Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

Son temas que no nos gusta hablar pero son necesarios conocer. Cuando todos pasemos por el doloroso trance de la muerte, nuestro patrimonio, nuestro dinero, nuestras deudas seguirán aunque nosotros no estemos, y pasarán a nuestros herederos.

Éstos van a tener un dolor por la pérdida de un ser querido, pero aparte deben realizar trámites que son muy duros y que la sensibilidad va a estar a flor de piel. Por esta razón, partiendo de la premisa de que nadie tiene control sobre su propia muerte y puede venir en cualquier momento, cada uno de nosotros, en un momento dado, deberemos preguntarnos  ¿Podemos facilitar a nuestros herederos ese momento tan difícil como es la herencia cuando ya no estemos?

Si fallecemos sin haber podido indicar quienes son nuestros herederos a través del testamento, la situación de la herencia es conocida como “ab intestato” y esto va a sumar a los herederos un dolor de cabeza, un trámite más, sin entrar en posibles disputas y evidentemente, más costos, sobre todo en los casos de no tener hijos.

Todos hemos oído términos como Testamento y Declaración de Herederos, pero pocos saben que diferencia hay, aunque puede parecer que son iguales, tienen funciones diferentes.

La diferencia fundamental es quien hace el acto. Así, en el testamento es el propio interesado que en vida nombra quien son los herederos en Escritura Pública ante Notario. Mientras que la declaración de herederos, de forma general puede hacer a través del Notario que en Escritura Pública el que dice quién son los herederos del fallecido.

La declaración de herederos, deberá ser solicitada por aquellas personas que se consideran beneficiarios de la herencia de la persona fallecida que no ha dejado Testamento. En dicha declaración, se tendrá en cuenta el orden de sucesión hereditaria que viene establecido por Ley.

Para hacer la declaración de herederos, aparte de cumplir requisitos notariales, deberá presentarse dos testigos que conozcan a la familia junto con el certificado de defunción, empadronamiento, de Última Voluntades, libro de familia…

El testamento es un trámite sencillo, en el que el interesado, explicará al Notario como desea repartir su patrimonio. En España, existen diversos testamentos, pero el más común es el denominado “Testamento Abierto”, y lo normal en los casos que el interesado está casado y con hijos, dejará a la pareja el usufructo y nombrará herederos a los hijos. Si es conveniente recordar que el testamento es un acto individual.

En el testamento, decidiremos cómo y a quién dejaremos nuestro patrimonio, aunque no es necesario concretar los bienes que dejaremos a cada uno de los herederos. Incluso se pueden constituir legados, que es aquel deseo del interesado en dejar a una persona concreta un bien determinado. También es posible designar en el testamento, otros actos como nombramiento de tutores de nuestros hijos menores en caso de fallecimiento.

Por eso es recomendable, en aras a facilitar más problemas a nuestros herederos el considerar realizar el testamento y ayudar a pasar este difícil trance.

 

 

 

 

 

 

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