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Tórrida tarde de agosto. Las redes también arden, pero con una noticia inesperada. La edil manzanareña deja su puesto y, la verdad, sin muchas explicaciones. Apenas un comunicado más sentimental que político y algunas enigmáticas palabras: campo abonado para todo tipo de especulaciones. La revista Siembra ha contactado con ella y ella ha dicho en nuestras páginas su última palabra. De momento.

 Desde el punto de vista personal: ¿Qué te ha aportado la política a lo largo de estos años?

Desde el punto de vista personal ha sido una experiencia imprescindible en mi vida. Me ha permitido conocer a muchísimas  personas y con ello conocer la realidad de muchos ámbitos de la sociedad y de la vida.

Empaparme de la realidad de la ciudad donde vivo, conocer su funcionamiento y tener la oportunidad de contribuir a su mejora. Un conjunto de experiencias vitales que me han aportado conocimiento, actitudes y habilidades que me han ayudado a crecer como persona y sentirme realmente implicada en la sociedad.

Una experiencia que toda la ciudadanía debería experimentar en la vida alguna vez. Todos y todas tenemos mucho que aportar y el derecho y el deber de sentir que formamos parte del engranaje que hace funcionar las cosas. Estoy convencida de que ello contribuiría a tener un  país con mucha más conciencia e implicación democrática. A ser una sociedad mucho más avanzada, unida y motivada.

¿A qué te vas a dedicar en el futuro? ¿Qué te motiva al afrontar los próximos años?

Me considero una persona con gran vocación social, estudie psicopedagogía convencida de que era una herramienta que me ayudaría a realizarme en lo profesional y en lo personal pudiendo dar cobertura a esa vocación. Durante seis años me dedique a la formación, la orientación y la coordinación de programas. Hasta que me vi dedicada de lleno a la política, con la firme voluntad de poder cambiar las cosas. A ello le dedique catorce años de mi vida.

Hoy estoy realizando un estudio de mercado, con el fin de poder poner en marcha una actividad intraemprendedora en el seno de un grupo de empresas dedicadas a la formación y con el que tuve una magnífica relación laboral. Además de estar participando en un programa de aceleración para startups y empresas con proyectos digitales, enfocado en mejorar la viabilidad, crecimiento y escalabilidad de esta futura actividad.

Mi motivación para los próximos años es la puesta en marcha de este proyecto, en un momento complicado e incierto y hacer que funcione. Convencida de que cuento con un gran equipo y que los cambios siempre suponen oportunidades si sabes adaptarte a ellos.

¿Es un abandono definitivo de la vocación por lo público o has dejado alguna puerta abierta?

No acostumbro a cerrar puertas, pero las decisiones siempre suponen una elección. La decisión ha sido recuperar “mi estado civil”. Satisfecha de lo que he podido aportar, pero convencida de que en este punto puedo ser mucho más útil al otro lado.

En este momento estoy centrada en mi proyecto empresarial y de vida. La vocación de servicio público ha sido muy importante en mí, por lo que no sé si en el futuro vuelva a sentir la llamada. Aunque yo como buen fan de Sabina soy de la opinión de que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

¿En qué crees que pueden mejorar Manzanares, su vida pública y su clase política? ¿Qué crees que se ha hecho bien y qué crees que se ha hecho mal en los últimos cinco años?

En Manzanares al igual que en cualquier otro lugar del mundo a la clase política le falta un plus de normalidad, de ciudadanía de a pie. Falta empatía, algo imprescindible a la hora de dar respuesta a las demandas, cumplir con el deber de servicio público y hacer que la ciudadanía se sienta representada. Humanizar la política es la asignatura pendiente.

Gobernar una ciudad como Manzanares no sólo es trabajar para dar respuesta a las demandas. También es trabajar en una marca, en el diseño y en la proyección de la ciudad. Hacer que sea atractiva al turismo, a la instalación de empresas, para seguir creciendo en instalaciones y servicios. Y sobre todo dar respuesta a los retos, problemas, circunstancias, imprevistos y tener capacidad económica para poder hacerlo.

En Manzanares se ha trabajado muy bien en este sentido en estos últimos cinco años, con eficacia y reflejos. Han sido cinco años realmente constructivos. Las cosas por supuesto siempre se pueden hacer mejor y con ese espíritu hay que trabajar.

Siempre recordare como la mejor etapa vivida en política, la pasada legislatura, en la que gobernamos en coalición y éramos cinco los grupos con representación política.

Cosas que se hayan hecho mal, pues yo que hasta hace nada he formado parte importante del Equipo de Gobierno diría que no se ha podido hacer nada más de lo hecho.

Si algo nos ha faltado ha sido frescura, no hemos sabido dar respuesta como debiéramos a ese cambio de actitud que reclama la ciudadanía; esa nueva forma de hacer política, una mayor participación de la oposición y de la ciudadanía en las decisiones.

