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Pedro Lozano Martín-Buro
lfpabogados@lfpabogados.es

Gracias al condensador de flujo, los agujeros de gusano y el envolvimiento cuántico ya es posible viajar por el tiempo. El 16 de junio del año 2032 el aterrizaje se efectuó sin dificultad en un lugar de la Mancha, en una Plaza, llamada de las Palomas. La comunicación estaba lastrada por un críptico intercambio de datos, no era muy fluida, aun así, ya se percibían los cambios producidos, especialmente, en el comercio local como consecuencia de la pandemia.

17:00 Hora local. Cumpliendo órdenes me preparo para tomar contacto. Abriendo la escotilla 23. Abandono la nave. Tiempo despejado, mayormente soleado con ligeros vientos de la sierra de siles; temperatura, 32 grados centígrados; humedad relativa, 40 por ciento. Corto.

17:08 Hora local. Observo personas que caminan rápidamente, todas con un móvil en su mano y separadas unas de otras por una distancia de dos metros. Van con mascarillas de diferentes colores y formas. Nadie se fija en mi. Corto.

17:09 Hora local. Hay carteles digitales que informan del número de infectados con diferentes gráficas. De forma intermitente y con luces de neón, qué curioso, aún se anuncian controles de velocidad en el polígono y cortes en el suministro del agua debido a mejoras de la red, se piden disculpas a los vecinos que parecen estar acostumbrados a esta situación. Corto.

17:11 Hora local. En el perímetro observado se aprecia una apuesta decidida por la vigilancia digital, hay cámaras por todos sitios. Por el móvil se investigan los movimientos, las compras, la velocidad, las amistades y los comentarios críticos en las redes sociales. Se controla cada clic. No existe la esfera privada, repito, no existe la esfera privada. Corto.

17:12 Hora local. Las cámaras captan las imágenes faciales y la temperatura corporal. Atención, atención, observo que en este lugar no hay comercios, ni tiendas, ni bares, está todo cerrado. Silencio ensordecedor. Sobrevuelan restos de carteles perdidos donde se puede leer “se alquila local comercial”. No hay espontaneidad, flexibilidad, capacidad de sorpresa ni cercanía. Es todo muy raro. Corto.

17:14 Hora local. Primer acercamiento a un ciudadano. Consideremos a ese chico con el móvil. Sigo sus pasos, avanza sólo, se detiene, reacciona, levanta la cabeza y continúa su ida siguiendo el horizonte de la punta de sus zapatos, manipulando y tocando el móvil sin soltarlo. Sigue su marcha. Levanta su mirada, me ve, soy un extraño y no me puede bloquear. Pido instrucciones para contactar. Corto.

17:23 Hora local. Primer contacto con habitante de la zona.

  • Hola, ¿qué buscas? ¿puedo ayudarte?. —se dirige a mi en forma amistosa—
  • Algún comercio en la zona. —contesto rápidamente—
  • Ya no quedan, ¿no lo sabe? El pueblo luchó hace 10 años contra la pandemia con grandes medidas higiénicas, controló el virus, pero olvidó, tras el confinamiento, que comprar podía ser un acto moral y no sólo económico y que debía prevenirse del consumismo sin ética y sin sentido social. Pasó lo que pasó, nos dejamos llevar por las compras masivas por Internet. En una sociedad del exceso como aquella, tan acelerada, el mejor antídoto hubiera sido no dejarse llevar. No lo hicimos…Hubo una segunda oleada que nos golpeó con ese otro virus que fue aún peor, el del egoísmo indiferente. Nos fulminó. Nos aisló e individualizó y el pequeño comercio desapareció.

18:05  Hora local. Vuelvo a la nave. Hay que hacer algo para cambiar el futuro. Corto y cambio.

