Manuel Rodríguez Mazarro

Tan rápido se cambian las formas y maneras de vivir como la evolución de nuestra mentalidad. Se pasó el aroma navideño. Los ocho meses, 254 días en funciones sin funcionar los políticos de altura y cobrando. Ya nos encontramos en el año 20-20, nueva década, bisiesto para más “inri”. En muchas cosas fuimos a mejor, sobre todo en tecnología, igual que en otras, como en comportamiento, civismo y educación, andamos como los cangrejos.   

Se me rompió el ordenador y recurrí a mi artilugio “Hispano-Olivetti”, máquina de escribir que compré a Teódulo González, tienda en la calle Toledo. La conservo  posiblemente momificada como el Caudillo. –¡Sorpresa!, aún recordaba sus formas y manejo. De momento me sacó del atolladero y crucé los dedos para un futuro próximo.  

Viene a cuento por recuerdos y cambios que los mayores estamos atravesando y con la rapidez que se realiza la transformación de políticos actuales a la “sopa boba” comparados con aquellos que no tenían ni sueldo. Estas cosas de la coalición es el arte de llevar el zapato izquierdo en el pie derecho sin que salgan juanetes.

Aunque vivamos en Manzanares no deja de ser un pueblo de Castilla-La Mancha, con sus muchos regidores que gobiernan que son los que manejan el dinero de nuestros impuestos y los ingresos son los mismos. Es un pensamiento que me hago cuando el hemiciclo del congreso se queda chico, los dineros que nos debe costar mantener todo aquél colegio insultándose mutuamente, el de “me importa un comino” y se llaman “señoría”.

 El resultado de este negocio está claro, al final nos llaman la atención y tendremos que pagar los intereses del dinero que nos prestaron. –¡resultado y acuerdo!, subida de impuestos, con todo lo que nos dijeron en las varias elecciones.

En ocasiones, en mi propio pueblo, cuando veo en los plenos lo expuesto en acuerdos, movimiento de fichas del puzle, los sudockus, juntas y pegas. Pienso que todo está manipulado, estudiadas las preguntas y respuestas con anterioridad, por lo tanto el secretario anota, por unanimidad, no hay más que rascar.

“Moraleja”: –Volviendo al movimiento político de la metamorfosis que actualmente dirigirán las mesas con el nuevo presidente que serán varios, después del letargo del capullo a la mariposa, opino que es cuestión de magia. Son como los matrimonios actuales, se pueden tirar años de noviez, viviendo cada cual con sus padres. En cuanto deciden casarse y formar familia, no sé qué pasa, al poco tiempo deciden separarse y otra vez vuelven con los padres.

 

                                            

 

 

 

   

Consoly León Arias

 Tras días de reuniones familiares y celebraciones, el 2020 comienza de igual modo que se despidió, afrontando nuevos gastos, aunque esta vez, por una maravillosa causa. Un nacimiento.
La reflexión me asaltó, adquiriendo un regalo para un neonato, que entre oropeles, encajes y fragancia de Nenuco, me sumergía de lleno, en este fenómeno consumista que engulle nuestra sociedad, a golpe de tarjeta de crédito.    
Veloz, me dirigí al hospital para conocer al nuevo retoño de la familia, enredada en el fulgor que desprendía el obsequio que me acompañaba.
Una vez en la maternidad, mi sorpresa se incrementó al encontrar abarrotada una pequeña habitación, con infinidad de presentes para un rorro y su madre, a los cuales era complicado acceder entre la muchedumbre, creando un ambiente de hostilidad para el recién nacido. 
 Observé atónita la escena, desde una esquina de la habitación, reconvertida en el camarote de los hermanos Marx, donde el ambiente se iba cargando con una  mezcla indescriptible de perfumes, el incómodo olor a tabaco impregnado en las ropas de los fumadores, los estornudos anunciantes de los primeros resfriados del año, las voces desproporcionadas de los congregados en aquel cubículo, tan nocivas para el pequeño, a lo que se sumaron los omnipresentes e inoportunos sonidos de WhatsApp, como una gran falta de respeto. 

