Jesús Sánchez Migallón

La evolución que haya tomado la epidemia de coronavirus desde el día 20 de febrero que se entrega este escrito, hasta  marzo en que la REVISTA SIEMBRA llegue a sus manos, es imprevisible, desde que las medidas tomadas en China hayan sido efectivas y se produzca un descenso muy lento (nunca será de forma rápida) de los contagios y la desaparición de los casos que se están declarado en el resto del mundo, o por el contrario, que la epidemia siga un curso no controlable y se continúe extendiendo como lo hacen las olas de un lago en calma cuando tiramos una piedra.

Los coronavirus son una gran familia de virus que habitualmente afectan solo a los animales,

Algunos de ellos tienen la capacidad de trasmitirse de los animales a las personas, produciendo cuadros clínicos que van desde un resfriado común con tos, dificultad para respirar, fiebre y malestar general, hasta casos más graves produciendo neumonías, insuficiencia respiratoria severa, insuficiencia renal y llegar a la muerte, como ocurre con el actual coronavirus.

La trasmisión inicial se produjo desde animales infectados, y a partir de ello, se contagia de persona a persona por contacto directo de las secreciones respiratorias, la tos y estornudos, pareciendo poco probable, la trasmisión por el aire a distancias mayores de uno o dos metros.

Esta es la última epidemia. ¿Pero cuál es la primera de la que se tiene conocimiento? Fue la Peste de Atenas, en el siglo V a.C. en la que falleció una tercera parte de los habitantes de Grecia y cuyo origen fue un barco procedente de Etiopia.

Luego vendría la epidemia de Peste de Justiniano, en el siglo VI, que duro nada más y nada menos que 60 años, falleciendo unos 50 millones de personas. Solo en Constantinopla morían diariamente unas 10.000.

En el siglo XIV, una epidemia de Peste Bubónica asoló Europa, considerándose que su origen estaba en China (¡que coincidencia!) y traída por unos comerciantes genoveses.

Otra epidemia curiosa, la sífilis, enfermedad venérea por antonomasia, causó estragos en Europa, hay teorías de que la trajo Colón tras su descubrimiento, otras que ya existía en la vieja Europa.

En 1918 la mal llamada gripe española (España fue el único país que la reconoció, por estar Europa inmersa en la primera guerra mundial) y cuyo origen estaba en EEUU, mató a 40 millones de personas.

No podemos olvidar en este relato la epidemia de Legionella padecida en Manzanares en 2015 con la peculiaridad, que fue la que tuvo la tasa de más infectados por mil habitantes y la de menos mortalidad de las conocidas hasta ahora.

En su prevención todas estas enfermedades tienen algo en común, El aislamiento, que es apartar al enfermo (el que ya tiene síntomas de la enfermedad) del resto de la población. Y la cuarentena, nombre, cuyo origen está en los cuarenta días después del parto, y que en tiempos remotos se consideraba a la mujer impura y no se podía tener contacto con ella. O en los cuarenta días que Jesucristo pasó en el desierto. A diferencia del aislamiento, la cuarentena se impone a la persona sana, en el coronavirus, se estableció inicialmente en 14 días, pero últimamente se están ampliando a 21.

Mayte Criado

Tener una buena calidad y cantidad de sueño resulta fundamental para el correcto desarrollo emocional. Un tercio de nuestra existencia (220.000 horas en 60 años) nos la pasamos con los párpados cerrados, en un misterioso y desconocido estado que denominamos sueño, pero todo este tiempo es un tiempo activo y en él ocurren muchos cambios, tanto en las actividades mentales como en las funciones corporales, y todas ellas de enorme trascendencia para nuestro equilibrio físico y psíquico. Se puede decir, por tanto, que el sueño cumple una función reparadora para nuestro organismo, ayuda a la recuperación de energía, la termorregulación, la consolidación del aprendizaje y la memoria, entre otras muchas funciones.

Cada vez son más las personas que sufren de problemas crónicos relacionados con el sueño, fundamentalmente debidos al ajetreado ritmo de vida y situaciones de estrés que predominan en la sociedad actual. No dormir bien da lugar a la aparición de importantes consecuencias negativas para las salud; está demostrado que si nos mantenemos despiertos durante un período muy largo de tiempo o si intentamos suprimir el sueño de forma continuada, aparecerán alteraciones en nuestro organismo tales como un aumento de ansiedad e irritabilidad, problemas con la atención, concentración y memoria, perdida de reflejos, depresión y en casos severos incluso la muerte.

