NUESTRO PATRIMONIO OLVIDADO

Francisco Nieto, con estudios en arquitectura e ingeniería de edificación ha estudiado el actual estado de la fábrica de harinas y pone el acento en el estado de ruina en el que se encuentra actualmente. ¿Nos preocupamos por nuestro patrimonio arquitectónico?

La Fábrica de Harinas tuvo una época gloriosa de un tiempo a esta parte, parece que nos hemos olvidado de ella, pasamos por delante sin mirarla, como si su sola presencia fuera invisible. Se ha quedado relegada al abandono, al olvido y parece estar condenada a su desaparición. Ha sido una de las más importantes fábricas de molturación de grano de España. En sus más de tres mil metros cuadrados de edificio se albergaban las máquinas más modernas del siglo pasado. Estaba formada por tres edificios: el almacén (o silo) donde se depositaba el grano, el edificio principal, que era la fábrica propiamente dicha, y los hornos.

Su funcionamiento se extendió hasta 1974, superando todos los altibajos históricos y sociales de nuestra historia reciente. Cuando la situación en el país parecía encontrar la tranquilidad, permitimos que nuestra fábrica se viniera abajo. Desde entonces, ha pasado por un espolio, en el que hemos perdido toda su maquinaria, las herramientas, su elegancia… su historia; culminando, poco a poco,  en un estado de ruina casi total.

La hemos olvidado, la hemos hecho invisible y el paso del tiempo está pudiendo con ella: está vieja, castigada por las inclemencias del tiempo; las cubiertas de madera estropeadas o las ventanas sin cristales permiten la entrada de la lluvia y de palomas que anidan en su interior; un silo que está lleno de palomina en vez de grano; los alrededores cubiertos de vegetación y maleza; las construcciones anexas derruidas y los elementos metálicos oxidados.

Habría que darle la importancia patrimonial que se merece y apostar por ella para, al menos y otorgarle su plenitud con alguna actividad que la devolviese a la vida. ¿No se nos ocurre una mejor función que la de ser almacén de materiales de construcción?

Parémonos frente a ella, cerremos los ojos e imaginemos su época gloriosa. ¿No querríamos volver a verla así de nuevo?

EL PATRIMONIO, ECO DE LA HISTORIA

Diego Peris, el que fuera Viceconsejero de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, hace un bosquejo del origen e historia de la Fábrica de Harinas.

Ya a mediados del siglo XIX Madoz señalaba la existencia de cuatro molinos de agua y hablaba del rio Azuer en Manzanares como lugar de sus molinos. En entornos próximos a los ríos surgen las nuevas instalaciones sustituyendo las antiguas y mejorando la producción

Diferentes localidades acogían fábricas de especial importancia: Campo de Criptana, La Solana, Villanueva de los Infantes y Manzanares entre otros. En la provincia de Ciudad Real, un edificio de singular interés era la Fábrica de Ayala y Juan de Manzanares en una zona próxima al río Azuer que hace suponer la existencia previa de un molino harinero. Un edificio de planta rectangular y tres alturas con fachada de ladrillo visto y huecos regulares en su composición. La ornamentación de la fachada, tanto en recercado de huecos como sobre todo en el elemento de cornisa y peto de cubierta, dan al conjunto un carácter noble.

La fábrica de harinas de Manzanares se levanta en un solar de 13.067 metros cuadrados que, en 1900, daba trabajo a 170 trabajadores. Una localización peculiar con diferentes edificios interesantes en su entorno próximo. Una posibilidad de recuperar no sólo el edificio sino un espacio urbano importante.

REPARACIONES URGENTES

Perdido sus usos iniciales es necesario pensar en su posible reutilización. Un edificio de planta sencilla con huecos en todo su perímetro que puede tener utilizaciones y funciones diversas que permitan la necesaria inversión para su rehabilitación y, sobre todo, su futuro mantenimiento.

Una primera y urgente actuación es la de garantizar su conservación evitando su deterioro que hace más difícil y costosa su recuperación.

Pequeñas inversiones deben asegurar el estado de sus cubiertas y cerramientos para permitir una recuperación global en su momento. Y en un horizonte próximo pensar en sus nueva funciones e iniciar un proyecto de rehabilitación integral para el conjunto. Un edificio que merece una actuación de rehabilitación para devolver la vida a una arquitectura que ha sido parte importante de la sociedad y de la memoria de la ciudad.

DEL CONFLICTO POLÍTICO A LAS ALTERNATIVAS RESIDENCIAL O CULTURAL

El arquitecto local Diego Gallego centra su atención en los conflictos de ámbito político que el emblemático edificio ha generado.  Hace dos legislaturas, el Ayuntamiento de Manzanares con gobierno municipal del PP, adquirió la Fábrica de Harinas, un edificio que incomprensiblemente todavía no ha sido declarado Bien de Interés Cultural. En la pasada, ya gobernando el PSOE, se acometió el arreglo de la cubierta del edificio principal, que se encontraba en muy mal estado. En la presente, no se sabe a ciencia cierta si se va a realizar alguna nueva obra en ese conjunto de edificios, y a que uso se destinaría..