Deberíamos reflexionar y tener la valentía de saber decir NO, cuando la situación nos supera, o simplemente, necesitamos un poco de calma para asimilar los acontecimientos

Por si este escándalo fuese poco, la mitad de los presentes se encontraban realizando fotos y videos, a una bellísima criatura, tan pequeña como indefensa, cuando afortunadamente, entró en escena una matrona, invitando a desalojar aquella habitación y procurar el descanso de la madre y su querubín que comenzaba a llorar, como muestra del agobio, lo que su madre remedió, como sólo las madres saben hacer, con mucho amor, ante la impasibilidad de las visitas, reacias a marcharse.      
He de señalar, que como madre que soy de un precioso niño, dicha circunstancia no me era ajena, pues la viví de un modo semejante en mi momento. Ante esta situación que puede tornarse incómoda para los verdaderos protagonistas del momento, deberíamos reflexionar y tener la valentía de saber decir NO, cuando la situación nos supera, o simplemente, necesitamos un poco de calma para asimilar los acontecimientos, y disfrutar de los primeros gestos de nuestro hijo.        
¿Somos capaces de empatizar con el recién nacido y su madre?, ¿Alguien observa que está en juego la salud del bebé cuando lo exponemos al contacto de la multitud?,  ¿Sabemos que el ruido desfavorece la lactancia materna?, ¿Tenemos presente que un neonato y su madre necesitan tiempo para adaptarse a su nueva realidad y conocerse?.       
Estoy de acuerdo, en que a veces actuamos así movidos por la alegría, pero no debemos olvidar  ser coherentes y consecuentes, pensando siempre en el bienestar de madre e hijo.
Desde estas líneas aplaudo el encomiable trabajo que realiza el personal sanitario, y especialmente, las matronas/es y enfermeras/os, distinguidos en este 2020 por la OMS.
Gracias a ellos, las madres, vivimos del modo más idílico posible nuestra primera cita con el verdadero amor de nuestras vidas.  

 

Pablo Nieto-S. Gutiérrez

En el modelo educativo español se distinguen claramente dos etapas: (a) la obligatoria, entre los 6 y los 16 años, y (b) la optativa: universidad y formación profesional media y superior. Entre medias, o entre dos aguas, queda el Bachillerato, un nivel educativo de dos años tremendamente artificial, marcado, especialmente en el segundo curso, por la palabra EvAU (otrora PAU, PAEG o selectividad).

El Bachillerato parece el COU antiguo, pero ampliado y sin que, legalmente, posea esta condición.

En los centros, sin embargo, parecen no entender la condición posobligatoria y no necesariamente ligada a la universidad que tiene este nivel. Por ello, la enseñanza en estos dos años es manifiestamente mejorable… aunque no todo es culpa de los institutos, como ahora veremos.

En primer lugar, el Bachillerato se (mal) interpreta como una continuación de la ESO. Por ello, se sigue prestando una atención enfermiza a la asistencia y la participación en el aula. Mal inicio. Como enseñanza posobligatoria, sería conveniente dejar a juicio del alumno la asistencia (o no) a las lecciones. Así se refuerza la independencia del alumnado, lo que es muy necesario viendo el mal desempeño de este en instancias educativas superiores, y se hacen más fructíferas las clases.

Además, existe una fijación excesiva con la prueba final de Bachillerato (ahora llamada EvAU) y con su preparación. Por ello, temas cruciales se dejan sin estudiar “porque no caen en selectividad”. Craso error. No todo el mundo que hace Bachillerato entra en la Universidad; se puede estudiar también un módulo medio o superior. Por ello, no se entiende esta fijación con la selectividad. Desgraciadamente, el cada vez menor tiempo lectivo en 2.º de Bachillerato obliga a prescindir de ciertos contenidos, pero esto no debe ser óbice para que solo se estudien los conceptos claves. En lugar de seguir milimétricamente la hoja de cuestiones de la selectividad, se debería explicar un manual completo y dejar al alumnado (de nuevo, apostando por la independencia en esta etapa posobligatoria) elaborar el temario final —para selectividad— de la asignatura. Repito: entiendo la dificultad y el escaso tiempo para ello.

