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La revista Siembra reflexiona este mes sobre la llegada del AVE a Manzanares. Como se podrá comprobar en páginas interiores, tan ansiado proyecto no será una realidad, al menos a corto o medio plazo. Algunos de nosotros puede que “ya no lo veamos”, por utilizar la sabrosa expresión manchega, aunque pueda resultar catastrofista (esperemos que no fatídica). Sin embargo, no han sido pocas las declaraciones públicas que se han hecho al respecto invitando a pensar que el milagro ocurriría en poco tiempo. Nos recuerda un poco a aquella “Ciudad del transporte” que se tuvo la habilidad de “colocar” en dos campañas electorales y de cuya existencia apenas quedó un penacho de humo que se evaporara desde el suelo. Los políticos no deberían vender la piel del oso antes de cazado, bien muerto y desollado para no correr el riesgo de que los ciudadanos pensemos que nos están engañando. Además, acabamos persuadidos de que no se va a hacer todo lo que se anuncia que se va a hacer. Y desengañados. Podría pensarse que los “anuncios osados” por utilizar un eufemismo, salen gratis, pero, después de todo, los ciudadanos no somos tontos y jugar con nuestras expectativas e ilusiones, al no ser honrado, acaba teniendo un pecio político.

Hay diferentes maneras de entender la política. Algunos la entienden como “gestión”, otros como “relato”, muchos como “comunicación” y algunos simplemente como “poder”. Para Siembra la más deseable sería quizá la de “proyecto”. Proyecto es imaginar a medio o largo plazo una ciudad y trabajar día a día para construirla. No es cortoplacismo ni es “fotografismo”. No es bombo y platillo ni creación de expectativas, cuando menos, arriesgadas. La comunicación está bien, pero los hechos están mejor.

La tercera ola se lleva todo por delante

En el momento de escribir estas líneas, Manzanares, y España entera se encuentra sepultada por la tercera ola de la terrible pandemia que padecemos. Más que ola, podríamos llamarla sunami cruel que se ha llevado por delante la vida de queridos vecinos y la salud de familias enteras. Además, corremos el riesgo de que se lleve también por delante el modo de vida de honrados trabajadores, empresarios y autónomos y que ven como sus negocios se van a pique irremediablemente sin que, impotentes, puedan hacer nada. Es urgente un plan de estímulos económicos directos para rescatar la economía de la ciudad en un momento crítico de nuestra historia como pueblo. De ello depende que el tejido social de Manzanares no se deteriore más y que la despoblación y la falta de expectativas acabe engulléndonos sin contemplaciones y dejándonos sin futuro.