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Manuel Gallego Arroyo

A pesar de todo, y por más que quieran contarnos, el progreso peca muchas veces de ingratitud con el pasado. Es que su razón de ser consiste, las más de las veces, en desprender toda costra, mondar cáscaras, en fin, arrancar de la vida todo aquello que, sido, pretenda prolongar el paseo y solaz de los cadáveres exquisitos. A veces, en lo que es una irremediable precipitación, actúa como un juez sentencioso e inflexible con lo, en apariencia, caduco.

Ahora que la ley de las modas, ahora que el progreso con su mano a veces fría levanta enormes muros, imponentes vallas, como las que han nacido al final de los Paseos del Río, ahora digo, podremos contemplar cómo se cerrará el horizonte, se cegarán las perspectivas y se angostarán los trasvases de almas; ahora y ya mañana, observaremos cómo a la caída del sol, se precipitarán las sombras del enrejado progreso sobre los paseos y sus arriates, árboles y arbustos, y sobre los paseantes de ojos confusos en el tornasolado.

Creo que con la decisión “envalladora” se han perdido algunas cosas (¿realmente podemos decir “cosas”?) que a lo mejor sería de justicia que las tuviésemos en conciencia, por si hubiera alguna posibilidad de recuperar la dignidad de lo arrinconado.

De un lado la estética del cierre de las calles del paseo, angostado y marginado, en su perspectiva (la de los Paseos Príncipe de Asturias). Pero también la del Paseo de los Pinos, que, viniendo desde los Cinco Puentes al encuentro de aquellos, ha quedado desplazada, oculta y empobrecida en un feo recodo. Como pobre y sin sentido queda, desde el Banco de la Paciencia, toda vista, amurallada toda lontananza.

Obsérvese que no hablamos de nada nuevo, pues, de cuanto ahora se ha hecho monda, fue ya una propuesta con la que se trató de resolver (mediante los emplazamientos que llegarían a ser símbolos cantados por la cultura popular), uno de los problemas urbanísticos de esta localidad, el de las limitaciones que impone la vía férrea.

Rememoremos no obstante el porte humilde, contemplativo y melancólico de aquel banco, el de la Paciencia, pasante de trenes y testigo del horizonte, ahora mudado de simbólico guardagujas, en arrinconado guardavallas. Rememoremos la anchura y vastedad del lugar, explanada que pasaba la mayor parte del año dejada de sí, clamando qué hacerse de ella.

En descargo sólo queda referir cómo una vez más el futuro ha logrado corregir una deficiencia del pasado, ampliando en superficie de metros cuadrados el espacio para exposiciones feriales, a la postre, asunto vital en el modernizador desarrollo de nuestro pueblo.

 

  Diego R. Gallego Fdez.-Pacheco

Una de las consecuencias de la crisis de 2008, de la que no se ha hablado demasiado, ha sido la disminución radical de la construcción de vivienda social, en sus modalidades de Promoción Pública (VPP), o de Promoción Privada (VPO).

Desde la década de los 50 del siglo pasado hasta el año 2008 se construían anualmente muchas de estas viviendas destinadas a personas o familias con una renta muy baja. En Manzanares se venían haciendo entre 50 y 100 viviendas en este régimen cada año. Se beneficiaban aquellos que no podían acceder a una vivienda en régimen libre, donde no había ayudas ni posibilidad de conseguir un préstamo hipotecario a un interés reducido.      

Los recortes, las políticas de austeridad, y la dificultad de conseguir financiación al limitarse los créditos hipotecarios, motivaron que las Administraciones Públicas cancelasen o redujeran de forma drástica sus programas de construcción de viviendas sociales y las ayudas y subvenciones a las VPO.

En estos momentos, en los que hay tanta necesidad de vivienda social, para jóvenes y familias con bajo poder adquisitivo, los excesivamente burocráticos planes estatales y autonómicos han quedado obsoletos y prácticamente no dan respuesta ni a la construcción de viviendas protegidas para venta, ni tampoco para construir viviendas para alquiler. Si se acomete alguna nueva promoción privada, es de viviendas libres, y los ayuntamientos y la Junta de Comunidades tampoco se deciden a actuar.