Como conclusión, simplemente quiero recalcar que es comprensible la postura docente ante la pifia legal y universitaria en la organización del Bachillerato y de la selectividad, respectivamente. Sin embargo, si esto descuida el propósito fundamental de un nivel educativo —enseñar y hacer madurar al alumnado—, entramos en el proceso actual: obviamos la “enseñanza de verdad” para resolver solo las cuestiones de selectividad. Los docentes deben luchar por volver a un modelo educativo que apueste por la independencia, la formación integral y la maduración del alumnado en el posobligatorio Bachillerato. Para ello, deberán enfrentarse a instancias superiores —universidades, Ministerio de Educación…— si lo creen conveniente. Solo así mejorará la educación de este nivel que, actualmente, se queda entre dos aguas.

 

 

María Teresa García Perales.

¡ Cuántas veces hemos deseado acabar por unos días con el estrés que desborda  nuestras vidas ¡ . De hecho, con frecuencia también nos quejamos del agobio que sufrimos a veces, y de las idas y venidas vespertinas a las que nos vemos obligados para llevar a nuestros hijos a las actividades extraescolares. Dicha situación cotidiana se ha visto interrumpida por un tiempo en que vivimos una situación excepcional, al haber sido suspendida la actividad lectiva presencial en nuestros centros educativos, como medida a causa del brote del viurs Covid-19.

Necesitamos un tiempo para adaptarnos a este cambio que supone en nuestras vidas estos días de aislamiento; de un día para otro las familias nos hemos visto en casa, viviendo una nueva situación que en principio,se prolongará quince días, los cuales nos ofrecen una valiosa oportunidad para aprender a gestionar este tiempo en casa de forma adecuada.

No estamos en vacaciones, por lo tanto, es importante que nuestros hijos sigan sus rutinas diarias, levantándose a la misma hora y llevando a cabo las tareas que les sean marcadas por sus maestros desde el centro, para así seguir con sus hábitos de estudio.

Afortunadamente, hoy en día existen plataformas educativas en cada comunidad autónoma, dependientes de las Consejerías de Educación, que permiten la comunicación directa de los docentes con las familias. En Castilla – La Mancha, la plataforma llamada Papas 2.0 facilita además la gestión administrativa de la mayoría de los procesos que son convocados regularmente a lo largo del curso: proceso de admisión, solicitud de ayudas, matriculaciones, etc…, se hacen fácilmente a través de esta vía.

En estos días, independientemente de que los maestros establezcan y marquen la actividad a realizar, los padres tendremos que marcar unas pautas básicas con nuestros hijos, manteniendo su rutina diaria: levantándose y acostándose a la misma hora y dedicando la mañana a desarrollar las tareas asignadas, intercalando momentos de descanso. De este modo, no perderán el ritmo y afrontarán la vuelta al colegio con menos dificultad.

El Gobierno ha decretado el estado de alarma, a partir del cual se limita el movimiento de las personas y la apertura de la mayoría de los establecimientos. Esto ha provocado una situación anómala en nuestras vidas, a la que no estamos acostumbrados, teniendo que quedarnos en casa, ya que es la única forma de contener la pandemia que nos asola.

Ante este gran cambio, debemos ser pacientes e intentar sacar todo lo positivo de esta experiencia. La tecnología nos ofrece la posibilidad de estar en contacto con nuestros familiares que están lejos y sacar el máximo rendimiento del tiempo con los que tenemos cerca, llevando a cabo actividades que normalmente tenemos poco tiempo para realizar, individual o conjuntamente. En estos días estamos viendo en balcones y ventanas la frase de “Todo irá bien” sobre un fondo de un arcoiris, una iniciativa que ha surgido en Italia y que los niños españoles también la están llevando a cabo.

