Hace algo más de dos meses, el tranquilo debatir de las redes sociales que conversan en diferentes tonos sobre Manzanares se vio sobresaltado por una noticia que, por más que estemos acostumbrados a verla en la televisión, todavía no habíamos escuchado relacionada con nuestro pueblo: se estaban produciendo ocupaciones ilegales en algunas viviendas de nuestra localidad. Dieron la voz de alarma los vecinos del entorno de la estación de bomberos y Siembra dio cuenta de ello como le corresponde a una publicación de ámbito local. Al parecer, una vivienda cuya propiedad ostenta un banco fue asaltada por la fuerza el 6 de enero y desde entonces permanece ocupada por una familia de cuatro miembros. Ni que decir tiene que las molestias y trastornos (aparte del miedo) son constantes: coches mal aparcados, ocupación de la vía pública, ruidos, etc. Los vecinos, junto con la asociación vecinal de San Blas se pusieron en contacto con las autoridades municipales, pero hasta el día de hoy nada se ha hecho.

OLEADA DE OCUPACIONES EN MENOS DE UN AÑO

Ocurre que la noticia actuó como una bomba de racimo que hizo saltar el anuncio de otras ocupaciones que se habían producido meses atrás y no habían salido a la luz pública o se han producido en los tres meses escasos que van desde aquel seis de enero hasta el momento en que se escriben estas líneas. A saber: en agosto se asaltó una vivienda en la calle Virgen de Altagracia. No llegó a ocuparse porque enseguida se dio la voz de alarma y la ocupante accedió a abandonarla apenas unas horas después de producirse la ocupación tras negociaciones con la policía municipal. Otro intento se produjo en la calle Benito Pérez Galdós, pero un vecino que estaba divisando el suceso desde el patio avisó y la ocupación pudo ser evitada. Lo mismo ocurrió en la calle de Antonio Iniesta. En este caso fue la Guardia Civil quien actuó y abrió, al parecer, diligencias. En este caso los ocupantes llegaron a entrar y enseñorearse de la propiedad, sin embargo, los dueños aprovecharon un descuido para entrar nuevamente en su vivienda y cambiar la cerradura. En la misma calle ya hay otra vivienda ocupada y, según cuentan los vecinos, el ocupante padece el síndrome de Diógenes por lo que ya está habiendo problemas de salubridad den la zona. A este respecto hubo una reunión el nueve de marzo a la que asistieron tres concejales y unos treinta vecinos en la que se entregó al Ayuntamiento un escrito y se programó otra nueva reunión para el 17 de marzo a la que podrían acudir hasta cuatro vecinos como representantes del vecindario y en la que, según comentan fuentes cercanas al vecindario, estaba previsto aportar otro escrito. En la calle Carrilejos, como ya diera cuenta Siembra el mes pasado, un inmueble cuyos propietarios residen fuera de Manzanares permanece ocupado ya varias semanas mientras que en la calle Molinos de Viento, un piso que fue alquilado de manera legal, después de dos meses se ha dejado de pagar y son ya bastantes los que permanece ocupado en contra de la voluntad de su propietario. Suma y sigue: en la calle Vázquez de Mella se ocupó hace apenas unas semanas. De nuevo se produjo una reunión con representantes del Equipo de Gobierno sin que se produjera alguna respuesta mínimamente esperanzadora y no muy lejos de allí, en la calle Ernest Lluc, los propietarios de otra vivienda cerrada tuvieron que sufrir la angustia de ver su casa asaltada. Los asaltantes ya habían hecho todo el trabajo en apenas un día: habían cambiado la cerradura exterior de la casa por una interior por lo que el dueño sólo pudo acceder a su propiedad con la ayuda de la Guardia Civil y una vez se habían asegurado de que no había nadie en el interior. Se otra forma hubiera sido ya imposible. Parece ser que en la misma calle ya hay otra vivienda en estado de ocupación ilegal por lo que el malestar entre los vecinos no para de crecer. No es la primera vez que los cerrajeros han tenido que intervenir en casos como los que acabamos de describir. Y esto es lo que se sabe.

MIEDO A ALQUILAR

Aunque los casos no son equiparables a los de ocupación ilegal, porque incumplimiento de contratos se han producido toda la vida, fuentes solventes han informado a Siembra de que hay varios pisos del Nuevo Manzanares que no fueron asaltados pero cuyos inquilinos dejaron de pagar el alquiler apenas llevaban allí viviendo unos meses. Lo mismo habría ocurrido en algunos apartamentos de la Avenida del Parque. Igualmente, otras fuentes relacionadas con el mundo inmobiliario han relatado a nuestros redactores cómo en algunas ocasiones se han producido arrendamientos y apenas han pasado unas semanas, los inquilinos de los inmuebles no eran los mismos que habían formalizado el contrato y no pagaron más mensualidades.

En este sentido, las inmobiliarias nos advierten de que hay pisos en Manzanares que han sido sacados al alquiler por precios ligeramente por encima del precio de mercado. Enseguida han contactado con ellos y han abonado una mensualidad y la garantía para después no volver a abonar ninguna cantidad y sin intención de marcharse del inmueble. Las viviendas arrendadas a través de inmobiliarias se han arrendado con más garantías puesto que los agentes han hecho un trabajo previo de comprobación (contrato laboral, nóminas, etc.) de la solvencia de los arrendatarios.

                Ante este panorama, muchos propietarios de viviendas vacías prefieren mantenerlas cerradas (a doble cerradura a ser posible o directamente tapiadas) por miedo a ocupaciones o impagos, lo que hace que se eleve el precio de los alquileres. Incluso propietarios que antes alquilaban con tranquilidad, ahora han dejado de hacerlo.

                El caso es que escasean los pisos de alquiler. Si el parque de viviendas disponibles ya era escaso, el problema se ha agravado con los trabajadores que se han instalado en nuestro pueblo para el montaje de las estaciones eléctricas solares. Casi todos han venido de fuera, no están empadronados y se marcharán en apenas tres o cuatro meses. Este proceso apenas ha creado empleo en la localidad y como vienen para tiempo y suelen compartir piso, no les ha importado pagar por encima de mercado, lo que ha hecho que los pocos alquileres que había se hayan encarecido. Buscar alquiler para medio o largo plazo se ha convertido en misión imposible y los posibles arrendatarios se está yendo a vivir a Membrilla.

                En Manzanares no existen ayudas a las familias para el alquiler, aunque, para ser justo, tampoco en el resto de municipios de nuestro entorno. Sí que existen ayudas a nivel regional, que puede llegar a aportar hasta el 50% del coste de la cuota, pero, eso sí, con umbrales de renta muy bajos. Los servicios sociales del Ayuntamiento ayudan a gestionar estas ayudas.

¿Y SI QUIERO COMPRAR?

                La compraventa de inmuebles está paralizada y no por falta de demanda precisamente. Hay parejas jóvenes que comienzan a convivir y con intenciones de tener familia que no encuentran acomodo de su gusto. Según nos relatan agentes inmobiliarios, hay zonas de Manzanares cuyos precios cayeron considerablemente durante la crisis, pero con la consecuencia de que se han estigmatizado socialmente. Tales son los casos de los pasajes, la Glorieta Sánchez Maroto o la barriada del Nuevo Manzanares, aunque se espera que estas zonas se revaloricen dado que se están construyendo ascensores en los edificios de esta urbanización y como consecuencia de la construcción del nuevo Mercadona junto al cuartel de la Guardia Civil.

