Ángel García – Consuegra Guijarro.

“Imaginaos lo duro que es cuando estás dando misa, mirar al frente y ver que faltan personas”

Enfermeros, médicos, personal sanitario, repartidores, cajeros de supermercado… y sacerdotes. De forma callada, han hecho una labor muy importante como es la de acompañar a las familias en unos momentos realmente complicados para todos. Hablamos con José Felipe, párroco de Manzanares y encargado de toda la actividad parroquial de dicho pueblo durante el confinamiento. Cuando se cumple más de un año del primer estado de alarma en España, charlamos con él sobre lo vivido en aquella época.

Pregunta: La iglesia vacía, pegatinas en los bancos para poder sentarse, gel hidroalcohólico… Hace ya más de un año desde que empezó esta situación tan anómala que estamos viviendo, ¿cómo lo recuerdas?

Respuesta: Lo primero fue la sorpresa, es decir, en la parroquia el primer día que tuvimos que decir que la gente no viniera a la misa fue precisamente un domingo. Yo iba a celebrar misa en la Divina Pastora y por distintos grupos de WhatsApp de sacerdotes empezaron a decir que la gente tenía miedo, que la situación era muy compleja y, de hecho, mi última misa con presencia de gente fue ese día con seis o siete personas. En cuanto terminé, fui a la Parroquia de Altagracia y colocamos los carteles en los que decía que se terminaba el culto público hasta nuevo aviso. Fue un día muy complejo porque no sabíamos muy bien qué iba a pasar.

P.: Después llega la dispensa eucarística del Obispo. ¿Fue ahí o en otro momento?

R.: Salió justo el lunes, al día siguiente. De todos modos, antes en algunas iglesias la policía se personó para ver cómo lo estábamos haciendo porque creo que incluso ni ellos sabían muy bien cómo estaba la situación. A nosotros nos avisaron algunos compañeros, llamamos al Obispado y nos dijeron que el lunes era cuando iba a salir la despensa, pero que el domingo ya dijésemos que si la gente no tenía que ir a las celebraciones pues que no fuera por el inicio de esta pandemia que ya sí que se nos acercaba de una manera tangible.

P.: En ese contexto se te ocurre una idea muy diferente. Con el objetivo de acercar las misas a la gente, decides retransmitirla por el perfil parroquial de Facebook. ¿Cómo fue y cómo se te ocurrió?

R.: Surgió de la manera más sencilla posible. A veces las cosas no están muy pensadas o razonadas. Ese mismo domingo mientras estaba celebrando la misa en la Divina Pastora, como digo, con apenas seis personas, yo eché una foto a las especies eucarísticas y las mandé a distintos grupos de la parroquia, diciendo que, aunque no pudieran estar en misa, los sentía conmigo. Mucha gente empezó a responderme y a agradecerme eso que había hecho. Ahí fue donde surgió la posibilidad de poder celebrar a través de nuestra página de Facebook las misas en directo, que luego estuvieron más de dos meses celebrándose por la buena acogida que tuvieron.

Empezamos a publicitarlo y a avisar a la gente de lo que íbamos a hacer. Había entonces gente mayor que no tenía perfil en Facebook y hubo casos tan peculiares como una familia que hizo una videollamada a un familiar suyo y le ponían la celebración desde ahí, también hubo otros que se crearon perfiles específicamente para eso, etc. Fue todo muy curioso y poco a poco la acogida que tuvo fue muy buena tanto de gente de Manzanares como de gente de fuera.

P.: Y tú como sacerdote, ¿cómo es eso de tener que dar una misa con la Iglesia prácticamente vacía hablándole a un teléfono móvil?

R.: Como te puedes imaginar, el principio fue muy extraño. Es cierto que yo, por la peculiaridad de mi labor pastoral, que no solo se centra aquí en Manzanares, sino en la delegación de jóvenes y en otros ámbitos a nivel nacional e internacional, sí que tenía experiencia de charlas, por lo que ya sabía algo de todo esto. Lo que sí es verdad es que no había celebrado sacramentos delante de un móvil y al principio me resultó muy extraño. No tener la presencialidad de la gente, sabía que estaban ahí, pero cuando levantaba la cabeza no veía nadie. En seguida, todos los comentarios hacían que se sintiera cercano, pero eso no quita que sea muy extraño, no lo voy a negar.

P.: Llega el estado de alarma, imagino que te reúnes con el resto de sacerdotes de la Unidad Pastoral de Manzanares y decides tomar una decisión. Eres el más joven de todos y decides encargarte de la actividad parroquial de un pueblo en una circunstancia tan complicada y nunca antes vivida. ¿Cómo fue eso para ti y adoptar una responsabilidad tan grande?

R.: Al principio no sabíamos muy bien cómo actuar ni qué hacer. Sí que empecé a enterarme de que hay gente que fallece, tanto por COVID como por otras razones, pero no podemos celebrar funerales. En ese momento escuché en las noticias que se permite que haya una persona del culto para estar con la familia. Enseguida llamé a los otros sacerdotes a través de una videollamada y decidimos hablar con las funerarias para que nos avisasen y en la medida de lo posible poder acompañar. Yo soy el más joven y los demás, o bien por edad o bien por convivir con gente mayor, eran factores de riesgo. Les dije que estuviesen tranquilos, que yo trataría de asistir y si en algún momento no podía ya les avisaría. Creo que Dios me ayudó en ese momento y pude estar asistiendo en esos primeros dos meses a la gente que me lo pidió.

P.: ¿Cómo era tu día a día? Imagino que no pararías casi por casa porque fueron unos días muy surrealistas.

R.: Reconozco que al principio me asusté un poco. Yo no tenía ningún tipo de papel, pero me dijeron que no me preocupase porque podía alegar que era el sacerdote y decir a dónde iba y lo que tenía que hacer. Fue un caos, esto fue muy complejo. Al principio, la funeraria me llamaba y me decía que iba a tener un funeral y luego cuando la cosa comenzó a complicarse, yo me iba por la mañana y estaba allí prácticamente todo el día. Estaba con los enterradores, que, de una forma muy callada, hicieron una labor tremendamente importante. Yo viví con ellos y lo hicimos como pudimos. Tratamos de paliar el dolor de esas familias, si era posible, que no pudieron despedirse de sus familiares. Tampoco pudimos hablar mucho porque la situación no nos daba como para estar hablando, pero al menos, esa presencia de la esperanza y de la Iglesia, era lo que podíamos ofrecer.

P.: Hubo mañanas que supongo que las pasaste enteras en el cementerio.

R.: Hubo momentos muy duros por cómo lo vivíamos. Estábamos toda la mañana esperando en el cementerio y fue realmente doloroso. En ese momento nos dimos cuenta de lo que significaba esta pandemia y de lo que para nuestras personas mayores estaba suponiendo. Es verdad que hubo entierros de gente de todas las edades, pero fundamentalmente de personas mayores. Casi podíamos decir que en ese momento era una sangría.

P.: Desde tu perspectiva, ¿cómo se trata de ayudar a los familiares?

R.: Era estar. Alguna familia me decía, por lo menos no nos sentimos solos. Eso me marcó mucho. Que a mí me dijeran: sabemos que alguien venía a pedir y venía a rezar por mi familia. Con eso es con lo que me tengo que quedar, es decir, el responso es lo que hay que rezar, pero que te digan eso, es muy reconfortante. Había fallecidos que eran acompañados solo por uno o dos familiares, e incluso, de rezar a algunos difuntos cuyas familias ni siquiera pudieron venir a despedirlo.

