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Podrán decir cualquier cosa de la cabalgata de este año pero, desde luego, no que no iba ligera. Comenzó a las 19:00 y  a las 19:10 ya llegaba por el Gran Teatro. Los niños que se entretuvieran mucho en coger un caramelo del suelo lanzado por los pajes de Melchor se perdían a Gaspar y casi a Baltasar. A veces uno ve la cabalgata de Reyes y da la sensación de que se hace con desgana, como si, siendo el acto final de las fiestas de Navidad, no fuera más que un trámite que cumplir antes de dar carpetazo a todas las actividades programadas y quedara poco fuelle (y presupuesto) para dedicar a SSMM los Reyes Magos de Oriente. No nos gustaría ser injustos porque desconocemos la partida que se dedica a la cabalgata y quizá en este foro alguien podría aclarárnoslo pero, sin duda, es poco. La cabalgata debiera quizá ser la actividad organizada por el Ayuntamiento más importante de cuantas compete a las autoridades municipales organizar en estas fechas. Es la actividad que más vecinos convoca, más que los conciertos, los cotillones, las carreras… Todo el pueblo va a la cabalgata y sin embargo no hay año que no decepcione, no sabemos por qué.

Pero el problema no es sólo la cabalgata. El problema es que los Reyes Magos no asombran porque en colegios, asociaciones, comercios y demás han estado de bureo desde el día 20 de diciembre, exhibidos muchas veces con una carga de vulgaridad y frivolidad considerables. Si vemos a Sus Majestades, si incluso podemos hablar con ellos en varias ocasiones y darle dos o tres veces las cartas con la lista de regalos que hemos pedido, aquello que tienen de exótico y diferente, de especial y mágico, de único y de extraordinario, de inaccesible y de maravilloso poco a poco se desvanece como un azucarillo en el agua. Antiguamente se hablaba de los Reyes pero no se les veía. Eran un misterio. Sólo arriba en la carroza, un día al año y fugazmente (no tan fugazmente como en la cabalgata de este año, por favor), entre luces, rasos y armiños, con el halo de encantamiento que la mirada infantil les insuflaba; sólo así se debe ver a un rey, a un mago. El actual manoseo, por bienintencionado que sea, despierta del sueño al que aún sueña. 

Manzanares es un pueblo de talento. Seguro que hay vecinos con grandes ideas que poner en práctica y con mucha ilusión para hacer de la cabalgata un evento más especial. De hecho, todos los años, muchas asociaciones intentan que la ilusión, que en esta fiesta va de suyo, la magia y la fantasía que la acompaña de alguna manera se transmita en la cabalgata de nuestro pueblo. No parece que cuenten con los medios necesarios. Estamos seguros de que se puede hacer más y tenemos la esperanza de que el año que viene nos dejen boquiabiertos. Ojalá.

Jesús Villegas Cano