Emaús Altagracia

Este es el lema para este año en las fiestas de la Virgen de Altagracia y que se celebran del 1 a 8 de diciembre de 2019. No es una casualidad, pues estamos inmersos en un proyecto apasionante como es la unidad de acción pastoral de Manzanares, tenemos como referencia el decreto para la congregación del Culto Divino , el Vaticano establece la memoria de la Virgen María como Madre de la Iglesia y dice así : “El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año”, también se señala que “esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos”.

   Por todo ello los sacerdotes de la Unidad Pastoral de Manzanares, quieren poner bajo la protección de nuestra madre la Virgen de Altagracia esta nueva andadura en el que hacer pastoral.

“Bajo el lema “María, madre de la Iglesia” queremos deciros, queremos decirnos, que María es la garante de la unidad y comunión que necesitamos.

Unidad y comunión no significa uniformidad. Sabemos que dentro de la Iglesia hay gente con distintos pensamientos, formas de espiritualidad, maneras de trabajar, … pero lo más importante es lo que nos une, y es aquello que María nos muestra sobre sus rodillas y que no es otro que Jesús.

Podemos pensar que hay cosas que son difíciles de unir, que va a haber fallos, errores y caídas, pero lo que debemos tener claro es que Jesús nos está invitando en este tiempo a crear una Iglesia que dé un testimonio de comunión y cercanía.

Recordemos las palabras de María en la boda de Caná: “Haced lo que Él os diga” Llenemos las tinajas de nuestras parroquias del agua del amor fraterno, del trabajo compartido, de los retos tan desafiantes para nuestras comunidades y esperemos, porque Jesús las llenará con el vino de la alegría de unas comunidades vivas y que afrontan los tiempos sin miedo.

Querida madre, acompaña este nuevo proyecto, guíanos con amor maternal y haz que seamos fieles discípulos de tus Hijo, que ama a todos.”

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