                El caso es que en veinte años apenas se ha construido obra nueva. Ni siquiera vivienda social, promovida por el Ayuntamiento ni ninguna otra Administración. Actualmente parece que la empresa y los promotores tiene poca confianza en el desarrollo de nuestra ciudad, si hemos de juzgar por las inversiones inmobiliarias que se producen. La inestabilidad económica en medio de una pandemia no ayuda. Así las cosas -viviendas en ruinas, parque habitacional envejecido-, los nuevos compradores no encuentran esa vivienda nueva o seminueva de tres o cuatro dormitorios, con cochera, en las condiciones de confortabilidad que ahora se demanda para iniciar una vida familiar. Y eso a pesar de que los bancos no han dejado de financiar la compra de vivienda, eso sí, siendo los demandantes solventes.

                Sin embargo, no todo son malas noticias. La escasez de pisos hace que sí avance la compraventa de parcela y la construcción de nueva vivienda independiente. Claro que esto no está al alcance de todo el mundo. Se está vendiendo bien la zona del bulevar (parcelas de 200m2 a 35.000 euros) y se están proyectando bellas casas unifamiliares por lo que el pueblo está creciendo en el triángulo Fábrica de Harinas – Parque de Bomberos – Plaza de Toros, eso sí, al precio de verse el centro algo más abandonado. Es fácil deducir de todo esto que las clases menos acomodadas acaban viéndose desfavorecidas.

Revista Siembra

Se llama Estefanía José. Llegó a Manzanares porque conoció “a un manzagato”, con el que se casó. De un pueblecito de Granada, es maestra de infantil y se formó en Pedagogía Waldorf en Altea, Alicante (Casa Waldorf). Aunque estuvo a punto de acabar Trabajo Social, su embarazo y su hijo le hicieron optar por la educación. “Cómo conociste la pedagogía Wandolf?” “Buscaba una alternativa más respetuosa para mi hijo”.

¿Qué es exactamente la pedagogía Waldorf y qué ventajas tiene sobre las actuaciones pedagógicas tradicionales?

La pedagogía Waldorf no es un método como tal, no es la suma de unos factores que darían un resultado determinado fijo, es un camino de conocimiento muy profundo del ser humano en su desarrollo a lo largo de la vida. En el caso de la infancia, es un modo de “observar” el mundo que nos rodea, y acoger a los niños cada día con una mirada limpia y sin prejuicios. Es como ponerte unas gafas que tienen un cristal sucio, necesitas limpiarlas cada día  para verlo todo con claridad. Si aprendemos a observar así, los niños crecen sin ser juzgados y su individualidad se hará segura y fuerte en el camino. La verdadera pedagogía nace cada día de observar al niño en su desarrollo, sin prejuicios y de forma respetuosa, atendiendo siempre a su verdadero ser.  En esto nos podríamos extender mucho, pero solo quiero dar una pincelada para que se entienda un poco la esencia de esta pedagogía.

La pedagogía Waldorf pretende el desarrollo integral del niño en todas sus etapas. Se da la misma importancia al pensar, sentir y voluntad (o hacer), para que así el pequeño crezca y madure adecuadamente. La primera infancia es la base de lo que será el adulto futuro; es la etapa más importante en la vida de un ser humano, porque  los niños vienen abiertos al mundo, sin filtro, y todo lo que aprendan en estos primeros años, cala muy profundo, hasta los “huesos”.  En los primeros siete años de vida, el niño aprende por imitación y a través del juego libre y movimiento. Como adultos tenemos la enorme responsabilidad de ser  personas “dignas” de ser imitadas; lo más importante para el desarrollo del niño es el adulto que tiene delante de si, más allá del entorno y materiales, por ello debemos hacer cada día un trabajo interno y cuidar así cada gesto, palabra, formas de hacer, etc..  siendo conscientes de la enorme repercusión que tienen nuestros actos en los niños.

Las ventajas que pueda tener educar en esta pedagogía, es que los niños crecen sin prisa y a su ritmo, teniendo en cuenta la etapa madurativa en que se encuentran. Los niños se desarrollan sin estrés  y se respeta profundamente su individualidad. Le damos la misma importancia al aprendizaje cognitivo, emocional y físico, lo que permite que el niño  tenga “salud” en todos los aspectos de su desarrollo. La atención es más individualizada, y el cuidado del entorno y los materiales hace que los niños aprecien y valoren la armonía y belleza en todos los detalles, esto facilitará que sean seres humanos sensibles a las necesidades del entorno que los rodea y a otros seres humanos en general.

En la edad con la que Vd. trabaja en su centro, ¿qué se pretende conseguir con este enfoque pedagógico?

El desarrollo integral y holístico del niño en el primer septenio. Por ello se respeta y acoge a cada ser como único que es, y se propicia todo lo necesario para que crezca y madure a su ritmo y sin prisas. Ello repercutirá en su salud física, emocional y mental futura.

¿Existe una “personalidad Waldorf”? ¿Los niños crecen de otra manera o con otras sensibilidades? ¿Qué se trabaja con ellos?

La “personalidad Waldorf” es un poco encajonar una pedagogía que lo que pretende es precisamente lo contrario, desarrollar y dejar salir individualidades totalmente diferentes y únicas, pero sí es cierto que desde esta pedagogía los niños desarrollan ciertos rasgos que los hacen ser más sensibles al entorno que los rodea, personas y otros seres vivos, y a la belleza en general. También suelen ser personas muy seguras de sí mismas y con las ideas muy claras, porque han crecido en un entorno sin prejuicios y sin competencia. Al desarrollarse en un ambiente artístico y armonioso, y trabajar mucho el “hacer” con las manos, los niños desarrollan una voluntad firme, lo que les permitirá ser adultos constantes y voluntariosos en su vida.

En los siete primeros años del niño, trabajamos en base a un ritmo diario, semanal, mensual y anual. Por supuesto los límites son necesarios para el desarrollo del niño, siempre desde el respeto y la claridad. Hacemos actividades artísticas (pintura, cocina, canciones y corros, juegos de dedos, cuento, huerto, cuidado del entorno tanto interior como exterior en el jardín. Las maestras siempre estamos haciendo cosas de la voluntad: tejer, cocinar, limpiar, etc. porque somos el modelo que los niños necesitan como alimento para su juego libre.

Háblenos de su proyecto en Manzanares… ¿Cuándo nació? ¿Qué le animó a ello?

Mi hijo no tenía un año aun cuando conocí una mama, Paqui, que me acercó a esta pedagogía, y con la que inicié un camino con muchos obstáculos y satisfacción al mismo tiempo para darlo a conocer en Manzanares y alrededores. Empezamos como asociación, pero el proyecto que ahora gestiono en Manzanares nació de forma autónoma  hace dos años, como un Hogar de madre de día. Nunca me imaginé trabajando con niños, de hecho, hice la formación por mi hijo, que ya tiene 8 años y va a una escuela Waldorf en Ciudad Real, Madreselva. Quería  acompañarlo de la forma más adecuada y respetuosa posible y quería profundizar en dicha pedagogía. El interés fue en aumento y ello hizo que me planteara crear mi propio proyecto y hacer llegar esta pedagogía a otras familias y profesionales que buscaran alternativas diferentes.

¿A partir de qué edad pueden venir los niños a su centro y hasta qué edad?

Desde uno hasta los 6 años.

¿Cuenta con algún tipo de subvención, concierto, ayuda, etc, de la Administración? ¿es necesario contar con algún tipo de permiso u homologación para abrir un centro de estas características?

No cuento con ninguna ayuda ni subvención. Mi trabajo lo realizo en mi Hogar, y para ello se necesita hacerse autónomo y los trámites y seguros correspondientes para ello.

Por último, ¿qué ha aprendido en estos años de los niños y las familias con las que ha trabajado? ¿Siente aliento y estímulo para continuar y ampliar su proyecto en el futuro?