Ojalá está situación nos fortalezca nuestra confianza y anime a sacar lo mejor de nosotros mismos. Confío en que así será.

 

Pedro Lozano Martín-Buro

La inercia más feroz del consumismo sigue con su azote y transforma todo lo que toca. Los conceptos de caducidad, corto plazo, falta de compromiso y cultura de lo provisional lisonjean a la familia. Me da igual su formato. Corre el riesgo de transformarse en una relación mercantil donde las relaciones afectivas se miden en términos de costo y beneficio o pensión por alimentos, donde cada socio puede proponer su disolución en cualquier momento. Los hijos son, ante todo, un objeto de consumo emocional. La esfera comercial lo impregna todo.

El amor y la comunicación fluida que sustentan la familia están bajo amenaza. El contacto personal pretende ser sustituido por emoticonos en grupos de WhatsApp. Familias en modo avión. Es el amor líquido de Zygmunt Bauman que lucha por quedarse.

En la sociedad líquida las familias deben ser flexibles ¿Qué significa ser flexible? según Bauman, sociólogo y filósofo polaco, significa no estar comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido. Como un líquido en un vaso. “Be water my friend” que decía Bruce Lee, ¿Lo recuerdan?, “Amigo sé como el agua, vacía tu mente, sé amorfo, moldeable como el agua. Si pones agua en una taza, toma la forma de la taza…”. El problema de esa flexibilidad es que el agua puede ajustarse y fluir hasta cualquier sitio, escurrirse por los más pequeños agujeros, ser vista en gotas o formar océanos, ejercer una gran violencia, o simplemente, crear una molesta gotera que va resquebrajando poco a poco lo recién pintado, la familia.

Pero soy optimista, hay Luz al final del túnel. Es fácil forjar una familia no líquida (sólida). En un pueblo como Manzanares es más sencillo. Al invertir menos tiempo en los traslados al trabajo, la escuela, la compra diaria o la realización de actividades lúdicas se puede conciliar más y se dispone de un tiempo extra que los habitantes de las grandes ciudades no gozan. Es una ventaja, valorémosla. No obstante, es fácil aliviar los efectos adversos de la sociedad líquida. Tome nota. Pasa por construir el hogar en un lugar de recreación compartida, de amor y amistad y no en un ámbito de disputas territoriales. Pasa por fomentar virtudes como la paciencia, el servicio, la humildad y la amabilidad. Por extirpar la envidia, el interés propio, la irritación y las cuentas del mal recibido. Pasa por estrechar los lazos, por comunicarse personalmente y promover el entendimiento y la colaboración. Y, especialmente, pasa por apostar por una relación comprometida a largo plazo, por una familia sólida, no líquida, con mucho Amor.

Hay Luz al final del túnel, así le dijo el desesperanzado Zygmunt Bauman al Papa Francisco en su encuentro privado el 20.09.2016 en Asís: “Gracias, porque Usted es para mí la Luz al final del túnel de la globalización negativa”. El respondió: “Nadie me dijo que estaba en el fondo de un túnel” Y Bauman salió al paso “Sí, pero como una Luz”.

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

El proyecto más ambicioso que se intentó implantar en Manzanares  en las últimas legislaturas municipales en las que ostentó la alcaldía Miguel Ángel Pozas, fue la Ciudad del Transporte. Era la estrella del programa electoral del PSOE en varias campañas electorales (entre 1999 y 2007), y sin duda, ilusionó a la gran mayoría de nuestros vecinos.

A pesar del enorme monto económico que suponía la urbanización, más de 52 millones de euros, además del coste de expropiación de los terrenos (166 Ha). se percibía como viable en aquellos  años  de bonanza económica que caracterizaron el principio de este siglo. Sin embargo, los impedimentos de administraciones públicas no favorables al equipo municipal y más tarde la brusca irrupción de la crisis de 2008, eliminaron la posibilidad de que ese emblemático proyecto se convirtiera en realidad.

