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Miguel Caba Camacho

Agente de Seguros

Las bonificaciones en los seguros de autos

Para entender el tema de las bonificaciones en los autos, hay que retrotraerse casi al origen de los seguros.

En principio el seguro nace como un acuerdo de buena voluntad, en el cual una serie de personas ponen un dinero para que en el caso de que alguno de los intervinientes le suceda algo concretado por todos, pueda salir al paso de ello y por tanto entre todos se pueda asumir. Para uno solo, supondría la ruina. Este es digamos el principio básico de los seguros. Digamos que es un fin solidario.

Las bonificaciones nacen con ese mismo sentido.

Sí una persona es buen conductor y no tiene siniestros no es igual que el que es mal conductor o simplemente no lleva cuidado o tiene mala suerte y tiene una serie de accidentes.

Digamos que hasta este punto está claro.

Pero ¿Qué ocurre hoy en día?, ¿Cómo nosotros o el mismo sistema perturba esta idea en principio tan lógica y noble?

Sí una persona es buen conductor y no tiene siniestros no es igual que el que es mal conductor o simplemente no lleva cuidado o tiene mala suerte y tiene una serie de accidentes.

No olvidemos que somos mediterráneos, somos pillos somos picaros por naturaleza. Suficiente el que tengamos la posibilidad de engañar, si si….engañar. No nos podemos andar por las ramas. Repasemos como ejemplo, una de las muchas conversaciones de bar en las cuales o hemos intervenido o hemos presenciado

Tomando unas cañas, Pedro le dice a Juan.

-El otro día le di un golpecillo, echando marcha atrás a uno y “na, no fue na”, y me marché.

-Dice el amigo……¿No fastidies no le dejaste tus datos?

-No para qué, si no fue nada.

-Ya pero ese nada, resulta que fácilmente serán unos 500 euros.

¿No crees que es una faena el dejarle un marrón de unos 500 euros a una persona que no conoces (incluso que los conozcas) y no les digas nada? Supón que va ajustado de dinero, supón que el tema le viene mal. Le acabas de fastidiar el mes.

-Hombre visto así…….. Ten en cuenta que sí doy parte a mi seguro me van a reducir en mi bonificación.

-Hombre por supuesto, no creerás que ten den un aplauso. Pero el caso está ahí. Te estás cuestionado tu bonificación, ¿Qué te puede suponer unos 15 o 20 euros contra 500 de una persona?

Me parece injusto por tu parte el que juegues con el pan de un ajeno.

-Hombre……me has dejado hecho polvo, yo no quería crear ningún conflicto.

-Ya lo sé, yo te conozco y sé que no te gusta hacer daño a nadie, pero algunas veces en nuestras acciones lleva implícito un daño que en principio no calculamos lo que puede ser para la parte contraria.

-Ya, y entonces que hago si no lo conozco de nada, ni viven en el pueblo y no tengo idea de quien fue.

-Pues ya difícilmente puedes hacer algo a no ser que de la casualidad que lo veas. Pero espero que esta conversación te sirva de lección y lo tengas en cuenta por sí te sucede otra vez.

En conclusión, no debemos ver solo nuestro beneficio o perjuicio, pensemos en ese principio de solidaridad que hablamos al comenzar este articulo y dejemos una nota, hagamos un parte amistoso o resolvamos la situación para que la parte contraria se vea lo menos perjudicada posible.

Miguel Caba Camacho

Agente de Seguros

¿Qué es la Responsabilidad Familiar?

Éstas y otras preguntas sobre este tema surgen como consecuencia de una necesidad actual, la de proteger los intereses familiares ante posibles reclamaciones a cualquier miembro de la unidad familiar. En la unidad familiar se incluye el esposo, esposa, descendientes y ascendientes.

En otros tiempos estos conflictos se resolvían de “otras maneras”, pongamos un ejemplo muy de nuestro pueblo y que todos lo hemos vivido en nuestras carnes.

Manolito le pega una “pedrá” a Juanito.

Solución, digamos, tradicional. Una vez informado el progenitor de Juanito de la “pedrá” que le han dado, aquel lo primero que hacía era darle dos tortas a su hijo Juanito, por el acierto de Manolito. Posteriormente padre e hijo, en este caso Juanito, se iban al domicilio de Manolito para informar de las consecuencias (seis puntos en la cabeza), que le atendieron en el ambulatorio. Una vez aclarado el tema y las consecuencias, el tal Manolito (el que tira la “pedrá”), también se llevaba un par de “yoyas”, con lo cual estaban en paz. Al día siguiente y todo aclarado, Manolito y Juanito, volvían a clase sin problemas, sin rencillas (ya que a los dos los habían calentado por igual), y la vida transcurría feliz y en armonía.

¿Pero qué tratamiento se da hoy a la misma situación?

Una vez ocurrido “el agravio”, a Juanito lo llevan a Urgencias, se cuenta lo ocurrido y ya en el parte de entrada reflejan que ha sido una agresión por lo que tiene derecho a denunciar al agresor. En principio, el padre de Juanito no quiere líos y lo único que quiere es que no le pase nada a su hijo. Le informan que le llegará una carta con los servicios prestados en Urgencias y como es una agresión tendrá que hacer frente a dichos gastos, a no ser que ponga el tema en manos de un abogado.

A Juanito le preguntan cómo está, y si lo ven aturdido, es ponen en contacto con un Psicólogo, amigo de la familia, el cual ve conveniente algún tipo de terapia.

Se ponen en contacto también con un abogado, con lo cual interponen una demanda ante los padres de Manolito. A éste le llega la demanda junto con la factura de los gastos de urgencias y claro, se pone en manos de su abogado.

Todos estos actores se verán enfrentados, solucionaran el tema, o no, pero lo que queda claro es que ni la amistad entre Manolito y Juanito va a ser la misma, la amistad entre los padres tampoco.

Estos son nuestros tiempos. ¿Comprendéis porqué nos hace falta la Responsabilidad Civil Familiar?

No os cuestionéis que es lo mejor o lo peor, esto es lo que tenemos.