Por Pedro Lozano

Visto en la sección de anuncios de un periódico provincial: Atención, se busca casa para ocupar, buen estado y con periodo de prueba. Absténgase casas ruinosas. Interesados manden mensaje por Whatsaap al 6362532. También había otro muy curioso en la sección de ofertas de empleo. Miren: Realizamos ocupaciones, conexión de luz, agua y gas. Servicio completo. Búsqueda de casa incluida. Sin riesgo, no pasa nada. Interesados llamen al 9266036.

Son anuncios de un periódico distópico, irreal, surrealista e imaginario, pero vete tú a saber. Bromas aparte, quería llamar su atención para informarle de que estamos asistiendo a un incremento de ocupaciones de viviendas en Manzanares que a mi modo de ver es algo preocupante ya que ha dejado de ser algo puntual o peregrino. Que yo sepa se han detectado en los últimos meses ocupaciones o intentos en viviendas de las calles Camino de Membrilla, Carrilejos, Pérez Galdós, Virgen de Gracia, Antonio Iniesta, Ernest Lluch, Vázquez de Mella, por enumerar algunas. No son pocas y ponen en evidencia que no es algo esporádico.

No quiero dramatizar ya que siempre han existido ocupaciones por incumplimiento contractual, por ejemplo, cuando se deja de pagar un alquiler, y que hasta donde yo conozco los casos de ocupación no son de viviendas habituales ya que el objetivo de los ocupas son casas vacías o que se anuncian para venta o alquiler. Me quedo más tranquilo. El conflicto entre el derecho a una vivienda digna y el derecho a la propiedad, lo dejo para otros y la demagogia también. Solamente quiero llamar la atención de algo que está pasando y a mi, disculpe mi osadía, no me parece normal.

Es cierto que son los propietarios los que deben velar por la seguridad de su vivienda reforzándola con alarmas, puertas anti ocupas, lo que sea; también lo es, que corresponde a la justicia determinar las resoluciones adecuadas, pero compartirán conmigo que existen otros ejes transversales en la lucha contra la ocupación a nivel local que se deben explotar, de hecho si se incrementaran las herramientas y recursos en materia de seguridad y presencia de Policía Local y Guardia Civil contribuiría a mejorar la seguridad. No solo es una cuestión legislativa del gobierno central, no. Insisto, a nivel local se puede hacer algo más, necesitamos saber, conocer qué pasa, más información sobre los hechos delictivos y no enterarnos por el corre ve y dile, con más información los vecinos colindantes o propietarios de casas vacías podrían adoptar medidas preventivas, subiendo y bajando persianas, por ejemplo, o encendiendo luces con algún tipo de regulador para dar una falsa imagen de habitabilidad, qué se yo, vivimos en un pueblo. Si se informara la gente podría recibir asistencia legal con carácter previo y saber que no es lo mismo denunciar que la vivienda estaba vacía a que era su vivienda habitual. No es lo mismo denunciar un delito de allanamiento que un desahucio en precario. Por último, la respuesta ciudadana podría y debería ser otra, lo digo porque en el mes de febrero Almagro fue noticia en la prensa provincial cuando una vivienda propiedad de una entidad bancaria fue ocupada. El malestar entre los vecinos fue creciendo hasta que un importante número de personas, en torno a 500 según la Subdelegación del Gobierno, se concentró frente a la casa para protestar. Se indignaron. Esa misma tarde, y ante el revuelo creado, los ocupas decidieron abandonar la vivienda y volver a Bolaños, que parece, era el pueblo de origen. Pues eso, que no te pase, cuando veas una vivienda ocupada, no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por tu casa.

Revista Siembra

Cualquier inmueble está sujeto a lo establecido a la siguiente legislación urbanística de aplicación:

La legislación estatal que funciona como marco, ya prevé obligaciones para los propietarios en el Decreto Legislativo 1/2010, de 18 de mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Ordenación del Territorio y de la Actividad Urbanística (TR.LOTAU). En los artículos 137 y 138 del TR.LOTAU se establece la obligación de los propietarios del deber de conservación y rehabilitación.