Las zancadillas políticas y la depresión económica se llevaron por delante el proyecto mejor concebido  y la mejor propuesta de desarrollo y de  futuro que en el periodo democrático se ha planteado en Manzanares.

Si se hubiera hecho realidad, probablemente habría supuesto el despegue definitivo con respecto a los municipios vecinos y, hay que decirlo, competidores en la captación de empresas y puestos de trabajo.

No obstante, una parte importante de los terrenos donde se pretendió ubicar la Ciudad del Transporte se adquirieron por la empresa promotora “Gestión Proyectos y Control” (GPC), aproximadamente unas 57 Ha, y mantienen su calificación como suelo rústico. Están situados en el margen derecho de la  A4, con casi 2 kilómetros de fachada a esa Autovía entre el cruce con la A 430 y el nudo de cambio de sentido  de la Venta del Tizón.

Esos terrenos que se iban a recalificar como de uso industrial, siguen siendo muy valiosos, suponen un escaparate a una de las vías de tráfico donde circula un mayor número de vehículos en nuestro país, precisamente en el cruce con otra autovía importante. No hay mejor suelo en nuestra provincia para la ubicación de empresas relacionadas con el sector del transporte. Quizás todavía pueda proponerse en una próxima legislatura, sino un proyecto de tanta envergadura como el que se intentó llevar a cabo en su día,  sí algo más limitado, con  viabilidad económica, para aprovechar unos terrenos con tan buenas expectativas y tan estratégicamente situados. Está bien que se cree suelo industrial y se desarrollen sectores como el 5, en la salida a Argamasilla de Alba, o junto a la carretera de Alcázar, pero esas ubicaciones  tienen mucho menos atractivo que la que se eligió para la fallida Ciudad del Transporte.

                                                                        

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

Es bastante difícil y duro de asimilar que en el periodo en el cual una persona tiene más necesidad de privacidad e intimidad, que es sin duda  cuando tienen que hospitalizarla o  ingresarla en una residencia de mayores,  este obligada a compartir habitación y aseo con otra persona desconocida y extraña para ella.

Es evidente que las razones de ese sinsentido en la sanidad y en las residencias de mayores públicas, son de tipo económico y presupuestario. No obstante, se argumenta que eso no es lo fundamental, que lo importante es la calidad de la atención sanitaria, la inversión en tecnologías avanzadas, el contar con personal sanitario cualificado, y es cierto que en España estamos en todo eso a un buen nivel, y con respecto a los mayores, que es un privilegio tener una plaza en una residencia pública, dada su escasez.        

Sin embargo, en hospitales y  residencias privadas se ofertan habitaciones individuales, porque los usuarios consideran que no es razonable a estas alturas del siglo XXI, tener que soportar, estando hospitalizado o ingresado en una residencia, las molestias y la incomodidad añadida de un compañero de habitación indeseado,  con problemas y costumbres distintas de las propias, con horarios y visitas que pueden hacerse insufribles, con el riesgo de infecciones y la falta de privacidad e intimidad elementales.

En estos momentos, en los que hay tanto rigor y exigencia  en lo relativo a la protección de datos, no es comprensible que en un hospital público, personas ajenas tengan que presenciar y conocer el proceso de la enfermedad y de la curación de otra persona, o que alguien en la etapa final de su existencia tenga que compartir sus hábitos de vida con el compañero que aleatoriamente le adjudiquen.

Si se reconoce, como no puede ser de otro modo, la realidad y la necesidad de que un porcentaje muy elevado de las habitaciones en estos centros públicos sean individuales, en beneficio del bienestar y la dignidad de los usuarios, habrá que  priorizar y destinar los presupuestos precisos para que en un plazo posible y razonable se pueda corregir la situación actual. Es obvio que hay muchas partidas en los presupuestos de las administraciones públicas que no son tan importantes como las referidas y de las que podrían detraerse cantidades significativas para destinarlas a que las personas que tienen que ingresar en un hospital o ir a vivir a una residencia de mayores lo hagan con la mayor dignidad y confortabilidad posibles.

