Por Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

La improvisación de las autoridades autonómicas en los primeros días de la pandemia no auguraba nada bueno para la finalización del curso académico. Recordemos que el día 12 de marzo por la mañana el presidente autonómico reprochó duramente al rector de la Universidad de Castilla-La Mancha que hubiera suspendido las clases. Su análisis sobre la complicada situación que se avecinaba no pudo ser más erróneo y simplista. Reducía la decisión de suspender las clases a una simple motivación de los profesores para tener “15 días de vacaciones” extra. Ese mismo día por la tarde, tras hacerse públicas las nuevas y restrictivas recomendaciones del gobierno de España, Emiliano García Page rectificó totalmente la posición que había mantenido por la mañana, ordenando el cierre de los colegios para el día siguiente.

Estas decisiones tan poco meditadas de la Junta provocaron que los docentes, sin apenas directrices por parte de la Consejería de Educación, tuvieran que improvisar en pocas horas como poner en marcha la educación online en cientos de colegios e institutos. En esos momentos, la calidad de la educación dependió, más que nunca, del compromiso de los docentes y, también, de sus conocimientos sobre las nuevas tecnologías. No es de extrañar, por tanto, que las familias tuviéramos que enfrentarnos en pocos días a una multitud de plataformas educativas y herramientas de videoconferencia (Meet, Teams, Zoom, Skype, Forms, Papas, Aula Virtual…) elegidas por cada profesor según sus conocimientos y experiencia previa.

No fueron estas las únicas dificultadas que tuvieron que afrontar las familias: conseguir equipamiento informático para los hijos y los padres con teletrabajo, encontrar un rincón en la casa para trabajar, ayudar aún más a los hijos con sus tareas, generar nuevas rutinas, etc. Los más pequeños, para los que el colegio supone más un juego o divertimento que una obligación, sufrieron especialmente la falta de contacto con sus compañeros y maestros. A esto habría que añadir que las declaraciones de la ministra de Educación, exigiendo prácticamente un aprobado general, devaluaron ante los alumnos la importancia del último trimestre escolar.

A pesar de estos inicios tan complicados, muchos docentes han conseguido gracias a su esfuerzo y dedicación avanzar con las materias y mantener la motivación de los alumnos. Es por ello que, desde una perspectiva más personal, quisiera agradecer públicamente el compromiso que han demostrado los profesores y maestros del colegio Santo Tomás de Ciudad Real, en el que estudian mis hijas.

Llegados a este punto, sólo queda esperar que el próximo curso pueda desarrollarse con normalidad y que, en caso contrario, las autoridades educativas sean, esta vez sí, lo suficientemente previsoras como para tomar medidas que permitan paliar las dificultades que pudieran surgir. Mientras escribo estas líneas, los bandazos y cambios de opinión de la ministra de Educación y los desencuentros entre las diferentes administraciones con competencias educativas en nuestro poco eficiente estado autonómico, vuelven a arrojar sombras y dudas sobre el nuevo curso académico. Esperemos que estos problemas puedan ser solventados, una vez más, gracias al esfuerzo de los docentes, alumnos y padres.

 

Por Antonia Isabel Sánchez Migallón

 

 

Desde el 13 de marzo del 2020, la situación provocada por el COVID-19 nos obligó a toda la población a confinarnos en nuestras casas, lo cual provocó que todo el profesorado nos viéramos forzados a cambiar radicalmente nuestra metodología de trabajo, sin saber muy bien que hacer, ni cómo actuar porque en un principio no sabíamos ni cuanto iba a durar este confinamiento, ni teníamos instrucciones claras sobre lo que debíamos hacer exactamente.

En ese momento, ya sin alumnos en los Centros, nos reunimos todos los profesores en Claustros extraordinarios. Decidimos mandar tareas online desde diversas plataformas, unas se colapsan, otras van mejor, tenemos que inventar, investigar, adaptarnos, ser autodidactas, convertirnos en youtubers. Y surgen los primeros problemas, hay muchas familias que no disponen de ordenador, ni de internet, ni de impresora, tan solo disponen de un móvil. Nos preguntamos entonces, ¿podemos realmente enseñar en esta situación?, ¿qué podemos hacer para llegar a todas las familias?,¿qué hacemos con los alumnos con dificultades de aprendizaje que necesitan una enseñanza muy individualizada?, y finalmente, ¿cómo valoramos esta enseñanza?

Intentamos dar respuesta a todo esto como podemos, no sin muchos altibajos. Seguimos mandando tareas, empezamos a hacer reuniones con los alumnos por Zoom, por videollamadas, pero aun así hay muchas familias a las que no llegamos, de las que no sabemos nada. Después de muchas llamadas logramos contactar con algunas familias y a través del comedor escolar les pasamos los materiales impresos, a otros se les prestan Tablet. En otros casos es la Cruz Roja la que les lleva las tareas directamente a sus casas.

Y mientras, ¿qué ocurre en los hogare? Bajo mi experiencia personal, siendo mi marido sanitario, trabajando, yo con un ordenador teletrabajando, mi hijo mayor en el otro ordenador, mi hijo pequeño pidiéndome el ordenador porque tenía que ver un vídeo para hacer la tarea… Al mismo tiempo haciendo las labores de la casa; le dejo el ordenador cuando hago la comida, pero mi hijo mayor tiene dudas, le tengo que ayudar… En resumen, siendo una privilegiada porque soy profesora, orientadora y madre y disponía de todos los medios tecnológicos, lo he vivido con mucha tensión. Pues no me imagino aquellos padres que no tenían medios, ni internet, o tan solo un móvil, y aquellas familias  en las que los dos padres trabajaban porque eran sanitarios y dejaban a los niños con otros familiares, o familias que no tenían conocimientos para explicar nada a sus hijos, ¿cuándo y cómo hacían estas tareas?

   Y después de todo, de este devenir, de intentar solucionar todos estos problemas, de este gran esfuerzo por adaptarnos a las circunstancias, yo me pregunto ¿esto es Educación?, pasando por alto las dificultades técnicas y logísticas descritas anteriormente, la educación online, por muy útil y por muchos medios que tengamos jamás podrá sustituir a la presencial, solo la complementa.

