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Manuel Gallego Arroyo

A pesar de todo, y por más que quieran contarnos, el progreso peca muchas veces de ingratitud con el pasado. Es que su razón de ser consiste, las más de las veces, en desprender toda costra, mondar cáscaras, en fin, arrancar de la vida todo aquello que, sido, pretenda prolongar el paseo y solaz de los cadáveres exquisitos. A veces, en lo que es una irremediable precipitación, actúa como un juez sentencioso e inflexible con lo, en apariencia, caduco.

Ahora que la ley de las modas, ahora que el progreso con su mano a veces fría levanta enormes muros, imponentes vallas, como las que han nacido al final de los Paseos del Río, ahora digo, podremos contemplar cómo se cerrará el horizonte, se cegarán las perspectivas y se angostarán los trasvases de almas; ahora y ya mañana, observaremos cómo a la caída del sol, se precipitarán las sombras del enrejado progreso sobre los paseos y sus arriates, árboles y arbustos, y sobre los paseantes de ojos confusos en el tornasolado.

Creo que con la decisión “envalladora” se han perdido algunas cosas (¿realmente podemos decir “cosas”?) que a lo mejor sería de justicia que las tuviésemos en conciencia, por si hubiera alguna posibilidad de recuperar la dignidad de lo arrinconado.

De un lado la estética del cierre de las calles del paseo, angostado y marginado, en su perspectiva (la de los Paseos Príncipe de Asturias). Pero también la del Paseo de los Pinos, que, viniendo desde los Cinco Puentes al encuentro de aquellos, ha quedado desplazada, oculta y empobrecida en un feo recodo. Como pobre y sin sentido queda, desde el Banco de la Paciencia, toda vista, amurallada toda lontananza.

Obsérvese que no hablamos de nada nuevo, pues, de cuanto ahora se ha hecho monda, fue ya una propuesta con la que se trató de resolver (mediante los emplazamientos que llegarían a ser símbolos cantados por la cultura popular), uno de los problemas urbanísticos de esta localidad, el de las limitaciones que impone la vía férrea.

Rememoremos no obstante el porte humilde, contemplativo y melancólico de aquel banco, el de la Paciencia, pasante de trenes y testigo del horizonte, ahora mudado de simbólico guardagujas, en arrinconado guardavallas. Rememoremos la anchura y vastedad del lugar, explanada que pasaba la mayor parte del año dejada de sí, clamando qué hacerse de ella.

En descargo sólo queda referir cómo una vez más el futuro ha logrado corregir una deficiencia del pasado, ampliando en superficie de metros cuadrados el espacio para exposiciones feriales, a la postre, asunto vital en el modernizador desarrollo de nuestro pueblo.

 

Concepción Moya García y Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil

En la actualidad estamos viviendo unos momentos difíciles, por la pandemia del coronavirus Covid-19, que nos ha obligado a cambiar nuestra forma de vida, al menos de forma temporal, como consecuencia del confinamiento y la paralización de las actividades económicas no esenciales, para detener la expansión de una enfermedad para la que no se conoce vacuna ni remedio, y que se está expandiendo rápidamente por toda la humanidad. Pero esta situación no es la primera vez que aparece, pues en la historia encontramos otros momentos en los que han ocurrido situaciones similares, que han afectado gravemente a la población, siendo las actuaciones adoptadas parecidas a las actuales, como podremos observar a continuación.

En este artículo vamos a hablar de dos de las más cercanas a nuestro tiempo. En el siglo XIX, el cólera fue una de las enfermedades que produjo una mayor mortalidad en el mundo. La primera epidemia se desarrolló en la India en 1817, y desde allí se extendió a Europa, América y otras zonas de Asia. España sufrió cuatro brotes importantes desde 1833, que provocaron grandes mortandades. El más fuerte tuvo lugar en 1885, procedente del sur de Francia, y favorecido por el comercio del país vecino hacia los puertos levantinos. El cólera se introdujo por Valencia, extendiéndose desde allí por toda la geografía española, siendo las regiones más afectadas las del sur y el levante. El número de infectados ascendió a más de 338.000, de los cuales casi 120.000 fallecieron, creando una situación de psicosis en la población1.

Las principales medidas contra la epidemia fueron sobre todo higiénicas, siendo un ejemplo el bando publicado por el ayuntamiento de Valdepeñas, mucho antes de que la enfermedad llegase a la localidad, solicitando a los vecinos que blanqueasen sus casas, procurando el mayor aseo y limpieza de las mismas, además de prohibir el movimiento de estercoleros y basuras, así como arrojar aguas sucias o inmundicias a la calle. Al mismo tiempo se acumularon productos desinfectantes y cal viva para calcinar los cadáveres y se crearon lazaretos para asegurar el aislamiento de los afectados, aunque al final no fue preciso utilizarlos. Para evitar el desabastecimiento de alimentos, se aconsejó a los comerciantes que tuvieran reservas de arroz, azúcar y almendra2. Aunque existía una vacuna contra la enfermedad, creada en enero de 1885 por el médico español Jaime Ferrán, el número de vacunados apenas alcanzó los cincuenta mil.

Uno de los primeros pueblos afectados en la provincia fue Membrilla, donde se inició a comienzos de julio. Cuando el día 23 se empezaron a generalizar las muertes, la situación se volvió alarmante. Una de las primeras medidas que se tomaron fue prohibir el lavado de la ropa en el río Azuer, estableciendo un puesto de la Guardia Civil para que se cumpliera la orden. De esta forma se evitó que la enfermedad se propagase hacia Manzanares y Daimiel.

El hecho de que en Manzanares se diera la circunstancia de que el alcalde, Juan Sánchez Cantalejo, fuera médico, favoreció que se tomaran con prontitud las medidas adecuadas, comenzando la desinfección de locales y calles, al tiempo que se suspendían la celebración de actos multitudinarios. Ello provocó la amarga queja de Filomena de San Giuliano, que después de desplazarse con su compañía y 800 kilos de equipaje para dar dos funciones en el teatro de Manzanares los días 25 y 26 de julio, y sufrir la fumigación de su personal y material, al final no recibió la autorización para realizar la representación, al no permitir las autoridades sanitarias las aglomeraciones de público.

La grave situación en Membrilla a finales de julio, con 32 fallecidos en 16 días y 34 personas convalecientes, un médico en cama afectado por la epidemia y el otro en un “grave estado de postración moral” por tener enferma a su hermana, unida a la resistencia de los enfermos a tomar la medicación, provocó que el subdelegado de medicina de Manzanares tuviera que ponerse al frente de la situación sanitaria en Membrilla. El gobernador de la provincia se desplazó a la localidad con desinfectantes y recursos, llegando numerosas ayudas desde Manzanares para controlar la epidemia, que entre los días 4 y 10 de agosto causó 85 infectados y 40 muertos.