Consoly León Arias

El coronavirus, es el virus más letal y feroz, que ha acampado a sus anchas por la faz de la tierra, desde que se iniciase 2020, y se ha ensañado, duramente, con los españoles.
 Hemos librado, muy probablemente, a nuestro pesar, una de las batallas más duras de nuestra existencia, perdiendo en el camino miles de personas, (algunas fuentes hablan de más de 50.000) seres humanos con nombres y apellidos, a los que esta pandemia ha sumido en una lista interminable de luto, desgarro e impotencia, mientras, la clase política, esos que dicen ser nuestros gobernantes, y estar al servicio de todos los españoles, aún no han mostrado la dignidad, y el sentido del deber suficiente, para honrar sus memorias, tal y como merecen, para que no perezcan en la desidia del olvido; y la sociedad, entienda de una vez por todas, que el covid-19, ha venido a gritar con el tenebrismo del dolor, la enfermedad y la muerte, que el ser humano carece de poder absoluto, para controlar situaciones tan implacables, como la que atravesamos en estos momentos, de incertidumbre, preocupación y temor.         
Esta pandemia nos ha mostrado la completa debilidad del hombre, que se ve, frente a la adversidad, como un gigante con los pies de barro, y cuyo coraje es deficiente para actuar ante el mal.   
En cierta medida, este monstruo, sinónimo de tragedia, nos ha llevado a plantearnos que sólo podemos confiar en la gracia de Dios, que está presente en todas las personas solidarias, portadoras de esperanza, y sembradoras del bien, que han luchando cara a cara contra el virus.            
El espíritu de Dios es el asidero al que nos hemos aferrado, en las horas más oscuras de la pandemia, desde la emoción contenida, y la oración, suplicando especialmente por los más necesitados, y por nuestra protección.  
Rayando el mes de junio, los gobernantes del mundo luchan con verdadera codicia, por la consecución de la ansiada vacuna, el antídoto contra este veneno que ha congelado nuestras vidas, tal y como la entendíamos, hasta  decretarse el estado de alarma, aquel 14 de marzo, para vivir anexionados a una mascarilla, el esencial hasta nueva orden, que no sirve de mordaza, para acallar las tropelías amasadas por un puñado de miserables, a los que poco les importan sus compatriotas.           

El día después, o la nueva realidad, se cierne sobre nosotros en forma de caceroladas, que conminan al gobierno a marcharse, tras acumular demasiados fallecidos y errores a sus espaldas, miles de despidos, cierres de empresas, millones de pérdidas irreparables en el sector turístico, principal fuente de ingresos de España.

También, el mundo de la cultura y el deporte, sufrirán irremediablemente, los devastadores efectos colaterales. Tampoco sabemos a fecha de hoy como se afrontará el próximo curso escolar, ni cómo o cuando se reanudará. Además del terrible impacto ocasionado en el ámbito de las ferias comerciales, la industria, y diferentes servicios, de los que nos hemos estado beneficiando toda la vida, sin apenas valorarlo, porque sencillamente, estaban a nuestro alcance. El presente y futuro, hemos de construirlo juntos, desde el esfuerzo y la generosidad, adaptándonos progresivamente a una situación novedosa, que jamás hubiésemos imaginado, y con numerosos inconvenientes, que nos llama a realizar un ejercicio de responsabilidad compartida, entendiendo la fatalidad, como una nueva oportunidad que nos brinda la vida, sin bajar la guardia.

 

 

En términos financieros, el valor añadido es la diferencia entre el coste de la producción y el precio final de venta o también el valor que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo. A veces, ese valor no se pude cuantificar en euros, es un intangible.

Cuando realizamos una compra en un pequeño establecimiento de Manzanares, el producto que nos llevamos a casa ha adquirido un gran valor añadido: la cercanía y el consejo de la persona que lo vende, la confianza de poder reclamar o cambiarlo o arreglarlo si el resultado final no es el deseado, la buena conversación entre vecinos en el momento de la compra, la seguridad de que el vendedor se está comprometiendo personalmente porque no es una locución automática que te atiende por teléfono sino que es nuestro vecino, al que volveremos a ver en cualquier momento y que se siente vinculado y se responsabiliza.

Pero también nosotros podemos conferir un valor a nuestra compra, o más que valor, unos ciertos valores. Cada vez que compramos en nuestro pueblo contribuimos a que una familia salga adelante y prospere, lo que a su vez repercutirá en beneficio de otros comerciantes que a su vez podrán vender sus productos también y ganarse la vida honradamente. Contribuimos a que nuestras calles y plazas se animen y se propicie el encuentro personal entre los vecinos y se cree un tejido social amable y sano. Contribuimos a hacer de la compra un acto cercano y amistoso, humano, lejos de la pulsión de compra puramente consumista.

El producto adquirido en el pequeño comercio local adquiere un nuevo valor: el valor de la colaboración y la solidaridad entre vecinos.

