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Por Pedro Lozano Matín-Buro

El próximo 8 de marzo no contará con protestas ni concentraciones por el día de la mujer. Este año se ha impuesto la razón para no sufrir el bochorno de las manifestaciones del año pasado cuando todos los datos apuntaban a una pandemia. Aún así, nos veremos asediados con campañas de todo tipo. No lo critico. Solo rechazo aquellas que ondean banderas excluyentes bajo cánticos de igualdad en torno a la percepción maniquea de que ellos son únicamente los buenos, los que defienden a la mujer. No voy a entrar en cómo se politiza. Lo detesto y no voy a hacer caso a mis voces interiores que me piden que lo diga. Disculpe mi cobardía, lo quiero dejar atrás, no removerlo y mirar al futuro con optimismo, por eso, apunto aquí aspectos positivos de este tipo de reivindicaciones. Como muestra un botón.

Valoro algunas campañas de sensibilización, especialmente las educativas que nos ayudan a mirar de otra forma y descubrir micromachismos latentes. Abro el estuche, cojo mis gafas moradas de la igualdad, exhalo mi aliento en los cristales, y ya puestas y relucientes veo que gracias a la política se promueve, por ejemplo, la igualdad en todo tipo de áreas, en el deporte, baloncesto, balonmano, atletismo, judo o kárate, la igualdad de oportunidades es evidente, veo árbitras, entrenadoras, psicólogas, incluso en el deporte rey, donde el micromachismo es una constante asisto a la creación de equipos femeninos apoyadas por instituciones públicas, algo impensable hace años.

Los deportes locales que más subvenciones reciben a lo largo de los años no tienen equipos femeninos federados y a nadie le llama la atención en el reparto de los fondos y ayudas públicas.

Aplaudo desde este rincón a poblaciones cercanas como La Solana, Daimiel, Tomelloso, Argamasilla de Alba, Alcázar de San Juan, Almagro, Valdepeñas, Miguelturra, Malagón, Ciudad Real y Puertollano que promueven, fomentan, y acompañan la creación de equipos de fútbol y fútbol sala de chicas. Va más allá del resultado deportivo, se trata de crear ejemplos visibles de igualdad. En el debe contable de Manzanares, los deportes locales que más subvenciones reciben a lo largo de los años no tienen equipos femeninos federados y a nadie le llama la atención en el reparto de los fondos y ayudas públicas. Salen de la escena contable, haciendo mutis por el foro. En su defensa diré que es algo reparable con algún proyecto femenino ilusionante que se subvencione en el futuro. Hay que tener amplitud de miras, sin miopía, sin prejuicios, pero también sin demagogia, el pensamiento único y la colonización ideológica son eslabones de una misma cadena que no aportan nada en este tipo de reivindicaciones universales, mejor dejarlo para otra cosa.