La pandemia del Covid 19, ha modificado sustancialmente las formas y contenidos en las celebraciones litúrgicas que se celebran en los templos de nuestras parroquias. La seguridad es muy importante con el fin de evitar los posibles contagios, para esta tarea se han organizado grupos que ayudan para que las medidas sanitarias se cumplan. En este número de Siembra traemos a entrevista a una de las personas que coordinan este trabajo en la parroquia de Altagracia.

 

  • ¿Cómo surgió este grupo y cuantas personas lo componen?

Este grupo surgió ante la necesidad de cumplir una serie de normas de aforo y de desinfección una vez que se permitió el culto religioso tras salir del confinamiento. Lo primero fue que los sacerdotes junto a un grupo de sanitarios se reunieron para concretar estas normas y hacerlas visibles para los fieles.

Bajo el lema “protege tu Iglesia” aparte de publicitar las normas y preparar todo se invitó a un grupo de personas a que controlaran el aforo, ayudaran a los fieles a situarse en el templo y desinfectar la Iglesia una vez terminada la celebración

A mí –personalmente- me llamó Silvia Muñoz para preparar la vuelta a la Iglesia. Yo simplemente me ofrecí para ayudar.

Cuando yo acudí a la Iglesia ya estaba todo preparado: la pancarta explicativa, las bandejas para limpiarse los pies, las mesas para dejar el gel hidroalcohólico, las cestas de la colecta, los líquidos desinfectantes para los pies y para las superficies.

Empezamos cuatro. Este grupo ha ido aumentando porque los feligreses se quedaban a ayudarnos a limpiar, así fue como poco a poco fue creciendo este grupo. Ahora estamos más de veinte.

La organización es muy sencilla. Tenemos un grupo de WhatsApp, ahí comunico las celebraciones que hay y pido voluntarios. Después solo hay que cuadrar personas disponibles y actos litúrgicos.

El grupo no es cerrado, toda persona que quiera colaborar es muy bien recibida.

 

  • ¿Estáis presentes en todas las celebraciones litúrgicas?

Estamos presentes en los actos litúrgicos.

De la catequesis y de La Liturgia de la Palabra se encargan los catequistas. Como en nuestro grupo también hay catequistas se consigue uniformidad.

El horario de las celebraciones los sabemos todos, y de las especiales nos avisa d. Secundino.

Tengo que decir que a entierros viene gente que no es de venir a la Iglesia. Aquí si tenemos que pedir que se sienten en los bancos en los cuadrados señalados, que mantengan la distancia de seguridad o que no se bajen la mascarilla.

En los bautizos también estamos. Aquí solo pedimos que cada familia se siente en una zona, para no mezclar familias.

Por regla general no hay incidentes que reseñar…

  • Desde que llegáis ¿cuál es el protocolo?

Solemos llegar media hora antes de cada celebración. Lo primero que hacemos es echar líquido desinfectante a la alfombra y abrir la puerta.

Conforme van llegando doy las buenas tardes, les pongo el gel desinfectante en las manos, y les pido que se limpien los pies en la alfombra y que se sienten donde haya una pegatina. Normalmente no se cambian de sitio, a no ser que pasen a confesar. Después nos ven con la bayeta y por regla general se disculpan.

Normalmente todos acuden con mascarilla, pero siempre hay algún despistado al que hemos tenido que proporcionársela.

Allá por el mes de mayo si pedía que se guardase la distancia de seguridad al acercarse a comulgar, y que no se quitasen la mascarilla y comulgasen en la mano. Ya no lo hago. Creo que no es necesario. La comunión se reparte con bastante orden.

 

  • Cuando termináis ¿hay personas ajenas al grupo que os ayudan en la desinfección del templo?

Antes os he comentado que “el grupo fue engordando” de esta manera. En un cuadrante semanal distribuyo quien se encarga de cada celebración, y después si alguno más del grupo va pues ayuda. Por ejemplo, ayer, después de un entierro dos personas me pidieron una bayeta y liquido para limpiar los bancos. Hasta los sacerdotes han ayudado en la limpieza. Y todas las tardes puedes ver a Juani y Angelines con la fregona limpiando los reposapiés

 

  • Los feligreses ¿acatan vuestra orientación?

Por regla general sí. Cierto que se me han acercado para darme las gracias por el trabajo que realizamos hasta para decirme que mi trabajo no va a parar el virus.

Alguno también se ha enfadado al encontrarse la puerta cerrada, o no dejarle sentarse al lado de su mujer o de su madre. En ese caso siempre con una sonrisa le pedimos que acate las normas sanitarias de la parroquia.

 

  • ¿Tenéis la sensación de que, si no estuviese este grupo, posiblemente habría habido más

contagios?

Eso sí que no lo sé. Tampoco sé que índice de contagios ha habido en las iglesias de toda España. Me imagino que bajo, porque si no habría salido de noticia de portada en los telediarios.

En cada sitio se hace lo que se puede. Se intenta que las celebraciones y las iglesias sean espacios seguros. También hay que entender que cada Iglesia es diferente: en tamaño, aforo, … Creo que se está trabajando mucho y bien

  • ¿Ha disminuido la afluencia de personas a los actos litúrgicos?

A simple vista mucho. No te sabría dar números.

Yo antes de la pandemia iba a misa a La Milagrosa, ahora por la tarde veo a personas que iban allí pero no todas.

Los domingos estoy en La Divina Pastora, antes la ermita se llenaba. Ahora su aforo son 43 personas.

 

  • Cuando se comparte la finalización de un acto litúrgico en el pasillo de limpieza del templo, no es raro oír la risa contagiosa de Mercedes y después de tanto tiempo preguntamos ¿estáis cansados?

Personalmente estoy cansada del COVID, de oír hablar de él, del cambio en la rutina al que nos ha obligado… Pero no estoy cansada de mi labor en la Iglesia. Siempre –desde pequeñita y en mi pueblo- he colaborado en lo que se me ha pedido. Desde leer una lectura hasta barrer el arroz de una boda.

Conociendo una necesidad siempre puedo adaptar mi horario para intentar cubrirla.

Quiero terminar dando las gracias a todos los miembros del grupo, por su disponibilidad. Entre nosotros también ha habido enfermedad, confinamiento, pero siempre ha habido alguien en la puerta para ayudar.

Gracias Mercedes a ti y tantas personas anónimas que dedican su tiempo y trabajo por el bien de los demás. Haciendo Parroquia, construyendo la Iglesia.

 

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