Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Afectados por la crisis económica del Covid-19, nos cuentan sus inquietudes.

Poco a poco España y Manzanares se desperezan, abriendo los ojos de lo que parece un mal sueño. Pero no, no ha sido un mal sueño. Como diría Monterroso, cuando nos hemos despertado, “el dinosaurio todavía estaba ahí”. El dinosaurio de una parálisis económica sin precedente. La persiana echada, los clientes no entran en el comercio, no suena la campanilla de la puerta. Pasa un mes y otro y los ingresos no vuelven, pero los gastos permanecen. ¿Qué hacer? ¿A quien acudir?

Hemos pedido a nuestros comerciantes que nos ofrezcan una perspectiva del problema: sus miedos o esperanzas, cómo afrontan el futuro, qué se vislumbra en el horizonte o cómo creen que podemos salir del paso.

 

 

Borja Navarro Sánchez Migallón – BNA GESTIÓN & AXA SEGUROS

Nuestra empresa pertenece fundamentalmente al sector asegurador, por lo que nos afecta cualquier tipo de crisis (sanitaria, económica, política, etc.) ya que nuestros clientes van desde grandes empresas, pymes y pequeños autónomos hasta el particular que quiere asegurar sus bienes, su vida, etc. Pero también somos un servicio necesario en cualquier momento del ciclo económico.

Es cierto que las perspectivas no son positivas. La pandemia del COVID-19, dejando a un lado el tremendo drama de los afectados por el virus, va a dejar un segundo nivel de perjudicados como son los autónomos y pequeñas empresas que quizás no inmediatamente, pero si poco a poco, irán cayendo ante la imposibilidad de mantenerse en pie. A estos colectivos es a los que más habrá que ayudar puesto que forman el sostén de nuestra economía y son los que en un pueblo como Manzanares hacen que este se mantenga vivo.

Dicho lo cual nuestra empresa quiere salir reforzada de esta crisis al demostrar adaptabilidad y transformación ante cualquier escenario.

TALLER HISPANO

La situación actual al principio era preocupante pero tranquilizadora a la vez, iban a ser sólo 15 días de confinamiento de Estado de Alarma por Covid-19.

La cantidad de promesas hechas por el Gobierno Central, hacía pensar que todo iba a ser rápido, ágil y corto, pero a día de hoy 13/05/2020, muchas informaciones contrastadas apuntan que los trabajadores que se encuentran en situación de ERTE no han recibido sus ingresos, así como tampoco muchas de las empresas que para su continuidad nos hemos visto obligadas a solicitar más préstamos y créditos con garantía del Instituto de Crédito Oficial.

En conclusión, si la situación actual no es reconducida, el público no tiene permiso para poder desplazarse y además no tiene liquidez, el horizonte pinta oscuro, ya no sólo para los que nos dedicamos a este sector, sino para todos en general.

CRISTINA SANCHEZ CARNERERO – FLORISTERIA EL PARAISO

Una nueva forma de vivir.

Volver a entrar en nuestro local, después de 50 días sin trabajar y no tener fuerzas para estar el primer día  mas de media hora, ….y lloras.

Es un periodo de reflexión y también es un tiempo para reordenar metas y proyectos después de una etapa tan complicada como esta, no es posible que el mundo funcione de la misma manera. Las prioridades de las personas se transformarán y esto generará un impacto en diferentes sectores. Puede que sea positivo o negativo para nuestras empresas, ya NO solo depende de nosotros.

En los pocos días que llevamos trabajando, ya hemos notado el, cambio el 80% del trabajo se está realizado por teléfono, redes sociales y web. Ya no hay quien lo pare.

Sin comuniones, sin Semana Santa, sin día del padre, sin bodas, este año será difícil, perdidas como en todos los sectores, nuestra previsión era muy buena, muchas  bodas dentro y fuera de Manzanares, proyecto de un trabajador más, y ahora qué?

Nuestra esperanza está en el apoyo social de la nuestra comunidad.

ISABEL LOPEZ GONZALEZ – SOLOISA CORSETERIA

Cuando reabrí fue con cita previa, me sentía como si estrenara tienda. Nerviosa, me faltaba el aire con la mascarilla, ya estaba todo a punto. Clientas concienciadas y respetuosas con las normas de seguridad. No tocaban por no molestar. Comentaban que “se emocionaban al ver que volvíamos a reabrir comercios, que estos meses se habían dado cuenta qué sería de Manzanares si desapareciéramos y que había que comprar en el pueblo”. Hay que seguir trabajando para transmitir confianza, seguridad y cercanía al cliente, reconquistarlo. Importante preguntar y escuchar para analizar y adaptar nuestros stocks a sus verdaderas necesidades. Se hace además imprescindible el asociacionismo empresarial en Manzanares y fomentar y crear ayudas para la creación de industria y fábricas de la que nos quedamos huérfanos debido a la externalización y globalización. Clientes, empresas y administración juntos bajo un lema: yo te cuido, tú me cuidas.

JOSE A. ROMERO DE AVILA NIETO – RELAX ZENTER

La situación económica, creo que será una oportunidad para hacer ver a los vecinos, incluso a los propietarios de negocios y comercios de Manzanares, que tenemos que potenciar el consumo de proximidad, en nuestras pequeñas y medianas empresas para salir más rápidamente de la crisis económica que se avecina, fomentando la confianza que nos dan los comerciantes que conocemos de toda la vida.

Los empresarios intentaremos mantener nuestras plantillas de empleados, solo a cambio de al menos cubrir los gastos fijos, aunque nuestros beneficios se vean mermados y eso sólo será posible si la gran mayoría de los manzangatos invertimos nuestro dinero en los negocios de nuestro pueblo.

Además tenemos que volver a hacer atractivo nuestros comercios a los pueblos vecinos, recuperando su confianza que años atrás nos depositaban cuando tenían un evento importante y no dudaban en venir a nuestra casa, porque confían en  nuestro buen hacer.