Los niños para mí son el motor para seguir aprendiendo y mejorando día a día como persona. Me dan claridad y alegría en mi hacer diario, y son el impulso para llevar esta pedagogía a padres y maestros  que quieran aprender  y  llevarlo  ya sea a sus  escuelas, hogares u otros espacios dedicados a la infancia.

A las familias les debo su interés y confianza tanto a mi proyecto como hacia mi persona. Sin ellas yo no estaría haciendo lo que hago cada día.

Y por supuesto que seguiré trabajando para dar a conocer mi trabajo  y llegar cada día a más personas.

¿POR QUÉ LLEVO A MI HIJO A PEDAGOGÍA WALDORF?

María José Sánchez de la Serrana Rodríguez

Me gustan metodologías activas sobre todo en la etapa de la infancia, a través del movimiento de su cuerpo, de experimentar, tocar, ver, hacer, cantar y escuchar.

Pienso que un niño necesita moverse y no estar en una mesa sentado escuchando o haciendo fichas.

Y esta metodología me ofrecía esto, José aprende a través del juego, de canciones usando su cuerpo y sus dedos, de hacer el pan con sus compañeros todos los jueves, de jugar con materiales nobles como madera, lana, telas, de cuentos con gran valor intrínseco, de su propio canto y sobre todo del contacto con el aire libre del gran patio, de su huerto y su fiesta de la cosecha, de su columpio, sus charcos y sus días de lluvia.

Me siento afortunada de tener este hogar y este tipo de pedagogía en Manzanares.

Además es un grupo muy reducido de niños y la atención es muy directa.

¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA WALDORF PARA MÍ?

Por Asun Alcaide Muñoz

 

Mi nombre es Asun Alcaide, soy maestra de Educación Primaria en el CEIP  “Altagracia” de Manzanares.

Descubrí  la pedagogía Waldorf de mano de Paqui Nieto y Estefanía Tejada hace unos 8 años, a través de los diferentes encuentros que organizaron en Manzanares, varios de ellos dirigidos por Sandra Chandía, maestra y formadora Waldorf y Antonio Malagón, presidente de la Asociación de Centros Waldorf de España.

Desde un principio me fascinó esta pedagogía y comencé a participar en talleres de elaboración de juguetes artesanales, a llevar a mi hija al grupo de juegos y a la escuela de verano que se impartía desde la Asociación Waldorf de Manzanares.

Para mí, lo más admirable de este método de enseñanza es el respeto hacia el desarrollo natural del niñ@ en todos sus aspectos: físico, anímico e intelectual.  Es una metodología donde “las prisas” no existen. Cada cual tiene su propio desarrollo, su propia evolución sin ser comparado con ningún otro,  dando una especial importancia al proceso y no al resultado.

De este modo, otro aspecto muy reseñable, es la gran importancia de la figura del maestr@. Ya que no sólo debe mantenerse en continua formación pedagógica, sino estar en constante autoeducación como persona. Podría decirse que se parte de la premisa de que “nadie puede entregar aquello que no posee”. Por tanto el maestro debe de “ser y vivir” aquello que pretende inculcar al alumnado.

Es destacable, la estrecha relación que mantienen con la naturaleza y con los ritmos y  ciclos de ésta. De igual modo, el juego libre y el movimiento tiene una vital importancia, siendo los juguetes que utilizan los niñ@s, de materiales naturales como la madera o la lana.

 Así las artes como la Educación Plástica, la Música y  los trabajos manuales, desempeñan un papel fundamental en esta pedagogía, haciendo que el alumn@ se desarrolle de una forma armónica y equilibrada.

Todas estas premisas quedan reflejadas en el ambiente acogedor y hogareño que se crea ante la mezcolanza de todos estos ingredientes, aspecto fácilmente comprobable al visitar el Hogar Madre de día de  “El árbol de  vida” de Manzanares, o la escuela “Madre Selva” de Ciudad Real.

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Afectados por la crisis económica del Covid-19, nos cuentan sus inquietudes.

Poco a poco España y Manzanares se desperezan, abriendo los ojos de lo que parece un mal sueño. Pero no, no ha sido un mal sueño. Como diría Monterroso, cuando nos hemos despertado, “el dinosaurio todavía estaba ahí”. El dinosaurio de una parálisis económica sin precedente. La persiana echada, los clientes no entran en el comercio, no suena la campanilla de la puerta. Pasa un mes y otro y los ingresos no vuelven, pero los gastos permanecen. ¿Qué hacer? ¿A quien acudir?

Hemos pedido a nuestros comerciantes que nos ofrezcan una perspectiva del problema: sus miedos o esperanzas, cómo afrontan el futuro, qué se vislumbra en el horizonte o cómo creen que podemos salir del paso.

 

 

Borja Navarro Sánchez Migallón – BNA GESTIÓN & AXA SEGUROS

Nuestra empresa pertenece fundamentalmente al sector asegurador, por lo que nos afecta cualquier tipo de crisis (sanitaria, económica, política, etc.) ya que nuestros clientes van desde grandes empresas, pymes y pequeños autónomos hasta el particular que quiere asegurar sus bienes, su vida, etc. Pero también somos un servicio necesario en cualquier momento del ciclo económico.

Es cierto que las perspectivas no son positivas. La pandemia del COVID-19, dejando a un lado el tremendo drama de los afectados por el virus, va a dejar un segundo nivel de perjudicados como son los autónomos y pequeñas empresas que quizás no inmediatamente, pero si poco a poco, irán cayendo ante la imposibilidad de mantenerse en pie. A estos colectivos es a los que más habrá que ayudar puesto que forman el sostén de nuestra economía y son los que en un pueblo como Manzanares hacen que este se mantenga vivo.

Dicho lo cual nuestra empresa quiere salir reforzada de esta crisis al demostrar adaptabilidad y transformación ante cualquier escenario.

TALLER HISPANO

La situación actual al principio era preocupante pero tranquilizadora a la vez, iban a ser sólo 15 días de confinamiento de Estado de Alarma por Covid-19.

La cantidad de promesas hechas por el Gobierno Central, hacía pensar que todo iba a ser rápido, ágil y corto, pero a día de hoy 13/05/2020, muchas informaciones contrastadas apuntan que los trabajadores que se encuentran en situación de ERTE no han recibido sus ingresos, así como tampoco muchas de las empresas que para su continuidad nos hemos visto obligadas a solicitar más préstamos y créditos con garantía del Instituto de Crédito Oficial.

En conclusión, si la situación actual no es reconducida, el público no tiene permiso para poder desplazarse y además no tiene liquidez, el horizonte pinta oscuro, ya no sólo para los que nos dedicamos a este sector, sino para todos en general.

CRISTINA SANCHEZ CARNERERO – FLORISTERIA EL PARAISO

Una nueva forma de vivir.

Volver a entrar en nuestro local, después de 50 días sin trabajar y no tener fuerzas para estar el primer día  mas de media hora, ….y lloras.

Es un periodo de reflexión y también es un tiempo para reordenar metas y proyectos después de una etapa tan complicada como esta, no es posible que el mundo funcione de la misma manera. Las prioridades de las personas se transformarán y esto generará un impacto en diferentes sectores. Puede que sea positivo o negativo para nuestras empresas, ya NO solo depende de nosotros.

En los pocos días que llevamos trabajando, ya hemos notado el, cambio el 80% del trabajo se está realizado por teléfono, redes sociales y web. Ya no hay quien lo pare.

Sin comuniones, sin Semana Santa, sin día del padre, sin bodas, este año será difícil, perdidas como en todos los sectores, nuestra previsión era muy buena, muchas  bodas dentro y fuera de Manzanares, proyecto de un trabajador más, y ahora qué?

