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Por Pedro Villarroel

En anteriores números de SIEMBRA, he comentado la historia constructiva de la Iglesia Parroquial de Manzanares, y parece oportuno recordar ahora, en los sucesivos, el complicado y dilatado proceso, prolongado más de dos décadas, que dio lugar a uno de los elementos más icónicos de su interior, el magnífico retablo que tuvo, hasta aquel trágico comienzo de la guerra incivil, en que fue destruido por el fuego y la sinrazón. Como sabemos, fue otro fuego accidental. acaecido el día del Corpus de 1571, el que arrasó “sin dexar señal alguna del retablo” el ábside primitivo de la Parroquial de Manzanares.  Poco sabemos de ese primer retablo, más allá que estaba enseñoreado por la patrona de la villa: “Nuestra Señora de la Alta Gracia”. Egas “el Mozo” se puso, enseguida, “manos a la obra”, para reconstruir la cabecera de la Catedral; y cabe suponer que, dado su carácter perfeccionista, no albergaría dudas que debía superar a la precedente y, de manera especial, en los concerniente a su retablo mayor. Egas “el Mozo”, “hizo de la necesidad, virtud”, y consideró al incendio una oportunidad para que la Catedral de Manzanares tuviera un retablo más acorde a la magnificencia que le habían otorgado las obras que él había concretado en años precedentes, ampliando el crucero, la propia Catedral y el bellísimo frontispicio que construyó en su fachada sur.

En aquel tiempo en que la Reforma protestante  echaba raíces en Europa; el Concilio de Trento, estableció que la Iglesia Católica potenciase en sus templos toda su simbología ideológica contrarreformista; con esculturas y cuadros de: Cristos, Vírgenes o Santos.. como “armamento” de divulgación y adoctrinamiento católico, en contraposición a la ausencia de esta caracterización simbólica en la cultura religiosa del luteranismo”…

De hecho, los retablos mayores de las Iglesias y Catedrales del Siglo de Oro, se constituyeron en la mejor y más eficaz arma simbólica (visual y doctrinal) del Catolicismo frente al Protestantismo… Naturalmente, Egas “el Mozo”, debió pensar en ello cuando diseñó “su” bellísimo Frontispicio barroco-renacentista en la fachada sur de la Catedral, que estaba cargado de toda esa simbología…Ahora, tenía la oportunidad de proponer algo parecido para el diseño del nuevo retablo del Altar Mayor. Así, siguiendo la misma idea configurativa, pensó en el diseño de una estructura en madera, que tapizaría la superficie semiovoidea del nuevo Abside… Estaría compuesta de una calle central, entronizada como el frontispicio, con la imagen de la Virgen de la Asunción y cuatro calles laterales (dos a cada lado de la central), donde se dispondrían imágenes y cuadros alegóricos al Nuevo Testamento, también parecido al diseñó del frontispicio.

“Se dio, entonces, la feliz circunstancia que, en aquel último cuarto del Siglo XVI, el afamado arquitecto y estucador italiano, Giovanni Battista Perolli, estaba contratado por Don Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, en la vecina villa del Viso, construyendo el Palacio que hoy lleva el nombre de este pueblo y el del Marqués. Aprovechando su estancia en tierras manchegas, los servicios de Perolli eran requeridos, para dirigir o diseñar pequeñas obras en villas próximas, como Manzanares, donde realizó originales aportaciones arquitectónicas en la Sacristía y en la propia Catedral….Quizá por eso, o por lo que gustaron esas aportaciones, el cura rector de Manzanares, Frey Alonso de Torrecilla, el mayordomo de nuestra Parroquial, el regidor Juan Bautista de Salinas y el alcalde; Martín Collado, estimaron oportuno plantear al Consejo de la Ordenes y al Concejo de la villa, la posibilidad de contratar a Perollí para dirigir la obra del nuevo Retablo Mayor de la Catedral de Manzanares, siguiendo las ideas de Egas “el Mozo”. No conocemos las interioridades del proceso de negociación con Perolli, seguramente difíciles por su contrato en exclusiva con Don Alvaro de Bazán…  que, en principio, le impedían dirigir una obra de esa magnitud.. Pero lo cierto es que, Perolli “entendió” muy bien las ideas de Egas “el Mozo”. y le gustó mucho el diseño que había planteado para el nuevo retablo y el reto que Iglesia y Concejo le proponían…Habló de ello con D. Alvaro de Bazán y, tras su anuencia , aceptó encantado el encargo…. siendo así, que:

“En fecha de 6 Junio de 1580, Perolli, firmó un contrato, ante el escribano local Francisco López Tarín, con las autoridades de la Iglesia y el Concejo de la villa, por el que se le adjudicaba, en un “primer remate”, la obra de un “retablo mayor” en nuestra Catedral de Manzanares”…“Recibió a cuenta, la cantidad de 92.548 maravedíes, e inició, enseguida, las primeras obras en el Abside  que contendría el nuevo retablo”

Pero las circunstancias hicieron que Giovani Battista Perolli enfermase gravemente, y falleciera en el curso de esas primeras tareas…sin que supiésemos nada de lo que hubiera sido “su” retablo, más allá de “alguna traza sobre papel” y de los cinco días de trabajos de albañilería que ya se habían realizado en el Abside. La muerte de Perolli, frustró que nuestra Catedral tuviera un retablo firmado por uno de los arquitectos más prestigiosos de Europa… El retablo mayor de la catedral de Manzanares, no estaría firmado por Perolli, pero lo estaría por unos paisanoa,… lo cual no quedaba nada mal para nuestro acervo histórico particular… hablaremos de ello en el siguiente capítulo.