En estos tiempos en que la revitalización del comercio local es clave en nuestra ciudad, no solo es necesario que compremos en nuestro pueblo con el valor añadido al que hacemos referencia, sino que también que a nuestra compra le añadamos valores, el valor añadido de la solidaridad, la ayuda, la buena vecindad y la responsabilidad con nuestro comercio, que es la vida del pueblo.

Por Pedro María Castellano

Hay quienes, a los nacidos en Manzanares, nos llaman manzagatos. Incluso quien lo hace en tono despectivo. Sin embargo, yo creo que es todo lo contrario. Dicen de los gatos que son fuertes, astutos y habilidosos, no en vano se cree que tienen siete vidas y que cuando caen, lo hacen siempre de pie. Y así es el carácter de los que hemos nacido en Manzanares. Hemos demostrado en multitud de ocasiones que somos una sociedad fuerte y que las veces que las circunstancias nos han intentado derribar, hemos sabido caer de pie.

Son muchísimos los actos heroicos de gente cotidiana que nos encontramos a diario. Multitud de gestos de cariño hacia los que, día tras día, se enfrentan a esta pesadilla. Innumerables los voluntarios de nuestra localidad, que dedican su tiempo a fabricar mascarillas e ingenian EPI para ayudar a quienes intentan combatir esta pandemia. Y hemos de estar orgullosos como sociedad, porque ese tiempo y esos actos de cariño, van dirigidos a todos nosotros, ya que, de una forma u otra, todos nos enfrentamos al maldito virus, ya sea de forma pasiva, quedándonos en nuestras casas para no contagiarnos ni contagiar a nuestros vecinos, o de forma activa, en el hospital, centros de salud, residencias de ancianos, policías y cuerpos de seguridad o limpiando nuestras calles y recogiendo nuestra basura.

Los pequeños comercios de Manzanares, han demostrado ser mucho más grandes que cualquier gran superficie.

Las pymes de nuestra localidad, han sabido adaptarse a esta situación y se han apresurado a facilitar sus teléfonos para atendernos y hacernos llegar todo aquello que necesitamos, sin necesidad de salir de nuestras casas y exponernos al contagio. Nuestros agricultores y ganaderos son gigantes que cada día, se enfrentan a los molinos del miedo armados con su empeño de hacernos servir los alimentos que necesitamos.

La crisis del coronavirus que estamos sufriendo, es dura, muy dura. E incluso esta realidad que vivimos, se vuelve aterradora cuando por desgracia, podemos poner nombres y caras a las cifras que escuchamos de afectados y fallecidos. Cuando nos toca de cerca. Pero lo superaremos, porque somos manzagatos, y por muy hondo que parezca el pozo del covid19, vamos a caer de pie. Y no importa si por momentos nos falta el aliento, porque tenemos siete vidas, hemos sido bautizados con vino blanco y a nosotros, los manzagatos, nada ni nadie nos puede vencer.

 

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Hablamos con Germán Molina Prados, otro emprendedor de Manzanares, que lucha por hacer lo que más le gusta, en este caso la fotografía. Queremos conocer sus proyectos, su andadura profesional y como no, sus inquitudes.

Cuéntanos un poco sobre ti.

Desde pequeño siempre me ha llamado la atención el mundo del arte en general y el de la fotografía en particular. Me acuerdo de que me encantaba mirar aquellas fotos en blanco y negro que mi padre había hecho en el campo con su pequeña cámara Mamiya. Más tarde empecé a experimentar con una cámara que me regalaron y así acabé estudiando fotografía en la Escuela Superior de Diseño ‘Antonio López’. Después empecé a trabajar en la televisión local de Manzanares detrás de las cámaras, algo por lo que seguro mucha gente me reconocerá. Al mismo tiempo no dejaba de lado la fotografía, aunque fue después de salir de la televisión cuando volví a estudiar más cosas sobre fotografía. Sobre todo orientado al mundo de la fotografía de bodas, porque me di cuenta de que había cambiado mucho ese mundo y me producía curiosidad poder fotografiar parejas, captar su amor, su complicidad… Y en eso es en lo que estoy, en poder atrapar con mi cámara esos momentos mágicos que son las bodas.

¿Cómo surge la idea de tu negocio?

