Manuel Rodríguez Mazarro       

El 8 de marzo fue el día internacional de la mujer trabajadora, considero, alabo y lo veo justo. Tal igualdad es favorable para ambos, es progreso, siempre que cada cual guarde los límites naturales del sentido común, de esta manera se ahorrarían muchos disgustos, separaciones y líos familiares. –“En todas las casas cuecen habas y en la mía a calderadas”, así lo escribió Cervantes (Quijote II).

Simple tontería gorda, pero no deja de ser motivo de comentario. En el almanaque (OMIC) dice que el 8 de marzo es San Filemón y en otros es S. Juan de Dios, ¡en qué quedamos!, es un día cualquiera del calendario. Pues esto mismo ocurre entre hombres y mujeres, puede ocasionar un disgusto familiar entre la pareja. Diferente es y estoy de acuerdo que los platos limpios son de ambos, por lo tanto que los sucios también lo sean.

Todos somos personas; solo había que puntualizar que unos nacimos macho y otras hembra, por lo tanto somos diferentes,… aunque hay quien se opera de sus zonas, quieren tener su independencia y salirse del euro. Tal vez sea cuestión de hormonas. Comentando el tema con sicólogos de ambos sexos me dijeron:–Las emociones están más desarrolladas en el cerebro femenino que en los hombres. Las mujeres de siempre han sido más hábiles. Por regla general las niñas empiezan a hablar y a leer antes que los niños, igualmente más adelantadas  en el desarrollo corporal.

Esta observación me hizo hablar con un amigo que se dedica a realizar entrevistas de trabajo y me explicó las diferencias que existen entre ellos y ellas. En definitiva, el sexo, como valor añadido a la condición humana, determina nuestra relación con los demás, sobretodo en el trabajo.  Me decía que: –“Son, precisamente, las diferencias las que nos hacen iguales”.

Según mi experto en conversación larga, tendida y con vino “tempranillo-airén” me aconsejó: –tal como la naturaleza nos ha hecho compatibles con nuestra pareja es necesario fijarse en algunas características personales. El tipo de humor, estar frente a una persona positiva y que vea la vida desde una perspectiva simple.

Muy importante fue la aclaración: –La manera de ver la vida. Polos opuestos se atraen, pero solo al principio, posteriormente cada tema discutido termina convirtiéndose en un conflicto. Cuidado con los gastos, la política, el fútbol, los abuelos, los hijos y punto-aparte respetar lo que cada uno piensa y dice. Si lo que uno habla no tiene sentido para el otro o, incluso, no hace ni caso, a la pareja le corresponde discutir, es cuestión de género.

Al diálogo mantenido, añadió cierto consejo:– Salir por la noche juntos puede ser uno de los panoramas más entretenidos, tomarse unos vinos siempre y cuando sea compartido, de lo contrario pasará a ser una de las más grandes frustraciones o, en definitiva, la pregunta de: –¿Dónde estuviste y con quién?, aquí el dilema, de la “plataforma feminista”. Estoy totalmente de acuerdo con ser el día 8 de marzo el día de la mujer trabajadora y San José el del padre carpintero.

                                                                       

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