¿Qué te ha faltado por hacer? ¿Cuáles crees que son los retos que debe afrontar el Equipo de Gobierno en los años que quedan de legislatura?

El gobierno ofrece todo un mundo de posibilidades. Evidentemente han quedado muchísimas cosas por hacer. Ideas que no vieron la luz, que no pudieron desarrollarse. Entre ellos, ese cambio de modelo, esa otra forma de hacer las cosas.

Me siento muy orgullosa de todas las cosas realizadas en estos catorce años, como gobierno y como oposición. Sobre todo en materia de igualdad. Convencida de que, en todas y cada una de ellas he dado lo mejor de mí.

La situación que ha provocado el COVID ha cambiado o al menos aplazado, los retos que el Equipo de Gobierno tenía sobre la mesa.

El gran reto al que se enfrenta es tener la capacidad y la solvencia suficiente para afrontar esta pandemia hasta el final de la misma y gestionar y dar respuesta a las consecuencias que de ella se están derivando y se derivaran. Hasta el momento y en mi opinión lo está haciendo de manera eficaz.

Y además de afrontar este reto, adaptarse a la nueva realidad, reinventarse y por supuesto que continuar conjugándolo con los otros retos que son irrenunciables para el futuro de Manzanares.

En tu comunicado de despedida hay quien ha echado de menos una mención explícita al alcalde y resto del Equipo de Gobierno… ¿te ha quedado algo por decir?

 No es nada fácil escribir un comunicado de despedida. Y poder concentrar lo que para mí ha supuesto esta experiencia, agradecer y justificar los motivos de mi renuncia en unas pocas palabras.

 Si no hay una referencia explícita al Alcalde y a miembros del Equipo de Gobierno es porque mi salida era algo que conocían, que habíamos hablado en numerosas ocasiones y que compartíamos. Hay veces que las palabras sobran, porque los silencios hablan por sí mismos.

¿Cómo ves el futuro de la izquierda en Manzanares? ¿Hay recambio? ¿Y el futuro de la derecha? ¿Hay margen para el entendimiento?

 La política a derecha e izquierda, en Manzanares y en el resto del país debe pivotar radicalmente de sus posiciones partidistas y trabajar juntos en gestionar la terrible situación que estamos sufriendo. Deben  ponerse en el centro los intereses de la ciudadanía, la recuperación de la actividad económica, turística, cultural, educativa, social, deportiva…

La política está excesivamente crispada, todos gritan, nadie escucha y en ese espacio no se aportan soluciones. La imagen que se traslada a la ciudadanía es de caos y desconcierto absoluto.

 Ese margen para el entendimiento es lo que la ciudadanía demanda, lo que la situación requiere. El abandono total de la política de escaparate, de los rankings sobre qué gobierno reparte más o menos mascarillas. La ciudadanía demanda soluciones, unidad y por supuesto un futuro para todos y todas.

Las situaciones extraordinarias, requieren soluciones extraordinarias y hoy las necesitamos. De ello depende el futuro de la izquierda y de la derecha, también en Manzanares. El recambio no está nada claro en la izquierda. Y deseo y espero que transcurra de la mejor forma posible. En la derecha en mi opinión falta impulso, entusiasmo y convencimiento, sin ello el futuro y relevo se hace complicado. Por supuesto que llegar a ese entendimiento del que hoy están lejos, es el reto al que se enfrentan.

Has trabajado con dos alcaldes distintos… ¿tienes una opinión sobre sus diferentes formas de trabajar? En cuanto a tus adversarios políticos… ¿con quienes te has entendido mejor? ¿A quien podrías destacar en su labor pública y por qué?

Efectivamente cada alcalde es diferente en su forma de trabajar. Y su forma de trabajar varía en función de las circunstancias, del resto de grupos con representación política y la presión que ejerzan, del Equipo de Gobierno que configure, de otros cargos que se representen.

Miguel Ángel Pozas y Julián Nieva son dos alcaldes, con personalidades totalmente distintas y cada uno ha tenido que abordar circunstancias y etapas políticas muy diferentes.

De Miguel Ángel destacaría su capacidad de liderazgo y de control y conocimiento de la gestión del Ayuntamiento y de su equipo. De Julián Nieva, su talante, dotes para la negociación y su capacidad para relacionarse con otras administraciones. De los dos he tenido la oportunidad de aprender y conocer a fondo la política local. La más complicada y sacrificada de todas.

En cuanto a mis adversarios políticos destacaría la labor de Miguel Ramírez al que considero un auténtico compañero y con el que ha habido un entendimiento total.

Otra de las personas que destacaría por su labor pública, para sorpresa de muchos, es Manuel Martín Gaitero. Aunque no compartimos ideología, ni planteamientos ha sido una persona de la que destaco su trabajo, su compromiso y su implicación. Una persona de la que aprendí y que me empujo a crecer y mejorar políticamente hablando.