La Educación es contribuir al desarrollo cognitivo, físico y social de las personas y con la educación online perdemos una parte muy importante que es lo social. Con la Educación lo que pretendemos es ayudar a que los alumnos se desarrollen en todos los ámbitos de la persona para convertirse en adultos capaces de desenvolverse en una sociedad futura. Consecuentemente si perdemos esa parte no estaremos contribuyendo correctamente a este desarrollo.

Por lo tanto, sin desmerecer las recomendaciones sanitarias y la evolución de la Pandemia, esperamos que lo antes posible podamos volver a la enseñanza presencial, para poder paliar los efectos de este período y seguir contribuyendo al desarrollo de nuestros alumnos que con la enseñanza online evidentemente no se consigue. ¡Que regresemos a la verdadera escuela!

 

Isabel Trujillo Parra

1° Bachillerato IES Azuer

COVID-19, pandemia, cuarentena, ¿se acabaron las clases? No, el curso escolar debía continuar. Este curso 2019/2020 que tan extrañamente ha concluido para todos. Y es que no todos los días se tiene una cantidad ingente de emails con tantos trabajos que anotar en la agenda. No todos los días se da un cambio drástico en la forma de recibir una clase o muchas, de aprender una asignatura o todas.

Me gustaría apuntar y dejar claro que en esta columna estoy hablando desde mi experiencia personal. Tengo constancia de que otras personas, ya sean alumnas, alumnos, profesoras, profesores, madres o padres, han vivido esta educación online de forma muy distinta, incluso en mi propia casa ha distado completamente la forma en la que mi hermano (2º de la ESO) y yo (1º de Bachillerato) hemos experimentado estos meses sin clases presenciales.

Ahora bien, ¿funciona la educación online? Desde mi punto de vista, no. Al menos actualmente y bajo estas circunstancias. Es evidente que tras el decreto del estado de alarma y la imposibilidad de dar clases presencialmente había que renovar todo el sistema, o al menos adaptarlo. Porque no, por mucho que nos quieran hacer creer, ni muchos profesores ni el sistema educativo en general están preparados para la educación online. Sinceramente, no soy siquiera partidaria de este sistema educativo en el que “aprender” significa “estudia esto de memoria, vomítalo sobre el folio en blanco y olvídalo”. Mucho menos apoyo la forma en la que se ha adaptado al formato digital. Todo ello teniendo en cuenta que cada profesor y profesora ha llevado su asignatura de distinta manera durante esta cuarentena.

Como se suele decir: “de todo tiene que haber en la Viña del Señor” y la educación no iba a ser la excepción a este refrán. Al igual que hay alumnas y alumnos que trabajan más o menos, que tienen más o menos interés por aprender, etc. hay profesoras y profesores que se preocupan más o menos por sus alumnos, por su trabajo y por que aprendamos realmente. Aún así, y hablando en general, el mayor problema que he encontrado en este sistema en línea es que todo se ha basado en realizar gran cantidad de trabajos y tareas, y no dejar tiempo para las clases, el estudio o el aprendizaje real. Yo me considero una persona muy autodidacta y no he tenido dificultad en realizar estos trabajos y tareas, a diferencia de algunos de mis compañeros; sin embargo, he echado de menos tiempo para escuchar a mis profesores y aprender, pues el día lo ocupaban ejercicios y trabajos de repetición.

A pesar de esto, no todo son críticas. También hay que reconocer el mérito de docentes y alumnos por adaptarse a esta nueva situación tan excepcional de forma tan rápida. Y me gustaría de verdad agradecer a todos esos profesores y profesoras que se han preocupado de responder cada uno de nuestros mails, que se han preocupado por el nivel y la exigencia de las tareas bajo estas circunstancias, y que han hecho su mayor esfuerzo por comprendernos y ayudarnos.

Confío en que si esta situación se alarga en el tiempo o vuelve a suceder, centros educativos, profesores y alumnos, hayamos sido capaces de adelantarnos a ella y hayamos preparado estrategias para dar y recibir mucho mejor esta educación en formato online.

 

 

Pablo Nieto-Sandoval Gutiérrez

Jorge Manrique, uno de los grandes autores de la historia de la literatura española, pasó a la historia por la utilización de un molde estrófico novedoso y característico para la realización de las Coplas a la muerte de su padre, una de las cumbres de las letras hispanas. Este molde consistía en la repetición dos versos de ocho sílabas y uno de cuatro; a este último se lo conoce como verso de pie quebrado y simboliza la ruptura de la vida (o lo que es lo mismo: la muerte).

Lo que los estudiantes —en todos los niveles del sistema— hemos vivido este año es un auténtico curso de pie quebrado: lo que empezó con ilusión y ganas se truncó de golpe con la llegada de la COVID-19.  Esto, por supuesto, es extrapolable a un servidor, que en septiembre del año pasado comenzó sus estudios de Filología Moderna en la Universidad.

Comenzar una nueva aventura —escribir un nuevo poema— es siempre algo interesante. Durante meses, con los estudios, con los compañeros, con las actividades, con los viajes…, todo —y todos— parecíamos fluir como las aguas del río de Heráclito un año más. Nadie pensaba que, tras los dos primeros versos, llegaba un tercero mucho más corto. El placer, la alegría, se esfumó tan rápido como llegó, de improviso, fugaz.

Esto fue lo que pasó en marzo. Los rumores del impacto de la enfermedad que iban llegando no perturbaban demasiado nuestro tranquilo devenir; nadie daba una importancia excesiva a un virus que, semanas antes del colapso, tildábamos, al igual que nuestros compañeros estudiantes de salud, de “gripe rara”. Que el verso se truncara fue, por tanto, aún más dramático. Se suspendieron las clases y se nos confinó en casa casi sin tiempo para recoger algunos de nuestros enseres. Los tres meses que pasaron nos enseñaron a valorar lo que tuvimos y a soñar con recuperarlo, a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que aquel que vivíamos.

Ahora parece que vuelve la normalidad. Despacio, el poeta que escribe nuestro poema esboza un nuevo verso de ocho sílabas, un verso de vida, de cambio, de esperanza. Merece la pena vivirlo, merece la pena luchar por recuperar lo que la pandemia nos quitó, pero siempre sin olvidar que, tras dos versos de ocho, viene el de cuatro con todo lo malo que tiene cortar de raíz las ilusiones que nos hemos hecho. ¡Carpe diem!