P.: ¿Es el peor momento tuyo como sacerdote?

R.: Es un momento distinto. En ese momento lo vives con mucha dificultad porque empatizas. Hay gente que me pregunta que cómo puedo hablar en un entierro y la verdad es que hay una cierta profesionalización a la hora de hacer mi trabajo. Lo cierto es que ahí notabas el sufrimiento de las familias muy en carne viva. Eso al principio también me afectó. Yo tuve la suerte de tener un amigo en Alcázar que es médico y nos llamábamos todos los días para contarnos lo que estábamos viviendo porque, en distintas experiencias, sentíamos prácticamente lo mismo. También con la compañía de los sacerdotes hizo que lo viviese reconfortado. Nunca hemos vivido algo así y estar de una forma tan directa, me llegó. He de decir que vi muchos gestos de las personas con las que compartía el día a día que hicieron que me sintiera acompañado.

P.: ¿Notaste algo de falta de fe en la gente o incluso en ti mismo?

R.: Sí. Lo notas en ti, porque quién en este momento siendo creyente no ha dirigido su mirada a Dios pensando en lo que nos estaba pasando. Lo mismo cuando ves los sentimientos de la gente, pero pese al dolor de los familiares, veía sentimientos de fe. No es lo normal, pero veías la fe y eso te hacía remontar a ti. Es verdad que son situaciones muy duras en las que nunca antes ninguno habíamos vivido. Habíamos oído vivencias de nuestros abuelos de cómo habían sufrido la guerra o incluso lo hemos estudiado, pero no tenía nada que ver con estar sintiéndolo. Hacerlo en primera persona también hace que afloren las dudas. He de decir que el acompañamiento de las personas por los medios que hoy tenemos (teléfonos, plataformas digitales, etc.) también nos ayudó.

P.: Las personas que se conectaban a la misa, los aplausos a las 20:00, etc. ¿Hay algún gesto que recuerdes con más cariño de todo lo que vivimos?

R.: El que te dieran las gracias en Facebook por poder estar en la Eucaristía o por ejemplo gente que no era de misa diaria, pero que en la cuarentena lo fue por nuestras retransmisiones… El otro día hablaba con un compañero sacerdote y decíamos: ha habido un grupo de gente a todos los niveles que se ha sentido muy comunidad. Es decir, cuando hemos notado la carencia de estar con la gente, hemos hecho mucha más comunidad sin posibilidad de juntarse. Yo creo que a nivel mundial ha habido una reacción de mucha gente de sentirse comunidad global o humana. Si esto, cuando superemos toda esta situación gracias a las vacunas y la rapidez de la ciencia, yo creo que esa idea de comunidad tiene que sobrepasar ese momento. Será ahí cuando no volvamos a la normalidad, que es algo que a mí me gusta mucho. Yo creo que tenemos que ir a una cosa nueva, donde el sentido de preocuparnos los unos por los otros sea algo en la Iglesia y sea algo de la comunidad: el pueblo, la sociedad, de nuestro país, etc. donde todos nos preocupemos y eso no se olvide. Creo que durante la primera ola nos mostramos más cariño que durante las siguientes y creo que no lo debemos perder. Esa experiencia yo la viví al principio. Es curioso que cuando más solo estás y cuando menos puedes salir, vives una experiencia de comunidad muy fuerte.

P.: Pasamos hasta el mes de mayo y junio, dejamos un lado el confinamiento y vuelven a abrir las iglesias para las misas con gente. Recuerdo un momento muy especial: seguía habiendo misas en directo en la página de Facebook, pero vas a la Parroquia de Altagracia, das la misa allí y haces una homilía que se recuerda mucho por tu llamamiento al cuidado de los mayores.

R.: Sí, lo hice porque los que habíamos vivido toda la pandemia tan de cerca, sabíamos de la importancia de cuidarnos. En el momento en el que se deciden abrir los lugares de culto con estas restricciones, recuerdo que lo primero que hice fue juntarme con enfermeras y pensar qué íbamos a hacer. Teníamos una serie de medidas que cumplir, pero no sabíamos muy bien cómo hacerlo. En el fondo cuando nos juntamos para diseñar la estrategia a seguir, nos dimos cuenta de que lo más importante era cuidar mucho a la gente. Cuando ha habido un confinamiento tan largo, al abrirse, hay gente que pensó que esto ya se había acabado. Ahí primordial el hecho de recalcar el mensaje de protegerse. Fue una apuesta muy importante, a veces comprendida y a veces no, ya que no todo el mundo lo entiende. Cerrar las puertas de una iglesia, es algo que sería inviable hace un tiempo. Hay que entender que todo esto lo hacemos por el bien de las personas. Teníamos y tenemos que cuidar de nuestra gente mayor porque es la que más acude con frecuencia a nuestras iglesias, no lo vamos a negar. Pensad lo duro que significa mirar ahora cuando dices misa y sabes que falta gente porque ya no está. Personas que eran de misa en la parroquia y ya no están y eso es muy duro. Esa homilía podía decirse que fue como un grito, ya que todo lo que no había dicho en meses, me salió en un minuto. Era lo que sentía y también corroborado por gente de la iglesia con la que yo había hablado.

P.: ¿Cómo es dar misa ahora con todas estas restricciones?

R.: El ser humano tiende a acostumbrarse a todo y hacemos normalidad de lo que hace un año o seis meses no era normal. Al principio me ponía muy nervioso cuando veías que la gente no se sentaba en las pegatinas o cuando alguien no traía mascarilla, era lo más normal del mundo. Es distinto y te planteas muchas cosas. Para Semana Santa, hemos tenido que plantearnos muchas cosas porque en el Miércoles de Ceniza, se nos llenaron las iglesias de Manzanares. Comuniones, confirmaciones, etc. hay que agradecer a todas las familias lo bien que se han adaptado. Vamos a tratar de responder de la mejor forma posible con la mirada siempre puesta en el mensaje claro de cuidarse y hacerlo también a los más débiles.

P.: Para finalizar, ya no como Iglesia de Manzanares, sino como Iglesia en general, ¿cuáles son los objetivos de futuro con estas circunstancias?

R.: Justo hace un par de días hablaba con un compañero y nos planteábamos esto. Es verdad que nos va a plantear retos pastorales que no sabemos por dónde van a salir. Igual que hay gente que durante este tiempo ha vivido mucho el sentimiento de unidad y de Iglesia, hay otros que se han quedado en el camino. Tenemos que seguir anunciando. Lo bueno es que el anuncio ya lo sabemos: Jesucristo y el amor de Dios. Pero a partir de ahí, lo más probable es que se requieran nuevas formas, nuevas maneras de llegar y nuevos retos pastorales. A mí estos no me asustan de principio, pero es verdad que va a requerir de nosotros un esfuerzo grande, pero tampoco sabemos cómo va a ser la sociedad en diez años y tampoco nos preocupa ahora. A corto plazo trataremos de seguir anunciando y también ser muy responsables con la situación que estamos viviendo. Es nuestra misión como Iglesia: seguir anunciando a Jesucristo.