RAFAEL PARRADO – SILESKM13

LA VIDA SOBRE RUEDAS ES VIDA

Los que amamos el deporte al aire libre nos llevamos un palo el día que nos dijeron que cerraban las puertas del campo. A las pocas horas de una primavera que llevábamos esperando desde el pasado verano y pintaba perfecta en el ámbito deportivo, un virus más pequeño que una mota de polen nos truncaba todos los planes.

Nuestra tienda, SILESKm13, llena de bicicletas de colores como las flores, cerró. Y allí dentro se quedaron todas esas ruedas llorando… 50 días después, el 4 de mayo, nos permiten reabrir adoptando unas medidas excepcionales: mascarilla obligatoria, hidrogel en la entrada del local, clientes con cita previa, solo uno… Y por suerte todo ha ido bien. Todos los clientes han sido respetuosos y han tenido una paciencia infinita si tenían que esperar su turno en la calle, la afluencia de público ha sido muy grande, demostrando el apoyo a nuestro comercio, confiando en nuestros consejos y criterios para adquirir una bicicleta nueva o para reparar la suya en nuestro taller.

El teléfono no ha parado de sonar y lo primero que nos preguntan es: ¿Cómo estáis? ¿Ya estáis trabajando? Y seguidamente: ¿Cuándo podemos ir a llevarte la bici? Gracias por ayudarnos a resurgir después del gran parón provocado por la crisis sanitaria del Covid19. Entre todos tenemos que fomentar el comercio local, comprar en el pueblo, a nuestros vecinos…

Esto hará que la economía fluya, que nuestra localidad sea atractiva e invite a abrir más actividades empresariales de todo ámbito.

Tenemos que seguir mirando al futuro con la cabeza bien alta.

PEDRO ROMAN – DUO HOMBRE

En  DUO y Lola Román estamos, como todas las empresas del sector, en una situación muy complicada, ya que nadie sabe a ciencia cierta el alcance de la crisis que atravesamos. . Todo depende del desarrollo de un tratamiento eficaz, de la elaboración de una vacuna contra el COVI 19 y del nuevo escenario social y económico.

En nuestras cinco  tiendas tenemos prácticamente el total de la mercancía comprada para esta temporada. Además,  la incertidumbre de cómo reaccionaran nuestros clientes una vez pasemos a la fase 1 hace que no sepamos aún cómo tengamos que actuar a la hora de hacer nuestras ofertas. Eso nos obliga a ser ágiles y dinámicos a la hora de tomar decisiones, ya que los gastos son enormes y esta situación obligará a muchas empresas a solicitar créditos para poder seguir adelante.

Aun así, somos optimistas y estamos convencidos de que el pequeño comercio será imprescindible, ya que cuenta con una completísima oferta de productos, un excelente trato profesional y personal y el encanto de ir de compras por tu ciudad. Además, la cercanía y confianza de nuestros clientes hace que éstos puedan comprobar in situ  las garantías de higiene y seguridad que la venta on line no puede ofrecer, ya que, en muchísimos casos, el producto comprado por este canal viene directa o indirectamente de países asiáticos, donde lamentablemente las condiciones de trabajo, seguridad e higiene dejan mucho que desear.

Enri García Chaparro – Centro de Estudios CENESMEM

Mientras que el comercio podrá irse habituando a una forma de negocio distinta, nosotros nos encontramos ante un problema como son las clases presenciales.

Los alumnos nos están demostrando ser unos verdaderos campeones y los padres aun más. No se estaba preparado para esta situación.  A pesar de las nuevas tecnologías esta situación ha llegado sobrevenida.

Desde los estamentos gubernamentales se van dando alternativas, muchas casi imposibles de llevar a cabo.

Las aulas en los centros públicos están masificadas. En las academias se trabaja con grupos reducidos. Pero el problema es el mismo que en los centros públicos o concertados.

Si realmente se plantean desde las instituciones desmasificar las aulas e incluso impartir la formación on-line como hasta ahora, creo que los centros de enseñanza no reglada podemos ser un gran apoyo para esos fines.

En Manzanares hay varias academias dedicadas al apoyo y refuerzo escolar, así como varias impartiendo idiomas en particular. O nos ayudamos entre todos de una manera generalizada o empezarán a resurgir nuevamente, aunque nunca lo han dejado, la economía sumergida, pues todos sabemos que hay mucha gente dando clases de manera particular, en sus casas, sin pagar impuestos y sin licencias para ello

Mayte Portales – Fogones Portales

Que como nos sentimos? tristes, preocupados, vulnerables, inseguros…pero de lo que sí podemos estar seguros es de que es un momento histórico, siendo nuestra labor asumir responsabilidad que, hasta el momento, consiste mantener las distancias y limpieza.

El 14 de marzo de 2020 el país se paraliza y una servidora junto a Claudia Rodrigo, hacemos que la cocina de Fogones Portales siga funcionando a todo gas.

Desde 2003 realizamos servicios de comidas a domicilio para personas mayores, el colectivo más vulnerable de esta pandemia. Ahora no podíamos fallarles.

Habían escuchado que toda la hostelería estaba cerrada y no sabían si ese día iríamos o no. Su alegría al abrir la puerta y ver a Claudia con la comida fue emocionante. Le daban las gracias por ir, por asegurarles que iríamos cada día… Cuánto tenemos que aprender de ellos…

Las mañanas en cocina eran muy estresantes. Trabajar con dobles guantes, mascarilla, gorros, delantales… Desinfectar suelos, superficies, menaje, envases… Han pasado 60 días y hemos normalizado trabajar así.

Gracias a Dios todos nuestros mayores siguen bien, abriendo a diario sus puertas a Fogones Portales. Ahora la vida vuelve a nuestras calles… Hay que seguir protegiendo a los que nos rodean, a los que más queremos…

Quiero dar las gracias a los sanitarios, a los chicos de verde y sus tréboles… a nuestros proveedores y a los que han hecho que todo fuese un poco más fácil.

 

También estoy orgullosa de pertenecer a una nueva familia formada por costureras y cortadoras de plásticos voluntarias de Manzanares y Membrilla que confeccionamos protecciones para el personal sanitario y que hemos demostrado que uniendo nuestras fuerzas y nuestros corazones, sin color político ni religioso, se consiguen ganar las batallas más difíciles…

Gracias también a todos los comercios y particulares que han donado lo que han podido y a los Ayuntamientos de poblaciones cercanas que se han volcado en esta gran labor.