En Manzanares, a las medidas higiénicas y sanitarias se unió el control de las personas que entraban en la localidad. Un médico se desplazó a la estación del ferrocarril para someter a los viajeros que llegaban a una inspección facultativa. A aquellos que presentaban algún síntoma de la enfermedad, les expedía un certificado y los enviaba al hospital de “epidemiados” que se había establecido en el Hospital de la Caridad, situado en la esquina de las calles Estación y Hospital (actualmente Virgen de la Paz y Alfonso Mellado). Por otro lado, se formó una asociación de mujeres, presidida por Dolores Noblejas y Antonia Enríquez, que apoyaba y secundaba las medidas dictadas por las autoridades y atendía a las personas afectadas, lo que favoreció que los escasos focos en la población se controlaran y extinguieran con rapidez3.

El primer caso de cólera en Manzanares tuvo lugar el 5 de agosto, dándose la enfermedad por controlada el 28 de septiembre. Durante este tiempo, hubo un total de 54 personas infectadas de las que murieron 39, un número bajo, si lo comparamos con otras localidades como Membrilla con 368 afectados y 158 muertos, Valdepeñas 469 infectados y 182 fallecidos, Alcázar de San Juan con 395 y 163 o Tomelloso con 398 y 225, respectivamente.

Para celebrar el fin de la epidemia, el 18 de octubre se celebró en la iglesia de la Asunción un solemne Te-Deum de acción de gracias, al que asistieron las autoridades, cofradías y fieles, oficiado por Pedro José Sánchez Carrascosa, que hizo un compendio de los momentos vividos durante la epidemia y de las medidas tomadas por las autoridades, destacando la acción del alcalde, que ayudó y consoló a los enfermos desde su doble función, administrativa y científica. La procesión y festividad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, al no poder realizarse en su día, se celebró el 25 de octubre, a continuación de la novena4.

La epidemia de gripe de 1918 fue una auténtica pandemia mundial, provocando un gran número de muertos en todo el planeta, que algunas fuentes cifran entre los 50 y 100 millones, calculando que murió un 2,5% de la población. En España los datos oficiales de fallecidos ascendieron a unos 169.000, aunque las estimaciones realizadas por investigadores actuales los elevan hasta los 260.000. El momento crítico de la epidemia en nuestro país fue entre los meses de septiembre y noviembre de 19185.

A finales de septiembre, el Gobierno Civil distribuyó circulares dando instrucciones sobre los casos sospechosos de gripe y ordenó la instalación de locales para personal técnico y desinfección, por si fuera necesario el aislamiento de enfermos. En octubre de 1918, la epidemia afectaba a numerosos pueblos de Ciudad Real. La cifra de morbilidad en la provincia pasaba de 2.000, los casos graves un 6%, mientras las defunciones se encontraban entre un 2 y un 3%. Las poblaciones más afectadas eran Daimiel, Miguelturra y sobre todo Tomelloso con unos 3.000 casos, y cuatro o cinco muertes diarias, habiéndose propagado la epidemia por la llegada de forasteros a la vendimia. El 9 de octubre se estableció un puesto sanitario de vigilancia para desinfectar a los viajeros procedentes de puntos invadidos en la estación de Alcázar de San Juan, ampliándose posteriormente a las de Valdepeñas, Manzanares, Ciudad Real y Puertollano, y el 14 se dictó el cierre de todas las escuelas. Entre las recomendaciones médicas estaban el lavado jabonoso y frecuente de las manos, el fregado de las casas con zotal o lejía y que los hombres dejasen de acudir a casinos, peñas y tertulias.

Pese a ello, Manzanares no fue especialmente atacada por la enfermedad, pues mientras que en otros pueblos los casos se contaban por miles, el 8 de octubre se informó de la existencia de 40 afectados de carácter benigno y 15 con fiebres tifoideas. El 18 del mismo mes, se comunicaron 53 nuevos casos, 4 de ellos graves, en un día en el que en el hospital de Valdepeñas hubo 16 defunciones6.

Un claro ejemplo de la escasa incidencia de la enfermedad en Manzanares, se puede ver en las estadísticas de octubre, en las que aparecen 491 casos de gripe en su distrito, mientras que en el de Alcázar se cifran en 16.642, en el de Ciudad Real en 5.700, y en los de Infantes y Valdepeñas 3.119 y 1.377 casos respectivamente. El mes siguiente, Manzanares se mantiene con 307, frente a los 1.666 de Almadén, 1.470 en Infantes, 836 de Alcázar o los 709 en Valdepeñas. En los tres meses más duros de la epidemia, de septiembre a noviembre, en el distrito de Manzanares se contabilizaron 881 afectados, teniendo en cuenta que incluían a otras poblaciones grandes, como Membrilla y La Solana7.

Las principales medidas tomadas por el ayuntamiento de Manzanares cuando la epidemia atacó con más fuerza fueron el cierre de escuelas, la desinfección de las calles y locales, la limpieza de las cubas de reparto de agua, y la prohibición de actos con acumulación de personas, entre los que se incluyó la visita a los cementerios el 1 de noviembre. El número de muertos desde marzo de 1918 hasta finales del año siguiente ascendió a unos 758, un número muy bajo para tan largo periodo de tiempo, por lo que la epidemia apenas afectó a la localidad.


Jiménez Villalta, Enrique: Epidemias y salud. Ciudad Real: del cólera de 1833 a la gripe de 1918. Biblioteca de Autores Manchegos. Ciudad Real, 2013, pp. 68, 77 y 79.

Archivo Municipal de Valdepeñas (AMV). Caja 846, libro 13. Actas de sesiones 1883-1885. Acuerdos de 14 de julio y 2 de septiembre de 1884.

El Imparcial, 25 de julio de 1885; El Eco de Daimiel, 1 y 15 de agosto, 1 de septiembre de 1885; El Globo, 12 de agosto de 1885; La Iberia, 23 de agosto de 1885.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 16 de abril de 1886 y El Eco de Daimiel, 28 de octubre de 1885.

Jiménez Villalta, Enrique: Op. cit., pp. 121-124.

El Pueblo Manchego, 9, 14, 15, 19, 22, 24 y 31 de octubre de 1918.

Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 20 de noviembre, 16 de diciembre de 1918 y 31 de enero de 1919.

BERMÚDEZ, Antonio: Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931). Edición del autor en CD. Córdoba, 2008, p. 339.