Gracias José Felipe. Por mostrar y contar todo lo que viviste durante el confinamiento y también por cuidar de todo el pueblo de Manzanares. Destaco tu valentía en el peor momento de la pandemia, cuando decidiste dar un paso al frente y cuidar del resto de sacerdotes y también de nosotros. Fue un confinamiento realmente especial por haber podido pasarlo contigo retransmitiendo las misas en un contexto que era casi de película de ciencia ficción. Aprendí mucho de ti y no tengo ninguna duda de que seguiré haciéndolo. Gracias por abrirte conmigo y enseñar todo lo que hiciste. Para aquellos que quieran ver esta entrevista en formato de vídeo, la tienen completa en el perfil de Facebook de la Parroquia de Altagracia. Cuídense, cuidémonos.

La pandemia del Covid 19, ha modificado sustancialmente las formas y contenidos en las celebraciones litúrgicas que se celebran en los templos de nuestras parroquias. La seguridad es muy importante con el fin de evitar los posibles contagios, para esta tarea se han organizado grupos que ayudan para que las medidas sanitarias se cumplan. En este número de Siembra traemos a entrevista a una de las personas que coordinan este trabajo en la parroquia de Altagracia.

 

  • ¿Cómo surgió este grupo y cuantas personas lo componen?

Este grupo surgió ante la necesidad de cumplir una serie de normas de aforo y de desinfección una vez que se permitió el culto religioso tras salir del confinamiento. Lo primero fue que los sacerdotes junto a un grupo de sanitarios se reunieron para concretar estas normas y hacerlas visibles para los fieles.

Bajo el lema “protege tu Iglesia” aparte de publicitar las normas y preparar todo se invitó a un grupo de personas a que controlaran el aforo, ayudaran a los fieles a situarse en el templo y desinfectar la Iglesia una vez terminada la celebración

A mí –personalmente- me llamó Silvia Muñoz para preparar la vuelta a la Iglesia. Yo simplemente me ofrecí para ayudar.

Cuando yo acudí a la Iglesia ya estaba todo preparado: la pancarta explicativa, las bandejas para limpiarse los pies, las mesas para dejar el gel hidroalcohólico, las cestas de la colecta, los líquidos desinfectantes para los pies y para las superficies.

Empezamos cuatro. Este grupo ha ido aumentando porque los feligreses se quedaban a ayudarnos a limpiar, así fue como poco a poco fue creciendo este grupo. Ahora estamos más de veinte.

La organización es muy sencilla. Tenemos un grupo de WhatsApp, ahí comunico las celebraciones que hay y pido voluntarios. Después solo hay que cuadrar personas disponibles y actos litúrgicos.

El grupo no es cerrado, toda persona que quiera colaborar es muy bien recibida.

 

  • ¿Estáis presentes en todas las celebraciones litúrgicas?

Estamos presentes en los actos litúrgicos.

De la catequesis y de La Liturgia de la Palabra se encargan los catequistas. Como en nuestro grupo también hay catequistas se consigue uniformidad.

El horario de las celebraciones los sabemos todos, y de las especiales nos avisa d. Secundino.

Tengo que decir que a entierros viene gente que no es de venir a la Iglesia. Aquí si tenemos que pedir que se sienten en los bancos en los cuadrados señalados, que mantengan la distancia de seguridad o que no se bajen la mascarilla.

En los bautizos también estamos. Aquí solo pedimos que cada familia se siente en una zona, para no mezclar familias.

Por regla general no hay incidentes que reseñar…

  • Desde que llegáis ¿cuál es el protocolo?

Solemos llegar media hora antes de cada celebración. Lo primero que hacemos es echar líquido desinfectante a la alfombra y abrir la puerta.

Conforme van llegando doy las buenas tardes, les pongo el gel desinfectante en las manos, y les pido que se limpien los pies en la alfombra y que se sienten donde haya una pegatina. Normalmente no se cambian de sitio, a no ser que pasen a confesar. Después nos ven con la bayeta y por regla general se disculpan.

Normalmente todos acuden con mascarilla, pero siempre hay algún despistado al que hemos tenido que proporcionársela.

Allá por el mes de mayo si pedía que se guardase la distancia de seguridad al acercarse a comulgar, y que no se quitasen la mascarilla y comulgasen en la mano. Ya no lo hago. Creo que no es necesario. La comunión se reparte con bastante orden.

 

  • Cuando termináis ¿hay personas ajenas al grupo que os ayudan en la desinfección del templo?

Antes os he comentado que “el grupo fue engordando” de esta manera. En un cuadrante semanal distribuyo quien se encarga de cada celebración, y después si alguno más del grupo va pues ayuda. Por ejemplo, ayer, después de un entierro dos personas me pidieron una bayeta y liquido para limpiar los bancos. Hasta los sacerdotes han ayudado en la limpieza. Y todas las tardes puedes ver a Juani y Angelines con la fregona limpiando los reposapiés

 

  • Los feligreses ¿acatan vuestra orientación?

Por regla general sí. Cierto que se me han acercado para darme las gracias por el trabajo que realizamos hasta para decirme que mi trabajo no va a parar el virus.

Alguno también se ha enfadado al encontrarse la puerta cerrada, o no dejarle sentarse al lado de su mujer o de su madre. En ese caso siempre con una sonrisa le pedimos que acate las normas sanitarias de la parroquia.

 

  • ¿Tenéis la sensación de que, si no estuviese este grupo, posiblemente habría habido más

contagios?

Eso sí que no lo sé. Tampoco sé que índice de contagios ha habido en las iglesias de toda España. Me imagino que bajo, porque si no habría salido de noticia de portada en los telediarios.

En cada sitio se hace lo que se puede. Se intenta que las celebraciones y las iglesias sean espacios seguros. También hay que entender que cada Iglesia es diferente: en tamaño, aforo, … Creo que se está trabajando mucho y bien

  • ¿Ha disminuido la afluencia de personas a los actos litúrgicos?

A simple vista mucho. No te sabría dar números.

Yo antes de la pandemia iba a misa a La Milagrosa, ahora por la tarde veo a personas que iban allí pero no todas.

Los domingos estoy en La Divina Pastora, antes la ermita se llenaba. Ahora su aforo son 43 personas.

 

  • Cuando se comparte la finalización de un acto litúrgico en el pasillo de limpieza del templo, no es raro oír la risa contagiosa de Mercedes y después de tanto tiempo preguntamos ¿estáis cansados?

Personalmente estoy cansada del COVID, de oír hablar de él, del cambio en la rutina al que nos ha obligado… Pero no estoy cansada de mi labor en la Iglesia. Siempre –desde pequeñita y en mi pueblo- he colaborado en lo que se me ha pedido. Desde leer una lectura hasta barrer el arroz de una boda.

Conociendo una necesidad siempre puedo adaptar mi horario para intentar cubrirla.

Quiero terminar dando las gracias a todos los miembros del grupo, por su disponibilidad. Entre nosotros también ha habido enfermedad, confinamiento, pero siempre ha habido alguien en la puerta para ayudar.

Gracias Mercedes a ti y tantas personas anónimas que dedican su tiempo y trabajo por el bien de los demás. Haciendo Parroquia, construyendo la Iglesia.

 

María Teresa García Perales

INICIAMOS UN NUEVO CURSO PASTORAL

Acabamos de iniciar un nuevo curso pastoral, que vendrá cargado de multitud de actividades que hagan de nuestras parroquias comunidades llenas de fe, en las que vivamos con esperanza este tiempo de incertidumbre en que nos hallamos desde marzo.