Si bien es cierto que todos podemos “perder el sueño” puntualmente, debido, por ejemplo, a situaciones que conllevan estrés, problemas de salud, consumo de ciertos medicamentos, demasiadas horas de trabajo, trabajo por turnos, beber alcohol, comer muy cerca de la hora de acostarse …, la mayoría de estas situaciones son puntuales. Cuando esto no es así, y el problema permanece en el tiempo o nos quedamos dormidos durante el día, roncamos o nos encontramos emocionalmente inestables, entonces tenemos que tomar medidas, pues pueden ser indicadores de alteraciones del sueño.

 Podemos diferenciar dos tipos principales de insomnio: insomnio de conciliación (cuando nos cuesta iniciar el sueño) e insomnio de mantenimiento (cuando nos cuesta mantenerlo y sufrimos varios despertares nocturnos). Ambos tipos resultan muy incapacitantes si se mantienen en el tiempo y requieren de ayuda profesional para poder experimentar mejorías. En muchas ocasiones, las personas con problemas de sueño recurren directamente a la medicación para solventar su malestar, pero no siempre esta es la opción más adecuada, ya que lo más importante es analizar cada caso de manera individualizada y tratar de encontrar el origen del problema. Además, es fundamental educar en la higiene del sueño y conocer cómo funciona nuestro cerebro para obtener información útil que nos ayudará a resolver de un modo más efectivo el tema del insomnio. En la mayoría de los casos, los problemas de sueño están producidos por una mala rutina de sueño y unos hábitos poco saludables que se pueden corregir con las pautas adecuadas.

Si usted o alguien de su entorno sufre de insomnio, no dude en contactar con algún Psicólogo de su zona o recomendar ayuda psicológica.

 

 

Javier Fernández Pacheco

Llevamos varios días de protestas de los agricultores, por los bajos que son los precios a los que se les compra su producto.

Es cierto que, si comparamos esos precios con los precios finales que vemos en el supermercado, la diferencia es abismal. Los telediarios hablan de subidas del 600% desde el precio en origen hasta el lineal del supermercado o la frutería.

Estaba hace unos días en clase de “Finanzas corporativas para la toma de decisiones” cuando se me ocurrió preguntar a mis alumnos si alguien conocía lo que era un análisis DAFO. Y me sorprendió que todos, absolutamente todos los alumnos en clase conocían esta herramienta. Lo que nos puede dar una idea del grado de implantación que tiene en la actualidad.

Para los legos en la materia, DAFO son las iniciales de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades y se trata de realizar dos análisis.

Un primer análisis interno en el que nos centramos en los puntos fuertes y los puntos débiles que la compañía tiene a la hora de enfrentarse al mercado. Y un segundo, de carácter más externo, en el que buscamos qué oportunidades tiene la compañía delante de sí, para aprovecharlas en aras mejorar su posición, y qué amenazas existen en el entorno que puedan hacerle fracasar. Es una metodología desarrollada en los años 60 del siglo pasado y que causó una auténtica revolución en el tratamiento de la estrategia empresarial.

Por otro lado, cuando yo estaba finalizando la carrera, su uso comenzaba a estar muy extendido y por aquel entonces (primeros ’90) se empezaba a hablar de otra herramienta, ésta desarrollada por Michael Porter en su libro “Competitive Advantage: Creating and Sustaining Superior Performance”, denominada cadena de valor y que analiza el valor que aporta sobre un producto, cada una de las compañías que intervienen sobre él y como este valor se distribuye entre los distintos operadores según se apliquen cinco fuerzas.

