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Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García

     En la crónica de sucesos de Manzanares, encontramos en la segunda mitad del siglo XIX algunos ejemplos de crímenes y asesinatos, pero estos ocurrían de forma esporádica, como sucedió con el caso de Domingo Serrano, que fue condenado a muerte en abril de 1860, acusado del asesinato de su esposa Francisca Serrano, o la mujer de 36 años que fue encontrada muerta, atada de pies y manos en el interior de una noria el 31 de mayo de 1862, y que gracias a las pesquisas realizadas por el inspector Francisco Briones, se descubrió que fue asesinada por su cómplice de un robo de dinero y alhajas realizado en Madrid, con el objetivo de ocultar el delito y obtener mayor ganancia, después de dirigirse ambos a Manzanares[1].

     Sin embargo, entre junio de 1910 y febrero de 1911, en poco más siete meses ocurrieron en Manzanares tres sucesos criminales y luctuosos, que provocaron un total de cinco muertes. Estos hechos tuvieron una amplia repercusión tanto en la prensa provincial como en la nacional, situando a la población en el epicentro de la crónica negra del país. Los casos fueron resueltos con rapidez y los juicios de los implicados acabaron con una condena de cadena perpetua y cinco penas de muerte, de las cuales se ejecutaron dos, mientras que las otras tres fueron conmutadas por prisión perpetua, gracias a unos indultos solicitados por la mayoría del tejido social local y provincial, con el apoyo de la prensa, sobre todo en uno de los casos.

     En los próximos artículos vamos a conocer de forma cronológica y pormenorizada los graves sucesos que ocurrieron en ese corto lapso de tiempo, así como su repercusión, los procesos y el impacto social que tuvieron.

     El primero de los crímenes tuvo lugar el 25 de junio de 1910, a las siete de la tarde, en una casa situada en el número 28 del Paseo de la Estación. La vivienda era propiedad de José Roncero Antequera, de 36 años de edad, casado con Luisa Núñez Granados[2] y padre de tres hijas de corta edad. Era un destacado comercial de Manzanares que había trabajado en las casas Medina y Roncero, Roncero y Gil, y en ese momento ocupaba un cargo importante en la de Dimas Monge, de la que en tiempos había sido copropietario. Vivía en la calle Vuelta de don Pedro, teniendo alquiladas algunas habitaciones de la vivienda que poseía en el Paseo de la Estación, al matrimonio formado por Francisco Abellán, factor suplementario de la compañía de ferrocarril del Mediodía, y su mujer Josefa Hidalgo.

     El día 25 estaba supervisando unas obras de albañilería que se realizaban en la casa, acompañado de su primo Antonio Criado y su amigo Pablo Hernández, cuando llegó al lugar Marino Risueño Ródenas, natural de Albacete, factor telegrafista de la compañía ferroviaria, de 26 años, soltero y amigo íntimo del matrimonio que tenía alquilada la casa. Este solicitó hablar a solas con José Roncero, tras lo cual ambos se trasladaron a una habitación situada en la galería del piso superior, donde charlaron unos momentos, a continuación Risueño sacó un revolver y después de perseguirlo, disparó en la escalera de la vivienda contra Roncero, que resultó alcanzado en la parte posterior de la cabeza, causándole el proyectil daños en el ojo derecho sin llegar a salir al exterior, muriendo en el acto.

     Con el ruido de los disparos, salió a la galería Josefa Hidalgo, a la que también disparó hiriéndola en un hombro, tras lo cual se encerraron los dos en una habitación. El asesino intentó suicidarse, aunque falló en el intento, pues sólo se causó un pequeño rasguño en la frente. Cuando llegó el juez de instrucción Sr. Bascarán con la Guardia Civil ordenó el arresto inmediato de Risueño, que se encontraba atrincherado en la habitación donde se había refugiado junto a Josefa. Una vez detenido, se evacuó a la herida hasta el Hospital Municipal, aunque fue atendida en un principio por varios miembros de la Cruz Roja que habían acudido a la casa, entre los que estaban Juan Mascaraque, Francisco Mellado, Antonio García y Cristóbal Montero, aunque este último que era amigo personal del muerto, no pudo cooperar por indisponerse al ver el cadáver.

     El detenido tuvo que ser sacado de la casa por una puerta trasera, pues una multitud que se había concentrado en la entrada se mostraba dispuesta a lincharlo, deponiendo su actitud ante la presencia decidida de los guardias civiles. El juez autorizó que el cadáver de José Roncero se quedara en la casa, donde se le practicó la autopsia, partiendo desde allí para ser enterrado a la mañana siguiente, en una imponente manifestación de duelo.

     El posible móvil del crimen parecía ser las recriminaciones que realizaba José Roncero a Marino Risueño, por sus continuas visitas a horas intempestivas a Josefa Hidalgo, causando molestias y provocando escándalo entre los vecinos, mientras que su marido, por las características de su trabajo, al ser suplementario, se ausentaba la mayor parte de los días fuera de Manzanares. Entre los vecinos corrían rumores sobre la relación entre Marino y Josefa, e incluso se hablaba de un posible consentimiento de esta situación por el marido, habiendo vivido Marino en el domicilio familiar durante un mes, aunque lo había abandonado por las murmuraciones que esta situación había desencadenado[3].

     El juicio por el crimen tuvo lugar el 15 de febrero de 1911, en el juzgado de Manzanares, bajo la dirección del presidente de la Sala Sr. Del Águila Burgos, con el sistema de jurado, para el cual fueron seleccionados Luís Contreras, José Merino, Roque Padilla, Jaime Ramón Díaz, Antonio Garrido, Domingo Jaime Morales, Víctor Torres, Alfonso Jaime Morales, Ramón Muñoz, Julián Olmo, Nicanor López y Alfonso López Villalta[4].