 

Por María Teresa García Perales

Hubo un tiempo en que muchos detuvimos nuestra actividad cotidiana, trabajando desde casa, compartiendo muchas horas con los nuestros, una oportunidad única de disfrutar de “un tiempo en familia”, en el cual pudimos llevar a cabo actividades que antes no podíamos realizar por falta de tiempo.

Las ventanas nos separaban de las calles, donde el silencio nos hablaba por sí solo. En ellas, los niños daban rienda a su creatividad con mensajes como “Todo irá bien” o “Quédate en casa”. Nos dimos cuenta de cuánto se puede echar de menos la vida que un tiempo atrás considerábamos tan rutinaria y el valor que pueden tener, gestos tan sencillos como reunión de amigos, un paseo o el contacto con la naturaleza…

Como maestra, nunca olvidaré el jueves 12 de marzo de 2020, en el que, tras un día intenso y lleno de incertidumbre, nos llegaban noticias a nivel local y nacional de las medidas adoptadas por algunos centros educativos en relación a la situación provocada por la pandemia. Por la tarde, el gobierno autonómico nos confirmaba oficialmente la suspensión de la actividad docente presencial y nos conducía a una situación extraordinaria y muy novedosa para maestros y alumnado.

Al día siguiente, con las instrucciones que nos llegaron, los maestros nos reunimos para replantearnos el cómo organizarnos para seguir con nuestra actividad docente, al menos durante los 15 días que en principio pensábamos que iba a durar esta situación. Las familias que pudieron se acercaron al centro a recoger los libros y el material que sus hijos tenían en clase. Muchos también solicitaron la clave de Papas 2.0, la plataforma educativa de la Consejería de Educación que sirve como herramienta de comunicación e información entre los agentes de la comunidad educativa, además de facilitar la gestión administrativa en los procesos que son convocados.

A partir de ahí, los equipos docentes de los distintos niveles se reunieron para decidir cómo planificar los contenidos de los temas que quedaban por dar, las pautas a seguir y los cauces a utilizar para enviar la tarea. Se nos rompieron los esquemas y la situación nos obligó en adaptar nuestra forma de enseñar “eminentemente presencial” a una especie de lo que nos hemos acostumbrado a oír tanto en estos meses pasados: “el teletrabajo”.

En pocas horas tuvimos que adaptarnos a una forma de enseñar diferente, lo cual hizo necesario “reprogramar lo anteriormente programado”, salir del aula, modificar y reestructurar nuestra relación docente – discente, que es la “esencia del proceso pedagógico”, esa interacción en la que el maestro transmite y el estudiante puede expresarse, donde hay un continuo feedback instantáneo en el aula.

Durante el fin de semana los maestros seguimos en contacto entre nosotros. Era el momento de preparar material y los tutores explicaron a los padres cómo iban a organizar la actividad. Aunque parecía sencillo desde fuera, el paso del tiempo nos ha ayudado a reinventarnos y a utilizar recursos muy variados. Los maestros y alumnos no estaban familiarizados con las clases “online”, pero al ver que el tiempo se prolongaba, fuimos familiarizándonos con gran variedad de aplicaciones de software para las videoconferencias con nuestros alumnos y compañeros, desarrollando clases virtuales, aclarando dudas y grabando vídeos explicativos donde no faltaban mensajes continuos de ánimo para motivar al alumnado, porque sabíamos que “nuestros niños”, como cariñosamente los llamamos,  necesitaban estar tranquilos y llevar el confinamiento lo mejor posible.

Tampoco podemos olvidar a una minoría de alumnos que necesitaban más ayuda y que sufrían la “brecha digital” en sus casas, lo cual les impedía seguir la enseñanza no presencial porque carecían de conectividad o dispositivos para comunicarse con sus maestros. Para ellos, la Administración fue proporcionando los medios para acceder a internet y poder así llevar a cabo las tareas como el resto de sus compañeros.

En resumen, podemos decir que ha habido un gran esfuerzo tanto de familias, como de alumnos y maestros y que no ha sido nada fácil. Se ha intentado mantener el contacto por los medios antes mencionados, pero ha habido  multitud de casuísticas en cada hogar,  que no pueden ni deben pasar desapercibidas: carencia de medios tecnológicos, angustia por la pérdida del trabajo o de algún ser querido, padres que han seguido trabajando fuera o dentro de sus casas, otros que se han quedado sin trabajo de la noche a la mañana y docentes que además de sus alumnos tenían hijos a quien atender y que quizás tenían que compartir con ellos los recursos tecnológicos para poder avanzar con sus tareas,  etc…

No sabemos aún cómo se presentará el próximo curso porque los expertos creen que el riesgo de un posible rebrote de COVID-19 está ahí. Sigamos cumpliendo las recomendaciones que se nos dan y ojalá pudiésemos estar de regreso en septiembre a las aulas habiendo superado esta difícil prueba, para así poder seguir desarrollando esta función indispensable que constituye la educación.

 

 

 

 

 

Uno de los aspectos del confinamiento a causa del Covid-19 será el hecho de que los centros educativos tuvieron que cerrar sus puertas, pero el curso debía continuar. ¿Cómo? La situación era inédita. Los profesores y los alumnos en estado de shock trataron de sacar adelante en tiempo record un método didáctico basado en contactos telemáticos con mayor o menor fortuna. Pero… y los padres ¿han visto a sus hijos aprender y progresar? Sin duda han sentido la responsabilidad que, ciertamente, no les correspondía de hacer de puente, cuando menos, en tan estresante (e improvisada) situación. Es obvio que la situación ha servido como un verdadero “stress test” para el sistema que no sabemos muy bien si ha superado con éxito. Desde la ministra hasta el último profesor y alumno…, ¿han estado a la altura de las circunstancias? ¿Se han tomado las medidas necesarias? ¿Se podría haber hecho mejor? Y… ¿cómo lo han vivido los profesionales, los padres y los alumnos de Manzanares?

Elena Morales regenta el pazo Santa María en el camino de Santiago.

“Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan”

“Hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino”

“Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros”

Fue la decisión más difícil de su vida, dejarlo todo y volar con Miguel hacia Galicia donde los padres de este necesitaban que se hicieran cargo del negocio que había emprendido. Se encontraron con un hotel que levantar y mucha soledad. A partir de ahí, horas de trabajo robadas al sueño y mucha imaginación para acabar reflotando este precioso pazo con un equipo de doce personas.

 Esta manzanareña de 35 años que había estudiado diseño gráfico después de haber pasado por la aulas del IES Azuer era wedding planner y se formaba en marketing digital. Ahora descubre a los viajeros al borde del camino y de ellos aprende cada día.

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Qué fue lo más duro?

Los comienzos fueron tan complicados que aun a día de hoy ambos pensamos que si tuviéramos que repetir la experiencia, no lo haríamos. Con tan sólo 25 años, trabajábamos todo el día, todos los días de la semana y hasta altas horas de la noche. Es cierto que con esa edad el cuerpo lo aguanta todo, pero realmente fue un cambio de vida muy grande, pasamos de trabajar en Madrid con un ritmo de vida frenético pero rodeados de un entorno para nosotros muy cómodo, bien posicionados y trabajando de lunes a viernes al medio día, para dejarlo todo para trabajar en el duro mundo de la hostelería. Y dormíamos poco, siempre pensando en cada uno de los problemas que se nos iban planteando, progresando muy poco a poco e intentando ahorrar para poder ir contratando a cada vez más gente que nos ayudase hasta que llegamos a poder contratar a un equipo de doce personas entre personal de limpieza, jardinería, cocina, sala, recepción, servicios complementarios para masajes, etc.

Lo más duro fue la sensación es que el tiempo ha transcurrido muy deprisa pero en Galicia las cosas ocurren muy despacio, o al menos muchísimo más despacio que en Madrid y eso nos desesperaba, era imposible cerrar la agenda semanal porque los profesionales y proveedores no adquirían un compromiso. Gracias a Dios, hoy podemos decir que nos acompaña personal muy válido, formado, con idiomas y con ganas de aprender y mejorar, y un buen ejemplo de ello es un manzanareño que se llama Alejandro Nieto-Márquez, que aunque no nos conocíamos anteriormente del pueblo, una vez leyó que yo estaba buscando personal y no dudó en desplazarse para trabajar en Galicia.

¿Qué te atrae de este negocio? ¿Qué encuentras de bello en él?

Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan, la mayoría de ellos es un público nacional e internacional, educado, tranquilo, que viene al Camino de Santiago con ganas de pasarlo bien y desconectar del día a día, de las redes sociales, de las tecnologías y de encontrarse consigo mismo y con los demás, gente sana de cuerpo y de corazón. De muchos de ellos hemos aprendido muchísimo porque hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino.

¿Elegiste el Camino de Santiago por alguna razón en especial?

Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros, y eso que hacía ya muchos años que yo había ido con mi mejor amigo David Bernalte, también “manzagato”, a vivir esta experiencia y puedo decir con seguridad que es una de las experiencias que más me habían marcado en la vida, pero nada hacía adivinar que terminaría dedicándome a vivir de ello y que podría pasear entre los frondosos bosques gallegos cada día.

Imaginamos que al ser un establecimiento pequeño, de los llamados “con encanto”, el trato con el cliente es primordial. Háblanos de ello: ¿se aprende de cada viajero? ¿Qué te enseña el trato con los huéspedes?

Son muchas las personas que idealizan el hecho de montar un negocio propio dedicado a la hostelería “con encanto”, sin embargo han de contar con que no es un negocio más, a partir del día 1, vives dedicado en cuerpo y alma a atender a las personas que vienen a visitarte y en muchos meses continuos no hay descanso, es un trabajo intenso, como muchos otros… lo mejor de ello es que Miguel y yo tomamos vacaciones a la vez, y cerramos el hotel por una larga temporada, lo que nos permite dedicarnos a viajar, que es lo que más nos gusta del mundo. Lo peor: el verano lo pasamos trabajando, y se limitan las posibilidades de viajar junto a amigos o ir a la playa.

¿Hay ayudas para jóvenes emprendedores?

No, no hemos encontrado ayuda alguna para jóvenes emprendedores ni facilidades a la hora de emprender una nueva vida en la “España” más despoblada, de hecho, más bien todo han sido dificultades y complicaciones a la hora de hablar con las instituciones y plantear mejoras.

Te ves allí toda la vida o eres un espíritu libre….

No sabría decirte que va a ser de nosotros en el futuro, vivimos en el día a día y nuestro negocio a día de hoy va bien, de hecho hemos montado una empresa de gestión de hoteles y van surgiendo nuevos proyectos. No obstante no pasa un día que no eche de menos mi tierra o Madrid, e intento escaparme aquí cada vez que puedo, sin duda lo que más se echa en falta cuando se está lejos es a la familia y amigos, da igual que vivas en Galicia o en Pekín.

Para terminar, me gustaría invitar a todos vuestros lectores a que vengan a visitar Galicia y Pazo Santa María, Galicia es una tierra que enamora por sus paisajes y su gastronomía, y sin duda el Camino de Santiago es una experiencia que ha de vivirse al menos una vez en la vida. Y que se identifiquen, que tendremos una sorpresa preparada para cada uno de ellos.

Elena Morales

morales@pazosantamaria.com

Gerente

“Hay una frase de Confucio con la que nos sentimos muy identificados: «Todos tenemos dos vidas, y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una».”

 

“Suponemos que el día que iniciamos este viaje algo en nosotros cambió para siempre. No imaginamos nuestras vidas sin viajes, así que esperamos que esta aventura nunca tenga un final”.

 La vuelta al mundo de Pepe García de Dionisio.

Pepe estudió bachillerato en el IES Azuer de Manzanares y después acabó de manera brillante derecho en la Universidad de Castilla La Mancha: Luego, ya se sabe, chico conoce chica, chico encuentra trabajo, chica también encuentra trabajo… y es aquí donde se rompe el guión original: chico y chica deciden romper con todo e irse a dar la vuelta al mundo. Comienz una gran aventura que dura ya dos años.