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

“Nosotros queremos la conservación del Trono, pero sin camarilla que lo deshonre; queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales, mejorándolas, sobre todo la electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los impuestos, fundada en una estricta economía; queremos que se respeten en los empleos militares y civiles la antigüedad y los merecimientos; queremos arrancar los pueblos a la centralización que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses propios; y como garantía de todo esto queremos y plantearemos bajo sólidas bases la Milicia Nacional”

Estas líneas forman parte del Manifiesto de Manzanares firmado en 1854, realizado por Antonio Cánovas del Castillo, firmado por el general Leopoldo O’Donnell.

¿De verdad, conocemos en Manzanares el Manifiesto y su transcendencia histórica? ¿Saben cuántas entradas en internet tiene el Manifiesto de Manzanares? Cerca de 28500 entradas de diferentes páginas.

¿Conocemos que en el año …. Hubo una revuelta en nuestro pueblo que se levantó contra los .fidedignamente reflejado en documentos en el Archivo Histórico Nacional y dignos de ser divulgados e incluso adaptados para un guion de teatro por parte de nuestros grupos teatrales como Lazarillo, Vaya Cirio o Crea Escena.

De ahí mi reflexión junto con la charla que tuve con Juan Ramón Romero, Director del Archivo Histórico Nacional. Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro. El futuro de un pueblo se asienta sobre cimientos firmes como son una economía fuerte, unos servicios acordes, una planificación contando con diversos sectores como empresas, cultura, educación, sanidad, una sociedad dinámica, y sobre todo, conociendo su Historia.

La historia de un pueblo debe guiarse por tres premisas: conocerla, cuidarla y valorarla.

La primera premisa, el conocimiento, ¿Conocemos realmente la historia de Manzanares, nuestros personajes históricos, que van desde Ministros hasta Poetisas? Lanzo el guante a colectivos culturales e instituciones públicas y privadas para hacer una labor divulgativa en los centros educativos para conocer nuestras raíces, cosa que ahora mismo no sucede, por desgracia.

En cuanto a la segunda premisa, cuidar nuestra historia, que no hemos sabido cuidar, ya que hemos perdido gran parte de nuestro patrimonio y hay uno, como es el Torreón donde datan nuestros orígenes, se está perdiendo inexorablemente si no hacemos algo. Pero la historia que esconde el Torreón no está a la vista, está enterrado. Varios historiadores apuntan que ahí se esconden yacimientos de suma importancia histórica y que sería necesario realizar estudios para sacarlos a la luz.

Y la última premisa es saber valorar la historia. Sí la conocemos, sabremos cuidarla, y por ende  valoraremos las tradiciones, nuestras raíces y las transmitiremos con orgullo, no solo a nuestras generaciones venideras, sino a nuestros visitantes.

Por todo ello hago un llamamiento para realizar una planificación con colectivos sociales, Instituciones y Empresas para aprovechar nuestra Historia.

¿Vemos la oportunidad que a pocos kilómetros hay un punto histórico-turístico como es la Motilla del Azuer? ¿No somos capaces de seducir a esas personas en nuestra población para que se conozca nuestra Historia?

Manzanares, tiene mimbres para convertirse en punto de obligada parada para los turistas que visitan nuestra provincia atraídos por la oferta museística, cultural y porque no, histórica. Si lo sabemos aprovechar, ¿por qué la Historia no puede ser parte de nuestro futuro?

Pedro Villarroel

Hablamos en la anterior entrega de la posibilidad que la muralla de Manzanares no hubiera quedado terminada, o que hubiese dejado de construirse al poco de comenzar sus trabajos, comentando las posibles razones de ese abandono, y concluyendo que esa hipotesis de muralla inconclusa, es algo posible e, incluso, probable… Pero también supimos que hubo un proyecto escrito, en donde se habla de las características que esa muralla debía tener, y hay evidencias concretas de que Manzanares tuvo muralla, por los vestigios encontrados de su construcción de tapiales en varios puntos de lo que fue su trayecto. En todo caso, es innegable que, desde hace siglos, no queda en Manzanares nada de la muralla majestuosa que anunciaba su proyecto constructivo, y de eso, del ¿por que no quedó nada de la muralla?, versará esta última entrega acerca de la historia de la muralla de Manzanares.

Hemos de suponer, que la muralla de Manzanares, fuese cual fuese el tamaño que alcanzó, desapareció por completo en menos de dos siglos, por lo que dijeron algunos notables de Manzanares a Felipe II, en las Relaciones acerca de las características que tenía esta villa, allá por 1579”…cuando, contestando al tema de las murallas, adujeron lo siguiente:

Que se sabía haberlas tenido el pueblo, pero en aquellos años ya no se consideraban tales”…

Ademas de este contundente aserto, lo cierto es que no hay escrito ni documento alguno, de los que se han conservado en los Archivos de la Orden Calatrava, donde los visitadores que, regularmente, auditaban el Lugar de Manzanares, citen una muralla en los Siglos XIV y XV, antes de esas Relaciones hechas a Felipe II…No sabemos que llevó a esa situación, aunque ya reflexionamos sobre posibles causas en el anterior capítulo de esta serie. Como comentamos, quiza no se pudo construir, dada la magnitud de un proyecto a realizar por los menos de mil habitantes que tenía, entonces, Manzanares…Quiza la caida en desgracia de Frey Juan Nuñez de Prado, en 1352, principal instigador de su construcción, llevara a la suspensión de las obras un año después de su comienzo, pero tampoco sabemos si fue así. No hubo noticias..ni de grandes batallas, ni de catástrofes naturales en la época, por lo que a ninguna de esas razones parece imputable la desaparición de la muralla…Quiza todo eso influyó… pero, en todo caso, la más probable y fundada de las explicaciones para esa desaparición, es que: la razón por la que se construyó, terminó mostrándose poco consistente, ya que el Lugar no fue atacado por nadie, y los vecinos empezaron a ver a la muralla como algo innecesario, que impedía el crecimiento y la expansión de un Lugar tan prospero como era Manzanares por entonces. El amplio desarrollo de la ganaderia, como fundamento del crecimiento de Manzanares en su primer siglo de existencia, tenia lugar y asiento en las afueras del Lugar, en los pastos cercanos a las cañadas reales y en cuevas, próximas al Azuer, en los aledaños del Torreon de Moratalaz donde existían, además, pozos muy ricos en agua, que se utilizaban como refugio de ganado y pastores tranhumantes y como abrevaderos. El Lugar de Manzanares se nutría económicamente de los impuestos que imponia La Mesta a los dueños de esos ganados, por la utilización de nuestro agua y pastos, pero muchos de estos ganaderos no vivían en el Lugar…Los aldeanos de Manzanares, aun eran escasos en número, y podían tener sus viviendas por dentro del perímetro de las murallas. Sin embargo, ya justo por la época en que se construyó la muralla, comenzó a crecer la actividad agropecuaria en Manzanares, ante las enormes posibilidades de las tierras de su encomienda, por la riqueza en agua de su subsuelo. No solo era muy rica y feraz la vega del Azuer, famosa por sus huertas en toda la región, incluso antes del nacimiento de Manzanares… es que todos los terrenos existentes, dentro de las lindes de la encomienda, tambien eran muy ricos.. De forma y manera, que Manzanares, en pocos años, cambió la actividad ganadera por la agropecuaria, como primera fuente de vida e ingresos. Mucha gente forastera resultó atraida por estas riquezas naturales, y comenzaron a asentarse en el Lugar, incrementando su vecindario, que ya no tenía cabida por dentro del perimetro de la muralla. Asi la cuestión, las casas comenzaron a crecer por fuera de la misma, certificando su defunción, ya que el cercado, o lo que hubiera de él, quedó engullido en el interior del Lugar, perdiendo, de ese modo, la utilidad defensiva que se le quiso dar en origen… Los nuevos aldeanos del Lugar, fueron derribando la muralla, poco a poco, reutilizando sus tapiales y piedras en las nuevas construcciones que expandíeron el área urbana.