     La ley del jurado fue aprobada el 20 de abril de 1888, por el ministro Manuel Alonso Martínez, manteniéndose hasta la Dictadura de Primo de Rivera. El primer juicio con jurado se celebró en la Audiencia de Manzanares el 6 de mayo de 1889, instruido por el juzgado de Infantes contra Primo Gómez Ortiz por el delito de asesinato, siendo condenado a quince años de presidio[5]. Se utilizaba la figura del jurado puro, formado por 12 personas ajenas al sistema judicial, frente al mixto, que mezclaba a juristas con legos en la materia. Sus miembros debían cumplir varias condiciones: ser mayor de 30 años, saber leer y escribir, ser cabeza de familia y vecino del término municipal al menos cuatro años, por lo que solían formarlo los mayores contribuyentes del partido, estando excluidas las mujeres. Emitían su veredicto por mayoría, encargándose los magistrados de dictar sentencia.

(continuará)

 


[1] La Esperanza, 25 de abril de 1860; Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 6 de junio de 1862, La Discusión, 19 de agosto de 1862.

[2] José Roncero Antequera nació el 1 de agosto de 1873 y se casó el 4 de septiembre de1898 (Archivo Parroquial de Manzanares, libro de nacimientos nº 49, p. 377 y libro de matrimonios nº 21, p. 56).

[3] Diario de la Mancha, 27 y 28 de junio de 1910; El Imparcial, 27 de junio de 1910.

[4] El Pueblo Manchego, 15 de febrero de 1911.

[5] Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 29 de abril de 1889, El Eco de Daimiel, 15 de mayo de 1889.

                                                        Manuel Rodríguez Mazarro       

El 8 de marzo fue el día internacional de la mujer trabajadora, considero, alabo y lo veo justo. Tal igualdad es favorable para ambos, es progreso, siempre que cada cual guarde los límites naturales del sentido común, de esta manera se ahorrarían muchos disgustos, separaciones y líos familiares. –“En todas las casas cuecen habas y en la mía a calderadas”, así lo escribió Cervantes (Quijote II).

Simple tontería gorda, pero no deja de ser motivo de comentario. En el almanaque (OMIC) dice que el 8 de marzo es San Filemón y en otros es S. Juan de Dios, ¡en qué quedamos!, es un día cualquiera del calendario. Pues esto mismo ocurre entre hombres y mujeres, puede ocasionar un disgusto familiar entre la pareja. Diferente es y estoy de acuerdo que los platos limpios son de ambos, por lo tanto que los sucios también lo sean.

Todos somos personas; solo había que puntualizar que unos nacimos macho y otras hembra, por lo tanto somos diferentes,… aunque hay quien se opera de sus zonas, quieren tener su independencia y salirse del euro. Tal vez sea cuestión de hormonas. Comentando el tema con sicólogos de ambos sexos me dijeron:–Las emociones están más desarrolladas en el cerebro femenino que en los hombres. Las mujeres de siempre han sido más hábiles. Por regla general las niñas empiezan a hablar y a leer antes que los niños, igualmente más adelantadas  en el desarrollo corporal.

Esta observación me hizo hablar con un amigo que se dedica a realizar entrevistas de trabajo y me explicó las diferencias que existen entre ellos y ellas. En definitiva, el sexo, como valor añadido a la condición humana, determina nuestra relación con los demás, sobretodo en el trabajo.  Me decía que: –“Son, precisamente, las diferencias las que nos hacen iguales”.

Según mi experto en conversación larga, tendida y con vino “tempranillo-airén” me aconsejó: –tal como la naturaleza nos ha hecho compatibles con nuestra pareja es necesario fijarse en algunas características personales. El tipo de humor, estar frente a una persona positiva y que vea la vida desde una perspectiva simple.

Muy importante fue la aclaración: –La manera de ver la vida. Polos opuestos se atraen, pero solo al principio, posteriormente cada tema discutido termina convirtiéndose en un conflicto. Cuidado con los gastos, la política, el fútbol, los abuelos, los hijos y punto-aparte respetar lo que cada uno piensa y dice. Si lo que uno habla no tiene sentido para el otro o, incluso, no hace ni caso, a la pareja le corresponde discutir, es cuestión de género.

Al diálogo mantenido, añadió cierto consejo:– Salir por la noche juntos puede ser uno de los panoramas más entretenidos, tomarse unos vinos siempre y cuando sea compartido, de lo contrario pasará a ser una de las más grandes frustraciones o, en definitiva, la pregunta de: –¿Dónde estuviste y con quién?, aquí el dilema, de la “plataforma feminista”. Estoy totalmente de acuerdo con ser el día 8 de marzo el día de la mujer trabajadora y San José el del padre carpintero.

                                                                       

  Diego R. Gallego Fdez.-Pacheco

Una de las consecuencias de la crisis de 2008, de la que no se ha hablado demasiado, ha sido la disminución radical de la construcción de vivienda social, en sus modalidades de Promoción Pública (VPP), o de Promoción Privada (VPO).

Desde la década de los 50 del siglo pasado hasta el año 2008 se construían anualmente muchas de estas viviendas destinadas a personas o familias con una renta muy baja. En Manzanares se venían haciendo entre 50 y 100 viviendas en este régimen cada año. Se beneficiaban aquellos que no podían acceder a una vivienda en régimen libre, donde no había ayudas ni posibilidad de conseguir un préstamo hipotecario a un interés reducido.      

Los recortes, las políticas de austeridad, y la dificultad de conseguir financiación al limitarse los créditos hipotecarios, motivaron que las Administraciones Públicas cancelasen o redujeran de forma drástica sus programas de construcción de viviendas sociales y las ayudas y subvenciones a las VPO.