Tal vez los de arriba podían aprender del pueblo llano…

Vender sueños

María Carmen Cordero, viajes Nautalia

Hace sólo unos meses pensábamos que el Covid19 era algo muy lejano y que nosotros estábamos a salvo. Sin embargo, en poco tiempo contemplamos atónitos cómo nuestro modelo de vida daba un giro difícil de asumir. Vimos cómo muchas familias perdían un ser querido sin poder siquiera despedirse y cómo otras tenían que estar separadas…

Todos confinados…. Muchas personas perdieron su trabajo, y con ello su medio de vida.  Pero somos fuertes y solidarios, y lo superaremos juntos.

Siempre he considerado mi trabajo de los más gratificantes, porque vendemos sueños, ilusiones…Lamentablemente en las últimas semanas he sido testigo de cómo esos sueños se desmoronaban. Personas que llevaban mucho tiempo planeando su futuro,

se veían obligadas a cancelar sus planes… Por mi parte, he tratado siempre de buscarles alternativas, dentro de mis limitaciones. A nivel personal, observaba con impotencia, cómo el trabajo de meses caía por tierra irremediablemente, cancelación tras cancelación….

El sector turístico es uno de los más castigados, pero se ha involucrado desde el principio comprometiéndose a las máximas garantías sanitarias para la tranquilidad y confianza tanto de clientes como de trabajadores. No podemos rendirnos. Debemos continuar vendiendo sueños. Ahora más que nunca se necesitan, y nosotros estaremos siempre ahí, dispuestos a preparar una nueva aventura, y si surgiera un problema, a afrontarlo con nuestros clientes.

Nuestro lema desde hace algún tiempo es que “las vueltas dan mucha vida”, y “volveremos a dar vueltas”. Eso seguro.

 Mucho ánimo.

Por África Crespo

El 11 de marzo anuncian por los medios de comunicación que a partir del día siguiente cerraban los colegios en la Comunidad de Madrid. Desde ese momento todos los grupos de profesores de WhatsApp empiezan a emitir notificaciones. Todos estamos desconcertados. Jamás pensábamos que aquello del coronavirus podía llegar tan lejos. Ya empezábamos a escuchar la ausencia de algún compañero con síntomas de la enfermedad. Queríamos tomárnoslo a broma. Tal vez para maquillar la realidad. Cuando hubo el primer familiar fallecido de algún compañero aquello ya dejaba de hacer gracia.

Acudimos varios días al centro para organizar aquella quincena en la que los niños se quedarían en casa sin acudir presencialmente al centro. Organizamos tareas de repaso, comentarios de texto, lecturas obligatorias. Todo aquello que consideramos que podrían hacer sin nosotros.

Cuando a la semana se anunció quince días más de prórroga en el estado de alarma nos dimos cuenta de que aquello podía dilatarse más en el tiempo, era muy probable que no fuésemos a volver y no queríamos que nuestros niños perdieran el curso.

Nos pusimos manos a la obra para organizar el tercer trimestre a distancia. Nunca habíamos hecho algo así. Ni profesores ni alumnos estábamos preparados para ello. Nos faltaba material. Nos faltaban conocimientos. Nos faltaban plataformas de educación online que fueran eficaces. Desde el centro se facilitaron ordenadores tanto a alumnos como profesores. Aquello se había convertido en el medio fundamental para continuar con el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Google classroom, drive, dropbox, Jitsi meet, Google meet, Zoom, Teams… todo aquello que jamás habíamos utilizado pasaron a formar parte de nuestro día a día.

Poco a poco, pasamos del caos a la organización. Preparaba mis clases los fines de semana para que mis alumnos se pudieran organizar. Me he grabado en audio lecciones de gramática y de literatura con el fin de que les llegara de la mejor manera posible. Pensaba en actividades que pudieran resolver. Y me citaba con ellos en alguna plataforma para hacer una videoconferencia para resolver dudas.

Los profesores hemos mantenido nuestro horario de reuniones. Viéndonos desde casa dándonos ánimos y enseñándonos los unos a los otros.

Nos hemos dado cuenta de que las evaluaciones pueden ser mucho más rápidas haciéndolas por plataformas como Teams, trabajando alumno a alumno de antemano y profesor por profesor.

Los alumnos han respondido de manera asombrosa. Han sido conscientes de la importancia del profesor. De la necesidad de su figura en nuestra ausencia. Han trabajado como nunca. Han aprendido que Internet sirve para mucho más que mandar mensajes o jugar a videojuegos. Han utilizado los recursos que tenían. Alguno de mis alumnos tan solo contaba con el móvil de su madre o padre al final del día. Y han visto su esfuerzo recompensado.

Muchos me preguntan sobre el futuro de las aulas. Sobre el qué pasará en septiembre. Y, sinceramente, no creo que nadie lo sepa. Todo dependerá de la evolución de la pandemia.

De momento, creo que ha quedado claro que los niños necesitan volver al colegio, recuperar su rutina y disciplina de estudio. Y que el profesor es una figura fundamental en el desarrollo de niños y adolescentes.

Estos últimos días de curso, alguno de mis alumnos me han contado cómo han vivido esta situación:

 

Estos últimos meses escolares han sido bastantes difíciles en diferentes aspectos, uno de ellos es que algunos de nosotros nos cuesta utilizar las plataformas virtuales y esto puede frustrarnos ya que en esta ocasión nuestras notas dependen de los trabajos realizados por estas. Además, no todos tenemos los materiales adecuados, un libro de texto, folios o un ordenador. A muchos de nosotros nos ha costado mucho entender los temas y, sinceramente, no todos los profes han dado una clase virtual para ayudarnos a comprender: al contrario, solo mandaban deberes. Sin embargo, hemos desarrollamos una parte autónoma como estudiantes, hemos podido medir el tiempo de estudio dándonos los descansos que necesitábamos y organizándonos de la manera que mejor nos parecía hasta hemos desarrollado habilidades tecnológicas y hemos aprendimos a valorar lo importante que es el instituto.

A., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

Este último trimestre ha sido bastante raro, pero a la vez muy interesante. Desde mi experiencia he aprendido a organizarme mejor ya que había fechas límites para entregar los trabajos. También he aprendido a utilizar mejor las plataformas digitales al igual que nuevas aplicaciones que nos ayudaban a comunicarnos de una forma más cómoda de comunicarnos con los profesores, que siempre han estado dispuestos a ayudarnos y resolvernos las dudas.

Al principio organizarse fue un poco difícil ya que era una experiencia nueva, y lo nuevo a veces da miedo. Pero poco a poco me fui acostumbrando hasta que se hizo una situación normal.

M., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

 ¿Que cómo estoy? Tengo 14 años y llevo tres meses encerrada en casa. He pasado de ver a mis amigas todos los días a tener que verlas por una pantalla, de madrugar para ir al instituto, a dormirme tarde porque no estaba cansada, del ambiente ruidoso de clase y los empujones en los pasillos al terrible silencio de casa, así es cómo me siento.

Al principio, las cosas eran bastante difíciles, ya que tenía unos horarios irregulares: me sentía siempre cansada, no tenía ganas ni de hacer la cama y se me acumulaban todas las tareas que debía entregar al final de la semana, y cuando me animaba a trabajar la plataforma se caía, o el ordenador se bloqueaba, o se quedaba sin batería, o se apagaba la luz y ocurría la gran catástrofe, ¡ el wifi no iba! Y todo el mundo en casa estaba histérico, menudo drama…

Van pasando los días, y cansada de todo el desorden decidí ponerme a organizarme todas las semanas un horario, en una hoja divido las tareas por asignaturas con su fecha y hora de entrega. Los problemas surgen cuando tengo dudas, al no tener una explicación tan fluida como en clase a veces la comunicación es difícil, y me retrasaba en la organización. Además, las correcciones no eran personales, mandaban solo las soluciones y era molesto, sobretodo después de haberme esforzado toda la semana en realizarlos, y aquí estoy con los ojos rojos por pasarme todo el día frente al ordenador.

A pesar de todo, me veo más responsable a la hora de mandar correos, ahora reviso lo que escribo y soy menos impulsiva, también soy más organizada e independiente, cuando no funcionaba la impresora tuve que arreglármelas.

He tenido tiempo para reflexionar y creo que quiero estudiar magisterio, ya que ahora valoro más nuestra educación.

 

A., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

 Por Francisco Menchén Bellón

 

“No es la especie más fuerte ni la más inteligente

la que sobrevive

sino la que mejor se adapta”

CHARLES DARWIN (1809-1882)

(Naturalista inglés)

 

¿Cómo convivir en la era post coronavirus?

Con la llegada del Covid-19 el planeta entero se ha paralizado, y no sólo la naturaleza ha chillado, sino también el ser humano ha reclamado su atención. Esta crisis existencial que hemos vivido ha venido a confirmarnos que vivimos en mundo conectado, que ha demostrado su resiliencia ante las grandes dificultades experimentadas.

El mundo ha cambiado totalmente y nada será igual a la etapa anterior, porque ya estamos inmersos en profundos cambios. Pero debemos reconocer que cuando el mundo real ha tenido que cerrar, el virtual ha abierto sus puertas. Este giro drástico puede ser el catalizador para dar un paso de gigante en la educación y empezar a crear una nueva humanidad.

Uno de las consecuencias de la pandemia podría ser repensar cómo educamos, qué necesitamos enseñar, y para qué educar. Desde tiempos atrás, los educadores de todo el mundo han estado hablando sobre la necesidad de redefinir la educación. Es un buen momento para conseguir que esta crisis disruptiva puede ayudarnos a rediseñar la educación del futuro.

Cómo hemos de convivir en un entorno donde se valoren nuestros recursos naturales propios de nuestros campos manchegos y, a la vez, podamos sentir cercana la Antártida o la vida del naturalista THOREAU, o las tribus aisladas del Amazonas. Estamos en una sociedad siempre en tránsito, donde la psicología humana es más lenta que los avances tecnológicos que ella misma ha generado.

¿Qué se le debe enseñar a los alumnos?

La noción del docente como poseedor del conocimiento ya no es adecuado para el siglo XXI. La generación “iGen” (Generación smartphone) puede obtener acceso al conocimiento e incluso aprender una habilidad técnica, a través de unos pocos clics en sus teléfonos, tabletas y computadoras. Será imprescindible reformular el papel del docente.

Recojo un mensaje que nos ha dejado NATALIA GINZBURG (1916-1991), escritora italiana, que propone una educación radicalmente distinta a la habitual:

“Creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber”.

Esta escritora comprometida considera que las pequeñas virtudes se pueden encontrar a su alcance y beberlas en el aire”, porque son comunes y conocidas. Pero las grandes virtudes no se respiran en el aire y deben ser la materia prima de nuestras relaciones cotidianas.

¿Cómo los docentes conseguirán que ningún alumno se quede atrás?

En la Agenda 2030 de Las Naciones Unidas, se explican los 17 objetivos para transformar nuestro mundo. ¡Que nadie se quede atrás! es el llamamiento que se hace para trabajar la sostenibilidad, la solidaridad y la sinergia. Recomienda construir una sociedad pacífica, próspera y justa, donde todos seamos protagonistas de este cambio.

Los docentes saben muy bien que, la infancia y la juventud se vive una sola vez. En este período es cuando se configura nuestro “estado del ser”, nuestra manera de entender el mundo, nuestra visión de futuro; es necesario que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades que, pongan los derechos humanos, el empoderamiento y la justicia social en el frontispicio de todas las acciones educativas.

Más que nunca, debemos entender que el futuro de toda la humanidad está en nuestras manos y sólo el trabajo en común, bien hecho y responsable, hará de nuestra sociedad un lugar de prosperidad para todos. Recomiendo a los educadores de Manzanares que indiquen sus prioridades sobre lo siguiente:

¿La escuela o instituto que juntos podemos crear?

o

¿La escuela o instituto que vamos a encontrarnos?