Las ayudas directas a las personas o a las familias para alquiler, podría ser un revulsivo que dinamizase el sector inmobiliario, solucionando el problema de muchas familias que con los precios que se manejan en el mercado tienen muy difícil el acceder a una vivienda en condiciones dignas. Además el alquiler facilita la movilidad, posibilitando que al cambiar de trabajo, se pueda también cambiar de vivienda para vivir lo más próximo posible al lugar de trabajo y evitar los desplazamientos excesivos. Asimismo, la modalidad de las ayudas oficiales a personas o familias para alquilar una vivienda, con un contrato supervisado por alguna administración, probablemente fomentaría el que muchos propietarios reacios al alquiler por desconfianza hacia los inquilinos, al tener un cierto aval oficial fuesen más proclives a sacar sus inmuebles al mercado de alquiler.

Lo que no es admisible es la pasividad que las administraciones mantienen desde hace ya demasiados años. A ellas les corresponde tomar la iniciativa y promover las condiciones necesarias para que no haya personas sin hogar, o sin opción a disfrutar de una vivienda adecuada. El derecho a la vivienda está amparado por la Constitución, en su artículo 47, y cada vez es mayor el número de personas que están excluidas de poder ejercerlo.

 

                       

                                                                       

 Javier López, de “El Zaque”

Finalizando el primer cuarto del siglo XXI, son pocos los que todavía no están concienciados y no prestan interés o preocupación por el medio ambiente y el cambio climático, y tanto a nivel social como individual cada vez somos más conscientes de la necesidad de actuar ante este problema.

Desde la Asociación Cultural El Zaque, estamos interesados en preservar nuestra tierra y sus gentes, explorar su sabiduría, registrar su conocimiento y exponer su patrimonio. Asimismo, hemos tomado conciencia con el medio ambiente. Queremos pasar a la acción y no solo como defensores del acervo cultural −como se nos calificaba en una revista hace unos meses− que así es, siendo este uno de nuestros principales objetivos. Además, nuestra asociación está involucrada en la defensa de nuestro patrimonio natural para que, en un futuro próximo, las generaciones venideras, puedan disfrutar de aquello de que hubo un tiempo en que una ardilla podía atravesar la península ibérica desde los Pirineos hasta Gibraltar sin tener que pisar la tierra.

Desde Siembra, que es la voz de muchos manzanareños avalada por sus 50 años en activo, queremos haceros partícipes de uno de nuestros futuros proyectos. Gracias a uno de esos manzanareños que quiere a su pueblo igual que nosotros, pero que permanecen siempre en la sombra, José Ramón Ramos Lozano (Dirección Provincial de Ciudad Real Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural), podemos anunciar este nuevo reto. Como en ocasiones anteriores, Ramos Lozano nos ha orientado, ayudado, asesorado y ha colaborado con los objetivos y los propósitos de El Zaque. Este proyecto al que me refiero consiste en la limpia y preparación del terreno de dominio público (Fig.-1), que pertenece a la cañada Real Soriana en su paso por el sur de nuestra población.

En una de las parcelas pertenecientes a este terreno estará localizado el bosque de Paulownias que deseamos que los ciudadanos apadrinen, pues necesitamos la ayuda de todos aquellos que sientan de cerca la naturaleza y de aquellos que compartan nuestra conciencia con el medio ambiente.

La Paulownia, es una especie de árbol proveniente de China, de gran belleza y porte (fig.-2). Es un árbol de crecimiento rápido, que durante su floración obtiene un color blanco violáceo, sus grandes hojas de alrededor de 20 centímetros aportan una gran sombra, absorbe mayor cantidad de CO2 que cualquier otro árbol y es inmune a muchas de las enfermedades más comunes.