En estos momentos, en los que hay tanta necesidad de vivienda social, para jóvenes y familias con bajo poder adquisitivo, los excesivamente burocráticos planes estatales y autonómicos han quedado obsoletos y prácticamente no dan respuesta ni a la construcción de viviendas protegidas para venta, ni tampoco para construir viviendas para alquiler. Si se acomete alguna nueva promoción privada, es de viviendas libres, y los ayuntamientos y la Junta de Comunidades tampoco se deciden a actuar.

Las ayudas directas a las personas o a las familias para alquiler, podría ser un revulsivo que dinamizase el sector inmobiliario, solucionando el problema de muchas familias que con los precios que se manejan en el mercado tienen muy difícil el acceder a una vivienda en condiciones dignas. Además el alquiler facilita la movilidad, posibilitando que al cambiar de trabajo, se pueda también cambiar de vivienda para vivir lo más próximo posible al lugar de trabajo y evitar los desplazamientos excesivos. Asimismo, la modalidad de las ayudas oficiales a personas o familias para alquilar una vivienda, con un contrato supervisado por alguna administración, probablemente fomentaría el que muchos propietarios reacios al alquiler por desconfianza hacia los inquilinos, al tener un cierto aval oficial fuesen más proclives a sacar sus inmuebles al mercado de alquiler.

Lo que no es admisible es la pasividad que las administraciones mantienen desde hace ya demasiados años. A ellas les corresponde tomar la iniciativa y promover las condiciones necesarias para que no haya personas sin hogar, o sin opción a disfrutar de una vivienda adecuada. El derecho a la vivienda está amparado por la Constitución, en su artículo 47, y cada vez es mayor el número de personas que están excluidas de poder ejercerlo.

 

                       

                                                                       

 Javier López, de “El Zaque”

Finalizando el primer cuarto del siglo XXI, son pocos los que todavía no están concienciados y no prestan interés o preocupación por el medio ambiente y el cambio climático, y tanto a nivel social como individual cada vez somos más conscientes de la necesidad de actuar ante este problema.

Desde la Asociación Cultural El Zaque, estamos interesados en preservar nuestra tierra y sus gentes, explorar su sabiduría, registrar su conocimiento y exponer su patrimonio. Asimismo, hemos tomado conciencia con el medio ambiente. Queremos pasar a la acción y no solo como defensores del acervo cultural −como se nos calificaba en una revista hace unos meses− que así es, siendo este uno de nuestros principales objetivos. Además, nuestra asociación está involucrada en la defensa de nuestro patrimonio natural para que, en un futuro próximo, las generaciones venideras, puedan disfrutar de aquello de que hubo un tiempo en que una ardilla podía atravesar la península ibérica desde los Pirineos hasta Gibraltar sin tener que pisar la tierra.

Desde Siembra, que es la voz de muchos manzanareños avalada por sus 50 años en activo, queremos haceros partícipes de uno de nuestros futuros proyectos. Gracias a uno de esos manzanareños que quiere a su pueblo igual que nosotros, pero que permanecen siempre en la sombra, José Ramón Ramos Lozano (Dirección Provincial de Ciudad Real Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural), podemos anunciar este nuevo reto. Como en ocasiones anteriores, Ramos Lozano nos ha orientado, ayudado, asesorado y ha colaborado con los objetivos y los propósitos de El Zaque. Este proyecto al que me refiero consiste en la limpia y preparación del terreno de dominio público (Fig.-1), que pertenece a la cañada Real Soriana en su paso por el sur de nuestra población.

En una de las parcelas pertenecientes a este terreno estará localizado el bosque de Paulownias que deseamos que los ciudadanos apadrinen, pues necesitamos la ayuda de todos aquellos que sientan de cerca la naturaleza y de aquellos que compartan nuestra conciencia con el medio ambiente.

La Paulownia, es una especie de árbol proveniente de China, de gran belleza y porte (fig.-2). Es un árbol de crecimiento rápido, que durante su floración obtiene un color blanco violáceo, sus grandes hojas de alrededor de 20 centímetros aportan una gran sombra, absorbe mayor cantidad de CO2 que cualquier otro árbol y es inmune a muchas de las enfermedades más comunes.

Confiamos en que podáis imaginaros la nueva imagen de este terreno antes repleto de pajitos y que ahora pretendemos que, dentro de muy poco tiempo, se convierta en un pulmón más de Manzanares. Desde El Zaque, deseamos poder pasear bajo ellos admirando su gran porte y belleza. Además, contaremos con la satisfacción de saber que hemos sido los propios manzanareños los que hemos apadrinado cualquiera de los ejemplares y que durante los dos primeros años cuidaremos, para que cuando crezcan, sintamos que ha merecido la pena nuestro trabajo, que hemos sabido actuar colaborando en el cuidado de nuestro planeta.

Espero que los lectores de esta revista podáis tomar conciencia de la importancia de este proyecto liderado por El Zaque. Quedamos a vuestra disposición para proporcionaros todos los detalles del proceso de apadrinamiento.

 

Nota.: Este proyecto está aprobado por el Delegado Provincial de Desarrollo Sostenible de la JCCLM, y posee todos los permisos necesarios de los distintos Organismos Locales, Provinciales y de la Junta de CLM, para su ejecución.

 

 

Javier Sánchez-Migallón Royo

 

Vivo en la zona centro histórica de Manzanares, en la zona de Doctor Fleming, Empedrada, calle Monjas, Virgen de la Esperanza…

El otro día, paseando, vi que se han mudado cerca de mi casa un matrimonio con varios niños pequeños, al verlos me hizo mucha ilusión y me hizo reflexionar al darme cuenta de que veía como algo raro ver a unos niños jugando y corriendo por la calle, con sus padres. Y es que me di cuenta de que en mis calles más cercanas no hay niños.

