Entradas

Javier López

Qué curiosa es esta veleta y qué complicado es observarla desde el nivel del suelo. Localizada en la calle empedrada, en la casa de los García Noblejas, es distinta a todas las que existen en Manzanares, por una peculiaridad. Pertenece al grupo de veletas tradicionales, porque cumple con todas las normas que rigen en las veletas a lo largo de los siglos, pero es diferente a las actuales que vemos en las nuevas construcciones.

   Con otra mirada, vamos a centrarnos en esta, observándola de abajo arriba, obviando el pararrayos que tiene adosado, al ser un objeto posterior al origen de estas. Cumple en su forma con los cánones que las rigen, que, de paso, vamos a comentar de una manera resumida. Todos conocemos que las veletas, además de ser un instrumento meteorológico que nos ayuda a identificar la dirección del viento, es también un adorno de los edificios y soporte en el que se expresan simbolismos y motivaciones que se relacionan con el uso de estos.

   La veleta se compone de un eje vertical que une, sustenta y al que van engarzados el resto de los elementos que la constituye, principalmente, la parte móvil que es la que gira con el viento y nos señala la dirección. El arranque del eje vertical esta insertado en la obra del edificio y suele ser una esfera, bien de metal o de piedra maciza, en ocasiones, calada, cuando se trata de esferas metálicas a modo de los meridianos de la tierra. En otras, la esfera única es sustituida por una secuencia de varias bolas, en un número máximo de cuatro, de un diámetro semejante o como ocurre más comúnmente de diámetro decreciente en sentido ascendente. La misión de estas esferas es proteger la cúpula o el edificio de los impactos de los rayos, de manera que las de metal se fundían, pero el resto de la obra no sufría. A continuación, se encuentra la parte móvil de la veleta en la mayoría de los casos flechas con cola de banderola, es en la cola donde se aprovecha para realizar en ella adornos calados (letras, fechas, escudos…) o formas variadas que a veces corresponden con la imagen o símbolo que identifica el oficio del propietario del edificio. Como remate todas tienen una cruz, en Manzanares suele ser de Calatrava, o simplemente dos palos cruzados.

    Ahora que conocemos más de las veletas, vamos a examinar la de la fotografía con otra mirada, y percibimos que es escultural, porque tiene unos adornos entre la bola (con meridianos) y la flecha, en su banderola tiene el calado de una flor y otros adornos en la parte superior antes del remate que asemejan culebrillas o relámpagos.

   Aquí es donde nos preguntamos: ¿Qué más tiene esta veleta de la calle Empedrada que la hace inédita? Analizándola con otra mirada, advertimos que el remate superior es una estrella de los vientos en tres dimensiones (por cierto, muy interesante) y es ahí, donde radica su originalidad. Una veleta que no tiene una cruz es la única de las antiguas de Manzanares que no tiene una cruz más o menos historiada o con más o menos poderío como terminación, es un objeto singular que si tiene que ver con los vientos y la orientación, pero es precisamente lo que hace que sea exclusiva, y la más atrayente de todas.

   Paseen por el centro de Manzanares, verán cómo es la única que no tiene una cruz como colofón.