Consoly León Arias

 Tras días de reuniones familiares y celebraciones, el 2020 comienza de igual modo que se despidió, afrontando nuevos gastos, aunque esta vez, por una maravillosa causa. Un nacimiento.
La reflexión me asaltó, adquiriendo un regalo para un neonato, que entre oropeles, encajes y fragancia de Nenuco, me sumergía de lleno, en este fenómeno consumista que engulle nuestra sociedad, a golpe de tarjeta de crédito.    
Veloz, me dirigí al hospital para conocer al nuevo retoño de la familia, enredada en el fulgor que desprendía el obsequio que me acompañaba.
Una vez en la maternidad, mi sorpresa se incrementó al encontrar abarrotada una pequeña habitación, con infinidad de presentes para un rorro y su madre, a los cuales era complicado acceder entre la muchedumbre, creando un ambiente de hostilidad para el recién nacido. 
 Observé atónita la escena, desde una esquina de la habitación, reconvertida en el camarote de los hermanos Marx, donde el ambiente se iba cargando con una  mezcla indescriptible de perfumes, el incómodo olor a tabaco impregnado en las ropas de los fumadores, los estornudos anunciantes de los primeros resfriados del año, las voces desproporcionadas de los congregados en aquel cubículo, tan nocivas para el pequeño, a lo que se sumaron los omnipresentes e inoportunos sonidos de WhatsApp, como una gran falta de respeto. 

Deberíamos reflexionar y tener la valentía de saber decir NO, cuando la situación nos supera, o simplemente, necesitamos un poco de calma para asimilar los acontecimientos

Por si este escándalo fuese poco, la mitad de los presentes se encontraban realizando fotos y videos, a una bellísima criatura, tan pequeña como indefensa, cuando afortunadamente, entró en escena una matrona, invitando a desalojar aquella habitación y procurar el descanso de la madre y su querubín que comenzaba a llorar, como muestra del agobio, lo que su madre remedió, como sólo las madres saben hacer, con mucho amor, ante la impasibilidad de las visitas, reacias a marcharse.      
He de señalar, que como madre que soy de un precioso niño, dicha circunstancia no me era ajena, pues la viví de un modo semejante en mi momento. Ante esta situación que puede tornarse incómoda para los verdaderos protagonistas del momento, deberíamos reflexionar y tener la valentía de saber decir NO, cuando la situación nos supera, o simplemente, necesitamos un poco de calma para asimilar los acontecimientos, y disfrutar de los primeros gestos de nuestro hijo.        
¿Somos capaces de empatizar con el recién nacido y su madre?, ¿Alguien observa que está en juego la salud del bebé cuando lo exponemos al contacto de la multitud?,  ¿Sabemos que el ruido desfavorece la lactancia materna?, ¿Tenemos presente que un neonato y su madre necesitan tiempo para adaptarse a su nueva realidad y conocerse?.       
Estoy de acuerdo, en que a veces actuamos así movidos por la alegría, pero no debemos olvidar  ser coherentes y consecuentes, pensando siempre en el bienestar de madre e hijo.
Desde estas líneas aplaudo el encomiable trabajo que realiza el personal sanitario, y especialmente, las matronas/es y enfermeras/os, distinguidos en este 2020 por la OMS.
Gracias a ellos, las madres, vivimos del modo más idílico posible nuestra primera cita con el verdadero amor de nuestras vidas.  

 

Pablo Nieto-S. Gutiérrez

En el modelo educativo español se distinguen claramente dos etapas: (a) la obligatoria, entre los 6 y los 16 años, y (b) la optativa: universidad y formación profesional media y superior. Entre medias, o entre dos aguas, queda el Bachillerato, un nivel educativo de dos años tremendamente artificial, marcado, especialmente en el segundo curso, por la palabra EvAU (otrora PAU, PAEG o selectividad).

