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Jesús Sánchez-Migallón Sánchez-Gil

Cuando miramos en los estantes y expositores de los SUPER de Manzanares nos encontramos con una cantidad de productos como derivados lácteos, galletas, aceites, que anuncian su composición y enriquecimiento en Omega-3. Y ello asociado siempre a unos beneficios para la salud el bienestar y el rendimiento físico y psíquico.

El Omega-3 esta considerado como esencial, ya que nuestro organismo no puede sintetizarlo de una forma natural, por tanto, es necesario incluirlo en nuestra dieta.

Es un ácido graso que nuestro organismo necesita, pero que no puede producirlo por sí mismo, por lo tanto, tiene que obtenerlo de algunos alimentos que ingerimos como los pescados azules, el salmón, la caballa, los boquerones y los aceites vegetales, las nueces y la soja

Hace unos 50 años se descubrió que los esquimales que vivían en Groenlandia, sus índices de mortalidad por cardiopatías eran muy bajos comparados con resto de la población mundial y ello se asoció con un consumo importante de pescado.

Por ello se llegó a la conclusión que el corazón es el más beneficiado por la ingesta de Omega-3, ya que este ácido graso tiene unas propiedades antiinflamatorias y anticoagulantes, ayuda a reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos y al aparecer también ayuda en el control de presión sanguínea. Se controla mejor la diabetes y disminuyen los accidentes cerebrovasculares

Para los medios de comunicación tanto divulgativos como para algunos científicos, este ácido graso, aporta importantes beneficios en los procesos fisiológicos, está en todas las células de nuestro organismo alterando la composición y la funcionalidad de la membrana de dichas células, cambiando su funcionalidad.

Quizás algunos estos beneficios no estén totalmente contrastados y desarrollados por la investigación científica, pero si está claro, que lo que hay que hacer es comer bien, y que una dieta saludable, pude contener el suficiente omega -3 sin necesidad de recurrir a suplementos mediante patillas o añadírselo de forma artificial en la fabricación de determinados alimentos. Es decir, si una persona come de todo y de forma equilibrada no necesitara de ningún suplemento, ni de Omega-3 ni de ningún otro elemento. Aunque  tampoco sean perjudiciales para nuestra salud.

Estos suplementos no tienen demostrada su eficacia al 100%, y la industria alimentaria nos intenta convencer mediante mensajes publicitarios de lo beneficioso que es la leche o los huevos enriquecidos con Omega-3.

Como ejemplo, los contenidos de Omega -3 por 100 gramos de alimentos son:

Salmon fresco: 2,5 gr

Caballa: 2,67 gr

Atún: 1,29 gr

Espinacas: 0,13 gr

Aceite de oliva: 0,76 gr

Nueces: 2 gr

Una Capsula de suplemento de Omega-3: 0,5 gr

Quizás el problema es, que hacer una dieta saludable, no beneficia a nadie (excepto al que la hace)

Por todo ello, llegamos a la conclusión que no hacen falta suplementos, sino una buena, sana y variada alimentación.

Y si además queremos beneficiarnos de las propiedades del Omega -3, esta Navidad comamos sardinas, boquerones, caballa, salmón y atún.

 Y termino, como muchas de mis colaboraciones “Su salud y su bolsillo se lo agradecerán