En su desarrollo autonómico, el Decreto 34/2011, de 26 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de Disciplina Urbanística del Texto Refundido de la Ley de Ordenación del Territorio y de la Actividad Urbanística (RDU), en el artículo 63 del RDU se establece la obligación de los propietarios del deber de conservación y rehabilitación.

Según los marcos legislativos anteriores, cada municipio establece su propia normativa. En el caso de Manzanares ésta queda decretada en la Normativa del Plan de Ordenación Municipal de Manzanares, conocido como POM. En su artículo 1.7 se establece el deber de conservación.

Sin embargo, todo se complica aún más cuando las propiedades llegan a ser catalogadas como bienes con algún tipo de interés patrimonial y se llega a dictar su protección.

Los edificios pueden estar incluidos en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del POM de Manzanares (documento municipal) y/o en la Carta Arqueológica de Manzanares (documento de la JCCM).

Cuando un inmueble tiene un Nivel de Protección Integral o está incluido en la Carta Arqueológica, es de aplicación también la Ley 4/2013, de 16 de mayo, de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha. En su  artículo 23 y en artículo IV.2 del Catálogo se establece el deber de conservación y uso.

Asimismo, en los artículos 74 y 77 se establece que el incumplimiento de este deber se considera una infracción grave con sanción de 6.000,01 hasta 150.000 euros.

El Ayuntamiento como Administración municipal competente y la JCCM (en los casos de inmuebles incluidos en el Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha) tienen la obligación de velar por que se cumplan estas obligaciones. Para ello, puede emitir Órdenes de Ejecución donde se requiera a los propietarios la realización de las obras necesarias para cumplir con su deber de conservación. En caso de que no las realicen, la Administración puede:

– Ejecutar las obras de forma subsidiaria a costa de la persona obligada.

– Imponer hasta 10 multas coercitivas del coste estimado de las obras ordenadas.

– Expropiar el inmueble.

Hasta aquí las obligaciones de los propietarios y las medidas que las administraciones pueden tomar contra éstos. Pero… ¿y las ayudas?

Como ayudas que se le facilitan a los propietarios, el Ayuntamiento tiene una Bonificación del 90% de la tasa del Impuesto de Construcciones (ICIO). Anteriormente existían ayudas de la JCCM para rehabilitar este tipo de edificaciones, pero en la actualidad, la revista Siembra no ha podido encontrarlas.

Revista Siembra

Desde 1999 y hasta 2008 la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha ha repartido has 6,5 millones de euros en el programa Castilla La Mancha A Plena Luz, cuyo fin ha sido la rehabilitación de inmuebles de interés cultural, protegidos o en expediente incoado para acabar siéndolo. De la provincia de Ciudad Real, tan solo Infantes y Almagro y un año Moral de Calatrava han sido beneficiarios de estas ayudas. Ayudas que subvencionaban directamente hasta un 40% por ciento del coste total del presupuesto de ejecución. Sólo en 2006 en Almagro se rehabilitaron hasta 22 inmuebles y se invirtieron 105.600 euros. Dinero que se quedó en Almagro de una u otra forma. Si Manzanares hubiese sido beneficiario de este programa es probable que algunos edificios históricos no hubiesen acabado hechos escombros. Esto hubiera sido posible si en un pleno municipal del 29 de enero de 2008 el PSOE hubiese votado a favor de la moción de IU en la que se instaba a solicitar la declaración de Conjunto Histórico para el Casco Antiguo de Manzanares. Argumentó entonces el PSOE que no iba en su programa electoral y que no creía que nuestro Casco Histórico tuviese la categoría suficiente como para solicitar tal declaración. Tal reconocimiento no hubiese añadido más trabas a las ya existentes para acometer actuaciones en sus inmuebles a los propietarios y sí muchos beneficios para Manzanares, como por ejemplo poder acceder a este tipo de subvenciones.

