificultades con sus cosas positivas y pienso que en el primer equipo son muy profesionales. La plantilla que hemos confeccionado está formada por grandes futbolistas que entienden muy bien este deporte y yo personalmente estoy muy agradecido con ellos. Al final también tienes que lidiar con el día a día donde todos quieren jugar porque tenemos un plantel en el que cualquiera puede ser titular. Al final los problemas se resuelven entre todos y estoy muy contento con ellos.

P.: Ya conoces el club porque has sido entrenador juvenil de este mismo equipo durante varios años, ¿qué tal fue la experiencia?

R.: Fue una gran experiencia que a mí me encantó. Tuve que coger un equipo en provincial y ver como en tres años cogimos una madurez de juego y de resultados incluso que estuvimos rozando con los dedos División de Honor. Los chicos ya se veían jugando contra Valencia, Villarreal o Atlético de Madrid y fue muy bonita esa temporada. Yo tengo una gran experiencia de aquel equipo juvenil.

P.: Lograste grandes hazañas con ellos, ¿con qué momento te quedarías?

R.: Me quedaría con el ascenso en Mora. Dieciocho años pasaron hasta que pudimos ascender a Liga Nacional. Fue algo realmente especial por lo que se generó en el vestuario ya que éramos una familia. Como momento positivo recuerdo ese. Todos llorando, abrazados y fue muy emotivo. Estábamos muy nerviosos por cómo llegó, por el resultado y por ver la tensión que se había generado. Como momento negativo, que también hay que decirlo, fue este año en Illescas cuando en los últimos minutos se nos escapó el ascenso a División de Honor. Todos en el vestuario llorando y yo los miraba y se me partía el corazón. Tuve que pasarme dentro y ahí lloré mucho. Fue la primera vez que lloré por el fútbol.

P.: ¿Por qué decidió Rubén Chamero hacerse entrenador?

R.: Siempre me ha gustado desde los 15 o 16 años. Con mi grupo de amigos era el entrenador aparte de jugar y para mí era toda una ilusión. Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día, pero no sabía si era un sueño de niño pequeño. Al final se ha cumplido y estoy muy agradecido por la oportunidad que me ha dado el club.

P.: ¿Tienes algún referente a nivel nacional?

R.: Referentes a nivel nacional de Primera División tengo varios. Me gustan Paco Jémez, José Bordalás, Josep Guardiola y en parte Quique Setién. Trato de quedarme con lo mejor de cada uno de ellos porque pienso que tienen un estilo personal y al final yo quiero exprimir sus cualidades más positivas para poder aplicármelas a mí mismo.

P.: A la hora de preparar un partido, ¿eres muy meticuloso cuando analizas al rival?

R.: En ocasiones sí, aunque yo considero que para ser Preferente tenemos demasiados datos desde el cuerpo técnico que preferimos no dar a los jugadores porque es algo en lo que no nos gusta incidir. Es cierto que sabemos cómo juega el rival y vemos donde nos puede hacer daño con sus mejores jugadores, pero no hacemos un análisis exhaustivo de todo salvo en algún partido puntual.

P.: ¿Cómo te ves en un futuro?

R.: No me gusta pensar en futuro en general. A nivel futbolístico me gusta ir partido tras partido. El fútbol es una afición que tengo y el tiempo que pueda estar en el Manzanares estaré agradecido. Lo compagino con el resto de cosas de mi vida y lo que quiero es centrarme en disfrutar de la temporada y luego ya el tiempo dirá. Tampoco quiero ponerme metas futuras porque si me las hubiera puesto, seguramente no habría pensado en llegar a Manzanares y tener este inicio tan bueno.

 

A Rubén lo entrevisté tras empatar a cero frente al Carrión. Tras siete partidos seguidos ganando llegó el primer partido en el que no sumaban tres puntos. (Algunas veces pienso que soy un poco gafe en esto del fútbol). Reconozco que no sabía cómo me iba a recibir porque merecieron ganar y lo más normal es que hubiera venido alterado. Todo lo contrario. En plena tensión del partido incluso tuvo tiempo para saludarme, sonreírme y decirme desde lo lejos “luego hablamos”. Cuando por fin lo entrevisté, lo hice dando un paseo por el campo del José Camacho, donde a un buen entrenador le gusta estar, a ras de césped. A Rubén le quedan todavía muchas cosas buenas por vivir como entrenador, estoy seguro. Cualidades las tiene a raudales y a nivel personal es un encanto. Siempre disponible y solo con buenas palabras. Gracias Rubén y suerte en lo que queda de temporada. Ojalá dejes al Manzanares en la categoría que se merece.