Nuestra esperanza está en el apoyo social de la nuestra comunidad.

ISABEL LOPEZ GONZALEZ – SOLOISA CORSETERIA

Cuando reabrí fue con cita previa, me sentía como si estrenara tienda. Nerviosa, me faltaba el aire con la mascarilla, ya estaba todo a punto. Clientas concienciadas y respetuosas con las normas de seguridad. No tocaban por no molestar. Comentaban que “se emocionaban al ver que volvíamos a reabrir comercios, que estos meses se habían dado cuenta qué sería de Manzanares si desapareciéramos y que había que comprar en el pueblo”. Hay que seguir trabajando para transmitir confianza, seguridad y cercanía al cliente, reconquistarlo. Importante preguntar y escuchar para analizar y adaptar nuestros stocks a sus verdaderas necesidades. Se hace además imprescindible el asociacionismo empresarial en Manzanares y fomentar y crear ayudas para la creación de industria y fábricas de la que nos quedamos huérfanos debido a la externalización y globalización. Clientes, empresas y administración juntos bajo un lema: yo te cuido, tú me cuidas.

JOSE A. ROMERO DE AVILA NIETO – RELAX ZENTER

La situación económica, creo que será una oportunidad para hacer ver a los vecinos, incluso a los propietarios de negocios y comercios de Manzanares, que tenemos que potenciar el consumo de proximidad, en nuestras pequeñas y medianas empresas para salir más rápidamente de la crisis económica que se avecina, fomentando la confianza que nos dan los comerciantes que conocemos de toda la vida.

Los empresarios intentaremos mantener nuestras plantillas de empleados, solo a cambio de al menos cubrir los gastos fijos, aunque nuestros beneficios se vean mermados y eso sólo será posible si la gran mayoría de los manzangatos invertimos nuestro dinero en los negocios de nuestro pueblo.

Además tenemos que volver a hacer atractivo nuestros comercios a los pueblos vecinos, recuperando su confianza que años atrás nos depositaban cuando tenían un evento importante y no dudaban en venir a nuestra casa, porque confían en  nuestro buen hacer.

RAFAEL PARRADO – SILESKM13

LA VIDA SOBRE RUEDAS ES VIDA

Los que amamos el deporte al aire libre nos llevamos un palo el día que nos dijeron que cerraban las puertas del campo. A las pocas horas de una primavera que llevábamos esperando desde el pasado verano y pintaba perfecta en el ámbito deportivo, un virus más pequeño que una mota de polen nos truncaba todos los planes.

Nuestra tienda, SILESKm13, llena de bicicletas de colores como las flores, cerró. Y allí dentro se quedaron todas esas ruedas llorando… 50 días después, el 4 de mayo, nos permiten reabrir adoptando unas medidas excepcionales: mascarilla obligatoria, hidrogel en la entrada del local, clientes con cita previa, solo uno… Y por suerte todo ha ido bien. Todos los clientes han sido respetuosos y han tenido una paciencia infinita si tenían que esperar su turno en la calle, la afluencia de público ha sido muy grande, demostrando el apoyo a nuestro comercio, confiando en nuestros consejos y criterios para adquirir una bicicleta nueva o para reparar la suya en nuestro taller.

El teléfono no ha parado de sonar y lo primero que nos preguntan es: ¿Cómo estáis? ¿Ya estáis trabajando? Y seguidamente: ¿Cuándo podemos ir a llevarte la bici? Gracias por ayudarnos a resurgir después del gran parón provocado por la crisis sanitaria del Covid19. Entre todos tenemos que fomentar el comercio local, comprar en el pueblo, a nuestros vecinos…

Esto hará que la economía fluya, que nuestra localidad sea atractiva e invite a abrir más actividades empresariales de todo ámbito.

Tenemos que seguir mirando al futuro con la cabeza bien alta.

PEDRO ROMAN – DUO HOMBRE

En  DUO y Lola Román estamos, como todas las empresas del sector, en una situación muy complicada, ya que nadie sabe a ciencia cierta el alcance de la crisis que atravesamos. . Todo depende del desarrollo de un tratamiento eficaz, de la elaboración de una vacuna contra el COVI 19 y del nuevo escenario social y económico.

En nuestras cinco  tiendas tenemos prácticamente el total de la mercancía comprada para esta temporada. Además,  la incertidumbre de cómo reaccionaran nuestros clientes una vez pasemos a la fase 1 hace que no sepamos aún cómo tengamos que actuar a la hora de hacer nuestras ofertas. Eso nos obliga a ser ágiles y dinámicos a la hora de tomar decisiones, ya que los gastos son enormes y esta situación obligará a muchas empresas a solicitar créditos para poder seguir adelante.

Aun así, somos optimistas y estamos convencidos de que el pequeño comercio será imprescindible, ya que cuenta con una completísima oferta de productos, un excelente trato profesional y personal y el encanto de ir de compras por tu ciudad. Además, la cercanía y confianza de nuestros clientes hace que éstos puedan comprobar in situ  las garantías de higiene y seguridad que la venta on line no puede ofrecer, ya que, en muchísimos casos, el producto comprado por este canal viene directa o indirectamente de países asiáticos, donde lamentablemente las condiciones de trabajo, seguridad e higiene dejan mucho que desear.

Enri García Chaparro – Centro de Estudios CENESMEM

Mientras que el comercio podrá irse habituando a una forma de negocio distinta, nosotros nos encontramos ante un problema como son las clases presenciales.

Los alumnos nos están demostrando ser unos verdaderos campeones y los padres aun más. No se estaba preparado para esta situación.  A pesar de las nuevas tecnologías esta situación ha llegado sobrevenida.

Desde los estamentos gubernamentales se van dando alternativas, muchas casi imposibles de llevar a cabo.

Las aulas en los centros públicos están masificadas. En las academias se trabaja con grupos reducidos. Pero el problema es el mismo que en los centros públicos o concertados.

Si realmente se plantean desde las instituciones desmasificar las aulas e incluso impartir la formación on-line como hasta ahora, creo que los centros de enseñanza no reglada podemos ser un gran apoyo para esos fines.

En Manzanares hay varias academias dedicadas al apoyo y refuerzo escolar, así como varias impartiendo idiomas en particular. O nos ayudamos entre todos de una manera generalizada o empezarán a resurgir nuevamente, aunque nunca lo han dejado, la economía sumergida, pues todos sabemos que hay mucha gente dando clases de manera particular, en sus casas, sin pagar impuestos y sin licencias para ello

Mayte Portales – Fogones Portales

Que como nos sentimos? tristes, preocupados, vulnerables, inseguros…pero de lo que sí podemos estar seguros es de que es un momento histórico, siendo nuestra labor asumir responsabilidad que, hasta el momento, consiste mantener las distancias y limpieza.

El 14 de marzo de 2020 el país se paraliza y una servidora junto a Claudia Rodrigo, hacemos que la cocina de Fogones Portales siga funcionando a todo gas.

Desde 2003 realizamos servicios de comidas a domicilio para personas mayores, el colectivo más vulnerable de esta pandemia. Ahora no podíamos fallarles.

Habían escuchado que toda la hostelería estaba cerrada y no sabían si ese día iríamos o no. Su alegría al abrir la puerta y ver a Claudia con la comida fue emocionante. Le daban las gracias por ir, por asegurarles que iríamos cada día… Cuánto tenemos que aprender de ellos…

Las mañanas en cocina eran muy estresantes. Trabajar con dobles guantes, mascarilla, gorros, delantales… Desinfectar suelos, superficies, menaje, envases… Han pasado 60 días y hemos normalizado trabajar así.