En los programas electorales de las pasadas elecciones, no hubo apenas referencias ni propuestas relacionadas con ese excelente ejemplar de arquitectura  industrial de principios del siglo XX. El partido socialista hacía una tibia mención a estudiar la viabilidad de la idea de implantar el Museo de la Ciencia, conforme a la aportación del tristemente desaparecido, Julián Gómez Cambronero. Los populares, incluían integrar el edificio en un conjunto  de ocio y esparcimiento con la Pérgola y las zonas anexas, mientras que UCIN planteaba la opción de redactar un Plan Director para su rehabilitación.

Lo que parece evidente es que nadie tiene muy claro que hacer con la Fábrica de Harinas.

Y no deja de ser sorprendente, porque además de ser un edificio de gran nivel arquitectónico, tiene una estratégica ubicación y se puede considerar por sus condiciones de plantas exentas y gran contenedor, que es adaptable a casi cualquier uso que pueda concebirse. Podría alojar una residencia de mayores, un hotel, un museo, un centro cultural, de ocio, administrativo, o lo que en un momento determinado sea  necesario en la población.

Sin embargo, el mantenerlo en estado de abandono hace que se deteriore aceleradamente su estado dejando una mala imagen y dando la sensación de que no somos capaces de cuidar y proteger un inmueble venerable, del que se ocupan como ejemplar  todos los tratados de arquitectura industrial publicados en nuestra región.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, propietario del estudio Arquifolk, de Manzanares considera que es necesario generar el acuerdo de conservar el patrimonio industrial del Manzanares,  liberando los grandes espacios adyacentes al edificio principal de la Fábrica, creando zonas verdes y espacios abiertos de uso público. Los usos posibles son muy variados: del original uso industrial al público, dotacional, comercial, educativo, residencial público, privado, espectáculos, ocio, hospedaje, cultural, administrativo, mercado.

 No faltan las referencias próximas que pueden inspirar exitosos proyectos para este edificio que, por fortuna, es propiedad de todo el pueblo de Manzanares: Centro de artes de vanguardia la Neo mudéjar de Madrid, el Centro Cultural CSA La Tabacalera de Lavapiés, Hotel San Juan de los Reyes de Toledo, La Harinera de Pedro Muñoz, hoy museo y centro de divulgación cultural o la Fábrica de Harinas Fontecha de Albacete hoy palacio gubernamental. 

Por sus alturas y proporciones el espacio que alberga el edificio, sobre todo, en su planta baja se adecua a espacios representativos, teatro, cine, salas de ensayo o de exposiciones, o también salones de actos.

Subdividir estas salas en dependencias menores obtendría ámbitos desproporcionados, por  las grandes ventanas y alturas. Los espacios diáfanos, son flexibles y alternativos, sirven para exponer arte de gran formato, y para realizar representaciones. Las dos plantas superiores, serían susceptibles de dividirse en cuatro salas de 150 m2, para usos administrativos, incluso comerciales, talleres de artesanía, o salas de usos múltiples, según necesidades.

Sánchez Migallón considera que la intervención más necesaria sería la demolición de los silos en ruinas y demás dependencias de menor calidad, para dar mayor relevancia al edifico principal.

EL PROBLEMA DE LA FINANCIACIÓN.

Pero hay otras opciones más baratas, conservarlo como ruina patrimonial o como centro de interpretación de la Industria harinera de principios del siglo XX, con mínima inversión, o reorganizar en un solo edificio la mayoría de las dependencias municipales dispersas por el municipio, con un gran ahorro de costes.

Está claro que se trata de intervenir en uno de los edificios no residenciales de mayor volumen de la población, de gran valor patrimonial, en buen estado, uno de los pocos, junto al Gran Teatro, Castillo, Iglesia parroquial, Mercado de Abastos, de valor histórico.

La Fábrica de Harinas es la de mayor tamaño de la comunidad, y quizás sea el gobierno regional el que deba intervenir sobre ella, dándole un uso comarcal, al igual que los planes regionales para rehabilitar un edificio histórico como hospedería, en cada provincia, para reactivar el sector turístico, dotando a comarcas deficientes de este servicio. 

José Antonio Rincón Quesada, de JARQ arquitectos, tuvo la oportunidad de visitar este conjunto industrial del siglo XIX recientemente y no le decepcionó. Si la fachada exterior impone por su rotundidad, el interior impresiona por su esbeltez. Existe una tensión que se percibe por el contraste existente entre la robustez de los sólidos muros de la envolvente del edifico principal y la delicada estructura interior de acero pero ambas poseen la misma coherencia en la racionalidad del planteamiento de cada uno de los elementos de los que consta.