Después de acabar de trabajar en la televisión debo confesar que al principio andaba un poco perdido, sin saber bien hacia dónde ir, pero pronto me di cuenta de que era el momento de reiniciar y dedicarme a lo que realmente me gustaba: la fotografía. Me fui a Madrid a hacer el curso internacional de Fotografía de Bodas en EFTI (Centro Internacional de Fotografía y Cine), guiado por grandes artistas del mundo de la fotografía de bodas como Ed Peers o Andrea Corsi y conociendo a compañeras y compañeros increíbles. Me fui enganchando cada vez más, haciendo un portfolio que me enamoraba a pasos agigantados. Me decidí entonces a enrolarme en el mundo del autónomo y montar mi propio negocio de fotografía: Germán Molina fotografía. Nada mejor que tu propio nombre para que tu marca tenga fuerza y personalidad. Seguí haciendo más cursos (flash de mano o redes sociales -tan importantes para mi negocio-) a la vez que iba trabajando. No tengo estudio físico porque soy un enamorado de la luz natural, así que trabajo en exteriores y en casas; y, por supuesto, en los escenarios que cualquier enlace me ofrece.

¿Qué necesidades trata de cubrir tu empresa?

Trato de dar lo mejor de mí a las parejas que me eligen para que cuente sus historias. Porque eso es lo que más me gusta hacer: contar historias, las historias de sus vidas, de su amor, del día más importante del cual me hacen partícipe. Y yo doy el 100 % para que todo quede de lujo. Hago los reportajes de boda completos y me gusta ser yo quien los hace porque mi manera de contar las historias es algo personal. Por eso soy yo mismo el que se ocupa de todo y por eso no hago más de una boda el mismo día, para poder dedicarme por completo a mis parejas. Mi fotografía es fresca y natural, con un toque de fotoperiodismo cuando toca, procurando que no se me escape ningún detalle como las lágrimas en el momento de las lecturas, las sonrisas en los abrazos… No me gusta hacer que la gente pose mucho. Quiero que todo sea muy natural y me encanta descubrir nuevos sitios donde hacer fotos. La naturaleza me encanta y me encanta que mis parejas se pierdan entre plantas, árboles, agua… Trato que mis reportajes sean únicos porque considero que cada pareja es única, con sus vivencias, sus experiencias, su propia ceremonia y por eso me gusta que se vea reflejado que cada historia es diferente.

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta tu empresa?

Puedo decir que hay mucha competencia y, además, muy buena, pero creo que el mayor reto tanto para mí como para mis compañeras y compañeros de profesión es que el mundo de las imágenes está muy saturado hoy en día. Mucha gente tiene cámaras con las que hace sus fotos (o incluso con sus móviles), y creo que tenemos que marcar la diferencia entre una fotografía bien hecha y una que no lo está. Debemos reivindicar nuestra profesión, hacer valer nuestro trabajo y que la gente sepa apreciarlo. A la vez, hacerse un hueco en internet también es complicado. Hay muchas imágenes y hay que destacar, pero creo que para eso el trabajo bueno y constante hace que llegues donde quieres estar. Tengo mi propia página web (www.germanmolinafotografia.com) y también dos cuentas de Instagram (@germanmolinafotografia para bodas y @germanmolinaportraits para un trabajo de retratos más personal).

¿Qué propuestas o iniciativas se te ocurren para dinamizar o impulsar la actividad empresarial en Manzanares?

Creo que, sin duda alguna, desde el Vivero de Empresas de Manzanares se trabaja a diario para que la actividad empresarial de la localidad no pare de crecer y mejorar. Pienso que es primordial que se nos informe de todo lo que necesitamos para evolucionar, que se organicen cursos y, sobre todo, que se nos ayude a movernos en el mundo digital, ya que creo que ahora mismo es el presente y el futuro de cualquier negocio.

¿Es Manzanares buena plaza para emprender?

Puedo decir sin temor a equivocarme que disponemos de un buen tejido empresarial y que, además, estamos muy bien conectados. Por no decir que hoy en día a través de internet podemos llegar a cualquier rincón, lo cual es mi pretensión: expandirme y poder hacer bodas en cualquier lugar de la geografía española o mundial.

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

El proyecto más ambicioso que se intentó implantar en Manzanares  en las últimas legislaturas municipales en las que ostentó la alcaldía Miguel Ángel Pozas, fue la Ciudad del Transporte. Era la estrella del programa electoral del PSOE en varias campañas electorales (entre 1999 y 2007), y sin duda, ilusionó a la gran mayoría de nuestros vecinos.