FRANCESCO TONUCCI, célebre pedagogo italiano, que ha vivido solo el confinamiento, acaba de manifestarse, con estas palabras: “Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no existe”.

 

 

 

 

 

 

Por Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

La improvisación de las autoridades autonómicas en los primeros días de la pandemia no auguraba nada bueno para la finalización del curso académico. Recordemos que el día 12 de marzo por la mañana el presidente autonómico reprochó duramente al rector de la Universidad de Castilla-La Mancha que hubiera suspendido las clases. Su análisis sobre la complicada situación que se avecinaba no pudo ser más erróneo y simplista. Reducía la decisión de suspender las clases a una simple motivación de los profesores para tener “15 días de vacaciones” extra. Ese mismo día por la tarde, tras hacerse públicas las nuevas y restrictivas recomendaciones del gobierno de España, Emiliano García Page rectificó totalmente la posición que había mantenido por la mañana, ordenando el cierre de los colegios para el día siguiente.

Estas decisiones tan poco meditadas de la Junta provocaron que los docentes, sin apenas directrices por parte de la Consejería de Educación, tuvieran que improvisar en pocas horas como poner en marcha la educación online en cientos de colegios e institutos. En esos momentos, la calidad de la educación dependió, más que nunca, del compromiso de los docentes y, también, de sus conocimientos sobre las nuevas tecnologías. No es de extrañar, por tanto, que las familias tuviéramos que enfrentarnos en pocos días a una multitud de plataformas educativas y herramientas de videoconferencia (Meet, Teams, Zoom, Skype, Forms, Papas, Aula Virtual…) elegidas por cada profesor según sus conocimientos y experiencia previa.

No fueron estas las únicas dificultadas que tuvieron que afrontar las familias: conseguir equipamiento informático para los hijos y los padres con teletrabajo, encontrar un rincón en la casa para trabajar, ayudar aún más a los hijos con sus tareas, generar nuevas rutinas, etc. Los más pequeños, para los que el colegio supone más un juego o divertimento que una obligación, sufrieron especialmente la falta de contacto con sus compañeros y maestros. A esto habría que añadir que las declaraciones de la ministra de Educación, exigiendo prácticamente un aprobado general, devaluaron ante los alumnos la importancia del último trimestre escolar.

A pesar de estos inicios tan complicados, muchos docentes han conseguido gracias a su esfuerzo y dedicación avanzar con las materias y mantener la motivación de los alumnos. Es por ello que, desde una perspectiva más personal, quisiera agradecer públicamente el compromiso que han demostrado los profesores y maestros del colegio Santo Tomás de Ciudad Real, en el que estudian mis hijas.

Llegados a este punto, sólo queda esperar que el próximo curso pueda desarrollarse con normalidad y que, en caso contrario, las autoridades educativas sean, esta vez sí, lo suficientemente previsoras como para tomar medidas que permitan paliar las dificultades que pudieran surgir. Mientras escribo estas líneas, los bandazos y cambios de opinión de la ministra de Educación y los desencuentros entre las diferentes administraciones con competencias educativas en nuestro poco eficiente estado autonómico, vuelven a arrojar sombras y dudas sobre el nuevo curso académico. Esperemos que estos problemas puedan ser solventados, una vez más, gracias al esfuerzo de los docentes, alumnos y padres.

 

Por Antonia Isabel Sánchez Migallón

 

 

Desde el 13 de marzo del 2020, la situación provocada por el COVID-19 nos obligó a toda la población a confinarnos en nuestras casas, lo cual provocó que todo el profesorado nos viéramos forzados a cambiar radicalmente nuestra metodología de trabajo, sin saber muy bien que hacer, ni cómo actuar porque en un principio no sabíamos ni cuanto iba a durar este confinamiento, ni teníamos instrucciones claras sobre lo que debíamos hacer exactamente.

En ese momento, ya sin alumnos en los Centros, nos reunimos todos los profesores en Claustros extraordinarios. Decidimos mandar tareas online desde diversas plataformas, unas se colapsan, otras van mejor, tenemos que inventar, investigar, adaptarnos, ser autodidactas, convertirnos en youtubers. Y surgen los primeros problemas, hay muchas familias que no disponen de ordenador, ni de internet, ni de impresora, tan solo disponen de un móvil. Nos preguntamos entonces, ¿podemos realmente enseñar en esta situación?, ¿qué podemos hacer para llegar a todas las familias?,¿qué hacemos con los alumnos con dificultades de aprendizaje que necesitan una enseñanza muy individualizada?, y finalmente, ¿cómo valoramos esta enseñanza?

Intentamos dar respuesta a todo esto como podemos, no sin muchos altibajos. Seguimos mandando tareas, empezamos a hacer reuniones con los alumnos por Zoom, por videollamadas, pero aun así hay muchas familias a las que no llegamos, de las que no sabemos nada. Después de muchas llamadas logramos contactar con algunas familias y a través del comedor escolar les pasamos los materiales impresos, a otros se les prestan Tablet. En otros casos es la Cruz Roja la que les lleva las tareas directamente a sus casas.

Y mientras, ¿qué ocurre en los hogare? Bajo mi experiencia personal, siendo mi marido sanitario, trabajando, yo con un ordenador teletrabajando, mi hijo mayor en el otro ordenador, mi hijo pequeño pidiéndome el ordenador porque tenía que ver un vídeo para hacer la tarea… Al mismo tiempo haciendo las labores de la casa; le dejo el ordenador cuando hago la comida, pero mi hijo mayor tiene dudas, le tengo que ayudar… En resumen, siendo una privilegiada porque soy profesora, orientadora y madre y disponía de todos los medios tecnológicos, lo he vivido con mucha tensión. Pues no me imagino aquellos padres que no tenían medios, ni internet, o tan solo un móvil, y aquellas familias  en las que los dos padres trabajaban porque eran sanitarios y dejaban a los niños con otros familiares, o familias que no tenían conocimientos para explicar nada a sus hijos, ¿cuándo y cómo hacían estas tareas?