Comencé a hacer memoria entre mis vecinos más cercanos y si no me equivoco en Doctor Fleming, desde las monjas de clausura, creo que hasta el mismo rio, solo me acordaba que hubiera un niño pequeño, en Virgen de la Esperanza, desde la calle Empedrada hasta donde termina, creo que ninguno, en la calle de las Monjas, creo que dos, en Manifiesto ninguno, Carmen, no lo controlo tanto, pero creo que ninguno. Doctor Muñoz Úbeda ninguno…Empedrada no sé si en algún edificio de pisos, pero creo que ninguno, plaza de la Constitución, también creo que ninguno…

En fin, en todas estas calles puede haber sobre cinco niños, en más de una centena de casas. Y me apenó, la verdad es que me apenó enormemente. Recordé mi niñez, cuando, con salir a la puerta de tu calle, reunías un equipete de fútbol para darle unas patadas al balón, y donde el chillerío de los niños, a veces, resultaba casi insoportable a los mayores. No es cuestión de hacer historia ni de ver si otros tiempos fueron mejores o peores, no; pero es normal, desde la edad, añorar esos tiempos, al menos en lo que a esto se refiere.

Manzanares no solo es que pierda población, que la está perdiendo, no es solo que continuamente se cierran negocios, tiendas, bares, etc.

Es que, y esto es peor, se está quedando con pocos niños, está envejeciendo la población.

Y la verdad es que no me lo explico, Manzanares es un buen pueblo, un pueblo en el que es fácil asentarse y vivir. Pocos pueblos de nuestro entorno tienen lo que tenemos en Manzanares: un hospital, instituto, colegios, unas comunicaciones más que excelentes, estamos cerca de Madrid, de Ciudad Real, tenemos atractivos museos, el Gran Teatro, parques y jardines que muchos pueblos quisieran. Es, sin duda, un pueblo atractivo para vivir, es relativamente tranquilo, tenemos un polígono industrial grande, una agricultura floreciente, aunque la mayoría del termino pertenezca a propietarios foráneos y una de las mayores cooperativas del mundo, bodegas punteras a nivel nacional…

Algo falla entonces, y no va este artículo de culpar a nadie, pero algo está fallando, aunque no se reconozca y es que nuestra juventud, la más preparada se va fuera. En Manzanares no tiene oportunidades acordes a su preparación y quien se queda, si solo fija su atención en ver cuando lo saca el Ayuntamiento, hace que se le quite toda ambición de superación en la vida.

El caso es que por una razón o por otra, mi calle no tiene niños que le den alegría con sus gritos y sus risas, y me da pena, mucha pena.

 

Pedro Lozano Martín Buro.

Sergio del Molino, novelista, columnista del El País y colaborador habitual en el programa de Onda Cero “La cultureta” intervino como ponente en la última jornada del año en la llamada escuela de ciudadanía, el 29.11.2019. Autor del famoso libro “La España vacía”. Allí cuestionó que desde la política se pudiera hacer algo para resolver el problema de la despoblación. Se mostraba escéptico pese a que en el periodo post y prelectoral se atisbaba la posible creación de un Ministerio de la Despoblación que apostaría por el mundo rural. Pasadas las elecciones, ya hemos visto que todo sigue igual y que se trataba de falsas promesas. Como siempre.

El pasado 2 de enero se publicó en los periódicos provinciales que se dejaría de vender billetes de tren de forma personal en localidades como Almagro, Almadén-Almadenejos, Campo de Criptana y Santa Cruz de Mudela, incluyendo entre ellas, a la estación de Manzanares, aunque obviaba decir que aquí no se hacía desde el 28 de agosto de 2012.

En los artículos se facilitaban una serie de datos referentes al número de viajeros, destacando la estación de Manzanares junto con la de Valdepeñas con una media de 103 y 105 usuarios al día respectivamente, mientras que en otras como la de Almadenejos-Almadén y Santa Cruz de Mudela apenas había 11 y 12 viajeros. Se indicaba que en algunas estaciones donde el volumen de pasajeros así lo requiriese se asumiría la atención y la venta presencial, es el caso de Socuéllamos y Valdepeñas, donde se mantendría el servicio de venta de billetes presencial, pero en horarios más reducidos.  

Estamos acostumbrándonos a oír a modernillos, pijoprogres, gafapastas petulantes con barba hípster y paniaguados de la política que pretenden alienarnos y convencernos que sus partidos políticos pueden resolver problemas profundos de la España interior, eso sí, renunciando a cualquier tipo de compromiso. Pasan con desfachatez por el alambique de su discurso titulares como “la España vacía como un problema democrático”; “la creación de un Ministerio de la Despoblación y otros como “la promoción del mundo rural en la España del siglo XXI”. Democracia de audiencias donde el largo plazo no cuenta. Lo importante es el titular que les sirve de añagaza para silenciarnos.

Con medidas como las anunciadas por Renfe no se frena este fenómeno, se fomenta el invierno demográfico y ninguno de esa canalla dice nada. Para poner fin a la despoblación no son válidos los criterios económicos de maximización de beneficios que favorecen el desmantelamiento la red convencional a largo plazo. Es necesario cierto intervencionismo, aún a riesgo de pérdidas. Medidas así son otra rémora más para el desarrollo del mundo rural que cuenta como siempre con la abulia y atonía de nuestros políticos que zascandilean de aquí para allá en busca de una foto sin detenerse en lo importante. Pero no son los únicos, tú y yo, cuando leímos la noticia, nos humedecimos las yemas de los dedos y pasamos de largo a la siguiente página, sin inmutarnos. Silencio cómplice. Visto lo visto, Sergio del Molino es un visionario. Desde la política no se puede hacer nada.