El Bachillerato parece el COU antiguo, pero ampliado y sin que, legalmente, posea esta condición.

En los centros, sin embargo, parecen no entender la condición posobligatoria y no necesariamente ligada a la universidad que tiene este nivel. Por ello, la enseñanza en estos dos años es manifiestamente mejorable… aunque no todo es culpa de los institutos, como ahora veremos.

En primer lugar, el Bachillerato se (mal) interpreta como una continuación de la ESO. Por ello, se sigue prestando una atención enfermiza a la asistencia y la participación en el aula. Mal inicio. Como enseñanza posobligatoria, sería conveniente dejar a juicio del alumno la asistencia (o no) a las lecciones. Así se refuerza la independencia del alumnado, lo que es muy necesario viendo el mal desempeño de este en instancias educativas superiores, y se hacen más fructíferas las clases.

Además, existe una fijación excesiva con la prueba final de Bachillerato (ahora llamada EvAU) y con su preparación. Por ello, temas cruciales se dejan sin estudiar “porque no caen en selectividad”. Craso error. No todo el mundo que hace Bachillerato entra en la Universidad; se puede estudiar también un módulo medio o superior. Por ello, no se entiende esta fijación con la selectividad. Desgraciadamente, el cada vez menor tiempo lectivo en 2.º de Bachillerato obliga a prescindir de ciertos contenidos, pero esto no debe ser óbice para que solo se estudien los conceptos claves. En lugar de seguir milimétricamente la hoja de cuestiones de la selectividad, se debería explicar un manual completo y dejar al alumnado (de nuevo, apostando por la independencia en esta etapa posobligatoria) elaborar el temario final —para selectividad— de la asignatura. Repito: entiendo la dificultad y el escaso tiempo para ello.

Como conclusión, simplemente quiero recalcar que es comprensible la postura docente ante la pifia legal y universitaria en la organización del Bachillerato y de la selectividad, respectivamente. Sin embargo, si esto descuida el propósito fundamental de un nivel educativo —enseñar y hacer madurar al alumnado—, entramos en el proceso actual: obviamos la “enseñanza de verdad” para resolver solo las cuestiones de selectividad. Los docentes deben luchar por volver a un modelo educativo que apueste por la independencia, la formación integral y la maduración del alumnado en el posobligatorio Bachillerato. Para ello, deberán enfrentarse a instancias superiores —universidades, Ministerio de Educación…— si lo creen conveniente. Solo así mejorará la educación de este nivel que, actualmente, se queda entre dos aguas.

 

 

María Teresa García Perales.

¡ Cuántas veces hemos deseado acabar por unos días con el estrés que desborda  nuestras vidas ¡ . De hecho, con frecuencia también nos quejamos del agobio que sufrimos a veces, y de las idas y venidas vespertinas a las que nos vemos obligados para llevar a nuestros hijos a las actividades extraescolares. Dicha situación cotidiana se ha visto interrumpida por un tiempo en que vivimos una situación excepcional, al haber sido suspendida la actividad lectiva presencial en nuestros centros educativos, como medida a causa del brote del viurs Covid-19.

Necesitamos un tiempo para adaptarnos a este cambio que supone en nuestras vidas estos días de aislamiento; de un día para otro las familias nos hemos visto en casa, viviendo una nueva situación que en principio,se prolongará quince días, los cuales nos ofrecen una valiosa oportunidad para aprender a gestionar este tiempo en casa de forma adecuada.

No estamos en vacaciones, por lo tanto, es importante que nuestros hijos sigan sus rutinas diarias, levantándose a la misma hora y llevando a cabo las tareas que les sean marcadas por sus maestros desde el centro, para así seguir con sus hábitos de estudio.

Afortunadamente, hoy en día existen plataformas educativas en cada comunidad autónoma, dependientes de las Consejerías de Educación, que permiten la comunicación directa de los docentes con las familias. En Castilla – La Mancha, la plataforma llamada Papas 2.0 facilita además la gestión administrativa de la mayoría de los procesos que son convocados regularmente a lo largo del curso: proceso de admisión, solicitud de ayudas, matriculaciones, etc…, se hacen fácilmente a través de esta vía.

En estos días, independientemente de que los maestros establezcan y marquen la actividad a realizar, los padres tendremos que marcar unas pautas básicas con nuestros hijos, manteniendo su rutina diaria: levantándose y acostándose a la misma hora y dedicando la mañana a desarrollar las tareas asignadas, intercalando momentos de descanso. De este modo, no perderán el ritmo y afrontarán la vuelta al colegio con menos dificultad.

El Gobierno ha decretado el estado de alarma, a partir del cual se limita el movimiento de las personas y la apertura de la mayoría de los establecimientos. Esto ha provocado una situación anómala en nuestras vidas, a la que no estamos acostumbrados, teniendo que quedarnos en casa, ya que es la única forma de contener la pandemia que nos asola.

Ante este gran cambio, debemos ser pacientes e intentar sacar todo lo positivo de esta experiencia. La tecnología nos ofrece la posibilidad de estar en contacto con nuestros familiares que están lejos y sacar el máximo rendimiento del tiempo con los que tenemos cerca, llevando a cabo actividades que normalmente tenemos poco tiempo para realizar, individual o conjuntamente. En estos días estamos viendo en balcones y ventanas la frase de “Todo irá bien” sobre un fondo de un arcoiris, una iniciativa que ha surgido en Italia y que los niños españoles también la están llevando a cabo.

Ojalá está situación nos fortalezca nuestra confianza y anime a sacar lo mejor de nosotros mismos. Confío en que así será.

 

Pedro Lozano Martín-Buro

La inercia más feroz del consumismo sigue con su azote y transforma todo lo que toca. Los conceptos de caducidad, corto plazo, falta de compromiso y cultura de lo provisional lisonjean a la familia. Me da igual su formato. Corre el riesgo de transformarse en una relación mercantil donde las relaciones afectivas se miden en términos de costo y beneficio o pensión por alimentos, donde cada socio puede proponer su disolución en cualquier momento. Los hijos son, ante todo, un objeto de consumo emocional. La esfera comercial lo impregna todo.

El amor y la comunicación fluida que sustentan la familia están bajo amenaza. El contacto personal pretende ser sustituido por emoticonos en grupos de WhatsApp. Familias en modo avión. Es el amor líquido de Zygmunt Bauman que lucha por quedarse.

En la sociedad líquida las familias deben ser flexibles ¿Qué significa ser flexible? según Bauman, sociólogo y filósofo polaco, significa no estar comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido. Como un líquido en un vaso. “Be water my friend” que decía Bruce Lee, ¿Lo recuerdan?, “Amigo sé como el agua, vacía tu mente, sé amorfo, moldeable como el agua. Si pones agua en una taza, toma la forma de la taza…”. El problema de esa flexibilidad es que el agua puede ajustarse y fluir hasta cualquier sitio, escurrirse por los más pequeños agujeros, ser vista en gotas o formar océanos, ejercer una gran violencia, o simplemente, crear una molesta gotera que va resquebrajando poco a poco lo recién pintado, la familia.

Pero soy optimista, hay Luz al final del túnel. Es fácil forjar una familia no líquida (sólida). En un pueblo como Manzanares es más sencillo. Al invertir menos tiempo en los traslados al trabajo, la escuela, la compra diaria o la realización de actividades lúdicas se puede conciliar más y se dispone de un tiempo extra que los habitantes de las grandes ciudades no gozan. Es una ventaja, valorémosla. No obstante, es fácil aliviar los efectos adversos de la sociedad líquida. Tome nota. Pasa por construir el hogar en un lugar de recreación compartida, de amor y amistad y no en un ámbito de disputas territoriales. Pasa por fomentar virtudes como la paciencia, el servicio, la humildad y la amabilidad. Por extirpar la envidia, el interés propio, la irritación y las cuentas del mal recibido. Pasa por estrechar los lazos, por comunicarse personalmente y promover el entendimiento y la colaboración. Y, especialmente, pasa por apostar por una relación comprometida a largo plazo, por una familia sólida, no líquida, con mucho Amor.

Hay Luz al final del túnel, así le dijo el desesperanzado Zygmunt Bauman al Papa Francisco en su encuentro privado el 20.09.2016 en Asís: “Gracias, porque Usted es para mí la Luz al final del túnel de la globalización negativa”. El respondió: “Nadie me dijo que estaba en el fondo de un túnel” Y Bauman salió al paso “Sí, pero como una Luz”.

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

El proyecto más ambicioso que se intentó implantar en Manzanares  en las últimas legislaturas municipales en las que ostentó la alcaldía Miguel Ángel Pozas, fue la Ciudad del Transporte. Era la estrella del programa electoral del PSOE en varias campañas electorales (entre 1999 y 2007), y sin duda, ilusionó a la gran mayoría de nuestros vecinos.

A pesar del enorme monto económico que suponía la urbanización, más de 52 millones de euros, además del coste de expropiación de los terrenos (166 Ha). se percibía como viable en aquellos  años  de bonanza económica que caracterizaron el principio de este siglo. Sin embargo, los impedimentos de administraciones públicas no favorables al equipo municipal y más tarde la brusca irrupción de la crisis de 2008, eliminaron la posibilidad de que ese emblemático proyecto se convirtiera en realidad.

Las zancadillas políticas y la depresión económica se llevaron por delante el proyecto mejor concebido  y la mejor propuesta de desarrollo y de  futuro que en el periodo democrático se ha planteado en Manzanares.

Si se hubiera hecho realidad, probablemente habría supuesto el despegue definitivo con respecto a los municipios vecinos y, hay que decirlo, competidores en la captación de empresas y puestos de trabajo.

No obstante, una parte importante de los terrenos donde se pretendió ubicar la Ciudad del Transporte se adquirieron por la empresa promotora “Gestión Proyectos y Control” (GPC), aproximadamente unas 57 Ha, y mantienen su calificación como suelo rústico. Están situados en el margen derecho de la  A4, con casi 2 kilómetros de fachada a esa Autovía entre el cruce con la A 430 y el nudo de cambio de sentido  de la Venta del Tizón.

Esos terrenos que se iban a recalificar como de uso industrial, siguen siendo muy valiosos, suponen un escaparate a una de las vías de tráfico donde circula un mayor número de vehículos en nuestro país, precisamente en el cruce con otra autovía importante. No hay mejor suelo en nuestra provincia para la ubicación de empresas relacionadas con el sector del transporte. Quizás todavía pueda proponerse en una próxima legislatura, sino un proyecto de tanta envergadura como el que se intentó llevar a cabo en su día,  sí algo más limitado, con  viabilidad económica, para aprovechar unos terrenos con tan buenas expectativas y tan estratégicamente situados. Está bien que se cree suelo industrial y se desarrollen sectores como el 5, en la salida a Argamasilla de Alba, o junto a la carretera de Alcázar, pero esas ubicaciones  tienen mucho menos atractivo que la que se eligió para la fallida Ciudad del Transporte.

                                                                        

En el último mes ha estado de actualidad en los medios de comunicación la noticia de que volvemos a batir records de baja natalidad en nuestro país. Nacen menos niños al tiempo que aumenta la esperanza de vida lo que se salda con un progresivo envejecimiento de la población y una creciente despoblación en eso que ha dado en llamarse de manera recurrente “la España vaciada”. Es obvio que no podemos comparar (aún) Manzanares ni la provincia de Ciudad Real con otros territorios españoles en los que las comarcas se empobrecen irremediablemente y los pueblos languidecen hasta morir. No obstante muchas familias jóvenes tienen que hacer su vida ya fuera del pueblo, quizá en grandes ciudades ante la falta de oportunidades laborales. Pero sin duda, la tranquilidad y comodidad de localidades más “manejables” podría ser un activo para muchas familias con niños pequeños: la conciliación de la vida familiar y laboral es mucho más fácil, la cercanía de los abuelos, un entorno más próximo y cálido, una vivienda más asequible y un nivel de vida en general más barato; la confianza que da conocer a los vecinos, no tener que hacer largas distancias para ir a los colegios o a los puestos de trabajo, la posibilidad de que los niños jueguen más seguros y se relacionen con más libertad y confianza con otros niños… Si estas ventajas se complementaran con unos buenos servicios y comunicaciones, un comercio activo y una buena oferta cultural y de ocio no cabría duda de que la vida “en provincias” se haría mucho más atractiva para jóvenes familias.

Si los niños llenan las escuelas, las escuelas atraerán maestros y el hospital y otros servicios requerirá más contratación al tiempo que la vida económica y social del pueblo florecerá. Se abrirán negocios que satisfagan las necesidades de las familias y a su vez, éstos atraerán más familias y se consolidará la población.

La familia, qué duda cabe, es un activo.

La política municipal ha de ser, por tanto, dirigida a cuidar y mimar a la familia, con ventajas fiscales, ayudas para la vivienda, promoción de servicios deportivos, culturales y de ocio, ayudas a la conciliación y sobre todo poner en valor y ponderar en cada oportunidad que se presente la generosa contribución de las familias a la vida de la sociedades y de los pueblos.

Es verdad que las administraciones se desviven en todo lo que se refiere a la tercera edad, y hacen bien, o a colectivos de todo tipo. Echamos de menos, sin embargo, en más ocasiones de las que se dan, una política más visible y activa a favor de la familia. Y las familias son la vida de los pueblos. Son el presente y el futuro de Manzanares.

Grupo de voluntariado de Manos Unidas Manzanares

Desde el grupo de voluntariado de Manos Unidas de Manzanares os queremos hacer llegar a todos los miembros que formáis parte de la Asociación Cultural Tertulia XV nuestro más sentido agradecimiento.

Gracias de todo corazón, por el premio otorgado a nuestra organización a la mejor labor humanitaria en el año 2018,  referente al proyecto de mejora del acceso al agua potable en Masumba (Zambia).

Uno de los principales objetivos de Manos Unidas es ser transformadores: transformadores de la sociedad y no solamente asistenciales.

En 1939, el premio Nobel de literatura “John Steinbeck”,  exaltaba los valores de justicia y dignidad humana en su libro “Las uvas de la ira”. Estos mismos valores son los que proponemos para combatir la injusticia social y económica.  Creemos firmemente en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo; esto implica paliar el hambre y a su vez dar a conocer y visualizar estos graves problemas. No se puede ayudar desde el desconocimiento.

      Es por tanto primordial para nosotros, que el grupo tertulia XV, se haga eco de los proyectos en los que de manera incansable y altruista estamos trabajando codo a codo con las parroquias.

     Este premio, por su cuantía, ayudará a paliar el problema de desabastecimiento de agua en una aldea remota de Zambia, y con su difusión, a sensibilizar a nuestro pueblo sobre la realidad de los países del sur.

Nuevamente GRACIAS

 

 

 

 

 

                                                                                   

 Desde el grupo de voluntariado de manos unidas de Manzanares os queremos hacer llegar a todos los miembros que formáis parte de la asociación cultural tertulia XV nuestro más sentido agradecimiento.

Gracias de todo corazón, por el premio otorgado a nuestra organización a la mejor labor humanitaria en el año 2018 referente al proyecto de mejora del acceso al agua potable en Masumba (Zambia).