En primer lugar, existe una inadecuación funcional de un edifico que fue concebido para un uso para el que ya no es necesario. Debe producirse el cambio de un uso previo (industrial) para adaptarlo a otro nuevo. La propia configuración flexible de su estructura original facilitará esta adaptación. Pero el principal problema al que debemos enfrentarnos es determinar un uso para que sea útil y que dé respuesta a las necesidades de los manzanareños. Por tanto, el punto de partida es preguntarnos que necesita Manzanares en este momento o en el futuro o que aspectos necesitan ser solucionados para mejorar la vida de los ciudadanos.

La originalidad de la propuesta de Rincón es que el uso que se le dé al edificio no tiene por qué ser un uso específico sino que puede ser mixto, es más, debe serlo porque es un conjunto de edificios de más de 7.000 m2 construidos y Manzanares no posee una demanda tan grande de espacios de una única categoría. Existen usos compatibles como el cultural y el educativo, el deportivo, el ocio y la hostelería o el comercial.

De hecho, la inversión necesaria para rehabilitar la Fábrica de Harinas es muy elevada para un municipio del tamaño mediano como Manzanares y supone un esfuerzo económico enorme. Rincón, como Sánchez Migallón, considera que el proyecto requiere la implicación de diferentes administraciones y añade  debería recibir también el apoyo de inversión privada.

INCORPORACIÓN URBANÍSTICA

El nuevo uso al que será destinada la Fábrica de Harinas debe suponer un reto muy importante y trascendental para Manzanares. Este hecho debe reflejarse sobre el urbanismo del municipio.

La propia ubicación en la que se encuentra, al principio del Paseo Príncipe de Asturias puede suponer una magnífica oportunidad de dotar de unidad al paseo. Podría generar y potenciar un eje urbano verde y peatonal que comienza en la Fábrica Harinas y que alberga a largo de su recorrido  diferentes elementos dotacionales como el kiosco de la música, la sala de conciertos “La Pérgola”, zonas de juegos infantiles, los bares del paseo y que termine en el recinto ferial del FERCAM. Es una oportunidad dotar de sentido y unidad al eje del Paseo del Rio con un comienzo y un final claramente definidos.

A una escala más pequeña el edifico debe relacionarse con su entorno más próximo que es el parque de los músicos, el propio paseo Príncipe de Asturias y el rio Azuer.  Se podría concebir un espacio semipúblico que albergue usos mixtos, públicos y privados, adaptar y ajardinar los espacios libres del conjunto entre los edificios de la Fábrica de Harinas para que se puedan recorrer por su  interior y acercarlos a la gente facilitando accesos peatonales desde el espacio público exterior.

LA ARQUITECTURA EFÍMERA, UNA POSIBILIDAD REALISTA

Carlos Sánchez Jiménez ,  es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de  la Universidad de Alcalá de Henares y pertenece al colectivo creativo Cometas de Piedra. Especializado en arquitectura efímera por la Universidad Politécnica de Madrid,  Trabaja en un máster cuyo proyecto central se titula “Acciones efímeras para recuperar espacios olvidados” aplicado a La Fábrica de Harinas de Manzanares, incluido en la Lista Roja del Patrimonio por el abandono que sufre y que hace más posible su desaparición en silencio.

Carlos Sánchez considera que se trata de un conjunto de gran complejidad; de modo que para abordarlo sería necesario actuar por partes y en etapas ordenadas. No hace falta habilitar el complejo entero de primeras, ya que sería muy costoso y no habría ninguna prueba de que fuese a funcionar. Además que si se hiciese un megaproyecto así, sin etapas, sería como si aterrizase un ovni y quedase totalmente desconocido y desconectado de la población y de sus necesidades. Por eso considera que la arquitectura efímera es la mejor alternativa para empezar a retomar este edificio. Se trata de utilizar técnicas que son totalmente respetuosas con el patrimonio, ya que no dejan huella. Además permite ir por partes y con presupuestos muy reducidos que no impiden que se generen potentes emociones y sentimientos en la población. Arquitectura efímera también es arquitectura participativa, por lo que el pueblo no es un mero espectador sino que puede tomar parte ya sea comunicando sus ideas o teniendo la posibilidad de transformar y construir esos nuevos espacios. El objetivo principal del proyecto que está desarrollando es darle visibilidad a este conjunto histórico, recuperando su posición dentro de nuestro valioso patrimonio y llamar la atención no sólo en nuestra población sino en la región y no solo conseguir salvarlo de la lista roja sino conseguir que la gente empiece a soñar o imaginar.

DEBATE ABIERTO

Un debate profundo se necesita para darle un uso a este edificio y decidir la inversión a futuro que significa su puesta en marcha. De momento al menos estamos invitados a disfrutar con su altiva presencia, recordando a los panaderos y obreros que sacaban los costales de harina de sus entrañas, en una floreciente y emprendedora Manzanares del primer tercio del siglo XX, origen de la estructura socio-económica actual, de la que debemos ser dignos herederos, y no olvidar, aunque hayan pasado cien años.

 

 

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