…De esa manera, puede decirse, que los descendientes de aquellos que construyeron la muralla, decidieron derruirla… y acabaron con ella y con su historia en Manzanares.

 

NUESTRO PATRIMONIO OLVIDADO

Francisco Nieto, con estudios en arquitectura e ingeniería de edificación ha estudiado el actual estado de la fábrica de harinas y pone el acento en el estado de ruina en el que se encuentra actualmente. ¿Nos preocupamos por nuestro patrimonio arquitectónico?

La Fábrica de Harinas tuvo una época gloriosa de un tiempo a esta parte, parece que nos hemos olvidado de ella, pasamos por delante sin mirarla, como si su sola presencia fuera invisible. Se ha quedado relegada al abandono, al olvido y parece estar condenada a su desaparición. Ha sido una de las más importantes fábricas de molturación de grano de España. En sus más de tres mil metros cuadrados de edificio se albergaban las máquinas más modernas del siglo pasado. Estaba formada por tres edificios: el almacén (o silo) donde se depositaba el grano, el edificio principal, que era la fábrica propiamente dicha, y los hornos.

Su funcionamiento se extendió hasta 1974, superando todos los altibajos históricos y sociales de nuestra historia reciente. Cuando la situación en el país parecía encontrar la tranquilidad, permitimos que nuestra fábrica se viniera abajo. Desde entonces, ha pasado por un espolio, en el que hemos perdido toda su maquinaria, las herramientas, su elegancia… su historia; culminando, poco a poco,  en un estado de ruina casi total.

La hemos olvidado, la hemos hecho invisible y el paso del tiempo está pudiendo con ella: está vieja, castigada por las inclemencias del tiempo; las cubiertas de madera estropeadas o las ventanas sin cristales permiten la entrada de la lluvia y de palomas que anidan en su interior; un silo que está lleno de palomina en vez de grano; los alrededores cubiertos de vegetación y maleza; las construcciones anexas derruidas y los elementos metálicos oxidados.

Habría que darle la importancia patrimonial que se merece y apostar por ella para, al menos y otorgarle su plenitud con alguna actividad que la devolviese a la vida. ¿No se nos ocurre una mejor función que la de ser almacén de materiales de construcción?

Parémonos frente a ella, cerremos los ojos e imaginemos su época gloriosa. ¿No querríamos volver a verla así de nuevo?

EL PATRIMONIO, ECO DE LA HISTORIA

Diego Peris, el que fuera Viceconsejero de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, hace un bosquejo del origen e historia de la Fábrica de Harinas.

Ya a mediados del siglo XIX Madoz señalaba la existencia de cuatro molinos de agua y hablaba del rio Azuer en Manzanares como lugar de sus molinos. En entornos próximos a los ríos surgen las nuevas instalaciones sustituyendo las antiguas y mejorando la producción

Diferentes localidades acogían fábricas de especial importancia: Campo de Criptana, La Solana, Villanueva de los Infantes y Manzanares entre otros. En la provincia de Ciudad Real, un edificio de singular interés era la Fábrica de Ayala y Juan de Manzanares en una zona próxima al río Azuer que hace suponer la existencia previa de un molino harinero. Un edificio de planta rectangular y tres alturas con fachada de ladrillo visto y huecos regulares en su composición. La ornamentación de la fachada, tanto en recercado de huecos como sobre todo en el elemento de cornisa y peto de cubierta, dan al conjunto un carácter noble.

La fábrica de harinas de Manzanares se levanta en un solar de 13.067 metros cuadrados que, en 1900, daba trabajo a 170 trabajadores. Una localización peculiar con diferentes edificios interesantes en su entorno próximo. Una posibilidad de recuperar no sólo el edificio sino un espacio urbano importante.

REPARACIONES URGENTES

Perdido sus usos iniciales es necesario pensar en su posible reutilización. Un edificio de planta sencilla con huecos en todo su perímetro que puede tener utilizaciones y funciones diversas que permitan la necesaria inversión para su rehabilitación y, sobre todo, su futuro mantenimiento.

Una primera y urgente actuación es la de garantizar su conservación evitando su deterioro que hace más difícil y costosa su recuperación.

Pequeñas inversiones deben asegurar el estado de sus cubiertas y cerramientos para permitir una recuperación global en su momento. Y en un horizonte próximo pensar en sus nueva funciones e iniciar un proyecto de rehabilitación integral para el conjunto. Un edificio que merece una actuación de rehabilitación para devolver la vida a una arquitectura que ha sido parte importante de la sociedad y de la memoria de la ciudad.

DEL CONFLICTO POLÍTICO A LAS ALTERNATIVAS RESIDENCIAL O CULTURAL

El arquitecto local Diego Gallego centra su atención en los conflictos de ámbito político que el emblemático edificio ha generado.  Hace dos legislaturas, el Ayuntamiento de Manzanares con gobierno municipal del PP, adquirió la Fábrica de Harinas, un edificio que incomprensiblemente todavía no ha sido declarado Bien de Interés Cultural. En la pasada, ya gobernando el PSOE, se acometió el arreglo de la cubierta del edificio principal, que se encontraba en muy mal estado. En la presente, no se sabe a ciencia cierta si se va a realizar alguna nueva obra en ese conjunto de edificios, y a que uso se destinaría..

En los programas electorales de las pasadas elecciones, no hubo apenas referencias ni propuestas relacionadas con ese excelente ejemplar de arquitectura  industrial de principios del siglo XX. El partido socialista hacía una tibia mención a estudiar la viabilidad de la idea de implantar el Museo de la Ciencia, conforme a la aportación del tristemente desaparecido, Julián Gómez Cambronero. Los populares, incluían integrar el edificio en un conjunto  de ocio y esparcimiento con la Pérgola y las zonas anexas, mientras que UCIN planteaba la opción de redactar un Plan Director para su rehabilitación.

Lo que parece evidente es que nadie tiene muy claro que hacer con la Fábrica de Harinas.

Y no deja de ser sorprendente, porque además de ser un edificio de gran nivel arquitectónico, tiene una estratégica ubicación y se puede considerar por sus condiciones de plantas exentas y gran contenedor, que es adaptable a casi cualquier uso que pueda concebirse. Podría alojar una residencia de mayores, un hotel, un museo, un centro cultural, de ocio, administrativo, o lo que en un momento determinado sea  necesario en la población.

Sin embargo, el mantenerlo en estado de abandono hace que se deteriore aceleradamente su estado dejando una mala imagen y dando la sensación de que no somos capaces de cuidar y proteger un inmueble venerable, del que se ocupan como ejemplar  todos los tratados de arquitectura industrial publicados en nuestra región.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, propietario del estudio Arquifolk, de Manzanares considera que es necesario generar el acuerdo de conservar el patrimonio industrial del Manzanares,  liberando los grandes espacios adyacentes al edificio principal de la Fábrica, creando zonas verdes y espacios abiertos de uso público. Los usos posibles son muy variados: del original uso industrial al público, dotacional, comercial, educativo, residencial público, privado, espectáculos, ocio, hospedaje, cultural, administrativo, mercado.

 No faltan las referencias próximas que pueden inspirar exitosos proyectos para este edificio que, por fortuna, es propiedad de todo el pueblo de Manzanares: Centro de artes de vanguardia la Neo mudéjar de Madrid, el Centro Cultural CSA La Tabacalera de Lavapiés, Hotel San Juan de los Reyes de Toledo, La Harinera de Pedro Muñoz, hoy museo y centro de divulgación cultural o la Fábrica de Harinas Fontecha de Albacete hoy palacio gubernamental. 

Por sus alturas y proporciones el espacio que alberga el edificio, sobre todo, en su planta baja se adecua a espacios representativos, teatro, cine, salas de ensayo o de exposiciones, o también salones de actos.

Subdividir estas salas en dependencias menores obtendría ámbitos desproporcionados, por  las grandes ventanas y alturas. Los espacios diáfanos, son flexibles y alternativos, sirven para exponer arte de gran formato, y para realizar representaciones. Las dos plantas superiores, serían susceptibles de dividirse en cuatro salas de 150 m2, para usos administrativos, incluso comerciales, talleres de artesanía, o salas de usos múltiples, según necesidades.

Sánchez Migallón considera que la intervención más necesaria sería la demolición de los silos en ruinas y demás dependencias de menor calidad, para dar mayor relevancia al edifico principal.

EL PROBLEMA DE LA FINANCIACIÓN.

Pero hay otras opciones más baratas, conservarlo como ruina patrimonial o como centro de interpretación de la Industria harinera de principios del siglo XX, con mínima inversión, o reorganizar en un solo edificio la mayoría de las dependencias municipales dispersas por el municipio, con un gran ahorro de costes.

Está claro que se trata de intervenir en uno de los edificios no residenciales de mayor volumen de la población, de gran valor patrimonial, en buen estado, uno de los pocos, junto al Gran Teatro, Castillo, Iglesia parroquial, Mercado de Abastos, de valor histórico.

La Fábrica de Harinas es la de mayor tamaño de la comunidad, y quizás sea el gobierno regional el que deba intervenir sobre ella, dándole un uso comarcal, al igual que los planes regionales para rehabilitar un edificio histórico como hospedería, en cada provincia, para reactivar el sector turístico, dotando a comarcas deficientes de este servicio. 

José Antonio Rincón Quesada, de JARQ arquitectos, tuvo la oportunidad de visitar este conjunto industrial del siglo XIX recientemente y no le decepcionó. Si la fachada exterior impone por su rotundidad, el interior impresiona por su esbeltez. Existe una tensión que se percibe por el contraste existente entre la robustez de los sólidos muros de la envolvente del edifico principal y la delicada estructura interior de acero pero ambas poseen la misma coherencia en la racionalidad del planteamiento de cada uno de los elementos de los que consta.

En primer lugar, existe una inadecuación funcional de un edifico que fue concebido para un uso para el que ya no es necesario. Debe producirse el cambio de un uso previo (industrial) para adaptarlo a otro nuevo. La propia configuración flexible de su estructura original facilitará esta adaptación. Pero el principal problema al que debemos enfrentarnos es determinar un uso para que sea útil y que dé respuesta a las necesidades de los manzanareños. Por tanto, el punto de partida es preguntarnos que necesita Manzanares en este momento o en el futuro o que aspectos necesitan ser solucionados para mejorar la vida de los ciudadanos.

La originalidad de la propuesta de Rincón es que el uso que se le dé al edificio no tiene por qué ser un uso específico sino que puede ser mixto, es más, debe serlo porque es un conjunto de edificios de más de 7.000 m2 construidos y Manzanares no posee una demanda tan grande de espacios de una única categoría. Existen usos compatibles como el cultural y el educativo, el deportivo, el ocio y la hostelería o el comercial.

De hecho, la inversión necesaria para rehabilitar la Fábrica de Harinas es muy elevada para un municipio del tamaño mediano como Manzanares y supone un esfuerzo económico enorme. Rincón, como Sánchez Migallón, considera que el proyecto requiere la implicación de diferentes administraciones y añade  debería recibir también el apoyo de inversión privada.

INCORPORACIÓN URBANÍSTICA

El nuevo uso al que será destinada la Fábrica de Harinas debe suponer un reto muy importante y trascendental para Manzanares. Este hecho debe reflejarse sobre el urbanismo del municipio.

La propia ubicación en la que se encuentra, al principio del Paseo Príncipe de Asturias puede suponer una magnífica oportunidad de dotar de unidad al paseo. Podría generar y potenciar un eje urbano verde y peatonal que comienza en la Fábrica Harinas y que alberga a largo de su recorrido  diferentes elementos dotacionales como el kiosco de la música, la sala de conciertos “La Pérgola”, zonas de juegos infantiles, los bares del paseo y que termine en el recinto ferial del FERCAM. Es una oportunidad dotar de sentido y unidad al eje del Paseo del Rio con un comienzo y un final claramente definidos.

