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Diego R. Gallego Fernández-Pacheco

 Los datos de un informe de la UE, en relación con los Fondos puestos a disposición de los países socios para diferentes proyectos en el periodo 2014-2020, son especialmente escandalosos por el modo en que se han desaprovechado en España, que ha sido el país que peor ha gestionado esos fondos.  Solo se ha utilizado el 34 % de la cantidad asignada a nuestro país. No se incluyen en estos datos las ayudas al sector agrícola (PAC), que se gestionan de un modo diferente.

La burocracia, la pésima gestión y la incapacidad de cofinanciación, ha provocado que no se utilicen muchos millones de euros que se podían haber destinado a proyectos de desarrollo regional, de innovación tecnológica, a la lucha contra la despoblación, contra el paro juvenil, a la conservación del patrimonio y a paliar las consecuencias del cambio climático.

Quienes han tenido responsabilidades de gobierno en esos seis años, a nivel estatal, autonómico, provincial o municipal y no han trabajado por presentar proyectos factibles de ser financiados por los programas al efecto de la UE, no han aprovechado las oportunidades que se les ofrecían.

Cualquier buen gobernante debe trabajar para conseguir captar inversiones con efectos positivos para el territorio de su responsabilidad.  En un primer nivel, para intentar acceder con programas subvencionables a fondos europeos, y también procurando conseguir el mayor número de ayudas y subvenciones en el ámbito nacional, autonómico o provincial a las que pueda tener derecho.

Las empresas, sociedades y particulares, también deben estar pendientes de las ayudas destinadas a diferentes actividades. Pero es tal la carga burocrática, los plazos no siempre suficientes, y la complejidad del sistema, que hacen muy difícil a la mayoría no solo intentar solicitar esas ayudas, sino simplemente conocer su existencia. Sería muy razonable que desde las administraciones se pusieran y facilitaran los medios necesarios para ayudar a cumplimentar correctamente los formularios y solicitudes, que suelen ser trámites complejos para el común de las personas o incluso de las sociedades. Además, en momentos en que se está reduciendo notablemente la relación presencial, todo se hace mucho más difícil.

Sin duda, en este contexto, después de tratar de obtener para el propio municipio la mayor cantidad de fondos posible, uno de los mejores servicios que puede un ayuntamiento ofrecer a sus ciudadanos, es la divulgación y la ayuda en la cumplimentación de la que es necesario presentar para acceder a las subvenciones en asuntos relativos a rehabilitación, mejora de las condiciones de eficiencia energética en edificios, mejoras en accesibilidad, etc. Si se materializan, son dineros que llegan al beneficiario y contribuyen a crear riqueza y actividad en la localidad en momentos de crisis y atonía económica.