  • Entrada de nuevos competidores
  • Amenaza de productos sustitutos
  • Poder de negociación de los clientes
  • Poder de negociación de los proveedores​
  • Rivalidad entre los competidores existentes

Durante los próximos números usaremos estas dos herramientas, el análisis DAFO y el análisis de la cadena de valor para profundizar en la situación de la agricultura, intentado dar respuesta a preguntas como ¿Por qué se encuentran los agricultores en esta situación? ¿Qué factores son los que les están anclando en esta dinámica? ¿Qué oportunidades se vislumbran en el futuro? ¿Qué fortalezas pueden usar para aprovechar esas oportunidades y defenderse de las amenazas?, ¿Qué papel juega cada uno de los actores de la cadena de producción/distribución? ¿Qué valor aporta cada uno?, ¿Qué se puede hacer para que las retribuciones se correspondan con el valor creado por cada actor?

Es un análisis que podemos utilizar para este problema, pero que se puede utilizar también para que cada uno de los afectados, o los responsables locales, analicen su propia situación en otros casos, como la crisis del pequeño comercio local… y ahí lo dejo.

Javier Fernández-Pacheco

Os voy a contar una historia. Un caso que me ocurrió con un amigo –y cliente– hace apenas unos meses. Pero que desgraciadamente ocurre con cierta asiduidad.

Antonio tiene 45 años. De acuerdo con la legislación actual se debería jubilar en Julio de 2.039 –tras cumplir los 67– y después de haber cotizado durante algo más de cuarenta. Por delante le quedarán, estadísticamente hablando, casi 22 años de vida. Bueno, de vida y de gasto, claro está.

Cuando nos vimos la última vez, Antonio estaba convencido de no necesitar tanto dinero para vivir cuando se jubilase.

Para entonces tendría la hipoteca pagada, los chavales ya no estarían en casa para poner la y no es persona de grandes lujos. Con unos pocos euros para hacer la compra, tomar un “chato” de tanto en tanto y algún que otro viajecito –que a través del IMSERSO salen de lo más barato– debería tener suficiente. Aunque pensándolo bien, para pagar la calefacción con los fríos de Manzanares, hay que ahorrar el resto del año.

Estuvimos hablando del tema jubilación porque es algo que le preocupa. Bueno, en realidad le preocupa a él y a toda una generación que lo único que tiene claro es qué si cobran pensión, ésta será de menos importe que la que cobraron sus mayores.

Comenté que había una serie de artículos, publicados en los números 405 a 408 de Siembra, en los que tratábamos este tema y recordó haberlos leído. Es más, me dijo: –“Yo ya tengo un plan de pensiones porque, cuando me compré el piso hace trece años, el banco me obligó a contratar uno y estoy poniendo 50 € al mes. Así que ese aspecto lo tengo ya resuelto”– y sin embargo había algo que le preocupaba. No lo acababa de tener claro.

Hicimos números sobre su ahorro. Lo tenía en un fondo muy tranquilo, que le venía dando un 2% anual. Así que nos fuimos a la tabla adjunta y comprobamos que, para cuando se jubilase, se iba a encontrar con 30.270 €.

En la mencionada tabla podéis ver el importe final, para cada 10 € ahorrados, según la edad a la que comencemos y para rentabilidades del 1% al 6%. En el caso de Antonio, como empezó con 32 años, saca un 2% anual y pone 50 € (que son 5 veces 10 €) cada mes, pues acabará con: 5 x 6.054 € = 30.270 €.

Antonio, después de jubilarse, vivirá 22 años. Y esos 30.270 € le van a suponer un incremento sobre su pensión de apenas 114,66 € al mes. Y es aquí donde viene el problema.

Que es doblemente problemático, porque si no hubiera ahorrado, sería consciente de la situación y habría pensado en otras opciones, pero como sabía que tenía un ahorro (sin saber de cuanto), pensó que lo tenía resuelto y eso es mucho peor porque cuando lo rescate, le vendrá la sorpresa. Y ya no tendrá margen de maniobra. 

Y es que, en cuestión de ahorros, el tamaño SÍ importa.

 Jesús Sánchez-Migallón Sánchez- Gil

Cuando este artículo se está gestando, aun suenan y leemos en los móviles las múltiples felicitaciones por Nochebuena, los deseos para el comienzo del nuevo año y los parabienes para el día de Reyes. Pero como la resaca no es propiedad de ninguna época del año, febrerillo el loco, quizás sea buen mes para dar a conocer esta situación en la que ninguno nos deberíamos ver nunca.

Pero no todos pueden decir que han pasado agradablemente alguna de esas noches. Sobe todo los que se han excedido en la ingesta de alcohol, habitualmente los jóvenes, (los que hemos pasado esa época de la vida, la experiencia nos dice que es preferible no excederse en la bebida, que pasar un resacón)

Cuanto más alcohol se ingiere, más probabilidades de sufrir resaca al día siguiente. Independientemente de los efectos agudos del alcohol, como el coma etílico, la desinhibición, la perdida de reflejos y los consecuentes accidentes de tráfico, los síntomas de la resaca aparecen cuando la tasa de alcohol en sangre está bajando y llega prácticamente a cero. Eso ocurre habitualmente a la mañana siguiente y puede dar todos o algunos de los siguientes síntomas:

Dolor de cabeza y de todo el cuerpo, estado nauseoso y vómitos, mucha sed, cansancio y debilidad, mareo, bajada del estado de ánimo e irritabilidad, palpitaciones cardíacas, temblores, dificultad para conciliar el sueño o por el contrario sueño excesivo, aumento de la sensibilidad a los ruidos y a la luz.

La resaca no es más que una reacción de nuestro organismo a una sustancia toxica, el etanol, que, para metabolizarlo y expulsarlo, se trasforma en acetaldehído, también toxico, y entre uno y otro son los causantes de que se orine más, con la consiguiente deshidratación ( por eso produce mareo, sed, aturdimiento) o irritación del estómago ( de ahí el retardo en la evacuación, produciendo nauseas, vómitos y dolor abdominal) o bajada de azúcar en sangre, o dilatación de los vasos sanguíneos de la cabeza, produciendo el típico dolor de cabeza de las resacas.

Hay unas condiciones previas que agravan la resaca, que pueden agravarlo, como beber con el estómago vacío, ya que favorece la rápida absorción, o la asociación con tabaco u otras sustancias toxicas, y la mezcla de diferentes bebidas alcohólicas.

Pocas formas hay de prevenirla, únicamente hacer un consumo muy moderado y responsable del alcohol de alta graduación, comer antes y durante la ingesta de alcohol alimentos ricos en hidratos de carbono, evitando las grasas y beber abundante agua, que elimina la sensación de sed, hidrata y ayuda a la eliminación del alcohol en sangre.

La resaca con alcohol no se cura. Únicamente remedios naturales como ingesta de frutas, abundantes líquidos y reposo pueden hacer mejorar ese tránsito entre la borrachera y la normalidad.

¿ La mejor elección? No beber.

Quizás este articulo hubiera sobrado, si las campañas educativas tanto a nivel de familias, centros escolares, sanitarios y juveniles estuvieran dando resultado. Analicemos que estamos haciendo mal, padres, educadores, profesionales…

¿Es tan difícil concienciar a nuestros jóvenes de lo poco saludable y las consecuencias que para su salud tiene el consumo abusivo de alcohol?

                                                      

 

 

 

 

 

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

Son temas que no nos gusta hablar pero son necesarios conocer. Cuando todos pasemos por el doloroso trance de la muerte, nuestro patrimonio, nuestro dinero, nuestras deudas seguirán aunque nosotros no estemos, y pasarán a nuestros herederos.

Éstos van a tener un dolor por la pérdida de un ser querido, pero aparte deben realizar trámites que son muy duros y que la sensibilidad va a estar a flor de piel. Por esta razón, partiendo de la premisa de que nadie tiene control sobre su propia muerte y puede venir en cualquier momento, cada uno de nosotros, en un momento dado, deberemos preguntarnos  ¿Podemos facilitar a nuestros herederos ese momento tan difícil como es la herencia cuando ya no estemos?

Si fallecemos sin haber podido indicar quienes son nuestros herederos a través del testamento, la situación de la herencia es conocida como “ab intestato” y esto va a sumar a los herederos un dolor de cabeza, un trámite más, sin entrar en posibles disputas y evidentemente, más costos, sobre todo en los casos de no tener hijos.

Todos hemos oído términos como Testamento y Declaración de Herederos, pero pocos saben que diferencia hay, aunque puede parecer que son iguales, tienen funciones diferentes.

La diferencia fundamental es quien hace el acto. Así, en el testamento es el propio interesado que en vida nombra quien son los herederos en Escritura Pública ante Notario. Mientras que la declaración de herederos, de forma general puede hacer a través del Notario que en Escritura Pública el que dice quién son los herederos del fallecido.