 

 

 

NUESTRO PATRIMONIO OLVIDADO

Francisco Nieto, con estudios en arquitectura e ingeniería de edificación ha estudiado el actual estado de la fábrica de harinas y pone el acento en el estado de ruina en el que se encuentra actualmente. ¿Nos preocupamos por nuestro patrimonio arquitectónico?

La Fábrica de Harinas tuvo una época gloriosa de un tiempo a esta parte, parece que nos hemos olvidado de ella, pasamos por delante sin mirarla, como si su sola presencia fuera invisible. Se ha quedado relegada al abandono, al olvido y parece estar condenada a su desaparición. Ha sido una de las más importantes fábricas de molturación de grano de España. En sus más de tres mil metros cuadrados de edificio se albergaban las máquinas más modernas del siglo pasado. Estaba formada por tres edificios: el almacén (o silo) donde se depositaba el grano, el edificio principal, que era la fábrica propiamente dicha, y los hornos.

Su funcionamiento se extendió hasta 1974, superando todos los altibajos históricos y sociales de nuestra historia reciente. Cuando la situación en el país parecía encontrar la tranquilidad, permitimos que nuestra fábrica se viniera abajo. Desde entonces, ha pasado por un espolio, en el que hemos perdido toda su maquinaria, las herramientas, su elegancia… su historia; culminando, poco a poco,  en un estado de ruina casi total.

La hemos olvidado, la hemos hecho invisible y el paso del tiempo está pudiendo con ella: está vieja, castigada por las inclemencias del tiempo; las cubiertas de madera estropeadas o las ventanas sin cristales permiten la entrada de la lluvia y de palomas que anidan en su interior; un silo que está lleno de palomina en vez de grano; los alrededores cubiertos de vegetación y maleza; las construcciones anexas derruidas y los elementos metálicos oxidados.

Habría que darle la importancia patrimonial que se merece y apostar por ella para, al menos y otorgarle su plenitud con alguna actividad que la devolviese a la vida. ¿No se nos ocurre una mejor función que la de ser almacén de materiales de construcción?

Parémonos frente a ella, cerremos los ojos e imaginemos su época gloriosa. ¿No querríamos volver a verla así de nuevo?

EL PATRIMONIO, ECO DE LA HISTORIA

Diego Peris, el que fuera Viceconsejero de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, hace un bosquejo del origen e historia de la Fábrica de Harinas.

Ya a mediados del siglo XIX Madoz señalaba la existencia de cuatro molinos de agua y hablaba del rio Azuer en Manzanares como lugar de sus molinos. En entornos próximos a los ríos surgen las nuevas instalaciones sustituyendo las antiguas y mejorando la producción

Diferentes localidades acogían fábricas de especial importancia: Campo de Criptana, La Solana, Villanueva de los Infantes y Manzanares entre otros. En la provincia de Ciudad Real, un edificio de singular interés era la Fábrica de Ayala y Juan de Manzanares en una zona próxima al río Azuer que hace suponer la existencia previa de un molino harinero. Un edificio de planta rectangular y tres alturas con fachada de ladrillo visto y huecos regulares en su composición. La ornamentación de la fachada, tanto en recercado de huecos como sobre todo en el elemento de cornisa y peto de cubierta, dan al conjunto un carácter noble.

La fábrica de harinas de Manzanares se levanta en un solar de 13.067 metros cuadrados que, en 1900, daba trabajo a 170 trabajadores. Una localización peculiar con diferentes edificios interesantes en su entorno próximo. Una posibilidad de recuperar no sólo el edificio sino un espacio urbano importante.

REPARACIONES URGENTES

Perdido sus usos iniciales es necesario pensar en su posible reutilización. Un edificio de planta sencilla con huecos en todo su perímetro que puede tener utilizaciones y funciones diversas que permitan la necesaria inversión para su rehabilitación y, sobre todo, su futuro mantenimiento.

Una primera y urgente actuación es la de garantizar su conservación evitando su deterioro que hace más difícil y costosa su recuperación.

Pequeñas inversiones deben asegurar el estado de sus cubiertas y cerramientos para permitir una recuperación global en su momento. Y en un horizonte próximo pensar en sus nueva funciones e iniciar un proyecto de rehabilitación integral para el conjunto. Un edificio que merece una actuación de rehabilitación para devolver la vida a una arquitectura que ha sido parte importante de la sociedad y de la memoria de la ciudad.

DEL CONFLICTO POLÍTICO A LAS ALTERNATIVAS RESIDENCIAL O CULTURAL

El arquitecto local Diego Gallego centra su atención en los conflictos de ámbito político que el emblemático edificio ha generado.  Hace dos legislaturas, el Ayuntamiento de Manzanares con gobierno municipal del PP, adquirió la Fábrica de Harinas, un edificio que incomprensiblemente todavía no ha sido declarado Bien de Interés Cultural. En la pasada, ya gobernando el PSOE, se acometió el arreglo de la cubierta del edificio principal, que se encontraba en muy mal estado. En la presente, no se sabe a ciencia cierta si se va a realizar alguna nueva obra en ese conjunto de edificios, y a que uso se destinaría..

En los programas electorales de las pasadas elecciones, no hubo apenas referencias ni propuestas relacionadas con ese excelente ejemplar de arquitectura  industrial de principios del siglo XX. El partido socialista hacía una tibia mención a estudiar la viabilidad de la idea de implantar el Museo de la Ciencia, conforme a la aportación del tristemente desaparecido, Julián Gómez Cambronero. Los populares, incluían integrar el edificio en un conjunto  de ocio y esparcimiento con la Pérgola y las zonas anexas, mientras que UCIN planteaba la opción de redactar un Plan Director para su rehabilitación.