 

Por Manuel Gallego Arroyo

            Algo tuvo que romperse en el interior de aquel hidalgo de Costanilla: “¡Maldita sea ella y el que en ella puso la primera teja -decía a Lázaro- que con mal en ella entré”! Sentía que la grieta abierta entre su mala ventura y la casa alquilada y vieja, era ya irreparable. Achacaba sus males a la lobreguez y oscuridad de sus muros, lugar donde no “hemos de estar más” -concluía-.

Es la fisura, desde luego, el más sutil anuncio de ruina. Con ella toda morada pregona su condición perecedera, finita, como la de todas las cosas. Y es el caso que las casas caen, se vienen abajo de puro viejas, o de pura dejadez. Así es que la grieta que parece ya hundimiento, está hecha con el mismo roto que el pobre y último habitante siente dentro de su pecho.

Las confesiones del desgraciado hidalgo ponen sobre aviso de que las casas no caen únicamente por el abandono, ni solo por causas materiales. Pasa con Toledo, sí, en donde la degradación del centro histórico y residencial llegó a situación alarmante. Y ocurre con casi todos los núcleos urbanos que poseen centros históricos dignos de ser conservados.

Y es que las causas materiales no suelen ser menos dañinas que otras, como la falta de amor, grieta por donde empieza a arruinarse una casa. Lo primero que se rompe, lo primero que cae no es tapia, ni tejado, es el espíritu que los sostiene. La morada lóbrega y oscura, triste y desdichada, vale tanto para definir el alma del habitador como para definir el lugar habitable.

En efecto, la fisura de amor, el roto, deja ver como en un mapa simplicísimo, los continentes implicados conformando un rostro de interrogantes y paradójicas contradicciones. De un lado, la estrechez y la relajación de las Instituciones municipales, para las que un hogar no deja de ser sino un anzuelo de interés turístico. De otro, el desafecto de los habitantes y ciudadanos, que, huyendo del papel en exceso comprometido, y de las servidumbres patrimoniales, evitan lo viejo y se aferran a lo cómodo.

¿Qué comercio, qué Ayuntamiento no desea las mieles del beneficio de un sobredimensionado sector turístico? Eso sí, sin abordar seriamente los problemas estructurales en materia de vivienda y rehabilitación. De otro lado, es preferible ser espectador del rico patrimonio, antes que arriesgado actor y conservador del mismo. Sea por uno, o por otro lado, la fisura crece. Unos esperan el remozo de la institución pertinente, otros, confían en la arriesgada iniciativa altruista. En tanto, grietas, ventanas cerradas, puertas tapiadas y palomas mensajean con la degradación.

Y así nos va con la falta de amor, un amor que ha de ser educado desde la infancia y sensible, amante del entorno urbano. ¡Cuántas veces he insistido en que este pueblo no se quiere lo suficiente! En fin, son las moradas, tristes y desdichadas … ¿no queda otra, como hizo el hidalgo, que plantar al pobre Lazarillo?

 

 

 

   Diego R. Gallego Fernández-Pacheco

El mal estado de conservación de un número considerable de casas deshabitadas en el casco antiguo de Manzanares, muchas de ellas invadidas por las palomas y la vegetación descontrolada, con probable riesgo de hundimientos, crean graves molestias a los vecinos de las casas colindantes y constituyen el problema de más difícil solución para conseguir la deseable revitalización del barrio histórico de nuestra ciudad. Mantenerlo en condiciones dignas y seguras, con unos parámetros estéticos adecuados, es el reto que hay que afrontar antes de que sea demasiado tarde.

 

En las últimas décadas hemos asistido a la desaparición de una gran parte de las casas solariegas que conformaban nuestro casco viejo. También se han demolido la práctica totalidad de las bodegas construidas en el siglo XIX y principios del XX, además de edificios muy valiosos y emblemáticos, como el Casino, el Gran Teatro, las antiguas posadas, etc.