 

DEJÁSTEIS EL TRABAJO Y DECIDÍSTEIS LANZAROS A RECORRER EL MUNDO: DETRÁS DE ESA DECISIÓN, ¿QUÉ HAY DETRÁS DE ESO? ¿QUÉ EXPERIENCIAS O QUÉ FILOSOFÍA DE LA VIDA?

Nos gustaban mucho nuestros trabajos, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de que, si no hacíamos algo, eso sería lo que nos iba a esperar el resto de nuestras vidas (con suerte): un trabajo de 9 a 18 con una hora para comer.

Así, poco a poco, se fue fraguando la idea. Al principio lo comentábamos de broma, pero un día dijimos: ¿Y si nos vamos de verdad? ¿Cuánto dinero necesitaríamos? Nos pusimos a echar cuentas, establecimos una cantidad de ahorro mensual innegociable, vendimos algunas pertenencias que no tenía sentido conservar, y el día 6 de abril de 2019 cogimos el primer avión rumbo San Petersburgo con una mochila de 10 kilos para un año.

Hay una frase de Confucio con la que nos sentimos muy identificados: “Todos tenemos dos vidas, y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una”.

¿VIAJEROS COMO VOSTROS TIENEN UN LUGAR EN EL MUNDO?  Y SI LO HUBIERA…¿CUÁL ES Y POR QUÉ?

Viajando nos hemos sorprendido de cuánta gente lo hace. Existen muchos más viajeros de los que pensamos, gente que un día decide dejar su vida atrás para empezar otra.

Es cierto que al salirte del camino marcado, encontrar tu lugar en el mundo no es fácil. La incertidumbre del día a día se convierte en tu compañera y aprendes a vivir con ello.  Pero como hemos dicho, nos hemos encontrado con tantos viajeros y tantas formas de vida que estamos convencidos que existe un lugar para todos y cada uno de nosotros.

¿A QUÉ LUGAR NO IRÍAS O A CUÁL NO VOLVERÍAS Y POR QUÉ?

Una de las cosas que más trabajo nos costó al principio, aunque parezca mentira, fue decidir qué países íbamos a visitar y en qué orden. Teníamos claro que el viaje sería para disfrutar, no para ir a sitios peligrosos. Por ejemplo, nunca entró en nuestros planes visitar países tipo Corea del Norte o Venezuela, aunque seguro que tienen lugares preciosos.

Hacer el Transiberiano era otro de los sueños que teníamos en el tintero, y ahí vimos la oportunidad de conectar Europa con Asia de una forma muy económica, recorriendo en tren el país más grande del mundo. Después de Rusia vino Mongolia y luego China, país al que no volveríamos porque, aunque es uno de los más bonitos que hemos visitado, no nos gustó porque nos pareció un parque temático gigante y hay demasiada gente, ni más ni menos que el 20% del planeta…

¿HAY ALGO PELIGROS EN VUESTRO VIAJE?¿PODÉIS CONTARNOS ALGUNA ANÉCDOTA O ALGUNA SITUACIÓN BUENA O MALO, GRACIOSA O ASOMBROSA, QUE PUEDA IMPRESIONARNOS?

Hemos tenido la suerte de que no nos haya pasado nada peligroso en todo el viaje (tocamos madera). Asia es un continente muy seguro para el viajero y Australia más aún. Como cosas que más nos hayan llamado la atención destacaríamos:

– Andar sobre el Lago Baikal congelado. Es la reserva de agua dulce más grande del mundo. Encontrarla congelada fue una auténtica sorpresa y ver autobuses cruzando el lago es algo que nunca olvidaremos.

– La vida nómada de los mongoles. Gente que tiene muy poco y que comparte todo. Ver formas de vida tan diferentes en plena era tecnológica es algo que nos ha impactado mucho. Recordamos que por las noches, antes de irnos a dormir al Gher, jugábamos con ellos con unos simples huesos de cabra y se divertían muchísimo. Piensa que no tienen ni teléfonos móviles.

– Una anécdota muy curiosa que nos pasó en el Transiberiano fue comunicarnos y jugar a las cartas con Uzbekos, y todo esto lo hicimos con Google Translate. Nos hizo darnos cuenta de cómo podemos traspasar la barrera idiomática sólo con el teléfono móvil.

– También destacaríamos la utilidad de herramientas como Couchsurfing, que te permite que ciudadanos locales te alojen gratis en sus casas durante varios días, mientras te llevan a sitios no tan turísticos a los que nunca irías de no ser por ellos.

¿QUÉ ES LO MEJOR DE VUESTRO VIAJE? ¿QUÉ ESTÁIS SINTIENDO?

Lo mejor de este viaje sin duda está siendo todo lo que están viendo nuestros ojos. Cuando echamos la vista atrás no podemos creernos la suerte que estamos teniendo por poder hacer este viaje, que ha superado cualquier expectativa. Así como la gente que hemos conocido. Es increíble como a veces en los sitios más inusuales puedes conectar con totales desconocidos como no lo has hecho nunca con amigos de toda la vida.

También, una de las cosas que comentamos a menudo y que más nos gusta de este viaje es la inmensa sensación de libertad.

¿DE QUÉ VIVÍS? ¿CÓMO FINANCIÁIS VUESTRA AVENTURA?

Como hemos comentado, estuvimos ahorrando durante un año. Además, estamos trabajando en Australia para recuperrar parte del dinero gastado y así poder continuar con nuestros viajes. Intentamos ahorrar mucho en poco tiempo, para gastar poco durante mucho tiempo.

A largo plazo nos encantaría encontrar una forma de vida que no nos obligue a depender de un trabajo de 20 días de vacaciones al año y  estar atados a un horario de oficina de lunes a viernes.

¿ESTA AVENTURA TIENE FINAL? ¿DÓNDE OS GUSTARÍA PONER EL PUNTO FINAL AVUESTRO VIAJE Y POR QUÉ?¿CÓMO OS VÉIS DENTRO DE UNOS AÑOS?

Suponemos que el día que iniciamos este viaje algo en nosotros cambió para siempre. No imaginamos nuestras vidas sin viajes, así que esperamos que esta aventura nunca tenga un final.

