Entradas

Un lugar donde esperarte.

Si la literatura manzanareña tuviera un canon de clásicos sin duda uno de ellos sería Federico Gallego Ripoll. Para dar una idea global de su poética hemos querido recuperar una antología de su poesía. Leer Un lugar donde esperarte (Antología Poética 1981 -2007) es una buena manera de hacerse a la idea del mundo poético de Gallego ya que incluye poemas de quince libros a lo largo de 25 años. En Gallego Ripoll podríamos hacer más verdadero que nunca aquella aparente tautología de Mallarmé respondiendo a Degas: “No es con las ideas, mi querido Degas, con lo que se hacen los versos. Es con las palabras”, ya que en él la palabra es todo. La palabra adánica, primordial, exenta, autónoma. En cierto sentido pura. La referencia es secundaria. Las ataduras del sentimiento o del espacio, accesorias. Gallego sigue el principio de dar el protagonismo casi absoluto a la contemplación de la palabra (“¿soy tu palabra o tú mi lengua?”) que no es herramienta para trasmitir el mundo sino cimiento mismo para vivir en él y comprenderlo (“el bisturí de la palabra”)

Un mundo, que, ahora sí, evoca diferentes experiencias tales que la paradoja vital (“tan lejos de ti estoy que podría encerrarte en mi puño”), la ausencia, lo irracional (“cuando comprendan que el unicornio…”), el tiempo perdido, la esperanza (en sustancia de Luz) o el amor. Y también, como no, la imprescindible evocación manchega de la niñez: el azúcar tostado, la siesta, la feria, las alcobas, la ropa blanca puesta al sol…

Pero si con algo hay que quedarse, es con el empeño del poeta de hacer de su poética un constante oficio de depuración como él mismo expresa en “El Poema” de Escrito en no (1986): “punto y como, tris tras, ya la navaja / sobre el papel rasura los signos insurrectos, / recorta las patillas, equilibra el bigote / y con llaves de alcohol cierra los lacios poros. / Se mira en el espejo como quien no, el poema.”