Son operaciones que se han llevado a cabo con los permisos y la aquiescencia de los gobiernos locales, por falta de elementos legales de protección y por carencia de interés o voluntad política para mantenerlos.

La reacción de la población tampoco ha pasado de tímidos comentarios y de escritos con escasa repercusión en esta revista o en la prensa provincial. Quizás, la acción de la asociación proteccionista “Restaura Manzanares” en los primeros años de este siglo, fue lo más significativo y lo que consiguió evitar algunas demoliciones muy relevantes, como la Casa Josito, o el edificio de Empedrada 5, aunque no pudo evitar otros derribos como el de la casa de la carnicería en Empedrada 8 o la casa de la maestra en calle Reyes Católicos. Además, provocó la intervención de la Consejería de Cultura en contra de decisiones del propio Ayuntamiento, obligándolo a proteger un determinado número de inmuebles con interés histórico o arquitectónico.

La aprobación del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del Plan de Ordenación Municipal de Manzanares en 2017, supuso un hito importante para la conservación del patrimonio local, aunque sus mecanismos no han logrado impedir que después de su entrada en vigor se hayan autorizado derribos innecesarios e injustificados, como los de las casas solariegas de las calles del Carmen y Manifiesto, donde ahora existen sendos aparcamientos, y que han dejado unas heridas muy visibles en el casco histórico de nuestro pueblo.

Es una realidad el problema que supone para bastantes propietarios la conservación y el mantenimiento de casas antiguas con arquitectura tradicional. Son edificios con fachadas de tapial, con la disposición de huecos bien ordenados, balcones en primera planta sobre las ventanas de la planta baja, rejas y barandillas de forja, molduras e impostas, y una tipología interior muy repetida con la distribución de la vivienda alrededor de un patio de columnas de piedra, madera, o hierro fundido y un corral al fondo con portada para paso de carruajes. Algunas están abandonadas y en avanzado estado de ruina, otras no reúnen las condiciones exigibles de habitabilidad por obsolescencia de sus instalaciones y carpinterías, y las hay que, por estar divididas en varias partes, provocan la falta de acuerdo entre los distintos propietarios para su reforma, modernización de instalaciones o para simplemente, realizar las periódicas operaciones de mantenimiento imprescindibles.

Es necesario resaltar que también se han acometido por sus propietarios un buen número de rehabilitaciones con resultados muy positivos, y en algunos casos espectaculares, dando fe de las posibilidades de recuperación y de adaptación a las necesidades actuales que tiene este tipo de inmuebles, demostrando la capacidad que presentan de competir con las viviendas de nueva planta, al ofrecer una gran riqueza espacial, excelentes condiciones de habitabilidad, buen comportamiento climático, además de mantener y respetar  el paisaje urbano que tantas agresiones ha sufrido por falta de sensibilidad, o por aspectos puramente especulativos en los últimos 50 años.

Aunque se han tomado algunas medidas de ayuda a los propietarios de estos edificios catalogados, como la bonificación de las tasas de licencias de obra por parte del ayuntamiento, y también existen programas de subvenciones estatales o autonómicos para obras de rehabilitación, no tienen el efecto deseado para conseguir dinamizar el proceso de intervención en este tipo de casas.

Probablemente sería necesario, tomar o medidas fiscales más ambiciosas, como rebajas significativas en el IBI, ayudas directas en el mantenimiento de las fachadas y hacer campañas de sensibilización ciudadana para que se valorasen en su justa medida los inmuebles protegidos.

El tiempo juega en contra de esta clase de edificaciones. Una casa bien conservada puede durar siglos, mientras que abandonada y sin mantenimiento entra en ruina en unos pocos años. Los vecinos de las casas colindantes a las abandonadas sufren multitud de molestias, humedades, olores e incluso riesgo de daños por hundimientos, y la solución no es demoler las casas que provocan los problemas, sino la intervención proporcionada, acorde con lo establecido por las normas recogidas en el Catálogo, quizás eliminando las partes irrecuperables y menos valiosas, y poniendo en valor el núcleo importante y la fachada del edificio.