La declaración de herederos, deberá ser solicitada por aquellas personas que se consideran beneficiarios de la herencia de la persona fallecida que no ha dejado Testamento. En dicha declaración, se tendrá en cuenta el orden de sucesión hereditaria que viene establecido por Ley.

Para hacer la declaración de herederos, aparte de cumplir requisitos notariales, deberá presentarse dos testigos que conozcan a la familia junto con el certificado de defunción, empadronamiento, de Última Voluntades, libro de familia…

El testamento es un trámite sencillo, en el que el interesado, explicará al Notario como desea repartir su patrimonio. En España, existen diversos testamentos, pero el más común es el denominado “Testamento Abierto”, y lo normal en los casos que el interesado está casado y con hijos, dejará a la pareja el usufructo y nombrará herederos a los hijos. Si es conveniente recordar que el testamento es un acto individual.

En el testamento, decidiremos cómo y a quién dejaremos nuestro patrimonio, aunque no es necesario concretar los bienes que dejaremos a cada uno de los herederos. Incluso se pueden constituir legados, que es aquel deseo del interesado en dejar a una persona concreta un bien determinado. También es posible designar en el testamento, otros actos como nombramiento de tutores de nuestros hijos menores en caso de fallecimiento.

Por eso es recomendable, en aras a facilitar más problemas a nuestros herederos el considerar realizar el testamento y ayudar a pasar este difícil trance.

 

 

 

 

 

 

Mayte Criado

Psicóloga

   -Si preguntamos a las personas que hay nuestro alrededor acerca de cuál es su estación del año favorita, segura estoy que, en su mayoría, la respuesta será unánime; el verano. La falta de luz y el frío, sin duda, repercuten en nuestro estado de ánimo, aunque no a todos por igual.

Hay personas a las que la temperatura y la estación del año prácticamente no les afecta a su estado de ánimo, pero hay otras que pueden llegar a vivirlo tan intensamente que sufren el conocido como Trastorno afectivo estacional (TAE). A medida que la estación del año va acortando los días y haciendo que éstos sean más fríos, la cantidad de serotonina que segrega nuestro cuerpo es inferior a la segregada en otras estaciones del año. Además, al haber más horas de oscuridad, el cerebro segrega más melatonina (que se activa por la noche y es la hormona que nos ayuda a dormir) y por eso sentimos más somnolencia y más cansancio durante esta época del año.

Los síntomas depresivos tales como: falta de ganas de hacer cosas (apatía), cansancio físico, aumento de la somnolencia, tristeza, frustración, falta de energía, irritabilidad, aumento del apetito por los dulces …, se prolongan en el tiempo y se intensifican sin otra explicación aparente, es decir, sin que a la persona le hayan sucedido otros factores o causantes de ese desanimo. Así, estos síntomas empiezan a dar la cara con el inicio del otoño y pueden mantenerse más o menos intensamente hasta el inicio de la primavera.

Por otro lado, también se ha relacionado el trastorno afectivo estacional con la falta de luz solar en edificios. Muchos de los edificios en los que vivimos o trabajamos, no tienen fuentes de luz solar, sino que es luz artificial. A poca gente le gusta este tipo de luz para trabajar, nos es incómoda y nos cansa más. Las personas con depresión estacional acusan mucho más los síntomas de la depresión en estos ambientes que en aquellos que haya luz natural.

La fototerapia es una de las terapias más habituales para este trastorno. Esta terapia consiste en que la persona afectada de depresión estacional se exponga a una lámpara de luz de 10.000 lux, durante 30 minutos al comenzar su día. De esta manera el reloj biológico se sincroniza y se deja de segregar melatonina. Es habitual que haya que reforzar este problema con terapia psicológica para ayudar a la persona a recuperar sus rutinas y los hábitos perdidos.

 

 

 

 

 

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Hablamos con Germán Molina Prados, otro emprendedor de Manzanares, que lucha por hacer lo que más le gusta, en este caso la fotografía. Queremos conocer sus proyectos, su andadura profesional y como no, sus inquitudes.

Cuéntanos un poco sobre ti.