A pesar del enorme monto económico que suponía la urbanización, más de 52 millones de euros, además del coste de expropiación de los terrenos (166 Ha). se percibía como viable en aquellos  años  de bonanza económica que caracterizaron el principio de este siglo. Sin embargo, los impedimentos de administraciones públicas no favorables al equipo municipal y más tarde la brusca irrupción de la crisis de 2008, eliminaron la posibilidad de que ese emblemático proyecto se convirtiera en realidad.

Las zancadillas políticas y la depresión económica se llevaron por delante el proyecto mejor concebido  y la mejor propuesta de desarrollo y de  futuro que en el periodo democrático se ha planteado en Manzanares.

Si se hubiera hecho realidad, probablemente habría supuesto el despegue definitivo con respecto a los municipios vecinos y, hay que decirlo, competidores en la captación de empresas y puestos de trabajo.

No obstante, una parte importante de los terrenos donde se pretendió ubicar la Ciudad del Transporte se adquirieron por la empresa promotora “Gestión Proyectos y Control” (GPC), aproximadamente unas 57 Ha, y mantienen su calificación como suelo rústico. Están situados en el margen derecho de la  A4, con casi 2 kilómetros de fachada a esa Autovía entre el cruce con la A 430 y el nudo de cambio de sentido  de la Venta del Tizón.

Esos terrenos que se iban a recalificar como de uso industrial, siguen siendo muy valiosos, suponen un escaparate a una de las vías de tráfico donde circula un mayor número de vehículos en nuestro país, precisamente en el cruce con otra autovía importante. No hay mejor suelo en nuestra provincia para la ubicación de empresas relacionadas con el sector del transporte. Quizás todavía pueda proponerse en una próxima legislatura, sino un proyecto de tanta envergadura como el que se intentó llevar a cabo en su día,  sí algo más limitado, con  viabilidad económica, para aprovechar unos terrenos con tan buenas expectativas y tan estratégicamente situados. Está bien que se cree suelo industrial y se desarrollen sectores como el 5, en la salida a Argamasilla de Alba, o junto a la carretera de Alcázar, pero esas ubicaciones  tienen mucho menos atractivo que la que se eligió para la fallida Ciudad del Transporte.

                                                                        

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

La ayuda por hijo a cargo es una prestación de la Seguridad Social que se puede obtener, cumpliendo una serie de requisitos, cuando se tienen hijos menores de edad o mayores con algún tipo de discapacidad.

Es una prestación un tanto desconocida y por eso queremos ayudarte a conocerla.

¿Qué es la prestación económica por hijo menor o por menor a cargo en régimen de acogimiento familiar permanente o guarda con fines de adopción?

Es una ayuda económica que se obtiene por los hijos que sean menores de 18 años. Aunque también puede tener derecho en los casos de mayores de edad siempre y cuando tengan una discapacidad igual o superior al 65%.

Pero antes de seguir, debemos comprender que entiende la normativa tener un hijo o un menor a cargo

La Ley establece que es un hijo o menor a cargo, aquel que conviva y dependa de forma económica del beneficiario de la ayuda.

Así, existirá dependencia económica, cuando conviva el hijo o menor conviva con el beneficiario.

En los casos que el beneficiario tenga rentas de trabajo o alguna otra prestación que sustituya al salario (pensión, paro….) que supere el 100% del Salario Mínimo Interprofesional no se entiende que el hijo o menor esté a cargo del beneficiario. Tampoco se entenderá que tiene un hijo o menor a cargo cuando sean beneficiarios de una pensión contributiva.

¿Si mi hijo estudia fuera y no vive conmigo, lo tengo a mi cargo?

Si, ya que la Ley indica que la separación transitorio debida a estudio, trabajo de los padres… no rompe la convivencia.

¿Cuánto es el importe de la ayuda?

Depende de la situación. En los casos de los hijos menores de 18 años, por cada hijo y de forma anual son 341 euros. En los casos que sean menores con discapacidad igual o inferior al 33 %, serán 1000 euros anuales. Y si el hijo es mayor de 18 años y con una discapacidad igual o inferior al 65 % serán 4704 euros y si es igual o superior al 75 % 7056 euros.

La ayuda por hijo o menor a cargo, puede ser solicitado en el caso de obtener unos ingresos inferiores a 12.313 euros.

¿Cuál es la duración de la ayuda?