Gracias a Dios todos nuestros mayores siguen bien, abriendo a diario sus puertas a Fogones Portales. Ahora la vida vuelve a nuestras calles… Hay que seguir protegiendo a los que nos rodean, a los que más queremos…

Quiero dar las gracias a los sanitarios, a los chicos de verde y sus tréboles… a nuestros proveedores y a los que han hecho que todo fuese un poco más fácil.

 

También estoy orgullosa de pertenecer a una nueva familia formada por costureras y cortadoras de plásticos voluntarias de Manzanares y Membrilla que confeccionamos protecciones para el personal sanitario y que hemos demostrado que uniendo nuestras fuerzas y nuestros corazones, sin color político ni religioso, se consiguen ganar las batallas más difíciles…

Gracias también a todos los comercios y particulares que han donado lo que han podido y a los Ayuntamientos de poblaciones cercanas que se han volcado en esta gran labor.

Tal vez los de arriba podían aprender del pueblo llano…

Vender sueños

María Carmen Cordero, viajes Nautalia

Hace sólo unos meses pensábamos que el Covid19 era algo muy lejano y que nosotros estábamos a salvo. Sin embargo, en poco tiempo contemplamos atónitos cómo nuestro modelo de vida daba un giro difícil de asumir. Vimos cómo muchas familias perdían un ser querido sin poder siquiera despedirse y cómo otras tenían que estar separadas…

Todos confinados…. Muchas personas perdieron su trabajo, y con ello su medio de vida.  Pero somos fuertes y solidarios, y lo superaremos juntos.

Siempre he considerado mi trabajo de los más gratificantes, porque vendemos sueños, ilusiones…Lamentablemente en las últimas semanas he sido testigo de cómo esos sueños se desmoronaban. Personas que llevaban mucho tiempo planeando su futuro,

se veían obligadas a cancelar sus planes… Por mi parte, he tratado siempre de buscarles alternativas, dentro de mis limitaciones. A nivel personal, observaba con impotencia, cómo el trabajo de meses caía por tierra irremediablemente, cancelación tras cancelación….

El sector turístico es uno de los más castigados, pero se ha involucrado desde el principio comprometiéndose a las máximas garantías sanitarias para la tranquilidad y confianza tanto de clientes como de trabajadores. No podemos rendirnos. Debemos continuar vendiendo sueños. Ahora más que nunca se necesitan, y nosotros estaremos siempre ahí, dispuestos a preparar una nueva aventura, y si surgiera un problema, a afrontarlo con nuestros clientes.

Nuestro lema desde hace algún tiempo es que “las vueltas dan mucha vida”, y “volveremos a dar vueltas”. Eso seguro.

 Mucho ánimo.

Por África Crespo

El 11 de marzo anuncian por los medios de comunicación que a partir del día siguiente cerraban los colegios en la Comunidad de Madrid. Desde ese momento todos los grupos de profesores de WhatsApp empiezan a emitir notificaciones. Todos estamos desconcertados. Jamás pensábamos que aquello del coronavirus podía llegar tan lejos. Ya empezábamos a escuchar la ausencia de algún compañero con síntomas de la enfermedad. Queríamos tomárnoslo a broma. Tal vez para maquillar la realidad. Cuando hubo el primer familiar fallecido de algún compañero aquello ya dejaba de hacer gracia.

Acudimos varios días al centro para organizar aquella quincena en la que los niños se quedarían en casa sin acudir presencialmente al centro. Organizamos tareas de repaso, comentarios de texto, lecturas obligatorias. Todo aquello que consideramos que podrían hacer sin nosotros.

Cuando a la semana se anunció quince días más de prórroga en el estado de alarma nos dimos cuenta de que aquello podía dilatarse más en el tiempo, era muy probable que no fuésemos a volver y no queríamos que nuestros niños perdieran el curso.

Nos pusimos manos a la obra para organizar el tercer trimestre a distancia. Nunca habíamos hecho algo así. Ni profesores ni alumnos estábamos preparados para ello. Nos faltaba material. Nos faltaban conocimientos. Nos faltaban plataformas de educación online que fueran eficaces. Desde el centro se facilitaron ordenadores tanto a alumnos como profesores. Aquello se había convertido en el medio fundamental para continuar con el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Google classroom, drive, dropbox, Jitsi meet, Google meet, Zoom, Teams… todo aquello que jamás habíamos utilizado pasaron a formar parte de nuestro día a día.

Poco a poco, pasamos del caos a la organización. Preparaba mis clases los fines de semana para que mis alumnos se pudieran organizar. Me he grabado en audio lecciones de gramática y de literatura con el fin de que les llegara de la mejor manera posible. Pensaba en actividades que pudieran resolver. Y me citaba con ellos en alguna plataforma para hacer una videoconferencia para resolver dudas.

Los profesores hemos mantenido nuestro horario de reuniones. Viéndonos desde casa dándonos ánimos y enseñándonos los unos a los otros.

Nos hemos dado cuenta de que las evaluaciones pueden ser mucho más rápidas haciéndolas por plataformas como Teams, trabajando alumno a alumno de antemano y profesor por profesor.

Los alumnos han respondido de manera asombrosa. Han sido conscientes de la importancia del profesor. De la necesidad de su figura en nuestra ausencia. Han trabajado como nunca. Han aprendido que Internet sirve para mucho más que mandar mensajes o jugar a videojuegos. Han utilizado los recursos que tenían. Alguno de mis alumnos tan solo contaba con el móvil de su madre o padre al final del día. Y han visto su esfuerzo recompensado.

Muchos me preguntan sobre el futuro de las aulas. Sobre el qué pasará en septiembre. Y, sinceramente, no creo que nadie lo sepa. Todo dependerá de la evolución de la pandemia.

De momento, creo que ha quedado claro que los niños necesitan volver al colegio, recuperar su rutina y disciplina de estudio. Y que el profesor es una figura fundamental en el desarrollo de niños y adolescentes.

Estos últimos días de curso, alguno de mis alumnos me han contado cómo han vivido esta situación:

 

Estos últimos meses escolares han sido bastantes difíciles en diferentes aspectos, uno de ellos es que algunos de nosotros nos cuesta utilizar las plataformas virtuales y esto puede frustrarnos ya que en esta ocasión nuestras notas dependen de los trabajos realizados por estas. Además, no todos tenemos los materiales adecuados, un libro de texto, folios o un ordenador. A muchos de nosotros nos ha costado mucho entender los temas y, sinceramente, no todos los profes han dado una clase virtual para ayudarnos a comprender: al contrario, solo mandaban deberes. Sin embargo, hemos desarrollamos una parte autónoma como estudiantes, hemos podido medir el tiempo de estudio dándonos los descansos que necesitábamos y organizándonos de la manera que mejor nos parecía hasta hemos desarrollado habilidades tecnológicas y hemos aprendimos a valorar lo importante que es el instituto.

A., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

Este último trimestre ha sido bastante raro, pero a la vez muy interesante. Desde mi experiencia he aprendido a organizarme mejor ya que había fechas límites para entregar los trabajos. También he aprendido a utilizar mejor las plataformas digitales al igual que nuevas aplicaciones que nos ayudaban a comunicarnos de una forma más cómoda de comunicarnos con los profesores, que siempre han estado dispuestos a ayudarnos y resolvernos las dudas.

Al principio organizarse fue un poco difícil ya que era una experiencia nueva, y lo nuevo a veces da miedo. Pero poco a poco me fui acostumbrando hasta que se hizo una situación normal.

M., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

 ¿Que cómo estoy? Tengo 14 años y llevo tres meses encerrada en casa. He pasado de ver a mis amigas todos los días a tener que verlas por una pantalla, de madrugar para ir al instituto, a dormirme tarde porque no estaba cansada, del ambiente ruidoso de clase y los empujones en los pasillos al terrible silencio de casa, así es cómo me siento.

Al principio, las cosas eran bastante difíciles, ya que tenía unos horarios irregulares: me sentía siempre cansada, no tenía ganas ni de hacer la cama y se me acumulaban todas las tareas que debía entregar al final de la semana, y cuando me animaba a trabajar la plataforma se caía, o el ordenador se bloqueaba, o se quedaba sin batería, o se apagaba la luz y ocurría la gran catástrofe, ¡ el wifi no iba! Y todo el mundo en casa estaba histérico, menudo drama…

Van pasando los días, y cansada de todo el desorden decidí ponerme a organizarme todas las semanas un horario, en una hoja divido las tareas por asignaturas con su fecha y hora de entrega. Los problemas surgen cuando tengo dudas, al no tener una explicación tan fluida como en clase a veces la comunicación es difícil, y me retrasaba en la organización. Además, las correcciones no eran personales, mandaban solo las soluciones y era molesto, sobretodo después de haberme esforzado toda la semana en realizarlos, y aquí estoy con los ojos rojos por pasarme todo el día frente al ordenador.

A pesar de todo, me veo más responsable a la hora de mandar correos, ahora reviso lo que escribo y soy menos impulsiva, también soy más organizada e independiente, cuando no funcionaba la impresora tuve que arreglármelas.

He tenido tiempo para reflexionar y creo que quiero estudiar magisterio, ya que ahora valoro más nuestra educación.

 

A., 3º ESO IES Domenico Scarlatti (Aranjuez)

 

 Por Francisco Menchén Bellón

 

“No es la especie más fuerte ni la más inteligente

la que sobrevive

sino la que mejor se adapta”

CHARLES DARWIN (1809-1882)

(Naturalista inglés)

 

¿Cómo convivir en la era post coronavirus?

Con la llegada del Covid-19 el planeta entero se ha paralizado, y no sólo la naturaleza ha chillado, sino también el ser humano ha reclamado su atención. Esta crisis existencial que hemos vivido ha venido a confirmarnos que vivimos en mundo conectado, que ha demostrado su resiliencia ante las grandes dificultades experimentadas.

El mundo ha cambiado totalmente y nada será igual a la etapa anterior, porque ya estamos inmersos en profundos cambios. Pero debemos reconocer que cuando el mundo real ha tenido que cerrar, el virtual ha abierto sus puertas. Este giro drástico puede ser el catalizador para dar un paso de gigante en la educación y empezar a crear una nueva humanidad.

Uno de las consecuencias de la pandemia podría ser repensar cómo educamos, qué necesitamos enseñar, y para qué educar. Desde tiempos atrás, los educadores de todo el mundo han estado hablando sobre la necesidad de redefinir la educación. Es un buen momento para conseguir que esta crisis disruptiva puede ayudarnos a rediseñar la educación del futuro.

Cómo hemos de convivir en un entorno donde se valoren nuestros recursos naturales propios de nuestros campos manchegos y, a la vez, podamos sentir cercana la Antártida o la vida del naturalista THOREAU, o las tribus aisladas del Amazonas. Estamos en una sociedad siempre en tránsito, donde la psicología humana es más lenta que los avances tecnológicos que ella misma ha generado.

¿Qué se le debe enseñar a los alumnos?

La noción del docente como poseedor del conocimiento ya no es adecuado para el siglo XXI. La generación “iGen” (Generación smartphone) puede obtener acceso al conocimiento e incluso aprender una habilidad técnica, a través de unos pocos clics en sus teléfonos, tabletas y computadoras. Será imprescindible reformular el papel del docente.

Recojo un mensaje que nos ha dejado NATALIA GINZBURG (1916-1991), escritora italiana, que propone una educación radicalmente distinta a la habitual:

“Creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber”.

Esta escritora comprometida considera que las pequeñas virtudes se pueden encontrar a su alcance y beberlas en el aire”, porque son comunes y conocidas. Pero las grandes virtudes no se respiran en el aire y deben ser la materia prima de nuestras relaciones cotidianas.

¿Cómo los docentes conseguirán que ningún alumno se quede atrás?

En la Agenda 2030 de Las Naciones Unidas, se explican los 17 objetivos para transformar nuestro mundo. ¡Que nadie se quede atrás! es el llamamiento que se hace para trabajar la sostenibilidad, la solidaridad y la sinergia. Recomienda construir una sociedad pacífica, próspera y justa, donde todos seamos protagonistas de este cambio.

Los docentes saben muy bien que, la infancia y la juventud se vive una sola vez. En este período es cuando se configura nuestro “estado del ser”, nuestra manera de entender el mundo, nuestra visión de futuro; es necesario que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades que, pongan los derechos humanos, el empoderamiento y la justicia social en el frontispicio de todas las acciones educativas.

Más que nunca, debemos entender que el futuro de toda la humanidad está en nuestras manos y sólo el trabajo en común, bien hecho y responsable, hará de nuestra sociedad un lugar de prosperidad para todos. Recomiendo a los educadores de Manzanares que indiquen sus prioridades sobre lo siguiente:

¿La escuela o instituto que juntos podemos crear?

o

¿La escuela o instituto que vamos a encontrarnos?

FRANCESCO TONUCCI, célebre pedagogo italiano, que ha vivido solo el confinamiento, acaba de manifestarse, con estas palabras: “Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no existe”.

 

 

 

 

 

 

Por Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

La improvisación de las autoridades autonómicas en los primeros días de la pandemia no auguraba nada bueno para la finalización del curso académico. Recordemos que el día 12 de marzo por la mañana el presidente autonómico reprochó duramente al rector de la Universidad de Castilla-La Mancha que hubiera suspendido las clases. Su análisis sobre la complicada situación que se avecinaba no pudo ser más erróneo y simplista. Reducía la decisión de suspender las clases a una simple motivación de los profesores para tener “15 días de vacaciones” extra. Ese mismo día por la tarde, tras hacerse públicas las nuevas y restrictivas recomendaciones del gobierno de España, Emiliano García Page rectificó totalmente la posición que había mantenido por la mañana, ordenando el cierre de los colegios para el día siguiente.

Estas decisiones tan poco meditadas de la Junta provocaron que los docentes, sin apenas directrices por parte de la Consejería de Educación, tuvieran que improvisar en pocas horas como poner en marcha la educación online en cientos de colegios e institutos. En esos momentos, la calidad de la educación dependió, más que nunca, del compromiso de los docentes y, también, de sus conocimientos sobre las nuevas tecnologías. No es de extrañar, por tanto, que las familias tuviéramos que enfrentarnos en pocos días a una multitud de plataformas educativas y herramientas de videoconferencia (Meet, Teams, Zoom, Skype, Forms, Papas, Aula Virtual…) elegidas por cada profesor según sus conocimientos y experiencia previa.

No fueron estas las únicas dificultadas que tuvieron que afrontar las familias: conseguir equipamiento informático para los hijos y los padres con teletrabajo, encontrar un rincón en la casa para trabajar, ayudar aún más a los hijos con sus tareas, generar nuevas rutinas, etc. Los más pequeños, para los que el colegio supone más un juego o divertimento que una obligación, sufrieron especialmente la falta de contacto con sus compañeros y maestros. A esto habría que añadir que las declaraciones de la ministra de Educación, exigiendo prácticamente un aprobado general, devaluaron ante los alumnos la importancia del último trimestre escolar.