Desde pequeño siempre me ha llamado la atención el mundo del arte en general y el de la fotografía en particular. Me acuerdo de que me encantaba mirar aquellas fotos en blanco y negro que mi padre había hecho en el campo con su pequeña cámara Mamiya. Más tarde empecé a experimentar con una cámara que me regalaron y así acabé estudiando fotografía en la Escuela Superior de Diseño ‘Antonio López’. Después empecé a trabajar en la televisión local de Manzanares detrás de las cámaras, algo por lo que seguro mucha gente me reconocerá. Al mismo tiempo no dejaba de lado la fotografía, aunque fue después de salir de la televisión cuando volví a estudiar más cosas sobre fotografía. Sobre todo orientado al mundo de la fotografía de bodas, porque me di cuenta de que había cambiado mucho ese mundo y me producía curiosidad poder fotografiar parejas, captar su amor, su complicidad… Y en eso es en lo que estoy, en poder atrapar con mi cámara esos momentos mágicos que son las bodas.

¿Cómo surge la idea de tu negocio?

Después de acabar de trabajar en la televisión debo confesar que al principio andaba un poco perdido, sin saber bien hacia dónde ir, pero pronto me di cuenta de que era el momento de reiniciar y dedicarme a lo que realmente me gustaba: la fotografía. Me fui a Madrid a hacer el curso internacional de Fotografía de Bodas en EFTI (Centro Internacional de Fotografía y Cine), guiado por grandes artistas del mundo de la fotografía de bodas como Ed Peers o Andrea Corsi y conociendo a compañeras y compañeros increíbles. Me fui enganchando cada vez más, haciendo un portfolio que me enamoraba a pasos agigantados. Me decidí entonces a enrolarme en el mundo del autónomo y montar mi propio negocio de fotografía: Germán Molina fotografía. Nada mejor que tu propio nombre para que tu marca tenga fuerza y personalidad. Seguí haciendo más cursos (flash de mano o redes sociales -tan importantes para mi negocio-) a la vez que iba trabajando. No tengo estudio físico porque soy un enamorado de la luz natural, así que trabajo en exteriores y en casas; y, por supuesto, en los escenarios que cualquier enlace me ofrece.

¿Qué necesidades trata de cubrir tu empresa?

Trato de dar lo mejor de mí a las parejas que me eligen para que cuente sus historias. Porque eso es lo que más me gusta hacer: contar historias, las historias de sus vidas, de su amor, del día más importante del cual me hacen partícipe. Y yo doy el 100 % para que todo quede de lujo. Hago los reportajes de boda completos y me gusta ser yo quien los hace porque mi manera de contar las historias es algo personal. Por eso soy yo mismo el que se ocupa de todo y por eso no hago más de una boda el mismo día, para poder dedicarme por completo a mis parejas. Mi fotografía es fresca y natural, con un toque de fotoperiodismo cuando toca, procurando que no se me escape ningún detalle como las lágrimas en el momento de las lecturas, las sonrisas en los abrazos… No me gusta hacer que la gente pose mucho. Quiero que todo sea muy natural y me encanta descubrir nuevos sitios donde hacer fotos. La naturaleza me encanta y me encanta que mis parejas se pierdan entre plantas, árboles, agua… Trato que mis reportajes sean únicos porque considero que cada pareja es única, con sus vivencias, sus experiencias, su propia ceremonia y por eso me gusta que se vea reflejado que cada historia es diferente.

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta tu empresa?

Puedo decir que hay mucha competencia y, además, muy buena, pero creo que el mayor reto tanto para mí como para mis compañeras y compañeros de profesión es que el mundo de las imágenes está muy saturado hoy en día. Mucha gente tiene cámaras con las que hace sus fotos (o incluso con sus móviles), y creo que tenemos que marcar la diferencia entre una fotografía bien hecha y una que no lo está. Debemos reivindicar nuestra profesión, hacer valer nuestro trabajo y que la gente sepa apreciarlo. A la vez, hacerse un hueco en internet también es complicado. Hay muchas imágenes y hay que destacar, pero creo que para eso el trabajo bueno y constante hace que llegues donde quieres estar. Tengo mi propia página web (www.germanmolinafotografia.com) y también dos cuentas de Instagram (@germanmolinafotografia para bodas y @germanmolinaportraits para un trabajo de retratos más personal).

