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En 1973 comienza la parcelación y acondicionamiento del polígono industrial de Manzanares. Casi 50 años después, más de 4000 empleados se ganan la vida en él todos los días. Es parte de la dinamización económica no sólo de Manzanares sino de toda la comarca porque sus empresas dan empleo a membrillatos, solaneros, y daimieleños, entre otros. Cuando Tudor o Santana abrieron sus puertas, la población de Manzanares pasó de 15000 a 18000 habitantes podemos decir que fue la época dorada de nuestro pueblo: se llevaron a cabo importantes infraestructuras. Un año antes había empezado a caminar el otro gran empleador de Manzanares, el Hospital Virgen de Altagracia y hasta los años 80 se vio incrementada la oferta educativa y se propiciaron importantes actuaciones urbanísticas, algunas desastrosas, por cierto, pero otras no, como la reforma de la red de suministros. Manzanares entraba en la modernidad y parecía que, cayendo en la cuenta de su excelente ubicación, estaba llamada a ser una importante ciudad industrial. Sin embargo, y dejando a un lado que Daimiel, años después, nos adelantó por la izquierda y que se hizo con importantes proyectos industriales que en principio hubieran querido establecerse en Manzanares, durante unos años Manzanares no ha crecido nada.

Últimamente se ha hecho un esfuerzo por situar a nuestra población en el mapa turístico de la región. Así el lema “Ciudad de museos” (algo pretencioso) y el cuidado del casco histórico (algo tardío) así como felices iniciativas (Manzanares Medieval) intentan competir en la carrera por captar el interés del visitante, si bien es bracear en un océano.

Pero la pregunta es, ¿cuál es el modelo para garantizar el futuro de nuestros hijos en Manzanares? Desde luego, los dos citados no son incompatibles, pero teniendo claro que habrá que hacer algo más que un museo en el Molino Grande para que Manzanares sea Almagro y algo más que las fotovoltaicas para que sea Puertollano. Lo que no es de recibo es que el alcalde no encuentre ventajas en que Manzanares tenga más de veinte mil habitantes, como él mismo afirmó en una entrevista en estas mismas páginas. ¿Vuelven los años del pozismo? Una especie de lampedusismo municipal: cambiar algo para que nada cambie. Pues todo lo que no crece, decrece. Si bien es verdad que el polígono parece estar creciendo y el mundo empresarial hace su trabajo, algo se debe estar haciendo mal a nivel político cuando el 80 % de la gente que trabaja en el polígono no vive en Manzanares. El objetivo ha de ser un plan estratégico a largo plazo para fijar población: seguridad, vivienda, buenos servicios, ocio, una ciudad atractiva y dinámica porque si no es así, irremediablemente la población envejece, los jóvenes no encuentran oportunidades, las familias se separan y Manzanares languidece sin remedio. Y a la postre, todos tenemos derecho a que nuestros hijos puedan vivir y trabajar en su pueblo.

¿Qué es exactamente AEMPOMAN? ¿Cómo y para qué nació?

AEMPOMAN, Asociación de Empresas Polígono Manzanares, se gesta y nace en el verano de 1995, al agruparse y unirse algunos empresarios del Polígono. Es en el año 2000, cuando obtiene su CIF y registra sus primeros estatutos. En este mismo año, logran poner en marcha el servicio de seguridad y vigilancia privado mancomunado, que es el objetivo y el interés principal de los miembros de la asociación, que querían contar en Manzanares con un polígono industrial vigilado en el que las empresas instaladas pudieran desarrollar su actividad de forma tranquila y segura. A día de hoy, es el único polígono industrial de la provincia de Ciudad Real que cuenta con seguridad privada y es uno de los parques industriales más seguros de la región. Más de 21 años de servicio de seguridad y vigilancia continuados e ininterrumpidos, gracias al sostén económico de la mayoría de empresas del Polígono y al Ayuntamiento de Manzanares que desde su inicio tiene un convenio de apoyo económico en el que aporta una importante cantidad y por supuesto, gracias también a la dedicación y gestión realizada por las distintas directivas que han pasado, me permito recordar por orden cronológico el nombre de todos los presidentes que ha tenido AEMPOMAN, todos ellos grandes empresarios e Industriales de nuestra localidad: Pedro Martín-Buro Martín (Zamarbú), Antonio Sánchez Ocaña (ya fallecido, antigua Grucasa), Antonio Moreno Moreno (antigua Disman), Vicente Navas Carrero  (Navas Fría Industrial) y Eduardo Rodriguez Ruiz (Eurodego). Y lógicamente me gustaría citar a la actual junta directiva, excelentes empresarios y grandes  compañeros:

Presidente: D. Eduardo Rodríguez Ruiz de la empresa EURODEGO.

Secretario: D. Ramón López-Peláez Borja de la empresa MERCOMANCHA.

Tesorero: D. Vicente Navas Carrero de la empresa NAVAS, FRÍO INDUSTRIAL.

Vocales: Dña. Alfonsa Martín Cano  de la empresa MARZASA.

  1. Bernardo Sánchez-Elipe Menchén de la empresa PAQUETERIA Y LOGISTICA MANCHEGA.
  2. Faustino Gutiérrez Lucendo de la empresa METALPINO.
  3. Esteban Beltrán Navarro de la empresa BELMO MUEBLES Y HOGAR.

Gerente: D. Abraham López Pozas

AEMPOMAN en la actualidad, no es solo la gestión de la seguridad privada, es mucho más, estamos creciendo cada año en utilidad y servicios para las industrias y empresas del Polígono, por citar los principales: defensa y representación, convenios, dinamización, formación, promover la inversión, información de utilidad, atención al asociado, canalizar recursos, etc. se puede seguir el día a día de la asociación en nuestra web: https://aempoman.com también en redes sociales: https://www.facebook.com/AEMPOMAN/ y de manera más directa llamando al teléfono 630 98 66 75, que atiende nuestro Gerente. Todo esto es posible, gracias al apoyo económico y participación tanto de los asociados como del Ayuntamiento de Manzanares, que en este año 2021 ha suscrito otro convenio económico con AEMPOMAN para apoyar su actividad.

Lo primero que le puede interesar a los manzanareños es saber cuál es el estado de salud del polígono de Manzanares: ¿está en plena forma o tiene algunos achaques? ¿Está aún en crecimiento o se le va notando ya la edad?

Es un polígono que tiene 48 años de edad, bien consolidado, diversificado y maduro, goza de buena salud, pero por su madurez todo esfuerzo en mantenerse mejor, modernizarse y crecer es necesario. En esa dirección trabaja AEMPOMAN con el Ayuntamiento. En estos últimos 3-4 años está en notable crecimiento Por citar alguna de las últimas incorporaciones Cda. Logistics (Algabatir), Automocion rubio y Rodrigo (Man), Grupo Talauto (Reanult Trucks), Damaceite, etc. las ampliaciones de Alumnios Cortizo, Nazan, Rivulis, Braham Corp (la antigua Santana-Suzuki), las inversión continuada de Yuntero (Cooperativa Nuestro Padre Jesús del Perdón), las mejoras y remodelaciones de Exide technologies (Tudor), etc.

Imagino que para que un polígono se desarrolle y resulte atractivo lo primero que necesita es espacio y suelo, ¿cómo vamos de suelo industrial en Manzanares? ¿Los costes de instalación en Manzanares para una empresa resultan ventajosos con respecto a otros polígonos, por ejemplo, Daimiel?

Efectivamente, así es, además Manzanares tiene copado prácticamente el 100% de su suelo industrial, por ello, hay previstas y planificadas 2 ampliaciones, una de 400.000 m2 que ya está en ejecución, en los terrenos anexos al polígono industrial y al camino del cementerio y otra de 1.100.000 m2 para los próximos años, que se situará en los terrenos que hay frente a Tudor en la parte trasera donde se ubica el punto limpio, para de esta forma duplicar prácticamente la superficie industrial de Manzanares y expandir y dar continuidad urbanística a la zona industrial del municipio. En cuanto a la segunda pregunta, decir que, el precio del suelo es una parte importante del coste de instalación. Manzanares ofrece suelo industrial a un precio muy atractivo y competitivo, y además, rebajas y bonificaciones en la tributación municipal (por ejemplo, el ICIO está bonificado al 95%), una zona industrial concentrada y bien urbanizada (amplitud en calles y accesos), bien dotada en suministros (electricidad, agua, saneamiento, fibra, iluminación, etc.) y servicios (limpieza viaria, recogida selectiva de residuos, punto limpio, etc.) y un servicio de seguridad y vigilancia privado mancomunado para el polígono industrial, todo esto favorece que comparativamente, los costes de instalación en Manzanares sean menores y más ventajosos a otras muchas zonas industriales de Castilla la Mancha.

¿Está previsto que crezca el polígono y que se instalen nuevas empresas? ¿Tendrá repercusión en el empleo?

Si, seguro que sí, y entre todos, Ayuntamiento, empresarios, comunidad educativa, etc. tenemos que intentar poner nuestro mejor esfuerzo en que sea el mayor número de empleos y que en su mayoría se ocupen con personas empadronadas en Manzanares.

Se que prefieres llamarlos “retos”… retos o problemas, ¿qué dificultades debe afrontar la industria de nuestra localidad?

Manzanares tienes la capacidad y la posibilidad de ser una importante ciudad industrial, ya los es, pero puede ser aún más. Es una gran oportunidad que los Manzanareños no podemos dejar escapar, es el camino para ver crecer nuestra ciudad. Además, tenemos la ocasión de que ese crecimiento económico y empresarial sea de la mano de industrias más modernas y más verdes.

Más de la mitad de las personas que trabajan en el polígono diariamente no viven en Manzanares, ¿cómo podríamos lograr entre todos fijar población en nuestra localidad?