Celebraciones Sacramentales

En el mes de septiembre han tenido lugar celebraciones sacramentales que se suprimieron en su día a causa de la pandemia. Si bien, dichas celebraciones son días que se recuerdan para siempre, vivirlas así, con todo lo que conlleva cumplir con unas medidas obligadas, las hace aún más “singulares”

En nuestra Unidad Pastoral se han desarrollado reuniones de catequistas de ambas parroquias para retomar y organizar las catequesis de los distintos grupos, así como con los padres de los niños que retrasaron la tan esperada fecha de la Primera Comunión.

Se han continuado también celebrando bautizos como los de las niñas Virginia Pardo Cano y Carla Bellón Jiménez en la parroquia de Altagracia. El Sacramento del Bautismo es un don inmenso por el que entramos a formar parte de la familia de los hijos de Dios, por eso todo bautizado debe ser constante no sólo en el amor a los demás, sino también al prójimo, haciendo el bien siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

Equipos de Nuestra Señora

Con el fin principal de descubrir y vivir la riqueza del Sacramento del Matrimonio a través del diálogo, la oración y la formación existen en nuestra Unidad Pastoral los Equipos de Nuestra Señora. Por ello, un grupo de matrimonios se reunieron para planificar las actividades que tendrán lugar el próximo curso.

Nuestro Padre Jesús del Perdón

Pero septiembre no sería tan especial para los creyentes de Manzanares si se dejara de honrar a Jesús del Perdón. Era el día 5, a las 12 del mediodía,  cuando sin previo aviso, Jesús fue trasladado desde su ermita hasta la Parroquia de la Asunción por los componentes de la Junta de Gobierno de su Hermandad. Esa misma noche comenzaría el Novenario en su honor, siendo el Predicador Don Benito Huertas Sánchez, que definía el mismo como : “…especial y distinto, con limitación de espacio y las celebraciones de cada día condicionadas, pero no por ellas menos importantes, porque siguen siendo un encuentro especial con el Señor, con Ntro. Padre Jesús del Perdón, y siempre que nos encontramos con él salimos ganando, porque se produce una gracia en nosotros, se produce una energía que nos potencia, que nos empodera para el camino de la vida, que nos llena de la luz y de la esperanza que tanto necesitamos para vivir…”.

Todos los días del Novenario,  la homilía tuvo dos partes: una sobre los textos litúrgicos proclamados en ese día y otra parte sobre unas catequesis del Papa sobre el Padre Nuestro, oración de oraciones que comienza con la palabra Padre y que en la Biblia aparece traducida al arameo “Abba”, término con el que Jesús llamaba a Dios, de manera íntima y familiar´.

A través de Manzanares10TV,  el Ayuntamiento, consciente de las restricciones de aforo obligatorias,  hizo posible que cada día la Novena llegara a todos los hogares manzanareños, incluida la celebración del día 14, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz en que se rememora y se honra la Cruz en la que fue crucificado Jesús de Nazaret. Así también, al no haber Procesión por la tarde, Nuestro Padre Jesús del Perdón fue expuesto a los pies del retablo bajo la imagen de la Asunción de Nuestra Señora,  donde recibió la veneración de muchos fieles que le visitaron en esas horas para presentarle sus inquietudes y hablar con Él a solas.

 

Puedo decir, Padre Jesús del Perdón,  que fue espectacular poder contemplar la imagen de Jesús desde la entrada al templo desde una perspectiva tan distinta, sentir tu fuerza y cercanía  conforme te dirigías a ella, y sobre todo saber, como dice el Himno que con tanta fe proclamamos: “…En las luchas de la vida, nuestro Padre te llamamos, por eso de Ti esperamos consuelo, gracia y perdón; aliento de nuestras almas, alivio en nuestros pesares, los hijos de Manzanares tus hijos queridos son”.

También quiero agradecer el haber podido poner mi granito de arena en algunas de las celebraciones,  ya que junto a mi coro de Altagracia pudimos entonar nuestros cantos varios días de las Novenas y en la Función del Día 14, todo un honor para nosotros.

Y ahora que estás de nuevo en tu Ermita, te damos las gracias y a todos los que no han hecho posible, especialmente a tu Hermandad,  porque hemos podido celebrar, aunque de modo distinto, las fiestas en tu honor. Seguiremos esperando y apostando por ti, tú que mantienes, fortaleces nuestra Fe y das sentido a nuestra vida.

María Teresa García Perales.

SEPTIEMBRE: MES DE CAMBIOS Y DE PROYECTOS

Vuelve septiembre, un mes que por norma general viene plagado de cambios y de proyectos. Sin embargo, este año también viene acompañado de muchas incógnitas por dilucidar ante la situación que vivimos desde marzo; hemos pasado meses de dudas por el miedo no sólo al contagio, sino también por la incertidumbre de no saber qué ocurrirá en un futuro inmediato, sabiendo que seguimos estando expuestos a un virus y que por ello, no podemos bajar la guardia.

Nuestros templos, lugares seguros donde encontramos la Paz.

Durante el verano, no ha cesado la actividad en nuestra Unidad de Acción Pastoral. Nuestros templos siguen siendo un lugar seguro donde encontrar la calma y sentir la seguridad que sólo Dios nos da.

En el templo de Altagracia, se han hecho algunas reparaciones, continuando con los planes de mantenimiento que se han llevado a cabo en los últimos meses. Se ha terminado la cubierta, debido al deterioro que presentaba por el paso del tiempo. Los albañiles Fernando, Salvador y su maestro Alfonso Jiménez han llevado a cabo dicha cubierta con tegola onduline que asegure la impermeabilización y protección del tejado presentando ahora un bonito acabado, compacto y homogéneo.

El 5 de agosto nos llegaba un aviso urgente sobre los desprendimientos que se estaban produciendo en la puerta sur del templo de la Asunción, por lo cual dicha puerta quedará cerrada temporalmente y se accederá al templo por la puerta de la calle Jesús del Perdón.

Celebraciones religiosas.

En este mes de julio no se han celebrado las tradicionales Ferias y Fiestas de Manzanares, pero no obstante, nuestra Iglesia Local ha celebrado diversa festividades.

Comenzamos con la celebración de San Cristóbal, patrono de los conductores, el sábado 11 de julio. En ese día, tuvo lugar en la Parroquia de la Asunción, la Misa por los conductores y por los difuntos de la Asociación de Conductores de Manzanares, precedida del Santo Rosario, para celebrar la memoria de este gran santo que ayudó a pasar al Niño Jesús el río, según cuenta su tradición.

También, desde el día 16 al 19 de julio, en la Ermita de la Virgen del Carmen, tuvieron  lugar las celebraciones en honor a su patrona y titular, con un Triduo y la función solemne que tuvo lugar el último día.