Uno de los principales objetivos de Manos Unidas es ser transformadores: transformadores de la sociedad y no solamente asistenciales.

En 1939, el premio Nobel de literatura “John Steinbeck” exaltaba los valores de justicia y dignidad humana en su libro “Las uvas de la ira”. Estos mismos valores son los que proponemos para combatir la injusticia social y económica.  Creemos firmemente en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo; esto implica paliar el hambre y a su vez dar a conocer y visualizar estos graves problemas. No se puede ayudar desde el desconocimiento.

Es por tanto primordial para nosotros, que el grupo tertulia XV se haga eco de los proyectos en los que de manera incansable y altruista estamos trabajando codo a codo con las parroquias.

Este premio, por su cuantía, ayudará a paliar el problema de desabastecimiento de agua en una aldea remota de Zambia, y con su difusión, a sensibilizar a nuestro pueblo sobre la realidad de los países del sur.

Nuevamente GRACIAS.

Grupo de voluntariado de Manos Unidas Manzanares

 

                                                                                   

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

Es bastante difícil y duro de asimilar que en el periodo en el cual una persona tiene más necesidad de privacidad e intimidad, que es sin duda  cuando tienen que hospitalizarla o  ingresarla en una residencia de mayores,  este obligada a compartir habitación y aseo con otra persona desconocida y extraña para ella.

Es evidente que las razones de ese sinsentido en la sanidad y en las residencias de mayores públicas, son de tipo económico y presupuestario. No obstante, se argumenta que eso no es lo fundamental, que lo importante es la calidad de la atención sanitaria, la inversión en tecnologías avanzadas, el contar con personal sanitario cualificado, y es cierto que en España estamos en todo eso a un buen nivel, y con respecto a los mayores, que es un privilegio tener una plaza en una residencia pública, dada su escasez.        

Sin embargo, en hospitales y  residencias privadas se ofertan habitaciones individuales, porque los usuarios consideran que no es razonable a estas alturas del siglo XXI, tener que soportar, estando hospitalizado o ingresado en una residencia, las molestias y la incomodidad añadida de un compañero de habitación indeseado,  con problemas y costumbres distintas de las propias, con horarios y visitas que pueden hacerse insufribles, con el riesgo de infecciones y la falta de privacidad e intimidad elementales.

En estos momentos, en los que hay tanto rigor y exigencia  en lo relativo a la protección de datos, no es comprensible que en un hospital público, personas ajenas tengan que presenciar y conocer el proceso de la enfermedad y de la curación de otra persona, o que alguien en la etapa final de su existencia tenga que compartir sus hábitos de vida con el compañero que aleatoriamente le adjudiquen.

Si se reconoce, como no puede ser de otro modo, la realidad y la necesidad de que un porcentaje muy elevado de las habitaciones en estos centros públicos sean individuales, en beneficio del bienestar y la dignidad de los usuarios, habrá que  priorizar y destinar los presupuestos precisos para que en un plazo posible y razonable se pueda corregir la situación actual. Es obvio que hay muchas partidas en los presupuestos de las administraciones públicas que no son tan importantes como las referidas y de las que podrían detraerse cantidades significativas para destinarlas a que las personas que tienen que ingresar en un hospital o ir a vivir a una residencia de mayores lo hagan con la mayor dignidad y confortabilidad posibles.

Sería deseable que tanto en nuestro Hospital Virgen de Altagracia, como en la Residencia de Mayores “Los Jardines”, que ahora va a ampliarse en 30 habitaciones dobles, en un futuro no muy lejano, la mayor parte de esas habitaciones se pudieran convertir en individuales.

