“Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día”

Rubén Chamero es el actual entrenador del Manzanares C.F. Ha realizado un arranque de temporada de ensueño obteniendo siete victorias consecutivas y quiere seguir en esa buena racha para tratar de ascender al club de categoría. Le avala la experiencia adquirida en el cuadro juvenil de este pueblo donde consiguió el ascenso a Liga Nacional y estuvo a punto de lograrlo a División de Honor. Además de sus labores en el mundo del fútbol, estudió un máster de director en centros de servicios sociales, actividad a la que se dedica profesionalmente.

Pregunta: ¿Qué tal está siendo tu primer año como entrenador del Manzanares C.F.? ¿Estás cómodo aquí?

Respuesta: Yo creo que cada etapa tiene sus dificultades con sus cosas positivas y pienso que en el primer equipo son muy profesionales. La plantilla que hemos confeccionado está formada por grandes futbolistas que entienden muy bien este deporte y yo personalmente estoy muy agradecido con ellos. Al final también tienes que lidiar con el día a día donde todos quieren jugar porque tenemos un plantel en el que cualquiera puede ser titular. Al final los problemas se resuelven entre todos y estoy muy contento con ellos.

P.: Ya conoces el club porque has sido entrenador juvenil de este mismo equipo durante varios años, ¿qué tal fue la experiencia?

R.: Fue una gran experiencia que a mí me encantó. Tuve que coger un equipo en provincial y ver como en tres años cogimos una madurez de juego y de resultados incluso que estuvimos rozando con los dedos División de Honor. Los chicos ya se veían jugando contra Valencia, Villarreal o Atlético de Madrid y fue muy bonita esa temporada. Yo tengo una gran experiencia de aquel equipo juvenil.

P.: Lograste grandes hazañas con ellos, ¿con qué momento te quedarías?

R.: Me quedaría con el ascenso en Mora. Dieciocho años pasaron hasta que pudimos ascender a Liga Nacional. Fue algo realmente especial por lo que se generó en el vestuario ya que éramos una familia. Como momento positivo recuerdo ese. Todos llorando, abrazados y fue muy emotivo. Estábamos muy nerviosos por cómo llegó, por el resultado y por ver la tensión que se había generado. Como momento negativo, que también hay que decirlo, fue este año en Illescas cuando en los últimos minutos se nos escapó el ascenso a División de Honor. Todos en el vestuario llorando y yo los miraba y se me partía el corazón. Tuve que pasarme dentro y ahí lloré mucho. Fue la primera vez que lloré por el fútbol.

P.: ¿Por qué decidió Rubén Chamero hacerse entrenador?

R.: Siempre me ha gustado desde los 15 o 16 años. Con mi grupo de amigos era el entrenador aparte de jugar y para mí era toda una ilusión. Yo tenía la esperanza de poder entrenar al Manzanares algún día, pero no sabía si era un sueño de niño pequeño. Al final se ha cumplido y estoy muy agradecido por la oportunidad que me ha dado el club.

P.: ¿Tienes algún referente a nivel nacional?

R.: Referentes a nivel nacional de Primera División tengo varios. Me gustan Paco Jémez, José Bordalás, Josep Guardiola y en parte Quique Setién. Trato de quedarme con lo mejor de cada uno de ellos porque pienso que tienen un estilo personal y al final yo quiero exprimir sus cualidades más positivas para poder aplicármelas a mí mismo.

P.: A la hora de preparar un partido, ¿eres muy meticuloso cuando analizas al rival?

R.: En ocasiones sí, aunque yo considero que para ser Preferente tenemos demasiados datos desde el cuerpo técnico que preferimos no dar a los jugadores porque es algo en lo que no nos gusta incidir. Es cierto que sabemos cómo juega el rival y vemos donde nos puede hacer daño con sus mejores jugadores, pero no hacemos un análisis exhaustivo de todo salvo en algún partido puntual.

P.: ¿Cómo te ves en un futuro?

R.: No me gusta pensar en futuro en general. A nivel futbolístico me gusta ir partido tras partido. El fútbol es una afición que tengo y el tiempo que pueda estar en el Manzanares estaré agradecido. Lo compagino con el resto de cosas de mi vida y lo que quiero es centrarme en disfrutar de la temporada y luego ya el tiempo dirá. Tampoco quiero ponerme metas futuras porque si me las hubiera puesto, seguramente no habría pensado en llegar a Manzanares y tener este inicio tan bueno.

 

A Rubén lo entrevisté tras empatar a cero frente al Carrión. Tras siete partidos seguidos ganando llegó el primer partido en el que no sumaban tres puntos. (Algunas veces pienso que soy un poco gafe en esto del fútbol). Reconozco que no sabía cómo me iba a recibir porque merecieron ganar y lo más normal es que hubiera venido alterado. Todo lo contrario. En plena tensión del partido incluso tuvo tiempo para saludarme, sonreírme y decirme desde lo lejos “luego hablamos”. Cuando por fin lo entrevisté, lo hice dando un paseo por el campo del José Camacho, donde a un buen entrenador le gusta estar, a ras de césped. A Rubén le quedan todavía muchas cosas buenas por vivir como entrenador, estoy seguro. Cualidades las tiene a raudales y a nivel personal es un encanto. Siempre disponible y solo con buenas palabras. Gracias Rubén y suerte en lo que queda de temporada. Ojalá dejes al Manzanares en la categoría que se merece.

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