Sería deseable que tanto en nuestro Hospital Virgen de Altagracia, como en la Residencia de Mayores “Los Jardines”, que ahora va a ampliarse en 30 habitaciones dobles, en un futuro no muy lejano, la mayor parte de esas habitaciones se pudieran convertir en individuales.

 

 

                       

                                                                         

 Pablo Nieto-S. Gutiérrez

El hombre es, por naturaleza, un ser político. (Aristóteles)

En el siglo IV a.C., el genial filósofo griego Aristóteles sentenciaba así el afán humano por relacionarse con otros de su misma especie. El ser humano, dice Aristóteles, necesita, para serlo, de la interacción con otros humanos. Si no, no puede desarrollarse. Debido a ello, surgieron –y siguen surgiendo– diferentes agrupaciones de seres humanos. En la Antigua Grecia, las ciudades, polis, eran entidades independientes. Para administrarlas, surgieron distintas instituciones, cambiantes según el territorio, que dieron lugar a la ‹‹política››, que quiere decir etimológicamente ‹‹de la polis››. Actualmente, es política todo aquello relacionado con la administración de un determinado territorio.

Parece lógico que la política actual, fundamentada en un sistema democrático –donde el control lo tiene el pueblo– como otrora se fundamentó en monarquías autoritarias, dictaduras o repúblicas, se ocupe de asuntos relevantes para el conjunto de los ciudadanos del territorio correspondiente… pero los datos empíricos -medios de comunicación locales, regionales y nacionales– desmienten este razonamiento tan pleno de sentido.

Nuestros actuales políticos, en todos los niveles de la administración y salvando honrosas excepciones que no hacen sino confirmar la regla, han prostituido la idea original de la política y ahora se dedican a “aparentar” –o, como ahora se dice por influencia del inglés, al “postureo” –, a vender logros insignificantes que enmascaran en cierto modo, especialmente a ojos del ciudadano carente del sentido crítico suficiente, la casi inexistente labor legislativa (hacer leyes) y ejecutiva (gobernar) de la que sí deberían presumir. Como un asunto solo teóricamente explicado –máxime si este es una crítica– es fácilmente discutible, haré caso del adagio latino facta, non verba (‹‹hechos, no palabras››) y pondré dos ejemplos, uno reprochable a la administración estatal y otro a la municipal.

1.- Tras cinco meses de legislatura, se han convocado nuevas elecciones generales. Las culpas se reprochan recíprocamente, sin que nadie asuma la propia. Nos bombardearán con vacuas justificaciones y nos intentarán convencer de su inocencia para condena del resto. Loable postureo para justificar una hecatombe… ¿Qué se ha hecho en 5 meses? ¿Dónde están las leyes del ‹‹legislativo››? ¿Y los presupuestos del ‹‹ejecutivo››?… ¿Qué se ha hecho de política, de la polis –del Estado–, en 5 meses? Nada, pura apariencia. Por hurgar en la herida, podríamos decir también que llevamos cinco largos años con pocas iniciativas, en general, pero lo acaecido en los últimos meses es sencillamente una desvergüenza.

2.- Durante las pasadas fiestas patronales, en el celebradísimo y concurridísimo Grand Prix, vimos competir a seis equipos, cuatro de ellos masculinos, uno femenino y tan solo uno mixto. Pero, oiga Vd., luego se llenan la boca con la palabra igualdad (que no se consigue diciendo “todos y todas”, “amigxs”, “guapos/as”, “portavoza” o inventos idiomáticos similares), con que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y con que hay que luchar por hacerlos efectivos. Y está bien que lo hagan. Porque es verdad. Pero, realmente, cuando se trata de asuntos de la polis, de política, nadie mueve un dedo para evitar el absurdo de tener equipos con integrantes únicamente de uno u otro sexo. ¿Tan difícil era cambiar las bases y exigir que los equipos fueran mixtos? Respondo yo: No. Pero no estamos para eso, no para asuntos políticos. Lo estamos para hacer declaraciones y decir qué bonita la plaza llena de gente (lo que no era mentira), qué éxito, un año más, el Grand Prix. Lo estamos para el postureo.