Sí que pondremos un punto y aparte. Volvemos a España de Junio a Septiembre, tras viajar por Australia, Nueva Zelanda y EEUU y así completar esta vuelta al mundo que iniciamos hace un año. Y para cerrar un 2020 perfecto, queremos acabar el año conociendo Sudamérica.

En unos años nos vemos añadiendo países y ciudades nuevas a la lista, y quién sabe si comprando una furgoneta para recorrer Europa en ella.

Y UNA ÚLTIMA TONTERÍA: ¿ALGÚN ENCUENTRO CASUAL POR EL MUNDO CON ALGUIEN QUE YA CONOCIÉRAIS? ¿QUIZÁ CON ALGUIEN DE MANZANARES?

Durante en el viaje no hemos coincidido con nadie que conozcamos, algo que también nos ha sorprendido porque suele ocurrir. Pero precisamente aquí en Australia hemos hecho varios planes con Mariate, también de Manzanares y que lleva aquí viviendo ya un tiempo.

Blog: https://www.nuestrosviajesporelmundo.com
Instagram: @_viajesmundo_

 

NUESTRO PATRIMONIO OLVIDADO

Francisco Nieto, con estudios en arquitectura e ingeniería de edificación ha estudiado el actual estado de la fábrica de harinas y pone el acento en el estado de ruina en el que se encuentra actualmente. ¿Nos preocupamos por nuestro patrimonio arquitectónico?

La Fábrica de Harinas tuvo una época gloriosa de un tiempo a esta parte, parece que nos hemos olvidado de ella, pasamos por delante sin mirarla, como si su sola presencia fuera invisible. Se ha quedado relegada al abandono, al olvido y parece estar condenada a su desaparición. Ha sido una de las más importantes fábricas de molturación de grano de España. En sus más de tres mil metros cuadrados de edificio se albergaban las máquinas más modernas del siglo pasado. Estaba formada por tres edificios: el almacén (o silo) donde se depositaba el grano, el edificio principal, que era la fábrica propiamente dicha, y los hornos.

Su funcionamiento se extendió hasta 1974, superando todos los altibajos históricos y sociales de nuestra historia reciente. Cuando la situación en el país parecía encontrar la tranquilidad, permitimos que nuestra fábrica se viniera abajo. Desde entonces, ha pasado por un espolio, en el que hemos perdido toda su maquinaria, las herramientas, su elegancia… su historia; culminando, poco a poco,  en un estado de ruina casi total.

La hemos olvidado, la hemos hecho invisible y el paso del tiempo está pudiendo con ella: está vieja, castigada por las inclemencias del tiempo; las cubiertas de madera estropeadas o las ventanas sin cristales permiten la entrada de la lluvia y de palomas que anidan en su interior; un silo que está lleno de palomina en vez de grano; los alrededores cubiertos de vegetación y maleza; las construcciones anexas derruidas y los elementos metálicos oxidados.

Habría que darle la importancia patrimonial que se merece y apostar por ella para, al menos y otorgarle su plenitud con alguna actividad que la devolviese a la vida. ¿No se nos ocurre una mejor función que la de ser almacén de materiales de construcción?

Parémonos frente a ella, cerremos los ojos e imaginemos su época gloriosa. ¿No querríamos volver a verla así de nuevo?

EL PATRIMONIO, ECO DE LA HISTORIA

Diego Peris, el que fuera Viceconsejero de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, hace un bosquejo del origen e historia de la Fábrica de Harinas.

Ya a mediados del siglo XIX Madoz señalaba la existencia de cuatro molinos de agua y hablaba del rio Azuer en Manzanares como lugar de sus molinos. En entornos próximos a los ríos surgen las nuevas instalaciones sustituyendo las antiguas y mejorando la producción

Diferentes localidades acogían fábricas de especial importancia: Campo de Criptana, La Solana, Villanueva de los Infantes y Manzanares entre otros. En la provincia de Ciudad Real, un edificio de singular interés era la Fábrica de Ayala y Juan de Manzanares en una zona próxima al río Azuer que hace suponer la existencia previa de un molino harinero. Un edificio de planta rectangular y tres alturas con fachada de ladrillo visto y huecos regulares en su composición. La ornamentación de la fachada, tanto en recercado de huecos como sobre todo en el elemento de cornisa y peto de cubierta, dan al conjunto un carácter noble.

La fábrica de harinas de Manzanares se levanta en un solar de 13.067 metros cuadrados que, en 1900, daba trabajo a 170 trabajadores. Una localización peculiar con diferentes edificios interesantes en su entorno próximo. Una posibilidad de recuperar no sólo el edificio sino un espacio urbano importante.

REPARACIONES URGENTES

Perdido sus usos iniciales es necesario pensar en su posible reutilización. Un edificio de planta sencilla con huecos en todo su perímetro que puede tener utilizaciones y funciones diversas que permitan la necesaria inversión para su rehabilitación y, sobre todo, su futuro mantenimiento.

Una primera y urgente actuación es la de garantizar su conservación evitando su deterioro que hace más difícil y costosa su recuperación.

Pequeñas inversiones deben asegurar el estado de sus cubiertas y cerramientos para permitir una recuperación global en su momento. Y en un horizonte próximo pensar en sus nueva funciones e iniciar un proyecto de rehabilitación integral para el conjunto. Un edificio que merece una actuación de rehabilitación para devolver la vida a una arquitectura que ha sido parte importante de la sociedad y de la memoria de la ciudad.

DEL CONFLICTO POLÍTICO A LAS ALTERNATIVAS RESIDENCIAL O CULTURAL

El arquitecto local Diego Gallego centra su atención en los conflictos de ámbito político que el emblemático edificio ha generado.  Hace dos legislaturas, el Ayuntamiento de Manzanares con gobierno municipal del PP, adquirió la Fábrica de Harinas, un edificio que incomprensiblemente todavía no ha sido declarado Bien de Interés Cultural. En la pasada, ya gobernando el PSOE, se acometió el arreglo de la cubierta del edificio principal, que se encontraba en muy mal estado. En la presente, no se sabe a ciencia cierta si se va a realizar alguna nueva obra en ese conjunto de edificios, y a que uso se destinaría..