¿Qué propuestas o iniciativas se te ocurren para dinamizar o impulsar la actividad empresarial en Manzanares?

Creo que, sin duda alguna, desde el Vivero de Empresas de Manzanares se trabaja a diario para que la actividad empresarial de la localidad no pare de crecer y mejorar. Pienso que es primordial que se nos informe de todo lo que necesitamos para evolucionar, que se organicen cursos y, sobre todo, que se nos ayude a movernos en el mundo digital, ya que creo que ahora mismo es el presente y el futuro de cualquier negocio.

¿Es Manzanares buena plaza para emprender?

Puedo decir sin temor a equivocarme que disponemos de un buen tejido empresarial y que, además, estamos muy bien conectados. Por no decir que hoy en día a través de internet podemos llegar a cualquier rincón, lo cual es mi pretensión: expandirme y poder hacer bodas en cualquier lugar de la geografía española o mundial.

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

La ayuda por hijo a cargo es una prestación de la Seguridad Social que se puede obtener, cumpliendo una serie de requisitos, cuando se tienen hijos menores de edad o mayores con algún tipo de discapacidad.

Es una prestación un tanto desconocida y por eso queremos ayudarte a conocerla.

¿Qué es la prestación económica por hijo menor o por menor a cargo en régimen de acogimiento familiar permanente o guarda con fines de adopción?

Es una ayuda económica que se obtiene por los hijos que sean menores de 18 años. Aunque también puede tener derecho en los casos de mayores de edad siempre y cuando tengan una discapacidad igual o superior al 65%.

Pero antes de seguir, debemos comprender que entiende la normativa tener un hijo o un menor a cargo

La Ley establece que es un hijo o menor a cargo, aquel que conviva y dependa de forma económica del beneficiario de la ayuda.

Así, existirá dependencia económica, cuando conviva el hijo o menor conviva con el beneficiario.

En los casos que el beneficiario tenga rentas de trabajo o alguna otra prestación que sustituya al salario (pensión, paro….) que supere el 100% del Salario Mínimo Interprofesional no se entiende que el hijo o menor esté a cargo del beneficiario. Tampoco se entenderá que tiene un hijo o menor a cargo cuando sean beneficiarios de una pensión contributiva.

¿Si mi hijo estudia fuera y no vive conmigo, lo tengo a mi cargo?

Si, ya que la Ley indica que la separación transitorio debida a estudio, trabajo de los padres… no rompe la convivencia.

¿Cuánto es el importe de la ayuda?

Depende de la situación. En los casos de los hijos menores de 18 años, por cada hijo y de forma anual son 341 euros. En los casos que sean menores con discapacidad igual o inferior al 33 %, serán 1000 euros anuales. Y si el hijo es mayor de 18 años y con una discapacidad igual o inferior al 65 % serán 4704 euros y si es igual o superior al 75 % 7056 euros.

La ayuda por hijo o menor a cargo, puede ser solicitado en el caso de obtener unos ingresos inferiores a 12.313 euros.

¿Cuál es la duración de la ayuda?

Dura mientras se mantengan las condiciones que se exigen para poder obtener la ayuda. Así, se extingue esta ayuda en los casos de fallecimiento del hijo o menor, alcanzar en los casos establecidos la mayoría de edad, la desaparición de la discapacidad del hijo o menor, dejar de depender económicamente de los padres, superar los ingresos máximos.

¿Qué requisitos tengo que cumplir para obtenerla?

Son varios requisitos que se han de cumplir, como son:

  • Residir legalmente en España
  • Tener menores o hijos a su cargo
  • No tener derecho a prestaciones de esta misma naturaleza.
  • No percibir ingresos anuales superiores a 12313 euros. Esta cuantía aumentará un 15 % por cada hijo o menor. En los casos de hijo o menor con discapacidad, no se exige este límite de ingresos.

¿Quién puede ser beneficiario?

Depende si conviven o no los padres. En el caso de convivir, los beneficiarios pueden ser cualquiera de ellos.

Pero si el caso es que no conviven, le pertenece el beneficio al progenitor que tenga la guarda y custodia del menor y conviva con él.