Es una pregunta fácil de plantear y difícil de resolver, dado que es un reto que depende de varios factores. Una cosa es clara, Manzanares como otras muchas ciudades de España, tiene un decrecimiento demográfico muy acusado y sostenido en el tiempo, fruto principalmente de tener cada año menos nacimientos y más fallecimientos, y más personas que salen a vivir fuera de Manzanares que las que entran a vivir en nuestra ciudad, esto por obvio que pueda parecer, requiere como primer paso el realizar un riguroso estudio social y demográfico que nos ayude a detectar “nuestras propias claves” para poder cambiar la tendencia negativa demográfica de Manzanares, haciendo un símil con la salud, “necesitamos un diagnostico lo más certero posible”, que encuentre las distintas causas y su grado de importancia de cara a saber que está pasando y poder tomar medidas para mejorar. Otro paso importante sería reconocer y afrontar que tenemos delante un gran obstáculo, que no nos permite avanzar como queremos y marcarlo como el objetivo número uno de nuestra ciudad, y el primer gran hito sería conjurarnos todos para lograr llegar, por fin, a los tan ansiados 20.000 habitantes que nuca llegan, y por tanto, dirigir nuestra acción a ello. Nuestra acción individual es tanto o más importe que la acción colectiva o de terceros, me explico, individualmente todos podemos hacer mucho por la consecución de este objetivo, por ejemplo, siendo cada uno de nosotros los mejores embajadores de nuestra ciudad, siendo también sus mejores consumidores, con nuestro leguaje diario nombrando a Manzanares como ciudad, que lo es, en lugar de nombrarla como pueblo como hacemos muchas veces, etc. todo esto genera un clic en nuestro cerebro, en nuestra forma de ver, valorar, sentir y promover nuestra ciudad, es un cambio de paradigma, que ayuda a iniciar el cambio en la tendencia demográfica, que deseamos, y que nos alinea a todos. También, nuestra acción colectiva es muy importante, por supuesto, para poder fijar población, Manzanares, como cualquier otra ciudad que tenga por objetivo crecer en número de habitantes, tiene que ofrecer un plan de vida atractivo, en primer lugar para nuestros chicos y chicas, y también, claro está, para la personas que puedan venir de fuera de Manzanares.

Te tomo la palabra, “Un plan de vida atractivo”, ¿qué puede o debe tener?

Oportunidades profesionales y laborales, empleo estable y de calidad, favorecer la emancipación y el acceso a la vivienda, facilitar las relaciones personales, el ocio, la cultura, el deporte y la vida social, servicios que apoyen y faciliten la conciliación laboral-familiar-personal, reforzar y ampliar la oferta educativa y formativa en especial el campo de la formación profesional, etc.

¿Te animas a aportar alguna reflexión más?

Sí, entre compañeros empresarios, muchas veces hemos comentado, que más economía, más riqueza, deriva siempre en más población, por ello, realizar más consumo local, es decir, todos nosotros debemos consumir más de Manzanares y menos de fuera, también generar más economía circular, de proximidad y/o doméstica, es decir, que cada euro que entra en nuestra ciudad circule muchas veces en Manzanares y permanezca el mayor tiempo posible antes de que salga fuera de nuestra ciudad, intentar estimular, promover y favorecer la inversión interna, que son las decisiones económicas de larga duración que hacemos la gente de Manzanares y que permanecen por largo tiempo en nuestra ciudad e intentar atraer y captar la inversión externa, que son las decisiones económicas de larga duración que gente que vive fuera de nuestra ciudad realizan y quedan en Manzanares. Otras ideas y propuestas que alguna vez he escuchado en alguna reunión de amigos hablando sobre este tema, sería un plan decidido, innovador con medidas y servicios para intentar que gente que salió de Manzanares, de cualquier edad, vea el regresar a Manzanares como una oportunidad atractiva y una posibilidad bonita, de calidad y de bienestar de regreso a sus raíces y orígenes, el arraigo es un sentimiento humano muy fuerte, y rara vez desaparece de la mente de la persona, hay que intentar ser creativos y aprovechar ese sentimiento, contrario a lo que puede parecer, gran parte de las decisiones vitales de una persona son decisiones emocionales y no racionales, los seres humanos normalmente decidimos emocionalmente y después intentamos justificar racionalmente las decisiones tomadas. Para apostillar y finalizar, nos tenemos que gustar a nosotros mismos para poder gustar a otros, en este sentido hay una población en nuestra provincia que sabe hacer esto muy bien y me permito nombrarla, esa población es Tomelloso, cuyos habitantes presumen y llevan a gala ser tomelloseros, para nosotros los manzanareños podría ser una buena referencia en ese sentido.

Imaginamos que la proyección industrial de Manzanares y a su vez los nichos de empleo van muy ligados al ámbito educativo ¿podría hacernos una reflexión sobre ello? ¿Qué se puede hacer desde las administraciones para coordinar formación y empleabilidad en Manzanares?

Comunicación, coordinación y trabajo ágil y continuado entre empresarios, administración, formadores y las personas que se están formando o se van a formar laboralmente, puede ser una buena fórmula para que un mercado laboral tan cambiante y que se mueve tan rápido, se pueda cubrir mejor la oferta laboral que se genera en Manzanares con personas en lo posible de nuestra ciudad o que vivan aquí.

¿Cómo ve el futuro a medio plazo?