También, el sábado 15 de agosto se celebró la Festividad de la Asunción de Nuestra Señora; al ser día de precepto se celebraron las Misas en honor a nuestra Madre a la que nos dirigimos pidiéndole su protección en este tiempo de pandemia. Podríamos citar el nombre de más Santos que pueblan los meses estivales como Santiago Apóstol, Santa Ana y San Joaquín, Santo Domingo de Guzmán, etc…

Y una vez que ha comenzado septiembre, nuestra mirada se dirige a nuestro Patrón, Nuestro Padre Jesús del Perdón. Siguiendo las medidas de seguridad y para evitar aglomeraciones, no tendrá lugar el tradicional y emotivo traslado desde la Ermita de la Veracruz a la Parroquia acompañado multitudinariamente por el pueblo de Manzanares,  ni la Procesión el día 14 por la tarde. Viviremos el Día de Nuestro Patrón con la misma intensidad de siempre, esperanzados en verlo el año próximo salir a nuestras calles derramando su bendición entre nosotros.

Manzanares-10TV, retransmitirá en directo todo el Novenario y la Función Solemne del 14 de septiembre . Además, para el resto de fieles que acudan al templo parroquial y no puedan acceder a él por falta de aforo, la Hermandad habilitará en la Plaza de la Constitución un espacio acotado con sillas y una pantalla para seguir en directo todo el Novenario y la Misa de Hermandad a las 8:30 h. de la mañana del 14 de septiembre.

Este años, el Cartel anunciador de las Fiestas Patronales 2020, quiere representar la “ esperanza del amanecer de un nuevo día, de un nuevo tiempo que deje atrás la pandemia y de paso a un mundo mejor, más solidario, en el que los manzanareños continuemos poniendo a nuestro Patrón en el centro de nuestras vidas…”

Celebración de los Sacramentos de la Confirmación y las Primeras Comuniones.

Teniendo en cuenta el Decreto del Obispado de Ciudad Real para la realización de Confirmaciones en el curso 2020/2021, la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares establece que los 60 adultos y 59 jóvenes que van a recibir el Sacramento de la Confirmación, lo harán en 12 tandas con un máximo de 10 confirmandos en cada una de ellas, guardando las normativas sanitarias vigentes y estableciendo un número limitado de asistentes.

Cada confirmando debe llevar un número máximo de 15 familiares, incluidos sus padrinos y los grupos de catequesis serán convocados tras la festividad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, el 14 de septiembre, para retomar su formación, al quedar suspendida por la pandemia. La semana previa a la Confirmación, los grupos que se confirman cada semana, tendrán una preparación a la celebración y también recibirán el Sacramento de la Penitencia.

Con respecto a la celebración de las Primeras Comuniones también se han distribuido los grupos en los domingos comprendidos entre el 20 de septiembre y el 25 de octubre, siendo acompañado cada niño/niña por 12 familiares a lo sumo. También en la semana previa a la celebración de cada comunión, los niños/as tendrán un pequeño refuerzo de sus catequesis así como la preparación de la celebración y la confesión.

Recordamos a los que nos dejaron

Terminamos recordando a los que no ya no están con nosotros físicamente pero sí en nuestro corazón, porque la mayoría de nosotros hemos experimentado la muerte de alguien cercano o querido.

Nuestro más sentido pésame a Don Secundino y su familia por la pérdida de su madre, Doña Damiana Rubio. Así también nuestras condolencias para la familia de Doña Antonia Cano Magán, que dedicó gran parte de su tiempo colaborando en nuestra Iglesia local. Pedimos por su eterno descanso y elevamos nuestra oración a Dios para que haga llegar a sus familias la paz y el consuelo que tanto necesitan.

María Teresa García Perales

UNA IGLESIA QUE ACOMPAÑA NUESTROS PASOS

Cuando estas letras vean la luz, habremos salido del estado de alarma en el que hemos estado sumidos más de tres meses y nuestros movimientos dejarán de estar limitados. A pesar de ello, no podemos olvidar la situación de excepcionalidad en que hemos vivido durante este tiempo, ni dejar a un lado las precauciones a seguir establecidas para controlar el coronavirus.

En Manzanares, hasta la fase 3, las medidas de seguridad con respecto a la asistencia a los templos o las acciones litúrgicas se han mantenido de la misma manera para mantener la distancia de seguridad de 1.5 metros, siendo Don José Felipe su responsable, quien las elaboró, acatando las medidas tanto de las autoridades sanitarias como de la Conferencia Episcopal y de la Diócesis de Ciudad Real, para ser aprobadas posteriormente en nuestra Unidad de Acción Pastoral.

Nos hemos familiarizado entre otras cosas, con el uso general de las mascarillas en Misa, a encontrarnos las pilas de agua bendita vacías, a darnos la paz con un gesto, a las puertas abiertas del templo para no tocar los pomos, a poner en nuestras manos el gel hidroalcohólico que los voluntarios tan amablemente nos ofrecen a la entrada junto a sus recomendaciones y también se ha invitado a las personas mayores, enfermas o en situación riesgo a valorar la conveniencia de no salir de sus domicilios y, por lo mismo, participar en la Eucaristía desde la televisión o redes sociales en casa. Así se establece en el Documento publicado por la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal:  “Medidas de prevención para la celebración del culto público en los templos católicos durante la desescalada de las medidas restrictivas en tiempo de pandemia”.

En este tiempo, hemos podido contemplar algunos cambios en el templo de Altagracia, como los detalles en color azul (que representa la humanidad de María y el color del cielo que simboliza a María como Reina del Universo) que se han incorporado en pequeños detalles de la Sede, al Altar y en los pedestales de debajo del Sagrario y nuestra Madre de Altagracia. En dicho templo, la Cruz externa y la Torre han sido pintadas dentro de los trabajos previstos en la remodelación del edificio, que incluyen; la adaptación del interior (ya acabada) fachada de la casa parroquial y sustitución del tejado.

La festividad central del mes de junio fue la Solemnidad del Corpus Christi, muy diferente a la imagen que tenemos de esta fiesta tal como la recordamos siempre, con el mismo Dios paseando por las calles engalanadas de nuestro pueblo, y deteniéndose en los Altares con olor a incienso. La Eucaristía fue retransmitida por Facebook a las 8 de la tarde y a continuación tuvo lugar una Vigilia de Adoración al Santísimo.

Con motivo del Corpus, los responsables de la catequesis de Primera Comunión de la UAP de Manzanares, también elaboraron un vídeo donde algunas catequistas que los preparan dirigen unas palabras de aliento a los catecúmenos, escuchándose de música de fondo la emotiva canción de “Jesús amigo”. También los chicos y chicas de Pre-Confirmación de la UAP de Manzanares han elaborado otro vídeo con un bello mensaje en el que nos hacen llegar sus reflexiones sobre lo que significa para ellos la Catequesis y la Fe; también reflexionan qué aprendizaje han sacado de todo este tiempo, cómo se han sentido y qué es la Fe para ellos.

Y para terminar queremos hacer llegar nuestra felicitación a Don Jerónimo y a Don Fernando Palop que han cumplido recientemente 62 y 70 años desde su ordenación sacerdotal, sirviendo al Señor y a su pueblo. Gracias por una vida entregada al servicio de la comunidad, por ayudarnos a estar más cerca de Dios en tiempos de aflicción y con su ejemplo constante, responder al seguimiento de Cristo. Finalizo compartiendo un pensamiento del Cardenal Van Thuan, en su libro “Libre entre rejas”: “El sagrario más hermoso, la custodia más brillante, el templo más majestuoso es el sacerdote. Se pueden derribar todas las iglesias del mundo, pero si sobrevive un sacerdote, se celebrará la Eucaristía y Cristo volverá a hacerse físicamente presente”.