En los programas electorales de las pasadas elecciones, no hubo apenas referencias ni propuestas relacionadas con ese excelente ejemplar de arquitectura  industrial de principios del siglo XX. El partido socialista hacía una tibia mención a estudiar la viabilidad de la idea de implantar el Museo de la Ciencia, conforme a la aportación del tristemente desaparecido, Julián Gómez Cambronero. Los populares, incluían integrar el edificio en un conjunto  de ocio y esparcimiento con la Pérgola y las zonas anexas, mientras que UCIN planteaba la opción de redactar un Plan Director para su rehabilitación.

Lo que parece evidente es que nadie tiene muy claro que hacer con la Fábrica de Harinas.

Y no deja de ser sorprendente, porque además de ser un edificio de gran nivel arquitectónico, tiene una estratégica ubicación y se puede considerar por sus condiciones de plantas exentas y gran contenedor, que es adaptable a casi cualquier uso que pueda concebirse. Podría alojar una residencia de mayores, un hotel, un museo, un centro cultural, de ocio, administrativo, o lo que en un momento determinado sea  necesario en la población.

Sin embargo, el mantenerlo en estado de abandono hace que se deteriore aceleradamente su estado dejando una mala imagen y dando la sensación de que no somos capaces de cuidar y proteger un inmueble venerable, del que se ocupan como ejemplar  todos los tratados de arquitectura industrial publicados en nuestra región.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, propietario del estudio Arquifolk, de Manzanares considera que es necesario generar el acuerdo de conservar el patrimonio industrial del Manzanares,  liberando los grandes espacios adyacentes al edificio principal de la Fábrica, creando zonas verdes y espacios abiertos de uso público. Los usos posibles son muy variados: del original uso industrial al público, dotacional, comercial, educativo, residencial público, privado, espectáculos, ocio, hospedaje, cultural, administrativo, mercado.

 No faltan las referencias próximas que pueden inspirar exitosos proyectos para este edificio que, por fortuna, es propiedad de todo el pueblo de Manzanares: Centro de artes de vanguardia la Neo mudéjar de Madrid, el Centro Cultural CSA La Tabacalera de Lavapiés, Hotel San Juan de los Reyes de Toledo, La Harinera de Pedro Muñoz, hoy museo y centro de divulgación cultural o la Fábrica de Harinas Fontecha de Albacete hoy palacio gubernamental. 

Por sus alturas y proporciones el espacio que alberga el edificio, sobre todo, en su planta baja se adecua a espacios representativos, teatro, cine, salas de ensayo o de exposiciones, o también salones de actos.

Subdividir estas salas en dependencias menores obtendría ámbitos desproporcionados, por  las grandes ventanas y alturas. Los espacios diáfanos, son flexibles y alternativos, sirven para exponer arte de gran formato, y para realizar representaciones. Las dos plantas superiores, serían susceptibles de dividirse en cuatro salas de 150 m2, para usos administrativos, incluso comerciales, talleres de artesanía, o salas de usos múltiples, según necesidades.

Sánchez Migallón considera que la intervención más necesaria sería la demolición de los silos en ruinas y demás dependencias de menor calidad, para dar mayor relevancia al edifico principal.

EL PROBLEMA DE LA FINANCIACIÓN.

Pero hay otras opciones más baratas, conservarlo como ruina patrimonial o como centro de interpretación de la Industria harinera de principios del siglo XX, con mínima inversión, o reorganizar en un solo edificio la mayoría de las dependencias municipales dispersas por el municipio, con un gran ahorro de costes.

Está claro que se trata de intervenir en uno de los edificios no residenciales de mayor volumen de la población, de gran valor patrimonial, en buen estado, uno de los pocos, junto al Gran Teatro, Castillo, Iglesia parroquial, Mercado de Abastos, de valor histórico.

La Fábrica de Harinas es la de mayor tamaño de la comunidad, y quizás sea el gobierno regional el que deba intervenir sobre ella, dándole un uso comarcal, al igual que los planes regionales para rehabilitar un edificio histórico como hospedería, en cada provincia, para reactivar el sector turístico, dotando a comarcas deficientes de este servicio. 

José Antonio Rincón Quesada, de JARQ arquitectos, tuvo la oportunidad de visitar este conjunto industrial del siglo XIX recientemente y no le decepcionó. Si la fachada exterior impone por su rotundidad, el interior impresiona por su esbeltez. Existe una tensión que se percibe por el contraste existente entre la robustez de los sólidos muros de la envolvente del edifico principal y la delicada estructura interior de acero pero ambas poseen la misma coherencia en la racionalidad del planteamiento de cada uno de los elementos de los que consta.

En primer lugar, existe una inadecuación funcional de un edifico que fue concebido para un uso para el que ya no es necesario. Debe producirse el cambio de un uso previo (industrial) para adaptarlo a otro nuevo. La propia configuración flexible de su estructura original facilitará esta adaptación. Pero el principal problema al que debemos enfrentarnos es determinar un uso para que sea útil y que dé respuesta a las necesidades de los manzanareños. Por tanto, el punto de partida es preguntarnos que necesita Manzanares en este momento o en el futuro o que aspectos necesitan ser solucionados para mejorar la vida de los ciudadanos.

La originalidad de la propuesta de Rincón es que el uso que se le dé al edificio no tiene por qué ser un uso específico sino que puede ser mixto, es más, debe serlo porque es un conjunto de edificios de más de 7.000 m2 construidos y Manzanares no posee una demanda tan grande de espacios de una única categoría. Existen usos compatibles como el cultural y el educativo, el deportivo, el ocio y la hostelería o el comercial.

De hecho, la inversión necesaria para rehabilitar la Fábrica de Harinas es muy elevada para un municipio del tamaño mediano como Manzanares y supone un esfuerzo económico enorme. Rincón, como Sánchez Migallón, considera que el proyecto requiere la implicación de diferentes administraciones y añade  debería recibir también el apoyo de inversión privada.

INCORPORACIÓN URBANÍSTICA

El nuevo uso al que será destinada la Fábrica de Harinas debe suponer un reto muy importante y trascendental para Manzanares. Este hecho debe reflejarse sobre el urbanismo del municipio.

