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Juan Ramón Morales

Hoy, quisiera, a propósito de algo que me ocurrió hace unos días, comentar una anécdota ocurrida hace muchos años: Un sábado cualquiera, paseando por la que todavía era la Plaza de Las Palomas y viendo que la Parroquia se encontraba, inusualmente abierta, pasé y me senté en el primer banco a la entrada del templo. Entonces advertí que me encontraba absolutamente solo (eso creía yo) en la Iglesia de La Asunción, cuando empezó a sonar el órgano, lo tocaba el capuchino Padre Esteban de Cegoñal, que muy a menudo venía para mantener el órgano, (al final os haré una breve reseña suya) que también ignoraba mi presencia en el templo y se dedicaba a interpretar la Tocata y Fuga en re menor de Bach, para su propia satisfacción (eso creía él, ya que también lo hacía para la mía). Os puedo asegurar que fueron unos minutos, para mí, inolvidables (todavía, cuando escucho esta obra o, simplemente recuerdo aquellos momentos, se me ponen los pelos de punta).­­­­­­ Tras terminar, me presenté a él y estuvimos un buen rato departiendo mientras paseábamos. Coincidimos otras cuantas veces más, siempre por mediación del Padre Cristino (él conocía la relación de amistad que me unía a este último) y siempre nos contábamos algo de lo que había ocurrido en nuestras vidas, de esta forma cada uno sabía algo más de quién era el otro). Tras la marcha de los capuchinos no volví a saber de él hasta finales de enero de 2002 cuando, por casualidad, me enteré de su reciente fallecimiento. Ahora todavía, cuando la oigo, me sigue emocionando y lo sigo recordando.

Os paso unos breves datos de su muy dilatada vida: Nace en Cegoñal (León). Cursa sus estudios musicales en el Real Conservatorio de Madrid, y los de órgano con el maestro Guridi, terminando su carrera con premio extraordinario, concedido por unanimidad por el tribunal; perfecciona en París la técnica de la registración y orientación moderna del órgano. Destacan sus intervenciones para No-Do, Radio Nacional, Congreso Nacional de Música, Congreso Internacional de Organeros, Catedral de León, Congresos Internacionales de Pueri Cantores, de los que es organista oficial; conciertos en América, La Habana, Roma, Oxford, así como, por toda la geografía española. Ha sido organista de la iglesia del Real Palacio del Pardo, San Antonio de Cuatro Caminos, y hasta su fallecimiento de la Basílica Jesús de Medinaceli. Es compositor y acreditado director de coros, fundando dos escolanías: San Antonio y Jesús de Medinaceli. La crítica nacional y extranjera destacan su profunda sabiduría en la interpretación, unida a una depurada técnica, limpieza y exquisita sensibilidad. (Fue quien educó la voz de Raphael, que estuvo en la escolanía que él dirigía y supongo que esto, más que todo lo demás fue lo que lo llevaría a la historia).

Su nombre figura en el Diccionario de la Música y los músicos y en Recursos Musicales de España del Ministerio de Cultura. En 1992 recibe un homenaje por “toda una vida dedicada a la evangelización a través de la música religiosa”. Fallece en Madrid el 16 de enero de 2002, a los 88 años de edad, 73 de vida religiosa y 64 de sacerdote. La Diputación Provincial de León, en su primera entrega de fichas biográficas “Quién es quién entre los leoneses” o figuras relevantes leonesas, incluye al P. Esteban de Cegoñal.

Yo también lo llevaré en el recuerdo.

 

En el momento de redactarse este editorial la incidencia acumulada en lo que respecta a la pandemia de Covid 19 baja asombrosamente y nos hemos quitado las mascarillas por las calles a la espera de poder hacerlo ya definitivamente. El cielo nos ha regalado con algunos días de cierto veranillo o, cuando menos, tentativa de primavera y se respira un cierto optimismo a la espera del carnaval, la Semana Santa y la llegada del buen tiempo. Se espera que la agenda municipal se anime poco a poco y a un año visto de las próximas elecciones no sería extraño que este largo invierno de dos años que hemos vivido se caldee definitivamente con profusión de anuncios, actos e inauguraciones. Una de las más esperadas es la inauguración del pórtico de la Parroquia de la Asunción de Ntra. Sra. Sin embargo, ya hemos podido ver el resultado espléndido de los trabajos que se han llevado a cabo bajo la frágil red que la protege de las palomas (¿para cuando la esperada solución al gravísimo problema de las ratas del aire?) y el resultado no puede ser más alentador. Es de justicia felicitar (una vez más) la iniciativa de la Parroquia y por supuesto del Ayuntamiento que ha desplegado en esta ocasión una política cultural de altura, que no piensa en réditos cortoplacistas, sino que dejará una huella en la historia y que ha supuesto una acción política de altos vuelos.  A un alcalde no se es fácil que se le recuerde por tal o cual acto o ni siquiera por haber licitado la implantación de una empresa, por importante que eso sea, pero sí por el que arreglo el pórtico e hizo de puente entre el pasado y el futuro soldando su humilde eslabón en la cadena.