Pedro Lozano Martín-Buro

La noche del 29 de noviembre se celebró una clase más de la Escuela de Ciudadanía en la Casa de la Cultura, una ponencia bajo el título “La España vacía como un problema democrático”. El profesor de Geografía Humana de la UCLM Ángel Ruiz Pulpón inició la charla haciendo un análisis muy resumido del proceso de despoblación en la provincia de Ciudad Real. El profesor sostuvo que “el éxodo rural, lejos de pertenecer al pasado, sigue siendo una realidad en los municipios de menor tamaño demográfico” aunque otros de mayor tamaño rompen los pronósticos como es el caso de las poblaciones vecinas de Socuéllamos y Pedro Muñoz. Coautor del Estudio sobre el proceso de despoblación en la provincia de Ciudad Real, informó que a partir de los 25 años los jóvenes de nuestra provincia tienden a marcharse a otras provincias fuera de Castilla La Mancha, especialmente a la Comunidad Valenciana y más concretamente a Valencia y Alicante. Nuestro movimiento geográfico depende de la población que viene del extranjero especialmente de Ecuador, Rumania y Bolivia, entre otros. Destacó algunos datos como que el 63% de los municipios de la provincia cuentan con menos de 2000 habitantes; el 76% de los municipios perdieron población entre los años 1997 y 2017; que el 77,5% de los municipios no ha experimentado crecimiento natural alguno en los últimos 20 años y que el 91,2% han perdido población entre los años 2012 y 2017.

Los mejores pueblos con índice poblacional de la provincia son Poblete y Miguelturra sin que pueda decirse por ello que su proximidad geográfica (a la capital se sobreentiende) sea determinante ya que otros pueblos como Ballesteros de Calatrava en las inmediaciones no destacan con los mismos números.

Posteriormente tomó el turno de palabra Sergio del Molino, novelista, columnista del diario El País, contador de historias, periodista, escritor y colaborador habitual en el programa polifacético e inclasificable de Onda Cero “La cultureta”. Autor del libro La España vacía, supuso la primera mirada profunda y rotunda a la España rural abandonada, deshabitada y desatendida por las diferentes administraciones. Nos contó que no era un libro de la despoblación sino un retrato del país. Su libro fue una toma de conciencia, una mayor sensibilidad al respecto que ha entrado en el plano económico político y social hoy día, del que todos los partidos políticos están de acuerdo desde Vox hasta Unidas Podemos, según palabras del escritor, hasta el punto de que se ha anunciado la creación de un Ministerio de la despoblación, cuestión ésta, de la que el autor se mostró escéptico al respecto de que desde la política se pueda resolver algo. Está por ver. Del Molino se mostró crítico y expectante a las posibles medidas que acometan el futuro gobierno si es que llega a consolidarse. En su exposición fue poco concreto y no mostró ninguna medida, tan sólo el temor de que en esta España vacía hay gente que considera que sus derechos como ciudadanos se están mermando.

En el turno de preguntas, el profesor Ruiz Pulpón sí apuntó alguna medida como es la identificación de pueblos referentes que tengan todos los servicios básicos y estén a menos de 40 minutos de poblaciones más pequeñas a las que suministren. El primer paso sería identificar a esos municipios para que pudieran abastecer al resto. No se puede acabar con el despoblamiento pero sí fomentar y ayudar a esos pueblos cabecera. El profesor fue preguntado por cuál era su visión de Manzanares tras ese estudio y lamentable e inexplicablemente no lo tenía preparado. Sólo indicó que “Manzanares no está para tirar cohetes” pero que su situación es similar a la de otros pueblos como Daimiel, Tomelloso, Argamasilla.