El propio Ayuntamiento, como propietario de alguno de estos inmuebles, ha realizado buenas intervenciones, como las de la casa Malpica para el Museo del Queso, la casa de la Cultura, la casa Josito o la de calle Carmen para Museo Manuel Piña y centro cultural. Sin embargo, se han construido edificios municipales de nueva planta, como el Centro de la Mujer, la Biblioteca Municipal, el Centro de Empresas o el edificio para Museo ocupado actualmente por la Policía Local, que bien podrían haberse instalado en edificios desaparecidos como el del Casino, la casa donde estuvo ubicado Muebles Pacheco, o alguna de las casas solariegas en peligro de ruina y que han demostrado su capacidad de adaptación para acoger cualquier uso.

En todo caso, a pesar de lo urgente de tomar medidas para frenar la destrucción de este valioso patrimonio local, todavía estamos a tiempo de reconducir la situación. Lo principal es que todos los partidos políticos tomen conciencia del problema, que actúen unidos, poniendo sobre la mesa un plan de protección del conjunto de casas en peligro de colapso, que incluya campañas de divulgación dirigidas a la población y que se transmitan a colegios e institutos. Hay que ofrecer más apoyo con reducción de la fiscalidad a los propietarios que tomen iniciativas de rehabilitación.  También podrían darse ayudas directas para arreglos de fachadas, a través de un Plan Especial, como se hizo en el entorno de la plaza de La Solana, aportando por los Servicios Técnicos Municipales el asesoramiento necesario. Si no se pone en marcha una batería de iniciativas de esa naturaleza con cierta rapidez, habrá que seguir presenciando derribos, con la consiguiente pérdida de identidad del casco histórico.

 

 

 

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Por Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Dice así la memoria justificativa del Catálogo de Bienes Protegidos de Manzanares: “se pretende regular la ejecución de obras o posibles intervenciones en las construcciones, conjuntos, u otro tipo de espacios cuya alteración debe ser sometida a requisitos restrictivos que […] hayan de ser objeto de protección específica”

La Constitución en su artículo 46 establece que la protección del patrimonio histórico es un interés jurídico.

¿Y la posición de los propietarios? Sus derechos e intereses se ven afectados y limitados. En concreto una restricción de parte del contenido del derecho de propiedad. Y por supuesto, recayendo sobre ellos la mayor parte de los deberes de protección del patrimonio histórico.

El patrimonio debe protegerse en beneficio de la sociedad. Pero cuando a los propietarios les limitan derechos, establecen injerencias en la libertad de disponer su propiedad privada y establecen mas cargas que al resto de propietarios de otros bienes debe primar el principio de solidaridad por parte de la sociedad resarciendo esas imposiciones y pérdida de derechos. El propietario no debe soportarlo solo, la sociedad que es la máxima beneficiaria debe contribuir.

El establecimiento de limitaciones e imposiciones de cargas debe hacerse con solidaridad y proporcionalidad administrativa y tributaria. Todo adecuándose en un justo equilibrio entre el interés general y la obligación de proteger el patrimonio histórico y por otro lado el derecho fundamental que tienen los individuos al respeto de derechos y bienes, establecido en la Constitución y el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.

El Catálogo de Bienes, otorga facultades públicas amplísimas para proteger el patrimonio histórico en detrimento de facultades propias del propietario. Ese justo equilibrio así regulado, no se está dando como debiera.

Sí un propietario ve limitado parte del contenido esencial de su dominio y por ende parte de su derecho de propiedad precisa compensación, conforme con el principio de proporcionalidad de la actividad administrativa y contando como base el justo equilibrio, como así establece el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 5 de enero del 2000 en el caso Beyeler contra el estado italiano.