Lo que parece evidente es que nadie tiene muy claro que hacer con la Fábrica de Harinas.

Y no deja de ser sorprendente, porque además de ser un edificio de gran nivel arquitectónico, tiene una estratégica ubicación y se puede considerar por sus condiciones de plantas exentas y gran contenedor, que es adaptable a casi cualquier uso que pueda concebirse. Podría alojar una residencia de mayores, un hotel, un museo, un centro cultural, de ocio, administrativo, o lo que en un momento determinado sea  necesario en la población.

Sin embargo, el mantenerlo en estado de abandono hace que se deteriore aceleradamente su estado dejando una mala imagen y dando la sensación de que no somos capaces de cuidar y proteger un inmueble venerable, del que se ocupan como ejemplar  todos los tratados de arquitectura industrial publicados en nuestra región.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, propietario del estudio Arquifolk, de Manzanares considera que es necesario generar el acuerdo de conservar el patrimonio industrial del Manzanares,  liberando los grandes espacios adyacentes al edificio principal de la Fábrica, creando zonas verdes y espacios abiertos de uso público. Los usos posibles son muy variados: del original uso industrial al público, dotacional, comercial, educativo, residencial público, privado, espectáculos, ocio, hospedaje, cultural, administrativo, mercado.

 No faltan las referencias próximas que pueden inspirar exitosos proyectos para este edificio que, por fortuna, es propiedad de todo el pueblo de Manzanares: Centro de artes de vanguardia la Neo mudéjar de Madrid, el Centro Cultural CSA La Tabacalera de Lavapiés, Hotel San Juan de los Reyes de Toledo, La Harinera de Pedro Muñoz, hoy museo y centro de divulgación cultural o la Fábrica de Harinas Fontecha de Albacete hoy palacio gubernamental. 

Por sus alturas y proporciones el espacio que alberga el edificio, sobre todo, en su planta baja se adecua a espacios representativos, teatro, cine, salas de ensayo o de exposiciones, o también salones de actos.

Subdividir estas salas en dependencias menores obtendría ámbitos desproporcionados, por  las grandes ventanas y alturas. Los espacios diáfanos, son flexibles y alternativos, sirven para exponer arte de gran formato, y para realizar representaciones. Las dos plantas superiores, serían susceptibles de dividirse en cuatro salas de 150 m2, para usos administrativos, incluso comerciales, talleres de artesanía, o salas de usos múltiples, según necesidades.

Sánchez Migallón considera que la intervención más necesaria sería la demolición de los silos en ruinas y demás dependencias de menor calidad, para dar mayor relevancia al edifico principal.

EL PROBLEMA DE LA FINANCIACIÓN.

Pero hay otras opciones más baratas, conservarlo como ruina patrimonial o como centro de interpretación de la Industria harinera de principios del siglo XX, con mínima inversión, o reorganizar en un solo edificio la mayoría de las dependencias municipales dispersas por el municipio, con un gran ahorro de costes.

Está claro que se trata de intervenir en uno de los edificios no residenciales de mayor volumen de la población, de gran valor patrimonial, en buen estado, uno de los pocos, junto al Gran Teatro, Castillo, Iglesia parroquial, Mercado de Abastos, de valor histórico.

La Fábrica de Harinas es la de mayor tamaño de la comunidad, y quizás sea el gobierno regional el que deba intervenir sobre ella, dándole un uso comarcal, al igual que los planes regionales para rehabilitar un edificio histórico como hospedería, en cada provincia, para reactivar el sector turístico, dotando a comarcas deficientes de este servicio. 

José Antonio Rincón Quesada, de JARQ arquitectos, tuvo la oportunidad de visitar este conjunto industrial del siglo XIX recientemente y no le decepcionó. Si la fachada exterior impone por su rotundidad, el interior impresiona por su esbeltez. Existe una tensión que se percibe por el contraste existente entre la robustez de los sólidos muros de la envolvente del edifico principal y la delicada estructura interior de acero pero ambas poseen la misma coherencia en la racionalidad del planteamiento de cada uno de los elementos de los que consta.

En primer lugar, existe una inadecuación funcional de un edifico que fue concebido para un uso para el que ya no es necesario. Debe producirse el cambio de un uso previo (industrial) para adaptarlo a otro nuevo. La propia configuración flexible de su estructura original facilitará esta adaptación. Pero el principal problema al que debemos enfrentarnos es determinar un uso para que sea útil y que dé respuesta a las necesidades de los manzanareños. Por tanto, el punto de partida es preguntarnos que necesita Manzanares en este momento o en el futuro o que aspectos necesitan ser solucionados para mejorar la vida de los ciudadanos.

La originalidad de la propuesta de Rincón es que el uso que se le dé al edificio no tiene por qué ser un uso específico sino que puede ser mixto, es más, debe serlo porque es un conjunto de edificios de más de 7.000 m2 construidos y Manzanares no posee una demanda tan grande de espacios de una única categoría. Existen usos compatibles como el cultural y el educativo, el deportivo, el ocio y la hostelería o el comercial.

De hecho, la inversión necesaria para rehabilitar la Fábrica de Harinas es muy elevada para un municipio del tamaño mediano como Manzanares y supone un esfuerzo económico enorme. Rincón, como Sánchez Migallón, considera que el proyecto requiere la implicación de diferentes administraciones y añade  debería recibir también el apoyo de inversión privada.

INCORPORACIÓN URBANÍSTICA

El nuevo uso al que será destinada la Fábrica de Harinas debe suponer un reto muy importante y trascendental para Manzanares. Este hecho debe reflejarse sobre el urbanismo del municipio.