Lo que tienen las calamidades es que cuando éstas pasan nos dan la oportunidad de respirar un aire como de recién amanecido. Todos tenemos la impresión de que llega un tiempo nuevo, de acuerdos, de encuentros, de entendimiento, de colaboración. Crucemos los dedos y ojalá esa expectativa de futuro no quede frustrada.

Por Pedro Villarroel

En este capítulo me ocuparé en describir como se fue construyendo y elevando al cielo de Manzanares la antigua Torre de nuestra parroquia, considerando las características más significativas de los “cinco cuerpos” que, de abajo arriba, la configuraron, definitivamente, pasada la mitad del siglo XVIII…Podemos imaginar a los paisanos de aquel tiempo, cada vez que circulaban por la Plaza Mayor, elevando su mirada para observar el rudimentario andamiaje de cuerdas y maderos, donde unos obreros, que parecían funambulistas, iban concretando la construcción de esa Torre,… ver como se elevaba, desde la galería de la Iglesia, su primer cuerpo, una mole sólida y cuadrada de piedra, a finales del siglo XVII…luego, algún tiempo después, apenas atisbado entre el andamiaje, la gente contemplaría la elevación del segundo cuerpo, tan característico y bien armado de aquella torre, el Campanario, una construcción octogonal de grandes ventanales, que permitían ver sus ocho campanas interiores…La campana que hacía más frente a la Plaza era un gran ejemplar; que tañía con especial sonoridad, gravedad y arrogancia, tendiendo a mitigar el sonido de las restantes, como queriendo mostrar su carácter dominante, para el anuncio de grandes aconteceres… Es probable que la Torre iniciara el “Siglo de las luces” terminando ese segundo cuerpo,.. y que fuera, en ese Siglo XVIII, mientras la guerra de sucesión, o durante la comendaturía del “Señor de los Cameros”, cuando se izaron al cielo sus tres últimos cuerpos… El tercer cuerpo, el del Reloj, compuesto de cuatro esferas que se correspondían con los cuatro contornos de la base de la Torre, cubiertas de bella pizarra. El cuarto cuerpo, una pequeña maravilla, constituida por un alto y airoso templete, con gráciles ventanales, y todo su conjunto circundado por un balconcillo. Finalmente, el quinto cuerpo, hecho a base de pequeños departamentos, dispuestos en correspondencia vertical con las esferas del reloj, daba gran armonía al conjunto de la bellísima torre antigua de la Catedral de Manzanares, en una airosa espiral apizarrada, que habría de conocerse, como “el nazareno”, sobre el que se izaron, en un glorioso día ignoto de aquella centuria ilustrada, una bola de acero, coronada por una Cruz de hierro de ochocientos kilos, que remató esa imponente Torre.. Fue en el año 1778, cuando podemos fechar el evento final que otorgó completitividad a la torre antigua; en esa fecha, más de un siglo después de ser colgadas en su campanario las dos primeras campanas, se instaló el primer reloj de la torre… de una sola esfera, y frente a la plaza… daba con un solo tañido las medias horas y con dos las horas…. ante la admiración y contento del vecindario, quienes orgullosos y satisfechos de aquel gran acontecimiento en sus vidas, dieron por bien empleados los 6.000 reales que costó el reloj, aunque en aquella dura época fuese un evidente exceso. Los vecinos, se paraban en la Plaza, a escuchar el tañido de las campanas, cuyo eco se propagaría por la senda del tiempo y los vetustos caminos, desafiando al horizonte por los siglos de los siglos…