 

María Teresa García Perales

Esta situación nos lleva a la reflexión, a analizar y darnos cuenta de qué es lo verdaderamente importante y de cuánto echamos de menos, las cosas sencillas a las que no dábamos valor.

Vivimos una situación extraña que nunca hubiésemos imaginado ni en sueños, recluidos en casa e inmersos en una realidad que ha superado la ficción, haciendo que nuestra vida cotidiana haya sufrido un cambio radical que ha desencadenado que muchos planes y proyectos personales se hayan visto paralizados.

Día a día nos hemos levantado con la información acerca del impacto del coronavirus, no sólo en nuestro país, sino también en el mundo entero, situación que sin duda nos lleva a la reflexión, a analizar y darnos cuenta qué es lo verdaderamente importante y de cuánto echamos de menos, más que nunca, las cosas sencillas a las que no dábamos valor.

A nivel de nuestra UAP de Manzanares, desde el lunes 16 de marzo comenzó a emitirse la Misa en directo a través del Facebook de la Parroquia de Altagracia, oficiada por D. José Felipe y ayudado por Paco Navas, quien hace las lecturas, y Ángel García-Consuegra, encargado del directo y quien graba también la Misa para emitirse posteriormente en Manzanares 10 TV.

La escucha de la Santa Misa nos ha dado la oportunidad a los feligreses de reunirnos en torno al Altar, para seguirla diariamente desde nuestros hogares y podernos unir en oración a nuestros hermanos, los más cercanos y los del resto del mundo. Dada la imposibilidad de realizar materialmente la Comunión Sacramental, desde casa expresamos el deseo de recibir a Jesús en el Sacramento de la Eucaristía y pedir recibirlo espiritualmente, realizando la Comunión Espiritual y rezando la oración: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos. Amen”.

En estos días en que los mensajes fluyen constantemente me llegó esta noticia que quiero compartir y cuyo texto expongo a continuación “…El cardenal Robert Sarah subrayó que los sacerdotes que rezan solos y celebran la misa en soledad descubren que “no son principalmente líderes de reuniones o comunidades, sino hombres de Dios, hombres de oración, adoradores de la majestad de Dios y contemplativos”. Entonces miden la inmensa grandeza del Sacrificio Eucarístico que no necesita de una gran audiencia para producir sus frutos. A través de la Misa, el sacerdote toca el mundo entero,” recordó”.

También hemos podido celebrar la Semana Santa “desde casa”, de un modo muy diferente, sin desfiles procesionales ni celebraciones religiosas “en vivo”. Muchos cofrades hemos puesto en nuestros balcones al titular de nuestra Hermandad o hemos preparado pequeños altares en nuestras casas. También hemos asistido a las celebraciones a través de una pantalla, observando la inusual imagen de celebraciones a puerta cerrada en los templos vacíos en este tiempo litúrgico. Para vivir intensamente estos días hemos seguido algunas recomendaciones y en muchos hogares, sobre todo en los que hay niños como es mi caso, hemos colocado una rama de olivo en el balcón y elaborado palmas con papel para celebrar el Domingo de Ramos, acompañando simbólicamente al Señor en su entrada a Jerusalén.

También hemos seguido el Triduo Pascual, centro de la fe y de la vida de la Iglesia; las circunstancias de seguir las celebraciones desde casa han obligado a omitir el Lavatorio de pies en la liturgia del Jueves Santo e incluir dentro de la Oración Universal del Viernes Santo, una intención especial por los enfermos y víctimas del coronavirus. Así mismo, desde nuestra casa hemos acompañado nuestras celebraciones con símbolos como una cruz el Viernes Santo, conmemorando la muerte de Cristo en la Cruz y una vela el sábado santo para conmemorar la más grande y santísima noche del año.

Al no salir las procesiones a las calles, se han recuperado las grabaciones de video de años anteriores, retransmitiéndose por redes sociales. En concreto, las ocho Hermandades de Pasión de Manzanares nos han ayudado a revivir emociones interiorizadas en nuestra alma, enviándonos imágenes de otros años o fotos de sus titulares con mensajes que nos han ayudado en cierta medida a sobrellevar esta Semana Santa tan atípica.

El 19 de marzo comenzó también el envío, a través de whatsap principalmente, de “Palabras junto al lago”, en la que cada día, jóvenes y familias de la UAP de Manzanares leen el Evangelio y nos invitan a la oración y meditación del mismo. Dicha idea ha estado coordinada por Beatriz Torti, acompañante de un grupo de chicos de Postconfirmación quienes con sus respectivas familias empezaron a hacer los vídeos que han sido posteriormente montados por Ángel García-Consuegra.

Termino estas líneas en tiempo de Pascua, tiempo fundamental para los creyentes, tiempo para orar por todos aquellos que nos han dejado, por los que se han mantenido en primera línea cuidando de los demás durante el estado de alarma y por los que seguimos luchando por y para hacer de este mundo un lugar mejor para el crecimiento y la convivencia.

 

Emaús Altagracia

En este agitado tiempo, la Iglesia católica continúa desarrollando serenamente su acción. Con prudencia, pero sin perder de vista los apremios que exige el momento, encuentra hoy nuevos campos de apostolado y es ahí donde el grupo “Entregado” emerge con nuevos activos, como lo es la familia Rincón Rodríguez.  Aprovechando una pausa en los ensayos de “La Pasión de Jesucristo según San Juan”, le preguntamos…

 ¿Cómo nace la necesidad de colaborar con la parroquia? ¿Se podría decir que la vida parroquial acompaña en los momentos más importantes y también en los más cotidianos de vuestra vida?

Nace como continuación a un momento muy concreto de nuestra vida como familia, que es la preparación de la Primera Comunión de Miriam y Sandra, campamento parroquial incluido. Siempre decimos que, aunque nunca hemos estado lejos de la vida parroquial ese fue el detonante, el resorte que transformó nuestra familia y nos hizo ponernos en marcha

Estar inmerso en un proyecto cualquiera es importante y en concreto, vivir la parroquia “de esta manera” trasciende tu día a día; hace que todo se mezcle, que tome otro color. Tanto los momentos más importantes de tu vida, las pérdidas familiares, los problemas, las celebraciones… como el convivir y trabajar están entrelazados.

Esta sensación no es sólo para nosotros, sino que Sandra y Miriam nos comentan que ellas también sienten ese acompañamiento en esos momentos malos y que la iglesia les ayuda psicológicamente.

¿Creéis que la parroquia no es sólo una reunión de personas que van a misa, sino una comunidad plena de vida, es familia de familias?

Ese es un punto fundamental. Nosotros estamos viviendo este proyecto como una FAMILIA a todos los efectos. Esa es la gran riqueza que nos llevamos al poder contar con tanta buena gente que, en muchos casos, ni conocíamos, pero que forma parte de nuestro caminar. Es un regalo de valor incalculable para nuestras hijas, en los tiempos que vivimos, que formen parte de un grupo  tan heterogéneo.

Como padres comprometidos, el ambiente que rodea a los hijos, también les influye en su educación, en su modo de ver las cosas. ¿Qué papel tiene la familia en la educación de los hijos?