Soy una persona realista, sé que poder optar a un buen presente y a un mejor futuro no es gratis, requiere mucho esfuerzo, trabajo y tenacidad. Soy optimista porque observo mucho nuestra ciudad, y veo en ella, grandes personas, mucho talento y capacidad, y no debemos perder de vista nunca, que la riqueza y porvenir de un lugar lo hacen sus gentes. No nos podemos permitir ser pesimistas, en la vida es la actitud que rinde menos beneficio, con ánimo positivo y alegre afrontemos el reto y trabajemos todos juntos por el futuro de Manzanares.

 

                                               Por Manuel Rodríguez Mazarro

Me cae bien el nombre de Estaca de Bares, ya saben, el cabo que en alguna ocasión visitamos en La Coruña y que forma parte de la costa atlántica. A lo que vamos, opino que actualmente el gremio de hostelería de Manzanares, se encuentra cargado de pesadumbre, debían formar una asociación que se llamara “ESTACAZO DE BARES”.

Alguno sigue funcionando por su situación y “nueva normalidad” de tramos cortados a circulación en días oportunos, haciendo peatonal la calle Toledo y Libertad. (Pienso que será cuestión de acuerdos con la vecindad). Personalmente me agrada sentarme en la mesa de una terraza y en medio de la calle, me recuerda la época de mis abuelos. Ellos no entendían de mascarillas ni de hidroalcóholico, saludarse con los codos y menos de teletrabajo.

Otros bares no tienen esa suerte por la ubicación en que se encuentran y los gastos generales son los mismos: tienen que cerrar.

Es comparado con la nueva cepa del corona-virus no conoce a nadie, pica, se mete, levanta roncha y última fase, ¡hasta luego!

Olvidemos aquellos lugares de tertulia, información, “gaceta” y trato con nuestra gente del pueblo, tomar una cerveza en barra o ver una boca con mellica, bigotes, labios con silbidos sinfónicos, sonrisa natural, besos de todo tipo y el gesto del gooool en TV. ¡Es una pena!, son las circunstancias. El colmo de nuestro anterior ministro de sanidad, llamarse Salvador.

Ya que estoy de cabos terrenales, tampoco estaría mal recordar el de “MACHICHACO” (Bermeo), semejante al anterior, creo que la palabra define el el estado en que se encuentra nuestro pequeño y mediano comercio “machichacaos”. Veremos, dijo un ciego, este año 2021 los que han quedado y la forma de respirar entre la “Filomena” y las vacunas.

Los autónomos, el pintor, carpintero, albañil, fontanero, chofer, electricista y el todo terreno que dan servicio fundamental a nuestras casas, sienten las cargas de seguros sociales, tasas municipales, carburantes, luz, gas, mercado, colegio… Todo es incertidumbre: la salud es lo más importante y las alarmas por contagio comunitario, ya se sabe… mucho miedo con aquello que tienen que tocar las manos que empiezan a descascarillarse de lejía.

Nos han cortado las alas en este año horrible del confinamiento. Precisamente “Confinamiento” ha sido palabra elegida por la Real Academia del pasado 2020. Me gustaba más “corona-vid”, compuesto de “corona y vid” o un gran vino reserva “Emérito-83 años” de las bodegas en Abu Dhabi, de Emiratos Árabes. Este es otro tema financiero que tiene su bouquet personal.

Hay una frase: –“el que come y bebe, bien duerme y quien duerme no peca, el que no peca sube al cielo, si al cielo vamos ¡pues comamos y bebamos!, –siempre y cuando podamos Así lo hicieron nuestros antepasados celestiales que dieron vida y mataban el virus con  azufre.

 

La revista Siembra reflexiona este mes sobre la llegada del AVE a Manzanares. Como se podrá comprobar en páginas interiores, tan ansiado proyecto no será una realidad, al menos a corto o medio plazo. Algunos de nosotros puede que “ya no lo veamos”, por utilizar la sabrosa expresión manchega, aunque pueda resultar catastrofista (esperemos que no fatídica). Sin embargo, no han sido pocas las declaraciones públicas que se han hecho al respecto invitando a pensar que el milagro ocurriría en poco tiempo. Nos recuerda un poco a aquella “Ciudad del transporte” que se tuvo la habilidad de “colocar” en dos campañas electorales y de cuya existencia apenas quedó un penacho de humo que se evaporara desde el suelo. Los políticos no deberían vender la piel del oso antes de cazado, bien muerto y desollado para no correr el riesgo de que los ciudadanos pensemos que nos están engañando. Además, acabamos persuadidos de que no se va a hacer todo lo que se anuncia que se va a hacer. Y desengañados. Podría pensarse que los “anuncios osados” por utilizar un eufemismo, salen gratis, pero, después de todo, los ciudadanos no somos tontos y jugar con nuestras expectativas e ilusiones, al no ser honrado, acaba teniendo un pecio político.

Hay diferentes maneras de entender la política. Algunos la entienden como “gestión”, otros como “relato”, muchos como “comunicación” y algunos simplemente como “poder”. Para Siembra la más deseable sería quizá la de “proyecto”. Proyecto es imaginar a medio o largo plazo una ciudad y trabajar día a día para construirla. No es cortoplacismo ni es “fotografismo”. No es bombo y platillo ni creación de expectativas, cuando menos, arriesgadas. La comunicación está bien, pero los hechos están mejor.