 

 Por Rafael García Alcázar

   Fue en el año 2016 cuando mi mujer Marta y yo, adquirimos la casa solariega de la familia Oliva Moraleda y sus descendientes Fernández Pacheco Oliva, construida o reconstruida con mucha probabilidad en el año 1885, pues así figura esta fecha en los herrajes del portón de entrada de la casa.

La compra surgió sin un interés previo, quizás en el contexto de tener una nueva motivación e ilusión en nuestra vida. Aparte, éramos amantes de nuestro casco histórico de Manzanares, y con ello creíamos que contribuíamos a evitar que se perdiera otro elemento más de él.

Nos encanta la restauración, teníamos la experiencia previa de la construcción de nuestra vivienda actual, y sabíamos que era una carrera de fondo, que, sin prisas, podríamos disfrutar mucho de ello.

La casa incluida en el Catálogo de bienes protegidos del Plan de ordenación Municipal de Manzanares con nivel de protección parcial, y como tal, sujeta a cualquier intervención sobre ella, estaba en un estado deplorable, pero dejaba entrever su belleza y esplendor que tiempo atrás debió de tener, y por ello nos animaba a su restauración. En primer lugar, requería de una actuación urgente, pues debido al mal estado en el que se encontraba, ésta no terminara en ruina. Se acometieron reforma del tejado con elementos constructivos innovadores como el panel sándwich, respetando sus tejas antiguas, y se reforzaron tapiales y cimentación, todo bajo la dirección técnica del arquitecto Diego Gallego y llevada a cabo por Construcciones Maresve de Manzanares con sus permisos correspondientes del Ayuntamiento y Patrimonio. He de decir que contamos como ayuda con la bonificación del 90% en la licencia de obras.

Ya en la actualidad estamos inmersos en el proyecto de rehabilitación de la planta baja del edificio y de la fachada con la misma dirección técnica y empresa constructora. Nuestra idea, es dedicarla a un espacio museístico en el que se dé cabida a una colección particular mía de figuras de plomo con un recorrido por toda la Historia Universal con toda su ambientación, y que pueda ser atractiva para el turismo de Manzanares. Este proceso es largo, requiere de permisos, proyectos de obra, electricidad, climatización, con todas sus normativas, también de accesibilidad y sobre todo normativa contraincendios que es la que más quebraderos de cabeza nos ha llevado para poder ajustar el espacio expositivo a lo que se nos exigía.

A pesar de las dificultades, es muy gratificante el ir poco a poco restaurando la casa, descubriendo elementos que estaban ocultos, suelos de baldosa hidráulica que son una preciosidad, un patio manchego con sus columnas similar a otras casas solariegas de Manzanares dignas de visitar, una cueva que en tiempos estaría repleta de tinajas de vino con mucho encanto, unas rejas de forja antigua por toda la casa, etc, y otros elementos que se perdieron y que nos vemos en la necesidad de conseguir en anticuarios donde fueron rescatados de otras casas que tuvieron un triste final. Ésta es en definitiva nuestra pequeña aportación a la rehabilitación del casco antiguo de Manzanares.

 

 

Por Pedro Lozano Matín-Buro

El próximo 8 de marzo no contará con protestas ni concentraciones por el día de la mujer. Este año se ha impuesto la razón para no sufrir el bochorno de las manifestaciones del año pasado cuando todos los datos apuntaban a una pandemia. Aún así, nos veremos asediados con campañas de todo tipo. No lo critico. Solo rechazo aquellas que ondean banderas excluyentes bajo cánticos de igualdad en torno a la percepción maniquea de que ellos son únicamente los buenos, los que defienden a la mujer. No voy a entrar en cómo se politiza. Lo detesto y no voy a hacer caso a mis voces interiores que me piden que lo diga. Disculpe mi cobardía, lo quiero dejar atrás, no removerlo y mirar al futuro con optimismo, por eso, apunto aquí aspectos positivos de este tipo de reivindicaciones. Como muestra un botón.