 

Pedro Villarroel González-Elipe

Historias nuestras: Los Orígenes

A final del Siglo XIII, en el año1284, Frey Blasco Nuñez, es citado como el primer comendador de la recíén creada Encomienda del Lugar de Manzanares. Ese Lugar de Manzanares, nacido medio siglo antes, en torno a un castillo que vigilaba la frontera de Calatrava con Santiago, estaba atravesado por las cañadas y veredas reales que, de Norte a Sur y de Este a Oeste, se cruzaban allí; una circunstancia no buscada, que nos configuró, desde nuestro origen, como sitio de tránsito para los ganados transhumantes que, año tras año, acoplados al clima y a la consecuente oscilación de los pastos, recorrían los territorios de Iberia… Los pastores y ganaderos que por aquí pasaban, incluso antes de nacer el Lugar de Manzanares, al advertir la riqueza en agua de estos espacios nuestros, construyeron abrevaderos en la cercanía de algunas de las múltiples cuevas existentes en el terreno, (como la cueva del Roquito, aledaña al Torreón de Moratalaz, o las cuevas del “cerro del moro”, al sur del poblado).. Estas cuevas  eran utilizadas como improvisadas posadas por los pastores, y como establo de sus ganados, por lo que el Lugar, aparte de un sitio de tránsito, se convirtió en punto de asentamiento temporal de pastores y animales, algo que, quizá, fue lo que galvanizó y dio más vida al incipiente Lugar de Manzanares, en tiempos de la segunda mitad  del siglo XIII.

La creación del “Honrado Concejo de la Mesta”, en el año 1273, concreto normas y privilegios reales para el movimiento de rebaños y ganados por las vías pecuarias del Reino, reorganizó y rediseño las cañadas y veredas, y estableció los diezmos y tasas que los propietarios del ganado debían pagar a los dueños de villas y Encomiendas que estaban surcadas por las veredas (a modo y manera de un peaje) para compensar los gastos del consumo de pastos, agua y estabulado del ganado a su paso por la zona.  Esta posibilidad financiera, fue determinante para el desarrollo inmediato de la Encomienza de Manzanares, configurada 11 años después, que pudo beneficiarse mucho de las citadas normas por el gran trasiego de ganado que generaba el cruce de cañadas reales en nuestro solar, algo que también explicita muy bien el gran auge de la ganadería en la encomienda de Manzanares, durante el primer siglo de existencia de nuestro Lugar. 

Los regidores de Manzanares, acondicionaron para pasto muchas de sus tierras, y la ganadería fue, sin duda, la industria más pujante del Lugar en sus primeros tiempos…
Cuando Manzanares se asentó como aldea, comenzó a crecer en número de gentes y terreno, por fuera de sus murallas, a mediados del siglo XIV. Muchos de esos “nuevos manzagatos”, agotadas las posibilidades de la ganadería, se hicieron  con tierras de la encomienda para dedicarlas a cultivos, pero encontraron que la indefinición jurídica de nuestra Encomienda, les ocasionaba conflictos continuos con los vecinos de Lugares y villas próximas, que les negaban el derecho a cultivarlas, alegando que esas tierras no tenían dueño, porque se encontraban en un territorio de tránsito, y eran utilizadas en usufructo desde tiempos inmemoriales…A finales del Siglo XV, Manzanares obtuvo el reconocimiento jurídico-administrativo del territorio de su Encomienda, lo que facilitó a su emergente población el cultivo y aprovechamiento agrícola de las tierras propias, virando, en pocos años, las tareas y labores del pueblo de las actividades ganaderas a las faenas agrícolas…La riqueza feraz de la vega del Azuer, la existencia de abundante agua y el emprendimiento característico de las gentes de Manzanares, hizo el resto, pues facilitó ese cambio de actividad, y convirtió rápidamente en “campesinos” a los otrora “pastores y ganaderos… .De modo y manera que, cuando Manzanares fue considerada villa, allá por 1512, la mayoría de sus gentes se dedicaban a la agricultura en detrimento de la ganadería…Y sabemos que todo esto fue así, porque quedó reflejado en las “Relaciones Topográficas de Felipe II”, de1579, donde los notables de Manzanares que redactaron lo concerniente a nuestra villa, hablaron de la vida y actividades de los aldeanos comunes de la siguiente manera:

esta villa es de labradores y se labra y siembra, y las cosas que en ella más se cogen de ordinario es pan, y algunas frutas y vino; y los ganados que hay son muy pocos por falta de los pastos y albergos que para ello son necesarios, y las pocas carnes que se crían son buenas y carneros llanos y de lana prieta”. ….