Vecinos, negocios de la zona, y ciudadanos en general molestos con la situación de la Plaza del Gran Teatro.

 

Coincidiendo con las jornadas de protestas y barbarie en diferentes ciudades españolas por la encarcelación del rapero Pablo Hasel, la madrugada del 21 de febrero los contenedores que hay situados al principio de la calle Molinos de Viento, junto al juzgado, ardieron no quedando de ellos más que un amasijo de plástico derretido. Como es de suponer, al gasto y el trabajo extra que esto supone para el Ayuntamiento (que somos todos), hay que sumar lo más importante, el peligro para los vehículos aparcados allí mismo y los inmuebles de la zona. Es de esperar que la policía, a estas alturas, ya habrá localizado a los responsables ya que la plaza está llena de cámaras por todas partes.

Pero este episodio no es más que un jalón más de la insostenible situación que viven los vecinos en esa misma zona de la Plaza del Gran Teatro y alrededor de la estatua Ciega de Manzanares: coches a toda velocidad, bebida de alcohol a todas horas, consumo de hachís, suciedad… los columpios prácticamente no se pueden utilizar por los niños y el mal uso que se hace de ese espacio público hace que se haga necesaria una presencia policial más habitualmente.

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