A pesar de estos inicios tan complicados, muchos docentes han conseguido gracias a su esfuerzo y dedicación avanzar con las materias y mantener la motivación de los alumnos. Es por ello que, desde una perspectiva más personal, quisiera agradecer públicamente el compromiso que han demostrado los profesores y maestros del colegio Santo Tomás de Ciudad Real, en el que estudian mis hijas.

Llegados a este punto, sólo queda esperar que el próximo curso pueda desarrollarse con normalidad y que, en caso contrario, las autoridades educativas sean, esta vez sí, lo suficientemente previsoras como para tomar medidas que permitan paliar las dificultades que pudieran surgir. Mientras escribo estas líneas, los bandazos y cambios de opinión de la ministra de Educación y los desencuentros entre las diferentes administraciones con competencias educativas en nuestro poco eficiente estado autonómico, vuelven a arrojar sombras y dudas sobre el nuevo curso académico. Esperemos que estos problemas puedan ser solventados, una vez más, gracias al esfuerzo de los docentes, alumnos y padres.

 

Por Antonia Isabel Sánchez Migallón

 

 

Desde el 13 de marzo del 2020, la situación provocada por el COVID-19 nos obligó a toda la población a confinarnos en nuestras casas, lo cual provocó que todo el profesorado nos viéramos forzados a cambiar radicalmente nuestra metodología de trabajo, sin saber muy bien que hacer, ni cómo actuar porque en un principio no sabíamos ni cuanto iba a durar este confinamiento, ni teníamos instrucciones claras sobre lo que debíamos hacer exactamente.

En ese momento, ya sin alumnos en los Centros, nos reunimos todos los profesores en Claustros extraordinarios. Decidimos mandar tareas online desde diversas plataformas, unas se colapsan, otras van mejor, tenemos que inventar, investigar, adaptarnos, ser autodidactas, convertirnos en youtubers. Y surgen los primeros problemas, hay muchas familias que no disponen de ordenador, ni de internet, ni de impresora, tan solo disponen de un móvil. Nos preguntamos entonces, ¿podemos realmente enseñar en esta situación?, ¿qué podemos hacer para llegar a todas las familias?,¿qué hacemos con los alumnos con dificultades de aprendizaje que necesitan una enseñanza muy individualizada?, y finalmente, ¿cómo valoramos esta enseñanza?

Intentamos dar respuesta a todo esto como podemos, no sin muchos altibajos. Seguimos mandando tareas, empezamos a hacer reuniones con los alumnos por Zoom, por videollamadas, pero aun así hay muchas familias a las que no llegamos, de las que no sabemos nada. Después de muchas llamadas logramos contactar con algunas familias y a través del comedor escolar les pasamos los materiales impresos, a otros se les prestan Tablet. En otros casos es la Cruz Roja la que les lleva las tareas directamente a sus casas.

Y mientras, ¿qué ocurre en los hogare? Bajo mi experiencia personal, siendo mi marido sanitario, trabajando, yo con un ordenador teletrabajando, mi hijo mayor en el otro ordenador, mi hijo pequeño pidiéndome el ordenador porque tenía que ver un vídeo para hacer la tarea… Al mismo tiempo haciendo las labores de la casa; le dejo el ordenador cuando hago la comida, pero mi hijo mayor tiene dudas, le tengo que ayudar… En resumen, siendo una privilegiada porque soy profesora, orientadora y madre y disponía de todos los medios tecnológicos, lo he vivido con mucha tensión. Pues no me imagino aquellos padres que no tenían medios, ni internet, o tan solo un móvil, y aquellas familias  en las que los dos padres trabajaban porque eran sanitarios y dejaban a los niños con otros familiares, o familias que no tenían conocimientos para explicar nada a sus hijos, ¿cuándo y cómo hacían estas tareas?

   Y después de todo, de este devenir, de intentar solucionar todos estos problemas, de este gran esfuerzo por adaptarnos a las circunstancias, yo me pregunto ¿esto es Educación?, pasando por alto las dificultades técnicas y logísticas descritas anteriormente, la educación online, por muy útil y por muchos medios que tengamos jamás podrá sustituir a la presencial, solo la complementa.

La Educación es contribuir al desarrollo cognitivo, físico y social de las personas y con la educación online perdemos una parte muy importante que es lo social. Con la Educación lo que pretendemos es ayudar a que los alumnos se desarrollen en todos los ámbitos de la persona para convertirse en adultos capaces de desenvolverse en una sociedad futura. Consecuentemente si perdemos esa parte no estaremos contribuyendo correctamente a este desarrollo.

Por lo tanto, sin desmerecer las recomendaciones sanitarias y la evolución de la Pandemia, esperamos que lo antes posible podamos volver a la enseñanza presencial, para poder paliar los efectos de este período y seguir contribuyendo al desarrollo de nuestros alumnos que con la enseñanza online evidentemente no se consigue. ¡Que regresemos a la verdadera escuela!

 

Isabel Trujillo Parra

1° Bachillerato IES Azuer

COVID-19, pandemia, cuarentena, ¿se acabaron las clases? No, el curso escolar debía continuar. Este curso 2019/2020 que tan extrañamente ha concluido para todos. Y es que no todos los días se tiene una cantidad ingente de emails con tantos trabajos que anotar en la agenda. No todos los días se da un cambio drástico en la forma de recibir una clase o muchas, de aprender una asignatura o todas.

Me gustaría apuntar y dejar claro que en esta columna estoy hablando desde mi experiencia personal. Tengo constancia de que otras personas, ya sean alumnas, alumnos, profesoras, profesores, madres o padres, han vivido esta educación online de forma muy distinta, incluso en mi propia casa ha distado completamente la forma en la que mi hermano (2º de la ESO) y yo (1º de Bachillerato) hemos experimentado estos meses sin clases presenciales.

Ahora bien, ¿funciona la educación online? Desde mi punto de vista, no. Al menos actualmente y bajo estas circunstancias. Es evidente que tras el decreto del estado de alarma y la imposibilidad de dar clases presencialmente había que renovar todo el sistema, o al menos adaptarlo. Porque no, por mucho que nos quieran hacer creer, ni muchos profesores ni el sistema educativo en general están preparados para la educación online. Sinceramente, no soy siquiera partidaria de este sistema educativo en el que “aprender” significa “estudia esto de memoria, vomítalo sobre el folio en blanco y olvídalo”. Mucho menos apoyo la forma en la que se ha adaptado al formato digital. Todo ello teniendo en cuenta que cada profesor y profesora ha llevado su asignatura de distinta manera durante esta cuarentena.

Como se suele decir: “de todo tiene que haber en la Viña del Señor” y la educación no iba a ser la excepción a este refrán. Al igual que hay alumnas y alumnos que trabajan más o menos, que tienen más o menos interés por aprender, etc. hay profesoras y profesores que se preocupan más o menos por sus alumnos, por su trabajo y por que aprendamos realmente. Aún así, y hablando en general, el mayor problema que he encontrado en este sistema en línea es que todo se ha basado en realizar gran cantidad de trabajos y tareas, y no dejar tiempo para las clases, el estudio o el aprendizaje real. Yo me considero una persona muy autodidacta y no he tenido dificultad en realizar estos trabajos y tareas, a diferencia de algunos de mis compañeros; sin embargo, he echado de menos tiempo para escuchar a mis profesores y aprender, pues el día lo ocupaban ejercicios y trabajos de repetición.

A pesar de esto, no todo son críticas. También hay que reconocer el mérito de docentes y alumnos por adaptarse a esta nueva situación tan excepcional de forma tan rápida. Y me gustaría de verdad agradecer a todos esos profesores y profesoras que se han preocupado de responder cada uno de nuestros mails, que se han preocupado por el nivel y la exigencia de las tareas bajo estas circunstancias, y que han hecho su mayor esfuerzo por comprendernos y ayudarnos.