Vistos estos ejemplos –absoluta punta del iceberg­–, quizás fuera el momento de reclamar que nuestros representantes se dedicaran a lo que deben, a la política, a los asuntos de su administración. Y también de pedirles que dejaran de perder tiempo en aparentar tocar bagatelas mientras las sinfonías se quedan en la carpeta.

 

 

Pedro Lozano Martín-Buro

Las novelas distópicas son un género literario que describe sociedades hipotéticas indeseables. Son conocidas “1984” de George Orwell donde un partido político controla todo bajo la atenta y constante mirada de un Gran Hermano que todo lo ve. Otra fue “Fahrenheit 451” donde Montag, el protagonista, era un bombero cuyo trabajo consistía en perseguir y quemar todos los libros prohibidos de su país para evitar que la gente y el pueblo pensara. Nadie conversaba, nadie criticaba nada. Su autor, Ray Bradbury falleció en 2012 pero si hubiera conocido lo que está pasando en Manzanares con el equipo femenino de niñas “el Handball” le hubiera dado para un nuevo libro. Seguro. El argumento sería el siguiente, Manzanares el pueblo donde niñas de 11 años no pueden hacer deporte, porque el deporte educa y no quieren educar, porque los deportes en equipo generan compañerismo y eso no beneficia a nadie. Imagino la portada del libro, un cartel enmohecido, a modo luterano, clavado en la puerta del Ayuntamiento, donde se pudiese leer “Se prohíbe a las niñas jugar al balón, apúntenlas a corte y confección”.  Esto es ficción, pura distopía.

La realidad es otra, aunque surrealista. De risa. Júzguenla. Se ha generado una polémica entre el Ayuntamiento de Manzanares y un Club de Balonmano que se llama Handball Femenino que nadie entiende muy bien. Sí se conocen las consecuencias, una de ellas es que 35 niñas de 11 a 15 años no pueden entrenar en su pueblo. Les dicen que no hay pistas ni horarios disponibles para ellas y se tienen que ir a la localidad de Llanos o a Membrilla. Sin embargo, sí hay instalaciones disponibles para las juveniles y senior del mismo equipo, las mayores. Suena raro. Unas sí, otras no ¿Quién lo entiende? Yo no. Desde la barrera, en esta época de octubre, con el vino fermentando, nos trae a la memoria tufos pasados. Suena a García Berlanga, a la Escopeta nacional. Las excusas dadas por la concejalía de deportes no son muy convincentes, que si hay una escuela de balonmano, que si las niñas pertenecen a un club privado que le hace la competencia al Ayuntamiento de Manzanares, que si tienen ánimo de lucro. Me quedo pasmado, como tú.

Detrás hay 35 niñas, con sus padres, madres, abuelos y abuelas. Imagínense su jornada llevando a las niñas al cole, el trabajo, preparar la comida, la merienda, la cena, hacer las tareas, la casa, la compra, el banco, las clases de inglés, música, catequesis, matemáticas, y ahora, de premio, por un sinsentido de no sé qué parte, por un calentón de alguno que no viene al caso, tienen que llevar a sus niñas a hacer deporte con sus amigas a Llanos porque en su pueblo no pueden practicarlo. Simplemente bochornoso. Antología del disparate.

Comparto la opinión del Ayuntamiento que lo mejor es la unidad, que son pocas las ciudades que están en esta situación, que la escuela de balonmano funciona bien. Totalmente de acuerdo. Si alguien quiere formar un club privado, el Ayuntamiento debe apoyarlo, no sostenerlo. Lo compro. No me meto en la disparidad de subvenciones, 29.000€ para la escuela de balonmano frente a 2.000€ para el Handball. Vale, acepto pulpo como animal de compañía. Pero, chist, lo que es inaceptable es por poner palos en las ruedas a niñas de 11 años, no dejarles jugar, hacer de tu capa un sayo y no solucionar los problemas. Parece un chiste de Gila, “si no sabe aguantar una broma, márchese del pueblo”. Lamentablemente, no es una broma. Me indigna, no lo entiendo. Arreglarlo no deber ser tan difícil. Bastaría dialogar y ofrecer en vez de imponer. Yo apoyo al Balonmano en Manzanares.