La tercera ola se lleva todo por delante

En el momento de escribir estas líneas, Manzanares, y España entera se encuentra sepultada por la tercera ola de la terrible pandemia que padecemos. Más que ola, podríamos llamarla sunami cruel que se ha llevado por delante la vida de queridos vecinos y la salud de familias enteras. Además, corremos el riesgo de que se lleve también por delante el modo de vida de honrados trabajadores, empresarios y autónomos y que ven como sus negocios se van a pique irremediablemente sin que, impotentes, puedan hacer nada. Es urgente un plan de estímulos económicos directos para rescatar la economía de la ciudad en un momento crítico de nuestra historia como pueblo. De ello depende que el tejido social de Manzanares no se deteriore más y que la despoblación y la falta de expectativas acabe engulléndonos sin contemplaciones y dejándonos sin futuro.

 

                Por Enri García Chaparro

No somos conscientes del paso del tiempo ni valoramos a lo que habitualmente estamos acostumbrados a tener hasta que un día, y de un plumazo, nos lo arrebatan todo.

Este año 2020 es un año para olvidar. Pero, contradictoriamente, será el año del recuerdo, el que irá tatuado en nuestra piel, en nuestro corazón y en nuestra memoria hasta el final de nuestros días.

Somos inconformistas por naturaleza, motivo por el cual no solemos apreciar las pequeñas cosas que, tras perderlas, se nos manifiestan de manera desproporcionada con un valor añadido incalculable.

Manzanares es un pueblo con una gran actividad social. Hemos visto, con desolación, lo que una pandemia es capaz de generar a nivel económico, lúdico, intelectual, vecinal…

Cuando en diciembre del año pasado se comenzaba a escuchar lo de “ese virus que había en China” parecía inimaginable que fuera a llegar hasta aquí, hasta un pueblo de la Mancha con una población de dieciocho mil habitantes. Un pueblo, donde al menos, una vez al mes, disfrutamos de algún tipo de celebración.

Comenzó enero y nuestras calles estuvieron iluminadas con la ilusión de recibir a los Reyes Magos de Oriente. Los que después dieron paso a nuestros Santos Viejos hasta llegar a Carnaval. Y ahí quedó la cosa porque ya el fatídico 14 de marzo el gobierno de la nación nos daba una de las peores noticias que hubiéramos querido escuchar: España entraba en Estado de alarma. Un jarro de agua fría, una incertidumbre cortante, en una situación irreconocible.

Y pasó marzo, y abril, y no hubo Semana Santa, ni tampoco celebramos la romería de San Isidro, ni las comuniones, ni el Corpus, ni el día de la Comunidad. Fercam fue improvisado de manera virtual, y quedaron las catas y los tractores abandonados en el corazón.  Y cuando pudimos salir a la calle el dolor y la angustia se reflejaba en cada situación. Y con ello acabó agosto y la ansiada espera para disfrutar de nuestro querido Patrón quedó postergada también. Ni fiestas patronales ni Jornadas Medievales.  Y ahora llegan los Santos y hay más gente en el cementerio y llegará, por supuesto, diciembre, y una Navidad distinta donde apenas habrá nada que celebrar… y el giro se habrá completado.

Esto en lo referente a lo lúdico y social. Cuando aún tenemos las bibliotecas cerradas, el teatro vacío, las conferencias virtuales y nuestras aulas a la espera de nada malo ocurra.

¿Y la economía? Nuestro pueblo cuenta con un polígono industrial donde trabajan miles de personas. Fijas, eventuales, temporales…con un eje geográfico que nos sitúa en un punto estratégico de unión con el resto de comunidades. Empresas con muchos, muchos años de antigüedad y otras de nueva creación. Empresas que en tal solo unas horas tuvieron que actuar de manera crítica e inmediata para buscar soluciones al sustento de tantas y tantas familias. Empresas que, a día de hoy siguen intentando salir adelante por el bien de todos.

Pero también Manzanares cuenta con centenares de pequeños negocios, de autónomos que han visto cómo las puertas de sus negocios se han cerrado y muchas para no volverse a abrir.

Ante esta situación de calamidad, para la que no se estaba preparado, han surgido familias enteras al borde de la ruina. Familias cercanas, vecinas, cuya situación económica ha sido enormemente mermada. Los servicios sociales municipales, así como Cruz Roja o Cáritas han visto incrementada su lista de auxilio social.

No podemos quedarnos impasibles ante lo que está ocurriendo, ante lo que esta pandemia con nombre propio nos ha traído y, con certeza, se quedará con nosotros durante un largo periodo de tiempo.

No debemos olvidarnos de nadie. Ahora no valen las quejas ni la inconformidad. Ahora debemos de mantenernos unidos, fuertes, cuidarnos entre todos y conseguir salir adelante a pesar de las secuelas.

 

Diego R. Gallego Fernández-Pacheco

 Los datos de un informe de la UE, en relación con los Fondos puestos a disposición de los países socios para diferentes proyectos en el periodo 2014-2020, son especialmente escandalosos por el modo en que se han desaprovechado en España, que ha sido el país que peor ha gestionado esos fondos.  Solo se ha utilizado el 34 % de la cantidad asignada a nuestro país. No se incluyen en estos datos las ayudas al sector agrícola (PAC), que se gestionan de un modo diferente.