La propia ubicación en la que se encuentra, al principio del Paseo Príncipe de Asturias puede suponer una magnífica oportunidad de dotar de unidad al paseo. Podría generar y potenciar un eje urbano verde y peatonal que comienza en la Fábrica Harinas y que alberga a largo de su recorrido  diferentes elementos dotacionales como el kiosco de la música, la sala de conciertos “La Pérgola”, zonas de juegos infantiles, los bares del paseo y que termine en el recinto ferial del FERCAM. Es una oportunidad dotar de sentido y unidad al eje del Paseo del Rio con un comienzo y un final claramente definidos.

A una escala más pequeña el edifico debe relacionarse con su entorno más próximo que es el parque de los músicos, el propio paseo Príncipe de Asturias y el rio Azuer.  Se podría concebir un espacio semipúblico que albergue usos mixtos, públicos y privados, adaptar y ajardinar los espacios libres del conjunto entre los edificios de la Fábrica de Harinas para que se puedan recorrer por su  interior y acercarlos a la gente facilitando accesos peatonales desde el espacio público exterior.

LA ARQUITECTURA EFÍMERA, UNA POSIBILIDAD REALISTA

Carlos Sánchez Jiménez ,  es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de  la Universidad de Alcalá de Henares y pertenece al colectivo creativo Cometas de Piedra. Especializado en arquitectura efímera por la Universidad Politécnica de Madrid,  Trabaja en un máster cuyo proyecto central se titula “Acciones efímeras para recuperar espacios olvidados” aplicado a La Fábrica de Harinas de Manzanares, incluido en la Lista Roja del Patrimonio por el abandono que sufre y que hace más posible su desaparición en silencio.

Carlos Sánchez considera que se trata de un conjunto de gran complejidad; de modo que para abordarlo sería necesario actuar por partes y en etapas ordenadas. No hace falta habilitar el complejo entero de primeras, ya que sería muy costoso y no habría ninguna prueba de que fuese a funcionar. Además que si se hiciese un megaproyecto así, sin etapas, sería como si aterrizase un ovni y quedase totalmente desconocido y desconectado de la población y de sus necesidades. Por eso considera que la arquitectura efímera es la mejor alternativa para empezar a retomar este edificio. Se trata de utilizar técnicas que son totalmente respetuosas con el patrimonio, ya que no dejan huella. Además permite ir por partes y con presupuestos muy reducidos que no impiden que se generen potentes emociones y sentimientos en la población. Arquitectura efímera también es arquitectura participativa, por lo que el pueblo no es un mero espectador sino que puede tomar parte ya sea comunicando sus ideas o teniendo la posibilidad de transformar y construir esos nuevos espacios. El objetivo principal del proyecto que está desarrollando es darle visibilidad a este conjunto histórico, recuperando su posición dentro de nuestro valioso patrimonio y llamar la atención no sólo en nuestra población sino en la región y no solo conseguir salvarlo de la lista roja sino conseguir que la gente empiece a soñar o imaginar.

DEBATE ABIERTO

Un debate profundo se necesita para darle un uso a este edificio y decidir la inversión a futuro que significa su puesta en marcha. De momento al menos estamos invitados a disfrutar con su altiva presencia, recordando a los panaderos y obreros que sacaban los costales de harina de sus entrañas, en una floreciente y emprendedora Manzanares del primer tercio del siglo XX, origen de la estructura socio-económica actual, de la que debemos ser dignos herederos, y no olvidar, aunque hayan pasado cien años.

 

 

Uno de los factores que hace a los pueblos más habitables y humanos es el cuidado y la integración de su patrimonio. No sólo como algo que se atesora y exhibe con la mentalidad del que guarda un bien preciado en una urna de cristal sino como algo que se disfruta y se vive, integrado en la comunidad. El patrimonio histórico y artístico nos une al pasado y a las vidas y venturas de los que fueron y ya no están. En los espacios que vieron los ojos de los muertos o que aquellos habitaron sentimos la presencia de sus vidas y asumimos con responsabilidad la historia de los pueblos. Por eso es tan importante y no por un mero lucimiento fetichista de un lujo estético.

Manzanares tiene en la Fábrica de Harinas una responsabilidad al tiempo que una oportunidad. Afortunadamente ahora es propiedad del pueblo y no se podrá escurrir el bulto como ocurriera con el llorado Casino. No nos podemos permitir el lujo de que ocurra lo mismo. Junto con el primer Gran Teatro y el Casino, la Fabrica culmina un eje que confería a nuestra localidad un señorío y singularidad irrepetibles y es la conexión con lo que Manzanares fue y puede seguir siendo. Lamentablemente, de los dos primeros edificios sólo queda una sombra, un espectro. El alcalde que tenga el coraje, la habilidad y la imaginación de dar una nueva vida al tercero merecerá un puesto de honor entre los regidores de nuestra historia.

En el presente número de la revista Siembra se reflexiona ampliamente sobre las posibilidades del magnífico edificio de la Fábrica de Harinas. Es probable que la inversión que el edificio necesite para, de nuevo, sentir el bullicio de la vida en su interior sea cuantiosa. Por eso se hace necesaria la financiación público privada y la intervención de otras administraciones sin que se nos hurte a los manzanareños poder sobre su destino. Y, en principio y en definitiva, sólo la voluntad política podrá salvar del un naufragio el imponente navío varado, triste pero digno, a orillas del Azuer.

África Crespo

www.amacrema.com

Estas navidades he recibido una visita muy especial. Mi amiga Celia y su hijo Raúl decidieron hacer las maletas y venirse a pasar unos días a la Mancha y así alejarse del bullicio de Madrid. Se hospedaron en el Parador de Manzanares. Tuvieron nuestro pueblo de referencia porque yo vivo aquí. Y vinieron sin planes, a lo que surgiera. Yo me volqué en hacerles de su estancia lo más agradable posible.