 

 

Consoly León Arias

   Las nuevas tecnologías, tan necesarias y presentes en nuestros días, desde las postrimerías del pasado siglo, nos ofrecen múltiples posibilidades, siendo quizás la más destacadas, las de conectar a las personas entre sí, con inmediatez de esta era digital, fruto del desarrollo de nuestra sociedad, y su vinculación con el  conocimiento y uso de Internet, como herramienta fundamental.    
Por el contrario, también encontramos frecuentemente, la mala praxis de algunos usuarios, que no saben ni cómo, ni cuándo, desconectar.      

Pero, ¿realmente podemos/queremos desconectar de nuestros dispositivos digitales?, ¿nos apetece apartarnos de las nuevas tecnologías?, ¿es saludable estar 24 horas “conectado”?,          
¿qué interés nos empuja a estar permanentemente “disponibles” o “en línea”?.     
Parafraseando al gran filósofo Aristóteles: en el término medio está la virtud; y es que lógicamente, el buen uso de las nuevas tecnologías, puede dotarnos de infinitas oportunidades  lúdicas y/o laborales, e introducirnos más si cabe en la sociedad del bienestar, pero teniendo presente la “evasión”  de esa “ otra realidad”, para que nuestro cerebro descanse, y podamos disfrutar de lo que nos rodea,  que a menudo eludimos, para priorizar la inteligencia artificial, y haciendo caso omiso de las relaciones humanas, lo verdaderamente importante.     

No viaja más quien más fotos sube a “la nube”, ni es mejor o más eficiente el que nos responde inmediatamente a un WhatsApp.

Actualmente, estar “a un clic” del e. Mail, cualquier red social, o el teléfono móvil, va asociado con la distinción de una persona; pero jamás debemos olvidar que si estar “disponibles” para “ayudar” a otros es una actitud solidaria, también lo es “estar” para nosotros mismos, dedicándonos un poco de tiempo.
Hemos de reivindicar así, mediante nuestra actitud, el derecho a   nuestro espacio e intimidad, y por consiguiente, debemos permitirnos desconectar de todo, ponernos en “modo off” y vibrar con una puesta de sol, una conversación con amigos, la lectura de un buen libro, practicar deporte, o escuchar música.        
Lamentablemente, la realidad puede superar a la ficción en el universo digital. Así las cosas, no viaja más quien más fotos sube a “la nube”, ni es mejor o más eficiente el que nos responde inmediatamente a un WhatsApp.   
Las nuevas tecnologías en las cuales nos desenvolvemos, nos ayudan a responsabilizarnos  del uso que hacemos de ellas, poniendo limitaciones para no caer en la esclavitud de lo que algunos denominan una nueva forma de vida.   
En medio de esta vorágine, nos cuesta imaginar como hace cierto tiempo, nuestros padres o abuelos podían prescindir del teléfono (fijo), o incluso, esperasen semanas para poder leer determinada correspondencia.
En estos instantes tenemos el “privilegio”, de “contactar” ipso facto con personas próximas o remotamente alejadas de nosotros, geográficamente hablando, conocidas o desconocidas, asumiendo hasta donde queremos llegar con la utilización de estas “modernas herramientas”, para no exponernos demasiado al universo virtual, que amenaza con atraparnos con sus hechizantes “cantos de sirena”.         
En definitiva, hemos de reflexionar y concienciarnos de que las nuevas tecnologías, siempre tan “disponibles” para    facilitarnos la existencia, pueden entrañar riesgos, resultando un arma de doble filo si no se emplean correctamente.    
Somos “libres” para decidir quedarnos “enganchados” o tener vida propia.

¿Desconectamos?