A una escala más pequeña el edifico debe relacionarse con su entorno más próximo que es el parque de los músicos, el propio paseo Príncipe de Asturias y el rio Azuer.  Se podría concebir un espacio semipúblico que albergue usos mixtos, públicos y privados, adaptar y ajardinar los espacios libres del conjunto entre los edificios de la Fábrica de Harinas para que se puedan recorrer por su  interior y acercarlos a la gente facilitando accesos peatonales desde el espacio público exterior.

LA ARQUITECTURA EFÍMERA, UNA POSIBILIDAD REALISTA

Carlos Sánchez Jiménez ,  es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de  la Universidad de Alcalá de Henares y pertenece al colectivo creativo Cometas de Piedra. Especializado en arquitectura efímera por la Universidad Politécnica de Madrid,  Trabaja en un máster cuyo proyecto central se titula “Acciones efímeras para recuperar espacios olvidados” aplicado a La Fábrica de Harinas de Manzanares, incluido en la Lista Roja del Patrimonio por el abandono que sufre y que hace más posible su desaparición en silencio.

Carlos Sánchez considera que se trata de un conjunto de gran complejidad; de modo que para abordarlo sería necesario actuar por partes y en etapas ordenadas. No hace falta habilitar el complejo entero de primeras, ya que sería muy costoso y no habría ninguna prueba de que fuese a funcionar. Además que si se hiciese un megaproyecto así, sin etapas, sería como si aterrizase un ovni y quedase totalmente desconocido y desconectado de la población y de sus necesidades. Por eso considera que la arquitectura efímera es la mejor alternativa para empezar a retomar este edificio. Se trata de utilizar técnicas que son totalmente respetuosas con el patrimonio, ya que no dejan huella. Además permite ir por partes y con presupuestos muy reducidos que no impiden que se generen potentes emociones y sentimientos en la población. Arquitectura efímera también es arquitectura participativa, por lo que el pueblo no es un mero espectador sino que puede tomar parte ya sea comunicando sus ideas o teniendo la posibilidad de transformar y construir esos nuevos espacios. El objetivo principal del proyecto que está desarrollando es darle visibilidad a este conjunto histórico, recuperando su posición dentro de nuestro valioso patrimonio y llamar la atención no sólo en nuestra población sino en la región y no solo conseguir salvarlo de la lista roja sino conseguir que la gente empiece a soñar o imaginar.

DEBATE ABIERTO

Un debate profundo se necesita para darle un uso a este edificio y decidir la inversión a futuro que significa su puesta en marcha. De momento al menos estamos invitados a disfrutar con su altiva presencia, recordando a los panaderos y obreros que sacaban los costales de harina de sus entrañas, en una floreciente y emprendedora Manzanares del primer tercio del siglo XX, origen de la estructura socio-económica actual, de la que debemos ser dignos herederos, y no olvidar, aunque hayan pasado cien años.

 

 

Uno de los factores que hace a los pueblos más habitables y humanos es el cuidado y la integración de su patrimonio. No sólo como algo que se atesora y exhibe con la mentalidad del que guarda un bien preciado en una urna de cristal sino como algo que se disfruta y se vive, integrado en la comunidad. El patrimonio histórico y artístico nos une al pasado y a las vidas y venturas de los que fueron y ya no están. En los espacios que vieron los ojos de los muertos o que aquellos habitaron sentimos la presencia de sus vidas y asumimos con responsabilidad la historia de los pueblos. Por eso es tan importante y no por un mero lucimiento fetichista de un lujo estético.

Manzanares tiene en la Fábrica de Harinas una responsabilidad al tiempo que una oportunidad. Afortunadamente ahora es propiedad del pueblo y no se podrá escurrir el bulto como ocurriera con el llorado Casino. No nos podemos permitir el lujo de que ocurra lo mismo. Junto con el primer Gran Teatro y el Casino, la Fabrica culmina un eje que confería a nuestra localidad un señorío y singularidad irrepetibles y es la conexión con lo que Manzanares fue y puede seguir siendo. Lamentablemente, de los dos primeros edificios sólo queda una sombra, un espectro. El alcalde que tenga el coraje, la habilidad y la imaginación de dar una nueva vida al tercero merecerá un puesto de honor entre los regidores de nuestra historia.

En el presente número de la revista Siembra se reflexiona ampliamente sobre las posibilidades del magnífico edificio de la Fábrica de Harinas. Es probable que la inversión que el edificio necesite para, de nuevo, sentir el bullicio de la vida en su interior sea cuantiosa. Por eso se hace necesaria la financiación público privada y la intervención de otras administraciones sin que se nos hurte a los manzanareños poder sobre su destino. Y, en principio y en definitiva, sólo la voluntad política podrá salvar del un naufragio el imponente navío varado, triste pero digno, a orillas del Azuer.

                                               Manuel Rodríguez Mazarro

Tan rápido se cambian las formas y maneras de vivir como la evolución de nuestra mentalidad. Se pasó el aroma navideño. Los ocho meses, 254 días en funciones sin funcionar los políticos de altura y cobrando. Ya nos encontramos en el año 20-20, nueva década, bisiesto para más “inri”. En muchas cosas fuimos a mejor, sobre todo en tecnología, igual que en otras, como en comportamiento, civismo y educación, andamos como los cangrejos.   

Se me rompió el ordenador y recurrí a mi artilugio “Hispano-Olivetti”, máquina de escribir que compré a Teódulo González, tienda en la calle Toledo. La conservo  posiblemente momificada como el Caudillo. –¡Sorpresa!, aún recordaba sus formas y manejo. De momento me sacó del atolladero y crucé los dedos para un futuro próximo.  

Viene a cuento por recuerdos y cambios que los mayores estamos atravesando y con la rapidez que se realiza la transformación de políticos actuales a la “sopa boba” comparados con aquellos que no tenían ni sueldo. Estas cosas de la coalición es el arte de llevar el zapato izquierdo en el pie derecho sin que salgan juanetes.

Aunque vivamos en Manzanares no deja de ser un pueblo de Castilla-La Mancha, con sus muchos regidores que gobiernan que son los que manejan el dinero de nuestros impuestos y los ingresos son los mismos. Es un pensamiento que me hago cuando el hemiciclo del congreso se queda chico, los dineros que nos debe costar mantener todo aquél colegio insultándose mutuamente, el de “me importa un comino” y se llaman “señoría”.