   Y después de todo, de este devenir, de intentar solucionar todos estos problemas, de este gran esfuerzo por adaptarnos a las circunstancias, yo me pregunto ¿esto es Educación?, pasando por alto las dificultades técnicas y logísticas descritas anteriormente, la educación online, por muy útil y por muchos medios que tengamos jamás podrá sustituir a la presencial, solo la complementa.

La Educación es contribuir al desarrollo cognitivo, físico y social de las personas y con la educación online perdemos una parte muy importante que es lo social. Con la Educación lo que pretendemos es ayudar a que los alumnos se desarrollen en todos los ámbitos de la persona para convertirse en adultos capaces de desenvolverse en una sociedad futura. Consecuentemente si perdemos esa parte no estaremos contribuyendo correctamente a este desarrollo.

Por lo tanto, sin desmerecer las recomendaciones sanitarias y la evolución de la Pandemia, esperamos que lo antes posible podamos volver a la enseñanza presencial, para poder paliar los efectos de este período y seguir contribuyendo al desarrollo de nuestros alumnos que con la enseñanza online evidentemente no se consigue. ¡Que regresemos a la verdadera escuela!

 

Isabel Trujillo Parra

1° Bachillerato IES Azuer

COVID-19, pandemia, cuarentena, ¿se acabaron las clases? No, el curso escolar debía continuar. Este curso 2019/2020 que tan extrañamente ha concluido para todos. Y es que no todos los días se tiene una cantidad ingente de emails con tantos trabajos que anotar en la agenda. No todos los días se da un cambio drástico en la forma de recibir una clase o muchas, de aprender una asignatura o todas.

Me gustaría apuntar y dejar claro que en esta columna estoy hablando desde mi experiencia personal. Tengo constancia de que otras personas, ya sean alumnas, alumnos, profesoras, profesores, madres o padres, han vivido esta educación online de forma muy distinta, incluso en mi propia casa ha distado completamente la forma en la que mi hermano (2º de la ESO) y yo (1º de Bachillerato) hemos experimentado estos meses sin clases presenciales.

Ahora bien, ¿funciona la educación online? Desde mi punto de vista, no. Al menos actualmente y bajo estas circunstancias. Es evidente que tras el decreto del estado de alarma y la imposibilidad de dar clases presencialmente había que renovar todo el sistema, o al menos adaptarlo. Porque no, por mucho que nos quieran hacer creer, ni muchos profesores ni el sistema educativo en general están preparados para la educación online. Sinceramente, no soy siquiera partidaria de este sistema educativo en el que “aprender” significa “estudia esto de memoria, vomítalo sobre el folio en blanco y olvídalo”. Mucho menos apoyo la forma en la que se ha adaptado al formato digital. Todo ello teniendo en cuenta que cada profesor y profesora ha llevado su asignatura de distinta manera durante esta cuarentena.

Como se suele decir: “de todo tiene que haber en la Viña del Señor” y la educación no iba a ser la excepción a este refrán. Al igual que hay alumnas y alumnos que trabajan más o menos, que tienen más o menos interés por aprender, etc. hay profesoras y profesores que se preocupan más o menos por sus alumnos, por su trabajo y por que aprendamos realmente. Aún así, y hablando en general, el mayor problema que he encontrado en este sistema en línea es que todo se ha basado en realizar gran cantidad de trabajos y tareas, y no dejar tiempo para las clases, el estudio o el aprendizaje real. Yo me considero una persona muy autodidacta y no he tenido dificultad en realizar estos trabajos y tareas, a diferencia de algunos de mis compañeros; sin embargo, he echado de menos tiempo para escuchar a mis profesores y aprender, pues el día lo ocupaban ejercicios y trabajos de repetición.

A pesar de esto, no todo son críticas. También hay que reconocer el mérito de docentes y alumnos por adaptarse a esta nueva situación tan excepcional de forma tan rápida. Y me gustaría de verdad agradecer a todos esos profesores y profesoras que se han preocupado de responder cada uno de nuestros mails, que se han preocupado por el nivel y la exigencia de las tareas bajo estas circunstancias, y que han hecho su mayor esfuerzo por comprendernos y ayudarnos.

Confío en que si esta situación se alarga en el tiempo o vuelve a suceder, centros educativos, profesores y alumnos, hayamos sido capaces de adelantarnos a ella y hayamos preparado estrategias para dar y recibir mucho mejor esta educación en formato online.

 

 

Pablo Nieto-Sandoval Gutiérrez

Jorge Manrique, uno de los grandes autores de la historia de la literatura española, pasó a la historia por la utilización de un molde estrófico novedoso y característico para la realización de las Coplas a la muerte de su padre, una de las cumbres de las letras hispanas. Este molde consistía en la repetición dos versos de ocho sílabas y uno de cuatro; a este último se lo conoce como verso de pie quebrado y simboliza la ruptura de la vida (o lo que es lo mismo: la muerte).

Lo que los estudiantes —en todos los niveles del sistema— hemos vivido este año es un auténtico curso de pie quebrado: lo que empezó con ilusión y ganas se truncó de golpe con la llegada de la COVID-19.  Esto, por supuesto, es extrapolable a un servidor, que en septiembre del año pasado comenzó sus estudios de Filología Moderna en la Universidad.

Comenzar una nueva aventura —escribir un nuevo poema— es siempre algo interesante. Durante meses, con los estudios, con los compañeros, con las actividades, con los viajes…, todo —y todos— parecíamos fluir como las aguas del río de Heráclito un año más. Nadie pensaba que, tras los dos primeros versos, llegaba un tercero mucho más corto. El placer, la alegría, se esfumó tan rápido como llegó, de improviso, fugaz.

Esto fue lo que pasó en marzo. Los rumores del impacto de la enfermedad que iban llegando no perturbaban demasiado nuestro tranquilo devenir; nadie daba una importancia excesiva a un virus que, semanas antes del colapso, tildábamos, al igual que nuestros compañeros estudiantes de salud, de “gripe rara”. Que el verso se truncara fue, por tanto, aún más dramático. Se suspendieron las clases y se nos confinó en casa casi sin tiempo para recoger algunos de nuestros enseres. Los tres meses que pasaron nos enseñaron a valorar lo que tuvimos y a soñar con recuperarlo, a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que aquel que vivíamos.