Llegaron a la hora de comer y no dudé en llevarlos al Castillo de Pilas Bonas. Me pareció que era el lugar perfecto para que comenzaran su visita por nuestra ciudad. Se quedaron impresionados con el sitio. Me dijeron que se pensaban que irían a un restaurante llamado Castillo y no a un castillo de verdad. Su camarero, Manu, nos hizo de aquella visita un momento muy especial. Comimos de maravilla platos típicos de nuestra región y después nos enseñó el castillo.

Jamás lo había visto desde la perspectiva histórica que él nos lo mostró. Mis turistas quedaron encantados y yo comencé a enamorarme y a valorar mucho más nuestro castillo. Me quedé mirando la sala donde dicen que estuvo la reina Isabel la Católica como si me encontrar en un plató de cine. Aquello me pareció apasionante. Sabía que estuvo aquí, pero aquel día todo lo vi con otros ojos. Con ojos de turista, una perspectiva que jamás había probado en mi pueblo.

Paseamos después por la calle El Carmen y la calle Mojas. Iba pensando que el pueblo estaba vacío, nadie por las calles. Sin embargo, Raúl y Celia iban disfrutando de la tranquilidad, del canto de los pájaros, del frío de la tarde de diciembre rozando sus mejillas, del aire puro que respiraban y de las formas que hacían las nubes. Esto en Madrid es impensable. Ni aire puro, ni nubes, ni tranquilidad.

Llegamos a la casa de Malpica donde se encuentra el Museo del Queso y el museo de Ignacio Sánchez Mejías. Les fui contando toda la historia que yo me sé, los entresijos de la generación del 27, el porqué de aquel museo. Me di cuenta de que lo iba haciendo con ilusión, con euforia, con júbilo. Todo aquello resumía la historia de mi amado Manzanares.

Quería enseñarles mucho más. Hacer muchas más cosas, pero el tiempo marchaba en nuestra contra. Les mostré con ilusión y nostalgia nuestro convento de las Monjas de Clausura. Desee que no se echara a perder. Lo veía tan bonito…

Fuimos a comprar vino a la tienda de la Cooperativa Jesús del Perdón. Después, a la carrera, llegamos a la casa que Cabrera tiene en la calle Jesús del Perdón a comprar una gran variedad de quesos manchegos. Me encantó el trato que tuvieron con ellos. Probaron todos los quesos sobre los que preguntaron. Les encantaron y a mí me gustó que trataran así a mis turistas.

Siguieron la ruta por Ruidera, Infantes y San Carlos del Valle, de este último aseguraron que era el pueblo más bonito de España. Según su criterio, claro.

Y para acabar con esos días navideños desayunamos churros con chocolate en la cafetería El Temple. Allí leímos varios ejemplares de Siembra, que los propietarios guardan con cuidado sobre el piano. Estaban impresionados.. El lugar les pareció maravilloso, el trato.

Salimos rumbo a Diverinfancia. Un pabellón con decenas de actividades para niños y todo ello gratuito. Llegamos muy pronto y había muy poca gente lo que fue aún mejor. Los niños lo pasaron genial.

Y yo viví aquel viaje como una turista más. Una turista de mi pueblo, del que me he vuelto a enamorar.

Mayte Criado

Psicóloga

   -Si preguntamos a las personas que hay nuestro alrededor acerca de cuál es su estación del año favorita, segura estoy que, en su mayoría, la respuesta será unánime; el verano. La falta de luz y el frío, sin duda, repercuten en nuestro estado de ánimo, aunque no a todos por igual.

Hay personas a las que la temperatura y la estación del año prácticamente no les afecta a su estado de ánimo, pero hay otras que pueden llegar a vivirlo tan intensamente que sufren el conocido como Trastorno afectivo estacional (TAE). A medida que la estación del año va acortando los días y haciendo que éstos sean más fríos, la cantidad de serotonina que segrega nuestro cuerpo es inferior a la segregada en otras estaciones del año. Además, al haber más horas de oscuridad, el cerebro segrega más melatonina (que se activa por la noche y es la hormona que nos ayuda a dormir) y por eso sentimos más somnolencia y más cansancio durante esta época del año.

Los síntomas depresivos tales como: falta de ganas de hacer cosas (apatía), cansancio físico, aumento de la somnolencia, tristeza, frustración, falta de energía, irritabilidad, aumento del apetito por los dulces …, se prolongan en el tiempo y se intensifican sin otra explicación aparente, es decir, sin que a la persona le hayan sucedido otros factores o causantes de ese desanimo. Así, estos síntomas empiezan a dar la cara con el inicio del otoño y pueden mantenerse más o menos intensamente hasta el inicio de la primavera.

Por otro lado, también se ha relacionado el trastorno afectivo estacional con la falta de luz solar en edificios. Muchos de los edificios en los que vivimos o trabajamos, no tienen fuentes de luz solar, sino que es luz artificial. A poca gente le gusta este tipo de luz para trabajar, nos es incómoda y nos cansa más. Las personas con depresión estacional acusan mucho más los síntomas de la depresión en estos ambientes que en aquellos que haya luz natural.

La fototerapia es una de las terapias más habituales para este trastorno. Esta terapia consiste en que la persona afectada de depresión estacional se exponga a una lámpara de luz de 10.000 lux, durante 30 minutos al comenzar su día. De esta manera el reloj biológico se sincroniza y se deja de segregar melatonina. Es habitual que haya que reforzar este problema con terapia psicológica para ayudar a la persona a recuperar sus rutinas y los hábitos perdidos.