La propia ubicación en la que se encuentra, al principio del Paseo Príncipe de Asturias puede suponer una magnífica oportunidad de dotar de unidad al paseo. Podría generar y potenciar un eje urbano verde y peatonal que comienza en la Fábrica Harinas y que alberga a largo de su recorrido  diferentes elementos dotacionales como el kiosco de la música, la sala de conciertos “La Pérgola”, zonas de juegos infantiles, los bares del paseo y que termine en el recinto ferial del FERCAM. Es una oportunidad dotar de sentido y unidad al eje del Paseo del Rio con un comienzo y un final claramente definidos.

A una escala más pequeña el edifico debe relacionarse con su entorno más próximo que es el parque de los músicos, el propio paseo Príncipe de Asturias y el rio Azuer.  Se podría concebir un espacio semipúblico que albergue usos mixtos, públicos y privados, adaptar y ajardinar los espacios libres del conjunto entre los edificios de la Fábrica de Harinas para que se puedan recorrer por su  interior y acercarlos a la gente facilitando accesos peatonales desde el espacio público exterior.

LA ARQUITECTURA EFÍMERA, UNA POSIBILIDAD REALISTA

Carlos Sánchez Jiménez ,  es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de  la Universidad de Alcalá de Henares y pertenece al colectivo creativo Cometas de Piedra. Especializado en arquitectura efímera por la Universidad Politécnica de Madrid,  Trabaja en un máster cuyo proyecto central se titula “Acciones efímeras para recuperar espacios olvidados” aplicado a La Fábrica de Harinas de Manzanares, incluido en la Lista Roja del Patrimonio por el abandono que sufre y que hace más posible su desaparición en silencio.

Carlos Sánchez considera que se trata de un conjunto de gran complejidad; de modo que para abordarlo sería necesario actuar por partes y en etapas ordenadas. No hace falta habilitar el complejo entero de primeras, ya que sería muy costoso y no habría ninguna prueba de que fuese a funcionar. Además que si se hiciese un megaproyecto así, sin etapas, sería como si aterrizase un ovni y quedase totalmente desconocido y desconectado de la población y de sus necesidades. Por eso considera que la arquitectura efímera es la mejor alternativa para empezar a retomar este edificio. Se trata de utilizar técnicas que son totalmente respetuosas con el patrimonio, ya que no dejan huella. Además permite ir por partes y con presupuestos muy reducidos que no impiden que se generen potentes emociones y sentimientos en la población. Arquitectura efímera también es arquitectura participativa, por lo que el pueblo no es un mero espectador sino que puede tomar parte ya sea comunicando sus ideas o teniendo la posibilidad de transformar y construir esos nuevos espacios. El objetivo principal del proyecto que está desarrollando es darle visibilidad a este conjunto histórico, recuperando su posición dentro de nuestro valioso patrimonio y llamar la atención no sólo en nuestra población sino en la región y no solo conseguir salvarlo de la lista roja sino conseguir que la gente empiece a soñar o imaginar.

DEBATE ABIERTO

Un debate profundo se necesita para darle un uso a este edificio y decidir la inversión a futuro que significa su puesta en marcha. De momento al menos estamos invitados a disfrutar con su altiva presencia, recordando a los panaderos y obreros que sacaban los costales de harina de sus entrañas, en una floreciente y emprendedora Manzanares del primer tercio del siglo XX, origen de la estructura socio-económica actual, de la que debemos ser dignos herederos, y no olvidar, aunque hayan pasado cien años.

 

 

Año Jubilar en Almodóvar, Baeza o Montilla.

Cuando cursé mis estudios de Bachillerato, tuve la suerte de hacerlo en un lugar emblemático donde estuvo ubicada la antigua Universidad de Baeza, nacida en la primera mitad del Siglo XVI,  hasta que fue suprimida en 1824. Sus muros posteriormente fueron el Instituto “Santísima Trinidad”, donde pasé cuatro años formándome a escasos kilómetros de mi pueblo, en una bella ciudad que actualmente goza del título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, donde no sólo dejó huella el célebre poeta D. Antonio Machado, sino también San Juan de Ávila, proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI en el año 2012.

En recuerdo a este último, la calle donde se sitúa el Instituto (la antigua Universidad antes mencionada), lleva su nombre. ¡ Cuántas veces en su Paraninfo pude contemplar el cuadro que lo representa ¡. Me preguntaba quien podía ser aquella persona que con el paso de los años daba nombre a calles, casas de espiritualidad, parroquias, movimientos, grupos, etc… Y esto concretamente es lo que me ha llevado a indagar en la vida de este Santo manchego  que dejó un gran legado en Baeza, donde  llamado por el Obispo Don Rodrigo López, fundó la Universidad  e hizo posible la introducción de nuevas enseñanzas universitarias y un centro de formación sacerdotal para formar “un clero reformado y reformador”, siendo la de Baeza, la única Universidad de Jaén y quizás en importancia la tercera de Andalucía, después de las de Sevilla y Granada,  alcanzando su máximo esplendor en los siglos XVII y XVIII.

Lo más curioso de esta historia, es que el Santo cuya memoria ensalzo, nació en la provincia de Ciudad Real, más concretamente en Almodóvar del Campo. Dado que el año pasado se cumplió el 450 aniversario de su muerte en Montilla (Córdoba), la Santa Sede concedió a las Diócesis de Ciudad Real, Jaén y Córdoba la declaración del Año Jubilar por San Juan de Ávila, el cual llegará a su fin el 31 de mayo de 2020.

Por ese motivo, son muchas las iniciativas y actividades las que se están llevando a cabo en las citadas Diócesis para ensalzar la figura del Santo en dicho Año Jubilar. Pero… ¿Qué quiere decir “Año Jubilar”: en principio es un año especial para la Iglesia Católica, en el que la Santa Sede ha concedido el poder conseguir gracias espirituales singulares o indulgencias, a los fieles que peregrinen a Almodóvar, Baeza o Montilla, para visitar los lugares donde vivió San Juan de Ávila y cumplan debidamente determinadas condiciones: confesar, comulgar y orar por las  intenciones del Papa.

Os animo a profundizar en la vida de San Juan de Ávila, Patrón del Clero Español, amigo de San Juan de la Cruz, consejero de Santa Teresa de Ávila y conocido como “el Apóstol de Andalucía” por la evangelización que llevó a cabo allí.