Ahora parece que vuelve la normalidad. Despacio, el poeta que escribe nuestro poema esboza un nuevo verso de ocho sílabas, un verso de vida, de cambio, de esperanza. Merece la pena vivirlo, merece la pena luchar por recuperar lo que la pandemia nos quitó, pero siempre sin olvidar que, tras dos versos de ocho, viene el de cuatro con todo lo malo que tiene cortar de raíz las ilusiones que nos hemos hecho. ¡Carpe diem!

 

Por María Teresa García Perales

Hubo un tiempo en que muchos detuvimos nuestra actividad cotidiana, trabajando desde casa, compartiendo muchas horas con los nuestros, una oportunidad única de disfrutar de “un tiempo en familia”, en el cual pudimos llevar a cabo actividades que antes no podíamos realizar por falta de tiempo.

Las ventanas nos separaban de las calles, donde el silencio nos hablaba por sí solo. En ellas, los niños daban rienda a su creatividad con mensajes como “Todo irá bien” o “Quédate en casa”. Nos dimos cuenta de cuánto se puede echar de menos la vida que un tiempo atrás considerábamos tan rutinaria y el valor que pueden tener, gestos tan sencillos como reunión de amigos, un paseo o el contacto con la naturaleza…

Como maestra, nunca olvidaré el jueves 12 de marzo de 2020, en el que, tras un día intenso y lleno de incertidumbre, nos llegaban noticias a nivel local y nacional de las medidas adoptadas por algunos centros educativos en relación a la situación provocada por la pandemia. Por la tarde, el gobierno autonómico nos confirmaba oficialmente la suspensión de la actividad docente presencial y nos conducía a una situación extraordinaria y muy novedosa para maestros y alumnado.

Al día siguiente, con las instrucciones que nos llegaron, los maestros nos reunimos para replantearnos el cómo organizarnos para seguir con nuestra actividad docente, al menos durante los 15 días que en principio pensábamos que iba a durar esta situación. Las familias que pudieron se acercaron al centro a recoger los libros y el material que sus hijos tenían en clase. Muchos también solicitaron la clave de Papas 2.0, la plataforma educativa de la Consejería de Educación que sirve como herramienta de comunicación e información entre los agentes de la comunidad educativa, además de facilitar la gestión administrativa en los procesos que son convocados.

A partir de ahí, los equipos docentes de los distintos niveles se reunieron para decidir cómo planificar los contenidos de los temas que quedaban por dar, las pautas a seguir y los cauces a utilizar para enviar la tarea. Se nos rompieron los esquemas y la situación nos obligó en adaptar nuestra forma de enseñar “eminentemente presencial” a una especie de lo que nos hemos acostumbrado a oír tanto en estos meses pasados: “el teletrabajo”.

En pocas horas tuvimos que adaptarnos a una forma de enseñar diferente, lo cual hizo necesario “reprogramar lo anteriormente programado”, salir del aula, modificar y reestructurar nuestra relación docente – discente, que es la “esencia del proceso pedagógico”, esa interacción en la que el maestro transmite y el estudiante puede expresarse, donde hay un continuo feedback instantáneo en el aula.

Durante el fin de semana los maestros seguimos en contacto entre nosotros. Era el momento de preparar material y los tutores explicaron a los padres cómo iban a organizar la actividad. Aunque parecía sencillo desde fuera, el paso del tiempo nos ha ayudado a reinventarnos y a utilizar recursos muy variados. Los maestros y alumnos no estaban familiarizados con las clases “online”, pero al ver que el tiempo se prolongaba, fuimos familiarizándonos con gran variedad de aplicaciones de software para las videoconferencias con nuestros alumnos y compañeros, desarrollando clases virtuales, aclarando dudas y grabando vídeos explicativos donde no faltaban mensajes continuos de ánimo para motivar al alumnado, porque sabíamos que “nuestros niños”, como cariñosamente los llamamos,  necesitaban estar tranquilos y llevar el confinamiento lo mejor posible.

Tampoco podemos olvidar a una minoría de alumnos que necesitaban más ayuda y que sufrían la “brecha digital” en sus casas, lo cual les impedía seguir la enseñanza no presencial porque carecían de conectividad o dispositivos para comunicarse con sus maestros. Para ellos, la Administración fue proporcionando los medios para acceder a internet y poder así llevar a cabo las tareas como el resto de sus compañeros.

En resumen, podemos decir que ha habido un gran esfuerzo tanto de familias, como de alumnos y maestros y que no ha sido nada fácil. Se ha intentado mantener el contacto por los medios antes mencionados, pero ha habido  multitud de casuísticas en cada hogar,  que no pueden ni deben pasar desapercibidas: carencia de medios tecnológicos, angustia por la pérdida del trabajo o de algún ser querido, padres que han seguido trabajando fuera o dentro de sus casas, otros que se han quedado sin trabajo de la noche a la mañana y docentes que además de sus alumnos tenían hijos a quien atender y que quizás tenían que compartir con ellos los recursos tecnológicos para poder avanzar con sus tareas,  etc…

No sabemos aún cómo se presentará el próximo curso porque los expertos creen que el riesgo de un posible rebrote de COVID-19 está ahí. Sigamos cumpliendo las recomendaciones que se nos dan y ojalá pudiésemos estar de regreso en septiembre a las aulas habiendo superado esta difícil prueba, para así poder seguir desarrollando esta función indispensable que constituye la educación.