 El resultado de este negocio está claro, al final nos llaman la atención y tendremos que pagar los intereses del dinero que nos prestaron. –¡resultado y acuerdo!, subida de impuestos, con todo lo que nos dijeron en las varias elecciones.

En ocasiones, en mi propio pueblo, cuando veo en los plenos lo expuesto en acuerdos, movimiento de fichas del puzle, los sudockus, juntas y pegas. Pienso que todo está manipulado, estudiadas las preguntas y respuestas con anterioridad, por lo tanto el secretario anota, por unanimidad, no hay más que rascar.

“Moraleja”: –Volviendo al movimiento político de la metamorfosis que actualmente dirigirán las mesas con el nuevo presidente que serán varios, después del letargo del capullo a la mariposa, opino que es cuestión de magia. Son como los matrimonios actuales, se pueden tirar años de noviez, viviendo cada cual con sus padres. En cuanto deciden casarse y formar familia, no sé qué pasa, al poco tiempo deciden separarse y otra vez vuelven con los padres.

 

                                            

 

 

 

   

Pedro Villarroel

Manzanares se convirtió, al primer siglo de su existencia, en un emporio económico de Calatrava. Ciertamente, su defensa justificó la idea de amurallar el poblado, algo de lo que hablamos en la primera entrega de esta serie.. En esta segunda, hablaremos de cuando, y en cuanto tiempo, se debía construir y cual era su recorrido, estructura, configuración y aspecto exterior….Y de lo que sabemos, porque quedó escrito en el documento de 1352, firmado por el Comendador Nuñez de Prado y nuestro Concejo…junto a lo investigado por relevantes paisanos, como Jose Antonio García Noblejas, Jeronimo Lozano García-Pozuelo, Antonio Bermúdez García Moreno y Diego Gallego Fernández Pacheco, tenemos suficientes datos para hablar de lo pretendido en esta crónica…

En el proyecto de muralla pactado en el histórico documento de 1352, se especificó que el cercado habría de terminarse en cinco años, y que debía construirlo la propia gente de Manzanares. A cambio, y en compensación, la encomienda eximía a los aldeanos de una serie de “pechas” (impuestos). Lo primero que se hizo, fue medir el perímetro de lo que entonces era el Lugar de Manzanares, y sabemos que fue de unos 1.000 a 1.100 metros, . La muralla, en ese perímetro, y con ese metraje, estaba ubicada, y seguía el curso de las actuales calles:, Virgen de la Esperanza, Iglesia, Hoz, Antonio Iniesta, Plaza de Santa Cruz y calle Pizarro,.. al término de está, la muralla cortaba la calle del Carmen, se continuaba por lo que era jaraiz de la casa de Jonte, y terminaba, cerrando su contorno, en la calle Virgen de la Esperanza.. Estas calles por donde iba la muralla eran conocidas con el único nombre de “callejuelas de la hoz”, por el similar aspecto del cercado con esa herramienta.. El mango de la hoz, único tramo recto de la muralla, era, precisamente, el primer tramo de la callejuela que hoy conocemos como “calle de la hoz”, que va de la calle de Nuestro Padre Jesús del Perdón, hasta la mitad de dicha callejuela, luego se iniciaba el curvado continuo que caracteriza la hoja de una hoz, siguiendo el recorrido citado anteriormente.. El cercado se diseñó a base de tapiales sucesivos, de unos dos metros de largo (530 en total), y de anchura similar (unos 2 metros) a la de las paredes del Castillo, donde, como hemos visto, se iniciaba,y concluía el amurallamiento… dejando, en su interior, el “casco histórico” de Manzanares.. Los cimientos de la muralla, de cal y canto, debían tener dos metros de anchura, y estar acabados en 1353…Cada año posterior, tendría que levantarse un metro de cerca, para tenerla completada, en toda su altura, en cinco años. El último año, además de la tapia correspondiente, se debía construir el antepecho del cercado, con almenas, saeteras y un suelo de cal y arena, para facilitar la eliminación del agua en caso de lluvia. Por último, en el diseño del cercado, se contemplaban tres puertas de acceso al poblado; una, llamada “puerta de saliente”, situada junto al castillo, en un edificio conocido en tiempos recientes como “El Pajarón”, otra, conocida como “puerta del norte” , situada en la calle Iglesia, en lo que es hoy la entrada al “callejón del ejército”, que une la citada calle Iglesia con Reyes Católicos; y otra, la “puerta de poniente”, que estaba situada en el tramo de muralla que cercaba la Plaza de Santa Cruz.

Quedan sin embargo, en la historia de esta historia de la muralla de Manzanares, algunas cuestiones a responder, que ofrecen dudas, y que serán objeto de las siguientes entregas de esta serie …¿se completó?…¿porque no quedó casi ningún rastro de ella a los dos siglos de su construcción?….De todo ello, intentaré dar cuenta en siguientes entregas…y para terminar esta; por su curiosidad y valor histórico, aquí van los párrafos del documento histórico de 1352, en donde se comentan, al lenguaje de la época, todos estos aspectos de cómo y de que manera, en tiempo y forma, habría de hacerse la muralla:

que seáis obligados de cercar el dicho lugar de Manzanares en estos dichos cinco años que nos vos facemos esta merced la cual cerca habéis de facer en derredor del dicho lugar por el lugar que nos el dicho Maestre e vos los dichos procuradores e concejo lo […] e medimos que fallamos por la dicha medida que montan quinientos e treinta tapias el primer cerco en derredor del dicho lugar e habéis de hacer la dicha cerca en esta manera, el primero año que será en la era de XCI años que fagades el cimiento en derredor del logar que sea fecho de cal e de piedra de una tapia en alto e en los otros cuatro años primeros siguientes que fagades en derredor del dicho lugar el adarve de cuatro tapias en alto de buena tapia gruesa de tierra e otra tapia angosta encima que sea antepecho e encima sus almenas en que los dichos cuatros años que fagades cada año una tapia en derredor del dicho lugar e el postrimero año que fagades el dicho antepecho e almenas e que fagades encima del dicho adarve todo en derredor el suelo de cal e de arena fasta dos palmos en alto e le fagades el ala de losas por do vierta el agua fuera del dicho adarve e la marca del cimiento e de las tapias gruesas que sean tan anchas como el adarve del castiello del dicho lugar e que aya cada tapia en alto cinco palmos e otrosí que fagades las saeteras de las tapias que […] fueren de cal e de arena e que fagades tres puertas en la dicha cerca por do entren e salgan al lugar do entendieren que más complieran en guisa que todas estas labores e cada una de ellas sean bien fechas e acabadas de cada uno de los dichos cinco años”. por su sazon a bien vista de maestros e sinon por cada favor que falledieredes o alguna lavor non dieredes e non ficieredes como dicho es que nos pechedes diez mil maravedíes en pena dela moneda que agora corre que facen diez dineros el maravedie por postura cierta e sosegada que ponedes con nusco e la pena pagada o non pagada que seades tenidos a facer la dicha cerca e las dichas labores que le pertenecen según dicho es; salvo si las dichas labores o alguna dellas fincare de se dar e facer en alguno de los dichos años por grandes .aguas o por fuertes tiempos en manera que las non podades dar e facer et quanto por tales embargos como estos o por cualquier dellos forzare de se facer las dichas labores o alguna de ellas que vos los dichos Procuradores o el dicho Concejo o vros. subsesores o qualquier de vos o de ellos seades tenudos de facer las dichas labores que asi fincaren en el año primero que se seguira de mas de las dichas otras labores a las que hovieredes facer por qualquier manera o razón que pechedes a nos e a nros. sucesores 50. M. mrs. en pena de la dicha moneda por pena e por postura contra que conusco ponedes la pena pagada e non pagada que seades tenudos de facer e complir todo lo que dicho es. E non el dicho Mtre. por nos e por la dicha nra. Orden e por nros. sucesores otorgamos que vos no podamos pasar ni ir contra esta mrd. e bien que vos facemos ni contra parte dello en todo este dicho tiempo delos dichos cinco años e si contra ello fueramos o contra parde ello nos o otros por nos en el tiempo de suso dicho por alguna razón o dro. que por ayamos en qual manera quor maguer quisiéremos decir que fuésemos en ello engañados e…vos que lo non podamos facer ca de todo nos partimos e renunciamos expresamente en esta carta en nos los suso dichos procuradores por nos e por el Concejo de Manzanares nos obligamos”.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas

Las dos fotografías más antiguas que se conservaban de Manzanares son del año 1900 y fueron realizadas por una expedición de la Asociación Astronómica Británica, durante su estancia en nuestra localidad para observar un eclipse de sol. En una de ellas se ve a los expedicionarios con el castillo al fondo y en la otra se observa la fachada de la iglesia de la Asunción y la plaza en un día de mercado. Las conocidas fotos de Azuara de diferentes edificios de Manzanares son posteriores y fueron realizadas a partir de 1910.

Alfonso Montero, de la Asociación de Historia de Socuellamos, nos ha proporcionado tres fotografías de gran calidad tomadas en Manzanares cuatro años antes que las anteriores, concretamente entre el 6 y 7 marzo de 1896. El fotógrafo fue el francés Óscar Vaillard Gascard, afincado en Alicante, que trabajaba para una firma francesa de vinos. Debido a su profesión, realizó numerosos viajes por La Mancha, teniendo relaciones comerciales con bodegueros de la zona.

La colección completa de Óscar Vaillard se compone de unas 2.000 fotografías, de las cuales la mayor parte de ellas son de Alicante y de Jumilla, en la provincia de Murcia. En la zona de La Mancha realizó unas 60, pero desafortunadamente solo se han podido localizar 21 de ellas: 13 de Campo de Criptana, 2 de Alcázar de San Juan, 3 de Villa de Don Fadrique y 3 de Manzanares. Las fotografías han sido recuperadas, organizadas y digitalizadas gracias a los esfuerzos de su nieto José Manuel Collado Vaillard.

En la más llamativa de las tres fotografías de Manzanares aparece la plaza y la iglesia de la Asunción, muy similar a la ya comentada de 1900, pero de muchísima mejor calidad. Se puede observar con todo detalle la fachada de la iglesia. En cuanto al aspecto del templo, la principal diferencia con la actualidad son los balconcillos de la parte derecha, ya desaparecidos, y la ausencia de la reja, que se construyó posteriormente en 1916. También son muy pintorescas las vestimentas de las viandantes que transitaban por la plaza. Debió ser un día frío, a pesar de estar tomada en marzo, ya que la mayor parte de las personas se protegen con llamativas capas de colores lisos, de rayas o de cuadros. La disposición desordenada de las personas parece indicar que se estaba celebrando un mercado en la plaza, en el que los vendedores ofrecían sus mercancías directamente desde los carros.

Las otras dos fotografías se tomaron en la madre nueva o caz del río Azuer a su paso por Manzanares. El caz discurría por el actual paseo Príncipe de Asturias y fue canalizado y soterrado a finales de los años 70 del siglo XX, lo que dificulta localizar el lugar en el que se hicieron las fotografías. Afortunadamente se conserva un antiguo callejero de Manzanares, realizado por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1885 apenas once años de la visita de Óscar Vaillard, que puede orientarnos sobre los lugares que aparecen en las fotos.

En una de las dos fotografías podemos observar casas muy cercanas al río y además una ligera curva hacia la izquierda del cauce. Según el callejero mencionado, la zona por la que el río discurría más cercano a la población era entre las actuales calles de San Antón y Ramón y Cajal. Adicionalmente, a partir de la calle Ramón y Cajal, llamada en aquella época de la Feria, el río se separaba de la población girando hacia la izquierda, dando lugar a una amplia zona arbolada. Por tanto, podríamos suponer que esta primera fotografía fue realizada en la actual avenida Cristóbal Colón, entre las esquinas de las calles Orden de Calatrava y Ramón y Cajal. En 1917 esta parte del cauce fue objeto de una importante remodelación, alejándolo de la población para ampliar los paseos del río.

En cuanto a la segunda fotografía, en la que aparece un puente de madera, es más complicado establecer su localización. En el callejero de 1885 solo aparecen puentes sobre el río en la carretera de Andalucía y frente a la calle de la Cárcel. El puente que se ve en la fotografía no debe ser ninguno de ellos ya que estos se habían construido en 1873 con materiales más resistentes que unas simples maderas. Además, en esta foto los edificios se ven mucho más lejanos por lo que quizá debió tomarse al final de los paseos, en las cercanías de la vía del tren.

En cualquier caso, el tiempo transcurrido y las modificaciones urbanísticas realizadas en esta zona de Manzanares, impiden realizar una localización exacta.

La colección completa de fotografías de Oscar Vaillard de La Mancha, incluidas estas tres de Manzanares, se publicarán próximamente en un libro titulado “La Mancha del siglo XIX en las fotografías de Óscar Vaillard: Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Manzanares, La Villa de don Fadrique. 1895-1896”. Este libro, cuyo coordinador es Alfonso Montero, ha sido escrito por diferentes autores de cada una de las localidades mencionadas y cuenta con la participación del nieto de Oscar Vaillard, que ha escrito el prólogo.

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…