Valoro algunas campañas de sensibilización, especialmente las educativas que nos ayudan a mirar de otra forma y descubrir micromachismos latentes. Abro el estuche, cojo mis gafas moradas de la igualdad, exhalo mi aliento en los cristales, y ya puestas y relucientes veo que gracias a la política se promueve, por ejemplo, la igualdad en todo tipo de áreas, en el deporte, baloncesto, balonmano, atletismo, judo o kárate, la igualdad de oportunidades es evidente, veo árbitras, entrenadoras, psicólogas, incluso en el deporte rey, donde el micromachismo es una constante asisto a la creación de equipos femeninos apoyadas por instituciones públicas, algo impensable hace años.

Los deportes locales que más subvenciones reciben a lo largo de los años no tienen equipos femeninos federados y a nadie le llama la atención en el reparto de los fondos y ayudas públicas.

Aplaudo desde este rincón a poblaciones cercanas como La Solana, Daimiel, Tomelloso, Argamasilla de Alba, Alcázar de San Juan, Almagro, Valdepeñas, Miguelturra, Malagón, Ciudad Real y Puertollano que promueven, fomentan, y acompañan la creación de equipos de fútbol y fútbol sala de chicas. Va más allá del resultado deportivo, se trata de crear ejemplos visibles de igualdad. En el debe contable de Manzanares, los deportes locales que más subvenciones reciben a lo largo de los años no tienen equipos femeninos federados y a nadie le llama la atención en el reparto de los fondos y ayudas públicas. Salen de la escena contable, haciendo mutis por el foro. En su defensa diré que es algo reparable con algún proyecto femenino ilusionante que se subvencione en el futuro. Hay que tener amplitud de miras, sin miopía, sin prejuicios, pero también sin demagogia, el pensamiento único y la colonización ideológica son eslabones de una misma cadena que no aportan nada en este tipo de reivindicaciones universales, mejor dejarlo para otra cosa.

 

Por Pablo Nieto-S. Gutiérrez

Planteo este artículo como la primera parte de una serie de dos en la que me gustaría dar una opinión, más o menos utópica, sobre la docencia en enseñanza media de la asignatura de Lengua y literatura castellanas, asignatura desarrollada en la carrera que estudio (Filología Hispánica), donde una parte de los contenidos se dedican a plantear cómo podríamos transferir nuestro conocimiento a nuevos discípulos. Puesto que la asignatura tiene dos partes diferenciadas, comienzo hablando de la parte de Lengua castellana, para retomar la cuestión en el próximo número y hablar de la parte de literatura.

Dice Ignacio Bosque, el más grande gramático español de todos los tiempos, que la enseñanza de la gramática en enseñanza media y elemental se encuentra con dos problemas de base: (a) la visión externa —nadie se implica en lo que percibe como ajeno— y (b) el objeto único —no se reflexiona sobre el sistema, sino que se describe este—. Todo esto se ve en los tradicionales análisis sintácticos, los de las cajas. Los estudiantes nos dedicamos a analizar y a analizar cosas cada vez más raras sin pararnos a preguntar siquiera un instante por qué tales cosas son así. No analizamos realmente oraciones; practicamos una especie de autopsia sintáctica al fiambre oracional que el profesor nos presenta… Así, pocos estudiantes pueden sentirse llamados por el maravilloso mundo de la lingüística.

Del mismo modo, nos encontramos con contenidos repetidos año tras año (los elementos de la comunicación, las propiedades textuales, etc.), que no se ponen en práctica, sino que se memorizan año tras año. Sin embargo, no se dedica nada de tiempo a preguntarse por problemas recurrentes en la lengua, que nos saltan a cada paso. Por ejemplo: ¿por qué decimos tomar un café y no beber un café? De esas cuestiones se puede hablar en una clase de Lengua castellana de secundaria. ¿Por qué no se hace? ¿Por qué se dedica el tiempo a volver sobre los elementos de la comunicación o sobre las propiedades de un texto que apenas se ven aplicadas porque apenas se comentan textos?