 

 

 

 

 

Uno de los aspectos del confinamiento a causa del Covid-19 será el hecho de que los centros educativos tuvieron que cerrar sus puertas, pero el curso debía continuar. ¿Cómo? La situación era inédita. Los profesores y los alumnos en estado de shock trataron de sacar adelante en tiempo record un método didáctico basado en contactos telemáticos con mayor o menor fortuna. Pero… y los padres ¿han visto a sus hijos aprender y progresar? Sin duda han sentido la responsabilidad que, ciertamente, no les correspondía de hacer de puente, cuando menos, en tan estresante (e improvisada) situación. Es obvio que la situación ha servido como un verdadero “stress test” para el sistema que no sabemos muy bien si ha superado con éxito. Desde la ministra hasta el último profesor y alumno…, ¿han estado a la altura de las circunstancias? ¿Se han tomado las medidas necesarias? ¿Se podría haber hecho mejor? Y… ¿cómo lo han vivido los profesionales, los padres y los alumnos de Manzanares?

Elena Morales regenta el pazo Santa María en el camino de Santiago.

“Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan”

“Hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino”

“Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros”

Fue la decisión más difícil de su vida, dejarlo todo y volar con Miguel hacia Galicia donde los padres de este necesitaban que se hicieran cargo del negocio que había emprendido. Se encontraron con un hotel que levantar y mucha soledad. A partir de ahí, horas de trabajo robadas al sueño y mucha imaginación para acabar reflotando este precioso pazo con un equipo de doce personas.

 Esta manzanareña de 35 años que había estudiado diseño gráfico después de haber pasado por la aulas del IES Azuer era wedding planner y se formaba en marketing digital. Ahora descubre a los viajeros al borde del camino y de ellos aprende cada día.

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Qué fue lo más duro?

Los comienzos fueron tan complicados que aun a día de hoy ambos pensamos que si tuviéramos que repetir la experiencia, no lo haríamos. Con tan sólo 25 años, trabajábamos todo el día, todos los días de la semana y hasta altas horas de la noche. Es cierto que con esa edad el cuerpo lo aguanta todo, pero realmente fue un cambio de vida muy grande, pasamos de trabajar en Madrid con un ritmo de vida frenético pero rodeados de un entorno para nosotros muy cómodo, bien posicionados y trabajando de lunes a viernes al medio día, para dejarlo todo para trabajar en el duro mundo de la hostelería. Y dormíamos poco, siempre pensando en cada uno de los problemas que se nos iban planteando, progresando muy poco a poco e intentando ahorrar para poder ir contratando a cada vez más gente que nos ayudase hasta que llegamos a poder contratar a un equipo de doce personas entre personal de limpieza, jardinería, cocina, sala, recepción, servicios complementarios para masajes, etc.

Lo más duro fue la sensación es que el tiempo ha transcurrido muy deprisa pero en Galicia las cosas ocurren muy despacio, o al menos muchísimo más despacio que en Madrid y eso nos desesperaba, era imposible cerrar la agenda semanal porque los profesionales y proveedores no adquirían un compromiso. Gracias a Dios, hoy podemos decir que nos acompaña personal muy válido, formado, con idiomas y con ganas de aprender y mejorar, y un buen ejemplo de ello es un manzanareño que se llama Alejandro Nieto-Márquez, que aunque no nos conocíamos anteriormente del pueblo, una vez leyó que yo estaba buscando personal y no dudó en desplazarse para trabajar en Galicia.

¿Qué te atrae de este negocio? ¿Qué encuentras de bello en él?

Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan, la mayoría de ellos es un público nacional e internacional, educado, tranquilo, que viene al Camino de Santiago con ganas de pasarlo bien y desconectar del día a día, de las redes sociales, de las tecnologías y de encontrarse consigo mismo y con los demás, gente sana de cuerpo y de corazón. De muchos de ellos hemos aprendido muchísimo porque hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino.

¿Elegiste el Camino de Santiago por alguna razón en especial?

Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros, y eso que hacía ya muchos años que yo había ido con mi mejor amigo David Bernalte, también “manzagato”, a vivir esta experiencia y puedo decir con seguridad que es una de las experiencias que más me habían marcado en la vida, pero nada hacía adivinar que terminaría dedicándome a vivir de ello y que podría pasear entre los frondosos bosques gallegos cada día.

Imaginamos que al ser un establecimiento pequeño, de los llamados “con encanto”, el trato con el cliente es primordial. Háblanos de ello: ¿se aprende de cada viajero? ¿Qué te enseña el trato con los huéspedes?

Son muchas las personas que idealizan el hecho de montar un negocio propio dedicado a la hostelería “con encanto”, sin embargo han de contar con que no es un negocio más, a partir del día 1, vives dedicado en cuerpo y alma a atender a las personas que vienen a visitarte y en muchos meses continuos no hay descanso, es un trabajo intenso, como muchos otros… lo mejor de ello es que Miguel y yo tomamos vacaciones a la vez, y cerramos el hotel por una larga temporada, lo que nos permite dedicarnos a viajar, que es lo que más nos gusta del mundo. Lo peor: el verano lo pasamos trabajando, y se limitan las posibilidades de viajar junto a amigos o ir a la playa.

¿Hay ayudas para jóvenes emprendedores?

No, no hemos encontrado ayuda alguna para jóvenes emprendedores ni facilidades a la hora de emprender una nueva vida en la “España” más despoblada, de hecho, más bien todo han sido dificultades y complicaciones a la hora de hablar con las instituciones y plantear mejoras.

Te ves allí toda la vida o eres un espíritu libre….

No sabría decirte que va a ser de nosotros en el futuro, vivimos en el día a día y nuestro negocio a día de hoy va bien, de hecho hemos montado una empresa de gestión de hoteles y van surgiendo nuevos proyectos. No obstante no pasa un día que no eche de menos mi tierra o Madrid, e intento escaparme aquí cada vez que puedo, sin duda lo que más se echa en falta cuando se está lejos es a la familia y amigos, da igual que vivas en Galicia o en Pekín.

Para terminar, me gustaría invitar a todos vuestros lectores a que vengan a visitar Galicia y Pazo Santa María, Galicia es una tierra que enamora por sus paisajes y su gastronomía, y sin duda el Camino de Santiago es una experiencia que ha de vivirse al menos una vez en la vida. Y que se identifiquen, que tendremos una sorpresa preparada para cada uno de ellos.

Elena Morales

morales@pazosantamaria.com

Gerente