La burocracia, la pésima gestión y la incapacidad de cofinanciación, ha provocado que no se utilicen muchos millones de euros que se podían haber destinado a proyectos de desarrollo regional, de innovación tecnológica, a la lucha contra la despoblación, contra el paro juvenil, a la conservación del patrimonio y a paliar las consecuencias del cambio climático.

Quienes han tenido responsabilidades de gobierno en esos seis años, a nivel estatal, autonómico, provincial o municipal y no han trabajado por presentar proyectos factibles de ser financiados por los programas al efecto de la UE, no han aprovechado las oportunidades que se les ofrecían.

Cualquier buen gobernante debe trabajar para conseguir captar inversiones con efectos positivos para el territorio de su responsabilidad.  En un primer nivel, para intentar acceder con programas subvencionables a fondos europeos, y también procurando conseguir el mayor número de ayudas y subvenciones en el ámbito nacional, autonómico o provincial a las que pueda tener derecho.

Las empresas, sociedades y particulares, también deben estar pendientes de las ayudas destinadas a diferentes actividades. Pero es tal la carga burocrática, los plazos no siempre suficientes, y la complejidad del sistema, que hacen muy difícil a la mayoría no solo intentar solicitar esas ayudas, sino simplemente conocer su existencia. Sería muy razonable que desde las administraciones se pusieran y facilitaran los medios necesarios para ayudar a cumplimentar correctamente los formularios y solicitudes, que suelen ser trámites complejos para el común de las personas o incluso de las sociedades. Además, en momentos en que se está reduciendo notablemente la relación presencial, todo se hace mucho más difícil.

Sin duda, en este contexto, después de tratar de obtener para el propio municipio la mayor cantidad de fondos posible, uno de los mejores servicios que puede un ayuntamiento ofrecer a sus ciudadanos, es la divulgación y la ayuda en la cumplimentación de la que es necesario presentar para acceder a las subvenciones en asuntos relativos a rehabilitación, mejora de las condiciones de eficiencia energética en edificios, mejoras en accesibilidad, etc. Si se materializan, son dineros que llegan al beneficiario y contribuyen a crear riqueza y actividad en la localidad en momentos de crisis y atonía económica.

 

 

 

Por Javier Sánchez-Migallón Royo

 

El sector del vino, desde el agricultor con sus viñedos, hasta la comercialización de la botella en un bar o restaurante ha sido muy perjudicado por el confinamiento. Empezando quizá por mayor importancia los bares y restaurantes de Manzanares, con comercialización CERO, es decir ni una botella de vino vendida desde que comenzó, hasta que poco a poco, se han podido ir abriendo, son los más perjudicados.

Seguimos con nuestras bodegas que han visto reducir sus ventas, en España y en el mundo, como más tarde comentaré, entre un 45 y un 65%, exceptuando la venta en el canal alimentación, que, si se ha visto incrementada, pero que no cubre las perdidas por el otro lado. Y las exportaciones a otros países que también se han reducido enormemente

Terminamos en el agricultor, que quizá hasta el momento ha sido el menos perjudicado, pero que lo será, seguro, de cara a esta próxima vendimia y a liquidación del precio de la uva en esta campaña en la que estamos al que sea cooperativista y en la ya casi inminente próxima campaña y vendimia.

Dicho esto, que es muy importante, creo y deseo que el sector del vino siempre ha sabido reinventarse y ha salido de innumerables crisis, la mayoría de las veces airoso.

Durante este tiempo de pandemia he tenido la suerte de participar en debates y catas via internet, cosa que nunca había hecho y la experiencia ha sido fenomenal, por eso se la quiero contar.

Empezamos con una conferencia debate con la Organización Internacional del Vino, con sede en París y en la que, con traductores, tuvimos un debate interesantísimo, gente que nos dedicamos al vino, de la práctica totalidad de países del mundo, EE. UU, Francia, Alemania, China, Argentina, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, etc. Yo tuve el honor de representar, entre otros, a España como medio informativo. Por desgracia los datos fueron abrumadores, esperaban una caída de ventas a nivel mundial de un 45% y una honda preocupación.

A los pocos días tuve otra presentación por parte de la FEDERACION ESPAÑOLA DEL VINO, que reúne a la mayoría de los embotelladores y bodegas de España y que está presidida por Miguel Torres, de Bodegas Torres del Penedés. también se tuvo un importante debate y también por desgracia las conclusiones no fueron muy optimistas, con bares y restaurantes cerrados y el turismo relegado a la nada, el vino lo acusa enormemente.

Pero no todo es negativo y las bodegas españolas han comenzado a moverse, como dije, a reinventarse, frente a posiciones pesimistas que no vienen al caso, pero que hacen mucho daño al sector, pretendiendo enfrentamientos. Las bodegas comenzaron a promocionar sus vinos de varias maneras, con un decidido apoyo al sector hostelero, con regalos de las primeras botellas de vino para promocionar el consumo tan pronto abran los bares. “la primera copa la pagamos nosotros” es el lema de algunas bodegas en una excelente idea promocional.