Igual que un fuego accidental, el día del Corpus de 1571, fue origen y razón de la reforma y ampliación del crucero y, en gran medida también, de la idea de crear una nueva torre para nuestra catedral, otro incendio, la madrugada del 21 de julio de 1936, esta vez provocado por el odio y la estulticia humana, acabó con aquella magnífica Torre, motivando la construcción de la actual, durante la postguerra, en un ejercicio de mimetismo arquitectónico bastante logrado, que puso a la visión de los manzanareños otra magnífica y bellísima Torre, algo más robusta y alta que la antigua, pero bastante parecida; ícono de este pueblo y también un auténtico Faro de la Mancha… reconocible en lontananza de campos y caminos, como señal de proximidad a Manzanares; y que, al paisano que se acerca, cuando la percibe en el horizonte, le provoca gran alegría y cierta congoja, sintiéndose atraido por ella… como si esa aguja esbelta, estuviese imantada… como si su aspecto bellísimo, que atrae a todo el que pasa cerca de Manzanares, lo hiciese en él de manera especial y más intensa…No es nada extraño este efecto y sensación…llega a su pueblo, al encuentro de su gente…y, aunque venga de lugares próximos o lejanos, y aunque este dejando atrás gentes y cosas buenas ¡¡¡ay, amigo mio!!!…este, al que llega, anunciado por la silueta frágil y esbelta de su Torre, perfilada en el incomparable cielo azul que dibuja su contorno; es, ni más ni menos, que su pueblo…allí están los colores y olores de su infancia…los lugares que evocan los ruidos y los juegos de su niñez, aquel pasillo, de aquella casa (la suya), donde aún parece oirse el sonido de los pasos del padre, de la madre o de los hermanos…allí está ese castillo que habla del origen calatravo de la villa y de sus gentes;… allí se acerca ese pueblo suyo, con su rio y sus paseos, sus plazuelas, sus parterres y su Gran Teatro, lugares que son testigo de juegos y de primeros amores… y esa Plaza, tantas veces transitada, con una Iglesia de precioso frontispicio. de cuyos techos surge esa Torre bellísima, símbolo e ícono, por siempre jamás, de la noble e hidalga villa de Manzanares de la Mancha.

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

 

CONCEPCIÓN MOYA Y CARLOS FERNÁNDEZ-PACHECO INICIAN EL CICLO DE CONFERENCIAS EN LA CONMEMORACIÓN DEL 500 ANIVERSARIO DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN.

La Asociación Cultural EL ZAQUE, ha programado una serie de actos conmemorativos de la consagración en el año 1520 de la Iglesia Parroquial de la Asunción de Manzanares. En el primero, celebrado el día 22 de noviembre en el salón de la Biblioteca Municipal, intervinieron los historiadores Concepción Moya y Carlos Fernández-Pacheco dando una conferencia titulada “Del Templo medieval al moderno”.

En el acto, presentado por Jerónimo Romero-Nieva, con la presencia de los concejales Pablo Camacho e Isabel Quintanilla y con la asistencia de numeroso público, Camacho anunció el acuerdo entre el Ayuntamiento de Manzanares y la Parroquia de la Asunción para llevar a cabo la Restauración de las fachadas del templo, participando en los gastos de las obras al 50 %.

Carlos Fernández-Pacheco ofreció en su disertación los datos que se han podido conocer del primer templo parroquial o Iglesia de Santa María la Mayor, construida en el siglo XIII, que tuvo que estar situada próxima al castillo, en alguna parte de la calle del Carmen, muy probablemente en lo que hoy es el Convento de las Concepcionistas. Al quedar pequeña y algo desplazada del centro cívico de la población, a finales del siglo XV se tomó la decisión de construir un nuevo templo parroquial en la actual ubicación, que se consagró bajo la advocación de Ntra. Señora de Altagracia. La anterior Iglesia Vieja quedaría integrada en el Convento de los Carmelitas, que fue destruido durante la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia.

Concepción Moya trató sobre las obras de ampliación de la nueva Iglesia, que se llevaron a cabo en la segunda mitad del siglo XVI, conforme a las trazas realizadas por Egas el Mozo. La planta del edificio que ha llegado hasta nuestros días y el pórtico de la fachada principal, se deben al maestro renacentista.

Finalmente, Jerónimo Romero-Nieva comentó que en el ciclo de conferencias se completará con otras tres a lo largo del año próximo, con la participación de Enrique Herrera Maldonado, Juan Ramón Romero y Diego Gallego.