Confiamos en que podáis imaginaros la nueva imagen de este terreno antes repleto de pajitos y que ahora pretendemos que, dentro de muy poco tiempo, se convierta en un pulmón más de Manzanares. Desde El Zaque, deseamos poder pasear bajo ellos admirando su gran porte y belleza. Además, contaremos con la satisfacción de saber que hemos sido los propios manzanareños los que hemos apadrinado cualquiera de los ejemplares y que durante los dos primeros años cuidaremos, para que cuando crezcan, sintamos que ha merecido la pena nuestro trabajo, que hemos sabido actuar colaborando en el cuidado de nuestro planeta.

Espero que los lectores de esta revista podáis tomar conciencia de la importancia de este proyecto liderado por El Zaque. Quedamos a vuestra disposición para proporcionaros todos los detalles del proceso de apadrinamiento.

 

Nota.: Este proyecto está aprobado por el Delegado Provincial de Desarrollo Sostenible de la JCCLM, y posee todos los permisos necesarios de los distintos Organismos Locales, Provinciales y de la Junta de CLM, para su ejecución.

 

 

Javier Sánchez-Migallón Royo

 

Vivo en la zona centro histórica de Manzanares, en la zona de Doctor Fleming, Empedrada, calle Monjas, Virgen de la Esperanza…

El otro día, paseando, vi que se han mudado cerca de mi casa un matrimonio con varios niños pequeños, al verlos me hizo mucha ilusión y me hizo reflexionar al darme cuenta de que veía como algo raro ver a unos niños jugando y corriendo por la calle, con sus padres. Y es que me di cuenta de que en mis calles más cercanas no hay niños.

Comencé a hacer memoria entre mis vecinos más cercanos y si no me equivoco en Doctor Fleming, desde las monjas de clausura, creo que hasta el mismo rio, solo me acordaba que hubiera un niño pequeño, en Virgen de la Esperanza, desde la calle Empedrada hasta donde termina, creo que ninguno, en la calle de las Monjas, creo que dos, en Manifiesto ninguno, Carmen, no lo controlo tanto, pero creo que ninguno. Doctor Muñoz Úbeda ninguno…Empedrada no sé si en algún edificio de pisos, pero creo que ninguno, plaza de la Constitución, también creo que ninguno…

En fin, en todas estas calles puede haber sobre cinco niños, en más de una centena de casas. Y me apenó, la verdad es que me apenó enormemente. Recordé mi niñez, cuando, con salir a la puerta de tu calle, reunías un equipete de fútbol para darle unas patadas al balón, y donde el chillerío de los niños, a veces, resultaba casi insoportable a los mayores. No es cuestión de hacer historia ni de ver si otros tiempos fueron mejores o peores, no; pero es normal, desde la edad, añorar esos tiempos, al menos en lo que a esto se refiere.

Manzanares no solo es que pierda población, que la está perdiendo, no es solo que continuamente se cierran negocios, tiendas, bares, etc.

Es que, y esto es peor, se está quedando con pocos niños, está envejeciendo la población.

Y la verdad es que no me lo explico, Manzanares es un buen pueblo, un pueblo en el que es fácil asentarse y vivir. Pocos pueblos de nuestro entorno tienen lo que tenemos en Manzanares: un hospital, instituto, colegios, unas comunicaciones más que excelentes, estamos cerca de Madrid, de Ciudad Real, tenemos atractivos museos, el Gran Teatro, parques y jardines que muchos pueblos quisieran. Es, sin duda, un pueblo atractivo para vivir, es relativamente tranquilo, tenemos un polígono industrial grande, una agricultura floreciente, aunque la mayoría del termino pertenezca a propietarios foráneos y una de las mayores cooperativas del mundo, bodegas punteras a nivel nacional…

Algo falla entonces, y no va este artículo de culpar a nadie, pero algo está fallando, aunque no se reconozca y es que nuestra juventud, la más preparada se va fuera. En Manzanares no tiene oportunidades acordes a su preparación y quien se queda, si solo fija su atención en ver cuando lo saca el Ayuntamiento, hace que se le quite toda ambición de superación en la vida.

El caso es que por una razón o por otra, mi calle no tiene niños que le den alegría con sus gritos y sus risas, y me da pena, mucha pena.