Otra idea son catas telemáticas. También tuve la suerte de participar en una cata internacional de un vino de Rioja, en la que estábamos catando gente de América, Inglaterra, Francia, etc. Grandes Gurús del vino, como Tim Atkin, Máster of Wine británico y al que siguen sus consejos millones de personas en el mundo entero, participó también y tuve el placer de catar vinos junto a él y otros aproximadamente 30 catadores del mundo entero. Una experiencia nueva e inolvidable.

Muchas bodegas ofrecen sus vinos por internet acompañados de derecho a una cata telemática y está teniendo un enorme éxito. Se compra el pack de vino, te lo envían a tu casa y vía internet te dan una cata en la que puedes participar.

Con todo esto quiero decir, ciñéndonos al sector del vino, tan importante para Manzanares, que quizá nos toque pasar un tiempo malo, pero que hay que tener confianza en que saldremos adelante, al igual que en otros muchos sectores, quizá sea difícil, pero lo conseguiremos.

Recuerda cuando se salga de esto, apoyar nuestros vinos y nuestro comercio para ayudar a salir y que lo antes posible podamos brindar con un buen vino. Siempre mejor con vino.

 

 

 

Pedro Lozano Martín-Buro
lfpabogados@lfpabogados.es

Gracias al condensador de flujo, los agujeros de gusano y el envolvimiento cuántico ya es posible viajar por el tiempo. El 16 de junio del año 2032 el aterrizaje se efectuó sin dificultad en un lugar de la Mancha, en una Plaza, llamada de las Palomas. La comunicación estaba lastrada por un críptico intercambio de datos, no era muy fluida, aun así, ya se percibían los cambios producidos, especialmente, en el comercio local como consecuencia de la pandemia.

17:00 Hora local. Cumpliendo órdenes me preparo para tomar contacto. Abriendo la escotilla 23. Abandono la nave. Tiempo despejado, mayormente soleado con ligeros vientos de la sierra de siles; temperatura, 32 grados centígrados; humedad relativa, 40 por ciento. Corto.

17:08 Hora local. Observo personas que caminan rápidamente, todas con un móvil en su mano y separadas unas de otras por una distancia de dos metros. Van con mascarillas de diferentes colores y formas. Nadie se fija en mi. Corto.

17:09 Hora local. Hay carteles digitales que informan del número de infectados con diferentes gráficas. De forma intermitente y con luces de neón, qué curioso, aún se anuncian controles de velocidad en el polígono y cortes en el suministro del agua debido a mejoras de la red, se piden disculpas a los vecinos que parecen estar acostumbrados a esta situación. Corto.

17:11 Hora local. En el perímetro observado se aprecia una apuesta decidida por la vigilancia digital, hay cámaras por todos sitios. Por el móvil se investigan los movimientos, las compras, la velocidad, las amistades y los comentarios críticos en las redes sociales. Se controla cada clic. No existe la esfera privada, repito, no existe la esfera privada. Corto.

17:12 Hora local. Las cámaras captan las imágenes faciales y la temperatura corporal. Atención, atención, observo que en este lugar no hay comercios, ni tiendas, ni bares, está todo cerrado. Silencio ensordecedor. Sobrevuelan restos de carteles perdidos donde se puede leer “se alquila local comercial”. No hay espontaneidad, flexibilidad, capacidad de sorpresa ni cercanía. Es todo muy raro. Corto.

17:14 Hora local. Primer acercamiento a un ciudadano. Consideremos a ese chico con el móvil. Sigo sus pasos, avanza sólo, se detiene, reacciona, levanta la cabeza y continúa su ida siguiendo el horizonte de la punta de sus zapatos, manipulando y tocando el móvil sin soltarlo. Sigue su marcha. Levanta su mirada, me ve, soy un extraño y no me puede bloquear. Pido instrucciones para contactar. Corto.

17:23 Hora local. Primer contacto con habitante de la zona.

  • Hola, ¿qué buscas? ¿puedo ayudarte?. —se dirige a mi en forma amistosa—
  • Algún comercio en la zona. —contesto rápidamente—
  • Ya no quedan, ¿no lo sabe? El pueblo luchó hace 10 años contra la pandemia con grandes medidas higiénicas, controló el virus, pero olvidó, tras el confinamiento, que comprar podía ser un acto moral y no sólo económico y que debía prevenirse del consumismo sin ética y sin sentido social. Pasó lo que pasó, nos dejamos llevar por las compras masivas por Internet. En una sociedad del exceso como aquella, tan acelerada, el mejor antídoto hubiera sido no dejarse llevar. No lo hicimos…Hubo una segunda oleada que nos golpeó con ese otro virus que fue aún peor, el del egoísmo indiferente. Nos fulminó. Nos aisló e individualizó y el pequeño comercio desapareció.

18:05  Hora local. Vuelvo a la nave. Hay que hacer algo para cambiar el futuro. Corto y cambio.