Y, ante todo este maremágnum de problemas, ¿quién es el culpable?… Realmente no lo hay. Seguramente los profesores de la disciplina en enseñanza elemental y media pudieran poner algo más de su parte por hacer la árida asignatura de Lengua y literatura castellanas algo más atractiva para los estudiantes. Las editoriales podrían plantear manuales más prácticos, centrados en problemas con que los hablantes de español nos encontramos a cada paso, para inscribir, “intentar que los datos que tenemos delante encajen en el sistema que tratamos de entender [y,] si no encajan, tratar de mejorar la caracterización que hacemos de él”, en palabras de Bosque. Las leyes educativas podrían buscar el mismo propósito —con mejores condiciones físicas: ratios, instrumental, TIC, formación del profesorado…— y los estudiantes podrían tener una curiosidad natural que tratar de saciar en unas clases más entretenidas. En fin, trato de señalar un problema que existe. Quizás, con ayuda de todos, pronto podremos tener una asignatura que no resulte un coñazo para la inmensa mayoría de los que la cursan. Vuelvo en abril con comentarios sobre la parte de literatura… Hasta entonces.

 

                               Por Manuel Rodríguez Mazarro

Alguien dijo: “sobre las cosas que no se conocen siempre se tiene mejor opinión”. Pues eso me está ocurriendo entre conocidos amigos que nos cruzamos por la calle y -¡adiós!, saludamos sin saber quiénes somos, yo no puedo conocer a una persona con mascarilla, gorra y gafas de espejo, no capto la cara que puede ir dentro de tal envoltorio.

Admiro a las personas que te nombran e incluso te preguntan por la salud y repertorio familiar, –¡chico!, no podría haber sido rastreador de covid. Ya es otra cosa cuando se habla de hacerse el PCR o la complejidad del tipo y modelo de las mascarillas, las que se lavan y no, de marca, las gomas, las siniestras FFP2, fantasías artísticas, las he llegado a ver de esparto, estas son muy incómodas.

Entre los meses del año 2020 y lo que nos quede de este 2021-22, 23,… y por el camino que llevamos me figuro que para “rato”, no me refiero a aquél Sr. que pagaba con tarjetas “blandi-blub” y más eméritos.

Nuestros miedos tenemos al no ponerse de acuerdo los mandatarios, no se entienden, los engañan como “pardillos” que son, las mascarillas las revenden y con las vacunas nos están dando “gato por liebre”, la fe de los españoles es tan grande que: “ver oír y callar”, a veces se nos hinchan los ovarios del pentagrama y nos dan por “culillo” del frasco.

El tema tan complejo de la pandemia quien lo está pagando son las residencias de ancianos, hostelería en general, tiendas, comercios, familiares, economía y el estado depresivo que se encuentra el personal de nuestros hospitales. Hablando con uno de ellos, me dijo: “Envidio a los políticos, trabajan haciendo teatros y cobran más”.

El problema es mundial. En esta guerra que estamos pasando, observamos la falta de preparación y desconocimiento político, explicaciones de tener “cortas luces”, mandatarios que no se entienden entre ellos mismos… engañifas. –Si esta corona-vid, pandemia o “tío del saco” hubiese ocurrido en época de otros gobernantes sin coalición de “podemos y quitamos” ya hubiesen explotado. En ¡España se vivía mejor con…!

Y de la mascarilla, a los ruidos de las obras de calles Lope de Vega y San Marcos. ¡Empezaron el 10 de noviembre!… Verdaderamente nos encontramos entubados en la UVIS los supervivientes, sin ver el final del túnel.

El ruido es impresionante cuando cruzan los coches por los tableros de hierro, sonajeros en el silencio de nerviosas familias confinadas.

Mi abuela decía: “Aquél que del invierno salga, sin trampas, hambre y cuernos, podrá decir que se libró de los mismísimos infiernos.”