Es indisoluble de la educación el papel que juega la familia en la formación, en el carácter, en los valores… Por mi trabajo como docente puedo observar distintos modelos de familias y todos son válidos, pero, desde mi punto de vista, todas han de velar por la formación en valores de los menores. Desde el punto de vista de la familia cristiana lo tenemos un poco más fácil porque el modelo es Jesús. Ser padres no es fácil, pero es realmente precioso; suponemos que eso era el amor de Jesús, para Él fue infinitamente más difícil, y nos contestó con un camino de exigencia, compromiso y amor. La lástima es que hoy en día se confunde muchas veces el amor con la permisividad, y la curiosidad con el aprendizaje. Hay actos de curiosidad que han generado grandes descubrimientos, pero nos tememos que hay muchos más que han generado desgracias

Y es que educar, en la práctica, no es tarea sencilla, ¿Podéis decirnos algunas claves en la actualidad para la educación de los hijos?

Para nosotros es fundamental el respeto hacia los padres, los adultos y todas las personas que te rodean. Eso no significa que no haya más palabra que la de los padres o que se hagan las cosas sin hablar, de hecho, creemos que a los hijos no se les puede tener al margen de los asuntos de la familia, ya sean económicos, laborales, problemas familiares…  Mantener un diálogo con ellos hace más fácil que comprendan las medidas que se toman, pero indudablemente la última decisión es siempre nuestra (de los padres) ya que su bienestar es nuestra responsabilidad. Unas veces lo entienden mejor y otras peor…

Somos testigos de las miradas de complicidad de vuestras hijas, ¿Es difícil vivir la confianza mutua día a día?

Nos alegra que veáis eso. Somos muy inconformistas. Hay que ganársela, todos los días. La pregunta nos viene al pelo para explicar algo más lo anterior; hay morros muchas veces, enfados, “injusticias de nivel planetario…”, pero al final quedan las miradas, los abrazos, los besos.

Carlos y Teresa, tenéis vidas laborales distintas ¿Cómo se concilia la vida profesional y   la familiar?

Hemos tenido mucha suerte porque compartimos una misma idea de familia, creo que desde el día que nos casamos y el sacerdote dijo aquello de “Ahora formáis una nueva familia, vividla y cuidadla”. Desde entonces hemos trabajado juntos tanto dentro como fuera y formamos un buen dúo en el que ahora empiezan a ayudar Miriam y Sandra. Cuando eran más pequeñas Carlos trabajaba más desde casa, y eso facilitó que Teresa pudiese seguir con su trabajo. De igual forma la familia ha respetado que los horarios de Carlos fuesen a veces un poco anárquicos. Obviamente esto limita la vida de pareja y la vida social a la que estás acostumbrado sin hijos pero al final la balanza siempre cae a favor del proyecto común.

Tener una familia estable, con paz, sin duda es un deseo de todos. Pero en la convivencia diaria en el matrimonio y en la familia hay roces pequeños, diversidad de pareceres y de enfoques entre padres e hijos. ¿Qué hacer para superar esas situaciones y conflictos familiares?

Roces hay siempre en la pareja, con los hijos… No puede haber crecimiento sin conflicto. Pero es fundamental saber pedir perdón y enseñarles a nuestros hijos que tan importante es agradecer como pedir perdón y ser humildes. Teresa y las niñas las que me han hecho crecer en aspectos muy difíciles de afrontar. La física, las matemáticas, la ingeniería es cuestión de posibilidad de estudio, sin embargo, resolver el día a día en convivencia con un mínimo de éxito no está en los libros…, bueno sí, en uno principalmente, aunque practicarlo al cien por cien como Jesús está al alcance de muy pocos…

La coherencia entre los ámbitos familiar y parroquial proporciona una resistencia fuerte ante vientos de crisis. ¿Creéis que las familias cristianas están preparadas para dar razón de esperanza en nuestros días?

A nosotros nos ha dado esa resistencia. Y sí, observamos ejemplos de esperanza en las familias cristianas que nos rodean. Ejemplos que con pérdidas inimaginables nos regalan el camino. También deberíamos nuestro granito de arena hacia los demás, porque eso equilibra las tormentas que nos azotan.

Por último, estamos convencidos de que es crucial vigorizar la vida parroquial, surgen nuevos brotes como lo es vuestra familia ¿Pensáis que vamos por el buen camino?

A nosotros nos gusta este camino. Agradecemos a D. José Felipe, a todo el grupo de ENTREGADO, al resto de grupos de liturgia habernos hecho partícipes de una nueva vivencia en comunidad, de la vida parroquial. La Iglesia se está esforzando también, saliendo de su zona de confort, en ofrecer diversas formas de vivir la Fe. Creemos que los frutos son el resultado de la siembra y la buena labor, está claro que estáis sembrando y regando bien a la Comunidad Parroquial. Muchísimas gracias.

 «Hace falta una nueva primavera de las familias cristianas que están llamadas a devolver el vigor familiar a un mundo triste, que vive en el individualismo».

Esta es la riqueza de la Iglesia, sus familias. . Gracias Carlos, Teresa, Miriam y Sandra, por el ejemplo de convivencia, de ilusión, de discreción, de ganas de trabajar y de vivir en comunidad.

                                                                   

   Mercedes Camacho Aldavero

Me tomaba el otro día un café con una amiga de Moral de Calatrava. Yo llevaba puesta la sudadera negra de Entregado, y la pregunta surgió en el acto: ¿Qué es Entregado?

Entregado es un grupo de la parroquia que damos catequesis de una forma especial: te entra por los ojos y los oídos y te llega al corazón. Hacemos” como un teatro” en el que hay unos audios y unas diapositivas que te centran en el pasaje sobre el que queremos reflexionar. La idea es muy sencilla. Se montan diferentes escenas de la vida de Jesús- los actores transmiten con su postura, su mirada, sus gestos un mensaje y con la ayuda de un audio y de la iluminación conseguimos una reflexión.

 No todos somos actores, hay guionistas, costureras, maquillaje, tramoyistas, responsables de iluminación, de grabación. Somos más de 40 voluntarios que nos reunimos los miércoles a ensayar. Y lo mejor de todo es lo variopinto del grupo (que hay niños de 12 años que conviven y comparten con abuelos de 70). Y todos dispuestos a colaborar en lo que haga falta.

Es una idea muy interesante.

Claro que lo es, más que nada porque llevamos cuatro “Entregados”. Y todos diferentes. No podemos cambiar que Jesús nació en Belén o que murió en la cruz; pero si podemos recalcar más algunos momentos, centrarnos en una escena, -de tal forma que tú te conviertes en uno más pidiéndole a Pilatos que crucifique a Jesús-. En eso los guionistas se lo “curran”.

En diciembre representamos la Vida de María. En ella María –en primera persona- nos cuenta sus ilusiones, sus miedos, su desconcierto o su silencio. Es impresionante de la boca de María su sorpresa, su silencio o su impresionante acogida ante todo lo que se le venía encima.

Y ahora en marzo y abril es Juan-el discípulo amado- el que le cuenta a su comunidad como conoció a Jesús, cómo le cambió la vida y todo lo vivida con El. Nos acercamos a la Pasión de Jesús desde los ojos de Juan, diría desde sus entrañas, porque Juan acogió su Palabra y se le desbordó el corazón.

 A mí personalmente me sorprenden reflexiones sobre el lavatorio de pies, en como aquella cena de pascua se ha convertido en nuestra Eucaristía. Nos cuenta el miedo metido en el cuerpo de los apóstoles y la valentía de José de Arimatea y Nicodemo al reclamar el cadáver de Jesús.