Dura mientras se mantengan las condiciones que se exigen para poder obtener la ayuda. Así, se extingue esta ayuda en los casos de fallecimiento del hijo o menor, alcanzar en los casos establecidos la mayoría de edad, la desaparición de la discapacidad del hijo o menor, dejar de depender económicamente de los padres, superar los ingresos máximos.

¿Qué requisitos tengo que cumplir para obtenerla?

Son varios requisitos que se han de cumplir, como son:

  • Residir legalmente en España
  • Tener menores o hijos a su cargo
  • No tener derecho a prestaciones de esta misma naturaleza.
  • No percibir ingresos anuales superiores a 12313 euros. Esta cuantía aumentará un 15 % por cada hijo o menor. En los casos de hijo o menor con discapacidad, no se exige este límite de ingresos.

¿Quién puede ser beneficiario?

Depende si conviven o no los padres. En el caso de convivir, los beneficiarios pueden ser cualquiera de ellos.

Pero si el caso es que no conviven, le pertenece el beneficio al progenitor que tenga la guarda y custodia del menor y conviva con él.

Si la situación es de custodia compartida, el beneficio se reconoce a ambos progenitores, y por tanto se repartirá la ayuda en función del tiempo que conviva el menor o hijo con cada uno de ellos.

¿Y si mi hijo tiene una pensión o trabaja, puedo tener derecho a esta ayuda?

Tendrá derecho siempre que su hijo no obtenga unos ingresos anuales que sobrepasen el 100% del salario mínimo interprofesional. También en el caso de obtener una pensión, si ésta es contributiva, la ley indica que no estará a cargo, salvo en determinadas pensiones que si es aceptado.

Javier Fernández-Pacheco

Justo antes del paréntesis, para informar de lo vivido en Barcelona en las últimas semanas, estábamos hablando sobre las teorías económicas que intentan explicar las razones que llevan a unos países a ser más ricos que otros.

Decíamos en aquel momento que hablaríamos de la teoría del Bandidaje Gubernamental, para detectar qué tenemos que evitar si no queremos que sea nuestro país quien caiga en la más absoluta pobreza. Porque esto no va solo de levantar países lejanos, sino también de mantener el nuestro.

Quien crea que España pertenece al primer mundo y que nadie nos moverá de ahí por muchos errores que cometamos, está muy equivocado. Los países pasan del desarrollo a la pobreza mucho más rápido de lo que pensamos.

Toda mi generación creció con una serie de dibujos animados que se llamaba Marco. En ella, un niño viajaba de los Apeninos a los Andes en busca de su mamá que había tenido que emigrar al extranjero para servir en casas y ganar así algo de dinero.

La acción transcurre a finales del siglo XIX, primeros del XX y la madre de Marco emigra de los Apeninos (Italia) a los Andes (Argentina) para sacarlos de la pobreza. En un periodo de cien años, el sentido de la emigración ha cambiado, pero puede volver a cambiar si no cuidamos nuestra economía.

Pero vamos a dar un paso atrás y preguntémonos ¿Quién crea riqueza en un país?

La respuesta es sencilla. La riqueza la crean las empresas –a través de sus trabajadores– y las administraciones públicas.

Y cuando digo empresas, no me refiero a las grandes multinacionales, sino a todos los tipos de empresa. Desde las enormes con miles de empleados, hasta los autónomos que trabajan en soledad. Y también las administraciones públicas, aunque con ciertos matices.

Es cierto que la Educación, la Sanidad, la Seguridad y otros tantos, son servicios presentados por las administraciones públicas y por tanto son generadores de riqueza. Pero no lo son en cambio la burocracia innecesaria, los amaños y, desde luego, los servicios redundantes. Esos no hacen más que ralentizar la fuerza creadora de riqueza de los anteriores.

Hay además un requisito sin el cual, la generación de riqueza se complica sobremanera. Se trata de la seguridad jurídica.

Consiste en que sepamos de antemano las reglas a que nos atenemos y que éstas se cumplan en dos vertientes.

La primera es que no haya cambios reiterados en las normas, y sobre todo que estos no se hagan con carácter retroactivo. Costará mucho que alguien invierta en su negocio si cree que le pueden cambiar las reglas a mitad de partida.

El segundo es la existencia de amiguismos, mordidas y corruptelas que, además de añadir incertidumbre como en el caso anterior, introducen ineficiencias que llevan a que se genere menos riqueza con los mismos recursos. Lo que nos puede llevar a que países con unos recursos magníficos acaban padeciendo una pobreza absoluta.