 

 

                       

                                                                         

 Pablo Nieto-S. Gutiérrez

El hombre es, por naturaleza, un ser político. (Aristóteles)

En el siglo IV a.C., el genial filósofo griego Aristóteles sentenciaba así el afán humano por relacionarse con otros de su misma especie. El ser humano, dice Aristóteles, necesita, para serlo, de la interacción con otros humanos. Si no, no puede desarrollarse. Debido a ello, surgieron –y siguen surgiendo– diferentes agrupaciones de seres humanos. En la Antigua Grecia, las ciudades, polis, eran entidades independientes. Para administrarlas, surgieron distintas instituciones, cambiantes según el territorio, que dieron lugar a la ‹‹política››, que quiere decir etimológicamente ‹‹de la polis››. Actualmente, es política todo aquello relacionado con la administración de un determinado territorio.

Parece lógico que la política actual, fundamentada en un sistema democrático –donde el control lo tiene el pueblo– como otrora se fundamentó en monarquías autoritarias, dictaduras o repúblicas, se ocupe de asuntos relevantes para el conjunto de los ciudadanos del territorio correspondiente… pero los datos empíricos -medios de comunicación locales, regionales y nacionales– desmienten este razonamiento tan pleno de sentido.

Nuestros actuales políticos, en todos los niveles de la administración y salvando honrosas excepciones que no hacen sino confirmar la regla, han prostituido la idea original de la política y ahora se dedican a “aparentar” –o, como ahora se dice por influencia del inglés, al “postureo” –, a vender logros insignificantes que enmascaran en cierto modo, especialmente a ojos del ciudadano carente del sentido crítico suficiente, la casi inexistente labor legislativa (hacer leyes) y ejecutiva (gobernar) de la que sí deberían presumir. Como un asunto solo teóricamente explicado –máxime si este es una crítica– es fácilmente discutible, haré caso del adagio latino facta, non verba (‹‹hechos, no palabras››) y pondré dos ejemplos, uno reprochable a la administración estatal y otro a la municipal.

1.- Tras cinco meses de legislatura, se han convocado nuevas elecciones generales. Las culpas se reprochan recíprocamente, sin que nadie asuma la propia. Nos bombardearán con vacuas justificaciones y nos intentarán convencer de su inocencia para condena del resto. Loable postureo para justificar una hecatombe… ¿Qué se ha hecho en 5 meses? ¿Dónde están las leyes del ‹‹legislativo››? ¿Y los presupuestos del ‹‹ejecutivo››?… ¿Qué se ha hecho de política, de la polis –del Estado–, en 5 meses? Nada, pura apariencia. Por hurgar en la herida, podríamos decir también que llevamos cinco largos años con pocas iniciativas, en general, pero lo acaecido en los últimos meses es sencillamente una desvergüenza.

2.- Durante las pasadas fiestas patronales, en el celebradísimo y concurridísimo Grand Prix, vimos competir a seis equipos, cuatro de ellos masculinos, uno femenino y tan solo uno mixto. Pero, oiga Vd., luego se llenan la boca con la palabra igualdad (que no se consigue diciendo “todos y todas”, “amigxs”, “guapos/as”, “portavoza” o inventos idiomáticos similares), con que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y con que hay que luchar por hacerlos efectivos. Y está bien que lo hagan. Porque es verdad. Pero, realmente, cuando se trata de asuntos de la polis, de política, nadie mueve un dedo para evitar el absurdo de tener equipos con integrantes únicamente de uno u otro sexo. ¿Tan difícil era cambiar las bases y exigir que los equipos fueran mixtos? Respondo yo: No. Pero no estamos para eso, no para asuntos políticos. Lo estamos para hacer declaraciones y decir qué bonita la plaza llena de gente (lo que no era mentira), qué éxito, un año más, el Grand Prix. Lo estamos para el postureo.

Vistos estos ejemplos –absoluta punta del iceberg­–, quizás fuera el momento de reclamar que nuestros representantes se dedicaran a lo que deben, a la política, a los asuntos de su administración. Y también de pedirles que dejaran de perder tiempo en aparentar tocar bagatelas mientras las sinfonías se quedan en la carpeta.