Confío en que si esta situación se alarga en el tiempo o vuelve a suceder, centros educativos, profesores y alumnos, hayamos sido capaces de adelantarnos a ella y hayamos preparado estrategias para dar y recibir mucho mejor esta educación en formato online.

 

 

Pablo Nieto-Sandoval Gutiérrez

Jorge Manrique, uno de los grandes autores de la historia de la literatura española, pasó a la historia por la utilización de un molde estrófico novedoso y característico para la realización de las Coplas a la muerte de su padre, una de las cumbres de las letras hispanas. Este molde consistía en la repetición dos versos de ocho sílabas y uno de cuatro; a este último se lo conoce como verso de pie quebrado y simboliza la ruptura de la vida (o lo que es lo mismo: la muerte).

Lo que los estudiantes —en todos los niveles del sistema— hemos vivido este año es un auténtico curso de pie quebrado: lo que empezó con ilusión y ganas se truncó de golpe con la llegada de la COVID-19.  Esto, por supuesto, es extrapolable a un servidor, que en septiembre del año pasado comenzó sus estudios de Filología Moderna en la Universidad.

Comenzar una nueva aventura —escribir un nuevo poema— es siempre algo interesante. Durante meses, con los estudios, con los compañeros, con las actividades, con los viajes…, todo —y todos— parecíamos fluir como las aguas del río de Heráclito un año más. Nadie pensaba que, tras los dos primeros versos, llegaba un tercero mucho más corto. El placer, la alegría, se esfumó tan rápido como llegó, de improviso, fugaz.

Esto fue lo que pasó en marzo. Los rumores del impacto de la enfermedad que iban llegando no perturbaban demasiado nuestro tranquilo devenir; nadie daba una importancia excesiva a un virus que, semanas antes del colapso, tildábamos, al igual que nuestros compañeros estudiantes de salud, de “gripe rara”. Que el verso se truncara fue, por tanto, aún más dramático. Se suspendieron las clases y se nos confinó en casa casi sin tiempo para recoger algunos de nuestros enseres. Los tres meses que pasaron nos enseñaron a valorar lo que tuvimos y a soñar con recuperarlo, a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que aquel que vivíamos.

Ahora parece que vuelve la normalidad. Despacio, el poeta que escribe nuestro poema esboza un nuevo verso de ocho sílabas, un verso de vida, de cambio, de esperanza. Merece la pena vivirlo, merece la pena luchar por recuperar lo que la pandemia nos quitó, pero siempre sin olvidar que, tras dos versos de ocho, viene el de cuatro con todo lo malo que tiene cortar de raíz las ilusiones que nos hemos hecho. ¡Carpe diem!

 

Por María Teresa García Perales

Hubo un tiempo en que muchos detuvimos nuestra actividad cotidiana, trabajando desde casa, compartiendo muchas horas con los nuestros, una oportunidad única de disfrutar de “un tiempo en familia”, en el cual pudimos llevar a cabo actividades que antes no podíamos realizar por falta de tiempo.

Las ventanas nos separaban de las calles, donde el silencio nos hablaba por sí solo. En ellas, los niños daban rienda a su creatividad con mensajes como “Todo irá bien” o “Quédate en casa”. Nos dimos cuenta de cuánto se puede echar de menos la vida que un tiempo atrás considerábamos tan rutinaria y el valor que pueden tener, gestos tan sencillos como reunión de amigos, un paseo o el contacto con la naturaleza…

Como maestra, nunca olvidaré el jueves 12 de marzo de 2020, en el que, tras un día intenso y lleno de incertidumbre, nos llegaban noticias a nivel local y nacional de las medidas adoptadas por algunos centros educativos en relación a la situación provocada por la pandemia. Por la tarde, el gobierno autonómico nos confirmaba oficialmente la suspensión de la actividad docente presencial y nos conducía a una situación extraordinaria y muy novedosa para maestros y alumnado.

Al día siguiente, con las instrucciones que nos llegaron, los maestros nos reunimos para replantearnos el cómo organizarnos para seguir con nuestra actividad docente, al menos durante los 15 días que en principio pensábamos que iba a durar esta situación. Las familias que pudieron se acercaron al centro a recoger los libros y el material que sus hijos tenían en clase. Muchos también solicitaron la clave de Papas 2.0, la plataforma educativa de la Consejería de Educación que sirve como herramienta de comunicación e información entre los agentes de la comunidad educativa, además de facilitar la gestión administrativa en los procesos que son convocados.

A partir de ahí, los equipos docentes de los distintos niveles se reunieron para decidir cómo planificar los contenidos de los temas que quedaban por dar, las pautas a seguir y los cauces a utilizar para enviar la tarea. Se nos rompieron los esquemas y la situación nos obligó en adaptar nuestra forma de enseñar “eminentemente presencial” a una especie de lo que nos hemos acostumbrado a oír tanto en estos meses pasados: “el teletrabajo”.

En pocas horas tuvimos que adaptarnos a una forma de enseñar diferente, lo cual hizo necesario “reprogramar lo anteriormente programado”, salir del aula, modificar y reestructurar nuestra relación docente – discente, que es la “esencia del proceso pedagógico”, esa interacción en la que el maestro transmite y el estudiante puede expresarse, donde hay un continuo feedback instantáneo en el aula.

Durante el fin de semana los maestros seguimos en contacto entre nosotros. Era el momento de preparar material y los tutores explicaron a los padres cómo iban a organizar la actividad. Aunque parecía sencillo desde fuera, el paso del tiempo nos ha ayudado a reinventarnos y a utilizar recursos muy variados. Los maestros y alumnos no estaban familiarizados con las clases “online”, pero al ver que el tiempo se prolongaba, fuimos familiarizándonos con gran variedad de aplicaciones de software para las videoconferencias con nuestros alumnos y compañeros, desarrollando clases virtuales, aclarando dudas y grabando vídeos explicativos donde no faltaban mensajes continuos de ánimo para motivar al alumnado, porque sabíamos que “nuestros niños”, como cariñosamente los llamamos,  necesitaban estar tranquilos y llevar el confinamiento lo mejor posible.

Tampoco podemos olvidar a una minoría de alumnos que necesitaban más ayuda y que sufrían la “brecha digital” en sus casas, lo cual les impedía seguir la enseñanza no presencial porque carecían de conectividad o dispositivos para comunicarse con sus maestros. Para ellos, la Administración fue proporcionando los medios para acceder a internet y poder así llevar a cabo las tareas como el resto de sus compañeros.

En resumen, podemos decir que ha habido un gran esfuerzo tanto de familias, como de alumnos y maestros y que no ha sido nada fácil. Se ha intentado mantener el contacto por los medios antes mencionados, pero ha habido  multitud de casuísticas en cada hogar,  que no pueden ni deben pasar desapercibidas: carencia de medios tecnológicos, angustia por la pérdida del trabajo o de algún ser querido, padres que han seguido trabajando fuera o dentro de sus casas, otros que se han quedado sin trabajo de la noche a la mañana y docentes que además de sus alumnos tenían hijos a quien atender y que quizás tenían que compartir con ellos los recursos tecnológicos para poder avanzar con sus tareas,  etc…

No sabemos aún cómo se presentará el próximo curso porque los expertos creen que el riesgo de un posible rebrote de COVID-19 está ahí. Sigamos cumpliendo las recomendaciones que se nos dan y ojalá pudiésemos estar de regreso en septiembre a las aulas habiendo superado esta difícil prueba, para así poder seguir desarrollando esta función indispensable que constituye la educación.