Consoly León Arias

El coronavirus, es el virus más letal y feroz, que ha acampado a sus anchas por la faz de la tierra, desde que se iniciase 2020, y se ha ensañado, duramente, con los españoles.
 Hemos librado, muy probablemente, a nuestro pesar, una de las batallas más duras de nuestra existencia, perdiendo en el camino miles de personas, (algunas fuentes hablan de más de 50.000) seres humanos con nombres y apellidos, a los que esta pandemia ha sumido en una lista interminable de luto, desgarro e impotencia, mientras, la clase política, esos que dicen ser nuestros gobernantes, y estar al servicio de todos los españoles, aún no han mostrado la dignidad, y el sentido del deber suficiente, para honrar sus memorias, tal y como merecen, para que no perezcan en la desidia del olvido; y la sociedad, entienda de una vez por todas, que el covid-19, ha venido a gritar con el tenebrismo del dolor, la enfermedad y la muerte, que el ser humano carece de poder absoluto, para controlar situaciones tan implacables, como la que atravesamos en estos momentos, de incertidumbre, preocupación y temor.         
Esta pandemia nos ha mostrado la completa debilidad del hombre, que se ve, frente a la adversidad, como un gigante con los pies de barro, y cuyo coraje es deficiente para actuar ante el mal.   
En cierta medida, este monstruo, sinónimo de tragedia, nos ha llevado a plantearnos que sólo podemos confiar en la gracia de Dios, que está presente en todas las personas solidarias, portadoras de esperanza, y sembradoras del bien, que han luchando cara a cara contra el virus.            
El espíritu de Dios es el asidero al que nos hemos aferrado, en las horas más oscuras de la pandemia, desde la emoción contenida, y la oración, suplicando especialmente por los más necesitados, y por nuestra protección.  
Rayando el mes de junio, los gobernantes del mundo luchan con verdadera codicia, por la consecución de la ansiada vacuna, el antídoto contra este veneno que ha congelado nuestras vidas, tal y como la entendíamos, hasta  decretarse el estado de alarma, aquel 14 de marzo, para vivir anexionados a una mascarilla, el esencial hasta nueva orden, que no sirve de mordaza, para acallar las tropelías amasadas por un puñado de miserables, a los que poco les importan sus compatriotas.           

El día después, o la nueva realidad, se cierne sobre nosotros en forma de caceroladas, que conminan al gobierno a marcharse, tras acumular demasiados fallecidos y errores a sus espaldas, miles de despidos, cierres de empresas, millones de pérdidas irreparables en el sector turístico, principal fuente de ingresos de España.

También, el mundo de la cultura y el deporte, sufrirán irremediablemente, los devastadores efectos colaterales. Tampoco sabemos a fecha de hoy como se afrontará el próximo curso escolar, ni cómo o cuando se reanudará. Además del terrible impacto ocasionado en el ámbito de las ferias comerciales, la industria, y diferentes servicios, de los que nos hemos estado beneficiando toda la vida, sin apenas valorarlo, porque sencillamente, estaban a nuestro alcance. El presente y futuro, hemos de construirlo juntos, desde el esfuerzo y la generosidad, adaptándonos progresivamente a una situación novedosa, que jamás hubiésemos imaginado, y con numerosos inconvenientes, que nos llama a realizar un ejercicio de responsabilidad compartida, entendiendo la fatalidad, como una nueva oportunidad que nos brinda la vida, sin bajar la guardia.

 

 

En términos financieros, el valor añadido es la diferencia entre el coste de la producción y el precio final de venta o también el valor que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo. A veces, ese valor no se pude cuantificar en euros, es un intangible.

Cuando realizamos una compra en un pequeño establecimiento de Manzanares, el producto que nos llevamos a casa ha adquirido un gran valor añadido: la cercanía y el consejo de la persona que lo vende, la confianza de poder reclamar o cambiarlo o arreglarlo si el resultado final no es el deseado, la buena conversación entre vecinos en el momento de la compra, la seguridad de que el vendedor se está comprometiendo personalmente porque no es una locución automática que te atiende por teléfono sino que es nuestro vecino, al que volveremos a ver en cualquier momento y que se siente vinculado y se responsabiliza.

Pero también nosotros podemos conferir un valor a nuestra compra, o más que valor, unos ciertos valores. Cada vez que compramos en nuestro pueblo contribuimos a que una familia salga adelante y prospere, lo que a su vez repercutirá en beneficio de otros comerciantes que a su vez podrán vender sus productos también y ganarse la vida honradamente. Contribuimos a que nuestras calles y plazas se animen y se propicie el encuentro personal entre los vecinos y se cree un tejido social amable y sano. Contribuimos a hacer de la compra un acto cercano y amistoso, humano, lejos de la pulsión de compra puramente consumista.

El producto adquirido en el pequeño comercio local adquiere un nuevo valor: el valor de la colaboración y la solidaridad entre vecinos.

En estos tiempos en que la revitalización del comercio local es clave en nuestra ciudad, no solo es necesario que compremos en nuestro pueblo con el valor añadido al que hacemos referencia, sino que también que a nuestra compra le añadamos valores, el valor añadido de la solidaridad, la ayuda, la buena vecindad y la responsabilidad con nuestro comercio, que es la vida del pueblo.