Pero al final-como siempre-soy una afortunada, lo puedo vivir miércoles a miércoles con los ensayos y me quedo con lo bueno. Porque ahora ya no es Juan quien se recuesta en el pecho de Jesús, soy yo. Y es a mí a quien mira desde la cruz diciéndome que María es mi madre.

Y para terminar espero que os guste mucho. No dejéis de ir a verlo y a vivirlo.

                                                                                         

María Teresa García Perales

EN EL UMBRAL DE LA CUARESMA.

Manos Unidas, día del enfermo o la presentación de los niños el día de la Candelaria, entre las actividades de Febrero.

Durante el mes de febrero hemos tenido acontecimientos destacados como la Presentación de los niños en el templo, que tuvo lugar la tarde del sábado día 1, en la parroquia de la Asunción. En dicha celebración, a la que estaban invitados los niños bautizados a lo largo de 2019 en la UAP de Manzanares, se rezó una plegaria de alabanza a Dios, ofreciendo a los más pequeños al Señor, en agradecimiento por el regalo que suponen los hijos para los padres.

Esta celebración, que se conoce también como la Candelaria, tiene lugar todos los años, el día 2 de febrero, y sirve para conmemorar la Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén.

En Manzanares tenemos un colegio con esta denominación, que sabe mantener año tras año, la tradición de esta fiesta, en torno a la imagen de la Virgen, la cual procesionaron el pasado día 31 de enero hasta la parroquia de la Asunción, donde se celebró una Eucaristía en honor a la Virgen de la Candelaria, a la que acudieron maestros, padres y alumnado del centro.

MANOS UNIDAS.

El viernes 7 de febrero de 2020 se celebró el Día del Ayuno Voluntario, una jornada instituida por MANOS UNIDAS en 1963, destinada sobre todo a sensibilizar, en recuerdo y apoyo de los 821 millones de personas que sufren el hambre en el mundo.

Al final de la Eucaristías de la mañana en ambas parroquias, el día 9 de febrero, voluntarias de Manos Unidas de Manzanares, leyeron el Manifiesto de Manos Unidas en defensa de nuestro planeta, e invitaron a realizar el “gesto” de encender una vela, como apoyo a los países en vías de desarrollo que necesitan nuestra ayuda, porque dicha ONG, lucha contra el hambre y promueve el desarrollo humano integral de todas las personas. En este 2020 se nos invita a luchar por un planeta sostenible y contra la pobreza, siempre poniendo nuestra mirada en el cuidado del medio ambiente, nuestra «casa común».

Bajo el lema: “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”, la campaña de este año pone el énfasis en aquellos que sufren con mayor rigor, las consecuencias del cambio climático, sobre todo las que viven en zonas más subdesarrolladas.

La Gala Benéfica tuvo lugar este año, el día 15 de febrero. Fue presentada por María Criado y en ella actuó el Coro Femenino de Tomelloso, dirigido por Javier Benito, interpretando un concierto titulado “Singing América”, una recopilación de canciones anglosajonas dentro de un texto de Laura Castellanos y la música en vivo del Ensemble CJT, grupo musical formado por batería, piano y bajo eléctrico.

 El grupo de voluntarias de Manos Unidas de Manzanares quieren hacer llegar su agradecimiento a todos aquellos que han participado de algún modo: comprando una entrada, haciendo un donativo, preparando un plato especial para la cena compartida, etc.

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

El 11 de febrero se celebró la Jornada Mundial del Enfermo 2020, bajo el lema “Acompañar en la soledad”. Por ello , el departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral, ha editado los materiales para esta Campaña que se celebra en España en dos días: el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, Día del enfermo, de carácter mundial y el 17 de mayo, en que la Iglesia en España celebra la Pascua del enfermo

ENTREGADO. PASIÓN SEGÚN SAN JUAN

Ya está en marcha “Entregado. Pasión según San Juan”, una nueva representación en el templo de Altagracia que nos hará vibrar ante la contemplación del misterio pascual de Jesús, centro de nuestra fe cristiana. Ya podemos ver el cartel que sirve de presentación, donde aparece la ilustración del evangelista y más joven de los apóstoles, el apóstol San Juan, sobre fondo de una cruz.

ENCUENTRO DE MATRIMONIOS

Un encuentro especial fue el que tuvo lugar el día 16 de febrero en la Parroquia Altagracia, organizado por la Comisión de Pastoral Familiar de la UAP donde se dieron cita un grupo de matrimonios, para durante unas horas olvidar las prisas de cada día y acercarse a Dios junto a sus parejas.

Se pudo disfrutar de un buen ambiente de reflexión y diálogo en una jornada que comenzó, después de la oración inicial, con la ponencia “Comunicación en la familia. Influencia de las Nuevas Tecnologías”, impartida por la psicóloga Dª María García, seguida de la Eucaristía celebrada junto a la Comunidad Parroquial. Acto seguido tuvo lugar la comida y a continuación un coloquio sobre la pastoral familiar en el conjunto del Proyecto de la Unidad de Acción Pastoral. Terminó la jornada con la meditación por parte de Don Secundino: “Vivir el Sacramento del Matrimonio”, seguida de una evaluación final.

 

ADORACIÓN NOCTURNA

El sábado 22 de febrero tuvo lugar la Vigilia de la Adoración Nocturna en la Parroquia de Altagracia. Comenzó con el rezo del Santo Rosario, seguido de la Santa Misa y Exposición y Adoración al Santísimo.

                                                    

 

 

 

   Emaús Altagracia

Este es el lema para este año en las fiestas de la Virgen de Altagracia y que se celebran del 1 a 8 de diciembre de 2019. No es una casualidad, pues estamos inmersos en un proyecto apasionante como es la unidad de acción pastoral de Manzanares, tenemos como referencia el decreto para la congregación del Culto Divino , el Vaticano establece la memoria de la Virgen María como Madre de la Iglesia y dice así : “El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año”, también se señala que “esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos”.

   Por todo ello los sacerdotes de la Unidad Pastoral de Manzanares, quieren poner bajo la protección de nuestra madre la Virgen de Altagracia esta nueva andadura en el que hacer pastoral.

“Bajo el lema “María, madre de la Iglesia” queremos deciros, queremos decirnos, que María es la garante de la unidad y comunión que necesitamos.

Unidad y comunión no significa uniformidad. Sabemos que dentro de la Iglesia hay gente con distintos pensamientos, formas de espiritualidad, maneras de trabajar, … pero lo más importante es lo que nos une, y es aquello que María nos muestra sobre sus rodillas y que no es otro que Jesús.

Podemos pensar que hay cosas que son difíciles de unir, que va a haber fallos, errores y caídas, pero lo que debemos tener claro es que Jesús nos está invitando en este tiempo a crear una Iglesia que dé un testimonio de comunión y cercanía.

Recordemos las palabras de María en la boda de Caná: “Haced lo que Él os diga” Llenemos las tinajas de nuestras parroquias del agua del amor fraterno, del trabajo compartido, de los retos tan desafiantes para nuestras comunidades y esperemos, porque Jesús las llenará con el vino de la alegría de unas comunidades vivas y que afrontan los tiempos sin miedo.

Querida madre, acompaña este nuevo proyecto, guíanos con amor maternal y haz que seamos fieles discípulos de tus Hijo, que ama a todos.”