Pedro Román Orozco

Me llega la noticia de la muerte de mi amigo Teodoro Rincón Huertas, cuando me es imposible desplazarme para acompañar a su familia en las oraciones por su eterno descanso.

Una vez asumida la noticia, empecé a recordar tantos momentos vividos juntos ya que desde niños compartimos colegio, juegos, estudios y amigos. Ya de adultos han sido muchas las veces que hemos compartido vivencias con amigos y compañeros de Siembra y otros círculos sociales. 

Entre todas estas vivencias hay una que me invita a escribir en Siembra sobre la obra que llevo a cabo Teodoro en la Revista, una dedicación poco conocida y sin embargo fundamental para el funcionamiento de la misma. En el año 1985 cuando Roberto Muñoz q.e.d. se hizo cargo de la dirección, nos reuníamos con frecuencia parar intentar mejorar y actualizar la publicación.

Teodoro, pionero en informática en aquellos tiempos, nos propuso informatizar los archivos de la revista y así agilizar el trabajo de envío a los suscriptores creando un programa que imprimía  las direcciones en pegatinas y podía informarnos de los datos de los  suscriptores, anunciantes y colaboradores.

El compromiso de Teodoro fue total y desinteresado. Ha estado colaborando en esta labor hasta que Siembra se ha convertido en Fundación por razones administrativas. Ha sido una labor callada y constante. Muchos años y números editados en los que él preparaba lo necesario para que la revista llegara al suscriptor. ¡Todo el archivo lo mantuvo al día, altas, bajas, cambios de dirección etc.!

Ha sido uno de esos colaboradores en las sombra con una aportación imprescindible que, por no conocida no se ha valorado. Son muchas las horas de su tiempo libre las que ha dedicado a esta labor realizada de una manera altruista. Su familia ha sido la que ha soportado sus ausencias. Sus amigos con los que compartía está colaboración, tanto Roberto Muñoz q.e.d. como Bernardo, Manolo y yo hemos sido los beneficiados.

Teodoro, te has marchado cuando nadie lo esperaba, por eso quiero que estas líneas sirvan para reconocer públicamente tu labor. Has sido un gran colaborador y gran amigo espero estés en la casa del Padre. A Carmen y familia decirles que me uno en su dolor y oraciones.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *