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Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

Es bastante difícil y duro de asimilar que en el periodo en el cual una persona tiene más necesidad de privacidad e intimidad, que es sin duda  cuando tienen que hospitalizarla o  ingresarla en una residencia de mayores,  este obligada a compartir habitación y aseo con otra persona desconocida y extraña para ella.

Es evidente que las razones de ese sinsentido en la sanidad y en las residencias de mayores públicas, son de tipo económico y presupuestario. No obstante, se argumenta que eso no es lo fundamental, que lo importante es la calidad de la atención sanitaria, la inversión en tecnologías avanzadas, el contar con personal sanitario cualificado, y es cierto que en España estamos en todo eso a un buen nivel, y con respecto a los mayores, que es un privilegio tener una plaza en una residencia pública, dada su escasez.        

Sin embargo, en hospitales y  residencias privadas se ofertan habitaciones individuales, porque los usuarios consideran que no es razonable a estas alturas del siglo XXI, tener que soportar, estando hospitalizado o ingresado en una residencia, las molestias y la incomodidad añadida de un compañero de habitación indeseado,  con problemas y costumbres distintas de las propias, con horarios y visitas que pueden hacerse insufribles, con el riesgo de infecciones y la falta de privacidad e intimidad elementales.

En estos momentos, en los que hay tanto rigor y exigencia  en lo relativo a la protección de datos, no es comprensible que en un hospital público, personas ajenas tengan que presenciar y conocer el proceso de la enfermedad y de la curación de otra persona, o que alguien en la etapa final de su existencia tenga que compartir sus hábitos de vida con el compañero que aleatoriamente le adjudiquen.

Si se reconoce, como no puede ser de otro modo, la realidad y la necesidad de que un porcentaje muy elevado de las habitaciones en estos centros públicos sean individuales, en beneficio del bienestar y la dignidad de los usuarios, habrá que  priorizar y destinar los presupuestos precisos para que en un plazo posible y razonable se pueda corregir la situación actual. Es obvio que hay muchas partidas en los presupuestos de las administraciones públicas que no son tan importantes como las referidas y de las que podrían detraerse cantidades significativas para destinarlas a que las personas que tienen que ingresar en un hospital o ir a vivir a una residencia de mayores lo hagan con la mayor dignidad y confortabilidad posibles.

Sería deseable que tanto en nuestro Hospital Virgen de Altagracia, como en la Residencia de Mayores “Los Jardines”, que ahora va a ampliarse en 30 habitaciones dobles, en un futuro no muy lejano, la mayor parte de esas habitaciones se pudieran convertir en individuales.

 

 

                       

                                                                         

Juan José García Cruz

Sí, han leído bien. Los facultativos del Sescam –médicos, analistas y bioquímicos clínicos, farmacéuticos, microbiólogos, farmacólogos clínicos, radiofísicos hospitalarios, psicólogos clínicos, etc.–, no podemos acceder a las revistas científicas electrónicas de la biblioteca virtual de ciencias de la salud de Castilla-La Mancha para poder llevar a cabo nuestro trabajo diario.

Los responsables del Sescam están al corriente de todo pero, hasta donde sabemos, ni responden a las múltiples quejas que les hemos enviado ni solucionan un problema que nos está creando muchas dificultades para atender adecuadamente a nuestros pacientes.

Los responsables de las bibliotecas de los diferentes hospitales nos dicen que desde el Sescam les comunican que es un problema puntual que pronto resolverán pero la realidad es que desde abril no podemos acceder a la información científica que necesitamos para desarrollar nuestra actividad asistencial, docente e investigadora.

La medicina, como la ciencia, requiere información. La construcción de una nueva idea, de un nuevo método de diagnóstico o de un nuevo tratamiento necesitan de la información suficiente como para saber qué se ha hecho y, sobre todo, qué se está haciendo o pensando en otros hospitales y en otros centros de investigación. Esa labor de comunicación de la investigación la realizan en la actualidad las revistas científicas. Por ello, no puede haber una medicina de calidad, moderna e innovadora si no hay un acceso suficiente de los profesionales a la información científica. Y no solo al resumen de la misma que puede realizarse periódicamente, sino que, también, a la información relevante que se produce y publica a diario. Sin este acceso a la información médica y científica no es posible, hoy en día, proveer la medicina de calidad y personalizada que precisan y demandan nuestros pacientes.

Por ello es tan grave que la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha y el Sescam tengan a sus profesionales sanitarios sin acceso a esta información desde hace más de 6 meses.

Cuando todos los profesionales de España pueden acceder a esta información, los que trabajan en nuestra comunidad autónoma están siendo privados de esta información fundamental para su trabajo. Y eso redunda gravemente en la atención médica que podemos prestar a nuestros pacientes y contribuye a crear, una vez más, importantes diferencias entre la sanidad de las distintas comunidades autónomas. Y como casi siempre, en Castilla-La Mancha, es en un sentido negativo.

No es, por tanto, de extrañar que esta Comunidad Autónoma ocupe los últimos puestos en innovación e investigación. Cuando se dice que se va a hacer una apuesta por traer a investigadores jóvenes se priva a todos, los que vienen y los que están aquí, de una fuente de información imprescindible para poder desarrollar su trabajo.

El acceso a las revistas científicas médicas es imprescindible para mantener la actualización de conocimientos y así poder diagnosticar y tratar a nuestros pacientes de una forma adecuada.

Por otra parte, la imposibilidad de acceso a la información científica nos impide desarrollar con normalidad nuestras funciones docentes pues en nuestros hospitales y centros de salud de atención primaria se forman multitud de estudiantes de medicina y residentes que de esta manera ven perjudicada su formación con las consecuencias que todos podemos imaginar.

Asimismo, al no poder acceder a la información científica no podemos desarrollar nuestra actividad investigadora ya de por sí muy escasa por la gran presión asistencial que tenemos y por la escasa dotación de medios de que disponemos.

El consejero de sanidad debería tomar cartas en el asunto y solucionar urgentemente un problema que está causando que no podamos desarrollar nuestro trabajo con normalidad y que está ocasionando una peor calidad en la asistencia que damos a nuestros pacientes.

Dr. Juan José García Cruz es médico especialista en Anestesia y Reanimación del Hospital Virgen de la Salud de Toledo y ex Secretario General del Colegio de Médicos de Toledo