Si la situación es de custodia compartida, el beneficio se reconoce a ambos progenitores, y por tanto se repartirá la ayuda en función del tiempo que conviva el menor o hijo con cada uno de ellos.

¿Y si mi hijo tiene una pensión o trabaja, puedo tener derecho a esta ayuda?

Tendrá derecho siempre que su hijo no obtenga unos ingresos anuales que sobrepasen el 100% del salario mínimo interprofesional. También en el caso de obtener una pensión, si ésta es contributiva, la ley indica que no estará a cargo, salvo en determinadas pensiones que si es aceptado.

Javier Fernández-Pacheco

Justo antes del paréntesis, para informar de lo vivido en Barcelona en las últimas semanas, estábamos hablando sobre las teorías económicas que intentan explicar las razones que llevan a unos países a ser más ricos que otros.

Decíamos en aquel momento que hablaríamos de la teoría del Bandidaje Gubernamental, para detectar qué tenemos que evitar si no queremos que sea nuestro país quien caiga en la más absoluta pobreza. Porque esto no va solo de levantar países lejanos, sino también de mantener el nuestro.

Quien crea que España pertenece al primer mundo y que nadie nos moverá de ahí por muchos errores que cometamos, está muy equivocado. Los países pasan del desarrollo a la pobreza mucho más rápido de lo que pensamos.

Toda mi generación creció con una serie de dibujos animados que se llamaba Marco. En ella, un niño viajaba de los Apeninos a los Andes en busca de su mamá que había tenido que emigrar al extranjero para servir en casas y ganar así algo de dinero.

La acción transcurre a finales del siglo XIX, primeros del XX y la madre de Marco emigra de los Apeninos (Italia) a los Andes (Argentina) para sacarlos de la pobreza. En un periodo de cien años, el sentido de la emigración ha cambiado, pero puede volver a cambiar si no cuidamos nuestra economía.

Pero vamos a dar un paso atrás y preguntémonos ¿Quién crea riqueza en un país?

La respuesta es sencilla. La riqueza la crean las empresas –a través de sus trabajadores– y las administraciones públicas.

Y cuando digo empresas, no me refiero a las grandes multinacionales, sino a todos los tipos de empresa. Desde las enormes con miles de empleados, hasta los autónomos que trabajan en soledad. Y también las administraciones públicas, aunque con ciertos matices.

Es cierto que la Educación, la Sanidad, la Seguridad y otros tantos, son servicios presentados por las administraciones públicas y por tanto son generadores de riqueza. Pero no lo son en cambio la burocracia innecesaria, los amaños y, desde luego, los servicios redundantes. Esos no hacen más que ralentizar la fuerza creadora de riqueza de los anteriores.

Hay además un requisito sin el cual, la generación de riqueza se complica sobremanera. Se trata de la seguridad jurídica.

Consiste en que sepamos de antemano las reglas a que nos atenemos y que éstas se cumplan en dos vertientes.

La primera es que no haya cambios reiterados en las normas, y sobre todo que estos no se hagan con carácter retroactivo. Costará mucho que alguien invierta en su negocio si cree que le pueden cambiar las reglas a mitad de partida.

El segundo es la existencia de amiguismos, mordidas y corruptelas que, además de añadir incertidumbre como en el caso anterior, introducen ineficiencias que llevan a que se genere menos riqueza con los mismos recursos. Lo que nos puede llevar a que países con unos recursos magníficos acaban padeciendo una pobreza absoluta.

Seguro que todos hemos detectado alguna vez países que, a pesar de tener innumerables riquezas naturales, no consiguen salir de la pobreza.

De esta segunda vertiente es de la que se ocupa Mancur Olson cuando habla de bandidaje gubernamental.

El problema del bandidaje gubernamental es que se expande como un virus. Al ver como los dirigentes se saltan las normas, Los funcionarios acaban haciendo lo mismo en su propio provecho y de ahí al resto de la sociedad.

Pero claro, eso pasa en esos países pobres. Aquí por el momento pasa solo con los políticos (ERE, Gürtel, etc) y los funcionarios (Villarejo), pero aún no ha pasado al resto de la sociedad. Porque aquí todos nos damos de alta antes de hacer una “chapucilla”, declaramos el IVA y nos deducimos en la renta solo aquello que nos toca. ¿Verdad?