Seguro que todos hemos detectado alguna vez países que, a pesar de tener innumerables riquezas naturales, no consiguen salir de la pobreza.

De esta segunda vertiente es de la que se ocupa Mancur Olson cuando habla de bandidaje gubernamental.

El problema del bandidaje gubernamental es que se expande como un virus. Al ver como los dirigentes se saltan las normas, Los funcionarios acaban haciendo lo mismo en su propio provecho y de ahí al resto de la sociedad.

Pero claro, eso pasa en esos países pobres. Aquí por el momento pasa solo con los políticos (ERE, Gürtel, etc) y los funcionarios (Villarejo), pero aún no ha pasado al resto de la sociedad. Porque aquí todos nos damos de alta antes de hacer una “chapucilla”, declaramos el IVA y nos deducimos en la renta solo aquello que nos toca. ¿Verdad?

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

Javier Fernández Pacheco

Hablábamos en el último número de Siembra sobre los dramas que se están viviendo en los últimos tiempos con las migraciones. Gentes que salen a la desesperada huyendo de Siria y su guerra, o del África Subsahariana y su pobreza extrema.

Dejamos pendiente para este número analizar lo que la economía nos enseña acerca de las acciones que se tendrían que poner en marcha en los países de origen para evitar que se produzcan estos movimientos a la desesperada.

Voy a dejar de lado la guerra, que desde mi punto de vista se da siempre por avaricia (siempre hay alguien que se enriquece en una guerra), y me voy a centrar en los problemas de pobreza extrema, pues es donde la economía tiene más que aportar.

Tim Harford, en su libro “El economista camuflado”, hace un análisis de las razones que existen para que mientras ciertos países salen de la pobreza y se unen al club de los países prósperos, otros por el contrario pasan años y años sin levantar cabeza, incapaces de conseguir que sus habitantes tengan un nivel de vida aceptable. Vamos a ver las teorías que analiza y las conclusiones a las que llega.

En general, los economistas piensan que el bienestar económico surge de la combinación de una serie de tres factores. Unas infraestructuras adecuadas (carreteras, electricidad, industrias, etc), unos recursos humanos capacitados y un nivel mínimo de tecnología. Si tenemos estos tres factores, el país debería salir de la pobreza.

Teoría de los Rendimientos Decrecientes

De acuerdo con esta teoría, pequeñas inversiones en infraestructura, en recursos humanos y tecnología en los países pobres deberían tener un efecto mucho mayor en esos países que el que tendría la misma inversión en los países ricos.

Por ejemplo, construir una escuela en un país con un alto grado de analfabetización puede hacer mucho más por la capacitación de las personas que el efecto casi imperceptible que tendría añadir una escuela más al sistema educativo de un país desarrollado. Es decir, el aprovechamiento de las inversiones que se hagan en estos factores es menor cuanto más desarrollado está el país.

Siguiendo esta lógica, los países pobres deberían progresar muy rápidamente e igualarían a los ricos en poco tiempo pues a los ricos, cada vez les costaría más trabajo mantener la ventaja competitiva que tienen sobre los pobres.

Pero lo cierto es que los países pobres no están alcanzando a los ricos y hay muchos casos (en especial en África y algunos países de América del sur) en los que están creciendo a un ritmo inferior al de los países ricos. Así que algo falla en esta teoría.

Teoría de los Rendimientos Crecientes

Esta otra teoría podría explicar la situación anterior. Nos dice que a veces creces más rápido cuando ya eres un país rico. De qué sirve tener wifi por todo el país si la gente no tiene ordenadores o teléfonos móviles. Lo que significaría que la brecha entre países ricos y pobres se haría cada vez más amplia.

Aunque lo cierto es que hay países que han conseguido prosperar de manera muy notable en los últimos años. Corea del Sur, Taiwán, China son países cuya trayectoria contradice la teoría anterior a menos que estos países hubieran conseguido realizar de golpe todas las inversiones necesarias para ponerse a la altura de los más ricos. Cosa que no ocurrió y sin embargo estos países han conseguido alcanzar a los más industrializados. ¿Por qué?

Pues en el próximo número hablaremos de las similitudes y diferencias entre países que han conseguido despegar y los que se han quedado atrás a través de la teoría del Bandidaje Gubernamental. Suena jugoso, ¿No creéis?