 

Sonriente y puntual, acude a su cita sin prisas, como si no tuviera mil quehaceres que atender. Nos consta que es una trabajadora incansable, que roba muchas horas al sueño para dárselas a las decenas de congresos internacionales en los que interviene en el ámbito académico y a las decenas de exposiciones que monta y mediante las que se divulga la base cultural de Castilla La Mancha. Conversa con pausa, busca las palabras precisas, es elegante y afable y exhibe su extraordinaria cultura con prudencia. No está pensando en jubilarse porque le apasiona lo que hace, le motivan sus clases, el cara a cara con sus estudiantes y atender a todos los compromisos profesionales que la reclaman. No se nos ocurre mejor plan en esta tarde fría de noviembre que un café y una larga conversación con Esther.

 

¿Cuál es exactamente su formación, su posición académica y sus más relevantes logros profesionales?

Soy Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y actualmente Directora del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

Quizá el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha sea una institución no muy conocida.

 Bueno, el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha es un  Instituto de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha que actualmente tiene tres objetivos o fundamentos: la investigación sobre Castilla-La Mancha, la recopilación y catalogación de material patrimonial y/o de utilidad para uso de otros investigadores y sobre todo la divulgación.

¿La divulgación es importante para los profesores universitarios? A veces los percibimos como una cierta élite…

La divulgación es muy importante; al menos para mí lo es.

 

¿Hay que “arremangarse la toga”?

¡Por supuesto! Además literalmente. Recuerdo una anécdota. Alguien llegó preguntándome por la directora del centro. Claramente no me había reconocido: yo estaba rodeada de madera y con un martillo en el bolsillo montando una exposición. Yo creo que es importante “devolver el dinero” que el ciudadano ha invertido en nosotros para que investiguemos y aprendamos cosas sobre el patrimonio y otros saberes en general. Hay que hacer un trabajo válido para la ciudadanía, del que la ciudadanía se pueda servir. He de decir que una de las cosas que con las que más disfruto de mi trabajo es cuando doy conferencias en pueblos pequeñitos. De repente la sala se llena con 200 personas muy diferentes y heterogéneas para las que no existe el reloj; pasan dos horas y quieren seguir escuchándote…Eso en el ámbito académico a veces no ocurre. Montas una conferencia en el campus y te viene tres profesores y ya.

 

¿Qué encuentra en el arte y en el mundo de la universidad para haber hecho de ello su vida?

El ser humano se expresa a través múltiples vías. Eso es el Patrimonio Cultural y de alguna manera nos da la razón de ser. Mostrar la base cultural de Castilla-La Mancha es muy satisfactorio.

 

“Antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social”

 

En Siembra somos sensibles al tema de la educación. Vd. lleva toda su vida dedicada a la educación, quizá podría hacer una pequeña reflexión sobre la situación actual: ¿llevan razón los más catastrofistas? ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad?

No soy para nada catastrofista. Lo que ocurre es que hay un cambio de paradigma. Los tiempos han cambiado y no podemos seguir haciendo las mismas cosas que en 1960, por ejemplo. Con respecto a cómo llegan los alumnos, he de decir que observo una diferencia fundamental. No es que lleguen peor preparados sino que muestran una preparación diferente. Antes, por ejemplo, se veía en ellos un saber más “enciclopédico” (aunque no sea la mejor expresión) más acumulativo mientras que ahora muestran un conocimiento más intuitivo, poseen más herramientas. En cualquier caso es cierto que antes el saber, el estudio, estaba más prestigiado. El profesor y el libro eran respetados y se confiaba en la formación como “ascensor” social.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención: en los becarios que hacen sus prácticas en el Centro de Investigación se nota mucho los que “vienen de abajo” (es sólo una manera de referirme a ello) y hacen además otros trabajos, quizá agrícolas, o ayudan en las empresas familiares: están más motivados, trabajan con más interés, luchan más.

 

Háblenos de la universidad, de las carreras de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. ¿Las carreras de humanidades están en crisis?

A veces veo que los alumnos de letras deben lidiar con la presión social de que lo que están haciendo no vale para nada. Es muy necesario que en sus ambientes se prestigien y se valoren las humanidades. Por ejemplo, a mucha gente le gusta viajar y conocer cosas nuevas, que se las cuenten. Para que eso sea posible la mayor parte de las veces detrás hay una persona con formación en Humanidades. Y eso también es “rentable” social y económicamente.

 

“En Manzanares hay bienes culturales no materiales como el carnaval o la Semana Santa que se están deteriorando”

 

Si miramos a Manzanares, desde el punto de vista artístico, ¿qué es lo más relevante de nuestro patrimonio.?

Obviamente la Iglesia Parroquial. Pero además hay otros bienes patrimoniales que son inmateriales, por ejemplo el carnaval o la Semana Santa. Probablemente también la fiesta de Jesús del Perdón. Esta fiesta es el motor que hace volver a más gente a Manzanares en una fiesta señalada.

Sin embargo el carnaval se está perdiendo. No es lo mismo “verlo” que participar en él. Ocurre lo mismo con la Semana Santa. No se trata de si hay más o menos nazarenos sino de si el pueblo se siente implicado de múltiples maneras con esta manifestación cultural, si “la vive”.

¿A qué cree que se debe esta pérdida de “vivencia” cultural?

 Tengo una teoría que no sé si será válida o no pero tiendo a observar que en los pueblos que están en contacto con vías de comunicación importantes o con mucha población visitante hay una obsesión por querer “dejar de ser pueblo” y ser “más ciudad” es algo así como “no querer ser paletos” y eso hace que la población se desentienda de las cosas de su propio pueblo.

 

 

¿Cree que se está haciendo una buena gestión y cuidado del patrimonio de todo tipo? No nos referimos sólo a lo público sino a fachadas, viviendas privadas, obras de arte, etc…

 Rotundamente no. Pero no es un problema sólo de Manzanares sino de todo el país y especialmente de nuestra región. Nosotros manejamos una máxima que no se cumple: “conocer es conservar”. El conocimiento y la pedagogía deben ser previas y las instituciones deben ocuparse de eso. ¿Cómo vas a convencer a un vecino que no pude tirar su casa porque forma parte del catálogo de bienes a conservar si no le explicas cuándo se construyó, por qué se construyó así, por qué tiene un gran valor su patio, su fachada, sus techos…? Hay que explicar por que la calle de las Monjas es como es o por qué se debe restaurar la Iglesia Parroquial. Eso no se está haciendo.

 

¿Debemos entender que se puede hacer todavía al más en relación a gestión cultural y gestión del patrimonio?

Por supuesto. Si no se hace una pedagogía adecuada la sociedad no asume el valor de las cosas, pero si se hace, será la propia sociedad la que “cuide” y conserve y no habrá que dejar todo en manos de la Administración. Actualmente los ayuntamientos tienden a “turistificarlo” todo. Así, el patrimonio se cosifica y en esa esclerotización no hay vida, no hay contexto, no hay “porqués”.

 

En otro orden de cosas, creo que con la Fábrica de Harinas se está perdiendo una enorme oportunidad.

 

¿Cree que es buena la idea del Museo de la Ciencia?

 Habría que tener en cuenta que un museo de ese tipo necesitaría una importante inversión anual para no quedarse obsoleto. No lo veo viable. Además, no tiene por qué ser un museo. Podría convertirse en un edificio al que se le de uso: una residencia de ancianos, un hotel, un centro cultural… Hay una barrera psicológica en la calle Cristóbal Colón y los paseos Príncipe de Asturias. Parece que ahí se acaba el pueblo y no. Esa parte se podría integrar y un elemento importantísimo sería la Fábrica de Harinas.

 

¿Podemos tener esperanza en que pueda ser sede de la UCLM?

 Sería ingenuo. Se debe tener en cuenta que en otras poblaciones se están cerrando sedes.

 

¿Qué me dice del convento de las monjas de clausura?

No tiene un gran valor patrimonial. Podría ser un edificio de apartamentos y la iglesia mantenerse para otros usos, ¿sede de algunas cofradías? Le daría vida al centro.

 

“Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y el pórtico de la Asunción es un buen ejemplo”

 

Tendrá una opinión sobre la restauración del pórtico de la Asunción…

Obviamente debe acometerse. Estamos obligados a preservar aquello que nos ha sido legado y este es un buen ejemplo. En lo que respecta a los bienes de la Iglesia, cuando la Iglesia tenía posibles se ocupaba de ello. Ahora deben ser las Administraciones públicas quienes se hagan cargo o de alguna manera colaboren. Lo que sí es necesario es que haya una buena planificación y recaiga en manos de expertos, por favor…

 

¿No ha sido así siempre en Manzanares?

Bueno, no hay más que ver el retablo… Hubo un legado para recuperar el antiguo retablo y había posibilidades de hacer uno exactamente igual al que había, aunque no comparto ese tipo de actuaciones. No se hizo. Pero no se por qué por lo que debo ser prudente.

 

¿Podría hacer una valoración de la oferta museística de Manzanares?

En los museos de Manzanares hay gente muy competente y entregada que merece todo mi respeto porque además me consta su dedicación. No obstante, se debe hacer una reflexión sobre si hay elementos significativos que deberían ser más conocidos, mejor conservados y desde luego mejor divulgados.

 

¿Cómo ve el futuro de Manzanares?

No tengo una bola de cristal. Detecto que la población envejece y que la situación económica es precaria. Me da la impresión de que no se está aprovechando la situación geográfica privilegiada que tiene Manzanares; mira el corredor del Henares o la Sagra de Toledo: son lugares prósperos porque han aprovechado que están en vías de comunicación importantes…

Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

Es bastante difícil y duro de asimilar que en el periodo en el cual una persona tiene más necesidad de privacidad e intimidad, que es sin duda  cuando tienen que hospitalizarla o  ingresarla en una residencia de mayores,  este obligada a compartir habitación y aseo con otra persona desconocida y extraña para ella.

Es evidente que las razones de ese sinsentido en la sanidad y en las residencias de mayores públicas, son de tipo económico y presupuestario. No obstante, se argumenta que eso no es lo fundamental, que lo importante es la calidad de la atención sanitaria, la inversión en tecnologías avanzadas, el contar con personal sanitario cualificado, y es cierto que en España estamos en todo eso a un buen nivel, y con respecto a los mayores, que es un privilegio tener una plaza en una residencia pública, dada su escasez.        

Sin embargo, en hospitales y  residencias privadas se ofertan habitaciones individuales, porque los usuarios consideran que no es razonable a estas alturas del siglo XXI, tener que soportar, estando hospitalizado o ingresado en una residencia, las molestias y la incomodidad añadida de un compañero de habitación indeseado,  con problemas y costumbres distintas de las propias, con horarios y visitas que pueden hacerse insufribles, con el riesgo de infecciones y la falta de privacidad e intimidad elementales.

En estos momentos, en los que hay tanto rigor y exigencia  en lo relativo a la protección de datos, no es comprensible que en un hospital público, personas ajenas tengan que presenciar y conocer el proceso de la enfermedad y de la curación de otra persona, o que alguien en la etapa final de su existencia tenga que compartir sus hábitos de vida con el compañero que aleatoriamente le adjudiquen.

Si se reconoce, como no puede ser de otro modo, la realidad y la necesidad de que un porcentaje muy elevado de las habitaciones en estos centros públicos sean individuales, en beneficio del bienestar y la dignidad de los usuarios, habrá que  priorizar y destinar los presupuestos precisos para que en un plazo posible y razonable se pueda corregir la situación actual. Es obvio que hay muchas partidas en los presupuestos de las administraciones públicas que no son tan importantes como las referidas y de las que podrían detraerse cantidades significativas para destinarlas a que las personas que tienen que ingresar en un hospital o ir a vivir a una residencia de mayores lo hagan con la mayor dignidad y confortabilidad posibles.

Sería deseable que tanto en nuestro Hospital Virgen de Altagracia, como en la Residencia de Mayores “Los Jardines”, que ahora va a ampliarse en 30 habitaciones dobles, en un futuro no muy lejano, la mayor parte de esas habitaciones se pudieran convertir en individuales.